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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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09 Agosto 2020 04:00:00
Resbalón ético
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No cabe duda, vivimos tiempos sin precedentes. Hasta hace poco, los funcionarios públicos que dejaban el cargo lo justificaban “por motivos personales”, o anunciando su interés de incursionar en otros campos. Ahora no. En este sentido sí ha habido una transformación. Los funcionarios actuales, no todos, pero algunos sí, abandonan el barco lopezobradorista echando pestes, y no en privado, sino en público.

En junio de 2019, tras presentar su renuncia como secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, de incuestionable y añeja lealtad hacia el presidente López Obrador, no dudó en difundir sus desacuerdos con el Jefe del Ejecutivo sobre el manejo de las finanzas de la nación. Urzúa inauguró, por así decirlo, una nueva forma de renunciar.

Pero ya tiene cuando menos un discípulo. Respetado académico, doctor en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México, ganador de varios premios, entre otros el Nacional de Medio Ambiente en 1965 y autor de media docena de libros sobre ecología, Víctor Manuel Toledo Manzur, quien no se sabía el viernes si era aún secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales, cimbró a la opinión pública con sus declaraciones sobre el mal funcionamiento del Gabinete del Presidente.

Reveló, como es bien sabido, la lucha interna por el poder en el Gobierno de la 4T, la cual, aseguró, bloqueó sus iniciativas para proteger el medio ambiente. No generalizó. Citó nombres y cargos. Sus señalamientos fueron directos y personales. Acusó a Alfonso Romo, cuyos intereses empresariales están enfocados en la agricultura, de aprovechar el cargo para enriquecerse sin importarle causar daños a la ecología. Y no se detuvo allí: descalificó a la cuarta transformación por estar llena de contradicciones y no le auguró nada bueno para el futuro.

Las declaraciones del doctor Toledo han sido apetitoso manjar para quienes no están de acuerdo con la forma de gobernar de López Obrador. ¡Alguien de adentro, del primer círculo, avalaba sus constantes críticas al régimen! Todo un banquete.

Podrán tacharme, y con razón, de periodista pasado de moda, pero soy creyente del decálogo de ética para los periodistas elaborado por Camilo José Cela, el que he tratado –no sé si lo he conseguido– hacerlo mi guía en este oficio.

En el décimo segundo “mandamiento”, don Camilo, premio Nobel de Literatura y periodista gran parte de su vida, señala como obligación de un periodista: “Funcionar acorde con su empresa –ya que un diario ha de ser una unidad de conducta y expresión y no una suma de parcialidades–; en el supuesto de que la diferencia de criterios fuera insalvable, ha de buscar trabajo en otro lugar ya que ni la traición (a sí mismo, fingiendo, o a la empresa mintiendo), ni la conspiración, ni la sublevación, ni el golpe de Estado son armas admisibles”.

Sin la menor intención de salir en defensa del Gobierno federal, en el que desde mi personal punto de vista encuentro numerosas fallas e incongruencias, sí creo que esta norma de conducta aconsejada por Cela debe respetarse después de abandonar la empresa o la corporación a la que uno sirvió. Por ello, lo digo con toda sinceridad, las declaraciones del doctor Toledo Manzur contradicen flagrantemente su impresionante currículum.

Si no pudo o no le dejaron hacer su trabajo, debió recoger sus tiliches y buscar un nuevo destino laboral. No salir hablando mal de la que fue su casa.




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