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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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07 Julio 2020 04:00:00
AMLO a Washington
Virtualmente todos los comentaristas han desaconsejado la visita del presidente López Obrador a su homólogo Donald Trump en Washington. Hay buenas razones para cuestionar el encuentro con un Mandatario en campaña, que está atrás en las encuestas y que ha descalificado constantemente a los mexicanos.

El excanciller Bernardo Sepúlveda escribió una carta al secretario Marcelo Ebrard para decirle que “la visita del presidente López Obrador a Washington, para entrevistarse con el presidente Trump, es altamente inconveniente para el interés nacional”.

No pretendo polemizar, pero hay toda una tradición de pensamiento que sugiere acercarse a los enemigos. Sun Tzu afirmaba en El Arte de la Guerra que ante el enemigo “hay que aparentar estar cerca”. Maquiavelo recomendaba a los príncipes aproximarse a sus enemigos sin dejar por ello de prepararse para enfrentarlos.

Donald Trump, un Presidente notoriamente volátil del país más poderoso del planeta, ha mostrado una sorprendente predilección por su homólogo mexicano. Desde que López Obrador era presidente electo, Trump dijo que le agradaba: “Creo que me va mejor con él que con el capitalista (Enrique Peña Nieto). Él sabe que México necesita a Estados Unidos”.

Peña Nieto, efectivamente, nunca logró una buena relación con Trump, a pesar de haberlo invitado a Los Pinos durante la campaña de 2016. La relación con la Casa Blanca a partir de 2017 la llevó Luis Videgaray a través del yerno de Trump, Jared Kushner.

Una mala relación con EU puede tener consecuencias muy negativas para cualquier país, pero especialmente para el nuestro. La campaña de Trump de 2016 fue particularmente hiriente para México. Trump acusaba a los migrantes mexicanos de ser violadores y delincuentes. Su principal tema de campaña era construir un muro para frenar la migración, que además sería pagado por México. Su promesa de campaña de acabar con el TLCAN generó dudas y afectó la inversión en nuestro país.

No había razones para pensar que Trump tendría una buena relación con López Obrador, quien en 2017 publicó Oye, Trump, un volumen de crítica al estadunidense. Cuando López Obrador asumió la Presidencia, anunció que México abriría las puertas a los inmigrantes centroamericanos que quisieran llegar a la Unión Americana. Un enfurecido Trump anunció que cerraría la frontera con México, tras lo cual López Obrador se echó para atrás y empezó a usar las fuerzas de seguridad para detener a los migrantes centroamericanos.

Desde entonces, la relación ha mejorado de manera radical. El T-MEC se completó con el apoyo de Trump, lo cual genera certeza para la inversión. Washington anunció que absorbería 250 mil barriles diarios del recorte de producción de petróleo solicitado por la OPEP. Estados Unidos ha aportado equipo médico a México. Quizá lo más importante es que China ha reemplazado a México como el villano favorito en el discurso político de Trump.

Que el Presidente de México tenga una buena relación con el de EU es muy importante para nuestro país. Son claras las razones políticas que han llevado a Trump a invitar a López Obrador: el voto mexicano es muy apetitoso en esta campaña electoral. Aun así, es importante que Andrés Manuel se encuentre con Trump y fortalezca la relación personal entre ambos. Nos conviene a los mexicanos mantener a este potencial y peligroso enemigo lo más cerca posible.



Sin compus

“Los que lucharon en otros tiempos por la libertad, por la justicia, por la democracia, por la soberanía, ¿qué?, ¿estaban esperando que tuvieran sus computadoras para luchar, para transformar?” Así desestimó AMLO la información de que los funcionarios públicos se están quedando sin computadoras para hacer su trabajo.

06 Julio 2020 04:00:00
Caridad insolidaria
La solución de Andrés Manuel López Obrador a la crisis económica es la misma que promovía antes del desplome. Hay que repartir dinero a la gente. El suyo, finalmente, no es un gobierno de izquierda, ni de derecha, sino asistencialista. “El presupuesto -afirmó este 1 de julio- es dinero del pueblo y se regresa lo más que se puede a la gente”.

Por eso el Presidente piensa que vamos muy bien: “Hemos comenzado a promover la recuperación económica mediante el apoyo a los más pobres y a las pequeñas empresas y negocios”. A las empresas les está dando créditos diminutos, a las personas becas, dádivas y subsidios. “Nosotros destinamos los apoyos para el bienestar empezando por la base de la pirámide social y de allí hacia su cúspide”.

El plan para salir de la crisis es ampliar todavía más estos apoyos. “Antes de la crisis sanitaria, 18 millones de hogares, de un total de 32 millones, eran beneficiados de cuando menos uno de los programas sociales en curso; es decir, el 55% del total de familias. Ahora nos hemos propuesto, para finales de este año, llegar a 25 millones de hogares, el 70% del total del país”.

La caridad compra votos. Llevar programas de asistencia al 70% de los hogares es una buena estrategia electoral. Una familia que recibe 2 mil 500 o 5 mil pesos mensuales del Gobierno votará agradecida por el partido en el poder. La filosofía del Gobierno tiene una lógica electoral impecable. La lógica se cae, sin embargo, cuando el objetivo es reducir la pobreza. Para eso se necesita generar inversión, riqueza y empleos, y las dádivas no lo hacen.

Promover la generación de riqueza es un concepto “neoliberal” para López Obrador. Los pobres son para él como “animalitos” que no podrán nunca valerse por sí mismos. Los neoliberales, dijo el 29 de marzo de 2019, “pusieron de moda una frase, ‘Enseña a pescar, no regales el pez’. ¡Cuántas veces usaron eso! Claro que hay que enseñar a pescar, pero también la justicia es atender a la gente humilde, a la gente pobre. Esa es la función del Gobierno. Hasta los animalitos, que tienen sentimientos, ya está demostrado. Ni modo que se le diga a una mascota, ‘A ver, vete a buscar tu alimento’. Se les tiene que dar su alimento, sí, pero en la concepción neoliberal todo eso es paternalismo, populismo”.

La caridad gubernamental, por otra parte, se está repartiendo sin padrones ni controles adecuados. Una auditoría interna de la Secretaría del Trabajo divulgada por Reforma ha revelado que el 55% de las empresas que funcionan como centros de capacitación en Jóvenes Construyendo el Futuro tienen irregularidades. Otros programas sociales carecen de padrones consultables de beneficiarios o reglas claras de operación.

La crisis económica de este 2020 amenaza con arrojar a 21 millones de mexicanos a la pobreza, según el Centro de Estudios Espinosa Yglesias. La solución para el gobierno no es promover una mayor inversión y generación de riqueza y empleos, sino repartir más dinero. Pronto el 70% de las familias estarán afiliadas a programas sociales y el otro 30% trabajará para mantener este insolidario esquema de caridad. No quedarán muchos recursos para invertir y generar empleos productivos.

Dos o tres veces

México registraba hasta el 4 de julio 30 mil 366 muertes por Covid, más que Francia o España; pero debido a que ha aplicado solo 4 mil 925 pruebas por millón de habitantes, 23 veces menos que las 116 mil 543 de España, se calcula que la cifra real es entre dos y tres veces superior, como han señalado el Wall Street Journal, el Financial Times y hasta el propio Hugo López-Gatell.
03 Julio 2020 04:07:00
Niños con cáncer
El episodio saturó las redes sociales este primero de julio. La esposa del presidente López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, publicó un tueet de celebración por el triunfo electoral de su marido: “Los ciudadanos -que somos los verdaderos guardianes de la democracia-logramos lo impensable: elecciones realmente democráticas”. Una persona llamada Juan David Guerra Muñoz le preguntó por la misma red: “¿Cuándo atenderá personalmente a los padres de niños con cáncer? Gracias por su amable respuesta”. La respuesta, sin embargo, no fue amable: “No soy médico, a lo mejor usted sí. Ande, ayúdelos”.

Si bien Gutiérrez Müller ofreció después una disculpa, que muchos consideraron arrogante, la respuesta ejemplifica la falta de solidaridad del régimen con los niños con cáncer. El Gobierno niega que haya desabasto de medicamentos oncológicos. El mismo primero de julio la Secretaría de Salud emitió un comunicado que decía: “se encuentra garantizado el abasto”, “no se prevé ninguna escasez”. Añadía: “De mayo a junio de este año, el Insabi distribuyó un total de 58,170 piezas de medicamentos oncológicos y para el mes de julio se tiene previsto entregar 137 mil piezas más”.

Pero hay otros datos. La doctora Karen Rosales M. señalaba en Twitter: “Estimada Beatriz, yo sí soy médico, y ¿qué crees? Por más que lo intento, no puedo conseguir medicinas para los niños con cáncer”. Xavier Tello afirmó: “Yo sí soy médico y por eso sé que el desabasto de medicinas es brutal y está golpeando a los que más necesitan. Hay que ayudar a los niños con cáncer”.

Omar Hernández, padre de un pequeño con cáncer, me dijo ayer que el Gobierno ha traído medicamentos en tres vuelos desde Argentina, pero “no están en los anaqueles de los hospitales”. El Hospital Infantil Federico Gómez, donde empezó el movimiento, ya “está 100 por ciento abastecido”, pero no es el caso de muchos otros. “Mi hijo no pertenece a ningún movimiento -apuntó--. Tiene 11 años. Mi hijo no es la corrupción”.

La escasez, tristemente, es política e innecesaria. Empezó cuando la Cofepris clausuró la planta de la empresa mexicana PISA que producía estos medicamentos. La razón es que el presidente López Obrador había acusado de corrupción a una filial, DIMESA, dedicada a la distribución, sin presentar pruebas.

El Gobierno ha tratado de importar los medicamentos, pero no es fácil conseguir cantidades tan importantes en tan corto tiempo. En el primer trimestre de 2018 se adjudicaron fallos para la compra de los oncológicos hoy importados de Argentina por un monto de 230,191 piezas y 58 millones de pesos. En el mismo periodo de este 2020, solo se dieron fallos para 2,524 piezas con valor de 1.4 millones de pesos. Ni siquiera se está ahorrando dinero. El precio promedio por pieza en 2018 fue de 252.15 pesos; en 2020 es de 572.90, sin considerar el costo de los aviones.

En 2018 PISA proveyó 28.8 por ciento de los oncológicos que ahora se están importando de Argentina, pero en total hubo otros 12 proveedores. No había un monopolio, como ha afirmado López Obrador. En el primer trimestre de 2020 Sandoz proveyó 50.1 por ciento, INTAS Pharmaceutical 0.9; el otro 48.9 por ciento fue de proveedores no especificados (INEFAM).

Es verdad que Beatriz Gutiérrez Müller no es médica y no tiene por qué atender a los niños con cáncer, pero la escasez provocada por el Gobierno es una realidad. Se inició con la clausura de la planta de PISA; las autoridades no entendieron que comprar los millones de piezas que PISA producía era imposible. El resultado es que han dejado a muchos niños sin medicamentos.


La consorte

Me parece saludable que Beatriz Gutiérrez Müller haya rechazado ser “primera dama” y que haya defendido a su hijo, pero no logrará evitar “la suerte de la consorte”. Es momento de releer a Sara Sefchóvich.
02 Julio 2020 04:07:00
Sin verdad histórica
El fiscal General Alejandro Gertz Manero fue contundente: “Se acabó la verdad histórica”. Supongo que era inevitable, porque este era uno de los compromisos políticos del actual Gobierno. Alejandro Encinas, el subsecretario de Derechos Humanos, se ha referido con desprecio a la “mentira histórica”; el presidente López Obrador dijo ayer que fue una “gran simulación”.

Nadie lamenta el fin de la verdad histórica del caso Iguala, pero preocupa que no hay otra versión que la reemplace. Al parecer nunca se sabrá oficialmente qué pasó en la noche del 26 al 27 de septiembre de 2014.

La gestión de Jesús Murillo Karam como procurador quedó marcada por su uso de la expresión el 27 de enero de 2015: “Esta es la verdad histórica de los hechos, basada en las pruebas aportadas por la ciencia”. Yo cuestioné el término porque parecía un carpetazo, pero varios abogados me aclararon que se trataba de una expresión jurídica. En el viejo sistema penal inquisitivo la “verdad histórica” era la versión de los hechos en que se basaba una acusación y que se convertía en “verdad legal” tras una sentencia favorable.

¿Cuál era la verdad histórica de Murillo Karam y su equipo? Que en la noche del 26 al 27 de septiembre decenas de estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa fueron privados de su libertad por policías municipales de Iguala y entregados a policías de Cocula, quienes a su vez los entregaron a integrantes del grupo criminal Guerreros Unidos. Estos los ejecutaron porque pensaban que eran miembros de una banda rival, Los Rojos. Cuando menos algunos de los cuerpos fueron quemados en el basurero municipal de Cocula.

Centenares de pruebas y testimonios avalan esta verdad histórica. Mucho antes de que Murillo Karam la presentara, el padre Alejandro Solalinde narró en varias entrevistas, una conmigo, la quema de los estudiantes en el basurero: “Fueron poniendo leños, madera, tablas. Luego les echaron diésel y los quemaron”. Los líderes del movimiento de Ayotzinapa, activistas que no están interesados en conocer la verdad sino en acabar con el sistema político, rechazaron esta versión porque para ellos lo importante era demostrar que “Fue el Estado”. Por eso insistieron en ingresar al cuartel del 27 Batallón de Infantería para ver si los estudiantes estaban encerrados en las “mazmorras”.

Uno de los sicarios de Guerreros Unidos llevó a los investigadores al basurero de Cocula. Los testimonios de un trabajador del basurero, así como los de otros sicarios, dan sustento a esta versión. Lo mismo sucede con los testimonios de los policías y los videos de las cámaras de seguridad de Iguala. El mismo aval surge de una serie de textos de Blackberry que salieron a la luz en un juicio en Chicago y con los que unos líderes de Guerreros Unidos buscaban el apoyo de los policías de Iguala y Cocula para detener a los estudiantes.

Los líderes del movimiento de Ayotzinapa han hecho todo lo posible por desacreditar las acusaciones y han logrado la liberación de decenas de presuntos responsables de los asesinatos. Sin embargo, los esfuerzos por demostrar que fue el Estado se han caído también porque el nuevo Gobierno no quiere acusar al Ejército de haber participado, para lo cual, además, no hay pruebas.

Si bien el fiscal Gertz Manero ya decretó que “Se acabó la verdad histórica”, al parecer no tendremos otra que la reemplace en el futuro.

‘El Mochomo’
Un Juez federal ordenó ayer la liberación de José Ángel Casarrubias, “El Mochomo”, quien según la “verdad histórica” ordenó el secuestro y asesinato de los normalistas. Aunque fue recapturado antes de salir con una nueva orden de aprehensión, parece que vamos en camino de liberar a todos los criminales del caso mientras las Fiscalía persigue a los agentes investigadores, como Tomás Zerón.


01 Julio 2020 04:07:00
Dos años después
Andrés Manuel López Obrador tuvo una oportunidad singular de unificar al país en un momento complejo. Su persistencia para buscar la Presidencia fue notable. También su capacidad para comunicarse con la población, particularmente los pobres, lo cual lo distinguió en un mundo político de discursos floridos e incomprensible lenguaje tecnocrático. La amplitud de su triunfo en las urnas subrayó no solo las virtudes políticas del candidato sino el hartazgo de los ciudadanos con los dos partidos que nos habían gobernado, el PRI y el PAN.

Sin embargo, en lugar de tratar de ser el Presidente de todos los mexicanos, de unirnos en nuestras diferencias, López Obrador ha encabezado uno de los gobiernos más divisivos de la historia. En parte esto se debe a que ha encabezado el primer gobierno con mayoría absoluta en las dos cámaras del Congreso desde 1994, pero también a su convicción de qué él tiene todas las verdades y todos los que piensan distinto son corruptos y despreciables.

Desde antes de la elección ya se sabía que eliminaría el nuevo aeropuerto de Texcoco, sin importar el costo, y la reforma educativa, pero ofreció que mantendría la reforma energética, pese a lo cual ha tomado medidas que cambian las reglas bajo las que se hicieron inversiones multimillonarias. Lo mismo hizo con la cervecera de Mexicali, que canceló unilateralmente cuando ya se habían invertido mil 400 millones de dólares.

En lugar de buscar la unidad, el Presidente ha hecho de la descalificación una práctica habitual. A los ambientalistas preocupados por el Tren Maya los ha llamado “conservadores de la academia. financiados por organismos internacionales”. Al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación lo señaló como burocracia creada por gobiernos neoliberales. A las feministas que promovieron “un día sin nosotras”, las acusó de derechistas y conservadoras. A la Comisión Nacional de Derechos Humanos la despreció por emitir recomendaciones que eran una “vergüenza”. A los periodistas y medios críticos los ha tildado de conservadores, neoliberales y corruptos. Del expresidente Felipe Calderón se burló llamándolo “comandante Borolas”. A los que expresan opiniones contrarias a las suyas los ha calificado de camajanes, canallines, corruptos, espurios, fichitas, hampones, ladrones, maiceados, malandrines, neoliberales, oportunistas, rufianes, pillos, piltrafas morales, pirrurris, reaccionarios, simuladores, tecnócratas, ternuritas, títeres, traficantes de influencias y mil cosas más. Nadie podrá cuestionarle falta de riqueza en el vocabulario de la denostación.

Estas descalificaciones entusiasman a sus seguidores y muchos compiten en redes sociales para ser más agresivos e hirientes en los ataques e insultos. Porfirio Muñoz Ledo lo ha sentido en carne propia al pasar de baluarte a enemigo de la Cuarta Transformación.

Que el lenguaje público se llene de insultos es siempre lamentable, pero en este caso lo peor es la oportunidad perdida. López Obrador fue electo porque millones de mexicanos lo consideraron una esperanza. Quienes no votaron por él seguramente habrían estado dispuestos a darle el beneficio de la duda. Pero en lugar de restañar heridas, el Presidente se ha empeñado en destruir cualquier posibilidad de acuerdo, de respeto a la oposición o incluso a quienes lo apoyaron, pero no están conformes con todas sus decisiones.

A dos años de su triunfo, López Obrador se burla de la posibilidad de buscar acuerdos. Solo su opinión es válida. Lo que diga su dedito es el único criterio para tomar las decisiones del país.


T-MEC

Hoy da comienzo el T-MEC. El Presidente ha decidido mantener a México en un acuerdo de libre comercio en Norteamérica. Es una buena señal. El TLCAN convirtió al sector exportador en motor de la economía nacional.
30 Junio 2020 04:07:00
Mentiras falsas
Ayer, uno de los reporteros habituales de la mañanera, Carlos Pozos, “Lord Molécula”, conocido por sus preguntas zalameras al Presidente, se quejó del trabajo de periodistas como Ciro Gómez Leyva y Joaquín López Dóriga: “Estos voceros del régimen neoliberal, Presidente, están rebasando la línea de libertad de expresión”, dijo. “Mi pregunta es: ¿la Secretaría de Gobernación, a través de Radio y Televisión, podría hacerles un exhorto a conducirse con respeto, con que no hagan mentiras falsas?”.

Yo no sé qué sean las “mentiras falsas”. Supongo, por la doble negativa, que se trata de verdades, pero es difícil pensar que el reportero entienda qué es una doble negativa. En su respuesta López Obrador recordó que en el pasado “me daba entrevistas el licenciado Jacobo Zabludovsky en su programa de radio, excepcional porque no me entrevistaban, no me invitaban, y él me abría micrófono de manera muy peculiar porque traía la presión de los dueños de la estación”.

Zabludovsky conducía entonces el programa, De Una a Tres, en Radio Red de Grupo Radio Centro, mientras que Guadalupe Juárez y yo estábamos a cargo del noticiario matutino de la misma emisora. Lupita y yo tuvimos también varias veces conversaciones con Andrés Manuel, sin que nunca nos cuestionaran los dueños, encabezados por Francisco Aguirre Gómez. También conversé con López Obrador varias veces en La Entrevista con Sarmiento en TV Azteca, sin ningún cuestionamiento del dueño, Ricardo Salinas Pliego.

Le reconozco a López Obrador que no haya tomado –que yo sepa– medidas para censurar a los medios. Es cierto que varios periodistas críticos han perdido sus empleos, pero esto es producto de la crisis económica y del deseo natural de los dueños por quedar bien con el Gobierno. No hay duda, sin embargo, de que al Presidente le gusta atacar, con toda la fuerza de su cargo, a los medios que considera críticos. Lo ha hecho con Reforma y El Universal, pero también con el New York Times, El País, el Wall Street Journal y el Financial Times. De igual manera ha cuestionado a periodistas en lo personal. Es, de hecho, una actitud común entre los populistas: Donald Trump afirma que los medios críticos son el “enemigo del pueblo”.

Algunos de los simpatizantes del Presidente han ido más allá. John Ackerman acusó a los periodistas críticos de ser un “sicariato mediático”, la “contracara” de los “sicarios del narco”. Epigmenio Ibarra habló de una “coordinación” entre “el crimen organizado” y una “derecha golpista”.

Preocupa, por supuesto, la polarización en un momento tan complicado, pero más aún la idea de que hacer una crítica al Presidente implica ser golpista o sicario. De igual manera inquieta que algunos supuestos reporteros que asisten a las conferencias de prensa del Presidente sean activistas contra la prensa antes que periodistas.

La libertad de expresión fue uno de los escalones que permitieron a López Obrador ganar las elecciones de 2018. Zabludovsky no era el único que lo invitaba a entrevistas. Supongo que algunas empresas sí le tendieron un cerco informativo, pero la mayoría de los conductores teníamos que batallar para que nos aceptara una conversación al aire.

Hoy, sin embargo, tenemos a supuestos reporteros, muy cercanos al Gobierno, que piden que la Secretaría de Gobernación lance un exhorto para que los periodistas se abstengan de divulgar “mentiras falsas”. Quizá les molestan las verdades verdaderas.


Suspensión

El ministro de la Suprema Corte, Luis María Aguilar, concedió a la Cofece una suspensión contra la nueva política de electricidad. La batalla, sin embargo, apenas comienza. El Gobierno tiene 30 días para presentar argumentos contra la controversia constitucional, y usará toda su fuerza para defender esta política tan relevante para su ideología.
29 Junio 2020 04:07:00
¡Pórtense bien!
Para el presidente López Obrador no hay duda de que la estrategia contra el crimen y la violencia está funcionando. Las pruebas son que él preside diariamente las tempranas reuniones del Gabinete de seguridad y que reparte dinero en programas sociales.

“Todos los días nos reunimos -recalcó en un video el 27 de junio-. Y en el caso de la violencia, pues estamos aplicados, atendiendo las causas. Lo primero es que la gente no se vea en la necesidad, sobre todo los jóvenes, de tomar el camino de las conductas antisociales; que tengan oportunidades de estudio, de trabajo. para quitarles las bases de apoyo a los delincuentes. que no se fomente el sicariato, es decir, el que jóvenes o personas por dinero sean capaces de quitarle la vida a un ser humano.

“Le hemos dado mucha importancia a la inteligencia -añadió-. Por eso, porque se tiene inteligencia, se han podido evitar estos atentados, o los resultados más graves y lamentables, de estos atentados. En el caso [de Omar García Harfuch], se sabía que había esta intención y se advirtió al secretario de Seguridad Pública de la Ciudad de México, y por eso traía un vehículo más resistente para resistir cualquier agresión. Y él andaba también más atento y precavido.

“Nosotros no vamos a declararle la guerra a nadie -dijo-, no vamos a usar esas balandronadas. Tampoco vamos a violar derechos humanos. No vamos a hacer ningún acuerdo con la delincuencia organizada, como se hacía antes”.

Para explicar su estrategia, el Presidente ha recurrido con frecuencia a expresiones infantiles: “Que se vaya al carajo la delincuencia. ¡Fuchi, guácala!”; a los delincuentes hay que darles “abrazos y no balazos”, hay que “acusarlos con sus mamás y sus abuelas”. En la práctica, López Obrador ha desmantelado la Policía Federal y creado la Guardia Nacional, con mandos militares y elementos tomados del Ejército y la Armada. Es una militarización de la policía, como la propusieron los gobiernos anteriores y rechazó Morena, aunque quizá no haya opción. López Obrador afirma que no va a declarar ninguna guerra a nadie, pero las autoridades siguen deteniendo a criminales como hacían los gobiernos anteriores. La violencia, mientras tanto, está en niveles históricos.

Si hay estrategia, no está funcionando. Aunque el secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo, no tenía experiencia en la materia al asumir el cargo, las Fuerzas Armadas sí. García Harfuch, pese a sus 38 años, también cuenta con experiencia y capacidad; quizá por eso sufrió el atentado del viernes. Pero al parecer nadie puede persuadir al Presidente de preparar una mejor estrategia.

La Guardia Nacional no ha sido suficiente para detener la violencia. No hay indicios de que los programas sociales hayan socavado la capacidad de las organizaciones criminales para reclutar sicarios. Qué bueno que no habrá acuerdos con el crimen organizado, pero no se entiende entonces la liberación de Ovidio Guzmán o el acercamiento del Presidente con la madre de El Chapo Guzmán.

López Obrador está convencido de que su estrategia va por buen camino. En su video de este sábado afirmó: “Vamos hacia adelante a que podamos conseguir la paz, la tranquilidad, con justicia, con rectitud, llamando a todos a que nos portemos bien para lograr una sociedad mejor”. Pero hacer un llamado a portarse bien no parece ser una estrategia exitosa para enfrentar al crimen organizado.


Va bajando

También en la salud el Presidente se muestra optimista. “La pandemia -dijo en su video del sábado- afortunadamente va bajando, poco, pero va bajando”. Sin embargo, yo tengo otros datos. Y son oficiales. El 27 de junio México registró 602 muertes por Covid-19, el mayor número en el mundo, así como 4 mil 410 nuevos casos, el lugar número 4.



26 Junio 2020 04:00:00
Espantar inversión
La pandemia es un fenómeno internacional que no se puede achacar al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aunque se puedan cuestionar sus políticas para enfrentarla. El desplome económico es también global, pero el régimen parece empeñado en agravarlo por ignorancia o por ideología. El resultado será profundizar la pobreza.

No es necesario descubrir ningún hilo negro. La inversión productiva es la única manera de construir prosperidad y reducir la pobreza. Un gobierno puede paliar la desigualdad con buenas políticas sociales, pero solo la inversión construye riqueza.

Parecería que el Presidente, como la boa de la canción, lo sabe. Hace un año, el 13 de junio de 2019, firmó un Acuerdo para Promover la Inversión y el Desarrollo Incluyente con el que las empresas del Consejo Coordinador Empresarial se comprometieron a invertir 35 mil millones de dólares frescos en sectores estratégicos, como el energético y el transporte. Pero el presidente del CCE, Carlos Salazar Lomelín, advirtió: “Las inversiones no se dan en el vacío. Quien decide trabajar su dinero y arriesgar su patrimonio lo hace cuando hay un ambiente propicio con condiciones que lo incentiven”.

Estas condiciones no están presentes en el México de hoy. El embajador de Estados Unidos, Christopher Landau, dijo ayer en una teleconferencia con la Concamin: “Tampoco les puedo mentir [a mis connacionales], tampoco les puedo decir que es un momento oportuno para invertir en México. Cualquier país tiene el derecho de establecer o cambiar sus políticas económicas o sociales domésticas, pero esos cambios pueden tener efectos muy negativos en cuanto a la inversión. No se puede decir a la vez ‘queremos atraer inversión y capital de otras partes del mundo’ y también decir ‘vamos a cambiar las reglas’”.

La inversión se está desplomando en México. No es por la pandemia. El proceso empezó en 2018. En marzo de 2020, antes de la emergencia sanitaria, el índice de inversión fija bruta mostraba ya una caída anual de 11.1 por ciento. En abril y mayo será todavía mayor. Las empresas constructoras tuvieron en mayo un derrumbe de 32.1% anual en valor de producción.

Hemos visto un ejemplo tras otro de cómo el actual Gobierno cambia las reglas del juego y destruye inversiones que se hicieron con la idea de que en México prevalece un estado de derecho. Ahí está el aeropuerto de Texcoco, en el que por lo menos se indemnizó a los constructores, aunque cargando el costo injustamente a los contribuyentes, y los gasoductos, en los que se llegó a un acuerdo con las empresas, pero que torpemente elevó el costo total a valor presente. Después vinieron la cancelación de la cervecera de Mexicali, tras una inversión de mil 400 millones de dólares, y los cambios de reglas en el sector energético para favorecer las energías sucias de la CFE.

Si el Gobierno quiere fortalecer los monopolios gubernamentales, y fomentar la ineficiencia y la corrupción, como en los tiempos del viejo PRI, lo puede hacer. El triunfo electoral de 2018 se lo permite. No obstante, cambiar las reglas del juego después de que comienzan los proyectos solo ahuyentará la inversión productiva y aumentará la pobreza.

Quizá eso es lo que quiere la 4T: más pobres para entregar más dádivas que compren votos. Los inversionistas, sin embargo, no tienen por qué arriesgar su patrimonio en un país sin estado de derecho.


Ahorro castigado

El Banco de México bajó la tasa de interés de referencia a 5 por ciento. Era inevitable y por eso el voto de la Junta de Gobierno fue unánime. Pero es un golpe a los ahorradores. La inflación está en 3.17% y el Gobierno aumentó el impuesto al ahorro a 1.46 por ciento. Ya no vale la pena ahorrar en pesos.



25 Junio 2020 04:00:00
INE guardián
La Comisión de Quejas del INE rechazó el 23 de junio aplicar medidas cautelares contra el presidente Andrés Manuel López Obrador y el coordinador de Comunicación Social de la Presidencia, Jesús Ramirez Cuevas, por la presentación de un supuesto documento de un Bloque Opositor Amplio (Boa). Pidió, sin embargo, que los servidores públicos “ajusten sus actos y conductas a los límites y parámetros constitucionales”.

Este pronunciamiento encendió a John M. Ackerman, académico y comentarista de la televisión gubernamental, esposo de la secretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval y miembro del comité técnico encargado de seleccionar a los candidatos a nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral: “El cinismo y la parcialidad del @INEMexico no tiene[n] límites –escribió en Twitter–. Ayer amenazó con censurar la #Mañanera de @lopezobrador_ si vuelve a hablar de política. Una inaceptable extralimitación de sus funciones que comprueba que efectivamente sí pertenece al Boa”.

¿Por qué habría de ser cínico y parcial que el INE pida a los funcionarios ajustarse a la Constitución? Quizá porque la función de Ackerman no es promover una elección democrática, sino asegurarse de que el partido del Gobierno tenga control del INE y gane todas las elecciones.

Para la 4T, el INE es un lujo innecesario. El presidente López Obrador ya declaró: “Me voy a convertir en guardián para que se respete la libertad de los ciudadanos a elegir a sus autoridades”. El INE no es solo “el aparato de organización de elecciones más caro del mundo”, dijo, sino una institución que avaló fraudes en el pasado.

¿Es caro el INE? En términos estrictos, sí. Para el 2020 el Consejo General pidió un presupuesto de 12 mil 493.3 millones de pesos, aunque la Cámara de Diputados le recortó mil 75.5 millones. A esto hay que añadir los 5 mil 239 millones que entrega a los partidos políticos.

El presupuesto, sin embargo, es consecuencia de la ley. La mayor parte de las disposiciones costosas surgieron de exigencias de la izquierda. La fórmula para repartir dinero a los partidos la fija la Constitución. Después de esto, el mayor rubro de gasto, 3 mil 685.6 millones, es la credencial para votar y actualización del padrón de electores. El segundo renglón, 2 mil 755.3 millones, corresponde a las 32 juntas electorales locales y 300 distritales. En tercer lugar, están los mil 262.5 millones para tecnologías y seguridad de la información. Solo en cuarto lugar, con 830.1 millones, viene la organización de elecciones. Este es el monto que habría que comparar con otros servicios electorales en el mundo, y no resulta en realidad tan alto.

Para el presidente López Obrador, sin embargo, el costo es lo de menos. Su objetivo es debilitar a una institución que garantiza la equidad de los comicios. Él sabe que la mayoría de las elecciones que han organizado el INE y el IFE en las últimas décadas han resultado en triunfos de la oposición. Esto lo favoreció a él cuando era opositor, pero hoy es una amenaza para un proyecto transexenal.

El Presidente no puede ser ni guardián ni garante de las elecciones, como no lo fue en 1988 el entonces secretario de Gobernación Manuel Bartlett, ya que sería juez y parte. Si se quiere un INE más barato, hay que cambiar las leyes. Pero cuidado, porque el IFE y el INE nos han permitido tener una verdadera democracia, con alternancia de partidos en el poder. Ni el Presidente ni sus acólitos deben debilitarla para regresarnos al régimen de partido único.



Contracción

El FMI bajó ayer su pronóstico de contracción económica para México en este 2020 de -6.6% a -10.5%, pero el Gobierno sigue destruyendo inversión, como lo ha hecho con la termoeléctrica de mil 200 millones de dólares que Iberdrola iba a construir en Tuxpan.


24 Junio 2020 04:00:00
Ahorita no
El 26 de mayo una mujer lanzó una petición de auxilio en un chat grupal. “El papá de un muy buen amigo está en etapa terminal de cáncer ya con mucho dolor y el Seguro Social le manda cita hasta el 1 de julio... El señor ya está en agonía de dolor”.

En espera de la cita, en el IMSS, “le han negado el medicamento que debe tomar para calmar el dolor”. Solo con la receta que le darían el 1 de julio podía recibir las medicinas, pero vivir con el agudo dolor durante más de un mes era imposible.

Los amigos del chat empezaron a pedir apoyo para obtener las medicinas, Temgesic y Brospina, pero estas son controladas y no pueden venderse sin receta. La escritora Mónica Soto Icaza, lanzó un llamado a través de sus redes sociales y consiguió que un cirujano de Veracruz mandara por paquetería “parches de ese medicamento con una semana de duración”, acompañados de la receta. El 19 de junio, sin embargo, todavía en espera de la cita del IMSS, el paciente “descansó y se acabó el sufrimiento”.

Las dificultades para conseguir citas en las instituciones de salud pública de nuestro país no son nuevas, pero se han agravado considerablemente. La periodista Ivabelle Arroyo, narró en redes sociales el 22 de junio: “Mi padre, con insuficiencia cardiaca reciente, no es recibido en el @ISSSTE_mx porque ahorita eso no. Ya llevamos dos meses con tratamiento por fuera y necesita hospitalización. Cada día está peor. Hoy estuvo desde las 11 hasta las 6 en Cuernavaca pidiendo atención de un cardiólogo”. Días después añadió: “No es que lo manden a otro centro o incluso a otra ciudad. Simplemente ahorita no y hasta ahí llegan. Ni estudios ni nada. ¡Se quiere contagiar de Covid para que lo atiendan!”.

Sin embargo, tener Covid no es garantía de atención. Muchos pacientes que llegan a los hospitales con síntomas son devueltos a sus casas para mantener ahí el aislamiento. Ni siquiera se les hacen pruebas. El Gobierno piensa que entre menos pruebas se hagan menos grave será la pandemia.

Las autoridades afirman que, con excepción de algunos centros de especialidad, los hospitales no están saturados. Pero esta supuesta suficiencia se ha alcanzado dejando de hospitalizar a muchos que lo requieren.

La saturación se refleja también en otros servicios. No hay sangre, por ejemplo, para las intervenciones quirúrgicas. Este siempre ha sido un problema, por lo menos desde que se prohibió la compra hace años, pero en los tiempos del coronavirus se han agotado las pocas aportaciones que había. Los donadores se han esfumado por el encierro y por el temor de acudir a instituciones de salud.

La precaria situación no es solo culpa de este Gobierno. Llevamos años de recortes de presupuesto, pero el actual régimen ha eliminado el Seguro Popular, sin tener listo un sistema para remplazarlo, y los copagos de pacientes en los institutos de salud, sin aportar recursos para compensarlos.

El presidente López Obrador, es cierto, tiene otros datos. “México está dando un ejemplo en el mundo porque logramos aplanar esta curva y evitar que se saturaran los hospitales sin medidas coercitivas, sin el uso de la fuerza, con la participación voluntaria, consciente de los ciudadanos –señaló el 9 de junio–. Esto no se logró en otras partes del mundo”.

No parece, sin embargo, que hayamos aplanado ninguna curva; y si hay lugar en los hospitales, es porque se niegan los servicios a quienes los necesitan, o se les dan citas para después de su muerte.



Sismológico

Es verdad. Porfirio Díaz estableció el Servicio Sismológico Nacional el 5 de septiembre de 1910. Esperemos que esto no lleve a AMLO a desaparecerlo. De hecho, ojalá que no se haya enterado todavía que existe.

23 Junio 2020 04:00:00
Sin el SAT
México perdió seis lugares en el índice Doing Business 2020 del Banco Mundial, publicado el año pasado, el cual mide la facilidad para realizar actividades económicas. Nuestro país retrocedió del lugar 54 al 60 entre 190 países. En los últimos cuatro reportes hemos perdido 15 puestos. Estamos retrocediendo de manera inquietante.

Este año, cuando se dé a conocer el índice 2021, seguramente tendremos un retroceso adicional. La razón es que se ha vuelto virtualmente imposible abrir nuevos negocios en nuestro país, por lo menos si se busca hacerlo en la economía formal. El Sistema de Administración Tributaria, el SAT, es cada vez más ineficiente. Es verdad que la institución ha mejorado la recaudación, sobre todo por la presión política que el Gobierno ha ejercido en contra de grandes contribuyentes que tenían litigios con la autoridad fiscal, pero los pequeños contribuyentes están enfrentando una situación de pesadilla. No tienen forma de darse de alta, no tienen manera de incorporarse a la economía formal y pagar impuestos.

México tiene un buen desempeño en algunos rubros del Doing Business 2020. Si bien se encuentra en el lugar 60 general, ocupa un muy razonable undécimo puesto en la facilidad para obtener créditos. Mientras que durante décadas era casi imposible para una empresa pequeña o persona física obtener financiamiento, ya que la banca dedicaba casi todos los ahorros para dar préstamos al Gobierno, hoy los bancos compiten entre sí para ofrecer crédito. En contraste, estamos en el lugar 107 en la facilidad para empezar negocios y en un lamentable 120 en el pago de impuestos. Y en estos campos seguimos perdiendo terreno.

Siempre ha sido difícil pagar impuestos en México. Por eso cerca del 60% de la población trabaja en la economía informal. En los últimos meses, sin embargo, esto se ha vuelto casi imposible, por lo menos para las empresas o personas que buscan darse de alta en el SAT. A veces los responsables explican que se ha cambiado el sistema, otras culpan a la pandemia y otras más afirman que el problema es el recorte de presupuesto.

Facilitar el alta de nuevas empresas o personas que quieran pagar impuestos debería ser una prioridad para el Gobierno. Tan solo en abril y mayo se dieron de baja 9 mil 984 empleadores del Instituto Mexicano del Seguro Social. Esto podría compensarse con el alta de nuevas unidades de actividad, pero no hay forma de hacerlo. El SAT obliga al nuevo contribuyente a presentarse físicamente para que se le dé de alta y se le otorgue una firma electrónica. Solo que no está dando citas o afirma que todas las que estaban disponibles, en junio, por ejemplo, ya están asignadas.

El portal del SAT, por otra parte, se encuentra saturado. Si bien es posible generar facturas con relativa facilidad, otras transacciones se han vuelto extraordinariamente pesadas. Una contadora me dice que el sistema está tan lento que tiene que levantarse de madrugada para hacerlas, en espera de que a esa hora el portal no esté saturado. Estar al corriente se vuelve cada vez más difícil.

Es importante que el Gobierno entienda que, independientemente de que quiera repartir dinero para comprar votos, no puede dejar de cumplir con sus funciones básicas. Un Gobierno que por burocracia, por falta de sistemas informáticos adecuados o por carencia de recursos presupuestarios no puede dar de alta a quienes quieren pagar impuestos está condenado a hundir a la gente en la pobreza.



¿Abrazos?

Dice el Presidente que su estrategia contra el crimen organizado es repartir abrazos y no balazos. Pero este fin de semana la Guardia Nacional y la Fiscalía General de Guanajuato detuvieron a 27 integrantes del cártel de Santa Rosa de Lima, entre ellas a la mamá del líder, “El Marro”, quien ordenó acciones de violencia contra la sociedad.

22 Junio 2020 04:00:00
Ricos vergonzosos
Carlos Loret dio a conocer que la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y su esposo, el académico y comentarista John Ackerman, acumularon un patrimonio inmobiliario de hasta 60 millones de pesos, cinco veces más de lo que asienta su declaración patrimonial.

Cinco propiedades fueron compradas en efectivo cuando ambos eran investigadores de la UNAM. La sexta fue un terreno supuestamente cedido por el Gobierno del Distrito Federal en 2007, que hoy tiene 300 metros cuadrados de construcción.

Ackerman respondió que estas propiedades son fruto del trabajo de ambos y de donaciones de sus familias: “No estamos obligados a explicarle nada a nadie con respecto al patrimonio que logramos construir con gran esfuerzo, y con las generosas aportaciones de nuestros familiares, antes de que Irma Eréndira ocupara cargo público alguno”.

Dijo que presentará denuncias contra Loret por la filtración de datos personales y lo hizo responsable “por cualquier agresión o extorsión que pudiera sufrir mi familia a raíz de su irresponsable y criminal reportaje”.

“Aquí nadie le descubrió nada a nadie. La declaración. se encuentra en regla y reporta todos y cada uno de nuestros bienes con absoluta precisión. La nota de Loretito presenta estos datos de manera engañosa (transformando mágicamente departamentos y un terreno en ‘casas’), recurre a imágenes que no corresponden en absoluto con la realidad y ofrece interpretaciones fantasiosas sobre el origen de los bienes, pero no aporta ningún dato adicional más allá de lo ya declarado por la secretaria”.

La verdad es que tenemos un Gobierno de ricos, pero vergonzosos. El director de la CFE, Manuel Bartlett, sus hijos y su pareja sentimental (que no concubina) son propietarios de cuando menos 23 casas de lujo, principalmente en Las Lomas de la Ciudad de México, y de empresas.

La secretaria de Gobernación tiene un condominio en Houston. El canciller Marcelo Ebrard, quien afirmaba no tener patrimonio personal cuando dejó el Gobierno de la Ciudad de México, vivió años en París sin un trabajo visible y hoy porta relojes de más de 14 mil dólares. Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones, tenía un apartamento en Texas, pero lo cedió a su hijo, y ha sido consejero de la petroquímica Idesa, pero en representación de acciones de su esposa.

El presidente López Obrador donó a sus hijos todas sus propiedades, incluido el rancho La Chingada de Palenque, y hoy dice no tener ninguna propiedad.

El jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, acumuló una enorme y legítima fortuna como empresario, pero al asumir el cargo ya era solo propietario de dos terrenos, una camioneta y cuentas bancarias por 5 millones de pesos.

Los políticos hacen un esfuerzo sistemático por presentarse como pobres, aun cuando tengan dinero de fuentes legítimas.

De hecho, hoy se necesita un patrimonio cuantioso para trabajar en el Gobierno, ya que los sueldos han sido reducidos y se prohíbe al funcionario trabajar durante 10 años en su campo de especialidad.

Ackerman afirma haber recibido donaciones de sus padres. Los dos “han sido sumamente generosos con mi hermana mayor y un servidor, así como con sus nietos, a favor de construir oportunidades para las nuevas generaciones”.

Pero es triste que tengamos un régimen de ricos que afirman haber donado todo su patrimonio o de otros ricos que dicen que todo lo que tienen es regalo de sus papás. Supongo que ya no hay cabida para quienes construyen un patrimonio a fuerza de trabajo y lo preservan juiciosamente.


Chumel

Las descalificaciones de Chumel Torres al hijo menor del Presidente son execrables, pero inquietan su destitución por HBO para quedar bien con el Gobierno y la posible destrucción del Conapred por haberlo invitado a un foro.
19 Junio 2020 04:07:00
Desaparézcase
Cuando Hugo Chávez andaba por las calles de Caracas y otras ciudades de Venezuela y veía algo que no le gustaba –o que le gustaba mucho– ordenaba: “Exprópiese”. Andrés Manuel López Obrador opera desde las mañaneras y no ordena expropiaciones, pero sí la desaparición de instituciones.

El Presidente siempre justifica sus órdenes con el argumento de que busca reducir gasto y corrupción. Los neoliberales, dice, hicieron crecer las instituciones para robar. Ayer arremetió contra el Conapred, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, que un día antes dijo no conocer: “Ah, ya me enteré, lo crearon durante el Gobierno del presidente Fox, pero así se crearon todos esos organismos y la gente ni siquiera sabe que existen”.

El Conapred, sin embargo, procede de la izquierda. Vicente Fox lo creó con el ánimo de promover un Gobierno de unidad nacional y conciliar a los distintos grupos políticos del país. El verdadero impulsor era Gilberto Rincón Gallardo, un hombre con una trayectoria en la izquierda anterior y mucho más consistente que López Obrador, quien militó en el PRI hasta 1988.

Encarcelado en 32 ocasiones por su militancia, participó en el Movimiento de Liberación Nacional, el Partido Comunista Mexicano, el Partido Socialista Unificado de México, el Partido Mexicano Socialista y el Partido de la Revolución Democrática.

Contendió contra Fox en 2000 como candidato de Democracia Social y propuso la creación de un organismo para prevenir la discriminación. Fox le ofreció crearlo y nombrarlo titular. Rincón Gallardo aceptó con el fin de construir lo que hoy es el Conapred.

Es difícil creer que López Obrador no haya conocido la institución. La afirmación fue o una provocación o una inquietante muestra de deterioro de la memoria presidencial. Él designó a la actual titular, Mónica Maccise, y esta participó en una ocasión en su mañanera, sin que el Mandatario haya mostrado ninguna extrañeza sobre el organismo.

Más probable es que López Obrador haya decidido castigar al Conapred por invitar a un panel de discusión a Chumel Torres, un comediante y comentarista que había utilizado un término peyorativo para referirse a su hijo menor.

Quien enfureció por la invitación fue la esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Müller, la cual lanzó el 16 de junio una crítica en Twitter al Conapred (ella no tenía dudas de su existencia): “¿A este personaje invitan a un foro sobre discriminación, clasismo y racismo? Sigo esperando una disculpa pública de este individuo sobre los ataques a mi hijo menor de edad”. El foro se canceló y Torres ofreció finalmente esa disculpa pública, pero al parecer no será suficiente para salvar a la institución.

El Presidente afirmó ayer que habría que discutir la posibilidad de “desaparecer” al Conapred y dejar que la Secretaría de Gobernación “se haga cargo” de sus funciones. Quizá no se ha enterado todavía que el Conapred es ya un organismo descentralizado de la Segob.

La crítica presidencial de que la enorme multitud de instituciones gubernamentales cuestan mucho es válida, pero cuando el propio Presidente gasta fortunas en un aeropuerto, un tren, una refinería y una Oficina de Presidencia para el Beisbol, parece cuestionable que busque ahorrar extinguiendo una de las instituciones más emblemáticas surgidas de la izquierda. Quizá la explicación es que el Presidente no se identifica con las causas de la izquierda, pero este no es, por lo menos, el argumento que ha usado públicamente.


Oportunismo

El Partido Verde ha tenido siempre un agudo sentido de la oportunidad. Cuando nació se alió con el PRI, en los tiempos de Fox y Calderón se acercó al PAN, y regresó al PRI del brazo de Peña Nieto. Ahora se alía con Morena. Eso se llama tener principios sólidos.
18 Junio 2020 04:07:00
Abrazos o balazos
La estrategia de abrazos en vez de balazos sigue sin funcionar. El asesinato del juez federal Uriel Villegas Ortiz y su esposa, Verónica Barajas, frente a sus hijas de 3 y 7 años, es el último de los golpes que revelan que el Estado mexicano ha perdido el monopolio del uso de la fuerza.

El presidente López Obrador ha mostrado una actitud de conciliación ante las bandas del crimen organizado, o por lo menos la de “El Chapo”, Joaquín Guzmán Loera. El 29 de marzo rompió los protocolos de seguridad y se acercó a la señora Consuelo Loera, madre del capo en Badiraguato, Sinaloa, para darle la mano y escuchar una petición. Con anterioridad promovió ante el Gobierno de Estados Unidos que se le concedieran a ella, y a dos hijas de él, visas humanitarias para visitarlo. En octubre de 2019 liberó a Ovidio Guzmán, hijo del “Chapo”, después de que se le capturó en un operativo en Culiacán.

Estas son simples anécdotas, por supuesto, pero a ellas hay que añadir las declaraciones del propio Presidente de que ha habido un cambio de paradigma en la estrategia de combate al crimen. En distintas ocasiones ha dicho que está impulsando una nueva política de abrazos y no balazos. Si es así, no estamos progresando mucho.

El asesinato del juez Villegas Ortiz es una señal de la vulnerabilidad de los jueces, policías y funcionarios de las fiscalías ante la violencia criminal. Pero hay otros indicios de que las cosas no van bien, como los homicidios. Si bien quizá se ha aplanado la curva, este año vamos en camino de alcanzar el mayor número de homicidios dolosos desde que tenemos los actuales registros. En enero-abril de este 2020, el país sufrió 9 mil 751 homicidios dolosos, contra 9 mil 607 en el mismo período de 2019. Ya es un aumento de solo 1.5%, mucho menor que los de doble dígito de los gobiernos anteriores, pero la cifra sigue creciendo.

El Presidente ha señalado que quiere dejar atrás la guerra contra el narcotráfico, y yo lo apoyo. Pero no se han despenalizado las drogas, ni siquiera la mariguana, a pesar de los fallos de la Suprema Corte que establecen que la actual prohibición es inconstitucional. La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, presentó una iniciativa para despenalizar la mariguana, pero ha quedado congelada. Las autoridades siguen deteniendo a narcotraficantes y provocando violencia.

Hasta este momento, la nueva estrategia parece limitarse a ofrecer abrazos a solo uno de los grupos del crimen organizado, el cártel de Sinaloa, pero sin modificar el marco jurídico. No parece ser la mejor estrategia para enfrentar el tráfico de drogas y la violencia.

Como en todos los demás temas, el Presidente afirma que el asunto ya se resolvió. Como él no es corrupto, y además preside diariamente, a las 6 de la mañana, las juntas del Gabinete de Seguridad, el crimen y la violencia ya no son problema. La realidad, sin embargo, tiene otros datos. El dinosaurio sigue ahí. Y a veces el Presidente demuestra una desconcertante e insensible falta de conocimiento sobre el tema de seguridad, como cuando dice que solo “secuestran al que tiene”.

El asesinato del juez Villegas y su esposa subraya el fracaso de la estrategia. El Presidente no puede tratar de escabullirse diciendo que todo va muy bien. Es verdad que heredó un problema mayúsculo, pero no está haciendo nada para superarlo. Y mientras tanto afirma que gobernar no tiene ninguna dificultad.


Conapred

Dice AMLO que ni siquiera sabía que existía el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Conapred. Lo curioso es que nombró a la titular, Mónica Maccise Duhaye, la cual ha asistido a sus conferencias de prensa. Espero que no nos diga, como Pablo Gómez, que no se puede esperar que lea todo lo que firma. o que conozca a todos los que designa a cargos públicos.


17 Junio 2020 04:07:00
Meseta y Reapertura
Al parecer estamos en el pico de la pandemia. Ha tardado mucho más en llegar de lo que se pensaba. Cuando se declaró la Jornada Nacional de Sana Distancia, el 23 de marzo, el subsecretario de Salud Hugo López-Gatell afirmó que duraría menos de un mes, hasta el 19 de abril.

Más tarde declaró que el acmé, el punto máximo, se alcanzaría el 6 de mayo, aunque lo movió después al 8 de mayo. Después aclaró que se refería solo a la Ciudad de México. El 31 de mayo terminó la Jornada de Sana Distancia, pero los contagios y muertes han seguido aumentando. Nada más este 15 de junio hubo 3 mil 427 nuevos casos y 439 fallecimientos (Worldometer).

“Estamos en la meseta en lo alto y se espera que pronto empiece el descenso”, afirmó el presidente López Obrador. Solo que lo dijo el 11 de mayo, hace más de un mes. Ha sido una meseta muy larga.

En estas circunstancias, ¿por qué podría alguien promover la reapertura de la economía? Porque estamos sufriendo un doloroso desplome. A menos que realmente queramos destruir la economía, es importante tomar medidas de reactivación, al tiempo que aplicamos acciones sanitarias realmente eficaces.

¿Se puede? No solo se puede, sino que estamos obligados a tratar. No es cuestión de pretender que la pandemia no existe, sino de saber qué medidas de prevención funcionan. Hemos ido conociendo cada vez más a este nuevo coronavirus y eso nos permite protegernos mejor.

Los rebrotes en China, país que ya había “domado la pandemia”, sugieren que la enfermedad estará con nosotros un tiempo largo. Cuando un país o una región tienen éxito y reducen a cero las infecciones, simplemente se convierten en imán de nuevos brotes.

Mientras no haya una vacuna o una cura, o no alcancemos una inmunidad grupal, habrá nuevas oleadas.

La pandemia puede así durar dos o tres años, o renovarse anualmente como la influenza. Ningún país puede darse el lujo de encerrar a sus ciudadanos tanto tiempo.

Las investigaciones de Renyi Zhang de la Universidad de Texas y sus colaboradores, entre ellos el mexicano Mario Molina, sugieren que la transmisión por aire es la forma más común de contagio, por lo que las mascarillas se convierten en la protección más eficaz; pero todos podemos usar cubrebocas sin dejar de trabajar. Sabemos también que debemos evitar los contactos físicos y lavarnos las manos constantemente con agua y jabón; pero lo podemos hacer, igualmente, sin impedir que la gente se gane la vida.

Un confinamiento total y forzoso puede reducir los contagios parcial y temporalmente, como lo hicieron España e Italia, a pesar de lo cual registraron elevadísimos números de contagios y muertes. El costo del confinamiento, sin embargo, puede ser tan grande que lo vuelva insostenible. En México es todavía más pesado porque el Gobierno no ha querido inyectar recursos para mantener a flote a las empresas y a los desempleados.

Por lo pronto, ya vamos a cumplir tres meses desde que se decretó la Jornada Nacional de Sana Distancia. Hemos perdido 12 millones de puestos de trabajo formales e informales, y millones están siendo empujados a la pobreza o a la miseria sin que le hayamos hecho mella a la pandemia.

Hoy no se trata de ver qué opción es mejor, sino de buscar formas de aplicar la única solución posible: reactivar la economía, pero con reglas sanitarias que reduzcan al máximo posible los contagios.


¿Monopolio?

AMLO afirmó ayer que Iberdrola “domina casi la mitad del mercado de la energía eléctrica particular en el país”. En realidad, la CFE tiene monopolios sobre el mercado doméstico, la transmisión y la distribución. Iberdrola genera 16% de la electricidad en México y entrega 70% de esta a la CFE. El otro 30% lo vende a empresas privadas, que la prefieren por precio y calidad.



16 Junio 2020 04:07:00
Ciencia y mascarillas
Las mascarillas sí sirven. Un estudio científico ha demostrado que su uso es “determinante” en las tendencias de la pandemia de Covid-19. “Esta medida de protección reduce significativamente el número de infecciones”, según los investigadores.

El estudio lo realizó un grupo de científicos de la Universidad de Texas en Austin, encabezado por Renyi Zhang, con la colaboración de Mario Molina, el mexicano ganador del Premio Nobel de Química. El trabajo se publicó el 11 de junio en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences de Estados Unidos.

Según la investigación, el uso de mascarillas reduce de manera significativa los contagios, “en más de 78 mil en Italia del 6 al 9 de mayo y más de 66 mil en la ciudad de Nueva York del 17 de abril al 9 de mayo. Otras medidas de mitigación, como el distanciamiento social aplicado en Estados Unidos, son insuficientes por sí mismas para proteger al público. Concluimos que la portación de mascarillas es el medio más efectivo para prevenir la transmisión interhumana. Esta práctica poco costosa, en conjunción con una cuarentena simultánea de distanciamiento social y el rastreo de casos, representa la mejor oportunidad de detener la pandemia de coronavirus”.

En México, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, cabeza del esfuerzo gubernamental contra la pandemia, ha sido escéptico ante las mascarillas, que los mexicanos llamamos cubrebocas. El lunes 27 de abril el funcionario reconocía que “una persona que tiene la infección debe usar el cubrebocas para evitar contagiar a otros”, pero añadía: “Aún no hay evidencia científica sobre si las personas que no tienen la infección deben usar los cubrebocas como una forma de protegerse contra el coronavirus. De acuerdo con un análisis realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública, cuatro de seis estudios no encontraron que el uso de cubrebocas reduzca el contagio de infecciones respiratorias agudas”.

Las autoridades sanitarias internacionales eran también reacias en un principio a recomendar el uso de mascarillas para la población en general, aunque desde el principio de la pandemia se advirtió que los países en que es habitual su empleo tenían tasas inferiores de contagios. Tanto el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos como la Organización Mundial de la Salud, han cambiado ya su posición y recomiendan el uso general de mascarillas. El subsecretario López-Gatell lo hizo también en mayo pasado, pero solo como “medida auxiliar”.

El estudio de Renyi Zhang y sus colaboradores va más allá y plantea que las mascarillas son el método más eficaz para evitar contagios. Quizá más importante es que plantea la necesidad de que los gobiernos tomen medidas basadas en la ciencia. La recomendación es relevante en un país en que la directora general de Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla Roces, descalifica la “ciencia neoliberal” y aplaude la “evidencia científica” del decálogo del Presidente para “salir de la pandemia”, el subsecretario López-Gatell afirma que la “fuerza moral” defiende al Mandatario de contagios y la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, afirma estar protegida del coronavirus por nanopartículas de cítricos.

Hoy más que nunca es importante defender el pensamiento científico. que nos recomienda generalizar el uso de mascarillas.


Médicos cubanos

Muchos médicos mexicanos se quejan de la contratación de facultativos cubanos por el Gobierno. Argumentan que están menos preparados que los mexicanos y se les paga más sin que se les certifique como manda la ley. Es un desperdicio de recursos, dicen, que se necesitan para fortalecer a nuestro sector salud.
15 Junio 2020 04:01:00
Desde Palacio
Hemos entrado ya a una crisis económica devastadora que podría terminar siendo la peor de la historia.

En abril, el indicador de actividad industrial cayó 29.6% en comparación anual, la peor cifra desde que tenemos registros. La construcción lo hizo en 38.4%, las manufacturas en 36.5 por ciento.

En mayo se perdieron 344 mil 522 empleos formales registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social. De enero a mayo desaparecieron 838 mil 272. Pero esas cifras son solo de los trabajadores formales registrados en el IMSS. y pocos en nuestro país tienen ese privilegio.

La población ocupada en la economía informal era de 31 millones de personas en abril. Para mayo solo quedaban 20.7 millones. Es una pérdida de 10.4 millones de empleos informales. Por otra parte, el desplome de empleos formales no se limita a los trabajadores registrados en el IMSS. En abril había 24.7 millones de personas empleadas en la economía formal, pero en mayo quedaban 22.6 millones. Es decir, 2.1 millones perdieron su empleo formal en un solo mes, según el INEGI.

La tasa de participación en el mercado laboral se desplomó de 59.8% de la población en marzo de 2020 a 47.5% en abril. Es una caída de 12.5 millones de personas en la población ocupada. El INEGI nos dice que no son parte de la población económicamente activa, pero lo eran hasta abril.

De los 20 millones de personas disponibles para trabajar en mayo, pero que no estaban económicamente activas, 11.3 millones dejaron de laborar sin recibir pago debido a una suspensión temporal de su trabajo. La población que está trabajando, pero necesita hacerlo más, pasó de 5.1 millones a 11 millones entre abril y mayo de 2020.

La desaparición de empleos ha sido especialmente alta en los pequeños negocios. En marzo del 2020, 22.8 millones de personas trabajaban en micronegocios, pero la cifra cayó a 14.7 millones en mayo. En total, 8.1 millones de personas que trabajaban en estas empresas minúsculas perdieron su empleo.

Los pobres son las principales víctimas de este desastre económico. El salario base de los trabajadores que aún tienen empleos registrados en el IMSS tuvo un aumento nominal anual de 8.1%, el más alto para un mes de mayo en una década. Pero no es producto de que las empresas hayan aumentado sueldos, sino de que quienes están perdiendo sus trabajos ganaban menos, lo que sube artificialmente el sueldo promedio de cotización. Según el Coneval, el número de personas en pobreza extrema por ingresos podría aumentar entre 6.1 y 10.7 millones por la crisis. La pobreza laboral, la que sufren quienes están trabajando, pero no pueden pagar una canasta básica de alimentos, aumentaría de 37.3% a 45.8% en los dos primeros trimestres de 2020.

La crisis no es exclusiva de México, sino de un colapso internacional provocado por la pandemia y las medidas de confinamiento ordenadas por los gobiernos. Pero en México ha sido peor que en otros países por las acciones previas del régimen para atacar a la inversión productiva y por su falta de políticas para enfrentar el desplome.

En medio del desastre, el sábado 13 de junio el presidente López Obrador difundió un video desde Palacio Nacional con un decálogo para “salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad”. Sus consejos incluyen actuar con optimismo, dar la espalda al egoísmo, alejarse del consumismo, alimentarse bien y eliminar actitudes racistas y clasistas. No hay duda de que la realidad se ve distinta desde un palacio.

Hoy no circula

Se suspende ya el Hoy no Circula de emergencia en la Ciudad de México y su área conurbada. ¿Para qué sirvió? Para generar más aglomeraciones y contagios, y para demostrar que la contaminación del aire no es provocada principalmente por los autos.
12 Junio 2020 04:02:00
Jueves de Corpus
El 10 de junio de 1971 yo era estudiante de la Preparatoria 8 de la UNAM. No fui a la manifestación de ese jueves de Corpus en el casco de Santo Tomás, pero al día siguiente entrevisté a mis compañeros que sí habían asistido y preparé una crónica que narraba el ataque de los “halcones” y cuestionaba al Gobierno. Le di el artículo a Federico Campbell y él lo entregó a José Emilio Pacheco, quien lo publicó en la sección cultural de la revista Siempre!. Fue mi primer artículo profesional. Tenía 17 años.

Nunca se esclarecieron los hechos del halconazo. El regente de la Ciudad de México, Alfonso Martínez Domínguez, fue obligado a renunciar, aunque años después culpó de la matanza al propio presidente Luis Echeverría. Este siempre negó la responsabilidad, pero prometió una investigación cuyos resultados nunca se dieron a conocer. En 2006 Echeverría fue juzgado por su presunta responsabilidad, pero se le exoneró en 2009. No había pruebas para condenarlo.

El actual Gobierno ha usado el 49 aniversario de la matanza para autopromocionarse. El 10 de junio el presidente Andrés Manuel López Obrador empezó su mañanera diciendo: “El día de hoy vamos a recordar el hecho histórico, lamentable, de la represión del 10 de junio de 1971 para que no olvidemos y nunca jamás se reprima en México”. Jesús Ramírez Cuéllar, coordinador de Comunicación Social de la Presidencia, tuiteó: “Hoy es el 49 aniv. de la matanza del 10 de junio, un crimen de Estado de un régimen sostenido con autoritarismo y represión. Nunca más la violencia del Gobierno vs estudiantes y ciudadanos que luchan por sus derechos. #10deJunio no se olvida es parte de la lucha por la democracia”.

¿Fue el halconazo un crimen de Estado? ¿Quién ordenó la agresión? ¿Echeverría? ¿Martínez Domínguez, a quien el Presidente trató de culpar sin nunca presentar cargos en su contra? Nunca hemos sabido.

El expresidente Echeverría ya ha declarado que él no ordenó el ataque. A los 98 años no creo que pueda añadir mucho más a la declaración. Sin embargo, uno de los protagonistas de “ese régimen sostenido con autoritarismo y represión” no solo está vivo, sino aparentemente lúcido, y mantiene actividades políticas. Se llama Manuel Bartlett.

Bartlett era director general de Gobierno en la Secretaría de Gobernación de Echeverría. No tengo forma de saber si tuvo alguna participación en la decisión que llevó al ataque a los manifestantes, pero desde su cargo debe haber estado enterado de todo. Si realmente López Obrador y su director de Comunicación quieren saber qué ocurrió, ¿por qué no le preguntan a ese testigo de privilegio que ha sobrevivido hasta el presente en puestos importantes de la política?

El halconazo a mí me marcó en lo personal. La crónica que escribí el 11 de junio representó el inicio de una carrera profesional que todavía mantengo y ratificó mi convicción, como la de Ramírez, de que el régimen era autoritario y represivo. Bartlett ya había venido colaborando con él y tuvo su momento más relevante cuando ocupó la Secretaría de Gobernación, de 1982 a 1988, y presidió la Comisión Federal Electoral que manejó la elección de 1988.

Hoy el presidente López Obrador y su director de Comunicación saben perfectamente dónde se encuentra: en la dirección general de la Comisión Federal de Electricidad. ¿Por qué no lo invitan a alguna mañanera para que explique lo que sabe de ese ataque sangriento?

Medias tintas

“O somos conservadores o somos liberales, no hay medidas tintas”, dijo AMLO el 6 de junio. Pero la distinción no es tan tajante. El Presidente suele tener posiciones conservadoras, como cuando busca concentrar más poder en su persona; pero también tiene resabios liberales, como su respaldo al libre comercio a través del T-MEC.
11 Junio 2020 04:00:00
Mejor ignorantes
Ya sabíamos que la cuarta transformación quiere concentrar el mayor poder posible en manos del Ejecutivo. Una de las maneras de hacerlo es con funcionarios ignorantes.

Muchos son los puntos cuestionables de la iniciativa del senador Ricardo Monreal de Morena para fusionar a tres de los principales reguladores autónomos y quitar toda independencia a un cuarto. La filosofía de la iniciativa, sin embargo, se entiende mejor por una disposición relativamente inocua.

Los consejeros del nuevo Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (Inmecob) no tendrían que someterse a “exámenes de conocimientos”. ¿Qué razones podría haber para tener reguladores ignorantes sobre los temas que deben regir? Una es evitar las vergonzosas exhibiciones públicas de los candidatos de la 4T, pero la iniciativa afirma además que eliminar los exámenes es una forma de “evitar la formación endogámica”, “incorporar visiones externas” y “evitar un sesgo a favor de una formación exclusiva tecnocrática”.

Cuando la gente sabe de un tema no acepta tan fácilmente las instrucciones de arriba. Por eso queremos una junta de Gobierno del Banco de México que entienda de economía, unos funcionarios de salud que comprendan la medicina y la epidemiología, y un titular del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático que esté versado en temas ambientales. No será el caso, sin embargo, del nuevo Inmecob. La 4T quiere consejeros ignorantes.

El propio Presidente ha afirmado que prefiere tener funcionarios con 90% de honestidad y 10% de conocimiento: “Hay quienes tienen mucha experiencia, están graduados hasta en universidades del extranjero, tienen hasta doctorados, pero son deshonestos, y a nosotros lo que más nos importa es la
honestidad”.

Vimos un ejemplo en el caso de José Ángel Carrizales López, un joven propuesto cinco veces por el Mandatario para ser comisionado de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), rechazado las cinco por el Senado debido a su falta de preparación. López Obrador finalmente lo impuso como titular de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente.

La iniciativa de Monreal para cambiar los artículos 27 y 28 de la Constitución busca concentrar más poder en manos del Ejecutivo. El Instituto Federal de Telecomunicaciones, la Comisión Federal de Competencia y la CRE desaparecerían y sus funciones serían transferidas al nuevo Inmecob. Las facultades de la CRE en materia de hidrocarburos pasarían a la Comisión Nacional de Hidrocarburos, pero solo para que el Ejecutivo “continúe ejerciendo sus facultades de regulación técnica y económica en materia de hidrocarburos” por conducto de esta última institución.

Siempre es más fácil que un Presidente dé órdenes ideológicas a un ignorante que a alguien preparado. La CRE ya está dominada por gente sin preparación, pero leal al Presidente, y ha dejado de comportarse con autonomía. El propósito fundamental de la nueva reforma de Monreal es avanzar en este camino.

Para que el Presidente tenga un control total, empero, necesita consejeros ignorantes. Quitarles un examen de conocimientos que no podrían aprobar les evita la vergüenza de ser exhibidos públicamente, pero en el fondo el propósito es más sencillo y perverso: Monreal busca impulsar una mayor concentración de las decisiones de competencia económica, telecomunicaciones y energía en el Presidente, como en los tiempos del viejo PRI.

Ensarapados

“Yo hasta me divierto dando a conocer esto”, afirma el Presidente sobre el supuesto Bloque Opositor Amplio, “porque se tapan tanto, se ensarapan tanto, que piensan que nadie lo va a saber”. López Obrador sabe que la oposición está muy dividida, pero necesita un villano imaginario, como la mafia del poder o el PRIAN, para confrontarlo en su campaña política del 2021.
10 Junio 2020 04:02:00
Saqueos legalizados
Claudia Sheinbaum tomó una decisión política al no utilizar la fuerza pública para impedir los saqueos y actos de vandalismo de la manifestación del 8 de junio. Sabía las consecuencias, pero prefirió los daños a la propiedad pública y privada que correr el riesgo de que se le acusara de represora.

Con esta decisión, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México ha mandado un mensaje a los grupos que participan habitualmente en manifestaciones. Los saqueos y los actos de vandalismo están ya permitidos en la capital. Es un mensaje que obliga a las víctimas a aguantar las pérdidas o a defenderse por sí mismas. El Gobierno ya no lo hará.

Desde la semana pasada empezó a forjarse este mensaje. La jefa de Gobierno presumió el 5 de junio que había “desaparecido” el cuerpo de granaderos. Poco después, cuando comenzó la protesta contra el racismo y la violencia policial en Estados Unidos y Jalisco, un cuerpo de “no granaderos”, con equipo de granaderos, protegió la embajada de la Unión Americana, pero permitió que los manifestantes destruyeran propiedad pública y privada y realizaran saqueos en Paseo de la Reforma.

Solo cuando la manifestación llegó a Polanco, una zona comercial y residencial de clase media alta, intervino. Los manifestantes arrojaron piedras a los policías; y, cuando estos respondieron, por lo menos dos golpearon a una adolescente que cayó a su paso. El Gobierno capitalino ha detenido a estos policías, sin tomar ninguna medida contra los saqueadores.

Este 8 de junio se llevó a cabo una nueva manifestación. Ya no hubo ningún intento por detener el vandalismo. Los manifestantes destruyeron y saquearon lo que se les antojó. Con martillos y mazos rompieron cortinas de seguridad y robaron mercancías. Además, agredieron a reporteros. Los no granaderos se mantuvieron a distancia. Los vándalos solo respetaron el Palacio de Gobierno de la Ciudad de México.

Al cabo de la violenta jornada, la jefa de Gobierno mandó un tuit, pero no mencionó la destrucción registrada en la manifestación. Simplemente señaló que había caído una granizada en la Ciudad de México.

La jefa de Gobierno tiene aspiraciones políticas: es una de las posibles candidatas de Morena a la Presidencia de la República para 2024. Su principal preocupación parece ser no meterse en líos. No quiere que se le acuse de autoritaria. Seguramente piensa que los dueños de los negocios vandalizados o saqueados no representan muchos votos, por lo menos no en comparación con quienes nutren los movimientos de protesta.

El problema es que el mensaje puede tener consecuencias muy negativas. El Gobierno capitalino no levantará ya una mano para defender a los comercios o propiedades vandalizados o saqueados. Será como los ferrocarriles, que han tenido que aguantar pérdidas millonarias cuando son bloqueados por activistas políticos. Quienes sufran ataques en protestas, deberán asumir las pérdidas; o, quizá, ante la falta de protección de la fuerza pública, tendrán que defenderse por sí mismos.
Ya en la manifestación del 8 de junio un grupo de comerciantes del Centro Histórico utilizó palos para enfrentar a los vándalos. Estos, que al final son bastante cobardes, prefirieron retirarse y asaltar negocios que no tuvieran defensores decididos. Cuando el Estado abandona el monopolio del uso de la fuerza es inevitable que surjan grupos que llenan el vacío. Es una lección de la historia que la doctora Sheinbaum no puede darse el lujo de olvidar.

La boa

“Es la boa, la boa, la boa. Ya los locutores lo saben, lo saben. Y los periodistas, lo saben, lo saben”. ¡Qué bueno que el presidente López Obrador quiso recuperar este gran éxito de la Sonora Santanera! Ya nos hacía falta una buena carcajada.
09 Junio 2020 04:01:00
Zoé y el Covid
Lamento que el director general del IMSS, Zoé Robledo, haya dado positivo a la prueba del Sars-CoV-2 y haya tenido que aislarse. Para cualquier persona, aun para los asintomáticos, un diagnóstico de Covid-19 es fuente de angustia personal y familiar. Siempre queda la duda de qué personas cercanas, qué compañeros de trabajo, pudieron haberse contagiado por estar cerca.

Dentro de todo, sin embargo, Zoé es un hombre con suerte. Para empezar, es el director general de la institución médica más importante del país, por lo que supongo que tendrá un buen trato en caso de requerir hospitalización y no tendrá que esperar para que lo atiendan, aunque trabaja para un Gobierno que afirma no dar privilegios a nadie.

Quienes tienen síntomas de coronavirus saben bien cuál es la actitud del sector público hacia las pruebas. Si el derechohabiente no llega con síntomas muy intensos, que requieran el uso de un respirador en una unidad de cuidado intensivo, simplemente se le sugiere que se vaya a casa y se aísle, pero en muy pocas ocasiones se le aplican pruebas. Robledo corrió con suerte (suponemos que no se le dio trato especial) porque tan pronto como manifestó síntomas se le hizo la prueba. Tampoco tuvo que esperar hasta siete días, como tantos otros derechohabientes, para recibir los resultados. El sábado se le hizo la prueba y el domingo por la noche se dieron a conocer.

A pesar de que en la Organización Mundial de la Salud ha señalado que para combatir la pandemia hay que hacer “pruebas, pruebas, pruebas”, el Gobierno mexicano ha decidido, por estrategia, aplicar las menos posibles. “Las pruebas tienen un objetivo y ese es la vigilancia epidemiológica”, ha declarado el subsecretario Hugo López-Gatell, quien plantea que las pruebas solo se deben hacer a “los casos graves”.

No parece, sin embargo, que se esté aplicando esa regla a los colaboradores de alto rango del presidente López Obrador. Robledo no está grave. “El director general se encuentra en buen estado de salud y desde su domicilio trabaja y coordina las responsabilidades que tiene”, señaló el IMSS en un comunicado. El mismo Robledo ha señalado que “se mantiene vigilancia epidemiológica del caso y de mis contactos”. También Irma Eréndira Sandoval, la secretaria de la función pública, y Ricardo Sheffield, procurador del consumidor, pudieron hacerse pruebas pese a que no estaban graves y siguieron trabajando desde casa. El estado de salud de la secretaria Sandoval fue descrito como “excelente” cuando empezó su período de aislamiento.

No hay duda de que, pese al rechazo a las pruebas por el subsecretario de salud, se sigue un criterio distinto para los altos funcionarios. México es uno de los países con menor número de pruebas en el mundo: 336 mil 395 hasta el 8 de junio, según la propia autoridad, apenas 0.3% de los 127 millones de mexicanos. Sin embargo, tres de una treintena de miembros del Gabinete ampliado del Presidente han dado positivo, aunque debemos suponer que otros también han recibido la prueba, pero al dar negativo, no se dan a conocer.

Es falso, como vemos, que los altos funcionarios no estén recibiendo un trato especial en esta cuarta transformación. Mientras el Gobierno rechaza aplicar pruebas de coronavirus a los mexicanos comunes y corrientes, sí los hace a quienes ocupan cargos cercanos al Presidente.

Los contagiados

“No robar, no mentir, no traicionar, eso ayuda mucho para que no dé el coronavirus”, ha declarado el presidente López Obrador. No ha explicado si esto le ha generado sospechas acerca de sus colaboradores que han dado positivo al Covid-19. Quizá la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, debió haber repartido esas nanopartículas de cítricos que a ella la protegen.
08 Junio 2020 04:07:00
Manipular muertes
Desde un principio cuestioné el decreto del gobernador Enrique Alfaro de Jalisco. “Las medidas de aislamiento social tendrán carácter obligatorio –anunció el 19 de abril–. Quien no las cumpla será sancionado y la fuerza pública tendrá la encomienda de hacerlas cumplir. Ese mismo día advertí en Twitter: Al final, todos los políticos llevan a un pequeño dictador dentro”.

El 21 de abril escribí en estas páginas que la Constitución nos otorga derechos que solo pueden ser restringidos por un estado de excepción decretado por el Presidente y con respaldo del Congreso. Añadí que los países con confinamientos forzosos no han tenido más éxito en la lucha contra la pandemia que los que han preservado las libertades: “Los gobiernos deben abstenerse de violar los derechos individuales. Es correcto que promuevan medidas sanitarias, como el aislamiento o el uso de mascarillas, pero utilizar la fuerza pública contra la población que solo busca sobrevivir es intolerable en una sociedad democrática”.

Sin embargo, una cosa es cuestionar una decisión de Alfaro y otra avalar movilizaciones golpistas en su contra. Esto es lo que hemos visto en los últimos días con el pretexto de la muerte de Giovanni López, un albañil de 30 años detenido el 4 de mayo por policías municipales de Ixtlahuacán de los Membrillos.

El 4 de junio, un mes después, se llevó a cabo una violenta manifestación contra Alfaro en Guadalajara. Los grupos políticos que la organizaron no se preocupaban por la muerte anterior de Yaír López a manos de policías de Tijuana, porque los gobiernos de Baja California y de Tijuana son morenistas y, por lo tanto, amigos.

Christian Daniel López, hermano de Giovanni, ha afirmado que este fue detenido y asesinado por no usar cubrebocas y ha culpado personalmente al gobernador Alfaro. “Nunca pensé que por un cubrebocas iban a matar a mi hermano”, declaró. Las autoridades municipales han afirmado que fue detenido por haber agredido a policías.

El movimiento no protestó contra el alcalde priista de Ixtlahuacán, Eduardo Cervantes Aguilar, ni contra los policías que detuvieron a Giovanni. Su objetivo era el Gobernador, a quien el presidente López Obrador ha tildado de traidor por no haber respaldado su campaña de 2018: “Alfaro es salinista”, ha dicho. La prueba es que “nos traicionó cuando yo lo invité a participar al movimiento; dijo que no le interesaba, que él no coincidía conmigo”.

A los políticos les gusta manipular las tragedias humanas. Lo hemos visto con las afirmaciones de que Felipe Calderón y Margarita Zavala fueron los responsables de las muertes de los 49 niños de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, o Enrique Peña Nieto del asesinato de los 43 normalistas de Ayotzinapa. No recuerdan a José Luis Abarca, el Presidente Municipal perredista cuya policía levantó a los jóvenes, porque tuvo en su momento el respaldo político de López Obrador.

Pero ni los niños de la guardería fueron asesinados por Calderón ni los normalistas por Peña Nieto. López Obrador tampoco es responsable de los actos de Abarca ni de los 137 muertos de Tlahuelilpan, Hidalgo, ni de los nueve del hospital regional de Pemex de Villahermosa, Tabasco, que recibieron heparina sódica contaminada.

Nuestros políticos deben aprender a debatir con argumentos y propuestas. Manipular las muertes para enlodar a los rivales es inmoral.


Liberales

“O somos conservadores o somos liberales –dijo AMLO este 6 de junio–. O se está por la transformación o se está en contra de la transformación”. Yo siempre me he pronunciado por las políticas liberales, las que garantizan las libertades individuales. El Presidente impulsa, en cambio, muchas medidas conservadoras con las que estoy en desacuerdo.


05 Junio 2020 04:07:00
En qué gastar
No es que no haya recursos. El tema de fondo es saber simplemente en qué quiere el Gobierno gastar el dinero.

El 23 de abril, utilizando como excusa una pandemia que le ha caído como anillo al dedo, el Ejecutivo federal emitió un decreto con unas curiosas “medidas de austeridad”. Señalaba que “no será despedido ningún trabajador”, pero “de forma voluntaria se reducirá el salario de los altos funcionarios”. Apuntaba que “no se ejercerá el 75% del presupuesto disponible de las partidas de servicios generales y materiales y suministros”, incluyendo “lo supuestamente comprometido”.

Cancelaba “10 subsecretarías”, sin decir cuáles, pero añadía que “se garantiza el empleo con el mismo rango y los mismos ingresos a quienes dejarán esos cargos”. Decía que “se aplicará la Ley Federal de Austeridad Republicana de manera rigurosa”, pero exentaba 28 programas “prioritarios”, a las secretarías de Salud, Marina y Defensa, y a la Guardia Nacional.

Ningún decreto, sin embargo, puede ordenar una reducción “voluntaria” de salarios. Tampoco cancelar lo ya comprometido con proveedores. No puede eliminar 10 subsecretarías sin decir cuáles, ni generar un ahorro si todo el personal se pasa a otras dependencias. Toda ley, por otra parte, debe aplicarse de manera rigurosa; no se necesita un decreto que lo ordene.

Uno de los programas exentos es el Tren Maya. Por eso el Presidente se ha pasado la semana en ceremonias de inauguración. No hay información de que el proyecto tenga manifiesto de impacto ambiental o un proyecto ejecutivo que permita determinar con exactitud costos y problemas de construcción.

Lo único que sabemos es que el Gobierno dice que costará exactamente 139 mil millones de pesos, con IVA, y que “es socialmente rentable dado que el valor presente neto es positivo, equivalente a 206.6 mil millones de pesos [sic] y cuenta con una tasa interna de retorno social (TIR) de 21.2 por ciento”.

Aun suponiendo que esto fuera cierto, y hay dudas de que lo sea, se trata de un proyecto sumamente costoso. La idea original era que lo pagaran empresas privadas, lo cual sugería que sí habría una rentabilidad; pero a últimas fechas se nos ha dicho que todo el costo lo asumirá el Gobierno. Mala señal. Mientras este proyecto quimérico absorbe carretadas de dinero, el modesto equipo del doctor Luis Marat Álvarez Salas, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Politécnico Nacional, está desarrollando una prueba rápida de Covid-19, pero se está quedando sin recursos.

La detección se realiza a través de una proteína llamada Spike y de reactivos con aptámetros, ácidos nucleicos de cadena sencilla, que cambiarían de color con una muestra de la persona presuntamente infectada. Cada prueba podría tener un costo de 50 pesos, muy por debajo de los 600 de una prueba serológica de anticuerpos o los 3 mil a 5 mil de una prueba PCR, de reacción en cadena de polimerasa.

Los investigadores se enfrentaban ya a problemas serios por falta de recursos y estaban teniendo que poner dinero de su bolsillo. Pero, según el doctor Álvarez Salas, “no tendremos forma de continuar si nos cortan 75% del presupuesto”.

No, no es que el Gobierno no tenga dinero. Simplemente está aprovechando la pandemia para recortar dinero de proyectos que deberían ser prioritarios, como esta nueva prueba, para financiar sus programas sociales, que compran votos, y proyectos faraónicos como el Tren Maya. Tenemos un Gobierno que gasta cada vez peor.


Sin trámites

En dependencias como el SAT se vuelve cada vez más difícil hacer trámites. El sistema se ha vuelto increíblemente lento y no hay citas en todo junio para conseguir una e.firma. Los hacendarios no son servicios prioritarios para el Gobierno.
04 Junio 2020 04:07:00
Pandemia domada
No hay duda de que Andrés Manuel López Obrador es un político triunfalista. Ya desde el 26 de abril exclamó: “Vamos bien, porque se ha podido domar la epidemia, en vez de que se disparara, como ha sucedido en otras partes”. El 2 de mayo afirmó que, en la pandemia, México “está dando un ejemplo al mundo”. Casi un mes después, el 25 de mayo, reiteró: “Ya se domó la pandemia, ya se alejó el riesgo de una saturación en hospitales que hubiese significado más pérdidas de vidas humanas y mucho dramatismo. Eso, afortunadamente, ya se superó”.

López Obrador no es, por supuesto, el único gobernante optimista y orgulloso de las decisiones que ha tomado ante la pandemia. Donald Trump de Estados Unidos declaró el 5 de mayo a David Muir de ABC News que, a pesar de que ha construido la mejor economía de la historia de su país, “quizá nuestro mejor trabajo es lo que hemos hecho con el coronavirus”.

La verdad es que ni Estados Unidos ni México son ejemplos por sus respuestas a la pandemia. La Unión Americana tiene el mayor número de contagios del mundo, un millón 881 mil 256, el 2 de junio, y de muertes, 108 mil 62. México registra 97 mil 326 contagios, por lo que seguramente habremos rebasado ya los 100 mil para cuando usted lea este artículo, además de 10 mil 637 muertes. Sin embargo, como nuestro país ha aplicado muchas menos pruebas que casi cualquier otro país, 2 mil 275 por cada millón de habitantes, contra más de 40 mil de la mayoría de los países desarrollados, podemos suponer que las cifras reales son significativamente mayores a las oficiales (worldometer).

Este 2 de junio, a pesar del fin de la Jornada Nacional de Sana Distancia y de que el Presidente está en gira por el sureste, el subsecretario Hugo López-Gatell declaró: “No se ha acabado la epidemia, la epidemia de Covid sigue. La epidemia de Covid está en su máximo nivel de intensidad”.

En México y el mundo estamos todavía aprendiendo acerca de la pandemia. Las soluciones fáciles no necesariamente han funcionado. Italia, España y Francia aplicaron confinamientos forzosos con resultados decepcionantes, mientras que Suecia tuvo también malos saldos sin confinamiento obligatorio. El mayor éxito es de los países de Asia sudoccidental, que tampoco tuvieron aislamientos forzosos, excepto por China.

Las diferencias en la aplicación de pruebas hacen difíciles las comparaciones por países. Bélgica, por ejemplo, tiene el mayor número de muertes por millón de habitantes, 822, pero al parecer porque ha aplicado 76 mil 334 pruebas por cada millón de personas, una de las cifras más altas del mundo. Dicen las autoridades belgas (sí, ese es el gentilicio) que su situación solo refleja un mejor registro que los demás.

De momento, ningún país puede declarar que ha domado la pandemia. Los que mayor éxito han tenido en estos primeros meses corren el riesgo de sufrir nuevos brotes conforme abran nuevamente sus fronteras y sus economías. Ninguno puede darse el lujo, por otra parte, de mantenerlas cerradas durante dos o tres años.

Por lo pronto, el 2 de junio se registraban oficialmente 6 millones 475 mil 119 casos en un planeta con 7 mil 788 millones de habitantes. Solo está contagiado el 0.08% de la población global. La posibilidad de que podamos alcanzar pronto una inmunidad grupal, que requeriría el contagio de cuando menos 60% o 70% de la población, se ve lejana. Mientras no haya una vacuna o una cura, nadie podrá afirmar que ha domado la pandemia.


Dominante

Los gobiernos locales estadunidenses no tienen más opción que usar la fuerza pública para enfrentar saqueos y agresiones a terceros. Pero la propuesta del presidente Trump de hacer un despliegue de fuerza para “dominar” a los manifestantes no tiene otro propósito que fortalecer su imagen política de duro.


03 Junio 2020 04:07:00
Sin empleo
La tasa de participación económica se desplomó en abril. Doce millones de mexicanos simplemente dejaron de tener una actividad económica, “principalmente por encontrarse en un estado de suspensión temporal ocasionado por la cuarentena”. La población ocupada con necesidad de ofrecer más tiempo de trabajo pasó de 5.1 millones a 11 millones. La desocupada, que en nuestro país significa no trabajar siquiera una hora en una semana y estar además buscando empleo, subió de 3 a 4.7% para alcanzar 2.1 millones. La no ocupada con disposición para trabajar, pero que no está activamente buscando un empleo, pasó de 5.9 millones a 20 millones.

Las cifras de la nueva Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) del Inegi son devastadoras. Es verdad que el ejercicio telefónico es distinto a los sondeos presenciales que se hacían con anterioridad, por lo que es difícil comparar los nuevos resultados con los anteriores, pero no hay duda de que este estudio nos ofrece una visión desastrosa de la situación laboral por la que están atravesando los mexicanos.

“Dicho y hecho -comentó en Twitter el 1 de junio Jonathan Heath, subgobernador del Banco de México-. Hace unas semanas dije que era muy probable que se perdiera más empleo informal que formal. La ETOE confirma que en abril se perdieron 2.1 millones de empleos formales versus 10.4 millones de informales”.

Ni el Presidente ni sus colaboradores parecen estar preocupados. López Obrador ha señalado que, si bien es verdad que se han perdido puestos de trabajo -un millón de empleos formales registrados en el IMSS entre abril y mayo, en su opinión-, no solo se recuperarán los que se han perdido, sino que se crearán otros 2 millones adicionales en este 2020.

La secretaria del Trabajo, Luis María Alcalde, no ve ningún problema en que se cumpla la promesa del Presidente. Afirma que, con las obras de construcción de los proyectos favoritos del Mandatario, así como con los programas sociales de la Administración, como Sembrando Vidas, será posible generar esos 2 millones de nuevos empleos entre abril y diciembre de este 2020 (aunque abril y mayo ya se fueron sin indicios de esos nuevos trabajos).

No me queda claro, por supuesto, que los beneficiarios de los programas sociales estén realmente empleados. Los proyectos de construcción del Gobierno sí pueden crear puestos temporales, pero si los proyectos no son rentables, como se piensa ocurrirá con el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, al final pueden convertirse en elefantes blancos cuyo mantenimiento cueste más de lo que ganan y, por lo tanto, resulten en una pérdida neta de empleos productivos.

De lo que no hay duda es que en abril se registró un verdadero desastre en el que millones de mexicanos perdieron sus empleos. El daño es mayor para los más pobres y afecta más a quienes laboran en la economía informal. El número de los que simplemente ha quedado fuera de la actividad económica, 12 millones, es aterrador, como lo es también el de 11 millones que están sufriendo la incertidumbre y la pobreza de la subocupación o los 20 millones que ya ni siquiera se molestan en buscar empleo.

Lo peor de todo es que estas cifras son solo del mes de abril. Falta mayo todavía, cuando se espera un desplome adicional. Estos números, por otra parte, han sido obtenidos por vía telefónica. Podemos suponer que quienes no tienen teléfono, los más pobres de los pobres, han sufrido tanto o más, pero nadie les ha llamado para preguntar.


Sin solidaridad

“Usar cubrebocas es un acto de solidaridad”, dice el infectólogo Francisco Moreno Sánchez, porque impide el contagio de terceros. Que los presidentes López Obrador y Trump se abstengan no es un símbolo de fortaleza, sino de su falta de solidaridad con los demás.
02 Junio 2020 04:07:00
Fin de jornada
El domingo 31 de mayo terminó la “jornada de sana distancia” que originalmente iba a durar del 23 de marzo al 19 de abril. Una “jornada” es, en sentido estricto, un trabajo, un viaje o una actividad de un día, pero esta se prolongó dos meses y una semana. Lo peor es que ha provocado un desplome de la actividad económica y la pérdida de más de un millón de empleos.

No está claro qué viene ahora. El presidente López Obrador afirma que estamos regresando a una “nueva normalidad”, pero el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, no ha parado de recordar a la gente que no es el fin de la pandemia, ni siquiera, paradójicamente, de la sana distancia: “No quiere decir que ya se puede salir a la calle, que a las cero horas del lunes ya se pueden hacer las actividades normales; tampoco es que el comercio y empresas pueden abrir”.

El mensaje se complica porque, mientras López-Gatell lanza estas advertencias, el Presidente emprendió una prolongada gira por el sureste del país en una caravana de camionetas Suburban. El Mandatario quiere mandar el mensaje de que sus proyectos favoritos, como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, siguen avanzando, a pesar de que buena parte de la actividad económica del país está paralizada.

López Obrador ha declarado que “ya se domó la pandemia, ya que se alejó el riesgo de una saturación de hospitales que hubiese significado más pérdidas de vidas humanas y mucho dramatismo”. Los números de contagios y de muertes, sin embargo, siguen aumentando, a pesar de que México es uno de los países que menos pruebas aplica. López-Gatell, previó en su momento que el acmé, el momento de mayor intensidad de la pandemia, tendría lugar el 8 de mayo, pero después cambió la fecha al 10 de mayo. Hoy ya ningún funcionario se atreve a predecir cuándo se alcanzará ese punto máximo. Parece que estamos llegando a él todos los días.

El único cambio concreto tras el fin de la jornada de sana distancia es la reactivación de la construcción, la minería y el sector automotor. Es positivo que regresen estas industrias ante el desplome económico, pero la forma ha sido declararlas “actividades esenciales”. Esto podría haberlo hecho el Presidente hace tiempo, al igual que decretó como esenciales sus proyectos favoritos.

Hay una enorme necesidad de reactivar la economía. La situación de millones de mexicanos se vuelve cada vez más penosa, cada vez más angustiante. No se entiende, sin embargo, por qué se estableció originalmente una jornada de sana distancia, que ni era ni jornada ni garantizaba la sana distancia, solo para eliminarla después, cuando los contagios y las muertes están creciendo más. Nadie sabe, por otra parte, qué fase la está reemplazando. Si no se puede salir a la calle, si no pueden abrir la mayoría de los comercios y las empresas, ¿en qué han cambiado las cosas?

Esperemos que no se haya puesto fin a la jornada solo para que el Presidente pudiera hacer un viaje de cinco jornadas por carretera que a cualquiera se le antojaría. Muchos millones más necesitan reanudar sus actividades. y quieren hacerlo en un ambiente que disminuya la posibilidad de un contagio. En eso deberíamos concentrarnos: definir qué actividades podemos abrir con la máxima seguridad para todos.


Logros

“Hoy cumplimos año y medio de Gobierno –dijo ayer AMLO–. Me siento satisfecho con lo alcanzado, a pesar de la adversidad. Sigue avanzando la transformación de nuestro país”. La realidad es que la economía ha pasado de crecimiento a recesión, los homicidios han registrado niveles históricos y llevamos 10 mil muertes oficiales por la pandemia. No todo es culpa del Gobierno, cierto, pero tampoco hay mucho que celebrar.

01 Junio 2020 04:07:00
Ciencia de gobernar
Más que gobernar, lo que realmente entusiasma al Presidente es la plaza pública. Por eso se ha mostrado tan inquieto en el encierro y se lanza, en medio de un “semáforo” que pinta de rojo a virtualmente todo el país, a una gira de una semana en la que se trasladará por carretera desde la Ciudad de México hasta Cancún.

El que en medio de la mayor crisis sanitaria y económica de los tiempos recientes López Obrador decida emprender este prolongado e inusitado viaje es cuando menos sorprendente; pero es claro que él mismo no sabía qué hacer con su tiempo. Las conferencias de prensa de las mañanas le toman solo dos o tres horas al día; las decisiones de política pública requieren nada más de unos minutos, porque todas las dudas y todas las preguntas están zanjadas de antemano.

En el aislamiento de Palacio Nacional, el Mandatario ha tenido tiempo para escribir un ensayo de aspiraciones filosóficas: La nueva política económica en los tiempos del coronavirus, y para protagonizar un video de exaltación personal ante las cámaras de Epigmenio Ibarra. En el documental se transforma en guía de turistas y muestra ese monumento nacional en el que ha elegido vivir porque Los Pinos no le pareció una residencia digna de su papel histórico.

Los problemas actuales del país no son suficientes para preocupar al peripatético Presidente. El pueblo lo llama, lo necesita, y él está dispuesto a cualquier sacrificio por el pueblo. No le fue fácil tomar las decisiones importantes de la gira, es cierto. A Andrés Manuel, por ejemplo, no le gusta aparecer en público con mascarilla; no quiere verse temeroso, cauto; busca proyectar la imagen de un prócer histórico valiente, decidido a cumplir con la cuarta transformación a cualquier costo. Las aerolíneas, sin embargo, exigen hoy el cubrebocas para volar. Por eso el Presidente ha preferido hacer el recorrido por tierra, aunque le lleve una semana. Al fin que todos los problemas importantes ya están resueltos.

“Eso de que la política es el arte y la ciencia de gobernar no es tan apegado a la realidad –decía López Obrador el 25 de junio de 2019–. La política tiene más que ver con el sentido común, que es el menos común de los sentidos”. Es el mismo político que el 12 de agosto de 2013 exclamó: “¿De cuándo acá se requiere tanta ciencia para extraer el petróleo?... Es perforar un pozo como si se fuese a extraer agua. No tiene ninguna ciencia”.

El sentido común, en verdad, no es el más común de los sentidos. “¡’Magínense!”. Un Presidente preocupado por el bienestar del país, ante la peor pandemia desde 1918-19 y la peor crisis económica desde 1932, frente a una nación lastimada por el mayor número de homicidios desde que tenemos registros fiables y una oleada de violencia intrafamiliar, tendría el sentido común de meterse todo el día en reuniones con expertos para buscar soluciones y coordinar políticas públicas. López Obrador, sin embargo, solo tiene certezas. La culpa de todo es de los neoliberales, particularmente de Felipe Calderón; la solución es tener a un hombre honesto en la Presidencia de la República. ¡Y ya, a lo que sigue!

Es tan fuerte el llamado de la plaza, que vale la pena preguntarse si llegar a la Presidencia no ha sido una decepción para López Obrador. Lo que a él realmente le gusta es hacer campaña, dar discursos en los pueblos y en las plazas, repartir besos y abrazos. Las funciones de Gobierno le aburren tanto que no les dedica tiempo ni esfuerzo. ¿Por qué? Quizá porque gobernar no tiene ciencia.


Renuncia

En principio no estoy de acuerdo en pedir la renuncia de un Presidente electo democráticamente, como exigieron este fin de semana manifestantes de clase media desde sus autos. Pero en su momento López Obrador exigió las renuncias de Calderón y de Peña Nieto.

29 Mayo 2020 04:00:00
Usa la inteligencia
Este 27 de mayo, en el reporte de las 6 de la tarde, la calidad del aire en el Valle de México era “extraordinariamente mala” en el centro de medición del Hospital General y “muy mala” en otros ocho. No importaba que el tránsito fuera muy ligero, por el confinamiento, y que además se hubiera endurecido el Hoy no Circula habitual al prohibir la circulación de los autos menos contaminantes un día a la semana. La situación sirvió como un nuevo experimento que sugiere que los autos no son los principales responsables de la contaminación del aire en el altiplano.

Muchas políticas gubernamentales se aplican por ideología y sin considerar toda la información disponible. Por mucho tiempo las autoridades capitalinas han restringido la circulación de vehículos para supuestamente combatir la contaminación, pero el problema es mucho más complejo. La medida no pasa de ser un castigo a las clases medias por el delito de tener autos.

El trato a las bolsas de plástico de los supermercados es otro ejemplo interesante. San Francisco, en California, las prohibió en 2007 y la Ciudad de México en enero de 2020. En el estado de Nueva York la medida estaba programada para el pasado 1 de marzo.

Con la pandemia del Covid-19, sin embargo, San Francisco ha decidido ahora prohibir las bolsas reutilizables, ante el temor de que puedan albergar el coronavirus, lo que ha forzado el regreso de las desechables de plástico. El estado de Nueva York, mientras tanto, ha postergado la entrada en vigor de la prohibición. En la Ciudad de México, las autoridades no han cambiado de parecer, a pesar de que la prohibición ha tenido como principal consecuencia una menor separación de residuos orgánicos e inorgánicos. No hay ningún indicio, por otra parte, de que las prohibiciones hayan reducido la cantidad de plástico que llega al mar, lo cual era el supuesto objetivo de la medida.

Los plásticos representan, sin duda, un problema ambiental importante, pero las prohibiciones no parecen ser la mejor manera de enfrentarlo. Las bolsas de tela no solo son menos higiénicas que las de plástico, sino que tienen un mayor impacto en el calentamiento global y en el uso de agua. Muchos especialistas consideran que la solución más sensata sería establecer reglas para la disposición de las bolsas de plástico, pero no prohibirlas.

Otro ejemplo de cómo los gobiernos adoptan medidas por supuestas razones ecológicas que resultan perjudiciales lo vemos en los autos de diésel. Durante décadas los precios de este combustible fueron subsidiados en Europa porque las autoridades consideraban que era más limpio que la gasolina. Y quizá lo es, en emisiones de dióxido de carbono y generación de ozono, pero el diésel produce partículas mucho más dañinas para la salud. La consecuencia es que hoy no solo se ha abandonado el subsidio, sino que varios países de Europa están considerando prohibir los autos que lo usen.

La solución, me parece, no debe ser la prohibición, excepto en casos excepcionales. Las decisiones de política ambiental deben tomarse por razones técnicas, no ideológicas, y deben siempre demostrar su eficacia. En México, sin embargo, los políticos siguen prefiriendo la ideología. Por eso tenemos restricciones a los vehículos y a las bolsas de plástico que al final resultan más perjudiciales que beneficiosas.

AMLOVER

Quizá el Reforma, el New York Times, el Wall Street Journal, el Washington Post, el Financial Times y El País son irresponsables y mentirosos, como dicen López Obrador y Trump, pero afortunadamente tenemos en México grandes representantes de un periodismo serio y valiente, como Lord Molécula, quien ayer sugirió que el nuevo índice de bienestar del Gobierno mexicano debe llamarse AMLOVER.
28 Mayo 2020 04:04:00
Recorte y servicios
El correo en México es tardado, pero hasta ahora ha sido bastante seguro. La mayor parte de las cartas o paquetes llegan a su destino, por lo menos los registrados, aunque tarden tres a cuatro semanas para alcanzar incluso las ciudades más importantes del país. La situación, sin embargo, se está deteriorando: por eso está aumentando el uso de servicios privados de paquetería, aunque sean mucho más caros.

Hace unos días una microempresaria fue a una oficina de correos en la Ciudad de México para mandar un paquete registrado. La máquina que imprime los sellos para el registro estaba descompuesta. La empleada se disculpó y explicó que, cuando el equipo se descompone, los trabajadores tienen que pagar la reparación de sus bolsillos. Procedió, pues, a anotar a mano en el sobre los datos del registro.

No es esta la única oficina de Gobierno en que se manifiestan las afectaciones de los recortes presupuestarios. Muchos servicios se han venido deteriorando de manera gradual pero notable. Trámites que antes se tomaban días, hoy requieren semanas o incluso meses. La explicación siempre es la misma: los recortes.

Las cosas se van a poner todavía peor. Con la excusa de la pandemia, que le ha caído como anillo al dedo al Gobierno, la Secretaría de Hacienda ha ordenado un recorte de 75% en los gastos de materiales, suministros y servicios generales de todas las dependencias gubernamentales. Si ya antes los empleados de correos tenían que pagar de su bolsillo las reparaciones del equipo, podemos imaginar lo que ocurrirá a partir de ahora.

Hay razones muy válidas para exigir austeridad al Gobierno. El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020 considera un gasto de 6.9 billones de pesos, o sea, 48 mil pesos por cada hombre, mujer y niño de este país. Los ciudadanos ciertamente no recibimos servicios por ese monto.

Pero cabe preguntarse si es sensato ordenar un recorte parejo de 75% en todas las dependencias y que además no toque un solo puesto sindicalizado. La medida afectará, sin duda, muchos de los servicios que los contribuyentes recibimos del Gobierno.

No olvidemos que la razón original por la que pagamos impuestos es obtener servicios del Gobierno. De preferencia, los servicios gubernamentales deben ser aquellos que las empresas o las personas privadas no pueden otorgar. El caso más relevante es la seguridad: el Estado debe tener el monopolio del uso de la fuerza. Un Gobierno, sin embargo, puede ofrecer también servicios públicos como el de correos.

Quizá sea correcto que una parte de lo que se paga en impuestos se utilice para subsidiar a los más necesitados a través de programas sociales, pero es importante que este uso de los recursos públicos no canibalice los servicios que el Estado tiene obligación de proporcionar.

Hoy es un buen momento para revisar el gasto público. Sin duda se puede recortar mucho, más que suficiente para dejar recursos que financien programas sociales sensatos y eficaces sin subir impuestos. Lo que no podemos hacer es recortar el gasto público con un machete, ordenando algo tan drástico como una reducción de 75% en todas las dependencias, sin determinar si la decisión está despojando a los ciudadanos del derecho a recibir servicios públicos a cambio de las contribuciones que por ley deben pagar.

CIDE

Una víctima de los recortes es el CIDE, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, una de las instituciones de educación e investigación más respetadas de nuestro país. Al parecer el Gobierno piensa que las instituciones de excelencia son fifís y deben ser asfixiadas, mientras que usa recursos para crear nuevas escuelas sin criterios de calidad.
27 Mayo 2020 04:02:00
A ciegas
La primera regla para construir una buena política pública es medir bien. Solo así podremos saber si vamos por buen camino o hay que corregir. En México, sin embargo, prevalece la filosofía del “yo tengo otros datos”. Primero se establece una conclusión ideológica, luego se crean mediciones artificiales para comprobar el resultado.

Nos estamos acercando al momento de iniciar una apertura gradual de la economía. Tenemos que hacerla a pesar de los riesgos porque, después de dos meses de confinamiento, millones se están quedando sin ingresos. El problema es que lo estamos haciendo a ciegas.

En México, hasta el 25 de mayo, se habían aplicado 225 mil 650 pruebas de coronavirus. ¿Son muchas? Solo mil 752 por cada millón de habitantes. En contraste, Islandia ha aplicado pruebas a toda su población de 341 mil personas y Bélgica a 68 mil 664 personas por cada millón. Los Emiratos Árabes Unidos tienen el mayor número ponderado: 209 mil 804 pruebas por millón.

México ha aplicado menos pruebas por millón de habitantes que Zimbabwe, con 2 mil 496, Bolivia, con mil 913, o Antigua y Barbuda, con mil 870. Incluso Cuba tiene 8 mil 564 pruebas por millón y Venezuela, pese a todos sus problemas, 29 mil 269 (worldometers).

En México, las autoridades de salud han sido omisas al aplicar pruebas, lo cual quizá podría justificarse por el costo y la escasez, pero además han tomado medidas para impedir la realización de pruebas en hospitales privados. Parecería que hay una decisión específica para reducir, en el grado de lo posible, la toma de pruebas. Quizá alguien piensa que así se evitará generar alarma entre la población, pero se está equivocando.

La falta de pruebas hace virtualmente imposible saber si la situación de la pandemia en México es la que nos reportan cotidianamente las autoridades sanitarias. Cuando nos dicen que México tenía el 25 de mayo, 71 mil 105 contagios y 7 mil 633 fallecidos, debemos suponer que las cifras no son ni siquiera una aproximación a la realidad. No hay datos para saber cuáles son los datos reales.

Si lo que se busca con la falta de pruebas es mostrar que a México le está yendo muy bien con la pandemia, el resultado puede terminar siendo exactamente el contrario. La falta de datos genera desconfianza, pero también distorsiones en las estadísticas.

Chile, por ejemplo, tiene una población de 19 millones de habitantes. Con 25 mil 552 pruebas por millón de habitantes, registra un número oficial de contagios de 73 mil 997, apenas superior al de México, pero solo 761 muertos, una décima parte de los mexicanos. Parecería que México tiene así una tasa de mortalidad de 10.7% y Chile de solo 1%, lo cual es sorprendente en el caso del mismo virus. Podría uno pensar que Chile simplemente tiene un sistema de salud inmensamente mejor que el mexicano, pero otra posible explicación es que Chile ha aplicado 14 veces más pruebas que México. En México solo se hacen pruebas a pacientes que ingresan muy enfermos a hospitales públicos. Por eso la mortalidad es tan alta.

Es cada vez más urgente abrir la economía. Nuestro país no puede soportar un confinamiento mucho más prolongado. Los pobres están resintiendo los estragos. Lo ideal, sin embargo, sería abrir la economía con mejores instrumentos para medir la pandemia. De momento lo estamos haciendo a ciegas. Esto significa que las posibilidades de equivocarse se incrementan de manera muy importante.



Excedentes

Una forma de estimar el verdadero número de muertes por coronavirus, aun sin pruebas, es comparar las muertes excedentes frente a años anteriores. Un estudio de Mario Romero Zavala y Laurianne Despeghel publicado en Nexos, sugiere que en la Ciudad de México se registraron 37% de muertes excedentes en abril sobre el promedio de los cuatro años previos. En mayo la cifra se eleva a 120 por ciento.


26 Mayo 2020 04:03:00
No íbamos bien
No, no íbamos bien. La pandemia no “nos agarró bien parados”, como afirma el Presidente. Todo lo contrario. El desplome de la economía mexicana empezó antes que la emergencia sanitaria, aunque es verdad que la pandemia ha agravado la situación y seguramente provocará la mayor crisis económica desde la década de 1930.

El Consejo de Salubridad General declaró la emergencia sanitaria nacional por la pandemia de coronavirus el 30 de marzo, diciendo que duraría solo hasta el 30 de abril. En marzo, de acuerdo con información que el Inegi dio a conocer ayer, el valor de producción de la industria de la construcción registró un desplome de 17.1% sobre el mismo mes del año anterior. Es la mayor caída desde que existe la estadística.

La economía en su conjunto tuvo una contracción trimestral de 1.6% de enero a marzo, que el Presidente consideró no había sido tan grave; pero si se anualizar, como se hace en Estados Unidos, el monto se eleva a 6.5 por ciento. Esta es la cifra que habría que comparar con la caída anualizada de 4.8% de la economía estadunidense en el primer trimestre. En dicho periodo cabe apuntar, no se había decretado la emergencia sanitaria en nuestro país.

La inversión fija bruta, muy importante porque apunta al rumbo del crecimiento futuro, cayó 10.2% en los 12 meses concluidos en febrero de este 2020. También este desplome tuvo lugar antes de que la pandemia nos alcanzara.

El IMSS ha dado a conocer que en abril se perdieron 555 mil 247 empleos formales registrados por la institución. El propio Presidente ha reconocido que cuando se sumen los de mayo se habrán perdido alrededor de un millón de empleos en dos meses. En otras palabras, en apenas 60 días hemos perdido más empleos que los que se habían creado en todo el sexenio antes de la pandemia.

El Mandatario dice que eso no importa, que pronto el país creará los 2 millones de empleos que prometió a principios de este año, lo cual sería el mayor número en la historia del país. Pero afirma que se generarán con sus programas sociales, como Sembrando Vidas o Jóvenes Construyendo el Futuro. Quizá el primer Mandatario no se ha dado cuenta que entregar dinero en dádivas puede resolver problemas sociales y comprar votos, pero no genera empleos.

El Presidente, sin embargo, parece vivir en su propio mundo. No parece haberse dado cuenta de la gravedad de la crisis económica que ya ha empezado y que amenaza con arrojar a decenas de millones de mexicanos a la pobreza y a la pobreza extrema. No ha entendido, por otra parte, que las medidas que ha tomado para frenar proyectos productivos, desde el aeropuerto de Texcoco hasta las generadoras de energías limpias, pasando por la cervecería de Mexicali, han tenido un costo enorme en la inversión y en la construcción y han destruido decenas de miles de empleos.

El mundo entero está enfrentando una crisis que no tiene precedente desde los tiempos de la Gran Depresión. El presidente López Obrador no es responsable de toda la crisis, por supuesto, pero sí de una serie de medidas que hicieron que la economía nacional empezara su contracción mucho antes que la internacional. También lo será de no tomar medidas ahora para que los inversionistas sientan nuevamente la confianza de invertir en México. sin el temor de que el Gobierno cambie las reglas de manera arbitraria en cualquier momento.

Educación estatizada

El Congreso de Puebla promulgó una nueva ley de educación que permite al Gobierno estatal fiscalizar escuelas, regular cuotas y considerar los bienes de los colegios particulares como parte del “sistema educativo estatal”. El gobernador Miguel Barbosa afirma que estas disposiciones están ya incluidas para todo el país en la Ley General de Educación de 2019. Esto es lo que da miedo.
25 Mayo 2020 04:07:00
Enterrarse en vida
No es la primera vez ni la última que la humanidad sufre una pandemia. El Covid-19 no es, según el historiador Jared Diamond, una enfermedad particularmente letal, comparada con la viruela o el ébola, ni especialmente transmisible, aunque circunstancias, como los viajes en avión, han hecho posible que en unos cuantos meses se difunda por el planeta. En la historia, sin embargo, “abundan los ejemplos de gérmenes que producen altos números de muertes y convulsiones muy amplias” (WSJ, 22.05.20).

Algunos precedentes rebasan por mucho lo que estamos viviendo. “La Muerte Negra -escribe Diamond- mató a una tercera parte de la población de Europa en los años 1347-51 y reincidió con saldos menores de víctimas durante muchas décadas posteriores”. La viruela diezmó a las poblaciones indígenas de América e hizo posible la conquista europea.

“Todos siempre queremos creer que la historia solo les pasa a ‘ellos’, en ‘el pasado’, y que de alguna manera estamos fuera de la historia, en lugar de imbricados en ella”, escribió Laurie Garrett en su ya clásico libro The Coming Plague. “Los microbios causantes de enfermedades, lejos de haber sido derrotados, ofrecen hoy amenazas cada vez mayores a la humanidad”.

Según William McNeill, de la Universidad de Chicago, “entre más ganamos, más empujamos las infecciones a los márgenes de la experiencia humana, más limpiamos el sendero a una posible infección catastrófica. Nunca escaparemos a los límites del ecosistema”.

Hoy estamos viendo una obsesión de millones por vivir en ambientes completamente asépticos. El crítico y humorista estadunidense Bill Maher comenta: “Me preocupa que los últimos dos meses de cuarentena le han dado a la gente la idea de que la manera en que los humanos podemos ganar nuestra guerra de un millón de años contra los microbios es evadirlos completamente. Y estoy aquí para decirles: No podemos”.

Si en un momento compadecimos a Howard Hughes porque a pesar de su enorme fortuna vivía encerrado, aterrado por los microbios, utilizando cajas de pañuelos desechables en vez de zapatos, hoy millones quieren mudarse a burbujas que no puedan transgredir ni las bacterias ni los virus. Se desinfectan las manos de manera compulsiva y ponen bandejas de cloro en las entradas de sus casas y oficinas. Hay que decirles que no se puede. y que no conviene.

Las mayores tragedias producidas por pandemias han sido producto de falta de inmunidad. Es el caso de la viruela en América, la peste bubónica en Europa o el VIH-sida. En el Covid-19, sin embargo, la infección genera anticuerpos, lo que significa inmunidad. Por eso el plasma de convalecientes puede ayudar a los nuevos pacientes y por eso puede desarrollarse una vacuna. La rápida difusión del coronavirus en el mundo está trayendo una creciente inmunidad grupal, pero tardará años en alcanzar a toda la humanidad.

Por lo pronto, debemos rechazar convertirnos en émulos de Hughes y volvernos prisioneros de nuestros propios temores. Convivimos con microorganismos de todo tipo y es imposible evadirlos. Solo nos haremos daño si logramos vivir en ambientes completamente asépticos, porque nuestro organismo requiere microorganismos para realizar funciones esenciales y para construir inmunidad.

Adoptemos medidas sensatas de higiene, protejamos a las poblaciones en mayor riesgo y compremos el equipo médico adecuado para quienes se enfermen. Pero no permitamos que el miedo nos entierre en vida.


Reetiquetado

Treinta mil empresas, la mayoría pequeñas y medianas, están obligadas a reetiquetar 880 mil productos alimenticios para el 1 de octubre por la NOM 051. En condiciones normales esto habría sido costoso y difícil, pero con las actuales restricciones por la pandemia la disposición puede tener consecuencias económicas muy negativas.
22 Mayo 2020 04:07:00
La misma excusa
Como en todos los demás casos en que impulsa medidas controvertidas, incluso ilegales, el presidente López Obrador afirma que lo hace para combatir la corrupción. “En esos actos de corrupción -declaró ayer- se dio la preferencia a estas empresas de generación de energías limpias en contra de la Comisión Federal de Electricidad. Lo que estamos haciendo ahora es poner orden y que haya piso parejo”.

El Mandatario anunció que va a pelear contra las suspensiones de los acuerdos de su Gobierno que buscan frenar la generación de energías limpias por empresas privadas. “No es posible que estamos pasando por un mal momento económico todos y quieran seguir medrando como si nada pasara. La corrupción no se debe permitir en ningún momento y menos ahora”.

No hay, sin embargo, visos de corrupción en los contratos de energías limpias. Las reglas son claras y justas. Se invitó a empresarios a invertir en plantas de nuevas tecnologías con la promesa de que la electricidad de menor precio se despacharía primero. Esto genera incentivos para aumentar la productividad y bajar el precio.

El Gobierno, sin embargo, quiere cambiar postfacto las reglas. Ordena que se compre primero la producción de la Comisión Federal de Electricidad, que no solo es más cara sino mucho más contaminante, y a los nuevos generadores ni siquiera les permite realizar las pruebas preoperativas para ofrecer electricidad en el mercado.

El Presidente, sin embargo, se queja: hasta “los periódicos más famosos del extranjero” dicen que “vamos a estatizar. No, lo que estamos haciendo es poniendo orden y acabando con la corrupción”.

No es que los proveedores independientes de energías limpias fueran una amenaza para la CFE. Al 30 de junio de 2018, la capacidad instalada de energía eólica representaba 5.74% del sistema; la fotovoltaica, o solar, 2.16 por ciento. La Comisión, por otra parte, mantiene el monopolio de la transmisión y la distribución al consumidor final no industrial. El resquicio en el que entra la competencia es pequeño, pero ni siquiera esto es aceptable para un Gobierno que quiere estatizar todo el sistema.

El acuerdo del 15 de mayo concentra todo el poder en la Secretaría de Energía. Un productor independiente no puede ya simplemente cumplir con las reglas y entrar a competir. La Sener decidirá si le permite generar o interconectarse, pero además puede cambiar después las reglas a discreción. De hecho, esto es lo que está haciendo con los 44 proyectos que ya se encontraban en pruebas preoperativas y que hoy, para el Gobierno, tendrían que tirarse a la basura. La Sener quiere aprovechar el combustóleo -ya prohibido en todo el mundo, incluso en alta mar, y que obtiene de las anticuadas refinerías de Pemex- para seguir generando electricidad.

Lo peor es que la CFE no tiene ni siquiera los recursos necesarios para invertir en la modernización de las partes del negocio en que conserva el monopolio. Las redes de transmisión y distribución están obsoletas; pero en lugar de mejorarlas, el Gobierno quiere sumar la generación al monopolio de la CFE.

La nueva política energética no tiene nada que ver con la corrupción. El Gobierno no ha presentado una sola prueba de algún acto indebido. Es una excusa para regresar al monopolio total que la CFE tenía en los tiempos del viejo PRI. Poco importa condenar a los mexicanos a pagar más por una electricidad más contaminante.

Felices

Aunque en campaña prometió duplicar el crecimiento, hoy el Presidente prefiere descartarlo. Pero no hay que preocuparse. Él mismo está trabajando en “un índice alternativo” que considerará, además del crecimiento, el bienestar y la desigualdad. Seguro ofrecerá resultados más felices que los que hoy tenemos.

21 Mayo 2020 04:07:00
Primero, no estorbar
Comparto el rechazo del Presidente a rescatar a las empresas. Entiendo la gravedad del desplome que enfrenta nuestro país y sé que miles de empresas quebrarán en los próximos meses; pero subsidiarlas no es la solución. Esta práctica no solo genera corrupción, sino que produce distorsiones importantes en el mercado.

No creo que el dinero de los contribuyentes deba emplearse para entregar dádivas a los pobres. Lejos de disminuir la pobreza, el asistencialismo se traduce en dependencia y compra de votos. Es todavía menos justificado, sin embargo, subsidiar a las empresas.

Entiendo las posiciones de los economistas y los políticos “progresistas”. Desde los tiempos de Franklin D. Roosevelt -a quien el presidente López Obrador dice admirar, aunque no crea en sus políticas- se ha hecho común el uso de recursos públicos para promover un crecimiento artificial en tiempos de recesión. A esto se le llama aplicar políticas “contracíclicas”.

La estrategia no es liberal (ni neoliberal). La defendió el economista británico John Maynard Keynes en su clásico libro de 1936 Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero y ha sido la propuesta preferida de los políticos y economistas que se consideran progresistas. En el actual desplome económico, la están aplicando la mayoría de los gobiernos del mundo.

Sin embargo, una cosa es no usar el dinero público para rescatar empresas y otra muy distinta imponerles cargas burocráticas excesivas o cambiarles las reglas del juego. La simple aplicación de normas claras, sin modificaciones retroactivas, tendría consecuencias muy positivas para las empresas de nuestro país. No hay que recurrir a costosos e injustos rescates.

El Gobierno federal ha venido tomando medidas que directamente afectan la certeza jurídica de las empresas. La primera, antes incluso de tomar el poder, fue la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Las empresas constructoras fueron indemnizadas, por lo que no hubo demandas contra el Gobierno; pero el erario tendrá que pagar un elevado costo durante muchos años. Posteriormente el régimen se negó a conectar ductos de gas que estaban ya terminados; esa vez sí se renegociaron los contratos, pero terminaron siendo más beneficiosos para las concesionarias a valor presente, por lo que las empresas simplemente festejaron.

Otra decisión que cambió de manera retroactiva las reglas del juego fue la cancelación de la cervecera de Constellation Brands en Mexicali. La empresa todavía no ha demandado al Gobierno, en parte porque tiene otras plantas en México que debe proteger, pero el Gobierno recalcó la facilidad con la que puede modificar las normas después de que se realiza una inversión enorme.

En las últimas semanas el Gobierno ha emitido dos “acuerdos” para impedir la conexión a la red eléctrica de decenas de nuevas generadoras de energía limpia. Las firmas afectadas ya han promovido amparos, puesto que las disposiciones violan una amplia serie de leyes y, sobre todo, porque constituyen un inconstitucional cambio retroactivo a las reglas después de hacer las inversiones.

México se enfrenta hoy a una crisis económica que puede ser la peor desde la Gran Depresión. La solución, coincido con el Presidente, no es subsidiar a las empresas. Pero el Gobierno debe dejar de poner obstáculos a la inversión y de cambiar las reglas de manera retroactiva. Mucho ayuda el que no estorba.


Hacinamiento

Resulta que el hacinamiento es un factor más importante que la edad en la letalidad del Covid-19. En un análisis de 130 mil casos, Viridiana Ríos encuentra que el hacinamiento, la obesidad y la diabetes son los factores más relevantes en el riesgo de muerte por contagio en México. Y no la edad, como se dijo.
19 Mayo 2020 04:07:00
Codicia por lo ajeno
Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de Morena, ha visto la pandemia del coronavirus como una oportunidad para imponer su visión autoritaria a México. No es el primero. La expresidenta del partido, Yeidckol Polevnsky, ha dedicado muchos de sus mensajes en Twitter a ensalzar el régimen cubano.

El domingo, 17 de mayo, Ramírez Cuéllar, exdirigente de El Barzón, emitió un documento en papelería de Morena en el que señala que, “ante la emergencia económica y sanitaria”, hay que “convenir la creación del NUEVO ESTADO (mayúsculas en el original) que habrá de emerger de la crisis que estamos padeciendo. Se busca dar certeza de lo que será la nueva normalidad”.

Una de sus propuestas es “medir la concentración del ingreso en nuestro país”. No se trata únicamente de la pobreza, “hay que medir también la desigualdad y la concentración de la riqueza”.

Para cumplir este propósito, Ramírez Cuéllar propone utilizar a una institución autónoma y respetada, pero con poderes mucho más amplios de los que tiene en la actualidad. “El Inegi debe entrar, sin ningún impedimento legal, a revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de todas las personas. El Inegi también debe tener acceso a las cuentas del Sistema de Administración Tributaria y a toda la información financiera y bursátil de las personas. La progresividad fiscal tendrá que aplicarse a la propiedad, la riqueza, el ingreso, las emisiones de CO2 y los daños a la salud”.

En México tenemos ya impuesto sobre la renta, al valor agregado, a productos y servicios, a la nómina, predial y muchos más. Las tasas, por otra parte, no son poca cosa. El impuesto corporativo es de 30% (sin considerar ni el reparto de utilidades ni el impuesto a los dividendos) mientras que en Suecia es de 22% y en Irlanda de 12.5 por ciento. Es cierto que la recaudación total en México es baja, pero no porque las tasas lo sean, sino porque sectores muy importantes de la economía están exentos o evaden impuestos ante la aquiescencia o la negligencia de la autoridad.

El presidente López Obrador parece haber entendido el costo de seguir elevando la carga fiscal y por eso ha prometido que no cobrará nuevos impuestos ni aumentará los ya existentes. Sus acólitos, sin embargo, parecen tener otras ideas. Morena, que sigue siendo el partido del Mandatario, parece querer promover un nuevo impuesto, ahora a la riqueza, y convertir al Inegi en un organismo inquisitorio que se meta a los hogares de las personas y a sus declaraciones fiscales. Las medidas que está proponiendo son dignas de un Gobierno fascista, quizá por eso habla del “nuevo estado”.

El líder de Morena busca arroparse con la figura del presidente López Obrador, a pesar del rechazo que este ha manifestado a los nuevos impuestos, y por eso dice que convertir al Inegi en una policía financiera sería una forma de llegar a la “nueva normalidad” que ha pregonado el Mandatario. Pero despojar a los ricos de su riqueza no tiene nada que ver con lo que ha prometido el Presidente y en la práctica no hará más que provocar una fuerte fuga de capitales.

El mensaje llega en mal momento, en medio de una crisis. A pesar de que el presidente López Obrador ha afirmado una y otra vez que no seguirá el camino de Hugo Chávez o Nicolás Maduro, sus escuderos políticos parecen empeñados en presentar a Cuba y a Venezuela como los modelos para nuestro país.


Influyentes

La imposición del Hoy no Circula a los autos menos o no contaminantes en el Edomex y la CDMX es, por supuesto, una tontería sin lógica sanitaria, pero la medida se vuelve más injusta cuando los influyentes, como la diputada federal de Morena, Juana Carrillo Luna, afirman que a ellos no les aplica.

18 Mayo 2020 04:07:00
Sucio monopolio
El que un Gobierno supuestamente de izquierda use todos los recursos a su alcance para impedir el uso de energías limpias nos dice mucho acerca de su verdadera filosofía. Para la Cuarta Transformación, sin embargo, es más importante recuperar los monopolios gubernamentales que contar con energías limpias.

La Secretaría de Energía (Sener) tenía listo la semana pasada el “acuerdo” para una “política de confiabilidad, seguridad, continuidad y calidad en el sistema eléctrico nacional”, pero la frenó la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), que le recordó que la disposición debía someterse a una evaluación de impacto regulatorio sobre la base de la Ley General de Mejora Regulatoria.

El Gobierno ordenó de todas formas la publicación en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación del 15 de mayo, con lo que obligó a la renuncia de César Hernández Ochoa, titular de la Conamer, nombrado por la propia 4T. Mandó también el mensaje de que va a reimponer el monopolio de la CFE sin importar la ley, las inversiones realizadas o el daño al ambiente.

El Centro Nacional de Control de la Energía (Cenace) usó con anterioridad la pandemia de Covid-19 como excusa para frenar la interconexión a la red de nuevos proveedores de energías limpias. La nueva “política de confiabilidad” de la Sener, que abroga la que se aprobó apenas en 2017, ya ni siquiera recurre a esa justificación: simplemente busca retomar el monopolio del Estado sobre la electricidad.

Este retorno al monopolio afecta a los proveedores de energías limpias y favorece la producción con combustibles fósiles, principalmente combustóleo y carbón, de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Se trata de los combustibles más sucios, prohibidos ya en buena parte del mundo, pero el Gobierno mexicano insiste en emplearlos para aprovechar la vieja infraestructura de la CFE. El retorno a los combustibles más sucios nos saldrá, además, bastante caro a usuarios o contribuyentes. Si bien las energías limpias fueron subsidiadas durante mucho tiempo, hoy son más baratas que las fósiles.

Ya han empezado a surgir protestas de otros países. Este 15 de mayo el embajador de Canadá, Graeme C. Clark, envió una carta a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, solicitando una reunión telefónica para revisar el acuerdo del Cenace del 29 de abril y otras medidas que “ponen en riesgo la operación y continuidad de proyectos de energías renovables de empresas canadienses en México. [con] inversiones por aproximadamente 450 millones de dólares, así como la creación de más de mil empleos”.

Jean-Pierre Bou, encargado de negocios de la Unión Europea, señaló en otra carta que la decisión del Cenace “de suspender con plazo indefinido la entrada en operación de plantas de energías renovables y limitar la generación por centrales eólicas o fotovoltaicas en operación. impactará negativamente [en] 44 proyectos de generación de energía limpia. lo que pondrá en riesgo inversiones, incluyendo las de empresas de la Unión Europea, que superan los 6 mil 400 millones de dólares”.

Los acuerdos del Cenace y la Sener son un retroceso brutal para nuestro país. No solo nos condenan al uso de energías más contaminantes, sino que reviven el ineficiente monopolio de la CFE y mandan un mensaje al mundo de que en México ni la ecología, ni las leyes, ni los acuerdos internacionales valen ante las decisiones del Gobierno.


Desigualdad

En “La nueva política económica en los tiempos del coronavirus” AMLO argumenta, como siempre, que el neoliberalismo trajo desigualdad a México. Pero acompaña su documento con una gráfica que muestra la reducción de la desigualdad de 1989 a 2018. ¿Quién le habrá preparado el trabajo?
15 Mayo 2020 04:01:00
Amor en los tiempos
El confinamiento tiene costos importantes, algunos de los cuales han sido ampliamente documentados. Se ha difundido mucha información, por ejemplo, sobre los roces familiares en una convivencia que se vuelve forzada, sobre los retos de la educación y el trabajo a distancia, sobre las angustias que generan el temor al contagio y el miedo al desempleo y a quedarse sin ingresos. En los hogares más pobres, el hacinamiento se convierte en el problema principal y hace casi imposible respetar el aislamiento. Pero hay otros costos humanos que no se expresan tan abiertamente. porque su naturaleza es la discreción.

No solo las oficinas están cerradas, también los restaurantes, los bares y los centros de reunión y entretenimiento. No prestan servicio ni los moteles ni los hoteles. Un sinnúmero de amores clandestinos, aquellos que nadie reconoce pero que añaden sazón a las relaciones humanas, están suspendidos.

Supongo que al leer estas reflexiones las ligas de la decencia y los conservadores me lincharán. Las normas de las iglesias y de los moralistas establecen con virtual unanimidad que las familias y los matrimonios deben ser baluarte inamovible de fidelidad y exclusividad. "hasta que la muerte los separe". La Cartilla Moral de Alfonso Reyes, que el presidente López Obrador ha recuperado, sentencia: "La familia es un fenómeno natural y puede decirse que, como grupo perdurable, es característico de la especie humana. La familia estable humana rebasa los límites mínimos del apetito amoroso y de la cría de los hijos".

La vida, sin embargo, nos revela otra realidad. Muchos hombres y mujeres buscan la diversidad de forma natural, ya sea en relaciones amorosas o en simples coqueteos, y el confinamiento está volviendo más difíciles, si no imposibles, estos divertimentos.

En El Amor en los Tiempos del Cólera, Gabriel García Márquez narra el caso de una pareja que mantiene en secrecía una relación estable y sólida. Jeremiah de Saint-Amour, refugiado antillano, esconde su relación con "una mulata altiva, con los ojos dorados y crueles", que "lo había acompañado durante media vida con una devoción y una ternura sumisa que se parecía demasiado al amor". ¿Por qué eligieron "el azar de estos amores prohibidos"? En parte porque "Era su gusto", explica ella. "Además, la clandestinidad compartida con un hombre que nunca fue suyo por completo, y en la que más de una vez conocieron la explosión instantánea de felicidad, no le pareció una condición indeseable. Al contrario: la vida le había demostrado que tal vez fuera ejemplar".

El amor en los tiempos del Covid está lleno de angustias e inseguridades. Algunas parejas se separan, otras se reencuentran, algunas más se extrañan. El confinamiento puede renovar el amor, pero puede también imponer una distancia terrible para quienes se aman y no se pueden ver ni tocar.

En este momento de pandemia no puedo dejar de pensar en esa mulata que pierde a su amante, Jeremiah de Saint-Amour, cuando este decide suicidarse a los 60, con ayuda de ella, porque no quiere ser viejo. Ella "seguiría viviendo en este moridero de pobres donde había sido feliz", nos cuenta García Márquez, quien reflexiona más adelante sobre otra pareja, Fermina y Florentino, que "habían vivido juntos lo bastante como para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte".

Volar el 'Reforma'
El Presidente y su ejército de incondicionales cuestionan al Reforma y a los periodistas que no aplauden. Quizá por eso hay gente que se siente justificada de amenazar con "volar" el edificio del periódico.
14 Mayo 2020 04:07:00
Nueva normalidad
El presidente Andrés Manuel López Obrador declaró este 12 de mayo que “ya vamos a regresar a la nueva normalidad”. Si bien la expresión parece una contradicción en términos, no hay realmente razón por la cual no se pueda proyectar hacia el futuro una normalidad distinta a la del pasado. Lo que sí es cuestionable es decir que vamos a “regresar” a algo que antes no existía.

El término “nueva normalidad” no lo inventaron los políticos de la Cuarta Transformación. Lo han usado los especialistas de la Organización Mundial de la Salud y lo adoptó el Gobierno español en su “Plan de transición hacia una nueva normalidad”. Hoy lo retoma el equipo de López Obrador.

Es sensato que el proceso de reactivación de la vida económica y social sea gradual y que empiece por municipios sin contagios, vecinos también de otros municipios sin contagios. Llamarles “municipios de la esperanza”, sin embargo, muestra una vez más el deseo de sacar tajada política de la crisis. Es una alusión al partido que se promueve como “la esperanza de México” y al político que se conoció como “un rayito de esperanza”.

El retorno a las actividades económicas está generando controversias no solo en México sino en el mundo entero. El condado de Los Ángeles, en California, está considerando la posibilidad de ampliar su cuarentena tres meses más, mientras que otros estados y condados en la Unión Americana están empezando ya su reapertura. Hay una fuerte disputa política en Estados Unidos entre quienes exigen ya la reapertura y quienes insisten en mantener un confinamiento forzoso.

Algunos consideran que los cierres tendrían que alargarse mucho más que tres meses. Sin una inmunidad colectiva, sin medicamentos para tratar la enfermedad y sin vacunas, no hay certeza de que el reinicio de actividades no lleve a nuevas oleadas de contagios. Hemos visto rebrotes en lugares que parecían haber vencido ya la pandemia, como Wuhan en China, Corea del Sur y Hokkaido en Japón. Sin embargo, ninguna economía del mundo puede resistir un cierre de dos o tres años. Lo mejor es ir definiendo reglas y protocolos para reiniciar actividades.

La reapertura en México se llevará a cabo gradualmente y por municipios. En principio esto parece correcto, ya que cada región tiene sus propias características y situaciones. Pero si los estados o municipios deciden no acatar el programa federal, “no habrá controversia, no vamos a pelearnos”, dijo ayer el presidente López Obrador. Esto puede llevar a una situación confusa, en que se apliquen criterios diferentes en municipios y estados con condiciones similares y se generen cuellos de botella en la economía.

La minería y la construcción deben abrirse lo antes posible: son los cimientos de muchas cadenas de producción. Por eso ha sido tan injusto que el Gobierno haya cerrado estas actividades, mientras mantenía sus propios proyectos abiertos. Por otra parte, la industria automotriz debe abrirse, aunque el mercado esté muy débil, porque no podemos romper las cadenas productivas de Norteamérica.

Sin embargo, una cosa será ordenar la reapertura y otra muy distinta generar una reanudación inmediata de las actividades económicas. Nos acercamos a la peor crisis económica del mundo desde la Gran Depresión. Lo peor de todo es que el Gobierno mexicano no parece ni siquiera entender la tormenta que se avecina.


Sin pruebas

La realización de pruebas de Covid-19, señala la Organización Mundial de la Salud, es crucial para reabrir la economía con seguridad, pero el Gobierno mexicano está empeñado en obstaculizarlas. Este 12 de mayo el Hospital ABC comunicó a sus médicos que, por indicaciones de la Cofepris, “queda suspendida la toma de muestras para realizar la prueba SARS-CoV2, IgG, hasta nuevo aviso”.

13 Mayo 2020 04:02:00
Primero los pobres
No a todo el mundo le ha caído la actual coyuntura como anillo al dedo. Si bien el presidente López Obrador celebra “la crisis del modelo neoliberal”, porque piensa que le ayudará a impulsar la transformación que desea, hay buenas razones para pensar que los pobres serán las principales víctimas.

El Coneval, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, ha señalado en un estudio que, la contingencia sanitaria internacional provocada por la enfermedad del coronavirus en México, puede revertir los avances en desarrollo social de la última década y comprometer la capacidad de recuperación económica de los hogares y las unidades económicas”.

Según el Coneval, “la pobreza por ingresos se podría incrementar entre 7.2 y 7.9 puntos porcentuales, teniendo un incremento de la pobreza extrema por ingresos entre 6.1 y 10.7 millones de personas para 2020, mientras que para la pobreza laboral se estima un aumento de 37.3 a 45.8% en los primeros dos trimestres del 2020.

La idea de que en el “período neoliberal” solo hubo deterioro para los pobres es falsa. “Entre 2008 y 2018 –señala el Coneval– México logró una disminución de la pobreza de 2.5 puntos porcentuales, al pasar de 44.4% a 41.9 por ciento. Las carencias sociales que presentaron mayores reducciones fueron el acceso a los servicios de salud, pasando de 38.4% en 2008 a 16.2% en 2018, así como la calidad y espacios de la vivienda, que en 2008 era de 17.7% y en 2018 fue de 11.1 por ciento”.

La pandemia genera riesgos sanitarios importantes, pero la caída económica tendrá efectos más devastadores entre los pobres. “Las crisis de 1994-1996 y 2008-2010 muestran cómo la población se ve afectada por el aumento en el desempleo y disminución de los ingresos. Los grupos de población que enfrentan mayores adversidades suelen ser los de menores ingresos”.

La crisis económica es mundial. No podemos responsabilizar al Gobierno de López Obrador por un desplome de tal naturaleza. Pero la actual Administración ha tomado medidas que provocaron una caída de la inversión productiva y de la actividad económica aun antes de la llegada del coronavirus.

La economía nacional registró un descenso, pequeño, pero descenso, en 2019 de 0.1% después de una década de crecimiento moderado, pero crecimiento. Ya en los tres primeros meses de 2020 nuestro país tuvo un tropiezo trimestral de 1.6% que anualizado se traduce en una caída de 6.5% bastante mayor que el 4.8% anualizado de Estados Unidos. La actividad industrial bajó 4.9% en los 12 meses concluidos en marzo.

La caída de la economía mexicana se adelantó a la pandemia debido a una serie de decisiones gubernamentales, como las cancelaciones del aeropuerto de Texcoco, de las nuevas plantas privadas de electricidad, de las licitaciones de proyectos de petróleo crudo y de la planta cervecera de Mexicali. En febrero hubo una baja de 10.2% anual en la inversión fija bruta. Solo en abril se perdieron 555 mil 247 empleos formales registrados en el IMSS. Los costos sociales empiezan ya a notarse.
Si el Gobierno quiere realmente poner primero a los pobres, es momento para rescatar lo más que se pueda de la inversión productiva. Una parte de la caída es inevitable, por la pandemia; pero en aquellos campos en que el Gobierno puede promover la inversión, debe hacerlo de manera vigorosa.

Militarización

Las fuerzas armadas son, al parecer, la única opción en este momento para combatir al crimen organizado. Pero todos recordamos el rechazo de AMLO y de los morenistas, como Mario Delgado, a la militarización de la seguridad pública. Hoy están haciendo lo que rechazaron en el pasado.



12 Mayo 2020 04:01:00
Enemigo del pueblo
El presidente Andrés Manuel López Obrador se lanzó ayer contra el New York Times. “Hace unos días –dijo– salió en el New York Times una nota sobre el ocultamiento de muertos. El New York Times es un periódico famoso, pero con poca ética. En este caso es evidente que no hicieron un buen trabajo, que actuaron de manera tendenciosa. Faltó ética, no nos dejemos apantallar”.

No es este el primer cuestionamiento del Mandatario o de su equipo a los medios. El 8 de mayo el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, cuestionó que hubieran aparecido cuatro notas del New York Times, El País, el Wall Street Journal y el Washington Post poniendo en duda las cifras oficiales de la pandemia. “Llama la atención la sincronía”, afirmó.

López Obrador ha descalificado una y mil veces al periódico Reforma (aclaro interés: yo colaboro con él) así como a otros medios y periodistas. Todos son corruptos o defensores de la corrupción, con excepción de aquellos que lo alaban siempre. Los mismos ataques ha lanzado contra las redes sociales, como Twitter y Facebook, que antes consideraba “benditas”, porque ahora son mercenarias y se enriquecen vendiendo “publicidad a bots”.

“Nos defienden creo que tres y estoy hablando de periodistas –ha dicho–. ¿Quiénes defienden, en estos últimos días? Federico Arreola, que nos defiende, enfrenta toda esta campaña de calumnias, Enrique Galván, de La Jornada, Pedro Miguel”. Para el Mandatario no hay medias tintas. “Estás a favor de la transformación o estás a favor del régimen de corrupción y de privilegios. Desde luego que hay matices, pero aquí sí es de definiciones”.

“No hay en México un periodismo profesional” ha declarado López Obrador, pero tampoco en Estados Unidos, España o el Reino Unido. Si hoy acusa al Times de falta de ética, en 2019 exigió disculpas al Financial Times por “quedarse callado mientras se imponía la corrupción en el país” y por aplaudir las “reformas estructurales”.

López Obrador no es el único gobernante que sostiene que los medios son el villano más perverso. El estadunidense Donald Trump advirtió ayer en Twitter: “El enemigo del pueblo. Tristemente, nuestros lastimosos medios son TOTALMENTE CORRUPTOS (sus mayúsculas)”.

Trump ha atacado constantemente a medios que considera corruptos y “enemigos del pueblo”: el New York Times, el Washington Post, las cadenas de televisión CNN, CBS, ABC y NBC. Los únicos medios honestos en su país son, para él, Fox News y el derechista conductor de radio Rush Limbaugh, a quien entregó la medalla presidencial de la libertad en febrero.

La misma actitud despliega Jair Bolsonaro de Brasil, quien en marzo calificó de “fantasía” la pandemia del Covid-19 y consideró que esta no es más que el producto de una cobertura alarmista de los medios.

Los periodistas pueden equivocarse y lo hacen con frecuencia. Uno puede cuestionar sus datos, conclusiones u opiniones, pero tildar a todos de corruptos porque no aplauden es no entender la realidad ni la razón de ser de los medios.

“No, es que todo lo están tergiversando, todo, todo, todo”, dijo ayer exasperado el Presidente al culpar a los medios de las reacciones por su descalificación a los médicos “del período neoliberal” que supuestamente solo buscaban enriquecerse. El problema es que las afirmaciones en que los acusó de preguntar “¿qué tienes?. ¿qué tienes de bienes?...” están ahí para quien quiera conocerlas.



Fraude

Las violaciones de la Ley Bonilla “ponen de manifiesto un verdadero fraude a la Constitución”, en opinión del presidente de la Suprema Corte Arturo Zaldívar. El intento de ampliar el mandato del gobernador Jaime Bonilla de Baja California de dos a cinco años no tuvo el respaldo de un solo ministro.



11 Mayo 2020 04:07:00
Cuentas del Covid
Este 9 de mayo México registraba 33 mil 460 contagios de coronavirus y 3 mil 353 muertes (SSa), 10.0% exactamente. Suecia, con 25 mil 921 contagios, contabilizaba 3 mil 220 muertes o 12.4% (Universidad Johns Hopkins). Dado que México es un país 12 veces más poblado, sin embargo, las muertes por población eran muy distintas. Suecia tenía 31.62 por cada 100 mil habitantes, México solo 2.66.

¿Cómo se explica? Una posibilidad es que Suecia haya avanzado más en la pandemia. El país nórdico registró su primer caso el 31 de enero y la primera muerte el 11 de marzo, México tuvo su primer caso el 27 de febrero y la primera muerte el 18 de marzo. Otras posibles explicaciones son la juventud de los mexicanos, el clima más cálido de nuestro país o el mayor porcentaje de población rural y aislada. Aun así, las dudas son inevitables cuando la tasa de mortalidad por contagio en México es tan cercana a la de Suecia, pero tan lejana frente a la población total.

La incredulidad aumenta cuando vemos que México registraba el 9 de mayo 21 mil 804 casos de recuperación contra solo 4 mil 971 de Suecia (Worldometer). ¿Es tan superior nuestro sistema de salud que hemos logrado cuatro veces el número de recuperaciones que Suecia con un número de contagios bastante similar?

El Gobierno mexicano reportaba el 9 de mayo la aplicación de 128 mil 481 pruebas; Suecia, 148 mil 500, pero con una población 12 veces menor, lo que significa 14 mil 404 pruebas por cada millón de habitantes en Suecia contra 959 de México (Worldometer). Ahí parece radicar la diferencia.

El New York Times, el Wall Street Journal, el Washington Post y El País, publicaron la semana pasada notas en las que aseguraban que México está subregistrando contagios y muertes. El Gobierno federal, como suele hacer, respondió sugiriendo que estos periódicos internacionales estaban participando en un complot contra México. El subsecretario de salud Hugo López-Gatell señaló, sospechosista, que las notas habían aparecido de manera “sincrónica” y que habían sido reproducidas “por varios protagonistas de las redes sociales, individuos ligados a administraciones anteriores y a los negocios de la industria farmacéutica y de los insumos de la industria de la salud, así como a unos cuantos con aspiraciones políticas”.

Supongo que así se arreglan todos los problemas en la cuarta transformación, con acusaciones de complots, pero las cifras oficiales siguen dejando dudas. Mientras que Tedros Aghanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud, señala que los países deben hacer “pruebas, pruebas, pruebas”, el doctor López-Gatell sostiene que estas no son necesarias: “No se necesita el número de casos. Lo que se necesita es entender los datos, entender cómo es la mecánica de una epidemia para tomar las decisiones más adecuadas. Hay varias personas que dicen que estamos a ciegas, no tenemos información. Está a ciegas el que quiere ir a ciegas. Nosotros tenemos la información adecuada para tomar decisiones”.

Por lo pronto, tenemos una cifra de solo 8 mil 48 casos activos, pero un número altísimo de más de 20 mil recuperados. Contabilizamos 26 muertos por millón de población, menos que los 91 de Dinamarca o los 90 de Alemania. Quizá estábamos “mejor preparados para enfrentar el momento más difícil”, como ha declarado el presidente López Obrador. La otra posibilidad es que estamos llevando mal las cuentas.


Puebla y Tabasco

Miguel Barbosa de Puebla pasó de “los pobres somos inmunes” al “estaremos colapsados en 20 días”. Tabasco se declaró libre del coronavirus, pero hoy el gobernador Adán Augusto López está contagiado. Barbosa impone el Hoy No Circula para aumentar la aglomeración en el transporte público, López cierra los supermercados para dejar sin alimentos a los tabasqueños.


08 Mayo 2020 04:07:00
Dopamina digital
La verdad es que sí los extraño los días que no trabajan. Son mis trolls. No, no son realmente bots, aunque el Presidente insista en usar el término de manera equivocada. Los bots son “robots”, programas informáticos diseñados para multiplicar mensajes de manera automática. Los trolls (o troles, versión españolizada de la voz original que procede del noruego) son personas reales que se dedican a criticar de manera maliciosa y a lanzar insultos, descalificaciones o provocaciones en redes sociales.

Muchos trolls recurren a identidades falsas, pero otros no. Supongo que algunos son pagados; pero yo quiero pensar que los míos, los que me insultan y zahieren cotidianamente en redes sociales, lo hacen por principio, porque realmente están en contra de todo lo que escribo y de todo lo que opino. Eso los hace doblemente entrañables para mí.

El presidente López Obrador ha pasado de agradecer el apoyo de las “benditas redes sociales” a cuestionar la “infodemia, esta nueva epidemia que tiene que ver con las noticias falsas que proliferan, ese virus que se transmite y que produce desinformación, alarma y, desde luego, que afecta a la convivencia social”.

Para Jenaro Villamil, director general del Sistema de Radiodifusión del Estado Mexicano, “la infodemia”, término propuesto originalmente por el director general de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Aghanom Ghebreyesus, se refiere “a la sobreabundancia de información falsa, maliciosa o medias verdades sobre la pandemia y su rápida propagación”. Como todo cuestionamiento de la 4T debe tener un villano, los culpables en este caso son las perversas empresas dueñas de Twitter, Facebook, Whats-App, Instagram y YouTube.

“El negocio -afirma Villamil- es intoxicar a las redes sociales y la intoxicación genera lo que algunos llaman la dopamina digital. Si nosotros escuchamos, vemos y compartimos información negativa, hay un efecto emocional en nosotros que nos hace adictivos [sic] a eso, como también nos podemos hacer adictivos [sic] a los memes o a las burlas”.

Cuando las burlas se dirigían a Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto o Aurelio Nuño eran no solo valientes sino patrióticas, pero hoy se enfocan a López Obrador o a Hugo López-Gatell y empiezan a preocupar. “La infomedia nos afecta a todos -advierte Villamil- porque la rápida transmisión de la información falsa genera miedo, desconfianza, polarización, en lugar de generar solidaridad, empatía y una acción social más contundente”.

Beatriz Gutiérrez Müller, la esposa del Presidente, sufrió en carne propia los embates de los trolls y decidió retirarse en su momento de Twitter. Hoy ha regresado con mensajes edificantes que buscan ser menos polémicos.

Algunos de quienes participamos en medios o redes sociales hemos aprendido que los insultos y difamaciones son una consecuencia natural de nuestro trabajo. Las descalificaciones, sin embargo, generan polémicas y aumentan el número de seguidores e interacciones. Es exactamente el resultado opuesto al que buscan los trolls.

Yo debo reconocer que los fines de semana o los días feriados, cuando mis trolls reducen notoriamente su actividad, mis artículos o comentarios generan menos descalificaciones y también menor polémica. Es inevitable que en esos momentos los eche de menos. Por supuesto que no me he vuelto “adictivo”, como dice Villamil, pero quizá sí un poco adicto a la dopamina digital de la que habla nuestro eminente político y teórico de los medios.


Limpísimo

“Ahora están planteando que ya no se van a usar las energías limpias -dijo el Presidente este 6 de mayo-. No es cierto, se van a usar las energías limpias. Pero no son las energías limpias”. ¿Más claro que eso?
07 Mayo 2020 04:07:00
No esenciales
La secretaria de Energía, Rocío Nahle, compartió ayer por Twitter “el último reporte de los avances de la construcción”, de la refinería de Pemex en Dos Bocas. En un video mostró la cimentación de las áreas de proceso, lo que sin duda ha generado envidia en muchas empresas de construcción cuyas obras han sido detenidas porque el Gobierno las consideró “no esenciales”. La ley no se aplica a todos por igual en nuestro país.

Son muy extraños los criterios con los que se definen en esta emergencia sanitaria las actividades esenciales y las no esenciales. La producción de tequila, por ejemplo, es esencial, pero no la de cerveza. La industria farmacéutica o la de alimentos son esenciales, lógico, pero no la de empaques y envases, lo cual hace cada vez más difícil enviar los medicamentos y alimentos a los puntos de venta. Muchas fábricas deben seguir ofreciendo productos de todo tipo, entre ellos instrumentos médicos, pero las minas están cerradas, lo cual deja a muchas sin insumos básicos. Si llegamos a tener desabasto será por ineptitud, por falta de conocimiento sobre cómo funcionan las cadenas de producción y de distribución.

El Gobierno de López Obrador se ha preocupado mucho por atender las exigencias del Gobierno de Estados Unidos para que se abran las actividades que se encuentren en las cadenas de producción de las empresas estadunidenses, pero no muestra el mismo interés por atender los reclamos de las empresas mexicanas que han visto cerradas sus actividades a pesar de que podrían estar trabajando con las adecuadas medidas de salud.

Los criterios de cierre de empresas o tiendas son en buena medida irracionales. Favorecen a algunas firmas y consumidores, pero castigan a otras sin razón. Esto me quedó claro hace unos días cuando decidí comprar una bicicleta para trasladarme en estos días en que las restricciones a la circulación y al transporte público hacen más complicado de lo necesario acudir todos los días a mis programas informativos de radio y de televisión (clasificados como actividades esenciales). Quise primero adquirirla en una tienda especializada en bicicletas, pero estaba cerrada, porque no es un producto esencial. Busqué una en un Elektra cercano, que sí estaba abierto (aclaro interés: colaboro con TV Azteca, una empresa propiedad del mismo grupo corporativo), pero me dijeron que no podían vendérmela porque las autoridades dijeron a la tienda que podía mantener sus actividades esenciales, pero no las no esenciales, y la venta de bicicletas no lo es. Fui después a un Walmart y ahí sí había esas bicicletas no esenciales, solo que no me gustaron. Al final compré una en Amazon, pero nunca entendí los criterios para que en algunos lugares se pudiera vender una bicicleta y en otros no.

Las decisiones de las autoridades sobre qué actividades o productos son esenciales representan enormes diferencias en las posibilidades de supervivencia de un negocio en esta crisis. Las tiendas de electrónicos no telefónicos, por ejemplo, han tenido que cerrar ya que sus productos no se consideran esenciales, por lo que muchas pueden quebrar, pero los supermercados sí venden pantallas en lo que constituye un caso de competencia desleal.

Tenemos también el cierre forzoso de muchas empresas de construcción mientras que se exenta a las que están trabajando en los proyectos favoritos del Presidente, como la refinería de Dos Bocas. Por eso resulta tan insultante el video de la secretaria de Energía para todos aquellos que laboraban en obras que han tenido que cerrar.


Infodemia

Hemos pasado de las “benditas redes sociales” al cuestionamiento de la “infodemia” de las redes. Todo el que aplauda al Presidente es bendito, quienquiera que lo cuestione es generador de pandemias informativas.


06 Mayo 2020 04:07:00
Energía sucia
En sus Lecciones de la Pandemia de este domingo, el presidente López Obrador acusó al “modelo neoliberal” de empobrecer a las sociedades por su “enfoque mercantilista, individualista y de poca solidaridad”, pero también por los daños que “puede ocasionar al medio ambiente y a la salud de las personas”.

No presentó a su Gobierno como ejemplo de neoliberalismo extremo, pero pudo hacerlo ante su campaña contra las energías limpias. Un Gobierno realmente preocupado por la salud y el ambiente no habría emitido un acuerdo como el del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) del 29 de abril, que “suspende las pruebas preoperativas de las centrales eléctricas intermitentes eólicas y fotovoltaicas en proceso de operación comercial. Asimismo para aquellas que no han iniciado, no se autorizarán pruebas preoperativas”.

Este “acuerdo” prohíbe de manera indefinida la entrada a la red nacional de distribución de electricidad de nuevas generadoras de energía eólica y solar. Se aplica incluso a las plantas que están ya terminadas y no han tenido pruebas preoperativas. Supongo que los inversionistas, como los de la cervecera de Mexicali, tendrán que aceptar que sus inversiones multimillonarias se tiren a la basura. Ya se va haciendo costumbre en México.

La medida se ha justificado por la “emergencia sanitaria” y con la excusa de promover “la eficiencia, la calidad, la confiabilidad, la continuidad y la seguridad del sistema eléctrico nacional”. En el mismo acuerdo, sin embargo, se presentan también motivaciones políticas, como el “criterio de soberanía”.

La razón de fondo, sin embargo, se manifiesta en el acuerdo cuando señala que “se ha presentado una reducción en el consumo de energía eléctrica por los consumidores finales”. El objetivo es simplemente proteger a un productor ineficiente de energía sucia, la Comisión Federal de Electricidad.

Hubo un tiempo en que el Cenace, como institución autónoma, no habría aceptado una decisión de esta naturaleza, pero una de las prioridades de la cuarta transformación ha sido reemplazar a los profesionales de las instituciones autónomas con incondicionales que reciben instrucciones directamente del Gobierno.

Lo vemos en el Cenace, pero también en la Comisión Reguladora de Energía y en otras instituciones autónomas. Solo así se puede entender una decisión como esta que resultará perjudicial para los ciudadanos y para el país.

No es novedad la animadversión que el presidente López Obrador les tiene a las energías limpias. Hace unas semanas se quejó de unos aerogeneradores en La Rumorosa, Baja California, porque a su juicio afeaban el paisaje. El que pudieran generar energía limpia no era para él ni siquiera significativo.

Su secretario del Ambiente, Víctor Toledo, también ha cuestionado los aerogeneradores y sus “gigantescas aspas que giran para atrapar el aire de los territorios indígenas”. Recientemente su dependencia, la Semarnat, vetó un proyecto federal para instalar una muy necesaria planta de generación eólica en Baja California Sur.

“La infección planetaria ha venido a mostrar que el modelo neoliberal está en su fase terminal”, aseguró el presidente López Obrador en sus Lecciones de la Pandemia. Es necesario construir una sociedad más solidaria y que respete el ambiente. Qué lástima que su Gobierno esté tomando medidas para detener las energías limpias. Supongo que es un ejemplo extremo de la perversidad de los gobiernos neoliberales.


Ni el precio

No solo la limpieza de la energía es importante, también su precio. Un consultor me señala que “Estados Unidos gasta menos de 5 centavos en energía por cada dólar de Producto Interno Bruto. En México gastamos más de 12 centavos”. Esto reduce la competitividad mexicana y genera pobreza.


05 Mayo 2020 04:07:00
Covid liberal
La culpa es de los liberales que dejaron de invertir en salud pública y desatendieron las enfermedades crónicas, “como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y los padecimientos renales”. Ellos son responsables del consumo de alimentos “chatarra” y de “la ausencia de educación nutricional y de fomento al ejercicio físico y a las actividades deportivas”. Estas son las reflexiones que el presidente López Obrador compartió el 3 de mayo en su documento “Algunas lecciones de la pandemia Covid-19”.

No sorprende el argumento fácil, casi un dogma en el grupo en el poder. Irma Eréndira Sandoval, la secretaria de la Función Pública, afirmaba el 23 de abril que el programa de “austeridad republicana”, que busca contrarrestar el desplome económico causado por las medidas de emergencia sanitaria, debe cumplirse “para superar esta crisis del modelo neoliberal”. El Presidente ofreció una variación sobre el mismo tema el domingo cuando afirmó: “Lógicamente, el coronavirus no es responsable de esta tragedia económica. La pandemia solo ha puesto en evidencia el fracaso del modelo neoliberal en el mundo”.

No hay razón, sin embargo, para pensar que la economía de mercado o la filosofía liberal (lo de “neo” es un simple prefijo descalificativo) sean responsables de la pandemia o de la crisis económica. Para empezar, la enfermedad surgió en China, un país con fuerte intervención del Estado en la economía y en la sociedad. Una de las razones de la propagación original fue la censura del Gobierno a los médicos y grupos de la sociedad que pretendieron alertar sobre la nueva enfermedad.

La pandemia se ha difundido por igual a naciones con regímenes liberales, como Canadá, Alemania, Suiza o Suecia, y a estados autoritarios, como Turquía o Rusia. Es verdad que el aislamiento de los países autoritarios, y su capacidad para imponer confinamientos forzosos, ha ayudado a reducir el ritmo de la propagación, pero al final el coronavirus no tiene preferencias ideológicas.

Si algo nos dice la experiencia es que los países con mayor prosperidad, producto de un mercado más libre y vigoroso, pero también con mejor tecnología y mejores servicios médicos, registran los mejores resultados. Corea del sur, Taiwán y Singapur, que se cuentan entre los países con mayor libertad económica en el mundo, han tenido excelentes avances en la lucha contra la pandemia. En Europa, Alemania, que mantiene políticas más liberales y aplicó en la crisis medidas de menor restricción a las libertades, ha tenido mejor desempeño que España, Italia y Francia, los cuales sufren una mayor intervención del Estado en la economía e impusieron confinamientos autoritarios. Chile, todavía el país más liberal de Latinoamérica, tiene solo 1.3 muertes contra 100 contagios registrados, mientras que México, con su Cuarta Transformación, registra un elevado índice de 9.2, a pesar de que en México casi no se hacen pruebas del coronavirus.

El Covid no es ni liberal ni populista. Más que reflejar una crisis del modelo liberal, subraya la importancia de tener una economía libre y eficiente, con un Estado que gaste más en salud pública y menos en refinerías para empresas estatales quebradas como Pemex.

Tiene razón el presidente López Obrador cuando dice que la pandemia ya empieza a dejar sus lecciones. Solo que son diametralmente opuestas a las que él ha enumerado.


Ley seca

¿Para qué ha servido la ley seca que se ha aplicado en algunas alcaldías y entidades? No ha afectado al coronavirus, que no bebe, pero sí ha generado un mercado negro y la producción de alcohol ilegal que ha dejado un saldo de decenas de muertos e intoxicados.
04 Mayo 2020 04:07:00
Mortalidad por Covid
¿Cuál es la tasa de mortalidad del Covid-19? Parece una pregunta fácil, pero no lo es. La razón es que no sabemos cuántos casos hay.

La mortalidad de las enfermedades varía enormemente. Las encefalopatías espongiformes transmisibles tienen una letalidad de 100 por ciento. La viruela mayor registra 95%, aunque las vacunas y tratamientos bajan la cifra a 10 por ciento. El VIH-sida mata de 80 a 90% de los infectados en cinco años si no se trata, pero los medicamentos permiten alargar la vida sin eliminar la enfermedad. El MERS registra 35% de mortalidad; el dengue hemorrágico sin tratamiento, 26%; el SARS, 11% y la influenza estacional, 0.1 por ciento.

El coronavirus registraba el 28 de abril una mortalidad global de 6.95% sobre los casos registrados, según la Universidad Johns Hopkins, pero las cifras de cada país muestran discrepancias enormes. Bélgica, por ejemplo, tiene 15.7%; Alemania, 4.1%; Chile e Israel, 1.4 por ciento. Este es un comportamiento extraño para una enfermedad producida por el mismo coronavirus. La razón, sin embargo, no está en el SARS-CoV-2, sino en la forma en que se definen los casos a través de pruebas caras y escasas.

Es indudable que el número real de contagios es muy superior al registrado oficialmente. En la ciudad de Nueva York, 21% de 3 mil personas registró anticuerpos de Covid-19 cuando se le realizó pruebas. Esto sugeriría que 2.7 millones de residentes de la urbe tienen o han tenido la enfermedad. La cifra es mucho más alta de lo estimado. Un estudio de la Universidad de Stanford encabezado por Eran Bendavid sugiere que hace unas semanas la prevalencia en Santa Clara, California, era de 2.49 a 4.16% de la población. “Estas estimaciones de prevalencia representan un rango de 48 mil a 81 mil personas infectadas en el condado de Santa Clara a principios de abril, entre 50 y 80 veces más que los casos confirmados”.

¿Por qué es importante que el número de casos sea tan superior al oficial? Porque afecta la tasa de mortalidad.

“El reciente estudio de la Universidad de Stanford -afirma el doctor Scott W. Atlas del Grupo de Trabajo sobre Políticas de Salud de la Hoover Institution de Stanford- ahora estima que la tasa de mortalidad del Covid-19 es probablemente de 0.1 a 0.2%, una tasa menor que las estimaciones previas de la Organización Mundial de la Salud que eran 20 a 30 veces mayores y que motivaron las políticas de aislamiento”. Pero no solo eso, sino que las tasas de mortalidad son muy distintas para los grupos de población. “En la ciudad de Nueva York, el epicentro de la pandemia, con más de una tercera parte de todas las muertes en Estados Unidos, la tasa de mortalidad para personas de 18 a 45 años es de 0.01%, o 10 por cada 100 mil habitantes... La gente de más de 70 años tiene una tasa 80 veces mayor. Para los menores de 18... es de cero por cada 100 mil”.

El doctor Atlas sugiere que la política de aislamiento total es errónea porque impide la difusión de inmunidad. El esfuerzo debe concentrarse en proteger a las personas con mayor riesgo, pero no en impedir que los grupos con bajo riesgo la adquieran, ya que esto es indispensable para generar inmunidad. Ciertamente se requiere de una política distinta para una enfermedad que mata a 7% de los infectados, que otra que mata a 7% de los mayores de 70 y al 0.01% de quienes tienen entre 18 y 45. El aislamiento general no es la mejor estrategia en este caso.


¡Ay, carbón!

Con razón la contingencia le cayó como anillo al dedo. AMLO está usando la pandemia como excusa para impedir la entrada en operación de nuevas plantas de energía limpia. El propósito es favorecer a la CFE, aunque utilice carbón.
01 Mayo 2020 04:02:00
Crisis económica
El presidente López Obrador tomó ayer la noticia con optimismo. “Algunos pronosticaron que iba a ser mayor la caída y afortunadamente no fue así: 1.6 [por ciento] en relación con el trimestre anterior”, declaró. En realidad, el monto es bastante fuerte.

La cifra trimestral del Inegi no se puede comparar con la del Bureau of Economic Analysis de Estados Unidos, que estimó una baja de 4.8% en el primer trimestre, porque esta última es anualizada. Si el Inegi anualizara su 1.6 se traduciría en 6.4 por ciento.

El mundo entero se está hundiendo en una recesión que se estima será la peor desde la Gran Depresión, pero en México empezó antes. Este es el cuarto trimestre consecutivo con una contracción.

El Presidente ya no nos dice que tiene otros datos. Su argumento ahora es que estamos mejor que nunca porque el Gobierno está repartiendo más dinero a los pobres. Las dádivas, sin embargo, no resuelven los problemas. Compran votos, es cierto, pero generan dependencia y profundizan la pobreza al reducir los incentivos para el trabajo y la inversión.

Además, estamos sufriendo apenas el inicio de la crisis. Se espera que en el segundo trimestre el desplome sea bastante superior. Hay que añadir que México no tiene realmente un programa contracíclico para impulsar una recuperación de la economía. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha asumido quizá la posición más conservadora del mundo. Lo curioso es que al mismo tiempo declara que admira a Franklin D. Roosevelt, quien como progresista impulsó un fuerte gasto contracíclico en los años 30 para enfrentar la Gran Depresión.

Hasta este momento, las cifras de desempleo en nuestro país no reflejan cabalmente la realidad de la caída económica. La tasa de desocupación abierta del Inegi registró una baja sorpresiva al pasar de 3.7% en febrero a 3.4% en marzo. Quizá esto se deba a la forma en que la institución mide el desempleo. No solo pregunta a la gente si trabajó por lo menos una hora en la semana anterior, y en ese caso la considera ocupada, aunque no tenga un empleo formal, sino que también inquiere si la persona está activamente buscando trabajo. Si no lo está haciendo, no está desocupada. Sin embargo, mucha gente que se está quedando sin trabajo no está buscando uno nuevo porque sabe que en este momento no hay nada.

En lo que hace a los empleos formales registrados en el IMSS, hubo un descenso de 130 mil 593 entre febrero, con 20,613,536, y marzo, con 20,482,943. Es una pérdida importante que sin duda se acentuó en abril. No tenemos cifras de empleo de los gobiernos.

En el mundo, la Organización Internacional del Trabajo está calculando que se laborarán 10.5% menos horas en el segundo trimestre que antes de la crisis. Alrededor de 305 millones de empleos de tiempo completo están en peligro. Casi mil 600 millones de trabajadores informales se están viendo muy afectados por las cuarentenas y pueden sufrir una caída de 60% en sus ingresos.

La situación en México será peor que en otros países. En primer lugar, los errores de política económica provocaron que la recesión empezara antes. En segundo, las medidas contracíclicas para reanimar la economía son virtualmente inexistentes. El Presidente no se preocupa: “Tenemos una estrategia: ya decidimos no recurrir a deuda, decidimos no aumentar impuestos, decidimos no aumentar el precio de las gasolinas y decidimos fortalecer la política de austeridad republicana”. Pero más bien parece que López Obrador está impulsando una política exageradamente conservadora destinada al fracaso.



Burlar la ley

Llego a Monterrey por trabajo. Cuatro personas con mascarillas nos trasladamos en una camioneta, pero tenemos que escondernos para burlar una regla absurda que prohíbe más de dos personas en un vehículo.


30 Abril 2020 04:07:00
Olor a santidad
El presidente López Obrador tiene una lógica muy extraña. Un programa como el del BID Invest, que otorga créditos a miles de empresas mexicanas y cuyos términos son públicos y transparentes, tiene necesariamente un tufo de corrupción. En cambio, las asignaciones directas de su Gobierno o la concentración en la Secretaría de Hacienda de las decisiones sobre el presupuesto demuestran que ya no hay corrupción.

Sobre el proyecto del BID Invest, el Presidente ha comentado: “De acuerdo a la experiencia, aunque se ha utilizado que es para apoyar a la pequeña empresa, aunque se ha utilizado que es para que haya crecimiento económico, aunque se ha utilizado para crear empleos, lo que está demostrado es que esos rescates arriba son equivalentes a corrupción, son sinónimo de corrupción”.

No se ve, sin embargo, de dónde pueda provenir la corrupción en el caso del BID Invest. El Consejo Mexicano de Negocios ha gestionado una línea de 12 mil millones de dólares en créditos que podrán ser solicitados por 30 mil pequeñas y medianas empresas mexicanas que el Gobierno decidió no apoyar. Los criterios de adjudicación son justos y transparentes. El BID Invest tiene obligación legal de recuperar los créditos y los intereses. El único problema aparente es que el Gobierno no está concediendo los créditos y, por lo tanto, no puede adjudicarse el reconocimiento político.

En contraste, muchas de las decisiones del Presidente se prestan a cuestionamientos. Ahí está la compra sin licitación de pipas para el transporte de gasolina que se justificó por la grave escasez de combustible a principios de 2019. No tenemos información que nos permita saber si las adquisiciones fueron honestas o qué se está haciendo ahora con los vehículos ante el desplome del consumo de gasolina. Por otra parte, buena parte de los contratos para los proyectos favoritos del Presidente, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, se están haciendo con poca o nula información pública. El Presidente, además, está promoviendo una iniciativa para que Hacienda reoriente el presupuesto a los propósitos que su Gobierno considere prioritarios. Si bien es cierto que los anteriores mandatarios siempre hicieron lo que quisieron con el gasto público, esto despojaría formalmente a la Cámara de Diputados de la facultad que le da la Constitución de definir y aprobar el presupuesto.

Ayer el Presidente afirmó, como ha dicho tantas veces, que las críticas a su Gobierno son producto de que “ya no hay corrupción”. Sacó una vez más un “pañuelito blanco” para pedir una tregua a sus críticos.

Es verdad que la corrupción ha sido una lacra permanente en los gobiernos mexicanos, pero la mejor forma de resolver el problema es establecer prácticas que obliguen a la transparencia del gasto y a la realización de licitaciones públicas. Quizá el Presidente sea personalmente honesto, pero aumentar las asignaciones directas, reducir la transparencia y fomentar la discrecionalidad del gasto no son las medidas que ayudarán a disminuir la corrupción.

López Obrador está convencido de que su honestidad personal es garantía de que su Gobierno no es corrupto, pero muchas de las medidas que está reintroduciendo son precisamente las que hicieron de México un país de extraordinaria corrupción. Para él, sin embargo, es un dogma que todo lo que hicieron sus predecesores fue corrupto, pero todo lo que él hace tiene olor a santidad.


Sin cadenas

Definieron la producción de alimentos como esencial, pero no la de envases, empaques y embalajes, por lo que cada vez es más difícil mandar productos alimenticios al mercado. Eso es no entender cómo funcionan las cadenas de producción y distribución.


El presidente López Obrador tiene una lógica muy extraña. Un programa como el del BID Invest, que otorga créditos a miles de empresas mexicanas y cuyos términos son públicos y transparentes, tiene necesariamente un tufo de corrupción. En cambio, las asignaciones directas de su Gobierno o la concentración en la Secretaría de Hacienda de las decisiones sobre el presupuesto demuestran que ya no hay corrupción.

Sobre el proyecto del BID Invest, el Presidente ha comentado: “De acuerdo a la experiencia, aunque se ha utilizado que es para apoyar a la pequeña empresa, aunque se ha utilizado que es para que haya crecimiento económico, aunque se ha utilizado para crear empleos, lo que está demostrado es que esos rescates arriba son equivalentes a corrupción, son sinónimo de corrupción”.

No se ve, sin embargo, de dónde pueda provenir la corrupción en el caso del BID Invest. El Consejo Mexicano de Negocios ha gestionado una línea de 12 mil millones de dólares en créditos que podrán ser solicitados por 30 mil pequeñas y medianas empresas mexicanas que el Gobierno decidió no apoyar. Los criterios de adjudicación son justos y transparentes. El BID Invest tiene obligación legal de recuperar los créditos y los intereses. El único problema aparente es que el Gobierno no está concediendo los créditos y, por lo tanto, no puede adjudicarse el reconocimiento político.

En contraste, muchas de las decisiones del Presidente se prestan a cuestionamientos. Ahí está la compra sin licitación de pipas para el transporte de gasolina que se justificó por la grave escasez de combustible a principios de 2019. No tenemos información que nos permita saber si las adquisiciones fueron honestas o qué se está haciendo ahora con los vehículos ante el desplome del consumo de gasolina. Por otra parte, buena parte de los contratos para los proyectos favoritos del Presidente, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, se están haciendo con poca o nula información pública. El Presidente, además, está promoviendo una iniciativa para que Hacienda reoriente el presupuesto a los propósitos que su Gobierno considere prioritarios. Si bien es cierto que los anteriores mandatarios siempre hicieron lo que quisieron con el gasto público, esto despojaría formalmente a la Cámara de Diputados de la facultad que le da la Constitución de definir y aprobar el presupuesto.

Ayer el Presidente afirmó, como ha dicho tantas veces, que las críticas a su Gobierno son producto de que “ya no hay corrupción”. Sacó una vez más un “pañuelito blanco” para pedir una tregua a sus críticos.

Es verdad que la corrupción ha sido una lacra permanente en los gobiernos mexicanos, pero la mejor forma de resolver el problema es establecer prácticas que obliguen a la transparencia del gasto y a la realización de licitaciones públicas. Quizá el Presidente sea personalmente honesto, pero aumentar las asignaciones directas, reducir la transparencia y fomentar la discrecionalidad del gasto no son las medidas que ayudarán a disminuir la corrupción.

López Obrador está convencido de que su honestidad personal es garantía de que su Gobierno no es corrupto, pero muchas de las medidas que está reintroduciendo son precisamente las que hicieron de México un país de extraordinaria corrupción. Para él, sin embargo, es un dogma que todo lo que hicieron sus predecesores fue corrupto, pero todo lo que él hace tiene olor a santidad.


Sin cadenas

Definieron la producción de alimentos como esencial, pero no la de envases, empaques y embalajes, por lo que cada vez es más difícil mandar productos alimenticios al mercado. Eso es no entender cómo funcionan las cadenas de producción y distribución.



29 Abril 2020 04:07:00
Políticas criminales
Muchas de las políticas públicas con las que los gobiernos pretenden combatir la pandemia resultan peligrosas o dañinas; algunas son, incluso, criminales.

Ahí está el caso de Nuevo León, donde al Gobierno se le ocurrió que la mejor forma de reducir los contagios era restringir el transporte. Ordenó así, la disminución de corridas de autobuses y microbuses, suspendió el transporte público los domingos, y prohibió que más de dos personas pudieran trasladarse en un vehículo privado.

El resultado no fue una disminución en el número de personas que salían a las calles, sino una saturación del transporte público. La aglomeración resultante ha hecho imposible mantener la sana distancia. Si la idea era aumentar el número de contagios, el Gobierno de Nuevo León ha tenido un gran éxito; si el propósito era disminuirlos, estamos viendo un enorme fracaso.

El problema es que los políticos lanzan estrategias sin entender las reacciones naturales de la gente –que el gobernador de Michoacán tilda de “pendejos”– ni las consecuencias prácticas. Piensan que sus buenos deseos son suficientes, pero la verdad es muy distinta. En casos como las restricciones al transporte en Nuevo León, el resultado es francamente criminal.

Los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México están aplicando también políticas que supuestamente buscan impedir contagios, pero tienen el resultado opuesto. Decidieron, por ejemplo, cerrar estaciones del Metro, el Metrobús y el Mexibús, los sistemas de transporte público que el propio Gobierno controla, con el argumento de que así lograrían que los vehículos hicieran menos paradas y, por lo tanto, redujeran la aglomeración de las estaciones al hacer los recorridos más expeditos.

El problema es, que la gente se ha quedado sin transporte en los lugares en que lo necesita, lo cual la obliga a usar microbuses o taxis. En algunos casos se ha quedado sin más opción que realizar largas e innecesarias caminatas para llegar a una estación abierta. A las personas de la tercera edad o discapacitadas la medida las despoja de la posibilidad de usar transporte público.

Más perjudicial ha sido prohibir un día a la semana la circulación de vehículos privados. La medida parece diseñada para generar una mayor saturación del transporte público. En algunos casos se convierte en un golpe para quienes utilizan su auto como instrumento para ganarse la vida en un tiempo tan difícil como este. Conozco personas que usan su vehículo para entregar alimentos y otros que lo emplean para trasladar o a atender a seres queridos. Pero hoy todo se complica ante una decisión de autoridades que no tienen conocimiento de políticas públicas ni sensibilidad social.

La forma en que se han hecho los cierres de las llamadas “actividades no esenciales”, es otro ejemplo de una política mal diseñada. La medida buscaba generar una mayor distancia entre personas, y quizá lo logró, pero sin respetar cadenas de distribución o las posibilidades de miles de mantener sus ingresos. Los pobres están siendo particularmente afectados, ya que han perdido una parte importante de sus ingresos mientras que las fallas de las cadenas de producción y de distribución se traducen en escasez de productos y en precios más altos.

Las malas políticas públicas terminan siempre por afectar a quienes supuestamente deberían ser sus beneficiarios. Pero a veces van más allá y se convierten en políticas criminales, como las que supuestamente deberían generar una sana distancia en los tiempos del coronavirus y solo provocan aglomeraciones.



Exhibicionistas

Los políticos están “exhibiendo” a empresas que despiden a trabajadores o les recortan sueldos. No se dan cuenta de que son ellos quienes han generado estas situaciones al aplicar políticas públicas mal diseñadas.
28 Abril 2020 04:00:00
Subsidiar empresas
Coincido esta vez con el presidente López Obrador. El dinero del erario no debe usarse para subsidiar empresas. Las dádivas generan corrupción y dependencia.

Las bancarrotas son dolorosas, es cierto, pero también son parte fundamental de la economía. Limpian los mercados, eliminan a las empresas débiles y fortalecen a las más eficientes. Sabemos hoy, por ejemplo, que muchas aerolíneas quebrarán por la pandemia. Rescatar a las más débiles sería un acto de competencia desleal contra las que sí han tomado las medidas necesarias para sobrevivir. El estado no debe intervenir en el proceso.

Lo que sí es responsabilidad del Gobierno es eliminar las barreras a la inversión y a la actividad empresarial. Esto debe hacerse con reglas justas aplicables a todos. Nada ni nadie debe estar por encima de la ley.

El Gobierno debe garantizar que las empresas tengan certeza sobre la aplicación de la ley. Cancelar proyectos, como la cervecera de Mexicali que cumplía con todos los requisitos legales, manda un inquietante mensaje para quien quiera hacer una inversión en México: el Gobierno puede cancelar cualquier proyecto aunque cumpla todas las leyes y reglamentos. Yo habría sido el primero en protestar por un subsidio a Constellation Brands, pero la empresa está en su derecho de exigir que el Gobierno respete la inversión que ha hecho, particularmente cuando ya ha erogado mil 400 millones de dólares.

Las reglas deben ser las mismas para todos. No se vale prohibir las “actividades no esenciales” de los privados cuando el Gobierno exime a sus propios proyectos políticos. Este es un ejemplo de un Gobierno que se pone encima de la ley.

El Gobierno tiene la responsabilidad de cuidar la salud pública, es verdad, pero con acciones que tengan fundamentos científicos. Tomar medidas contra las empresas simplemente porque son privadas, y por lo tanto deben ser ricas y malvadas, es tan inaceptable o más, que usar recursos públicos para subsidiarlas. Pero hoy todos los pequeños dictadores del país parecen empeñados en imponer restricciones, como el alcalde de Miguel Hidalgo, que ha ordenado la ley seca los fines de semana, o el Gobernador de Nuevo León, que ha restringido el transporte para evitar saturación y contagios.

Hace ya un par de semanas había un acuerdo para reanudar la actividad minera en el país, con las lógicas salvaguardas para preservar la salud de los trabajadores. Esto es importante porque la minería es la base de muchas de las cadenas de producción. Si las minas no producen, no habrá insumos cuando el resto de las actividades regresen a operar. El acuerdo se detuvo, sin embargo, porque algunos miembros del Gobierno piensan que la minería expolia los recursos de la nación. Con este tipo de razonamientos, será imposible reanudar la actividad económica en el futuro, y quienes más van a sufrir no serán los empresarios, que siempre podrán invertir en otros países, sino los trabajadores.

Nos acercamos a la peor recesión mundial desde los tiempos de la Gran Depresión. El Gobierno afirma que no hay que subsidiar a las empresas, y la verdad es que yo le doy la razón. Pero ponerles piedras en el camino como hoy es irracional y dañará primero a los pobres, a esos mismos que el Gobierno dice querer proteger.


El modito

Pese a que el canciller Marcelo Ebrard y la secretaria de Economía Graciela Márquez, festejaron el acuerdo entre el CCE y el BID Invest para otorgar créditos a las empresas mexicanas, AMLO enfureció: “No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. ¿Nosotros estamos aquí de florero?”. Al Presidente no le gusta ninguna iniciativa que no salga de él.
27 Abril 2020 04:03:00
El modelo sueco
Anders Tegnell, epidemiólogo de la Agencia de Salud Pública de Suecia, una institución privada que guía al Gobierno sueco en sus decisiones, ha sido el principal arquitecto de la estrategia sueca contra el Covid-19. Como otros países, Suecia ha buscado promover una mayor distancia ente la gente, pero no ha ordenado confinamientos forzosos ni ha usado a la fuerza pública para imponerlos. Los bares y restaurantes han permanecido abiertos, aunque con mayor distancia entre las mesas.

“Las leyes suecas sobre enfermedades contagiosas -explica Tegnell a la revista Nature del 24 de abril-se basan en buena medida en acciones voluntarias, en la responsabilidad individual. Claramente establecen que el ciudadano tiene la responsabilidad de no difundir la enfermedad. Ese es el núcleo del que partimos. No hay muchas posibilidades legales de cerrar ciudades en Suecia bajo la actual legislación”.

La actitud liberal sueca ha sido objeto de furiosos cuestionamientos de políticos e incluso científicos que consideran indispensable la coerción para combatir la pandemia. Tegnell afirma, sin embargo, que las acciones autoritarias no han demostrado ser más eficaces. “Hemos analizado a un número de países de la Unión Europea para ver si han publicado algún análisis sobre los efectos de estas medidas antes de que empezaran y no hemos encontrado casi nada”.

Suecia ha sufrido la pandemia como todos, pero no hay indicios de que su respeto a las libertades individuales haya resultado dañino, como afirman los críticos. El 26 de abril el país registraba 18 mil 640 casos, 97% leves, con 2 mil 194 muertes en una población de 10 millones de habitantes. Son más muertes que las de los países vecinos, como Dinamarca que ha tenido 422 o Noruega con 201, pero menos que las 26 mil 384 de Italia, 22 mil 902 de España o 22 mil 614 de Francia, que sí impusieron confinamientos forzosos. España, que ordenó un aislamiento obligatorio el 13 de marzo, tiene 490 muertes por cada millón de habitantes, mientras que Suecia registra 217. Alemania, que aplicó un régimen de confinamiento menos severo que España o Italia, y que acaba de permitir la reapertura de comercios pequeños, registra 70 muertes por cada millón.

Muchos factores inciden sobre los contagios y muertes, por lo que hay que ser cuidadosos con las comparaciones. Un número muy grande de las defunciones suecas, por ejemplo, se debe a fallecimientos en casas de retiro de la tercera edad. “Esto explica la mayor tasa de muertes en Suecia en comparación con nuestros vecinos -señala Tegnell-. Se están llevando a cabo investigaciones para entender qué recomendaciones no se siguieron y por qué”. Más que la vecindad, el número de días transcurridos desde el primer caso es relevante. Dinamarca lleva 42 días, Suecia 87, igual que España, e Italia 88.

Es mucho todavía lo que tenemos que aprender del Covid-19 y de las estrategias para combatirlo. La enfermedad es nueva y está llena de sorpresas. Sabemos ya que un éxito temprano, como el de Hokkaido, Japón, puede traducirse en una oleada posterior porque mucha gente queda sin inmunidad. También vemos que muchos gobernantes, como Xi Jinping de China o Viktor Orban de Hungría, aprovechan la pandemia para endurecer sus poderes autoritarios.

En medio de todo, el modelo sueco se destaca por no haber ordenado un confinamiento forzoso y por respetar las libertades individuales. Es un ejemplo ante el que no podemos cerrar los ojos.



Sin cadenas

Los cierres de actividades productivas en México han sido injustos porque otorgan exenciones a los programas del Presidente y castigan innecesariamente a muchas empresas, pero además no respetan las cadenas de producción. Esto provocará desabasto de muchos productos.


24 Abril 2020 04:07:00
Hambre y Covid-19
En un artículo publicado en el New York Times el 22 de abril, Abdi Latif Dahir escribe: “El hambre es una amenaza más inmediata que el virus. La pandemia del coronavirus ha traído hambre a millones de personas alrededor del mundo. Los confinamientos nacionales y las medidas de distanciamiento social están acabando con trabajos e ingresos y probablemente van a generar disrupciones de la producción agrícola y las rutas de aprovisionamiento, lo cual dejará a millones con la preocupación de si tendrán lo suficiente para comer”.

Para los ricos y las clases medias, el hambre es un problema muy lejano. Millones en el planeta se han recluido, ya sea de manera voluntaria o en acatamiento a órdenes gubernamentales, porque tienen recursos ahorrados o ingresos que les permiten sobrevivir sin salir a trabajar, aunque quizá con una disminución de su nivel de vida. Para los más pobres, sin embargo, el verdadero problema no es el coronavirus sino el hambre.

Es falso, por supuesto, que el Covid-19 no sea una enfermedad grave. Donald Trump quiso minimizarla al afirmar que se trataba de un “engaño” y luego al decir que era menos peligrosa que la “influenza común” que “mató el año pasado a 37 mil estadunidenses”. La consecuente negligencia de su Gobierno ha sido muy dañina para Estados Unidos y está costando vidas.

El mal es muy serio. Ayer el subsecretario Hugo López-Gatell dijo a EFE que probablemente causará en México de 6 mil a 8 mil muertos. No es poco. Es casi 20% de las más de 39 mil muertes anuales por accidentes en calles o carreteras nacionales.

Es importante aplicar medidas sanitarias eficaces, pero también respetar, en lo posible, la actividad económica para tratar de preservar el empleo y los ingresos de los más pobres, los que no tienen más opción que seguir trabajando.

“Son los pobres los que están empezando a sufrir hambre y se enfrentan a la perspectiva de la inanición”, señala Dahir. Cita en su artículo a Arif Husain, economista en jefe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas: “Alrededor de 135 millones de personas estaban sufriendo con anterioridad escasez aguda de alimentos, pero 130 millones más podrían padecer hambre en este 2020”. En otras palabras, al cierre de este año 265 millones en el mundo podrían sufrir hambre, casi el doble que en 2019, a pesar de que durante décadas la población con hambre en el mundo había venido disminuyendo.

En México, mientras “las calles y las plazas” se han llenado del mensaje “Salva vidas, quédate en casa”, como escribe Jorge Ricardo en Reforma, los pobres no tienen opción: “Para mí la panza de los de mi familia y la mía está primero”, “Yo tengo que ver la forma de dónde sacar la lana; si no la saco yo, ¿quién?”. Los ricos pueden aislarse y dejar de dar trabajo a los pobres. Un albañil declara cómo se quedó sin empleo: “Es gente que, pues, son ricos y ahorita están espantados, no quieren a nadie en su casa”.

Nada más del 13 de mayo al 6 de abril se destruyeron 346 mil empleos formales en México, según la secretaria del Trabajo Luisa María Alcalde. En todo este 2020 podrían perderse quizá 2 millones. Entre los informales podrían ser muchos más los que se queden sin ingresos. Estamos a punto de entrar a una verdadera crisis humanitaria.

Para los pobres, efectivamente, el hambre es hoy una amenaza más grave que el coronavirus. Esto no lo entienden los ricos, ni las clases medias, mucho menos los políticos que emiten sin reflexionar reglas que destruyen empresas y empleos.


Egoístas

Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, tildó de “egoístas” a los abogados que promovieron un amparo contra sus medidas de confinamiento forzoso. No se preocupó, sin embargo, del daño que causaban sus acciones, ni de que fueran inconstitucionales.

23 Abril 2020 04:07:00
Hoy no se piensa
¿En qué se parece Donald Trump a políticos mexicanos como la morenista Claudia Sheinbaum o el priista Alfredo del Mazo? En que a los tres la pandemia del Covid-19 les ha venido como anillo al dedo para impulsar medidas que buscan promover sus agendas políticas o sus prejuicios, aunque no tengan ningún sentido sanitario. Este es el caso de la suspensión de la entrega de tarjetas de residencia, green cards, por decreto presidencial en los Estados Unidos o el de la aplicación del Hoy no Circula a vehículos con hologramas 0 y 00 en la Ciudad de México y su área conurbada y en Toluca.

Suspender los procesos de residencia en los Estados Unidos no tendrá ningún beneficio sanitario, tampoco reducirá el desempleo entre los estadunidenses, como pretende Trump. La experiencia histórica en la Unión Americana y en otros países sugiere que la inmigración abre nuevas oportunidades de inversión y actividad económica y genera empleos para todos. A Trump no le importa. El rechazo a la inmigración, y en particular la de mexicanos, ha sido una de sus banderas políticas desde un principio. Hoy está aprovechando la pandemia para impulsar una medida política que solo busca impulsar su reelección.

Algo similar está pasando con el endurecimiento del programa Hoy no Circula y el cierre de estaciones de los sistemas de transporte colectivo en la Ciudad y el Estado de México. Ningún beneficio sanitario puede surgir de estas medidas. Impedir el uso de vehículos privados, que han cumplido con todos los engorrosos requisitos para circular todos los días, no tendrá más consecuencia que saturar más los sistemas de transporte público. Si a esto sumamos que la propia autoridad está cerrando estaciones, tendremos mayores aglomeraciones. Pareciera que lo que están buscando Sheinbaum y Del Mazo es promover un mayor número de contagios.

Vemos una situación similar con el gobernador morenista de Tabasco, Adán Augusto López, quien ha ordenado el cierre de los supermercados a las seis de la tarde en lugar de a las ocho de la noche. También en este caso la medida parece diseñada para generar mayores aglomeraciones en los supermercados y provocar un mayor número de contagios. No tiene ningún sentido sanitario. Lo lógico sería ampliar los horarios.

El Covid-19 es una pandemia muy seria. Está dejando miles de muertes en el mundo y los números están ascendiendo a un ritmo muy rápido en nuestro país. Es importante tomar medidas que realmente funcionen para proteger la salud. El lavado de manos, la sana distancia, el uso de mascarillas y la compra de equipos de protección y tratamiento médico son ejemplos de estas medidas.

Restringir la circulación de vehículos o el transporte público no solo no ayuda, sino que complica las cosas. Muchos hijos y nietos que atienden a sus mayores no podrán ya llegar a ellos con la misma facilidad. Otros que han logrado ganarse la vida entregando comida o productos verán mermada su capacidad de atender a sus clientes. Lo peor de todo es que estas restricciones no tienen ningún beneficio sanitario.

La tentación de usar la contingencia para promover agendas políticas es, sin embargo, muy fuerte. Trump está buscando la reelección este mes de noviembre. Del Mazo y Sheinbaum buscan posicionarse en la carrera por la sucesión presidencial. Piensan que la forma de lograr sus objetivos políticos es violando los derechos individuales.


Decretazo

El Presidente anunció un decreto para enfrentar la crisis económica. Pero solo busca reducir sueldos de altos funcionarios y cancelar prestaciones de ley, como el aguinaldo. En nada ayudará esto a la economía, pero sí resultará injusto para los funcionarios, a los que ahora se les impide trabajar en el sector privado por 10 años.
22 Abril 2020 04:07:00
Fase 3
El subsecretario de salud Hugo López-Gatell, declaró ayer la fase 3 de la emergencia sanitaria. Ni él ni ningún otro funcionario anunció nuevas medidas. Más que una fase 3, parece que estamos viendo una fase 2 con nuevo nombre y un reconocimiento de que “estamos en la etapa de ascenso rápido que implica un gran número de contagios y hospitalizaciones”, cosa que ya sabíamos. “Para que sean los menos posibles, debemos mantener la jornada nacional de sana distancia”.

Es positivo que no estemos viendo mayores restricciones ni acciones violatorias a los derechos humanos, como las que están aplicando en Jalisco y Michoacán, pero el inicio de la fase 3 señala que nos acercamos a un período en que veremos un fuerte aumento de los contagios y, por supuesto, también de las muertes.

El Gobierno está previendo que el pico de la pandemia en México se registre entre el 2 y el 8 de mayo. Después veremos, quizá, un relajamiento gradual de las restricciones. A partir del 18 de mayo podrían levantarse las limitaciones en zonas con bajos niveles de infección. El 1 de junio tendríamos el regreso a clases y quizá de las empresas. Estos son, por lo menos, los planes actuales.

Habrá que ver. Esta pandemia es más complicada que otras. El período de incubación es largo, de por lo menos 14 días, y los pacientes pueden contagiar en el período asintomático. El éxito inicial en los esfuerzos de aislamiento se puede convertir en un problema posterior. La isla de Hokkaido, en Japón, por ejemplo, redujo de manera dramática su número de contagios con el confinamiento que ordenó el 28 de febrero, por lo que lo levantó el 19 de marzo, pero ahora ha tenido que declarar nuevamente una emergencia ante el surgimiento de nuevos contagios de personas que no se habían enfermado en la primera oleada.

Los epidemiólogos afirman, que tarde o temprano la mayor parte de la población del mundo se contagiará. Los esfuerzos sanitarios no buscan contener la pandemia sino aplanar su curva.

Por eso es importante que tomemos medidas que logren este propósito sin asfixiar la economía. No sabemos realmente cuánto tiempo durará la difusión de la enfermedad hasta lograr una inmunidad razonable en la población. Lo más probable es que tengamos contagios durante dos años.

Pero esto significa que debemos preparar estrategias de reanudación del trabajo. San Francisco cumplió el lunes cinco semanas de confinamiento desde el 16 de marzo y no se ve claro cuánto tiempo más lo mantendrá. Si bien la zona está más preparada que otras para el “lockdown” por su desarrollo tecnológico y la capacidad de la población para realizar trabajo en casa, el daño a las empresas y al empleo ha sido brutal. Italia y España, que empezaron el 11 y el 13 de marzo, van ya para seis semanas. Prolongar estos confinamientos dos o tres meses más, o un año, dejaría daños que durarían décadas.

En México, el cierre no ha sido tan drástico, pero el daño económico por la prohibición de las actividades supuestamente no esenciales crece día con día. Millones de empresas pueden quebrar en este cierre y dejar en el desempleo a sus trabajadores. El daño económico, por otra parte, será mayor que en los países que están preparando medidas contracíclicas, las cuales han sido descartadas aquí por el Gobierno.

Hoy, que estamos entrando a la fase 3, el Gobierno debería estar planeando ya cómo regresar a trabajar. Las restricciones deben tener un propósito sanitario y no simplemente de destrucción económica.


Confidencial

Nos dicen que México tiene coberturas para protegerse de la caída en los precios del petróleo, pero se aplican a un porcentaje del petróleo que se exporta. El problema es que nadie sabe qué porcentaje. La información es confidencial.

21 Abril 2020 04:07:00
Violar derechos
Usar la fuerza pública no para proteger a los gobernados sino para violar su derecho al libre tránsito o al trabajo es inaceptable. Lo han hecho siempre los dictadores, pero en los tiempos del nuevo coronavirus muchos presuntos demócratas se han vuelto autoritarios. Dicen, como los tiranos, que ellos sí pueden restringir las libertades porque ellos sí saben lo que le conviene a la gente.

Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano, decretó que a partir de ayer “las medidas de aislamiento social tendrán carácter obligatorio. Quien no las cumpla será sancionado y la fuerza pública tendrá la encomienda de hacerlas cumplir”.

Silvano Aureoles, gobernador perredista de Michoacán, anunció multas o reclusión en centros de aislamiento a quienes salgan a la calle sin “causa justificada”. La gobernadora priista de Sonora, Claudia Pavlovich, ha decretado también un confinamiento obligatorio.

Estas medidas autoritarias generan respaldo político de algunos grupos, que tienen miedo a la pandemia e ingresos o recursos suficientes para mantenerse encerrados. Por eso las decretan los políticos. Estas acciones, sin embargo, violan los derechos que consagra la Constitución.

La propia Carta Magna otorga al presidente, previa aprobación del Congreso, la facultad de “restringir o suspender en todo el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente”, a un “grave peligro o conflicto”. Sin embargo, el presidente López Obrador se ha negado a restringir las garantías individuales. Este es, a mi juicio, su mayor acierto en esta crisis provocada por la pandemia.

No hay, por otra parte, ninguna indicación de que el confinamiento obligatorio, con su implícita violación a los derechos individuales, sea realmente más eficaz para combatir la pandemia que las medidas sanitarias que respetan las libertades individuales.

Italia fue el primer país europeo en imponer un confinamiento obligatorio, el 11 de marzo, y España le siguió el 13 de marzo. A pesar de eso, Italia tenía hasta ayer 24 mil 114 muertes y España 20 mil 852, mientras que Suecia, que se ha negado a imponer un confinamiento obligatorio, precisamente porque lo considera violatorio de los derechos individuales, registraba mil 580 muertes (Coronavirus Resource Center, Johns Hopkins University).

Todavía desconocemos mucho del nuevo coronavirus, en tanto que los propios especialistas difieren sobre las estrategias que hay que seguir para combatirlo. La mayoría de las autoridades sanitarias del mundo desaconsejaban hasta hace poco, por ejemplo, el uso de mascarillas para las personas comunes y corrientes, pero hoy ya las recomiendan para todos, aunque el Gobierno federal y la Organización Mundial de la Salud mantienen su rechazo.

En medio de estas dudas, los gobiernos deben abstenerse de violar los derechos individuales. Es correcto que promuevan medidas sanitarias, como el aislamiento o el uso de mascarillas, pero utilizar la fuerza pública contra la población que solo busca sobrevivir es intolerable en una sociedad democrática. En China y en la India hemos visto imágenes de cómo la fuerza pública golpea con palos a quienes se encuentran en las calles. En México no debemos permitirlo.


Precio negativo

Por primera vez el precio del petróleo WTI tuvo ayer niveles negativos. Esto se debió a ventas inusitadas de Arabia Saudita, falta de almacenamiento y el vencimiento hoy de los contratos de mayo. Los de junio, sin embargo, todavía tienen precios positivos, por lo que hoy subirá el precio. La presión sobre el mercado, sin embargo, es real.

20 Abril 2020 04:07:00
El epidemiólogo
Es muy probable que las cifras del subsecretario Hugo López-Gatell no sean precisas. No hay forma de tener datos exactos sobre la pandemia si no se hacen pruebas. Pero esto no es culpa de López-Gatell.

Médico por la UNAM, con especialidad en medicina interna del Instituto Nacional de Nutrición, López-Gatell obtuvo una maestría en la UNAM y un doctorado en la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, quizá la mejor del mundo. Fue investigador en el Departamento de Epidemiología de esta institución y obtuvo ahí mismo un postdoctorado.

De regreso a México, diseñó el programa de reforma del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Como director general adjunto de epidemiología enfrentó la pandemia de influenza AH1N1. Ocupó después dos direcciones en el Instituto Nacional de Salud Pública y en 2018 fue nombrado subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud. En un Gobierno en que la lealtad política se valora en 90% y la capacidad en 10%, López-Gatell parece tener más capacidad que la mayoría de los funcionarios.

Se le ha cuestionado por su actuación en la pandemia de A-H1N1. El exsecretario de Hacienda Ernesto Cordero afirma que “si por algo se destacó Hugo López-Gatell fue por su incompetencia”. Al parecer el entonces presidente Felipe Calderón le quitó a la Secretaría de Salud la responsabilidad de informar sobre casos y muertes debido a la inconsistencia de los datos de la oficina de López-Gatell. Hacienda se hizo cargo de la información. Pero si había insatisfacción con López-Gatell, nadie lo dijo públicamente. De hecho, permaneció en el puesto hasta abril de 2012, tras lo cual recibió otros cargos importantes en salud. No es el castigo que se esperaría para un funcionario incompetente.

¿Y en esta contingencia? Es difícil tomar en serio a alguien que declara que “la fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio”, pero en términos técnicos su papel no ha sido negativo. A López-Gatell se le criticó por resistirse a imponer medidas de restricción hasta el 30 de marzo, pero el tiempo le ha dado la razón: la fase más fuerte de la pandemia seguramente llegará en mayo. Las restricciones a las actividades económicas han sido pésimamente diseñadas, ya que no han respetado cadenas de producción y han exentado los proyectos del Presidente, pero por lo menos no hemos visto el uso de medidas autoritarias para el confinamiento.

Si algo nos ha demostrado esta contingencia es que los especialistas no piensan todos igual. Cuando China empezó a usar la fuerza pública para impedir que la gente saliera a las calles en Wuhan, se dijo que esto no lo veríamos en países democráticos; pero Italia y España han aplicado medidas similares o peores. En cambio, Suecia se ha negado a imponer un confinamiento forzoso.

Jaime Bonilla, Gobernador morenista de Baja California, cuestionó las cifras de López-Gatell: “El problema que tengo es que soy muy mal pensado y pienso que hay una razón mezquina en todo esto”. Si la hay, yo no la conozco, pero López-Gatell señala que la información es transparente y proviene de los estados: “Los datos abiertos son un bien público”, ha declarado.

Lo más probable es que todas las estadísticas tengan fallas. Ahora China ha reconocido que su información sobre contagios y muertes en Wuhan no era real. Yo no sé si el doctor López-Gatell sea un buen estadístico, pero hasta el momento me parece un epidemiólogo confiable.


Represión

Enrique Alfaro, Gobernador de Jalisco, usará la fuerza pública a partir de mañana para reprimir a los ciudadanos que quieran salir a las calles y no para protegerlos de la delincuencia. ¡Cuántos políticos tienen realmente vocación de dictadores!

17 Abril 2020 04:00:00
Ricos y pobres
Hasta las tragedias las viven de forma diferente los ricos y los pobres. Quienes cuentan con recursos y ahorros, o por lo menos un ingreso seguro que no depende de trabajar todos los días, tienen miedo de contagiarse del Covid-19 y se encierran en sus casas para pasar el confinamiento. Los que viven al día, y dependen del dinero que van a ganar hoy para sobrevivir mañana, quizá le tengan temor al coronavirus, aunque no lo puedan ver y no conozcan personalmente a nadie que lo haya padecido, pero su verdadera preocupación es ganar esa pequeña cantidad de dinero que les permitirá comprar alimento para ellos y para sus hijos, y muchas veces para sus padres y otros familiares.

No sorprende que tantos pobres piensen que el coronavirus no existe, para ellos es una realidad ajena. Cuando el Gobernador morenista de Puebla, Miguel Barbosa, afirma que solo los ricos se contagian, se hace eco de una creencia muy extendida entre las personas de bajos recursos. La afirmación: “Los pobres estamos inmunes”, exhibe una enorme ignorancia, cierto, pero logra un acercamiento con la gente del pueblo, aunque el propio Barbosa no sea pobre como pretende.

Los pobres y los ricos ven la pandemia de forma muy distinta. De hecho, no son solamente los ricos. También una parte importante de las clases medias considera al coronavirus como la mayor amenaza a su tranquilidad. Por eso se han aislado con tanta facilidad y han exigido al Gobierno que imponga un confinamiento obligatorio al resto de la población. ¿Qué escoges, se preguntan, la vida o el dinero? No es ni siquiera un dilema para ellos. Por supuesto que la vida es más importante que el dinero.

Para los pobres, sin embargo, la situación es completamente distinta. No tienen una casa o apartamento cómodo al cual retirarse con sus hijos para jugar, hasta hartarse, con el celular o el Play Station, o para ver interminables series en la televisión de paga o en Netflix. Para ellos el encierro es el hacinamiento y el aumento de los roces con otros miembros de la familia; pero, sobre todo, es el hambre, es la imposibilidad de llevar alimento a casa.

Los ricos se indignan cuando ven que alguien rompe la cuarentena. No son vacaciones, gritan indignados a quien se atreve a salir a las calles o a los que se refrescan en las fuentes públicas ante un calor insoportable. Exigen que el Gobierno utilice la fuerza pública, “como en Nueva York o en California, como en España o en Italia”, para castigar a quienes cometen el pecado de escapar de sus hogares para tratar de ganarse la vida.

Los pobres no pueden darse el lujo ni siquiera de indignarse. Los tiempos son demasiado difíciles. Salen a las calles porque no tienen opción, pero se enfrentan a la realidad de una economía semiparalizada que no les permite ganarse el sustento, aunque trabajen tres veces más que antes.

Los pobres y los ricos son distintos. Quizá ellos mismos no se dan cuenta, porque hablan el mismo idioma, comparten las mismas calles y realizan transacciones comerciales entre sí. En este momento de contingencia sanitaria tal vez se sientan hermanados porque entienden el riesgo que comparte toda la sociedad, pero al final sus visiones seguirán siendo diferentes.

Los ricos necesitan encerrarse para proteger a sus hijos y a sus padres de un posible contagio. Los pobres están obligados a salir a las calles para encontrar sustento en una economía que se desmorona. No pueden darse el lujo de quedar paralizados ante un enemigo que ni siquiera ven.


Castigo a empresas

El subsecretario López-Gatell ha afirmado que se notificará al MP y se aplicarán sanciones penales a las empresas no esenciales que han mantenido operaciones en esta emergencia. Mientras tanto, continúan los trabajos de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía.

16 Abril 2020 04:07:00
Como moscas
El personal médico del Hospital Regional 196 de Ecatepec, Estado de México, realizó protestas hace unos días cuando se anunció que se convertiría en centro de recepción de pacientes de coronavirus. No se oponían a cuidar y dar tratamiento a los enfermos, pero advertían que no tenían el equipo adecuado para evitar contagios.

No han sido las únicas protestas por esta situación. Personal de otras instituciones ha realizado también manifestaciones públicas o ha cuestionado en privado la falta de mascarillas profesionales, guantes, lentes y trajes protectores. Ayer, hubo una manifestación por el mismo motivo del personal del Hospital 20 de Noviembre de la Ciudad de México.

Las protestas tienen toda la razón de ser. Estamos viendo una inquietante tasa de contagio del personal que atiende a los enfermos de Covid-19. La mañana del martes falleció por el padecimiento un enfermero del Hospital General de Atizapán –también en el Edomex– doctor Salvador González Herrejón. La información disponible sugiere que el contagio se debió a que no contaba con el equipo de protección adecuado. No podemos enviar a nuestros especialistas a esta guerra sin escudos que los protejan. No son, por otra parte, realmente tan caros.

Cuando los trabajadores del Hospital Regional 196 protestaron por la falta de equipo se les dijo que las compras ya estaban en proceso. “Casi un mes después –señala la-saga.com– solo recibieron cubrebocas, batas y un gorro”.

Si bien la contingencia sanitaria no ha llegado todavía a su fase crítica, cuando se espera una saturación de los centros de salud, estamos viendo ya falta de capacidad para dar una atención adecuada a los enfermos. En el Hospital Regional de Ecatepec, “los pacientes con problemas respiratorios, incluido un adulto mayor, deben esperar horas para ser atendidos”: Las condiciones de higiene son, por lo demás, muy deficientes.

Dice el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, que el Gobierno ha adquirido insumos que ya están siendo distribuidos. Como otros miembros del actual Gobierno, cualquier problema se lo atribuye a una conspiración. Este 14 de abril declaró: “Si alguien está obstaculizando, quien está interfiriendo con el bien público y protección de salud, denúncielo, denúncielo. Hacemos un llamado a la ciudadanía, a las y los profesionales de la salud: si en su unidad no tienen el equipo, ayúdenos a identificar quién obstaculizó. Los equipos fueron entregados”.

Dudo que alguien esté perversamente interviniendo para obstaculizar la distribución de estos productos. Sí me queda claro, sin embargo, que el Gobierno tomó la decisión desde el año pasado de ya no contratar los servicios de las empresas especializadas en la distribución de medicamentos y productos sanitarios. Las licitaciones de compras consolidadas se hicieron sin considerar la distribución, como si esta no fuera necesaria. Es muy probable que los problemas que hoy estamos viendo sean consecuencia de esa decisión.

El problema es que quienes están en el frente de batalla –médicos, enfermeros, afanadores y personal de limpieza– pagarán muy cara la falta de estos insumos de protección. El propio Gobernador morenista de Baja California, Jaime Bonilla, afirmó hace unos días que los médicos “están cayendo como moscas porque no se les dio protección”. No parece una declaración política, sino más bien una exigencia necesaria de que demos mayor protección a quienes están haciendo todo lo posible por defender a los demás de la infección.


29 millones

El acuerdo de la OPEP y otros productores busca reducir la oferta de petróleo en 9.7 millones de barriles diarios a partir del 1 de mayo. Pero la Agencia Internacional de Energía está calculando que la demanda ha caído en abril en 29 millones de barriles diarios. Con razón no suben los precios.

15 Abril 2020 04:03:00
Mascarillas
Todavía ayer el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, afirmó que no es necesario que la gente común y corriente utilice mascarillas en su vida cotidiana. Sin embargo, la alcaldía de Benito Juárez en la Ciudad de México y el Gobierno del estado de Tamaulipas, entre otros, han ordenado su uso obligatorio fuera de casa. El problema es que no hay mascarillas disponibles en supermercados o farmacias. Las hay solamente en un mercado negro que crece cada vez más.

No solo el Gobierno mexicano desaconseja el uso de mascarillas para la población en general. En su página de internet, la Organización Mundial de la Salud dice: “Si está usted sano, solo necesita llevar mascarilla si atiende a alguien en quien se sospeche la infección por el 2019-nCoV. Lleve también mascarilla si tiene tos o estornudos. Las mascarillas solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos con una solución hidroalcohólica o con agua y jabón. Si necesita llevar una mascarilla, aprenda a usarla y eliminarla correctamente”.

Hasta hace muy poco el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos también desaconsejaba el uso de mascarillas. El 3 de abril, sin embargo, cambió su posición. Las mascarillas

–señalan las nuevas directrices– deben ser portadas por todos, menos por infantes, “en lugares públicos en donde otras medidas de distancia social son difíciles de mantener”, como en supermercados y farmacias. No deja de ser relevante que el presidente Donald Trump subrayó que la medida no es obligatoria y que él no la adoptaría: “Puedes hacerlo –dijo–, pero no tienes que hacerlo. Yo he decidido no hacerlo”.

Los países del Asia oriental, donde el uso de mascarillas es habitual, han tenido tasas de contagio y de muertes inferiores a las de otros países donde esta práctica no es común. No sabemos realmente, empero, si esto es consecuencia de las mascarillas o de mejores prácticas de higiene y de distancia en estas sociedades.

“Lo que más nos preocupa por las mascarillas es que se relajen las otras medidas de prevención”, explica el doctor Mauricio Rodríguez Álvarez del departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Debe ser una mascarilla que cubra la nariz y la boca; no debe la persona estar tocando la mascarilla para no contaminarla; además, hay que lavarlas, cosa que nadie parece hacer. El uso de la mascarilla no significa que deba uno dejar de lado el lavado frecuente de las manos. Las mascarillas no proporcionan una protección confiable.

Las mascarillas se han convertido, más que en un dispositivo de protección contra contagios, en una forma de expresión personal. Quizá sea inevitable, si consideramos que cuando se usan se convierten en lo primero que ve uno de la persona. En Asia se considera una grosería que alguien que tiene una afección respiratoria no la use.

En México las órdenes de emplearlas, a pesar de que no están disponibles en los mercados formales, son una especie de desplante de rebeldía frente a un Gobierno federal que se aferra a desaconsejar su uso.

En todo el mundo hay un creciente reconocimiento de que las mascarillas no otorgan una protección total, pero sí pueden disminuir la posibilidad de contagios en ciertas circunstancias. Usarlas en el transporte público y en mercados o supermercados puede ser una buena práctica. El problema es encontrarlas.


14 Abril 2020 04:00:00
Primero los pobres
El abasto en las zonas prósperas de la Ciudad de México se mantiene a niveles razonables. Ha habido escasez temporal de algunos productos, como el huevo, que han tenido una fuerte demanda, pero buscando un poco ha sido posible encontrarlos. La situación es mucho más complicada en las zonas más pobres.

En Valle de Chalco Solidaridad, me dice una mujer que vive ahí, el desabasto ya es muy fuerte. Hace una semana la situación todavía era normal, pero el fin de semana pasado la central de abastos de ese municipio mexiquense tenía muchos puestos cerrados y faltaban varios productos. No había azúcar, ni verduras; sí había naranja, pero costaba 50% más que la semana anterior. Tampoco había cerveza. Es cierto que ha bajado la gasolina, pero el gas LP ha subido muchísimo.

Numerosas familias han perdido ya total o parcialmente sus ingresos. Valle de Chalco no es un lugar en que la mayoría de la gente tenga empleos formales con sueldos que el Gobierno puede ordenar se paguen completos. El cuñado de la mujer con la que hablo trabaja en una banda musical y tenía un contrato para tocar estas semanas de vacaciones en Puerto Vallarta. La oferta, sin embargo, fue cancelada por el cierre de los destinos turísticos. No hay en este momento trabajo para los músicos.

Amartya Sen, el economista indio ganador del Premio Nobel de Economía por su trabajo para combatir la pobreza, ha señalado que en una pandemia las preocupaciones de los prósperos son distintas de las de los pobres. “Algunos, los más ricos, pueden estar preocupados solamente de no contraer la enfermedad, mientras que otros se preocupan de obtener un ingreso (que puede ser amenazado por la enfermedad, pero también por las políticas contra la enfermedad, como un confinamiento)”.

La distancia social, señala Sen en su reciente artículo Listening as Governance, es una política adecuada para enfrentar una pandemia. “Los problemas surgen, sin embargo, del hecho que una búsqueda obsesiva de tratar de volver más lenta la propagación de la enfermedad no distingue entre distintos caminos que se pueden seguir en ese propósito, algunos de los cuales pueden traer desastre y destrucción en las vidas de millones de familias pobres, mientras que otros podrían ayudar a impedir tal sufrimiento”.

Algunos países se están empezando a dar cuenta del costo de mantener cerrada la economía. España permitió ayer la reanudación de ciertas actividades “no esenciales”, no todas, pero cuando menos la industria y la construcción, a pesar de que todavía ayer se reportaron más de 500 muertes en el país. El confinamiento continúa, pero en condiciones menos severas. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido fuertes críticas, pero sabe que los pobres están en una situación cada vez más desesperada.

En México, como en la India de Sen, una gran cantidad de trabajadores, microempresarios y autoempleados no están recibiendo ingresos. El cierre de empresas y el confinamiento están teniendo consecuencias dramáticas. Los pocos ahorros de los pobres se están evaporando. El desabasto está empezando primero en sus comunidades. El hambre no está lejos.

Por eso es tan importante que al escoger los caminos en esta crisis el Gobierno mexicano elija aquellos que ayuden a desacelerar la pandemia, porque contenerla es imposible, pero que causen el menor daño económico posible. El daño económico lo pagan primero los pobres.



Hospitales privados

El Gobierno de López Obrador ha logrado el apoyo de los hospitales privados en la emergencia sanitaria. No ha confiscado instalaciones, sino que ha llegado a un acuerdo con los dueños para que aporten la mitad de sus camas. Es una medida sana que yo aplaudo.

13 Abril 2020 04:00:00
Un polizón mexicano
Aparentemente México fue el país mejor librado en los recortes de la producción petrolera de la OPEP y otros países productores. Todos, menos México, acordaron hacer recortes de un 20% o más para una reducción total de 9.7 millones de barriles diarios.

A México se le pidieron primero 400 mil y luego 350 mil, pero se comprometió solo a 100 mil, o 5.6% de su producción de marzo de mil 781 millones. La secretaria de Energía, Rocío Nahle, se levantó airada de la teleconferencia del 9 de abril porque no se daba a México este trato especial.

El presidente López Obrador, sin embargo, anunció al día siguiente que Donald Trump le prometió que Estados Unidos absorbería 250 mil barriles diarios que le corresponderían a México. Trump no lo confirmó, pero sí dijo el viernes que “compensaría algo del faltante” (pick up some of the slack).

México no torpedeó el acuerdo como se temía. Ayer se dio a conocer que los países productores acordaron un recorte de 9.7 millones de barriles diarios a partir del 1ro de mayo. Estos son 300 mil barriles menos que los 10 millones que se buscaban originalmente. No queda claro si Estados Unidos absorberá algo del faltante mexicano.

Trump no tiene facultades para ordenar recortes a la industria petrolera estadunidense, la cual es privada, especialmente para beneficiar a un tercer país. Pero si absorbe una parte del faltante mexicano, sin duda cobrará el favor. Lo más importante de todo, sin embargo, es que el recorte de 9.7 millones de barriles no es suficiente para elevar los precios del petróleo en este momento.

Rusia y Arabia Saudita, los países clave para el acuerdo, saben que los arreglos entre productores tienen siempre el problema del “polizón” o el “parásito”, el free-rider en inglés, el que se beneficia sin aportar nada. México busca beneficiarse del acuerdo, pero sin hacer el recorte que le correspondería. Si bien hay un acuerdo ahora, habrá que ver si otros países no deciden recortar menos de lo que debieran ante el ejemplo de México. Un polizón siempre irrita a los cumplidos.

Trump ha hostigado a muchas empresas por no hacer lo que ordena, pero Estados Unidos es un país de leyes y las compañías saben que pueden enfrentarse al Presidente con éxito. La producción de petróleo estadunidense va a caer, simplemente por el desplome de la demanda, pero es muy difícil saber cuánto, porque hay muchas producciones que no se pueden detener simplemente porque un político lo exige.

Por otra parte, en su libro The Art of the Deal (El Arte del Trato), Trump ha dejado muy claro que los favores se cobran. No hay razón para pensar que su “amistad” con López Obrador es suficiente para que no lo haga ahora. No olvidemos las veces que ha declarado que “México no es nuestro amigo”. ¿De cuánto será el cobro? No lo sabemos.

En cuanto al monto total del recorte, el consumo de petróleo en el mundo en 2019 fue de 100.57 millones de barriles diarios, ligeramente abajo de la producción de 100.75. Para este segundo trimestre de 2020 se estima un consumo de 87 millones contra una producción cercana a 100, una diferencia de 13 millones diarios (EIA). Un recorte de 9.7 millones no resolverá el problema. La capacidad de almacenamiento, de hecho, se encuentra ya casi rebasada.

El Gobierno mexicano está contento de ser un polizón y tener los beneficios del acuerdo sin el sacrificio. Las cosas, sin embargo, se pueden complicar todavía.


Cuerda floja

Pemex está en la cuerda floja. Su petróleo se cotiza a 16.54 dólares por barril, contra 49 del presupuesto, y las coberturas no cubren todo el faltante. Es la petrolera más endeudada del mundo, con 105 mil millones de dólares. Una calificadora ya le quitó el grado de inversión; si lo hace una segunda, habría una fuerte venta de sus bonos.

10 Abril 2020 04:07:00
La plaga y el mar
No me sorprende que La Peste, de Albert Camus, originalmente publicada en 1947, se haya convertido en una de las novelas más leídas, o releídas, de este 2020. La historia de cómo la ciudad argelina de Orán se enfrenta a una epidemia de peste bubónica adquiere vigencia en estos momentos. Es imposible no identificarse con los temores al contagio, con las angustias del confinamiento, con el sufrimiento de los infectados, con el egoísmo de quienes buscan medrar y con el trabajo incansable del personal de salud y, en particular, del protagonista, el doctor Bernard Rieux.

El mar está siempre presente en la narración, como habría que esperar en una ciudad costera. La peste, sin embargo, suspende la relación de los oraneses con el mar. “Esta era una de las grandes revoluciones de la enfermedad. Todos nuestros conciudadanos acogían siempre el verano con gran alegría. La ciudad se abría entonces hacia el mar y desparramaba a su juventud hacia las playas. Este verano, por el contrario, el mar tan próximo estaba prohibido y el cuerpo no tenía derecho a sus placeres”.

En medio de la lucha contra la peste, Jean Tarrou pide al doctor Rieux hacer algo “por la amistad”: “Darnos un baño de mar. Hasta para un futuro santo es un placer digno. Con nuestros pases podemos ir hasta la escollera. Después de todo, es demasiado tonto no vivir más que en la peste. Es evidente que un hombre tiene que batirse por las víctimas. Pero si por eso deja de amar todo lo demás, ¿de qué sirve que se bata?”.

“El mar -escribe Camus- zumbaba suavemente al pie de los grandes bloques de la escollera. Se desnudaron. Rieux se zambulló él primero. Fría al principio, el agua le fue pareciendo tibia a medida que avanzaba. Durante unos minutos avanzaron con la misma cadencia y el mismo vigor, solitarios, lejos del mundo, liberados al fin de la ciudad y de la peste.

“Se vistieron y se marcharon sin haber pronunciado una sola palabra. Pero tenían el mismo ánimo y el mismo recuerdo dulce de esa noche. Rieux sabía que, como él, Tarrou pensaba que la enfermedad los había olvidado, que esto era magnífico y que ahora había que recomenzar.

“Sí, había que recomenzar porque la peste no olvidaba a nadie mucho tiempo. En cuanto al doctor, el fugitivo instante de paz y de amistad que le había sido dado no podía tener un mañana”.

Una de las lecciones que nos deja La Peste es la necesidad de romper, aunque solo sea por momentos, la obsesión que genera la enfermedad. Rieux y Tarrou lo logran al escaparse a nadar. Por eso me preocupo hoy cuando veo que los gobiernos se vuelven obsesivos, usan la fuerza pública para impedir que las personas se diviertan, cierran las playas y advierten con tono de sermón: “No son vacaciones”. Están convencidos, al parecer, de que la epidemia es un castigo por supuestos pecados cometidos y no se limitan simplemente a prescribir medidas sanitarias para reducir la posibilidad de los contagios.

Cuando la peste cede en Orán, la gente festeja con “gritos de alegría”, pero el doctor Rieux “tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás”. Sí, es verdad, pero Rieux sabía también que un momento de amistad puede dar sentido a todo el esfuerzo y a todo el sacrificio.


Prohibir empresas

Dice Claudia Sheinbaum que castigará a las grandes empresas que, teniendo la posibilidad de pagar, despidan a sus trabajadores. “Podemos instaurar un esquema de que solo se instalen en la Ciudad de México empresas socialmente responsables”. ¿Prohibirá ahora el Gobierno la inversión por razones morales?
09 Abril 2020 04:07:00
Millones de empleos
Luisa María Alcalde, la secretaria del trabajo, señaló ayer que desde que se detectó el primer caso confirmado de Covid-19 en México se han perdido 346 mil 878 empleos formales. El período va apenas del 13 de marzo al 6 de abril,

Es lógico. La economía ya se encontraba en problemas desde 2019, pero en las últimas semanas el desplome global nos ha alcanzado. El Consejo Coordinador Empresarial estima que México podría llegar a perder entre 1 y 1.2 millones de empleos, si la economía se contrae 7 por ciento. Roberto Azevedo, director de la Organización Mundial de Comercio, ha señalado que se prevé una caída de 32% en el comercio internacional, lo cual prefigura, dice, “la recesión más profunda de nuestra existencia”.

El presidente López Obrador, sin embargo, tiene otros datos. En su discurso del 5 de abril afirmó: “Asimismo, y esto es muy importante, vamos a crear en nueve meses 2 millones de empleos. En estos hechos y acciones baso mi optimismo”.

¿Dos millones de nuevos empleos en nueve meses? No sería esta la primera vez que el Mandatario mexicano afirma que su información es distinta a la de otras fuentes y especialistas, incluso de su propio Gobierno. En 2019, cuando todos los indicadores señalaban que la economía ya estaba en contracción, él insistía en que crecería 2 por ciento. Cuando ya resultó imposible mantener esta versión, cambió su discurso y dijo que el crecimiento no es lo importante, sino el bienestar y la felicidad. Al final, la economía se contrajo 0.1%, según el Inegi.

No sé si en esta ocasión el Presidente va a cambiar también su versión de los hechos, pero pretender que se pueden crear 2 millones de empleos en nueve meses parece absolutamente irracional. Nuestro país nunca ha generado un millón de empleos formales en un año, ni siquiera en los mejores momentos. En 2010 tuvimos un crecimiento económico de 5.1%, el mayor de este siglo, pero se registraron solo 732 mil 379 nuevos empleos en el IMSS. En 2019, el primer año de López Obrador, fueron 342 mil 77 (STPS). Crear 2 millones de nuevos empleos en nueve meses parece salirse de cualquier previsión razonable. Pero el Presidente no lo dijo por error. Ayer lo reiteró en su mañanera: “De mayo a diciembre vamos a crear 2 millones de empleos” (a propósito, son ocho meses, no nueve).

Los incondicionales han salido ya a declarar que sí se puede. Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, se comprometió con un millón: “Nosotros, con el plan de CFE, tenemos una importante creación de empleos. Va a ser una noticia muy importante para el país. Van a ser más de un millón de empleos”. La empresa tenía, hasta el 29 de febrero de este 2020, 74, mil 79 empleados activos. No sé de dónde va a salir ese millón nuevo, ni qué va a hacer, ni cuál será su impacto en la productividad de la empresa.

Supongo que el Presidente puede manipular las estadísticas como quiera. Podría ordenar, por ejemplo, que se incorporen los becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro y los campesinos de Sembrando Vidas a las listas de empleo formal. Pero esto sería mentir, porque no se trata de empleos formales, y el Presidente ha prometido no mentir.

La realidad no ha sido nunca, sin embargo, un obstáculo para construir castillos en el aire. El Presidente vive en su propio mundo y en él habrá 2 millones de nuevos empleos. Además, todo va requetebién, el pueblo está feliz, feliz, y la crisis nos ha caído como anillo al dedo.
08 Abril 2020 04:07:00
La emergencia
La emergencia sanitaria era ya impostergable. El número de contagios confirmados este 30 de marzo, mil 094, era muy bajo, pero hay buenas razones para pensar que la cifra real es mucho mayor. Los mil 094 infectados representan 0.0008% de los 130 millones de habitantes del país. En cambio, tres gobernadores, 9.4% de los 32, están infectados. Esta diferencia sugiere que el bajo número oficial de contagios se debe a que en México se han hecho muy pocas pruebas de confirmación.

La emergencia sanitaria ordena la suspensión, durante un mes, de las “actividades no esenciales”. Se exhorta a la población a cumplir con un “resguardo domiciliario”, el cual “será estricto para personas mayores de 60 años” y para quienes tengan condiciones como hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas o pulmonares, embarazo y otras. Sin embargo, se ha añadido una excepción: el “personal esencial de interés público podrá presentarse a laborar de forma voluntaria”. Es una cláusula para que un Gabinete presidencial de adultos mayores pueda seguir trabajando.

Me parece positivo que las restricciones se estén aplicando de manera voluntaria. El resguardo domiciliario, por ejemplo, se ha definido como una “limitación voluntaria de movilidad” para no salir “del domicilio particular la mayor parte del tiempo posible”. No vemos las medidas de confinamiento forzoso de otros lugares del mundo que han hecho que se use la fuerza pública para obligar a la gente a permanecer confinada. Las autoridades han recalcado, por otra parte, que todas las medidas “se deberán de aplicar con estricto apego a los derechos humanos”.

El canciller Marcelo Ebrard, no obstante, advirtió que habrá sanciones “para las empresas” que no respeten las medidas. Se refirió en particular a las que puedan privar a sus trabajadores de su salario en este mes. “Habrá desde sanciones administrativas, que te pongan una multa, una clausura, hasta inclusive, si se puede, si se demuestra que por razón de que tú hiciste eso alguien se contagió, puedes tener responsabilidades penales”.

No hay ninguna certeza, sin embargo, de que la suspensión de actividades no esenciales y de confinamiento domiciliario vaya a durar el mes que las autoridades han ordenado. Lo más probable es que se prolongue. En un par de semanas estaremos entrando apenas a la fase 3.

Los tribunales suspendieron actividades desde el 18 de marzo y hasta el 19 de abril, las escuelas cerraron desde el 21 de marzo para reabrir el 20 de abril. Pero ni los unos ni las otras podrán abrir en la fecha prevista. La pausa se alargará por lo menos hasta el 30 de abril, según la emergencia sanitaria, pero lo más probable es que estemos hablando de varios meses más.

Se está pidiendo a las empresas que paguen salarios completos, además de impuestos, aunque no estén cobrando nada. No todas podrán hacerlo y muy pocas lo lograrán en un cierre prolongado. El presidente López Obrador ha presentado una vez más a Carlos Slim como ejemplo del empresario responsable por su promesa de no despedir a nadie ni bajar sueldos, pero 95% de las empresas del país tiene menos de 10 empleados, y el 90% menos de cinco. Para los dueños será muy difícil seguir pagando impuestos y sueldos durante tres o cuatro meses si no tienen ingresos.


Apoyos

Estados Unidos ha anunciado un paquete de apoyos económicos de 2.2 billones de dólares, 10% de su PIB. México ofrece créditos de 25 mil pesos para un millón de pequeñas empresas (la mitad informales) que dan un total de 25 mil millones de pesos o 0.1% del PIB (25 billones de pesos a precios corrientes). México tiene, por otra parte, 6 millones de empresas o unidades productivas. El programa no ayudará gran cosa.
07 Abril 2020 04:07:00
La crisis que viene
Se hizo viral

Se volvió viral, efectivamente. El SARS-CoV-2 es un nuevo coronavirus cuya existencia apenas se reportó a la Organización Mundial de la Salud el 31 de diciembre de 2019. Provoca una enfermedad respiratoria llamada Covid-19 que se aisló en China en enero de 2020. El 11 de marzo la OMS la declaró pandemia.

La velocidad de propagación ha sido impresionante. Este 6 de abril por la mañana la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos reportaba ya un millón 309 mil 439 casos confirmados y 72 mil 637 muertes en el mundo. Es muy probable que los casos sean mucho mayores, ya que las confirmaciones requieren pruebas costosas y escasas.

Las autoridades están aplicando medidas de aislamiento en buena parte del mundo. Estas no detienen completamente los contagios (la historia y la OMS nos dicen que las pandemias son incontenibles), pero sí pueden reducir la tasa de contagio, “aplanar la curva”, y disminuir la saturación de las instalaciones de salud.

El problema es que algunas de estas medidas también detienen la economía y los costos pueden ser más altos que la enfermedad. En estos momentos una tercera parte de la población del planeta se encuentra sometida a algún tipo de aislamiento. El desplome de la economía, en consecuencia, también se está viralizando. Ya sabemos que tendremos una recesión mundial más fuerte que la de 2008-2009, cuando la economía global cayó 1.7%, pero puede ser incluso mayor que la Gran Depresión, cuando hubo un derrumbe global de 15% entre 1929 y 1932.

Es imposible evitar una contracción de la economía mexicana porque el desplome es mundial, pero podemos evitar destruir más de lo necesario. El propósito del aislamiento es asegurar una sana distancia entre personas, no castigar a la gente. Prohibir la producción de cerveza por razones moralistas, o de ciertas actividades no esenciales que no requieren aglomeraciones, no solo no aporta nada a la sanidad, sino que pega un innecesario golpe a la economía.

Aun es mucho lo que no conocemos sobre el nuevo coronavirus, pero no hemos visto una correlación entre las medidas más rígidas de aislamiento y la velocidad de propagación o la mortalidad. Italia y España establecieron drásticas medidas de aislamiento hace semanas, pero tienen altos números de casos y mortalidades.

Japón, Corea del sur, Singapur y Taiwán no pararon sus actividades económicas, pero sí disminuyeron rápidamente el contagio. Al parecer el uso generalizado de cubrebocas, tan común en esos países y que la OMS todavía desaconseja, fue una de las razones.

Las tasas de mortalidad sobre casos confirmados, por otra parte, varían enormemente desde el 12.3% de Italia hasta el 0.5% de Singapur, el 0.6% de Israel o el 0.8% de Chile. La distinta calidad de los servicios de salud sí importa.

Los países más exitosos usaron pruebas para identificar casos, incluso asintomáticos, y aislaron a los contagiados en vez de a toda la sociedad. La disponibilidad de mascarillas y equipos médicos ayudaron también.

México no debe simplemente cerrar su economía, sino utilizar todos los recursos disponibles para aplicar pruebas, aislar a contagiados y comprar cubrebocas y respiradores. El esfuerzo será más difícil si asfixiamos la economía.

Hay quien piensa que el paciente debe sufrir, que hay que ponerle sanguijuelas y sangrarlo. Yo opino lo contrario. Necesitamos lucidez para evitar hacer más daño a la sociedad que el que causa la enfermedad.


Tiempos

Aclaro mi interés: soy colaborador de programas de radio y de televisión abiertas. Pero siempre he pedido que se eliminen los tiempos oficiales. No aportan nada, solo ahuyentan al público y favorecen injustamente a otros medios. Me parece muy saludable que se eliminen.
06 Abril 2020 04:07:00
Como anillo al dedo
Habrá quien piense que el Presidente no se da cuenta de lo que está ocurriendo. Pero no. Realmente está convencido de que esta crisis le llega como “anillo al dedo” para fortalecer su proyecto político, la transformación del país.

¿Y cuál es esta transformación? Aumentar los subsidios sociales, impulsar algunos cuestionables proyectos de infraestructura, y concentrar más actividades productivas en manos del Gobierno y de las Fuerzas Armadas.

El Mandatario había anunciado que ayer daría a conocer su programa de recuperación económica, pero ofreció uno más de esos informes políticos que ha multiplicado. Cacareó, como todos los días, sus proyectos. Explicó que su primera acción contra la crisis económica fue adelantar cuatro meses la pensión para adultos mayores.

Enumeró también los apoyos a niños con discapacidad, las Universidades Benito Juárez, las “tandas para el bienestar”, el programa de jóvenes aprendices, los apoyos a pescadores, los precios de garantía, el programa de apoyo al campo, los recursos entregados a padres de familia para mantenimiento de las escuelas, los caminos artesanales de concreto, el Tren Toluca-Ciudad de México, los nuevos créditos y reestructuras del Infonavit, el programa de internet para todos y la construcción de sucursales del Banco para el Bienestar.

Dijo también, en lo que calificó de “un dato sin triunfalismo”, que “México es, después de la India, el país con menos infectados por el coronavirus y el tercero con menos defunciones”. La información es falsa. Hay decenas de países con menos contagios confirmados y muertos; pero en México, además, hay aparentemente muchos contagios no identificados debido a la falta de aplicación de pruebas.

El Presidente reiteró que México se adelantó al mundo y hace tres meses “empezamos a transmitir recomendaciones con el propósito de evitar la saturación de hospitales”. No es cierto. El Presidente pedía a la gente salir a la calle y darse besos y abrazos, y él mismo siguió haciéndolo después de que su subsecretario, Hugo López-Gatell, pidió mantener una sana distancia. Afirma el Presidente que en materia sanitaria “Vamos bien, pero no nos confiemos”. No hay datos, sin embargo, que lo confirmen.

En cuanto a las “acciones para reactivar rápidamente la economía”, López Obrador afirmó: “Decidimos no aumentar los precios de los combustibles. Ahora Pemex vende la gasolina a 30% menos que antes”. Olvidó decir que el precio del crudo ha bajado 70 por ciento.

Anunció que Sembrando Vidas, que da un sueldo a 200 mil campesinos, se extenderá a otros 230 mil. Dijo que convocará a 31 mil nuevos elementos para el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Reiteró que no se aumentarán los impuestos, aunque sí anunció que devolverá el IVA con mayor prontitud a los contribuyentes.

Rechazó autorizar rescates a las empresas o a los bancos. No se aplicarán “medidas anticíclicas que solo ayudaban a unos cuantos”, políticas neoliberales, pero citó con admiración a Franklin Delano Roosevelt sin recordar que él fue quien por primera vez aplicó las medidas anticíclicas en su país.

“Esta crisis es pasajera, es transitoria”, afirmó con optimismo. “Pronto, muy pronto, voy a convocar al pueblo de México a darnos abrazos”. Y ¡qué bueno! Pero las políticas económicas que anunció no promueven la recuperación. Fortalecen más bien una visión estatista para el país. No se equivocó cuando dijo que esta crisis le cayó como anillo al dedo.


Millones de empleos

“Vamos a crear en nueve meses dos millones de empleos”, dijo el Presidente. Pero no dijo cómo. De hecho, lo más probable es que en los próximos meses veamos la destrucción de millones de empleos por una quiebra masiva de pequeñas empresas.


03 Abril 2020 04:02:00
Matar empresas
Noemí Juárez, a quien muchos conocen como Mimí, abrió un pequeño negocio en Zacatecas en marzo de 2015 ya que su sueldo del sector público no le alcanzaba para sobrevivir. Puso un spa y salón de belleza que llamó Design Nails by Mimí. El reto no era fácil en una economía como la de Zacatecas, tradicionalmente rezagada, pero el pequeño negocio logró sobrevivir. Mimí compró equipo y dio empleo a cinco personas.

Esta historia es muy común en nuestro país. El mexicano es luchador y emprendedor por naturaleza. Compensa la pobreza de la economía trabajando dos o tres turnos, inventando negocios, vendiendo, luchando por construir un futuro ante un sistema hostil. Hay en México 6 millones de empresas, o unidades de actividad económica, 95% de las cuales tiene menos de 10 trabajadores. Estos pequeños empresarios generan la enorme mayoría de los empleos de nuestro país. Las grandes empresas emplean a relativamente poca gente, en parte porque son más eficientes y automatizadas.

La mayoría de estas pequeñas empresas vive al día y su suerte está atada a la persona que las funda y las impulsa con su trabajo. Este ha sido el caso del spa de Mimí. La mala situación económica de los últimos dos años la obligó a reducir sus gastos e incluso a mudarse a la casa donde tiene el negocio. En los últimos meses, sin embargo, Mimí tuvo que someterse a dos intervenciones quirúrgicas que han mermado su capacidad de trabajo y su situación financiera.

La orden de suspensión de negocios no esenciales le aplica a ella. Un salón de belleza es simple vanidad para los políticos que han ordenado el cierre. Para Mimí, sin embargo, el deseo de mantener el sueldo de cinco colaboradoras durante un mes o más, ya que la pandemia seguramente se prolongará varios meses, es simplemente incumplible. Pagar los sueldos sin ningún ingreso le impediría sobrevivir, ya no como empresa, sino físicamente.

Los políticos, por supuesto, viven en otro mundo. Nunca han tenido que crear una empresa, nunca se han preocupado por pagar las quincenas de los trabajadores. Muchos son ricos y, si no lo son, están acostumbrados a vivir del erario. En esta emergencia no dejarán de recibir su sueldo.

La ley establece la figura de contingencia sanitaria que permite a las empresas dejar de operar pagando solamente un sueldo mínimo a sus trabajadores. Pero este Gobierno, tan adepto a darle la vuelta a la ley, ha declarado no una “contingencia sanitaria” sino una “emergencia sanitaria”. Este juego de palabras está hecho para violar la ley, para forzar a las empresas a pagar salarios completos a pesar de que sí hay una contingencia sanitaria que ha llevado a la suspensión de actividades no esenciales.

Luisa María Alcalde, la secretaria del Trabajo, advierte severa desde el poder: “De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, y en el entendido de que la autoridad sanitaria declaró una emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor, no hay fundamento legal para separar a los trabajadores o para dejar de pagar salarios. Tampoco es aplicable el criterio de pago únicamente de salario mínimo”.

Esta filosofía parece diseñada para matar empresas, tantas como se pueda entre esas 6 millones que son la columna vertebral de la economía de nuestro país. Sin embargo, nadie está obligado a lo imposible. Mientras más se extienda la prohibición a las actividades productivas, más quiebras tendremos y el desempleo será mayor. No hay decreto autoritario que lo pueda evitar.



Anillo al dedo

“Vamos a salir pronto -dice AMLO--, no es una debacle, son muchas más nuestras fortalezas que nuestras debilidades o flaquezas. Nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación”.


02 Abril 2020 04:04:00
Cerrar comercios
La epidemia ayuda a concretar los sueños ideológicos de algunos políticos. Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, ordenó este 30 de marzo el cierre de “todos los centros departamentales, todos los centros comerciales”, de las “grandes tiendas”. Anunció que “únicamente quedarán abiertos los servicios de salud, alimentación y servicios indispensables”. Advirtió: “No hay razón para que haya desabasto de ningún producto”.

La medida ha obligado al cierre de 338 plazas comerciales tan solo en la capital. Al parecer se cerrarán también los pequeños comercios, aquellos que los políticos consideran como no esenciales: refaccionarias, talleres, salones de belleza, tiendas que no venden alimentos. El Inegi reporta que hay 466 mil 301 comercios en la Ciudad de México y la medida podría obligar al cierre de 419 mil 670. Millones podrían quedar desempleados. Muchos negocios ya no podrán reabrir después de la prohibición.

Estas medidas drásticas las ha tomado la misma gobernante que hace unas semanas dio luz verde al festival Vive Latino argumentando el costo económico de cancelarlo, que ha expresado su desprecio por los centros comerciales, que ha declarado que durante su Gobierno no aceptaría la apertura de nuevas unidades, que como candidata declaró: “La ciudad ya no necesita plazas comerciales”.

Las acciones de Sheinbaum y del Gobierno federal tendrán consecuencias devastadoras en la economía y profundizarán de manera dramática la pobreza. El costo económico se vuelve particularmente difícil de justificar si consideramos que los epidemiólogos nos dicen que la pandemia no se puede contener, que lo único que podemos hacer ahora es aplanar la curva de contagios para no saturar los servicios médicos. El problema es que estos ya están saturados y no hay forma de que vayan a ser suficientes.

Por otra parte, el Centro de Estudios Espinoza Yglesias considera que la pandemia y las medidas de contención podrían empujar a 21 millones de mexicanos a la pobreza. Y esto, en un escenario relativamente conservador.

No todos los expertos piensan que la mejor estrategia ante el Covid-19 es ahogar la economía. Paul Romer, ganador del Premio Nobel de Economía, y Alan M. Garber, médico y economista, director académico (provost) de Harvard, escribieron el 23 de marzo en el New York Times: “John Maynard Keynes dijo, como sabemos, que en el largo plazo todos estaremos muertos. Si mantenemos nuestra actual estrategia de supresión basada en una distancia social indiscriminada durante 12 o 18 meses, la mayoría de nosotros estaremos vivos, pero la economía estará muerta”.

El cierre de negocios “no esenciales”, con el pretexto de contener la pandemia, es un grave error. La autoridad tiene obligación de aplicar políticas para reducir los contagios, pero haciendo el menor daño posible a la economía y a los gobernados. Necesitamos una economía sana para construir las instalaciones de salud que necesitamos, para adquirir respiradores, para generar empleos, para que todos podamos alimentarnos, para reducir la pobreza.

La actitud de nuestra clase política, sin embargo, es otra. Quieren asfixiar la economía, aunque esto no detenga la pandemia; piensan que la empresa privada es por definición perversa; están tan acostumbrados a vivir del Gobierno, que piensan que el país entero puede sobrevivir del Gobierno.



¿Bajar impuestos?

AMLO responde: “Si decimos que no se pague el ISR o que se reduzca, ¿qué va a significar eso? Menos ingresos, menos recaudación. ¿Y de dónde vamos a sacar para darle a los adultos mayores, a las niñas y niños con discapacidad, a campesinos y otorgar créditos a las pequeñas empresas familiares?”.


01 Abril 2020 04:02:00
La emergencia
La emergencia sanitaria era ya impostergable. El número de contagios confirmados este 30 de marzo, mil 094, era muy bajo, pero hay buenas razones para pensar que la cifra real es mucho mayor. Los mil 094 infectados representan 0.0008% de los 130 millones de habitantes del país. En cambio, tres gobernadores, 9.4% de los 32, están infectados. Esta diferencia sugiere que el bajo número oficial de contagios se debe a que en México se han hecho muy pocas pruebas de confirmación.

La emergencia sanitaria ordena la suspensión, durante un mes, de las “actividades no esenciales”. Se exhorta a la población a cumplir con un “resguardo domiciliario”, el cual “será estricto para personas mayores de 60 años” y para quienes tengan condiciones como hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas o pulmonares, embarazo y otras. Sin embargo, se ha añadido una excepción: el “personal esencial de interés público podrá presentarse a laborar de forma voluntaria”. Es una cláusula para que un Gabinete presidencial de adultos mayores pueda seguir trabajando.

Me parece positivo que las restricciones se estén aplicando de manera voluntaria. El resguardo domiciliario, por ejemplo, se ha definido como una “limitación voluntaria de movilidad” para no salir “del domicilio particular la mayor parte del tiempo posible”. No vemos las medidas de confinamiento forzoso de otros lugares del mundo que han hecho que se use la fuerza pública para obligar a la gente a permanecer confinada. Las autoridades han recalcado, por otra parte, que todas las medidas “se deberán de aplicar con estricto apego a los derechos humanos”.

El canciller Marcelo Ebrard, no obstante, advirtió que habrá sanciones “para las empresas” que no respeten las medidas. Se refirió en particular a las que puedan privar a sus trabajadores de su salario en este mes. “Habrá desde sanciones administrativas, que te pongan una multa, una clausura, hasta inclusive, si se puede, si se demuestra que por razón de que tú hiciste eso alguien se contagió, puedes tener responsabilidades penales”.

No hay ninguna certeza, sin embargo, de que la suspensión de actividades no esenciales y de confinamiento domiciliario vaya a durar el mes que las autoridades han ordenado. Lo más probable es que se prolongue. En un par de semanas estaremos entrando apenas a la fase 3.

Los tribunales suspendieron actividades desde el 18 de marzo y hasta el 19 de abril, las escuelas cerraron desde el 21 de marzo para reabrir el 20 de abril. Pero ni los unos ni las otras podrán abrir en la fecha prevista. La pausa se alargará por lo menos hasta el 30 de abril, según la emergencia sanitaria, pero lo más probable es que estemos hablando de
varios meses más.

Se está pidiendo a las empresas que paguen salarios completos, además de impuestos, aunque no estén cobrando nada. No todas podrán hacerlo y muy pocas lo lograrán en un cierre prolongado. El presidente López Obrador ha presentado una vez más a Carlos Slim como ejemplo del empresario responsable por su promesa de no despedir a nadie ni bajar sueldos, pero 95% de las empresas del país tiene menos de 10 empleados, y el 90% menos de cinco. Para los dueños será muy difícil seguir pagando impuestos y sueldos durante tres o cuatro meses si no tienen ingresos.

Apoyos

Estados Unidos ha anunciado un paquete de apoyos económicos de 2.2 billones de dólares, 10% de su PIB. México ofrece créditos de 25 mil pesos para un millón de pequeñas empresas (la mitad informales) que dan un total de 25 mil millones de pesos o 0.1% del PIB (25 billones de pesos a precios corrientes). México tiene, por otra parte, 6 millones de empresas o unidades productivas. El programa no ayudará gran cosa.

31 Marzo 2020 04:07:00
La crisis que viene
Al clausurar la Convención Bancaria en Acapulco el 13 de marzo el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró optimista: “Hay condiciones inmejorables para crecer”. Yo me mostré escéptico. En mi columna siguiente apunté: “La verdad es que el mayor golpe del Covid-19 probablemente no vendrá del coronavirus sino de un desplome económico”.

El propio Mandatario parece haberlo aceptado. “Como se nos va a venir muy fuerte la crisis económica -dijo este 28 de marzo, en San Luis Río Colorado, Sonora-, vamos a otorgar un millón de créditos de 25 mil pesos a un millón de pequeñas empresas. Es una inversión adicional de 25 mil millones de pesos, 500 mil para empresas de la economía formal y 500 mil para pequeñas empresas familiares de la economía informal”.

El que el Presidente entienda que se viene una crisis económica es un paso en la dirección correcta. Difícilmente se podían tomar medidas cuando el propio López Obrador afirmaba que había condiciones inmejorables para crecer. Pero no nos hagamos ilusiones. Los 25 mil millones de pesos no servirán para nada.

Nadie sabe hasta este momento qué tanto se desplomará la economía nacional en 2020, en parte porque no se sabemos si el Gobierno tomará medidas, como las de Italia y España, para frenar toda la economía. J.P. Morgan, el banco de inversión de Nueva York, está estimando una caída de 7% para México en todo 2020 y un desplome brutal de 35.5% en el segundo trimestre.

¿Resultarán ciertas estas cifras? No tenemos idea. Es tanta la incertidumbre en los mercados, a lo que podemos añadir las acciones del Gobierno para cancelar proyectos de inversión ya en curso, como el aeropuerto de Texcoco o la cervecera de Mexicali, que el desplome podría ser mayor. Pero dada la resiliencia de los pequeños empresarios y comerciantes mexicanos, acostumbrados a salir adelante en los peores momentos y con los peores gobiernos, tampoco podemos descartar un rebote después de unos meses.

Una de las claves que se avecinan es cuánto puede aumentar el desempleo. En Estados Unidos la semana pasada el número de solicitudes de seguro de desempleo fue de 3.3 millones, la mayor cifra de la historia. En México cientos de miles o millones podrían quedar sin trabajo en las próximas semanas, solo que en México no hay seguro de desempleo que les permita sobrevivir.

Muchas empresas en México empiezan ya a tener serios problemas de pagos. El turismo y los restaurantes han sido particularmente golpeados. Son numerosos los que ya no pueden pagar a sus proveedores ni podrán cubrir sus créditos. No pasará mucho tiempo para que los bancos empiecen a tener problemas y a quebrar. Y como el Gobierno ha dicho que no rescatará a ninguno, muchas familias perderán los ahorros de toda su vida.

Los 25 mil millones de pesos de créditos a pequeñas empresas son una gota de agua en una sequía brutal. Pero además el Gobierno está mandando un mensaje que tendrá repercusiones. Al dividir su escaso paquete de rescate entre empresas formales, que pagan impuestos, e informales, que no, está reiterando el mensaje de que conviene más mantenerse en la informalidad. Aunque no pagues impuestos, el Gobierno te dará tu crédito, que después seguro no pagarás.


Sin insumos

Recibo un mensaje inquietante: “En el hospital regional de zona 71 de Boca del Río-Veracruz, no hay insumos de prevención elemental suficientes y los que llegan son para médicos o enfermeras en nómina. Los que están haciendo internado no reciben ni cubrebocas ni guantes, y no digas un uniforme extra, aparte del que ellos mismos compraron. No se están haciendo pruebas de coronavirus, pero casualmente se dispararon las muertes por influenza y neumonía”.
30 Marzo 2020 04:01:00
Gigantes desaforados
Esta vez arremetió contra unos molinos de viento. De nada sirvió que el fiel Sancho le explicara que no eran “desaforados gigantes” contra los que había que “hacer batalla y quitarles a todos las vidas. Él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran. Antes, iba diciendo en voces altas: –Non fuyades– cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete”.

El presidente López Obrador visitó este sábado 28 de marzo La Rumorosa, la porción de la sierra de Juárez de Tecate en que esquistos y granitos dan lugar a hermosas formaciones por las que el aire susurra al pasar. Sus fuertes vientos le han permitido ser un centro de generación eólica. Ahí se encuentran los 47 aerogeneradores de Energía Sierra Juárez, un parque eólico que opera desde junio de 2015 y se conecta con el sistema de transmisión eléctrica de San Diego, California.

Los molinos de viento, dijo el presidente López Obrador en un video, “los pusieron los conservadores. Aquí se expresa la falta de sensibilidad de los gobernantes. Autorizaron esos ventiladores para generar energía eólica. ¡Miren cómo afecta el paisaje, la imagen natural! ¡Cómo se atrevieron a dar permiso para instalar estos ventiladores!... Pueden decir que se produce energía eléctrica, ¡muy poco! Además, son negocios privados porque se tiene que subsidiar estas empresas. Esas son de las transas que se hacían en el período neoliberal. Esto fue promovido por los gobernantes del partido conservador. Nunca más permisos para afectar el medio ambiente”.

Al Presidente le informan mal o prefiere no enterarse. La capacidad de Energía Sierra Juárez no es pequeña: tiene 155 megavatios (MW). El parque, propiedad de IEnova e InterGen, no recibe subsidios de México ya que vende toda su electricidad a California, donde la legislación ambiental obliga a que a fines de este 2020 el 33% de la generación sea de fuentes renovables.

Lo curioso es que, mientras declara que ya no habrá “permisos para afectar el medio ambiente”, el Presidente busca reactivar generadoras de carbón, el combustible más contaminante, solo porque son del Gobierno, y rechaza los permisos de nuevas plantas no contaminantes, como el de Eólica Coromuel, en Baja California Sur, a la que negó permiso la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat) de Víctor Manuel Toledo, quien afirma que las aspas de los aerogeneradores “giran para atrapar el aire de los territorios indígenas”. El Mandatario también impulsa proyectos como la refinería de Dos Bocas, que devasta manglares, o el Tren Maya, que atraviesa selvas tropicales.

López Obrador es quien está siendo no solo conservador sino reaccionario. Las plantas eólicas son indudablemente mejores para el ambiente que las de carbón. Además, proporcionan un ingreso importante a las comunidades donde se asientan, como el ejido Jacume, de Tecate, Baja California, o el ejido Alfredo V. Bonfil de Mulegé, Baja California Sur, que reciben recursos por tierras que no son productivas para nada más.

Energía Sierra Juárez elimina emisiones de 125 mil 809 toneladas métricas de dióxido de carbono y 189 toneladas métricas de óxidos de nitrógeno al año. Si el Presidente fuera realmente progresista y ambientalista, la defendería en lugar de arremeter contra sus aerogeneradores como si fueran gigantes desaforados.


Última oportunidad

Pasamos súbitamente del mensaje de que no había que preocuparnos, sino salir, darnos besos y abrazos, a la urgente declaración de López-Gatell de este sábado: “¡Quédate en casa!... ¡Esta es nuestra última oportunidad!” Quedarse en casa, sin embargo, no significa “que se va a evitar que sigan aumentando los casos”.



27 Marzo 2020 04:07:00
Pequeño dictador
El Covid-19 está sacando al pequeño dictador que muchos gobernantes llevan dentro. En un principio vimos imágenes de China que mostraban cómo se usaba a la fuerza pública para retirar a gente de la calle e imponer una cuarentena en Wuhan y la provincia de Hubei, que a muchos les destrozaba su patrimonio.

Quienes daban positivo en las pruebas del nuevo coronavirus eran recluidos en centros de aislamiento o en hospitales. Eran medidas, según los comentaristas de países democráticos, quizá eficaces, pero que no podrían aplicarse en regímenes respetuosos de las libertades.

Falso. No mucho tiempo después vimos cómo varios países democráticos asumían también medidas que violaban las garantías individuales. Algunos empezaron cerrando fronteras, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantenía que esto era contraproducente, pero la restricción se aplicaba solo a extranjeros, lo cual desnudaba su carácter xenófobo más que sanitario.

En las últimas semanas países como Italia, España, Chile, Argentina y Bolivia, entre otros, han puesto en vigor cuarentenas y han recurrido a la fuerza pública para detener a ciudadanos por el simple hecho de transitar por las calles o tratar de ganarse la vida.

En Argentina, la cuarentena está vigente hasta el 31 de marzo, pero ya se ha planteado la posibilidad de ampliarla al 13 de abril. Alberto Fernández, el presidente peronista, ha declarado, como cualquier dictador: “No me va a temblar el pulso para prolongar la cuarentena”.

No es necesario, sin embargo, encarcelar a la gente “por su propio bien” para disminuir la velocidad de propagación de una pandemia. A pesar de los lazos cercanos con China, y de que tenía vuelos diarios con Wuhan, epicentro del Covid-19, Taiwán registraba hasta el 21 de marzo solamente 153 personas con contagio.

Según Jaime Caramés Sánchez de la Universidad Nacional de Taiwán y William Hongsong Wang de la Universidad Complutense de Madrid, el éxito taiwanés contra el Covid-19 se debió a la transparencia en el manejo de la información por la que se divulgaban todos los datos de la enfermedad y de los contagios. A quienes daban positivo en las pruebas, se les informaba sobre las opciones que tenían y la mayoría optaba por aislarse de manera voluntaria. Solo en algunos casos, de enfermos graves procedentes de China continental, se ordenó un aislamiento obligatorio.

En Corea del Sur se aplicaron cientos de miles de pruebas y los resultados se difundían también, lo que permitió aislar a los enfermos y no a ciudades enteras. Alemania, que tiene solo 149 muertos con 31 mil 554 contagios, contra 2 mil 696 muertes y 39 mil 763 contagios de España o 6 mil 820 y 69 mil 176 de Italia (OMS, 25 de marzo), no ha recurrido como España o Italia a cuarentenas obligatorias. La baja mortalidad en Alemania es al parecer producto de sus mejores instalaciones de salud, pero lo relevante es que no es necesario aplicar medidas dictatoriales para cuidar a la población.

La gente se protege a sí misma cuando tiene información sin necesidad de que un dictador restrinja sus libertades. Ayer caminé por un centro comercial capitalino sin que nadie me amenazara con cárcel. La mayoría de las tiendas estaban abiertas, pero casi no había clientes. La sana distancia se lograba de manera automática, sin violar libertades individuales.

Ojalá que sigamos así en México. El objetivo de la autoridad debe ser preservar la salud de los ciudadanos, no sacar a relucir al pequeño dictador que muchos llevan dentro.


Baja calificación

Era inevitable. S&P redujo la calificación de la deuda soberana de México de BBB+ a BBB. La pandemia y el desplome del petróleo son los factores que cita, pero la campaña del Gobierno contra la inversión productiva, como en la cervecera de Mexicali o el aeropuerto de Texcoco, sin duda ha pesado también.

26 Marzo 2020 04:07:00
Incontenible Covid
La idea de que se puede detener el Covid-19 es una mentira peligrosa. “China desplegó quizá el esfuerzo de contención más ambicioso, ágil y agresivo en la historia”, según la Organización Mundial de la Salud (“Informe de la misión conjunta del 16 al 24 de febrero”), pero la enfermedad se propagó de cualquier manera al mundo. La historia nos confirma que no hay forma de contener una pandemia.

Los mexicanos somos testigos de primera mano. En 2009 brotó en nuestro país una epidemia de influenza A-H1N1, que era desconocida y para la que no teníamos defensas. El pánico agobió a la sociedad mexicana y al mundo. En México se establecieron medidas muy importantes de contención, que llevaron a la paralización del país durante semanas. Aun así, México tuvo 70 mil 715 casos confirmados y mil 172 muertes. En el mundo los contagios se estimaron entre 700 millones y mil 400 millones. La Organización Mundial de la Salud confirmó 18 mil 36 muertes en el mundo, mientras que el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos estimó 284 mil, por los casos ocultos.

¿Por qué esa influenza ya no nos preocupa hoy? Porque hemos generado resistencia. Según el doctor Sarbelio Moreno, del Hospital Infantil de México, 100% de los niños mexicanos y la mayoría de la población adulta tiene ya anticuerpos para el A-H1N1. Esta es la forma en que la naturaleza combate las epidemias.

Los epidemiólogos saben que no pueden contener el Covid-19. Lo que buscan es aplanar las curvas de contagio, con el fin de no saturar los sistemas de salud, las unidades de cuidado intensivo y los respiradores. Por eso las autoridades de la OMS y de la Organización Panamericana de la Salud han dado buenas calificaciones al esfuerzo que en México encabeza el doctor Hugo López-Gatell. Nadie tiene todas las respuestas, por supuesto, pero las medidas del Gobierno mexicano parecen hasta ahora razonables. No entraron en pánico, fueron aplicando restricciones paso a paso, no han cerrado fronteras (que la OMS dice es contraproducente), no tomaron medidas drásticas como el cierre adelantado de actividades económicas.

Los políticos suelen reaccionar de forma distinta. En Italia y España aplicaron medidas de restricción de movimiento y de trabajo que violan las garantías individuales, sin que hayan contenido la pandemia. Lo mismo han hecho los gobernadores de estados como California y Nueva York, en la Unión Americana. Su preocupación ha sido mostrarse como gobernantes preocupados por la salud de los ciudadanos y no por algo tan prosaico como la economía.

Pero esto es un error. La pandemia tendrá un costo humano muy importante, el cual es ya inevitable. Hasta el 24 de marzo la OMS reportaba 372 mil 959 casos confirmados y 16 mil 231 muertes. Es un saldo terrible, pero que no ha modificado las tasas de mortalidad. Y no sorprende. En 2016 murieron 56.9 millones de personas en el mundo, alrededor de 155 mil cada día. Las 16 mil 231 muertes del Covid-19 en menos de tres meses no pintan. Se siguen muriendo aproximadamente el mismo número de personas cada día.

El mayor costo de la epidemia será económico. Las medidas restrictivas que no han contenido la pandemia sí están empujando a la economía a un desplome que podría ser peor que la Gran Depresión de los años 30. No debemos permitir que los políticos hagan esto en México. La pandemia debe enfrentarse con medidas inteligentes, no con acciones que no detienen al coronavirus, pero sí dejan a la gente sin empleo y sin sustento.

Los pobres

Yo no sé si la fuerza moral puede proteger a alguien de una infección, pero quizá la estupidez sí. El Gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, dijo ayer: “Si ustedes son ricos tienen el riesgo. Si ustedes son pobres, no. Los pobres estamos inmunes”.




25 Marzo 2020 04:07:00
Fase 2
Ya es oficial: estamos en fase 2. Se vuelven más estrictas las medidas. No se pretende contener la epidemia. “Seguiremos teniendo transmisión –dijo ayer el subsecretario Hugo López-Gatell–. La expectativa no es terminar con el virus de un momento a otro. Pero esto es importante porque nos lleva a administrar mejor el riesgo”.

¿Qué significa la fase 2? No se anunciaron medidas drásticas. López-Gatell apuntó que es importante cuidar a los adultos mayores, cosa que ya sabíamos, y “lo segundo es suspender clases en todo el sistema educativo nacional”, que ya se hizo.

Se están cancelando “eventos y reuniones de concentración de 100 personas o más”. Ya no habrá más conciertos. El subsecretario dijo, además, que hay que “suspender temporalmente actividades laborales”, particularmente “aquellas que impliquen la movilización de personas de sus domicilios al trabajo y de regreso”.

Pero añadió que las entidades “privadas y sociales no pueden parar porque de ellas dependemos todos”. Si entiendo bien, no hay una prohibición de realizar actividades económicas ni de trasladarse. Las instituciones y empresas deben poner en práctica “planes de continuidad de operaciones”. El Gobierno pide, además, continuar con las acciones de higiene básica.

La fase 3, “que también vendrá”, de transmisión generalizada, “es la fase en donde el sistema nacional de salud va a tener retos importantes, pero estos retos se pueden solventar si el sistema está organizado, si el sistema mantiene alta la moral”.

El Presidente afirmó que el Gobierno cuenta con “un presupuesto sin déficit y 400 mil millones adicionales. Esto nos permite mantener todos los programas del Bienestar, todos; nos permite tener recursos para enfrentar la caída de los precios del petróleo”.

Añadió: “Tenemos recursos para que continúe la construcción del aeropuerto, para que continúe la construcción de caminos, de carreteras, el plan del istmo. Tenemos recursos para que continúe la reconstrucción [sic] de la refinería de Dos Bocas, tenemos recursos para financiar el Tren Maya, porque todo esto va a permitir crear empleos que se van a necesitar”.

No me queda claro de dónde saldrán esos 400 mil millones de pesos, especialmente cuando se está desplomando la economía mundial, pero sí que López Obrador parece estar interesado únicamente en mantener sus programas políticos. Esto significa que podemos ver recortes brutales en los servicios públicos.

Ayer no se dieron a conocer restricciones de movimiento similares a las de otros países. “Las medidas extremas –dijo López-Gatell– son parte del repertorio de salud pública, pero lejos estamos de necesitar medidas que vulneren la vida pública o que afecten las garantías individuales”. ¡Qué bueno!

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, sin embargo, no ofreció mucho aliento a quienes ven venir una crisis económica monumental. Simplemente señaló los montos dedicados en el presupuesto a la Secretaría de Salud, al IMSS y al ISSSTE y añadió que un artículo transitivo permite dedicar los 40 mil millones del Fondo de Salud para el Bienestar “a fines como esos”. No hay anuncios de recursos para enfrentar el desplome económico.

El Presidente ofreció después un desconcertante discurso, con consideraciones sexistas, como que son las hijas quienes cuidan a los padres, y recomendaciones moralistas, como que hay que evitar consumir “comida chatarra”. Me dio la impresión de un timonel que no ha entendido todavía la magnitud de la tormenta que se levanta frente a él.

En picada

El valor de producción de la construcción se desplomó 15.6% en los 12 meses terminados en enero de este 2020. Y esto fue antes de la pandemia y de la cancelación de la cervecera de Mexicali.


24 Marzo 2020 04:07:00
Fin a la inversión
Por segunda ocasión el presidente López Obrador ha cancelado un enorme proyecto de inversión, realizado completamente en apego a la ley, a través de una consulta amañada. Ahora le ha tocado el turno a una nueva cervecera en Mexicali de la empresa Constellation Brands. En un “ejercicio participativo” organizado por el Gobierno federal el pasado fin de semana, el 76% de quienes participaron votaron en contra de la planta. La subsecretaria de gobernación Diana Álvarez Maury, dijo ayer que, en consecuencia, la Conagua no dará los permisos para su operación.

El proyecto era muy importante. Implicaba una inversión total de mil 500 millones de dólares, de los cuales ya se han erogado 900 millones. La planta tenía permiso para utilizar 5.8 millones de metros cúbicos al año, un 0.2% del agua disponible en el Valle de Mexicali, pero la autorización incluía el compromiso de realizar inversiones en infraestructura para tener una huella hídrica neutra. Era un proyecto ganar-ganar.

El presidente López Obrador lo echó para atrás como hizo con el aeropuerto de Texcoco. No fue el pueblo sabio. El consejero electoral Ciro Murayama ha señalado que “El ‘ejercicio participativo’ sobre la cervecera que hizo el Gobierno de Baja California NO tiene sustento legal. La figura del ‘ejercicio’ no existe en la Constitución local. Hay, sí, consulta popular, pero la debe organizar la autoridad electoral local y no el Gobierno federal”. Si Conagua se niega a entregar agua a la planta, estará violando un acuerdo formal del Gobierno federal.

Contellation Brands podrá exigir una compensación. Esta no solo debe incluir los 900 millones de dólares ya erogados, sino los 600 millones que faltan del proyecto original y una indemnización adicional. No hay certeza de que el Gobierno quiera pagar ese monto, sin embargo, que sin duda debería dedicarse mejor a enfrentar las necesidades del país en una inminente crisis sanitaria y económica. El Gobierno podría extorsionar a Contellation Brands, que tiene otras plantas en el país, pero con esto solo estaría recalcando el mensaje a los inversionistas de que no respeta la ley. Sería un absurdo, por otra parte, que el Gobierno siguiera gastando carretadas de dinero para pagar proyectos que se cancelan por consideraciones políticas.

La inversión fija bruta en México empezó a caer en el sexenio de Enrique Peña Nieto, a partir del momento en que López Obrador, todavía como Presidente electo, canceló el proyecto del aeropuerto de Texcoco. El declive no se ha detenido. En 2019, el primer año del nuevo Gobierno, la inversión se desplomó 4.9%, mucho más de lo habitual en un cambio de Gobierno. La inminente cancelación de la nueva cervecera de Constellation Brands, a pesar de que cuenta con todos los permisos de ley, incluyendo una Manifestación de Impacto Ambiental que no tienen los proyectos estrella del Gobierno de López Obrador, augura una situación todavía peor.

El desmedido optimismo económico que expresó el Presidente apenas el 13 de marzo en la Convención Bancaria, cuando declaró “Hay condiciones inmejorables para crecer”, ha quedado atrás en unos cuantos días. Este 22 de marzo reconoció en Oaxaca que “se está avizorando” una crisis económica. Pero la crisis puede convertirse en una verdadera tragedia si López Obrador sigue usando su enorme poder para destruir riqueza en lugar de para crearla.


Sin rescates

“Ya nada de rescates al estilo neoliberal, que le(s) daban a los bancos, a las grandes empresas”, dijo ayer el presidente López Obrador. Ahora solo “a los pobres”, añadió. ¡Qué bien! Solo que este es un mensaje a los ahorradores de que pueden perder todo el dinero depositado en los bancos mexicanos.


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