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Carlos Loret de Mola
Carlos Loret de Mola
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Carlos Loret de Mola estudio en el ITAM, la carrera de Economía. Estuvo en Acir, en Imer con Rocha, luego en Radio 13, después en W Radio y en Televisa. Nació en Mérida, Yucatán, México. Es licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México(ITAM). Ha sido corresponsal de guerra en Afganistán y Haití. En Indonesia cubrió los desastres que ocasionó el Tsunami. Es autor del libro “ El Negocio . La economía de México atrapada por el narcotráfico” y coautor de “ Bitácora de Guerra”. Su trayectoria profesional ha sido reconocida con el Premio Nacional de Periodismo 2005 y con una Mención Especial en el Premio Nacional de Periodismo 2001; el Premio del Certamen Nacional de Periodismo durante 2002, 2003 y 2004; el Premio de la Asociación Nacional de Locutores en 2002 y 2003, el Primer Premio Parlamentario de Periodismo en 1998, entre varios otros.

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14 Enero 2021 04:06:00
Por qué me encanta la mañanera
En ninguna parte del mundo un jefe de Estado improvisa dos horas diarias frente a las cámaras. En México sí. Aquí, el Presidente está sobrado de palabras. Todos los días, desde Palacio Nacional, Andrés Manuel López Obrador dice una mentira flagrante, lanza un ataque estridente, se contradice con algo que dijo en el pasado, plantea una barbaridad autoritaria y/o anuncia acciones de su Gobierno. Muchas veces incluso confiesa delitos: desde su orden para liberar a Ovidio Guzmán (delito penal), pasando por la justificación de los paquetes de dinero que recibió su hermano Pío (delito electoral) hasta la abierta y frecuente aceptación de desvío de recursos públicos (delito administrativo), más la franca violación a reglamentos, leyes y procedimientos del servicio público. Si el próximo Presidente quiere meter a la cárcel a López Obrador, bastará con revisar las mañaneras y tendrá un sinfín de opciones para judicializar. El Presidente se autoincrimina a cada paso.

Todo eso es noticia: mentiras, contradicciones, ataques, anuncios, delitos. La mañanera es un abuso de poder que se ejecuta todos los días y es un manjar periodístico.

No es una conferencia de prensa. Es una simulación de conferencia de prensa: copia el formato, inventa reporteros para que adulen al Mandatario y casi siempre logra proteger al Presidente de cualquier asomo de rendición de cuentas. Pero no siempre lo logra: a veces toman la palabra periodistas de verdad que lo ponen contra las cuerdas.

Es un acto de propaganda, es verdad. Un acto muy creativo de propaganda. Por eso la entendible determinación del INE de restringir parcialmente la mañanera en tiempos de campaña. Porque al simular que es “un ejercicio circular de información”, esconde que diario se emite un spot de dos horas de duración, en el que el Presidente habla de su realidad y no hay contrapesos inmediatos -en tiempo real, con la misma difusión y la misma duración- para contrastarlo. Por el contrario, la propaganda mañanera es automáticamente potenciada por la red artificial de bots y trolls que orquesta el vocero Jesús Ramírez.

La invención de estos reporteros aduladores ha reivindicado el periodismo profesional. Se han vuelto tan deleznables para el público, que la gente ha revalorado la importancia de tener medios y reporteros libres, que cuestionen, que investiguen. Cada que uno de estos aduladores toma la palabra y baña con elogios al Mandatario, la credibilidad del ejercicio matutino queda sepultada. Y eso es un triunfo para el periodismo.

El Presidente se ha metido en problemas en la mañanera. Hasta se ha enojado. Pero es evidente que para López Obrador el saldo es positivo: gana más de lo que pierde. La oposición, en cambio, no ha sabido capitalizar el caudal de tropiezos que exhibe el Mandatario sin falta de lunes a viernes a las 7 de la mañana.

El Presidente, su Gabinete (la mayoría de los secretarios confiesa off the record que odia ir a las mañaneras) y sus activistas, en su afán de ganar el debate del día, de lanzar la injuria cotidiana, se les olvida que hay años por delante. Su apetito de corto plazo los nubla. Creen que siempre van a estar ahí. Pero no, ese poder es pasajero. Y tendrán que rendir cuentas por excesos que los van a perseguir más tiempo del que quisieran. Eso también será noticia.

Por todo ello, me encanta la mañanera. Me gusta que exista. No quiero que se acabe.
13 Enero 2021 04:06:00
Cómo destruir un legado
Si Donald Trump no tuviera esa personalidad, quizá pasaría a la historia como un buen presidente de Estados Unidos. La frase me la dijo un colega y mi reacción fue seguramente igual a la suya al leer estas líneas: una cara de “no puedo creer que me estés diciendo esto”.

Procedió con su argumentación: Donald Trump es un impresentable, ni duda cabe. Pero si Trump fuera un tipo medianamente respetuoso, menos patético y hubiera aceptado en buenos términos su derrota electoral, el saldo de sus cuatro años en la Casa Blanca tendría importantes puntos a favor, aún con la terrible gestión de la pandemia:

La economía de Estados Unidos iba bastante bien bajo el mando de Trump. Incluso él buscó su reelección montado en esos buenos resultados de crecimiento y empleo: yo los puedo sacar de la crisis del coronavirus.

Nos pareció odioso a los mexicanos, pero pateó la mesa del comercio internacional y sacó ventajas para su país. Nos duele a los mexicanos, pero cumplió su promesa de abatir la migración ilegal (con la amable colaboración del presidente López Obrador).

Colocó a China, su principal rival, como el nuevo gran enemigo de la democracia y los valores occidentales. China venía navegando felizmente, gozando todas las ventajas de la economía globalizada, pero aprovechando su condición de oscura dictadura para hacer todas las trampas. Hoy China está bajo escrutinio por esconder el brote de la pandemia, por endurecer sus políticas antidemocráticas y por espiar usando sus avances tecnológicos, al grado que le bloquearon en Europa la introducción de la red 5G.

Cuando inició su mandato, el grupo terrorista Estado Islámico tenía un país a su disposición, conformado por un tercio de Irak y dos tercios de Siria, en donde fungía como Gobierno: cobraba impuestos, impartía su justicia y hasta extraía petróleo. Ya no. Prácticamente está de vuelta a la clandestinidad. Y encima, el Gobierno de Trump mató a su líder, Abu Bakr al-Baghdadi.

En Medio Oriente, entre sociedades económicas y complicidades políticas, logró que se volvieran a hablar Arabia Saudita e Israel. Con los saud logró el recorte petrolero y con los israelíes la apertura también a Emiratos Árabes. Incluso destrabó la bronca con Qatar, que ya ponía en riesgo el Mundial de Futbol.

A Irán lo tuvo contra las cuerdas con sanciones económicas y hasta se dio el lujo de matar a su militar de más alto rango, sin que el país islámico hasta ahora haya cobrado alguna represalia.

Y para algo más que la foto, reactivó la carrera espacial de la mano de Elon Musk.

Su carácter de barbaján y su permanente estado de pelea no le ayudaron. Aunque no sé si justo esa personalidad le permitió muchas de las conquistas enlistadas. Trump, pues, tenía argumentos para trazar una narrativa e intentar compensar su desastrosa gestión de la pandemia. Hay que recordar que hasta antes del Covid, el escenario más probable era que Trump se reelegía cómodamente.

Claro, hasta que no aceptó una contundente derrota electoral, inventó un fraude y puso a Estados Unidos en la categoría de país bananero al incentivar la destrucción violenta de las instituciones democráticas. Entonces sí, el destino es inequívoco e implacable.
12 Enero 2021 04:06:00
El Presidente y sus radicales
El Presidente cobija a los más extremistas. Los consiente, les permite, los alienta, los inspira. Cuando los radicales hacen planteamientos incendiarios, pide comprenderlos, tolerarlos, respetar sus libertades de pensamiento y expresión. Cuando lo que dicen raya en el delito, les lanza un salvavidas con algún tímido desliz, un cariñoso “por ahí no”. Pero jamás condena, jamás se deslinda, jamás los aísla. No busca hacerlos entrar en razón, mucho menos quiere apagar el fuego.

Los quiere a su lado, marchando, gritando, insultando, prendiendo las redes sociales. Ah, esas redes que tanto le han dado, que le hicieron la campaña, que le sirven de conexión sin intermediarios entre él y su base más ruda, la que está dispuesta a todo. La que le cree todo: las miles de mentiras, las calumnias, las acusaciones sin sustento. Desde las redes alimenta a esa base: conspiraciones, complots, los enemigos de la patria. Gasolina para que el motor del fanatismo no se detenga.

El Presidente habla y habla, la feligresía escucha y reacciona. Atiende íntegras sus largas peroratas desde el templete. Se ríe de sus chistes y sus apodos. Se enoja cuando frunce el ceño y señala con el dedo flamígero. Se enorgullece cuando su líder les ratifica: nunca nadie en la historia había logrado lo que nosotros. Aprende de memoria el recital de propaganda: programas aunque no se implementen, cifras aunque sean falsas, un sinfín de postulados que a fuerza de repetirlos aspiran a que se vuelvan verdad. Los fieles no parpadean detalle porque necesitan detectar un verbo, un llamado, una frase hecha, un guiño que les diga que hay que mantenerse radicales, que la lucha sigue, que no hay que rendirse, que haber conquistado el poder no basta, que hay mucho trabajo por hacer, que ellos tienen razón y que los demás no caben. Polarizar, dividir, separar.

Porque para el Presidente no se trata de conquistar con la razón ni de convencer con argumentos. Se trata de encender con emociones, con la narrativa épica de “ellos contra nosotros”. A los radicales no hay que rendirles cuentas ni presentarles datos. Hay que seguirles contando el cuento que los tiene locos de fascinación.

Los moderados, bah, esos son útiles para mantener la gobernabilidad. Para que no se dinamiten todos los puentes desde el principio, para que muchos sectores preocupados sientan que tienen alguien con quien hablar, que hay alguien al lado del Presidente que los entiende y que puede hacer recapacitar al número uno. Pero los moderados se van extinguiendo con el tiempo porque la realidad los alcanza. Los más lúcidos huyen primero. A veces en silencio, a veces con renuncias estruendosas. Algunos se guardan, otros se convierten en férreos críticos. Están los que resisten más tiempo, los que apuestan a imponerse. Hasta que se dan cuenta que la guerra siempre estuvo perdida. Y así, poco a poco, se van todos.

Y al final, cuando el líder termina de exhibir su verdadero rostro, cuando ya se peleó con todos los moderados, cuando le terminen de renunciar o dar la espalda, cuando ya los haya llamado traidores y descalificado, quedará solo, muy solo el Presidente con sus radicales. Y ahí sí, que Dios reparta suerte.

Saciamorbos

Por si alguien estaba confundiéndose, me refiero al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sus seguidores, y el episodio del miércoles pasado en el Congreso americano.
07 Enero 2021 04:07:00
¿Quén pompó?
En la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador en el año 2012, la casa de Manuel Bartlett era el epicentro de la recolección de apoyos financieros y el amarre de compromisos políticos.

A raíz de que hemos publicado varios reportajes revelando los escándalos de corrupción del hoy director general de la Comisión Federal de Electricidad, varios políticos mexicanos que formaban parte de la coalición obradorista ese año me confiaron off the record las citas que se llevaban a cabo en la mansión en la exclusiva zona de Las Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México para “pasar la charola” entre empresarios y gobernantes con acceso a presupuesto público que quisieran quedar bien con el posible futuro presidente de México.

La sociedad político-financiera entre Bartlett y López Obrador se extendió a la siguiente contienda presidencial: la casa de campaña que utilizó el hoy presidente de México era una “casa Bartlett”, como documentamos en mayo del año pasado.

Por eso López Obrador no toca a Bartlett. Porque le rebota en la mente el ¿quén pompó campañita, quén pompó?

Bartlett es el artífice del fraude electoral contra la izquierda mexicana en 1988. AMLO calla como momia. Bartlett fue acusado por la izquierda histórica de secuestros y crímenes políticos, de represión y espionaje. AMLO calla como momia. Bartlett no puede explicar su riqueza cristalizada en 23 casas y una docena de empresas familiares. AMLO lo defiende. Bartlett embaucó al Gobierno en la renegociación de los gasoductos costándole cientos de millones de pesos a los mexicanos. AMLO lo defiende. El hijo de Bartlett quiso estafar con ventiladores Covid. AMLO calla como momia. El hijo de Bartlett es multimillonario contratista del Gobierno en el que trabaja su papá. AMLO calla como momia.

La última perla es escandalosa. Para justificar el apagón del 28 diciembre que afectó a 10 millones de usuarios, Bartlett presentó un documento falso. Antier lo terminó admitiendo, no como fruto de un honesto proceso de transparencia interno que lo hubiera detectado, sino porque fue denunciado, exhibido y no tuvo más remedio que aceptarlo: su documento de defensa era un documento falso. Ante ello, de nuevo, AMLO lo defendió minimizando el episodio, catalogándolo como un simple error y esforzándose por esconder que falsificar un documento oficial no es un error: es un delito.

Así pues, a cada paso, frente a cada escándalo, al presidente López Obrador se le llena la boca de elogios para Bartlett. Lo trata de presentar como una víctima de supuestos intereses oscuros que quieren quedarse con el negocio de la electricidad. Y es incapaz de aceptar que la corrupción, el enriquecimiento inexplicable, el tráfico de influencias y la ineficacia en el servicio público, amén de un rosario de los delitos más graves por los que ha sido denunciado desde hace años, acompañan a su funcionario consentido.

¿Por qué defiende tanto AMLO a Bartlett? La repuesta está en la canción de Chico Ché que tanto canta el Presidente en sus mañaneras: ¿quén pompó, quén pompó campañita, quén pompó?
06 Enero 2021 04:07:00
No se los diga usted, que se lo digan ellos
¿Quiénes integran Morena? Un corrupto que recibió sobornos de Odebrecht, un par de violentadores de mujeres, varios nepotistas, otro tanto que desvía dinero público, un puñado que se lo roba y un montón de defraudadores electorales.

No lo digo yo. De hecho, no hace falta que lo denuncie ningún periodista, que lo publique ningún medio ni que lo grite la oposición: en Morena se están matando solitos.

Siguiendo la lógica de que no hay peor enemigo de la izquierda… que la izquierda misma, en la lucha por las candidaturas del partido oficial para las elecciones de este año, los aspirantes se han dicho de todo.

En Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval y los suyos acusaron al que obtuvo la candidatura al gobierno, Félix Salgado Macedonio, de ser acosador sexual y de haber hecho fraude electoral con la encuesta que le dio la ventaja. John Ackerman -vocero del obradorismo en la televisión del Gobierno, esposo de la secretaria de la Función Pública y cuñado del candidato perdedor- se quejó de que la nominación de Salgado Macedonio era un “quiebre histórico en la 4T”. En respuesta, a la triada Amílcar-Irma-John les reviraron sus propios escándalos de corrupción -la casa aquella que recibieron en donación-, el uso del presupuesto federal en favor de su campaña (Amílcar era superdelegado) y el flagrante nepotismo.

En Michoacán, tras no ser favorecido con la nominación, Cristóbal Arias dijo que detrás del candidato estaba la corrupción de Odebrecht encarnada en la figura de Lázaro Cárdenas Batel, ni más ni menos que coordinador de asesores del presidente López Obrador. A Arias le recordaron sus propios episodios de violencia contra las mujeres.

Varios superdelegados que se volvieron candidatos fueron acusados por sus rivales de haber desviado dinero del presupuesto y por todos lados hubo quejas de fraude en la elaboración de las encuestas para determinar a los aspirantes (ahí sale embarrado también el dirigente nacional, Mario Delgado, que en su propia contienda interna hasta de lavador de dinero fue acusado por su rival, Porfirio Muñoz Ledo).

Lo mismo en declaraciones abiertas a los medios de comunicación, que en reuniones con sus equipos de trabajo que han sido grabadas y en cartas de renuncia, integrantes del obradorismo han sido muy claros en diagnosticar al Gobierno, su partido y sus integrantes: han hablado de corrupción adentro, de ignorancia y desastre en el manejo económico, de negligencia e incompetencia en la gestión de la pandemia, de la descomposición en los servicios de salud y hasta de haberse arrodillado ante Trump.

Así que no se los tiene por qué decir usted, que se lo digan entre ellos.



Saciamorbos

En estas Historias de Reportero, el día 10 de diciembre anticipamos que las metas de producción de petróleo crudo y la generación de ingreso por su venta al exterior quedarían lejos de la expectativa que tenía el Gobierno federal. Los indicadores petroleros al cierre de noviembre, así como los resultados de recaudación dados a conocer recientemente por la SHCP confirman nuestro dicho. De que hay boquete, hay boquete. Si no recurren a deuda, tienen que bajar el gasto y eso implica cosas tan graves como no poder comprar vacunas o no poder adquirir medicamentos oncológicos. Eso no se cubre ni quitándole todo el sueldo a los empleados del Estado. Pero “vamos requetebién” y “la pandemia nos vino como anillo al dedo”.
05 Enero 2021 04:06:00
Yo sí me formo
Me dio mucho gusto ver que llegara la primera vacuna a México. Me dio esperanza. Es el fruto de que, como nunca antes en la historia, tantas mentes científicas se alinearan para conseguir un solo objetivo, y gobiernos y empresas privadas les aportaran enormes cantidades de dinero para que lo lograran. Qué bueno que el Gobierno de México tiene apalabradas decenas de millones de dosis. Ojalá todas sean un éxito.

Tengo muchas ganas de vacunarme, pero no estoy dispuesto a hacer nada para “saltarme lugares” en la fila. Las primeras vacunas deben ser para el personal médico en la primera línea de fuego y para las personas con mayor vulnerabilidad frente al virus. No quisiera un mercado de vacunas -legal o ilegal- donde se la pone primero el que la puede comprar. Estoy a favor de que el Gobierno lidere y controle la vacunación en este primer tramo estratégico. Yo me formo y me espero.

En México, la fila es larga y desordenada. La espera también lo será. Lo que hemos visto en estos días preocupa: con apenas 50 mil dosis disponibles, el Gobierno ha generado filas de horas para ponérsela, esperas interminables para doctores que podrían estar salvando vidas, errores en las listas de a quiénes les toca, abusos de funcionarios. ¿Qué va a pasar si llegan, como se anunció, lotes de 2, 3 millones de dosis? ¿Qué caos nos espera? En descargo del Gobierno obradorista, México no es el único país del mundo que tiene problemas en el arranque de la vacunación. En España y Estados Unidos llevan el 10% de lo prometido. En Francia, aún menos. En el propio Estados Unidos un trabajador arruinó deliberadamente 500 dosis en Wisconsin y en Virginia del Oeste 42 personas recibieron tratamiento anti-Covid en vez de vacuna.

En el terreno político, como era previsible, en México, el Presidente y su partido tratan de conquistar votos con las vacunas. Me parece absolutamente normal que haya un efecto electoral a favor del Gobierno por conseguir y empezar a aplicar la vacuna. Pienso que cualquier gobierno y los partidos de los que emanan son evaluados en función del éxito o fracaso de su gestión, y tienen el derecho de presumir sus logros y tratar de matizar sus errores.

¿Por qué entonces criticar al presidente López Obrador, a su Gobierno y a su partido por los tropiezos en la aplicación de la vacuna y el uso electoral que están haciendo de ella? Por hipócritas. Porque dicen que pueden con todo y no pueden con casi nada. Porque dicen que no cometen un error y más bien es difícil encontrarles un acierto. Porque son incapaces de admitir que son malos implementando, mucho menos aceptan dejarse ayudar por iniciativas privadas aun cuando el retraso en la vacunación cueste muertes. Porque usan electoralmente la exigua vacunación cuando fueron ellos justamente desde la oposición los que, dolidos por el resultado oficial de la elección de 2006, impulsaron cambios a la ley en México para que el Presidente y su partido no puedan usar electoralmente los programas que se consigan con dinero público. Sin entrar a discutir el mal gusto y la falta de ética que exhibe, el spot de Morena para conseguir votos por la vacunación sería normal en cualquier país. El problema es que en México es ilegal porque así lo exigió el obradorismo hace años.



Saciamorbos

En tres días se cumple un mes de que el Gobierno presentó el plan de vacunación en la mañanera y el canciller Ebrard dijo: “Misión cumplida”. A un mes de distancia, a un mes del “misión cumplida”, ha sido vacunado 0.04% de la población objetivo.
18 Diciembre 2020 04:06:00
Las cuentas del senador de las maletas
Cerca de 40 millones de pesos depositados en efectivo en su cuenta de inversión. 19 millones en una transferencia de dinero a Estados Unidos. 30 millones en otra cuenta. Son solo algunos de los activos que encontró la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda tras hacer una revisión de la riqueza del exsenador panista Jorge Luis Lavalle Mauri “Pachita”, oriundo de Campeche.

Él es una pieza clave en las acusaciones de corrupción sobre el pasado que hace el actual Gobierno, del presidente Andrés Manuel López Obrador. Lavalle Mauri era uno de los senadores más importantes del PAN cuando el mandatario Enrique Peña Nieto impulsó el Pacto por México y, dentro de este, la reforma energética.

El brazo derecho y operador de Lavalle, Rafael Caraveo, es uno de los que aparece en el video del caso Lozoya en el que desde Pemex se envían al Congreso maletas con dinero en efectivo para corromper legisladores y amarrar sus votos a favor de la controvertida reforma aprobada casi al arranque del sexenio pasado. Cuando apareció el video, Lavalle, que fue expulsado del PAN hace dos años, desconoció las actividades de su leal escudero Caraveo y proclamó su inocencia.

El video no fue la única acusación. Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, en su jugosa declaración sobre ese esquema de sobornos, señaló directamente al entonces senador Lavalle como uno de los que recibía dinero. A partir de ahí, la Unidad de Inteligencia Financiera, que encabeza Santiago Nieto, arrancó una indagatoria sobre la riqueza de Lavalle.

Según fuentes de primer nivel, la UIF encontró lo que relaté en el primer párrafo de esta columna: depósitos millonarios en efectivo, cuentas y traspasos también millonarios. Además, está investigando la presunta copropiedad de una empresa de producción de mariguana, bajo el amparo de la despenalización.

La pregunta es ¿qué va a seguir tras estos hallazgos? ¿Se quedará solo en investigación de la UIF o el caso será recogido por la Fiscalía General de la República? Santiago Nieto y Alejandro Gertz Manero, los titulares de esas instituciones, no tienen una buena relación. Incluso lo han admitido públicamente. ¿Será otro caso en el que una denuncia iniciada por uno termina descarrilada por el otro?

Lo que se sabe hasta ahora es que la denuncia contra el exsenador panista Lavalle Mauri, fue interpuesta ante la Fiscalía Anticorrupción, que apenas turnó el asunto a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido). ¿Eso significa que acusarán de delincuencia organizada al exsenador? ¿Podrá justificar en su defensa el origen de todo el dinero? Ya veremos si las preguntas se van respondiendo en los próximos días, y quiénes más salen salpicados.
17 Diciembre 2020 04:06:00
Separamos el poder económico del poder político
Julio Villarreal la jugó bien. El acaudalado empresario, dueño del Grupo Villacero, apoyó con millones la fallida campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador en 2012, luego se fue de fiesta con Peña Nieto y su grupo, solo para después regresar al regazo obradorista y ser de los empresarios consentidos de la autoproclamada 4T.

Julio Villarreal fue grabado en una llamada telefónica confesando que donó decenas de millones de pesos a una campaña presidencial: la segunda de López Obrador, en 2012. En la llamada, el hoy consejero jurídico de la Presidencia, Julio Scherer Ibarra, le pide 50 millones más. Villarreal, hombre de negocios al fin, se resiste: ya para ese momento se veía que AMLO iba a perder la elección y era dinero tirado a la basura. Con la llamada no pasó más: ni se investigó ni se procesó ni derivó en ninguna sanción por aportaciones ilegales de campaña o rebase de tope de gastos.

Se la jugó con López Obrador en 2012, y perdió. Pero no ha de haber dolido mucho la derrota. Funcionarios del gabinete de Peña Nieto lo recuerdan departiendo alegre y condescendientemente con el propio Peña Nieto y toda su banda, en la boda del abogado Juan Collado, operador del Grupo Atlacomulco, quien fue detenido durante el gobierno de López Obrador.

(Breve paréntesis: hace unos días le conté en esta columna que el Gobierno federal negociaba con Collado dejarlo en libertad si se acogía al “criterio de oportunidad” y se volvía testigo protegido para contar todo lo que sabe de la elección de 2006, el fraude y los videoescándalos. Las negociaciones iban por buen camino pero se quebraron: me relatan que Collado les mandó decir que sencillamente no confía en que le van a cumplir lo que le estaban prometiendo).

Regreso a Villarreal. Cuando el viento sopló de nuevo en favor del tabasqueño, ya de cara a la elección presidencial de 2018, se alineó de nuevo con el obradorismo y fue de los empresarios que apoyaron la campaña -ahora sí, exitosa- de AMLO. De los consentidos, de los favoritos. Al grado que hace unos días se anunció que Grupo Villacero comprará la mitad de Altos Hornos de México (AHMSA) al empresario priista encarcelado Alonso Ancira.

El asunto derivó en un choque entre Palacio Nacional y la Fiscalía General de la República, porque, según mis fuentes, el arreglo de compraventa de AHMSA incluía el plan para devolver 200 millones de dólares al erario y la libertad de Ancira. Así que por un lado desde Palacio se presionaba a los jueces a favor de amparar a Ancira y desde la FGR en contra.

Ya sabe, bien separados el poder económico del poder político.

Saciamorbos

El presidente López Obrador hace un sentido llamado en su conferencia mañanera para que la gente no salga de su casa en los próximos 10 días ante el atroz crecimiento de la pandemia. Acto seguido, se va de gira a Sonora. ¿A qué? A apuntalar la campaña a la gubernatura de su exsecretario de Seguridad, Alfonso Durazo, que no la tiene nada fácil.
16 Diciembre 2020 04:06:00
Los trapos sucios del nuevo aliado del Presidente
Dos cosas ha sabido hacer muy bien el Partido Verde Ecologista de México: acomodarse con el ganador de la elección presidencial y enriquecerse gracias a eso.

El Verde fue foxista, luego peñista y ahora obradorista. Voy más allá: le entregó el partido a Vicente Fox, luego se lo entregó a Peña Nieto y ahora se lo ha entregado a López Obrador. A cambio, solo pide dinero e impunidad para cobrarlo.

Muchas de las figuras de este desprestigiado partido han entrado al juego, pero seguramente hay alguno que ya “cantó”, alguno que ya se acercó a las autoridades federales para contar algún capítulo de una historia que gusta mucho en Palacio Nacional: la corrupción del pasado.

Llegó hasta manos federales una declaración detallada de cómo, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, la cúpula del Partido Verde manejaba entre 5 y 7 mil millones de pesos anualmente, y cómo algunas de sus figuras más relevantes –Jorge Emilio González Martínez “El Niño Verde”, Jesús Sesma, Arturo Escobar– transferían estos recursos a los estados a cambio de recibir como comisión el 70% del monto transferido. Leyó usted bien: el 70 por ciento.

¿Cómo habría funcionado eso? Se acercaban a algún gobernador amigo y le planteaban: te podemos mandar 500 millones de pesos en transferencias del presupuesto público; de esos 500, tú nos regresas 350 millones en efectivo o en depósitos a empresas fantasma, pero te quedas con 150 millones que puedes usar para lo que quieras, porque te los vamos a mandar “no etiquetados”.

Los pactos se daban lo mismo en oficinas públicas que en oficinas alternas y restaurantes de lujo. Los esquemas salpicaron a gobiernos de Sinaloa, Michoacán, Estado de México, Ciudad de México, entre otros. En algunos casos, el servicio incluía “lavado”, echando mano de factureros y negocios falsos, para facilitar al mandatario estatal el uso libre del dinero público.

Este asombroso esquema 70-30, patrocinado por el Gobierno federal y cristalizado por su aliado el Partido Verde, habría prevalecido varios años. El dinero no necesariamente terminaba íntegramente en los bolsillos personales de figuras del partido y gobernadores, sino que podía usarse también en la operación electoral, el apoyo a las campañas por encima de los topes de gastos que establece la ley, sobornos, etcétera.

Me relatan que la persona que “cantó” dio explicaciones detalladas. En el Verde ya lo saben, y hay cruce de señalamientos sobre quién fue el que “cantó”. La pregunta es si prosperará la denuncia, considerando que una vez más, en este sexenio ha quedado exhibida la sagacidad política del Partido Verde: ahora son de los que gritan que “es un honor estar con Obrador”.
15 Diciembre 2020 04:06:00
FGR cabildea orden de aprehensión contra Felipe Calderón Hinojosa
Desde el mes pasado, la Fiscalía General de la República ha tenido acercamientos con el Poder Judicial de la Federación para cabildear que se gire una orden de aprehensión contra el expresidente mexicano Felipe Calderón.

De manera informal, la FGR presentó ante las instancias judiciales el expediente con el borrador de la solicitud de orden de aprehensión. El motivo tiene que ver con el presunto mal uso de la “partida secreta” de la Policía Federal durante el sexenio en el que Calderón Hinojosa fue Presidente de México y la cabeza de esa corporación era Genaro García Luna, entonces secretario de Seguridad Pública.

El cabildeo por parte de la Fiscalía se dio para evitar que por algún error de integración o planteamiento en la carpeta de investigación, el juez negara la orden de aprehensión contra el expresidente.

El intercambio extraoficial entre la FGR y el Poder Judicial derivó en que el documento borrador con la solicitud de la orden de aprehensión regresó al Ministerio Público para que le hiciera ajustes y precisiones.

Previamente se había difundido que en el sexenio de Calderón Hinojosa, la Policía Federal manejó 7 mil millones de pesos en una “partida secreta”, etiquetada como la número 33701 del presupuesto.

Todo esto me lo confirman fuentes de primer nivel.

Este procedimiento de consultas informales entre la Fiscalía y el Poder Judicial se dio también para el caso de Luis Videgaray, secretario de Hacienda en el sexenio de Enrique Peña Nieto, a quien la dependencia a cargo de Alejandro Gertz Manero, planteó inicialmente aprehenderlo por el presunto delito de “traición a la patria”.

El 2 de noviembre, revelé en exclusiva la intención de la FGR de solicitar la orden de aprehensión contra Videgaray Caso, y que como parte de esa estrategia, existieron contactos entre la Fiscalía y el Poder Judicial. Un par de días después, el propio Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, confirmó en su conferencia mañanera lo publicado.

Y explicó que el Ministerio Público Federal estaba cabildeando la obtención de una orden de aprehensión contra el también excanciller y que al mostrarla a los funcionarios del Poder Judicial, estos recomendaron varias modificaciones para que tuviera mayor sustento. No se supo más del asunto.

Saciamorbos

¿Será cierto que un Gobernador y un poderoso exsenador escondieron en un rancho del norte del país a Rafael Caraveo Opengo, el operador panista del Senado que aparece en un video recibiendo maletas de dinero en efectivo de parte del exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya, en tiempos de la reforma energética?

¿Será cierto que la autoridad federal lo sabe, lo investiga y quiere proceder en contra de ambos por obstaculizar la impartición de justicia?
10 Diciembre 2020 04:06:00
El Gobierno tiene un boquete presupuestal de 200 mil millones
Ahogado en la autocomplacencia, el Gobierno del presidente López Obrador no ha querido alertar sobre un boquete de 200 mil millones de pesos que ya existe en el presupuesto público. Este boquete tiene dos responsables centrales: el Gobierno y la pandemia. La pandemia porque acarreó una crisis económica; y el Gobierno porque no quiso escuchar las advertencias de que Pemex no produciría tanto petróleo como se prometió y porque malgastó desde el año pasado todos los ahorros que tenía en el presupuesto.

¿Cómo se formó el boquete? Aquí va la explicación:

Cada año, la Secretaría de Hacienda elabora un documento importantísimo llamado Criterios Generales de Política Económica. En él explica cómo se elaboran los cálculos de ingresos y egresos de la Federación. En especial, destaca el cálculo de los ingresos petroleros, es decir, cuánto dinero le va a entrar al Gobierno gracias a Pemex. Y eso se basa en calcular cuánto se va a producir y exportar de petróleo, a qué precio en dólares, y cuál será el tipo de cambio para convertirlos a pesos.

Para el 2020, entre Hacienda y el Congreso calcularon un precio de 49 dólares por barril, una producción de 1 millón 951 mil barriles al día y un tipo de cambio de 19.90 pesos por dólar en promedio durante todo el año. De esta forma, el Gobierno estimaba tener ingresos petroleros por casi 700 mil millones de pesos.

Si le atina a sus pronósticos de producción, exportación y tipo de cambio, todo sale bien. Pero si por ejemplo, el precio del petróleo es un dólar más barato que lo pronosticado, pues ya hay un boquete de 20 mil millones de pesos. Si se producen 100 mil barriles menos al día, se dejan de percibir casi 40 mil millones de pesos al año. Si el dólar baja un peso, también se pierden unos 40 mil millones.

Para mala fortuna del obradorismo, pues eso sucedió.

Está por cerrar el año y de acuerdo con lo reportado por Pemex en sus indicadores petroleros más recientes, la producción promedio a octubre se ubica en 1 millón 917 mil barriles, cerca de 34 mil barriles menos de lo esperado. Además, el precio de la mezcla mexicana de exportación ha sido de 34.22 dólares por barril, es decir, casi 15 dólares menos de lo presupuestado. Y de pilón, el tipo de cambio promedio del año se ubica en 21.5 pesos por dólar.

De esta forma es posible afirmar que, de mantenerse las condiciones previamente descritas, los ingresos petroleros en 2020 serían de solo 515 mil millones de pesos. Es decir, este año se abriría un boquete presupuestal de casi 200 mil millones de pesos.

La buena: por si caían los ingresos petroleros, el Gobierno compró un seguro. La mala: como quiso ahorrar por la austeridad, solo aseguró un pedacito. Así que en vez de que ese seguro cubra los 200 mil millones de pesos de boquete, se estima que cubra solo unos 50 mil millones. Es decir, quedan 150 mil millones de boquete.

Es cierto que para los ingresos presupuestales hubo 70 mil millones más, pero también hubo 140 mil millones de pesos menos en el fondo petrolero. Haciendo el saldo final, y tomando en cuenta todo el dinero que recaudaron de las grandes empresas que debían impuestos, sigue saliendo un boquete de unos 200 mil millones de pesos. Vaya problema.
09 Diciembre 2020 04:06:00
El Presidente y la oposición
De cara a la elección del 2021, el presidente López Obrador está concentrando todo el poder que puede. Mientras lo hace, la oposición trata de presentar una alternativa, pero no ofrece ningún programa; lo que ofrece es pensar en distritos electorales. El autoritarismo desde el Estado contra el pragmatismo extremo de andar haciendo cuentas.

Un sector de los desencantados con el presidente AMLO y de los que nunca le creyeron, pedía a gritos la unión de las oposiciones para quitarle la mayoría en el Congreso en el 2021. Los líderes de los partidos, que se vieron arrasados en las urnas en 2018 permanecieron en el pasmo dos años, con tímidos intentos de ejercer un contrapeso considerando la poca representación que alcanzaron en el Congreso, y más bien manteniendo un bajo perfil.

Se mostraban más temerosos de que les llegaran las investigaciones del pasado que por ejercer la representación de los que votaron por ellos, menos aún por buscar convencer a los tantos que no les dieron el voto, pero que tampoco están conformes con el Gobierno obradorista.

Finalmente, este fin de semana PAN, PRI y PRD anunciaron que van en alianza a las elecciones intermedias, en más o menos la mitad de los 300 distritos electorales del país. Sus cálculos y negociaciones les dan para pensar que con esas diputaciones logran la mayoría y que les alcanza para ganar algunas de las gubernaturas en juego.

Lo que no se molestaron en definir es qué proponen juntos. Ni siquiera hicieron un intento por presentar un proyecto, un esbozo de plataforma, una idea de país. Se unen por consideraciones numéricas y el objetivo político de arrebatar la mayoría.

El Presidente se burla de ellos, dice que confirman su vieja acusación de que PAN, PRI y PRD son lo mismo: “la mafia del poder”. Y mientras, se ríe de los llamados del INE a que no intervenga en lo electoral, mueve fichas de su Gobierno a organismos autónomos y anuncia que va a proponer a un cuadro de la 4T para encabezar el Inegi, uno de los pocos institutos que con autonomía no se suma a la historia ficticia de “los otros datos” y retrata con crudeza el verdadero país que está gobernando.

PAN, PRI y PRD anuncian que presentarán candidatos ciudadanos. Habrá que ver. Pero mientras no digan para que quieren el poder juntos, el discurso presidencial cobra peso. ¿Se quedarán en lo mismo? ¿Repartición de candidaturas y cuotas? ¿Creerán que los mexicanos opuestos a AMLO quieren simplemente regresar al pasado? Se estarán equivocando.


Saciamorbos

En la coalición oficial, Morena se pelea con el Verde y con el PT. Se lanzan amenazas de rompimiento los tres. En la oposición, PAN-PRI-PRD por un lado y Movimiento Ciudadano por el otro cruzan acusaciones de ser esquiroles de Morena, unos por juntarse y el otro por no juntarse. En síntesis, los que están con AMLO se están peleando y los que están contra AMLO… también.
08 Diciembre 2020 04:06:00
Felipa Obrador y los terrenos del Tren Maya
Una de las razones que esgrimió el presidente López Obrador para cancelar el nuevo aeropuerto de Texcoco, fue que los allegados al exmandatario Enrique Peña Nieto, se habían quedado con los terrenos aledaños a la terminal. Con una obra de esa magnitud, esos terrenos al cabo de unos años aumentarían brutalmente de precio.

Negociazo.
¿Será que esté haciendo lo mismo Felipa Obrador, la prima hermana del Presidente?

En la investigación que presentamos en Latinus hace unos días, lo que más llamó la atención fue que Felipa Obrador participó en contratos por 365 millones de pesos, otorgados por Pemex. Pero al final del reportaje de Mario Gutiérrez Vega se decía lo siguiente:

“Felipa Guadalupe Obrador Olán es administradora de la cooperativa Chay Tyoxja El Dorado, que opera los hoteles Winika Habitat y Winika Alterra, ubicados en dos privilegiadas zonas cercanas a las ruinas mayas de Palenque, en Chiapas. El 19 de febrero de 2019, al arranque del sexenio, dos meses después del inicio oficial de las obras del Tren Maya, el Ayuntamiento de Palenque autorizó a la prima hermana del Presidente la modificación de uso de suelo de ambos predios rústicos para que puedan habitarse y ofrecer en ellos servicios de hospedaje”.

El asunto solamente así planteado ya es escandaloso. Conseguir un cambio de uso de suelo en una zona tan preciada (uno de los terrenos colinda con el Parque Nacional que alberga las ruinas mayas de Palenque) requiere de muchas influencias. Es claro que Felipa Obrador las tiene.

Pero la sospecha crece cuando uno revisa la extensión de terreno que ocupa cada hotel y su discreta oferta de habitaciones. Según sus páginas de internet, el hotel Winika Alterra, está ubicado en un predio de 6 hectáreas y tiene solamente cinco habitaciones. El Winika Habitat tiene 32 hectáreas y solo ocho habitaciones. Se define como “un desarrollo ecoturístico en medio de la selva chiapaneca”.

¿Tanta extensión de terreno para un puñado de cuartos? ¿No será que estos hoteles boutique sean solamente la pantalla para obtener un cambio de uso de suelo en una zona privilegiada y luego, cuando ya esté funcionando el Tren Maya, se vuelvan desarrollos enormes de gran plusvalía manejados por la prima del Presidente?

A la “mafia del poder” la acusaron de hacer una obra faraónica con dinero de todos los mexicanos y quedarse con los terrenos aledaños para hacer negocios privados y enriquecerse. Esto se parece mucho.

Saciamorbos

Tres días después, Pemex tuvo que admitir que todo era verdad: la prima hermana del Presidente, Felipa Obrador, sí participó de contratos multimillonarios durante este sexenio. La explicación que ofreció Pemex deja la duda: ¿Incompetencia o simulación y complicidad? El mismo reportaje señala que “la prima hermana del Presidente ha recibido adjudicaciones directas de menor monto, sin concurso ni licitación, del Instituto Mexicano del Petróleo, Aeropuertos y Servicios Auxiliares, el IMSS y el ISSSTE”. Hasta el cierre de esta columna, estas dependencias, dirían el clásico, “callan como momias”.
03 Diciembre 2020 04:06:00
En su autoencuesta, AMLO reprueba en combate a la corrupción
La principal bandera del obradorismo es el combate a la corrupción. Sobre esa consigna se montó Andrés Manuel López Obrador y arrasó en las elecciones del 2018. A diario el Presidente fustiga a los corruptos (del pasado), repite una y otra vez que ya se terminó la corrupción “de los de arriba”, que su Gobierno es honesto, que todos los males del país son culpa de esa odiada corrupción.

Para mala suerte del Presidente, la gente no es tonta.

Frente a este tsunami de propaganda que trata de dibujar al Presidente de México como un adalid contra la corrupción, los ciudadanos saben la realidad: se siguen agolpando los escándalos de sobornos, dinero sucio, contratos malhabidos; estos escándalos impactan a miembros del Gabinete y hasta a integrantes de la familia del Presidente; y ante estas denuncias y evidencias, López Obrador ha tendido un manto de impunidad.

Por eso no sorprende que incluso en la encuesta que se mandó hacer el propio Presidente, el 51% de la gente opine que la corrupción está igual o peor que antes. ¿Qué implica esto? Que el pueblo reprueba al Presidente en su principal compromiso de campaña.

Los datos exactos son estos: 17.9% cree que hay más corrupción en este sexenio que en el anterior, 33.6% cree que está igual y 43.6% cree que hay menos. Si sumamos los que creen que hay más con los que creen que está igual, representan el 51.5% de los entrevistados. La encuesta la hizo la propia Secretaría de Gobernación a 2 mil 500 personas el 24 de noviembre, según divulgó el presidente AMLO.

Saciamorbos

1.- Cuentan en Palacio Nacional que están cerrándole la válvula de oxígeno a un personaje que podría explicar muchas de las cosas que sucedieron con las fortunas personales de varios integrantes de primer nivel del Gabinete de Enrique Peña Nieto. Guillermo “Memo” Manzur parece que desoyó los consejos de sus cercanos en el sentido de que debía irse de México y ahora, me confían, está siendo “cordialmente invitado” por las autoridades para que les platique lo que sabe, lo que tiene, lo que hizo. Su testimonio, dicen los que saben, puede ser un terremoto político-financiero que alimente la retórica del presidente López Obrador sobre el pasado.

2.- Pío López Obrador confiesa en video haber recibido más de 7 millones de pesos en efectivo para la campaña de su hermano Andrés Manuel. Nada contra él. El viernes, al exsecretario general adjunto del PRI le ordenaron regresar al bote por un asunto que directamente implica 750 mil pesos, una novena parte.

3.- Vamos muy bien contra la pandemia, dicen. Pero la habilitación de un hospital Covid de emergencia en el Centro Citibanamex era por tres meses. Ahora, me revelan, el Gobierno de la Ciudad de México pidió a los empresarios que lo amplíen. Este tipo de datos radiografían que la situación está muy muy grave, en contra del discurso oficial tan triunfalista.
02 Diciembre 2020 04:06:00
Cinco momentos del discurso de AMLO
Difícilmente puede llegar a sorprender con algún anuncio un Presidente que habla más de dos horas diarias. Pero de pronto hay definiciones, hay símbolos, que surgen en un discurso, como el que ayer por la tarde marcó la conmemoración de los dos años de Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

1.- La izquierda antimilitarista. La primera de cuatro interrupciones con aplausos de los 70 asistentes a la ceremonia, fue para las Fuerzas Armadas. La segunda para los secretarios de Marina y Defensa Nacional. Es decir, la mitad de los aplausos se lo llevan las Fuerzas Armadas, pilar del Gobierno que prometió desmilitarizar el país.

2.- ¿Logros? En la larga lista de supuestos logros de Gobierno enumerados por el Presidente figuraron cosas como: se realizaron 504 conferencias (mañaneras) de prensa; las remesas que mandan los paisanos en Estados Unidos llegaron a 40 mil millones de dólares; se realizaron la ceremonia del Grito y los desfiles del 16 de septiembre y el 20 de noviembre; no ha habido apagones ni falta de agua; se da periódicamente la información de quién es quién en los precios; se ofreció asilo a Evo Morales; se rifó el avión presidencial (que no se rifó ni se ha vendido); no se ha dejado de pagar a médicos, maestros y soldados, y se estableció en la primaria la materia de “vida saludable”.

3.- El Gobierno de un solo hombre. Al comenzar y al terminar la ceremonia se rindieron “honores al Presidente”; no a la bandera, al Presidente.

4.- Ahorro invisible. Sin alterar el gesto, el Presidente afirmó que en dos años, gracias al combate a la corrupción, su Gobierno ha ahorrado ¡1 billón 300 mil millones de pesos! No dijo dónde está ese dinero o en qué se usó. Con tan espectacular ahorro, las dependencias federales no tendrían por qué andar pellizcando los aguinaldos de los burócratas, el Gobierno no tendría por qué estar cancelando fideicomisos ni tendría que seguir la escasez de medicamentos y vacunas.

5.- Mentiras redondas. Su Gobierno enfrentó con “valentía y eficacia a la pandemia”. “Hemos salvado miles de vidas”. “Se auspicia la igualdad de género”. “Ya no hay masacres”. “No se tolera la corrupción”. “En mi gobierno no hay impunidad para nadie”. “No se han violado derechos humanos de los migrantes”. Una retahíla de datos y hechos desmienten al Presidente.

Pero en fin, es su realidad. Ya estamos acostumbrados a que él viva ahí.
01 Diciembre 2020 04:06:00
En 4 días se le cayó el triunfalismo de los 2 años
Hoy, Andrés Manuel López Obrador, cumple dos años de ser Presidente. Escucharemos su tradicional discurso triunfalista plagado de falsedades. Como si el destino supiera que estaba por llegar la fecha, la realidad lo puso en evidencia en los últimos días.

“Tuvimos éxito contra la pandemia”. El lunes, la Organización Mundial de la Salud pidió a México “tomarse en serio” la pandemia porque está mal la situación en el país. Lo dijo textualmente Tedros Adhanom, director general de la OMS. La pandemia está fuera de control, el Gobierno sigue minimizándola y México aparece entre los peores países del mundo en prácticamente cualquier dato que se mida.

“Funcionó la recuperación económica porque apoyamos abajo”. El domingo, el periódico favorito del Presidente, La Jornada, tuvo como encabezado principal: “Bajaron ingresos en 73% de hogares por la pandemia”. Antes, el Banco de México explicó que este año caeremos el triple que los demás países en vías de desarrollo, y el próximo año creceremos solo la mitad.

“El sistema de salud será como en Dinamarca o Canadá”. El domingo, durante su gira por Baja California, mamás y papás de niños con cáncer se manifestaron ante el Presidente para denunciarle que llevan dos años sin medicinas. Se volvió viral la foto de una pancarta con la leyenda “queremos vivir, nos hace falta nuestro medicamento”, que pegó un afectado a la ventanilla de la camioneta blindada donde viajaba el Presidente, quien no se detuvo a hablar con ellos (“yo le pertenezco al pueblo”).

“El 1 de diciembre (hoy) van a haber resultados contra la inseguridad”. El sábado, apareció asesinado el empresario restaurantero, Baptiste Lormand. El mismo sábado un comando irrumpió a balazos en una boda de Guaymas, Sonora. Y el domingo en la madrugada mataron a dos en un bar de Uruapan, Michoacán. López Obrador lleva casi el mismo número de muertos en dos años que Felipe Calderón en todo su sexenio.

“Hemos fortalecido a Pemex y CFE”. El lunes se divulgó que la producción en refinerías cayó 13% en octubre. La gran apuesta energética del Gobierno es construir una refinería, la producción de petróleo está desplomada a niveles de hace 40 años y el domingo se incendió una subestación eléctrica de la CFE.

Saciamorbos

Entrevisté ayer a la valiente Elizabeth Zagal, jefa de Enfermeras de la Unidad de Urgencias del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), en W Radio:

-¿Está el Gobierno mintiendo con respecto a las cifras de hospitalizaciones?

-Sí, sí está mintiendo. Tengo contactos en muchos otros hospitales y también están saturados.

-¿Qué le diría al Presidente si lo ve de frente?

-Que no mienta, que no le oculte la verdad a la ciudadanía.

-¿Qué debe decirle a la gente?

-Que nos está rebasando esta pandemia, que la capacidad hospitalaria está al tope, que no podemos hacer otra cosa porque él tomó malas decisiones.
26 Noviembre 2020 04:08:00
La cerrazón frente a las mujeres
En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el presidente López Obrador decidió mostrar que sigue encerrado en su visión francamente conservadora sobre el tema.

Para él, las causas de un homicidio y un feminicidio son las mismas, la violencia contra la mujer es culpa del neoliberalismo y todo se arreglará cuando haya valores en la familia.

Esa es su convicción y no le importa que las organizaciones de mujeres le hayan dicho hasta el cansancio desde que empezó su Gobierno que esa postura las agravia y dificulta la acción institucional para enfrentar el fenómeno.

Esta vez, la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, se animó a corregirlo teniéndolo enfrente, en su terreno favorito: la mañanera. Tal vez pesaron en ella las críticas que recibió cuando denunció machismo en el actual Gobierno, solo para terminar desdiciéndose.

Por más que sus seguidores hayan querido vender el eslogan de “el Presidente más feminista de la historia”, su postura irreductible lo muestra incapaz de entender un fenómeno complejo, y cerrado a escuchar lo que le dicen a gritos las mujeres del país en las calles, en los foros y en los estudios
académicos.

Un Presidente con un estilo tan unipersonal de ejercer el poder y cuya palabra es tomada como ley por la mayor parte de sus colaboradores, es definitorio para las acciones que se toman en su Gobierno.

Pese a la presencia en el movimiento lopezobradorista de numerosas mujeres con larga trayectoria de activismo, la palabra presidencial parece tener un efecto paralizador.

En cambio, la fuerza de la movilización de las mujeres en la sociedad es imparable.

A López Obrador no parece importarle. Si no da muestras de flexibilidad en ningún tema, por el bien del país sería de gran utilidad que en este lo hiciera. Aunque sea por el bien de su propia gestión.
25 Noviembre 2020 04:08:00
Dos años después, los peñistas evalúan dar la cara
Desde hace varias semanas, exfuncionarios del Gobierno de Enrique Peña Nieto han tenido comunicación para definir si deben activa y públicamente defenderse frente al embate del presidente López Obrador contra todo aquel que haya trabajado en el Gobierno el sexenio pasado.

El diagnóstico es el mismo: los peñistas coinciden en que le están dejando toda la cancha libre al Presidente con sus conferencias mañaneras, a lo que se filtre estratégicamente desde la Fiscalía General de la República y a lo que vayan declarando los cada vez más numerosos testigos protegidos.

A esto se suman las investigaciones que se realizan en dependencias públicas y medios periodísticos sobre la Administración pasada, los documentos que se publican, las implicaciones que un día sí y otro también saltan a la luz y los dejan mal parados.

Frente a todo ello, Peña Nieto y su equipo no han ni siquiera tratado de esbozar una defensa. Es una paliza épica frente a la que hasta ahora han decidido callar. Todos tienen miedo. Pero hay distintas maneras de procesarlo y enfrentarlo.

Ahora, divididos como siempre lo han estado, los distintos grupos del peñato debaten qué hacer. ¿Hubo una gota que derramó el vaso? Ya se venía llenando: primero, las declaraciones de Lozoya; y ahora, las declaraciones de Zebadúa, las que vienen de Rosario Robles y las que podría estar gestionando ya Juan Collado.

A lo largo de los dos años de Gobierno de López Obrador, unos han preferido acercarse discretamente a Palacio Nacional para sacar la bandera de la paz, para pedir clemencia y tratar de negociar. Otros han buscado desaparecer por completo de la cosa pública y mandar el mensaje al Presidente de que no son rivales, apostando a que eso les garantizará tregua presidencial.

Unos más han querido apoyar al nuevo Gobierno en las dificultades que va enfrentando, tratando de ayudarles en el cabildeo e implementación de sus políticas, buscando congraciarse desde lo oscurito. Y algunos más juguetean con la idea de contraatacar e intentar meter aunque sea el gol “de la honra”, como se dice en el futbol cuando un equipo está apabullando al otro y lo tiene con un cero en el marcador. Hasta ahora, lo más que se ha visto es un desmentido, no una embestida pública para defenderse y contraatacar.

Hay algo en común en todos estos grupos del peñato: a todos les ha tocado –en mayor o menor medida– que el Presidente y su Gobierno los aplasten. Los que han buscado acercamiento, los que quieren ser invisibles, los que tratan de ser útiles y los que quieren contraatacar, a todos les ha ido mal. Todos han desfilado en las mañaneras donde son objeto del escarnio público, a algunos se les amenaza con investigaciones, a otros sí se les investiga, unos salen en declaraciones de testigos protegidos, sobre otros se deja colgando la sospecha pública. Y mientras todo esto pasa, con el honor maltrecho, no meten ni las manos.

Hoy evalúan si eso debe cambiar, según me revelan distintas fuentes con acceso a esta información en la que baso la presente columna. Quién sabe a qué conclusión lleguen. Porque del lado del Gobierno, está claro que hay parque para rato.
24 Noviembre 2020 04:07:00
De aquel ‘golpe de estado’ contra AMLO…
El presidente López Obrador apagó en una gestión cualquier fuego de inconformidad que existiera entre la cúpula militar mexicana, me revelan fuentes enteradas del asunto. Como lo expresamos ayer en estas Historias de Reportero, el Presidente de México decidió usar su buenísima relación con su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, para conseguir la liberación del general Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de la Defensa Nacional el sexenio pasado.

Según estas fuentes, la decisiva intervención del presidente AMLO en favor de un general de cuatro estrellas se ganó el reconocimiento incluso de los sectores de las Fuerzas Armadas, que habían expresado –a veces en privado, a veces en público– su enojo, insatisfacción, crítica sobre el rumbo del Gobierno actual.

Recordemos un episodio. En octubre del año pasado, en un desayuno de militares de alto rango con la presencia del secretario de la Defensa, el general Luis Crescencio Sandoval, uno de los generales que más lejos llegó en el servicio público, Carlos Demetrio Galván Ochoa, lanzó duras e inusuales críticas al Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Recogía su voz la preocupación e insatisfacción de un sector de las Fuerzas Armadas. Este episodio sirvió al presidente AMLO para (peligrosamente) juguetear otra vez con la (peligrosa) idea de que querían darle golpe de Estado.

En un par de años, la relación de López Obrador con las Fuerzas Armadas ha pasado del acérrimo odio al amor entregado: en campaña acusó al Ejército de criminal, luego como Presidente electo se reunió con el general Cienfuegos (era el secretario de Defensa entonces) y moderó el discurso, y ya que tomó el poder ha configurado el Gobierno más militarista del que se tenga registro en la historia reciente de México.

La apuesta presidencial por la inocencia del general Cienfuegos encaja a la perfección con el derrotero que ha tomado esta relación.



Saciamorbos

Ayer en mi cuenta de Twitter le revelé en primicia que Epigmenio Mendieta Valdés, el abogado que defiende a la exsecretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, afinaba detalles para que su clienta se vuelva testigo protegido de la Fiscalía General de la República, o como se llama oficialmente, se acoja al criterio de oportunidad.

La también secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano en tiempos del presidente Enrique Peña Nieto resistió casi un año y medio en las duras condiciones de la cárcel, sin inculpar a sus superiores, a pesar de que en varias ocasiones tanto el presidente López Obrador, como el fiscal Alejandro Gertz Manero, le ofrecieron públicamente que su pase de salida estaba tan cerca como una
confesión.

Lo que pueda relatar Rosario Robles Berlanga sobre tantas cosas del sexenio pasado, en la que fue operadora electoral-política-financiera, sin duda generarán una fascinante retahíla de escándalos.
23 Noviembre 2020 04:08:00
Cienfuegos: la historia detrás de su captura y liberación
Lo único raro que notó el general Salvador Cienfuegos antes de abordar ese vuelo a Los Ángeles fue que un hombre le estuvo tomando fotos discretamente en el aeropuerto de la Ciudad de México. Ese hombre abordó primero y se sentó en la zona de primera clase. Quien fuera secretario de Defensa Nacional en el sexenio de Enrique Peña Nieto ocupó con su familia los asientos en clase Turista. ¿Quién era ese hombre? En la era de las redes sociales y los teléfonos inteligentes, una foto que intenta no ser detectada no es motivo de particular sospecha.

Así que nada parecía salirse de lo normal. El general Cienfuegos y su familia estaban listos para unos días de descanso en Los Ángeles y San Diego, California. Cuando la nave aterrizó y descendieron para realizar el habitual trámite de Migración y Aduanas, fueron amablemente interceptados por una persona que, tras preguntarles si viajaban juntos, les pidió que la acompañaran como familia, separados de los demás pasajeros. Aquello parecía mucho más una cortesía para quien fuera un alto funcionario, condecorado por el Gobierno estadunidense, que el inicio de la aprehensión de un exsecretario de Estado acusado de poner el Ejército al servicio del un cártel del narcotráfico.

Los Cienfuegos fueron llevados a una sala tipo VIP, donde otra persona pidió al general que la acompañara a otra habitación, mientras los demás lo esperaban. De nuevo: para la familia, aquello se veía como la continuación de una deferencia.

No lo era. Le habían tendido la cama, como se dice. Cienfuegos no volvió a reunirse con los suyos. Más de una hora después, la familia recibió la noticia: Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de la Defensa Nacional, era acusado de coludirse con el narcotráfico y estaba detenido por las autoridades de Estados Unidos. El general de cuatro estrellas solo alcanzó a comunicar a su esposa que realizara un par de llamadas clave a sus cercanos para informar de su situación y pedir auxilio. En la familia reinaron el desconcierto y el drama. ¿Qué había hecho? ¿Por qué lo detenían? ¿Cómo a él, a quien Estados Unidos había tenido la confianza de incluir en el Comando Norte, en el Comando Sur, que fue homenajeado unas semanas antes de dejar su cargo, que tenía un acceso privilegiado al Pentágono, a la CIA? ¿Qué estaba pasando? ¿Había hecho algo y nadie supo? ¿Era una injusticia? ¿Lo habían confundido? “Confíen en mí”, mandó el general Cienfuegos como mensaje, a manera de clamor de inocencia.

Lo que siguió fue una operación de Estado para liberar al general Cienfuegos. Tomó un mes.

Si bien la reacción inicial del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, fue colocar al general Cienfuegos en el basurero de los corruptos del pasado y usarlo como combustible para su narrativa político-electoral, fue el propio Presidente de México quien intervino decisivamente para pedir a su homólogo estadunidense, Donald Trump, la liberación del militar de alto rango.

El Presidente cambió de opinión sobre el caso debido a la influencia de una persona en particular: el actual secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Crescencio Sandoval.

El general Sandoval no solo es el sucesor del general Cienfuegos en el cargo. Es en buena medida su hechura. A lo largo del sexenio anterior, pasaban mucho tiempo trabajando juntos: reuniones, giras, vuelos, operaciones. Sería difícil pensar que Cienfuegos se hubiera coludido con el narco y Sandoval nunca hubiera sospechado. Sería difícil pensar que Cienfuegos intercambiara miles de mensajes por celular con un operador del crimen organizado sin que tuviera noticia de ello Sandoval, hombre de su confianza y mando central en las operaciones cotidianas del Ejército.

Por eso, el secretario de la Defensa actual, recogiendo también la preocupación de la élite militar, presentó en la junta matutina al Presidente de México una exposición detallada de quién era a su juicio Cienfuegos, por qué era inocente de los cargos de narcotráfico que se le imputaban y por qué había que intervenir a su favor. Habló de su personalidad, de su gestión, incluso de su dinero, de su casa en Ciudad Satélite, Estado de México, y su modo de vida. Conociendo las posturas del presidente López Obrador sobre el expediente de derechos humanos del Ejército mexicano en el sexenio pasado y su diagnóstico sobre la corrupción del pasado, insistió en que la acusación por la que fue detenido Cienfuegos no tenía que ver ni con una cosa ni con la otra.

El general Crescencio Sandoval, pues, fue clave para que el presidente López Obrador entendiera lo que estaba en juego y decidiera usar el capital político que a lo largo de dos años de gobierno acumuló frente al presidente Trump. La implementación de esta decisión corrió a cargo del canciller Marcelo Ebrard. Del otro lado de la mesa, además del fiscal William Barr, intervino también el súper asesor y yerno del Mandatario estadunidense, Jared Kushner.

Un mes y tres días después de aquel vuelo de la Ciudad de México a Los Ángeles en el que lo único raro que notó fue que un hombre le tomaba fotos discretamente, el general Cienfuegos quedó libre. Llegó a México por vía aérea el 18 de noviembre. Pude reconstruir esta historia con base en fuentes cercanas a su protagonista y al Gobierno federal mexicano, que me relataron así lo sucedido.
20 Noviembre 2020 04:06:00
100,000
Esta columna no tiene ninguna opinión sobre la gestión de la pandemia en México. Son solo datos duros y declaraciones oficiales.

México es el cuarto país del mundo con más muertes por Covid-19, con un total de 100 mil 104 defunciones (solo por debajo de Estados Unidos, Brasil e India). Tiene más fallecidos que Italia, Francia, España, Indonesia, Argentina y China (país donde surgió el virus).

En realidad, esa cifra subestima el número real de muertes por coronavirus en México: en el tablero de exceso de mortalidad que gestiona la Secretaría de Salud, los datos más recientes (octubre) indican que llevamos más de 203 mil muertes adicionales a las que se esperaban a esta altura del año (aunque la medición incluye todas las causas posibles de muerte, el único nuevo factor es la Covid-19).

Es decir, la situación es cuando menos doblemente peor. Cuando se inició la pandemia el subsecretario López-Gatell calculó que el número de muertos por coronavirus en México sería de 6 mil.

La tasa de letalidad promedio mundial es 2.4% pero México tiene un porcentaje de 9.8 por ciento. Es el segundo país más alto del mundo, solo superado por Yemen (29%), país que lleva cinco años en guerra, donde manda Al Qaeda y donde la crisis humanitaria ya era grave mucho antes de la pandemia.

Los datos oficiales también exhiben una marcada diferencia en las defunciones que ocurren en los hospitales públicos, en comparación con los privados: en el IMSS la tasa de letalidad es del 45% desde el inicio de la pandemia, en el ISSSTE es del 30% y en los hospitales de la Secretaria de Salud, del 25 por ciento.

En los hospitales privados la cifra es del 10%. Es decir, nada peor para enfrentar al coronavirus que ponerse en manos del Gobierno. En el IMSS es como un volado: si cae sol, vives; si cae águila, mueres.

El Gobierno dice que ha sido exitoso en su manejo de la pandemia porque no hay hospitales saturados. La política ha sido no hospitalizar a la gente. ¿Cuál es el resultado? El 80% de los fallecidos por Covid-19 no llegaron a cuidados intensivos. Y de los que sí llegaron y fueron intubados, el 74% no sobrevivió.

México también es el país con más muertes de personal de salud. A inicios de este mes, las autoridades reportaron mil 884 defunciones. En el mundo, México ocupa el primer lugar en el índice de positividad: 66.5 por ciento.

El 16 de abril, López-Gatell decía que el pico de contagios llegaría entre el 8 y el 10 de mayo. Para el 29 de mayo reconocía que no había llegado el pico. El 2 de junio afirmó que los contagios estaban “en su máximo nivel de intensidad”. El 11 de junio decía que el pico llegaría en la primera quincena de julio. Para el 29 de septiembre aseguró que el punto máximo de contagios ocurrió “en la última semana de julio”.

En marzo la Organización Mundial de la Salud recomendó la aplicación de pruebas masivas para la detección de Covid-19. En México el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, consideró que esa idea “partía de una visión completamente fuera de lugar”. Desde entonces y hasta ahora, no quiere hacer pruebas. Eso impide saber cuántos contagios reales hay, y por tanto, impide contener la pandemia.

Nuestro país sigue siendo uno de los que menos pruebas aplica en el mundo. En la medición de pruebas totales por cada mil habitantes, México llega a 17. Son menos de las que aplican Pakistán (21), Bolivia (29), Ruanda (44), Namibia (53), Irán (65) y Chile (243). No hay pruebas para la población, pero sí para el presidente López Obrador, quien reveló que cada semana se aplica una: “llevo como unas seis u ocho”, dijo el 19 de octubre. Diez funcionarios del Gabinete han dado positivo; para ellos también hay pruebas.

Ante la inminente llegada del coronavirus a México, el 11 de febrero, el presidente López Obrador dejaba claro que no haría obligatorio el cubrebocas: “No vamos a cometer el error que se cometió en el Gobierno (de Calderón). ¿Se acuerdan que nos pusieron a todos cubrebocas? No podíamos ni hablar”.

En los siguientes meses el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell, dudó de su eficacia: “No sirven para protegernos” (2 de marzo), “el usar cubrebocas tiene una pobre utilidad, o incluso tiene nula utilidad” (27 de abril). “No es una medida que garantice que usted no se va a contagiar” (29 de abril). El 1 de junio la prestigiada revista médica The Lancet publicó un metanálisis para el cual revisó 172 estudios sobre medidas de protección contra Covid y confirmó que el cubrebocas sí sirve. Pero mes y medio después, el 14 de julio, el presidente AMLO dijo: “no es un asunto que esté científicamente demostrado”.
19 Noviembre 2020 04:06:00
Brota el enojo en la base obradorista
A dos años de distancia, privan la soledad y el resentimiento en el movimiento que llevó al presidente López Obrador al poder. Es como si el rebaño no reconociera a su pastor: quienes acompañaron por muchos años en su lucha a Andrés Manuel, han perdido contacto con él, solo sienten el rigor de sus medidas y el frío de su trato. Encima lo ven defender lo indefendible y defender a los indefendibles. Los ideales que persiguieron juntos están arrumbados y se han suplido con pragmáticas decisiones que parecen una copia fiel de todo aquello que rechazaron. Y los aliados de hoy resultan ser los enemigos de antes.

Es como si el líder hubiera roto los vasos comunicantes con sus más fieles seguidores. Funcionarios del Gobierno que quisieron su bendición para buscar un cargo de elección popular en el 2021, pidieron cita y no se las concedió. Les mandaba decir con su secretaria o uno de sus hombres de confianza que hicieran lo que su conciencia les dictara. Lo que puede leerse como una señal de sana distancia entre el Presidente y el partido, fue también un golpe a quienes quieren una guía política y no les bastan dos horas de mañanera. Y entonces hablan de ingratitud, de abandono, de sequía, de una burbuja que siempre aísla a los presidentes.

Y entonces hablan de lo fácil que es aplicar los recortes al sueldo y las rebajas al aguinaldo cuando se vive en un Palacio que no cuesta, se maneja un coche que no cuesta, no se paga por comida ni por luz, agua ni gas. La austeridad es más fácil cuando no hay gastos. Y entonces crece el resentimiento y se agrieta el movimiento. Tiemblan las lealtades y la semilla del enojo empieza a buscar salidas.

Este estilo personal de gobernar del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene consecuencias políticas para su partido, Morena. Si estas son capitalizadas por la oposición -que para suerte del Presidente, parece aún desorganizada y dando tumbos- puede convertirse en un riesgo para su misión de conservar la mayoría en el Congreso en las elecciones del 2021.

En cualquier partido o Gobierno, cuando las cosas salen bien, cuando hay triunfos y éxitos, sanan rápido los raspones y las diferencias quedan superadas en la borrachera de la gloria. El problema es cuando no hay nada qué presumir. Cuando la pandemia llega a 100 mil muertes y se dijo que serían 6 mil. Cuando la economía se derrumba 10% y se dijo que habría crecimiento de 6%. Cuando la inseguridad alcanza récord dos años después y se había prometido que desde el primer día se sentiría paz. Cuando la imponente bandera de la corrupción que se enarboló en la campaña es hoy un trapo raído por paquetes con efectivo, casas, empresas, contratos. Y frente a la debacle, frente a las crisis, la única prioridad del líder es él mismo.
18 Noviembre 2020 04:06:00
El sorprendente giro del extraño caso Cienfuegos
El caso del exsecretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos, ha sido sorprendente desde su detención el 15 de octubre al aterrizar en Los Ángeles hasta que ayer se anunció que el Gobierno (saliente) de Estados Unidos decidió retirarle los cargos y devolverlo a México para que sea investigado aquí.

La decisión inédita del Departamento de Justicia ocurre cuando el Gobierno mexicano está prácticamente aislado en el mundo en su apoyo al derrotado presidente Trump y cuando el Mandatario mexicano enfrentaba fuertes presiones del Ejército, la institución sobre cuyos hombros ha puesto gran parte de su proyecto de país.

1.- La acusación. Según el expediente en contra del general Cienfuegos, que se supone tiene 700 páginas, el secretario de la Defensa Nacional mexicano chateaba por Blackberry con el número dos de un cártel de bajo perfil en Nayarit. No con “El Chapo”, no con “El Mencho”, ni siquiera con “El H-2” (el líder de ese cártel nayarita de bajo perfil), sino con el número dos del “H-2”. Para muchos, la indagatoria y detención de quien durante su alto encargo era uno de los consentidos del Gobierno americano (su nivel de acceso así lo reflejaba), sin la coordinación ni los canales habituales, fue reflejo del desastre de organización interna que trae el Gobierno de Donald Trump.

2.- La reacción del Presidente. Cuando se supo de la detención, la primera reacción del presidente Andrés Manuel López Obrador fue montarse electoralmente en el asunto y colocar al general Cienfuegos en el basurero de los corruptos del pasado que alimentan diariamente su narrativa electoral de las conferencias “mañaneras”. Duró poco. Las presiones del Ejército Mexicano en favor de uno de los suyos surtieron efecto: a las pocas horas, el Presidente cambió radicalmente el discurso y de la condena al pasado pasó a la queja del presente; se mostró indignado porque EU no le dijo nada a México del expediente Cienfuegos y amagó con revisar la cooperación con las agencias estadunidenses.

3.- Estados Unidos retira los cargos porque confía en México. El comunicado en inglés de la fiscalía americana dice que lo hizo “en reconocimiento a la sólida sociedad entre México y EU para la aplicación de la ley”. Si algo saben, piensan y abiertamente dicen todas las agencias de inteligencia de EU es que en México no hay estado de derecho y no se aplica la ley.

4.- México va a investigar a Cienfuegos. El comunicado en español resalta que ahora el general Cienfuegos será “investigado y, en su caso, procesado acorde con las leyes mexicanas”. Eso no va a suceder, lo sabemos todos. Regresará a México y quedará libre, porque esa es la garantía que ha dado el presidente López Obrador al Ejército.

El documento oficial que el Departamento de Justicia pone a consideración de la juez dice con todas sus letras: “Estados Unidos ha determinado que consideraciones importantes y sensibles de política exterior pesan más que el interés del Gobierno en continuar el juicio del defendido”. Con ese párrafo, el Gobierno norteamericano se sacude la responsabilidad de demostrar que su caso estaba bien armado y si en México queda libre el general, no serán ellos los culpables de inventar un caso, sino los corruptos mexicanos que no tienen remedio. Queda para el futuro saber a detalle qué hay de esas “consideraciones importantes y sensibles de política exterior” que pesan tanto. El enfado contra el neoliberalismo y la globalización, y el error de los partidos por fundirse, borrar sus fronteras y dar la espalda a las mayorías, lo capitalizaron líderes como Donald Trump, en Estados Unidos, y Andrés Manuel López Obrador, en México, para llenar el vacío de poder. Acaso por ello se entienden, incluso el líder de la 4T, no ha reconocido el triunfo de Joe Biden. Después de la Guerra Fría, los partidos se corrieron hacia el centro y al hacerlo perdieron identidad. Trump y AMLO abandonaron el centrismo, congestionado por derechas e izquierdas, polarizaron y se distinguieronde los demás.

El senador Bernie Sanders apuntaba hacia el socialismo democrático, pero era mucho para Estados Unidos y el Partido Demócrata, razón por la cual se decantaron por el moderado Biden. La corrección política neutralizó a los partidos y a sus gobiernos. El deseo de quedar bien con todo el mundo, la costumbre de no llamar a las cosas por su nombre y la rendición ante los grupos de presión, debilitó a los poderes públicos y a las instituciones. El lenguaje se pobló de eufemismos para no herir sensibilidades ni molestar a la sociedad ni a las corporaciones con la aplicación estricta de la ley. En México, los rescoldos de oposición en el PAN y PRD fueron devorados por los pantanos de la corrupción peñista y por el embuste del Pacto por México.
Fuera del centro, el discurso antisistema, contestatario y rupturista de Trump y López Obrador, conectó con legiones de ciudadanos despreciados por el “establishment” y agraviados por líderes políticos y gobernantes venales. Sin ser modelo de congruencia de sus prédicas, el derechista y el izquierdista lograron un amplio respaldo en las urnas pese a sus errores y políticas divisivas. Ambos se enfrentan a los medios de comunicación y a los sectores críticos de la sociedad. Trump hizo de las noticias falsas la base de su Gobierno y AMLO ha convertido las conferencias “mañaneras” en jurado popular donde no hay más juez que él.

La paradoja consiste en que el Presidente estadunidense superó su propia votación y estuvo en la antesala de la reelección; el mexicano, a su vez, mantiene altos niveles de aprobación, no obstante los graves y crecientes problemas del país. En ambos lados de la frontera preocupa más el tema económico que la pandemia por coronavirus; incluso en México, 52% aprueba la gestión de la pandemia y 45% la reprueba, de acuerdo con la última encuesta cuatrimensual de Reforma. La cita de AMLO con las urnas será el 6 de junio próximo cuando se elija nuevo Congreso federal, 15 gubernaturas y casi 2 mil alcaldías. La intención de voto favorece al partido del Presidente (Morena), entre otros factores por la falta de oposición. Sin embargo, también anticipaba un triunfo apabullante de Biden.
Al margen de cómo termine el proceso del 3 de noviembre en Estados Unidos y del resultado de las elecciones intermedias en México, los movimientos políticos de Donald Trump y López Obrador, trascenderán sus gobiernos para bien o para mal, según el color del cristal con que se mira. Ambos visibilizaron heridas y agravios ocultos por sistemas basados en la corrupción, los privilegios y las complicidades. Antes de su ascenso al poder, las sociedades al norte y al sur del río Bravo ya se hallaban divididas; prevalecían la desigualdad, la injusticia; el racismo allá y el clasismo aquí. Empero, en lugar de sanar los males, los han agravado con el virus de la mendacidad y la discordia.
17 Noviembre 2020 04:08:00
Mi error fue no dar dinero a AMLO: Ancira
Alonso Ancira está preso otra vez. La primera ocasión lo detuvieron las autoridades españolas, a petición del Gobierno mexicano, justo cuando abordaba su avión en Mallorca. Le dieron la libertad condicional casi año y medio y, hace 10 días, tras perder un recurso sobre su extradición a México, el poderoso empresario mexicano, presidente de Altos Hornos (AHMSA) y pieza clave en el caso Lozoya, se entregó voluntariamente.

¿Qué hizo usted mal?, le pregunté hace unos días cuando lo entrevisté para Latinus. “No haber estado con ‘El Peje’ en sus momentos de elección”, contesta. ¿No haberle metido dinero a la campaña?. “Pues sí, eso a lo mejor hubiera suavizado o pavimentado muchas cosas”, deduce. Muchos priistas se arreglaron con López Obrador, le recuerdo. “Fueron más visionarios que yo”, remata.

Ancira conversa con enorme facilidad. Yo no recuerdo haber escuchado hablar públicamente a un empresario de ese nivel de la manera en que lo hizo el magnate del acero. Contó que aportó 2 millones de dólares a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, que pagó 3 millones de dólares a Emilio Lozoya por una asesoría a unos meses de ser funcionario, pero asegura que no los sobornó, que con Peña perdió más de lo que ganó y que la venta de Agro Nitrogenados le convenía a México como negocio energético y al Presidente como inversión política porque “es la forma más fácil de ganar una elección, si controlas los fertilizantes”.

Se quejó de que el Gobierno federal de AMLO le congeló las cuentas, se las liberó porque no encontró nada irregular y no le dijeron ni el famoso “usted disculpe”. Ironiza: “no soy ‘El Chapo’” como para merecer disculpa presidencial. Y planteó: “que el presidente López Obrador me ofrezca una disculpa, que desechen los procesos penales en mi contra y yo devuelvo los 200 millones de dólares que me acusan de haber recibido en sobreprecio de la venta de Agro Nitrogenados en el sexenio de Peña Nieto”.

La entrevista se difundió el 5 de noviembre. Nunca imaginé lo que vendría después: a los dos días, reingresó a prisión, y el 11 de noviembre, su planteamiento mereció respuesta del Presidente de México: “claro que le ofrezco una disculpa, nada más que devuelva los 200 millones de dólares”. Nada se dijo de los procesos penales.

Ancira me contó que vivía de maravilla en Mallorca, que caminaba despreocupado por sus calles y comía espléndidamente. Que viajaba por toda España –aviones privados y yate– pues solo debía acudir a firmar cada dos días ante la Guardia Civil de cualquier lugar de ese país. Y que de hecho, la cárcel no le resultó un lugar tan insoportable. La describió como un hotel de dos estrellas: “está más feo el Instituto Cumbres (de la Ciudad de México) que la cárcel local”. No tenía cara de que esperaba entrar de nuevo ni me dijo nada al respecto durante el encuentro. Eso sí, le mandó una recomendación a Peña Nieto: “que corra, que se busque Timbuctú”.

El caso vive estos días su punto de quiebre. La libertad de Ancira y la viabilidad de su empresa. Su extradición y lo que pueda relatar en su declaración. Los 200 millones de dólares y la narrativa del Presidente sobre la corrupción del pasado. Su entrevista me deja la sensación de que el empresario tiene para cooperar y tiene para atacar. Que va a dar, conforme vea: “soy un hombre de negocios, yo negocio todo menos a mi hija”.
12 Noviembre 2020 04:07:00
3 horas con 12 minutos
Si el Presidente hablara menos y gobernara más, este sería otro país. Pero no. Andrés Manuel López Obrador entiende el ejercicio del poder como una ráfaga incesante de palabras.

Ayer, la conferencia mañanera rompió récord: 3 horas con 12 minutos.

Incluyó dos ceremonias (una cínica condecoración a Seade y un anuncio de créditos del Infonavit), cinco referencias históricas (Estrada, Juárez, la revolución contra Porfirio Díaz, el maximato de Calles, la restructuración de la deuda de Salinas), el lamento perenne de que le robaron la elección presidencial de 2006 (esta vez, la perorata alcanzó para difundir una llamada telefónica entre el exsecretario de Comunicaciones de hace 15 años, el panista Pedro Cerisola, y el entonces gobernador de Tamaulipas, el priista Eugenio Hernández, preso por supuestos vínculos con el narco) y hubo tiempo hasta para hablar de cómo le robaron también la elección del 2012.

Ya más tirando a la actualidad, se quejó de campañas negras en su contra, de múltiples conspiraciones, insultó a Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, insultó a Frenaa, insultó a Sí Por México, y ya encarrilado, a Claudio X. González, Gustavo de Hoyos, Juan Francisco Ealy, Alejandro Junco, Enrique y León Krauze, Aguilar Camín, un servidor. Le tocó hasta su incondicional John Ackerman porque lo confundió con Leo Zuckermann. Defendió a Trump, defendió a Bartlett, se disculpó con Ancira, autorizó que Salinas regrese al país, defendió a Bartlett y se quejó de los apoyos a las feministas. Apuntó los festejos del 20 de noviembre por la Revolución, del 1 de diciembre por sus dos años en el poder y del 12 de diciembre por la Guadalupana.

Con un menú así, no tuvo que rendir cuentas por la pandemia desatada, la inseguridad sin control, la crisis económica más profunda que en países similares y los escándalos de corrupción que tocan su propio gobierno.



SACIAMORBOS

De los 192 minutos, me quedo con tres frases:

1.- “Al que insulta, al que manifiesta o expresa cosas sin fundamentos, al que no se autolimita, al que no argumenta, si no se lanza sin pruebas, ¿saben qué hace? el ridículo”. Aclaración pertinente: no hablaba de él mismo.

2.- “Es también espectáculo desagradable y hasta canallesco, porque es una acusación de unos contra otros, se está cumpliendo aquello de que cuando se reparte mal el botín hay motín, acusaciones entre la misma banda, pero bueno, ni modo, así es esto”. Aclaración pertinente: no hablaba de Bartlett vs. Adán Augusto, Porfirio vs. Delgado, Porfirio vs. Marcelo, Urzúa y Toledo vs. Romo, Jaime Cárdenas vs. su antecesor en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, Germán vs. Gatell, Sheinmbaum vs. Gatell, Marcelo vs. Gatell, la subsecretaria vs. el del Insabi, etc. Se refería a las denuncias de Javier Duarte contra Peña Nieto.

3.- “Una senadora del bloque conservador está denunciando a Jesús (Ramírez Cuevas, por desviar dinero en una empresa fantasma) y ya está pidiendo nueve años de cárcel; o sea, ya no es solo la denuncia, sino es nueve años de cárcel”. Aclaración pertinente: su hermano Pío López Obrador pidió 12 años de cárcel para mí, por difundir los videos en los que recibe paquetes de dinero.


11 Noviembre 2020 04:06:00
El Presidente que acabó  con la corrupción
Su vocero, Jesús Ramírez Cuevas, usó una empresa fantasma para financiar el órgano propagandístico del partido Morena. A su secretario particular, Alejandro Esquer, también le detectaron uso de empresas fantasma. Ya habían cachado en la misma a su superdelegado en Jalisco, Carlos Lomelí, quien además tenía contratos millonarios de medicinas… del propio Gobierno. Birmex, la empresa gubernamental a la que quieren darle la distribución de medicamentos para pacientes con cáncer, desvió más de 200 millones de pesos usando también empresas fantasma entre 2014 y 2019 (ya en el actual sexenio).

Su hermano Pío López Obrador aparece en videos recibiendo paquetes de dinero en efectivo que dice son para la campaña presidencial del 2018. El que da el dinero era su funcionario consentido, David León. Cuando fue jefe de Gobierno, su secretario particular y líder del Congreso local, René Bejarano, apareció también en video recibiendo fajos de billetes con ligas de un empresario. Al igual que dos altos mandos de su entonces partido, PRD, Ramón Sosamontes y Carlos Ímaz. Y su secretario de Finanzas, Gustavo Ponce, apostando en Las Vegas. Hasta una de sus diputadas en Veracruz, Eva Cadena, salió en video recibiendo “cash” prometiendo que lo entregaría a AMLO. Y su cuñada, Concepción Falcón, está acusada de desfalcar al municipio de Macuspana por 223 millones de pesos.

Su estratega energético, Manuel Bartlett, tiene un imperio familiar de 23 casas y una docena de empresas que no declaró, y cuyo financiamiento resulta inexplicable. El hijo de este, sigue siendo un multimillonario contratista del Gobierno. Su zarina anticorrupción, Irma Eréndira Sandoval, recibió en donativo una casa del Gobierno obradorista de la Ciudad de México. Su jefe de Oficina, Alfonso Romo, ha sido acusado de conflictos de interés y corrupción por dos integrantes del Gabinete que renunciaron indignados: Carlos Urzúa y Víctor Manuel Toledo.

El que fue su secretario de Comunicaciones y Transportes está salpicado por el escándalo Odebrecht-Idesa. El dirigente nacional de su partido, Mario Delgado, es acusado de lavado de dinero y desvío de recursos, por el legislador a quien escogió para ponerle la banda presidencial, Porfirio Muñoz Ledo. La anterior dirigente del partido, Yeidckol Polevnsky, fue denunciada por lavado de dinero; el denunciante fue el que la sustituyó en el cargo.

El IMSS tiene contratos con el hermano del director general, Zoé Robledo. Condecora a su subsecretario negociador del TMEC, aún cuando pesan sobre él denuncias de haber desviado recursos públicos para pagarse vuelos en primera clase a Hong Kong para ver a su familia largas temporadas. Su aliado y gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, es investigado por la Unidad de Inteligencia Financiera. Otro de sus funcionarios estrella, Ricardo Rodríguez, fue acusado por su sustituto, Jaime Cárdenas, de estar robando al pueblo lo devuelto de lo robado en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, organismo creado por López Obrador.

Tiene de aliada electoral a Elba Esther Gordillo. También al Partido Verde y sus más escandalosas figuras. Su líder sindical favorito es Napito. Impulsó para presidir el Tribunal electoral federal a José Luis Vargas, conocido como “magistrado billetes” por las irregularidades en sus ingresos y sus decenas de viajes con cargo al presupuesto público.

Ya es mucho, ¿no?
10 Noviembre 2020 04:08:00
Juan Collado: Libertad a cambio de confesar el fraude electoral del 2006
El Gobierno federal está preparando un nuevo golpe jurídico-propagandístico. Al estilo de la declaración del exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya, está fraguándose la confesión del abogado Juan Collado, figura clave de lo que el presidente López Obrador califica como “la mafia del poder”, y quien está detenido desde julio del 2019.

Fuentes de primer nivel me aseguran que en Palacio Nacional existe una fluida comunicación con el abogado Juan Araujo, pieza central de la defensa de Collado. El planteamiento del Gobierno es que, a cambio de ser dejado en libertad, Collado entregue dinero y firme una declaración política en la que relate “cómo se orquestó el fraude electoral de 2006”, según me explicó una de las fuentes.

Este relato haría énfasis en el episodio de los videoescándalos de 2004: cuando el empresario Carlos Ahumada grabó a varios integrantes del primer círculo obradorista mientras les daba dinero en efectivo, entre ellos, su exsecretario particular, René Bejarano.

El objetivo de esta declaración ministerial es validar la postura de López Obrador de que fue víctima de una conspiración fraudulenta que le arrebató la Presidencia en el 2006, y alimentar así la narrativa sobre la corrupción del pasado. Qué nombres incluir y bajo qué acusaciones, es parte también de lo que se está consensando entre las partes.

También, ya le decía, hay un tema de dinero. A Collado se le congelaron más de 80 millones de dólares en Andorra, y parte de la negociación es saber cuánto tendría que depositar al Gobierno federal, asumiendo que es fruto de actos de corrupción que salpican toda la era PRIAN (como dice el presidente AMLO), que incluye los sexenios desde Carlos Salinas de Gortari hasta Enrique Peña Nieto.

Entre las cosas que están terminando de negociarse, es que el arreglo entre Palacio Nacional y Juan Collado tenga el visto bueno de la Fiscalía General de la República.



Saciamorbos

1.- Otra muestra de la insensibilidad del Presidente. Descalificó, acusó, enfrentó a las víctimas de la violencia, a las mujeres que protestan por los feminicidios, a las mamás que quieren guarderías, a los papás de niños con cáncer. Y ahora, desdeña a sus paisanos tabasqueños que están inundados por la negligencia de la CFE ante las fuertes lluvias. Primero no quiso ir de gira, y luego, cuando se decidió a ir, fue una gira fifí, en helicóptero, en la que no se ensució los zapatos.

2.- El Gobierno prepara para esta semana la condecoración a Jesús Seade, por sus supuestos logros en la renegociación del TMEC. Todos los involucrados en ese trabajo saben que cuando llegó Seade, se terminó la negociación: él se puso a los pies de Trump, entregó todo lo que pidió Estados Unidos y México irá pagando -aún más en el Gobierno de Biden- este sometimiento. Para que no se viera fea la condecoración, la exoneradora del Gobierno, Irma Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública, ya declaró que no hay nada irregular en la denuncia contra Seade, quien fue descubierto haciendo viajes y pasando largas temporadas de “aviador” en Asia -donde está su casa-, y hasta acudiendo a una pelea del “Canelo” a Las Vegas, a costa del erario y volando en primera clase. Condecoración al desvío de recursos.
09 Noviembre 2020 04:07:00
Con Trump, AMLO sigue el ejemplo de Videgaray y Peña
En el verano de 2016, Donald Trump no tenía ninguna posibilidad de convertirse en presidente de Estados Unidos. Tenía de rival a la experimentada política Hillary Clinton, a quien el Presidente en funciones, Barack Obama, había calificado como la persona que mejor estaba preparada para llegar a la Casa Blanca en la historia de Estados Unidos. En cambio, Trump era esta combinación de patán y hazmerreír que había irrumpido en la escena política y había conquistado la candidatura del Partido Republicano.

…Hasta que Peña Nieto lo invitó a México a lucirse en plan presidencial en la residencia de Los Pinos, en una reunión que tenía el aspecto de un encuentro bilateral entre dos mandatarios. Trump, pues, podía tomarse en serio. Peña Nieto fue públicamente vapuleado por ello: se humillaba y le daba trato de jefe de Estado a un impresentable que había escalado en la política a base de golpear y discriminar a los mexicanos. Lo hacía, además, en contra de las buenas prácticas de la diplomacia y a diferencia de los presidentes del resto del mundo.

En el equipo de Peña Nieto justificaron la decisión con el argumento de que México estaba comprando una especie de seguro por si Trump ganaba la elección. La mañana del día de la elección presidencial, los pronósticos estadísticos le daban a Hillary más de 80% de probabilidades de ganar. Pero ganó Trump. Y México cobró su seguro: Luis Videgaray, que había salido del Gabinete de Peña por ser el organizador de la escandalosa invitación, regresó por todo lo alto como canciller, para manejar la relación bilateral gracias a su cercanía con el yerno Jared Kushner, y lograr la renegociación del TLC que estaba condenado a muerte.

Cuatro años después, Andrés Manuel López Obrador sigue el ejemplo de su antecesor. Frente a un Donald Trump derrotado al extremo de ser hazmerreír del planeta, exudando odio, portándose como un dictador bananero, con el estilo de patán con el que ejerció el poder, el Presidente de México ha decidido apostar por él. Y a juzgar por sus palabras, está comprando un seguro por si en tribunales Donald Trump logra la victoria que no conquistó en las urnas.

En contra de las buenas prácticas diplomáticas y a diferencia de los presidentes del mundo, López Obrador no quiso felicitar a Joe Biden por su triunfo y dio toda legitimidad a la impugnación de Trump que, cada vez más solo, grita que le hicieron fraude. Declaró el mexicano: “no quiero felicitar a un candidato, quiero esperar a que termine el proceso electoral. Nosotros padecimos de las ‘cargadas’, todavía no se terminaban de contar los votos y ya algunos gobiernos extranjeros estaban reconociendo a los que se declararon ganadores”.

No es la primera vez que López Obrador se compara con Trump. Tras ganar las elecciones de 2018, le escribió que “ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro y desplazar al establishment o régimen predominante”.

En este momento se ve casi imposible que Trump gane su impugnación en tribunales. Si la gana, López Obrador podrá cobrar su seguro. Pero donde suceda lo obvio y Biden llegue a la Casa Blanca, el ridículo le puede salir caro: el Presidente no sólo habrá hecho campaña a favor de Trump, sino lo habrá alentado en su aventura de conflicto postelectoral.
05 Noviembre 2020 04:06:00
Grandes noticias para AMLO en la elección de Estados Unidos
Por goteo, en un agónico final de fotografía a velocidad de “cámara phantom”, el demócrata Joe Biden va acumulando votos electorales que lo acercan al sueño de sacar a Donald Trump de la Casa Blanca. Simultáneamente, en una reacción desesperada, el Presidente en funciones denuncia fraude electoral y emprende una estrategia de judicializar la elección pidiendo que se detenga el conteo de votos en algunos estados y que se acelere en otros.

La conversación política es que es solo cuestión de tiempo para que se haga oficial el conteo a favor de Joe Biden, y que Donald Trump no aceptará la derrota. Se habrá cumplido el escenario más probable: una noche electoral sin resultados, varios días en el conteo, el voto popular a favor de Biden y el presidente Trump quejándose de fraude alentando un conflicto postelectoral.

Sin embargo, aún perdiendo la elección, a Donald Trump le fue mucho mejor de lo que se esperaba. Los promedios de encuestas marcaban que perdería el voto popular por 6 o 7 puntos porcentuales, y terminará perdiéndolo por 2 por ciento. Se esperaba una elección competida, pero su porcentaje de votación fue superior al esperado.

Desde mi punto de vista, esto es una gran noticia para el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Primero, porque no creo que Biden -si se confirma su victoria- le vaya a pasar una factura muy grande por haber apoyado a Trump. No está entre sus prioridades. Le cobrará, sin duda, pero no mucho.

Y segundo y más importante, porque los niveles de votación alcanzados por Trump revelan que hay un enorme sector de la población -la mitad del electorado estadunidense- impermeable a los errores de su líder y a las evidencias de su mal Gobierno.

Tanto Trump como AMLO han minimizado la peligrosidad de la pandemia, despreciado a la ciencia, rechazado el cubrebocas, inventado tratamientos, y por todo ello, han causado miles de muertos y llevado a sus países a colocarse entre los tres peores del mundo en el manejo de esta crisis sanitaria. Son mandatarios que enfrentan acusaciones de corrupción en su familia, a quienes no les importa el medio ambiente, que se piensan tocados por la historia, que gobiernan atizando la polarización, que insultan cotidianamente desde la máxima tribuna del poder, que acosan cualquier pensamiento diferente, que atacan a la prensa por sistema y que mienten sin control. Trump tiene una crisis por racismo tanto como López Obrador enfrenta una crisis por la inseguridad. Y los dos, una crisis económica.

Un potaje así era como para que Trump fuera vapuleado en las urnas, pero no sucedió.

Este resultado electoral marca la pauta al Presidente mexicano para redoblar la estrategia que lo llevó al poder, no para ajustarla. Además, de cara a los comicios del 2021 para renovar la Cámara de Diputados mexicana, él parte con mejores niveles de popularidad que su amigo estadunidense.
04 Noviembre 2020 04:06:00
Tres lecciones de Trump para políticos mexicanos
Al momento de cerrar esta columna, Estados Unidos está en proceso de franca mexicanización: sin resultados oficiales que los respalden, los dos candidatos a la Presidencia se proclamaron vencedores.

En contra de lo que se esperaba, no fue Donald Trump el primero que sacudió el tablero, sino su rival, Joe Biden. Frente a la total incertidumbre por falta de resultados contundentes y a pesar de que en ese momento iba segundo lugar en los conteos en la mayoría de los estados clave, Biden salió a decir que iba en ruta a ganar la elección. Trump no se aguantó y tuiteó, con faltas de ortografía, que querían robarle la elección.

El asunto empieza a descomponerse después de varias horas en que los actores políticos y mediáticos se comportaron con una inesperada mesura ante un esperado guion: una elección competida, realizada en condiciones desafiantes e inéditas, una noche larga y que terminara el martes electoral sin un ganador declarado. En la costa este de Estados Unidos concluyó el martes, y en la primera hora del miércoles salió Biden y le respondió Trump.

Y así, el escenario más probable… se complicó.

A estas alturas, ya hay algunas lecciones que se pueden desprender del resultado.

1.- Gobernar mal puede no ser tan grave. A Trump le está yendo mucho mejor de lo esperado. Aun cuando pierda la elección, frente al desastre en la gestión de la pandemia, es asombroso que no haya sido derrotado estrepitosamente.

¿Qué hace que un votante refrende su confianza en un hombre que ha demostrado incapacidad para resolver la crisis más importante de su Administración? ¿Cómo es competitivo un hombre que ha despreciado la peligrosidad de un virus que ha matado a 250 mil personas? Era para que le pusieran una paliza.

2.- No solo basta ser el “anti”. No solo basta con enarbolar el “no” a lo que hay, sino que es necesario explicar el “sí” a qué. Hay que tener un buen candidato que entusiasme, una oferta de futuro que despierte esperanza. Capitalizar el enojo contra un Mandatario no basta, tratar de posicionarse en política solo por ser el “anti” no garantiza un resultado holgado aun cuando exista insatisfacción con el Gobierno.

3.- No es electoralmente rentable apostar por solo un sector de la población. Quizá sea la última vez que atestigüemos que Texas sea el bastión republicano. Lo cerrado de la votación en esta entidad es fruto de la diversificación de la población, particularmente por la importante cantidad de latinos que viven en la frontera con México. Un electorado diverso es algo que solo va a crecer con el tiempo.
03 Noviembre 2020 04:06:00
Se teme lo peor
Washington, D.C.- No parece Estados Unidos: se habla de fraude electoral, de manifestaciones callejeras, de represión policiaca y posibles arrestos el día de los comicios. Comercios y casas han protegido sus cristales con tablones, el Presidente en funciones coquetea con no dejar el cargo si pierde, el Gobierno activamente margina del voto a las minorías, hay milicias urbanas racistas jugando políticamente, y los medios de comunicación no quieren anunciar un ganador de la contienda esta noche porque temen un caos en el conteo de boletas.

El escenario más probable, me dicen mis colegas de este país, es que hoy no haya un resultado definitivo. Y quizá la incertidumbre permanecerá varios días. Pero que al final gane Joe Biden. No es una apuesta ni un pronóstico. Es el escenario que consideran más probable. Los otros escenarios están vigentes: un sorpresivo triunfo de Trump, como hace cuatro años, o un Biden que arrase y permita hoy mismo anunciar que el republicano debe ir empacando porque se va de la Casa Blanca.

Si se cumple el escenario más probable, el presidente López Obrador debería poner sus barbas a remojar. Sus similitudes en estilo y forma de gobernar con Donald Trump -reconocidas por él mismo en la carta personal que le mandó al inicio de su sexenio-, constituirían un peligroso espejo de cara a las elecciones mexicanas del 2021: la sociedad estaría cobrando la factura del desprecio a la ciencia, de rechazar el cubrebocas, de que los muertos por la pandemia sean muchísimos y hayan sido minimizados, del desapego a la verdad, de desdeñar el medio ambiente, de tener una compleja relación con la verdad que le lleve a pelearse con la prensa, de sentirse tocado por la historia, el mejor jamás visto, de no asumir un solo error y culpar de todo al pasado, de confrontar y polarizar como primer impulso y sostenida estrategia.

Ya veremos. Para que conozcamos el destino de Trump falta poco. Para la elección intermedia mexicana, siete meses, más cerca de lo que parece.

Lunes en Washington. Frente al temor de lo que puede pasar el martes electoral, las calles lucieron vacías casi como en el peor momento de la pandemia. Ya habían recuperado algo de su vitalidad pero hay miedo. Se ve y se siente.

SACIAMORBOS

1.- Mike Pompeo, secretario de Estado de Trump, escribió ayer en Twitter: “Estamos muy preocupados por los reportes de irregularidades electorales, arrestos por motivaciones políticas y violencia durante las elecciones… revisaremos las denuncias del uso de la fuerza contra civiles”. Menos mal que aclaró que era en Tanzania.

2.- ¿Quién engañó al presidente AMLO? ¿Quién le dijo que la renegociación del contrato de gasoductos había representado un ahorro para el país? Muchos expresamos desde entonces que implicaba una pérdida grave de dinero. López Obrador contestaba diciendo que los mexicanos nos habíamos ahorrado 4 mil 500 millones de dólares gracias a este manotazo idea de Manuel Bartlett, director general de la Comisión Federal de Electricidad. Resultó una mentira. La Auditoría Superior de la Federación, después de analizar el asunto, reveló que la pérdida para el presupuesto público fue de más o menos 600 millones de dólares. Una vergüenza. ¿Quién le habrá dicho al Presidente la mentira del ahorro?
29 Octubre 2020 04:07:00
Cassez, Vallarta, el montaje…  y el juego de AMLO
A través de videoconferencia, antier comparecí en el caso que se sigue contra Israel Vallarta, acusado de secuestro, detenido en diciembre de 2005 junto con la francesa Florence Cassez, en lo que a la postre las autoridades admitieron se trató de una recreación de hechos.

Me fue muy bien. Pude dejar claro lo que he sostenido desde hace 15 años: no me di cuenta de que aquello era un montaje, eso fue un error periodístico que asumo. Pero hay una diferencia abismal con la historia que han querido construir. Niego tajantemente haber organizado, colaborado, solicitado o haber sido cómplice de una escenificación ajena a la realidad.

Israel Vallarta, acusado de secuestro y detenido en aquellos tiempos, fue quien me hizo las 44 preguntas durante 7 horas de comparecencia. Y en todo este tiempo no se presentó una sola prueba ni un solo testimonio directo diciendo que yo hubiera planeado o sabido del montaje.

Durante los años que trabajé en Televisa hice aproximadamente 4 mil programas matutinos en televisión abierta, de tres horas cada uno, en vivo. Usted podrá imaginar que con ese nivel de exposición uno comete errores. El del caso Cassez fue el más grave. Lo he reconocido y no me cansaré de reconocerlo y de ofrecer disculpas porque, en la vorágine informativa del momento, no me di cuenta del montaje. Nadie en México se dio cuenta sino hasta febrero de 2006.

Por este error me han calumniado mucho, durante años. Pero este sexenio la calumnia ha escalado y ya es el propio Presidente el que cabalga en estos ataques para descalificarme. Cada que yo presento un reportaje bien documentado, contundente, el Presidente y sus personeros reviven un error que cometí hace 15 años.

Hace unos días el Presidente incluso jugueteó con la idea de que yo terminara en la cárcel: que si no me hicieron nada con el montaje que según él me ordenó García Luna (lo dice sin ninguna evidencia, porque no existe), menos su Gobierno me va a hacer algo tras la denuncia que puso en mi contra su hermano Pío, después de que exhibimos los videos en los que recibe dinero en efectivo mientras relata que es para la campaña de su hermano Andrés Manuel.

¿Cárcel? Peligroso jugueteo el del Presidente. Comparecí en el caso de Vallarta en calidad de testigo, no de indiciado. De hecho, la resolución de la Suprema Corte sobre el caso, que se tradujo en la liberación de Florence Cassez, deja muy claro que “no es la opinión pública o los medios a los que se les debe imputar la escenificación ajena a la realidad… fueron los agentes y responsables de la Agencia Federal de Investigación quienes organizaron y prepararon un montaje”.

En efecto, fuimos varios medios los que transmitimos la misma noticia ese día. Y de hecho, fue en Televisa donde dos meses después del operativo se descubrió que había sido un montaje, donde se denunció y donde yo inmediatamente después ofrecí una disculpa por no haberme dado cuenta y condené el hecho.

Siete años más tarde, cuando la Suprema Corte estaba por resolver el asunto, volví a ofrecer una disculpa en televisión porque ya me había percatado que no me tomaron en cuenta la primera y me seguían atacando, insistiendo en lo mismo.

Cuando ofrecí esa segunda disculpa, dije que los jefes de las áreas de producción y contenidos no me alertaron de nada extraño. La entonces productora emitió un comunicado explicando que ella no se dio cuenta. El jefe de información, quien permaneció en el puesto varios años después del episodio y luego se volvió crítico de mi trabajo, ha aceptado públicamente que nunca me alertó de nada irregular y que él nunca dedujo que se tratara de una escenificación.

Súmele que el reportero que hacía el enlace, galardonado poco antes con el Premio Nacional de Periodismo, nunca relató estar viendo nada que le hiciera pensar que se trataba de un montaje. Es decir, las principales personas a quien yo escuchaba (reportero en el lugar de los hechos, productora en cabina y jefe de información) no me dijeron nada porque no se dieron cuenta, según han declarado públicamente.

En cambio, otra colaboradora que trabajaba en el noticiario a mi cargo, y quien después fue secretaria del Medio Ambiente en un gobierno municipal de Morena, ha presumido que durante la transmisión me advirtió por mensajes que había cosas raras. En las mismas entrevistas donde denuncia esto, termina admitiendo que yo no leí esos mensajes sino hasta más de una hora después, cuando el grueso de la información se había divulgado.

No quiero con esto eludir mi responsabilidad. Cometí un grave error al no darme cuenta. Y por ese error he ofrecido disculpas y no tengo empacho en ofrecerlas de nuevo. Sin embargo, rechazo tajantemente la acusación políticamente motivada, ahora alentada hasta por el Presidente, de que diseñé, colaboré, solicité o planeé un montaje.
28 Octubre 2020 04:06:00
El SAT de AMLO, ahora contra los paisanos
No me lo tenían que decir porque se les veía el hartazgo en los ojos. Pero me lo dijeron. Sudando, agobiados, con cubrebocas, sin darse abasto, varios funcionarios del Servicio de Administración Tributaria (SAT) en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México me dejaron claro su enojo por la nueva política del Gobierno federal de pasar por el escáner de Rayos-X todas las maletas de todos los pasajeros que lleguen de fuera del país.

Como no existen ni el personal ni las máquinas suficientes, el resultado es una fila interminable de pasajeros. En contra de lo que pudiera uno pensar, no son los pasajeros los que están reclamando enojados por la espera. Son los funcionarios uniformados con el logotipo del SAT.

“Estamos rebasados”, me dijo un supervisor. “Esto es un desastre”, explotó en otro momento una trabajadora. “Es la locura”, estalló otro. Me pidieron no decir sus nombres por temor a represalias.

En ambas terminales del aeropuerto de la capital del país se canceló el paso franco de “nada que declarar”, abierto hace algunos años. Ya nadie puede caminar por ahí. Todo el que aterrice debe formarse en el estrecho pasillo entre dos máquinas de Rayos-X, sin sana distancia.

Una docena de funcionarios del SAT tienen que, heroicamente, lidiar simultáneamente con todos los pasajeros que llegan de cualquier parte del mundo: Estados Unidos, Centro y Sudamérica, Europa.

Dos hacen preguntas, otros dos vigilan que todas las maletas sean puestas en la banda, dos o tres más revisan las pantallas, y tres o cuatro abren las maletas. “Nos hacen abrir muchas más que antes”, me explicó una agente con el rostro sudado por el trabajo, el calor y el cubrebocas. A veces llevan también careta. Se les ve exhaustos. No paran.

¿Por qué cambió la política? ¿Tiene que ver con la pandemia? No. Los agentes no hacen ninguna pregunta relacionada con el coronavirus ni inspeccionan el equipaje buscando alguna fuente de contagio. Abren las maletas e interrogan a los pasajeros sobre si traen regalos, si hicieron compras, si están metiendo bienes que deberían pagar impuestos…

Las filas en Aduanas del aeropuerto son otro reflejo de una de las obsesiones del presidente López Obrador, quien considera presunto delincuente a cualquiera a quien le haya ido más o menos bien en la vida. Bajo esa óptica, si te alcanza para viajar, entonces algún delito estás cometiendo, y tienes que pagar. Con una economía desvencijada y una recaudación a la baja, le viene bien subir las multas en Aduanas.

Pero en contra del sueño obradorista de ajusticiar a los ricos, las filas para revisión de equipajes no son de fifís con maletas de Louis Vuitton tratando de esconder el shopping. No. Son filas sobre todo de paisanos que son obligados a abrir sus apretados equipajes, desamarrar sus cajas y convencer a los agentes del SAT sobre lo que traen de fuera para sus familias. Pasajeros de clase media a quienes les toca enfrentar la nueva política de acoso, en la que ni siquiera los propios funcionarios del Gobierno están de acuerdo ni le ven sentido alguno.


Pero bueno, otra obsesión del Presidente que se vuelve política pública y genera un desastre inútil. Ya es costumbre.
27 Octubre 2020 04:08:00
‘Que no se preocupe Loret de Mola’
El presidente Andrés Manuel López Obrador, tiró la piedra y está tratando de esconder la mano. Dice que no debo preocuparme por la denuncia en la que su hermano Pío pide que me metan 12 años a la cárcel por divulgar sus videos recibiendo dinero ilegalmente, pero al mismo tiempo, advierte que no va a buscar que su pariente se desista.

“Es entre ellos”, opina el Presidente, como si se tratara de un asunto entre particulares, como si su Gobierno no estuviera alentando a Pío, como si Pío no estuviera recibiendo trato VIP en la Fiscalía General de la República, como si el propio Presidente no tuviera nada que ver en los videoescándalos: hay que recordar que en las conversaciones de los videos, Pío López Obrador deja claro que el dinero es para apoyar el proyecto político presidencial de su hermano Andrés Manuel, y que esto lo sabe perfectamente el hoy Mandatario mexicano.

El 2 de octubre presentó Pío López Obrador su denuncia. Nada de esto se divulgó ni se dijo. El Gobierno apostó por el factor sorpresa, por el golpe bajo. El 18 de octubre, fui yo quien dio a conocer la existencia de este ataque legal. Al día siguiente, en la conferencia “mañanera” del 19 de octubre, el Presidente abordó el tema: confirmó la denuncia y pareció deslindarse de ella, pero –cuestionado directamente– negó que fuera a pedir a su hermano que se desista o a la Fiscalía (a la que tantas cosas le pide, y esta le responde con prestancia) que no proceda.

Se deslinda de dientes para afuera, pero alienta el ataque desde Palacio. Es un truco. Lo detectó muy bien Artículo 19, la organización internacional defensora de la libertad de expresión. Exigió al Ministerio Público Federal, “que ejerza las facultades conferidas para concluir el proceso a partir de las normas procesales aplicables, debido a que se trata de una denuncia encaminada a criminalizar la labor periodística”. No se ha sabido nada después de esto.

El “que no se preocupe Loret de Mola” es una más de las hipócritas cortinas de humo lanzadas desde el púlpito presidencial. La demanda, insisto, representa una escalada en los incesantes, obsesivos ataques del Presidente contra la libertad de expresión. Y reitero lo publicado en otras entregas de esta columna: Andrés Manuel López Obrador es una amenaza a la libertad de expresión.

Tres organizaciones dedicadas a defender a la prensa en todo el mundo -Artículo 19, Reporteros Sin Fronteras y el Comité para la Protección de Periodistas– advirtieron la semana pasada que el Gobierno, y en particular López Obrador, han creado un creciente clima de estigmatización contra la prensa.



Saciamorbos

Dijo: “no lo vamos a tocar ni con el pétalo de una rosa”. ¿No lo vamos a tocar? Ya me tocó. Y no fue pétalo. Que no se haga.
08 Octubre 2020 04:08:00
El estilo AMLO de (no) combate a la corrupción
El fantasma de la sospechas de corrupción ronda a varios conocidos colaboradores del presidente López Obrador. Cuando eso sucede, el Presidente no es tajante: prefiere protegerlos, reacomodarlos. Uno pensaría que un hombre que hizo campaña prometiendo ser adalid anticorrupción no tendría ninguna tolerancia, pero ya en funciones, lo que hemos visto es a un líder incapaz de aceptar que la corrupción es una infección que también padece su Gobierno.

Tres casos en los que ante sospechas de corrupción que se filtraron a los medios de comunicación, López Obrador prefirió no investigar y mejor recolocar al funcionario en otra área.

Ricardo Ahued Bardahuil, fue removido de la Dirección General de Aduanas. El Presidente diagnosticó que en Aduanas no habían podido contra la corrupción, pero exoneró al funcionario y lo regresó a su lugar en la bancada de Morena en el Senado.

Bajo acusaciones de haber realizado arreglos turbios con los contratos en el Banco del Bienestar, institución estelar del obradorismo, Rabindranath Salazar Solorio fue cambiado de la dirección de este banco del Gobierno a una subsecretaría de Gobernación: la de Desarrollo Democrático, Participación Social y Asuntos Religiosos.

Ricardo Rodríguez Vargas, se fue del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep). Hoy sabemos, porque lo denunció su relevo al renunciar a tres meses de tomar el cargo, la cantidad de irregularidades y corruptelas que recibió en el Indep el académico Jaime Cárdenas. Rodríguez Vargas se supone que iba a encabezar, previo visto bueno del Congreso, la Procuraduría para la Defensa del Contribuyente. No ha sucedido.

¿Investigaciones frente a las sospechas de por qué renunciaron? Ninguna. Protección, toda. Al viejo estilo.

Saciamorbos

¿Será que Samsung vaya a abandonar también los dos paquetes de la refinería de Dos Bocas que tiene a su cargo? ¿Será que vaya a seguir el camino de KBR, también a cargo de (otros) dos paquetes, que sigilosamente se fue de la obra?

¿Será que esto tenga que ver con que ya se dieron cuenta que la megaobra sencillamente no puede estar lista en los tiempos que quiere el Presidente y al costo que lo exige? ¿Será que ya no aguantaron la mala gestión de la secretaria de Energía, Rocío Nahle?

¿Será cierto que al hacerse a un ladito KBR, la secretaria no informó de inmediato al Consejo de Pemex y reasignó por sus pistolas los contratos a otra compañía para no perder tiempo? ¿Será que ella sigue defendiendo a capa y espada como cabeza operativa del proyecto Dos Bocas a Leonardo Cornejo, el hombre que más se reunió con Odebrecht cuando era funcionario de Pemex en tiempos de Lozoya-Peña Nieto?

¿Será que el esposo de Nahle haya sido clave en todo este manejo? ¿Será que la secretaria de Energía, cabeza de sector, sigue llevándose fatal con el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza?
07 Octubre 2020 04:06:00
El candidato de AMLO aún puede ganar
Una encuesta de CNN colocó ayer a Donald Trump 16 puntos porcentuales por detrás de su rival Joe Biden. El famoso sitio de estadística Five Thirty Eight dice que la probabilidad de que Biden gane la elección es de 82%, contra 17% de Trump. Parecería una sentencia mortal.

Pero solo hay que hacer memoria: una semana antes de la elección Trump-Hillary de 2016, una encuesta de la Associated Press (AP) ponía a Clinton 14 puntos porcentuales delante de Trump. Y la mismísima mañana de la elección, Five Thirty Eight (que ganó prestigio e influencia por “atinarle” a varias elecciones) decía que la probabilidad de que ganara Hillary era superior al 80 por ciento. Ya sabemos que pasó: Trump ganó la elección.

El otro día en el Washington Post un artículo de opinión explicaba que sicológicamente los seres humanos pensamos que porque algo ya pasó una vez, va a pasar de nuevo en automático.

Pero no dar a Trump por muerto no se basa solo en un truco sicológico: hay que recordar que el complejo sistema electoral estadunidense puede dar a un ganador que pierda la suma de votos ciudadanos (Hillary ganó por 3 millones de votos de la gente, pero perdió en los votos electorales por estado); el público base de Trump está entusiasmado y el de Biden no tanto; ha sido obstaculizado el voto anticipado por correo, cosa que favorecería al republicano porque los demócratas tienen más miedo de la pandemia y estarían más reacios a acudir físicamente a la casilla el primer martes de noviembre; Trump se ha posicionado como el candidato que sabe mejorar la economía, algo central en estos momentos, y mucha gente vota con el bolsillo; quién sabe cómo va a pesar su actitud tras haber estado contagiado de coronavirus.

Pero hay cosas en contra: el épico desastre en el manejo del coronavirus, la apuesta exagerada por el Estados Unidos blanco conservador, el hartazgo del público americano de tener ese tipo de Presidente (ese modo-patán en la Casa Blanca) y que salió caro el voto de castigo al establishment que implicó llevar a Trump a la Presidencia.

Ya veremos. En muchas redacciones de Estados Unidos los periodistas se están preparando para algo a lo que no están acostumbrados: que no haya un ganador la noche de la elección, que haya que esperar días o semanas antes de saber (porque los votos por correo tardan en llegar), que un candidato se proclame ganador y diga que le hicieron fraude.

Claramente el presidente Andrés Manuel López Obrador ha “votado” por Trump en la elección estadunidense. Sus generosos conceptos sobre el Presidente americano los ha usado el republicano hasta en spots dirigidos al público hispano. Trump parece tener el nada despreciable apoyo de más del 30% de este sector de la población (considerando que es uno de los presidentes más hostiles de la historia contra migrantes y mexicanos, no es poco éxito).
06 Octubre 2020 04:06:00
El peligro de retar a que se junten 100 mil personas…
De oficio buscapleitos. Quizá de lo mejor que hace el presidente Andrés Manuel López Obrador es desatar rivalidades, despertar enojos, agitar el cañaveral. Ante los manifestantes que acamparon en el Zócalo frente a Palacio Nacional, el Presidente de México lanzó un peligroso reto: “a la primera manifestación de 100 mil personas”, me voy a mi rancho.

Hasta ahí la frase parecía una más de las habituales provocaciones del Primer Mandatario. Pero debió haber pensado de inmediato que en el mundo de la operación política, 100 mil personas no es mucha gente: cualquier gobernador con un poco de margen de maniobra te moviliza esa cantidad de gente con unos días de anticipación. Por eso quizá de inmediato puso una segunda condición: “…y que yo vea que en las encuestas ya no tengo apoyo”.

Así que en realidad, el Presidente no dijo que renunciaría cuando se juntaran 100 mil personas a manifestarse en su contra. Tiene que pasar eso, y que en las encuestas ya no tenga apoyo (ahí no puso número, quizá por precaución).

Lo que vimos como reacción a esta provocación es la manifestación más nutrida del movimiento Frenaa. Los organizadores reportaron que acudieron 180 mil personas. El Gobierno morenista de la capital del país habló de 8 mil. A ojos de varios periodistas asistieron como 20-30 mil personas. Muchas más que los esporádicos claxonazos o que otras marchas de fin de semana. El Presidente debe tener medido que bajo el complejo paraguas de Frenaa, el anti-obradorismo está creciendo.

Últimamente hemos visto que en algunas de sus giras por el país, los recorridos por tierra que hace el Presidente han cambiado las porras y las fotos de la gente que lo espera, por manotazos a sus camionetas, reclamos e insultos, que para algunos han puesto en entredicho la seguridad de López Obrador.

De este creciente movimiento anti-AMLO han surgido dos preocupaciones entre los asesores del primer círculo del Presidente, según me confían fuentes de alto nivel. La primera es que López Obrador tiene demasiados frentes abiertos y eso complica la gestión de Gobierno y vulnera su posición política. La segunda es que crece la presión interna para que las conferencias mañaneras no sean el rosario de ocurrencias presidenciales, sino que se planeen, se defina el mensaje, el objetivo, circulen otras voces para que el Primer Mandatario no sea el que se desgaste siempre. Pero, según me relatan, el Presidente no comparte ninguna de las dos preocupaciones: las considera intrínsecas a su forma de Gobierno.

Saciamorbos

Cuando el Presidente inventó la figura de los “superdelegados” del Gobierno federal en los estados, prometió que no habría uso electoral de estos cargos. Lo declaró para contrarrestar el escándalo de que buena parte de las “superdelegaciones” las ocupaban políticos de Morena que habían perdido la elección.

Era obvio que su nuevo encargo, que implicaba el manejo de la relación económica y de gestión con el Gobierno federal, los colocaba en una posición de privilegio para resucitar sus carreras políticas. Hoy se sabe que de los 15 estados que renuevan gubernatura el próximo año, en 10 aspiran “superdelegados” a ser candidatos de Morena. ¿No que no?
01 Octubre 2020 04:05:00
La cuarentena de Pío López Obrador
Cuando estábamos por revelar los videos del hermano del presidente López Obrador, recibiendo paquetes de dinero en efectivo, dediqué un rato a pensar en cómo reaccionaría el primer Mandatario mexicano. Cuál podría ser la contestación de un hombre que ha construido su carrera política a base de decir que él no es corrupto. Qué movimiento político podría realizar tras ver a su hermano Pío recibiendo dinero ilegal, diciendo que era para la campaña presidencial del 2018 y que Andrés Manuel sabía todo.

Deduje que los videos de Pío le ofrecían al Presidente la enorme oportunidad de demostrar que su lucha contra la corrupción era real y legítima. Sacudirse las sospechas de que se concentra mucho en atacar a los corruptos del pasado y deja en la impunidad a los corruptos del presente. Los escándalos que se han acumulado en su sexenio, las sospechas sobre financiamiento ilegal a su propia campaña, podrían lavarse si Andrés Manuel era implacable con Pío.

Imaginé entonces que a la mañana siguiente a la divulgación de los videos de su hermano recibiendo dinero, el presidente López Obrador –en uno de esos gestos histriónicos que tanto le gustan– caminaría hasta la Fiscalía General de la República seguido de todos los reporteros que cubren sus actividades diariamente. Que llegaría hasta ahí para presentar una denuncia en contra de su hermano y exigir al fiscal Gertz Manero –que ha resultado muy eficaz para seguir las sugerencias del Presidente– que citara de inmediato a Pío López Obrador y a quien hasta ese momento era un funcionario estrella del Gobierno federal, David León, protagonista también de los videos. Y al día siguiente, los dos rindiendo su declaración.

Era una manera de sacudirse el lodo. Pero nada de esto sucedió. El Presidente optó por permitir que el lodo del pantano manchara su plumaje… otra vez.

El jueves 20 de agosto, revelamos en Latinus los videos de Pío López Obrador y David León con los paquetes de dinero. El viernes 21 en la “mañanera”, el Presidente justificó y exoneró a su hermano. Dijo que el efectivo era fruto de “aportaciones del pueblo al movimiento” (la frase sigue siendo fuente de inspiración para las más ácidas burlas) y prometió que para transparentar todo, se presentarían a declarar ante la Fiscalía los involucrados.

Ayer se cumplieron 40 días de esa promesa. La cuarentena de Pío. No ha sucedido tal declaración. De hecho, Pío López Obrador no ha emitido sonido alguno sobre el escandaloso asunto. No necesita. Su hermano lo protege. Impunidad garantizada.

¿Será que una mujer que se convirtió en alta funcionaria financiera del Gobierno federal es protagonista estelar de otro de los videos de la misma saga?
30 Septiembre 2020 04:05:00
El humanista destructor
El presidente López Obrador quiere obtener dinero de 105 fondos y fideicomisos para usarlos de manera discrecional en lo que llama sus prioridades de Gobierno. Para hacerlo afectará a estudiantes, científicos, universidades, y descarrilará trabajo de investigación ambiental, energética, educativa, hidrológica y de otros rubros, pero además, según quienes se oponen a su iniciativa, al hacerlo violará la Constitución.

En la lógica presidencial, el dinero que está en esos fondos no sirve para nada y es mejor que él lo use para un fin humanitario. En esta ocasión ha dicho que los quiere para el Sector Salud y para enfrentar la pandemia, que lleva ya siete meses pegándole al país. Son más de 150 mil millones de pesos los que están en juego.

La mayoría morenista en la comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados aprobó ayer el dictamen que deberá ser sometido a votación del pleno en San Lázaro. Es el segundo intento por obtener ese dinero.

Meses atrás se planteó una iniciativa y fue tal la inconformidad que se pospuso y se prometieron sesiones de parlamento abierto para analizar los pros y contras. Desde la conferencia mañanera, el Presidente reprochó a los coordinadores de Morena en el Congreso, el diputado Mario Delgado y el senador Ricardo Monreal, no haber incluido el tema en un periodo extraordinario.

Ahora vuelve a la carga. Morena tiene la mayoría y a la oposición no le alcanzan los números. Se sabe que no a todos los morenistas les convence esta decisión, pero tendrían que hacer explícita su oposición a la voluntad del Presidente, en un momento en que la contienda interna por la dirigencia del partido está que arde. ¿Quién se atreverá a desafiar a López Obrador?

Si algo ha dejado claro en sus poco menos de dos años de Gobierno es que si no tolera obstáculos externos a la voluntad presidencial, mucho menos de los suyos. Con pandemia y crisis económica, no quiso quitarle un peso a sus grandes proyectos de la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía, y no alteró sus planes de seguir inyectando dinero bueno al malo: miles de millones de pesos al hoyo negro de Pemex.

Vimos las carencias en la protección al personal médico que enfrenta la crisis por la epidemia de Covid, vimos la negativa a destinar apoyos fiscales y apoyos directos a los empresarios medianos y pequeños a los que se les desplomó el negocio. Vimos también cómo la falta de medicamentos para el cáncer y sus dolorosas consecuencias no sirvieron para mover ni un ápice la decisión presidencial.

Vimos cómo se sostuvo contra viento y marea el tema de la rifa que no rifa un avión y se tienen 2 mil millones de pesos ociosos, que según el discurso eran para el sector salud, para enfrentar la pandemia, porque había que mantener el capricho del Presidente.

La solución, ahora, va con el sello de la casa: destruir lo que ya existe. Y la fórmula favorita es hacer acusaciones genéricas de corrupción, sin averiguaciones ni procesos concretos, descalificar en el discurso, estigmatizar a quienes se benefician de esos recursos y convertir el tema en una batalla entre el Gobierno bueno y los conservadores corruptos que defienden privilegios.

Además de lo mucho que puede cuestionarse a la decisión en sí misma, hay un problema concreto: muchos de esos fondos tienen dinero privado, de fundaciones nacionales e internacionales y disponer de él, aunque sea por votación en el Congreso, podría ser inconstitucional.

Al final, es previsible que cuando se apruebe en el Pleno vengan controversias constitucionales y solicitudes de amparo. En lo que se resuelven, los recursos tendrán que congelarse y no se podrán usar ni para lo que estaban constituidos ni para lo que quiere ahora el Gobierno.

Un esquema que ya se está volviendo patrón en este sexenio: estigmatizar, proceder, ignorar obstáculos legales, destruir, litigar, imponer la voluntad y al final no resolver lo que se supone se resolvería.

Parecería que lo importante es preservar el mensaje que se envió desde las decisiones previas al inicio del Gobierno: que a todos les quede claro quién manda aquí. Aunque no sirva para nada.
29 Septiembre 2020 04:05:00
Ni un minuto a los feminicidios
El presidente Andrés Manauel López Obrador, no habló de feminicidios en su “conferencia mañanera” del lunes.

No lo hizo aun cuando la conversación en las benditas redes sociales todo el fin de semana fue el caso de Jessica González Villaseñor, maestra de 21 años, cuyo cadáver apareció en Morelia tras cinco días sin saber de ella.

En Saltillo, Coahuila, encontraron el cuerpo de Alondra Elizabeth Gallegos, de 20 años, tras varios días desaparecida. Estaba en una bolsa de plástico dentro de un tambo de ropa.

En Tepic, Nayarit, el domingo por la tarde, Michelle Aylín, una niña de tan solo 3 años, murió al ser víctima de abuso.

En Tequisquiapan, Querétaro, hubo manifestaciones el fin de semana para exigir justicia por la muerte de Noemí, ocurrida el viernes.

Mientras todo esto sucedió el fin de semana, el Presidente no habló ni un solo minuto de feminicidios durante la “mañanera del lunes”.

Saciamorbos

1.- Lo entrevisté la semana pasada. Fue estrujante su relato. Me dijo que el Presidente no lo fue a visitar. Me dio la impresión de que ni siquiera le llamó por teléfono. El entrevistado claramente quiso ser respetuoso del primer Mandatario, no quiso entrar a detalle ni contestó directamente, pero me dio esa impresión: que el Presidente no fue capaz de un gesto mínimo de empatía ni con alguien que se juega la vida por un Gobierno de su partido.

2.- Primero estuvo en contra de las pruebas de Covid-19. Luego estuvo en contra de los cubrebocas. Y ahora prepárense para la nueva temporada: ¡está también en contra de la vacuna! En varias reuniones a puerta cerrada, el rockstar se ha mostrado displicente, minimizando la importancia de que pronto se vaya a tener una vacuna contra el coronavirus.

Desliza por aquí y por allá que los experimentos se están haciendo muy rápido, que se pueden saltar protocolos de seguridad; vamos, que no cree que las primeras vacunas vayan a ser buenas contra el virus. Esto, desde luego, lo ha puesto de nuevo en choque con quien ha dedicado buena parte de su agenda a conseguir arreglos con farmacéuticas y países que están en vías de producción del antídoto.

3.- ¿Qué hacemos con los ricos?, se preguntó el otro día el presidente López Obrador, aludiendo a que su Gobierno es austero y enfocado en los pobres. Él mismo no ha podido contestarse qué hacer con los ricos de su equipo. Varios de ellos son millonarios y exhiben su riqueza sin complejos. Hacen bien: si tienen la conciencia tranquila y todo su dinero tiene procedencia legal, no tendrían nada que temer.

El problema es la estigmatización que hace el Presidente: López Obrador sospecha que detrás de cada empresario exitoso hay un delincuente en potencia. Pues bueno, recién se dejó ver con una chamarra Brunello Cucinelli –valuada en 45 mil pesos– el Gobernador de Baja California, el morenista Jaime Bonilla, gran amigo del Presidente. La paradoja se repite una y otra vez.
24 Septiembre 2020 04:06:00
El discurso anticorrupción se hace (todavía más) chiquito
Un integrante más del equipo de trabajo del presidente López Obrador renuncia a su cargo denunciando corrupción. No la corrupción del pasado, de la que tanto le gusta hablar al Presidente, sino la del presente, la que prefiere no abordar.

Jaime Cárdenas no duró cuatro meses al frente del Indep, el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado. Se fue porque encontró corrupción y el Presidente le retiró su confianza.

Lo contó Jaime Cárdenas a Ricardo Rocha en una entrevista. El brutal testimonio desbarata el supuesto talante anticorrupción que tanto presume tener el primer Mandatario.

Cárdenas recibió un instituto del obradorismo. Lo solía encabezar Ricardo Rodríguez Vargas, frecuente figura de las conferencias mañaneras presidenciales. ¿Qué encontró Jaime Cárdenas cuando llegó? Subastas arregladas, mutilación de joyas, favoritismo a empresas y extraños manejos de dinero. Eso lo expresó en su carta de renuncia.

En la citada entrevista, entró a detalle: relató que su expectativa era que el Presidente lo escuchara, pero que sus cuestionamientos causaron molestias y la pérdida del respaldo del Presidente. Mi lealtad no es ciega, remató.

Y ante esto, ¿cuál es la reacción presidencial? Mofarse del que fue su colaborador, desdeñarlo: “no le entró… para ser servidor, sobre todo en la transformación, se requieren ganas… la administración pública exige entrega y fatiga”.

Más allá del meme natural que desata la paradoja -roban en el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado-, estamos frente a un caso que una vez más desnuda que no existe la lucha anticorrupción del presidente López Obrador cuando se trata de su propio Gobierno. Que el Presidente recorre con soltura el camino fácil de acusar a sus adversarios, pero no da un paso en la empedrada y dolorosa ruta de limpiar la corrupción del presente. Lo primero lo hace cualquier político, lo segundo es lo que diferencia a los estadistas. Varios Píos y Bartletts después, ya sabemos de qué lado se pone López Obrador.

Saciamorbos

1.- Últimamente se da mucho eso de que la mejor oposición surge dentro del mismo partido. El pleitazo entre los aspirantes a dirigir Morena es un ejemplo perfecto. Pero también dentro del PAN. Las primeras resistencias ante el regreso de Ricardo Anaya surgieron al interior de las filas de Acción Nacional, y concretamente de un par de gobernadores que nunca fueron cercanos al excandidato presidencial y no están dispuestos a hacerse a un lado y dejar pasar.

2.- Imagine la cara de los embajadores de las naciones integrantes de la ONU, cuando el Presidente de la economía número 13 del mundo, miembro del G-20, país líder latinoamericano, aparece en video ante la Asamblea General y dice: “Había un avión presidencial, existe, está en venta, ya lo rifamos, y todavía vamos a venderlo”. Eso, claro, después de mostrarse orgulloso de que el dictador italiano, Benito Mussolini (cuyas atrocidades motivaron, entre otras cosas, la creación de la propia ONU), tenga ese nombre de pila en honor al héroe mexicano Juárez.
23 Septiembre 2020 04:06:00
Relato de un día en el país de ‘vamos muy bien’
Manifestantes quemaron el Congreso de Guerrero en memoria de los 43 de Ayotzinapa, también se robaron los cajeros automáticos. Una presa en Chihuahua sigue tomada, después de que la Guardia Nacional mató a una manifestante. Están bloqueadas las vías de tren en Michoacán, por parte de dos grupos afines al Gobierno: normalistas e integrantes de la CNTE. La toma de casetas es frecuente. Renunció, a tan solo tres meses de haber aceptado el cargo, quien encabezaba el Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, institución eje de la rifa del avión; se fue denunciando corrupción (su esposa es la fiscal anticorrupción); en su lugar entra… el director general de la Lotería Nacional, que organizó la rifa. Policías impidieron que una manifestación contra el Presidente llegara al Zócalo; los inconformes se instalaron desde el fin de semana en campamento a unas cuadras de ahí, en el corazón de la Ciudad de México. Oficinas de la CNDH tomadas por feministas, otras vandalizadas en varios lugares. Mujeres clausuran simbólicamente Palacio de Gobierno de Hidalgo. Papás de niños con cáncer se manifiestan y reclaman a las autoridades la muerte de sus hijos. Se reportó oficialmente el fallecimiento de 651 personas por la pandemia nada más ayer; se sabe que la cifra real es del triple. Se inunda la obra de la refinería de Dos Bocas; el Gobierno dice que son encharcamientos habituales que se secan. Matan a cinco personas en una taquería de Irapuato, y a dos en un bar de Léon, Guanajuato. Se volvió viral el ataque a Kimberly Ávila, una joven que recibió seis disparos en la capital del país y pide apoyo para que las autoridades la protejan. En Jiutepec, Morelos, una mujer fue asesinada frente a su esposo. Una joven fue ejecutada por sujetos desconocidos cuando conducía una camioneta en Acayucan, Veracruz. En promedio matan 100 personas al día. La Unidad de Inteligencia Financiera dice que en dos años, los cárteles mexicanos obtuvieron ganancias por un billón de pesos. El encargado de evitar el lavado de dinero en el banco HSBC y que provocó que lo multaran por fracasar en ello, hoy trabaja en el SAT. La UIF descongeló 800 millones de pesos de cuentas de Kamel Nacif. El Gobierno del presidente Trump aplicó esterilización forzada a cuando menos seis mexicanas, como parte de un largo rosario de violaciones a los derechos humanos de migrantes; López Obrador no critica a Trump nunca. Espectáculo de canibalismo político en la lucha por la dirigencia nacional de Morena: Porfirio Muñoz Ledo, el hombre que le puso la banda presidencial a López Obrador, amaga con expulsar del partido al canciller Marcelo Ebrard por apoyar a Mario Delgado. El subsecretario de Hacienda dice que México se endeudará para enfrentar el coronavirus; el Presidente lo desmiente. El Presidente prepara su siguiente rifa: 5,000 lotes de terreno frente al mar.

Saciamorbos

Me cuentan que dos de los más cercanos a Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, contactaron a uno de los despachos penalistas más famosos de México, con el objeto de buscar defensa. Les contaron a los abogados que ya no existían más videos y que ellos mismos quemaron los recibos de los sobornos que dieron. De ser esto cierto, la Fiscalía General de la República va a enfrentar un reto titánico para probar las detalladas acusaciones que hizo Emilio Lozoya en la declaración que se filtró y fue el goce del presidente López Obrador. La expectativa que generó el Gobierno es que se dieron privilegios a Lozoya a cambio de que “pusiera” a Peña Nieto. Y hasta ahora, nomás ha puesto a un par de segundones del PAN que salen en un video. Iremos viendo. Esta trama está lejos de terminar, y el Presidente está lejos de querer que termine.
22 Septiembre 2020 04:06:00
Las 5 viñetas que pintan al subsecretario
Pocos personajes del Gobierno ejercen el poder con un estilo personal que contrasta con el ideal obradorista de la llamada Cuarta Transformación. Es el caso del doctor Jesús Seade, subsecretario para América del Norte.

Cinco ejemplos lo exhiben:

1.- Los de Peña Nieto le vieron la cara.

Cuando López Obrador ganó las elecciones, nombró a Seade como su negociador para el nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá. Como el equipo de Peña Nieto ya había cerrado la negociación con el Gobierno de Trump, Seade quiso hacerse notar diciendo que cambiaría los acuerdos en materia de inversión energética, para defender la soberanía nacional.

Para complacerlo, literalmente cambiaron las palabras de un párrafo del T-MEC. No cambió el sentido, no cambiaron los alcances, solo le dieron una maquillada para que Seade se creyera relevante, y se la creyó. Le contó a su jefe López Obrador que él había detenido la privatización energética vía el nuevo tratado.

Tan falso que hoy por hoy, las empresas estadunidenses que se quejan del cambio de reglas del Gobierno federal en el sector, están impugnando a México amparándose en los compromisos de inversión bilaterales que protege el T-MEC.

2.- Se dobló ante EU y nuestros vecinos se aprovecharon.

Ya como subsecretario, le tocó cabildear con el Congreso de EU la ratificación del T-MEC. No negoció. Sencillamente se entregó a los intereses americanos, al grado que rompió comunicación con los empresarios mexicanos que debía defender frente a las poderosas empresas vecinas.

Le empezaron a apodar “doctor cede”, en vez de doctor Seade. Ese último tramo de entreguismo dejó vulnerable al sector productivo mexicano frente a acusaciones unilaterales de EU. Seade lo negó en su momento, pero ya en la práctica está empezando a suceder. El daño hará que recordemos por años la torpeza.

3.- La frivolidad.

En esta columna revelamos, con fecha y costo, la cantidad de viajes con cargo al erario que hizo el doctor Seade a Hong Kong y, además, en primera clase. ¿Qué hacía el subsecretario de América del Norte en Asia?

Simulando para gastarse el dinero del pueblo mexicano: Seade tiene amigos y familia en Hong Kong, allá está lo que considera su hogar; entonces se organizaba supuestas comisiones de trabajo para que le pagáramos el boleto de avión.

La desfachatez tuvo su clímax cuando, con cargo al presupuesto, acudió a las primeras filas de una pelea del Canelo en Las Vegas, y la justificó diciendo que iba a una reunión clave para cabildear el T-MEC.

4.- Sueños grandes, resultados chicos.

Seade creyó que podía dirigir la Organización Mundial del Comercio (OMC). El ridículo fue estrepitoso: no pasó de la primera ronda de votaciones. Era absolutamente previsible: a su discreta trayectoria se sumó que lo candidateaba un Gobierno internacionalmente percibido como enemigo de la inversión (el de AMLO en México).

5.- El subsecretario sin subsecretaría.

Tras el fracaso en la OMC, Seade se quedó como subsecretario… pero sin subsecretaría. La de América del Norte es una de las que determinó el presidente AMLO que debían desaparecer.

Saciamorbos

Con la salida de KBR de la refinería de Dos Bocas siguen sumándose las compañías que hacen el intento y terminan convenciéndose de que ese proyecto va a salir más caro de lo que dice el Presidente y no va a estar listo en la fecha que prometió. Crecen las sospechas sobre la secretaria Nahle.
17 Septiembre 2020 04:05:00
López-Gatell, el pupilo perfecto
El ejemplo cunde como virus. Si hay un alumno destacado del estilo de ejercer el poder en la llamada cuarta transformación ese es el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

El vocero del Gobierno de México para la pandemia sigue al pie de la letra el manual que cada mañana se escribe en la conferencia del presidente López Obrador.

Se le acumulan los muertos, las evidencias de que su registro de defunciones –que aseguraba no tenía factor de corrección como el de los contagios– es por lo menos tres veces mayor, las críticas internacionales por el mal manejo general para enfrentar la pandemia... pero, escudado en el cariño y las porras de su jefe se comporta como él: se burla de sus críticos, no escucha una sola recomendación, desprecia socarrón los llamados a rectificar, se empecina en autoelogiarse.

De cualquier cosa negativa culpa a la prensa, a conspiradores políticos, a científicos neoliberales, a la comida chatarra o a una decisión que tomó Guillermo Soberón como rector de la UNAM ¡en 1975!

Se da el lujo de irse de descanso por las fiestas patrias, como si la muerte y el dolor de tantos pacientes y sus familias descansara, y manda carros alegóricos de hospitales Covid al desfile conmemorativo de la Independencia, a festejar sobre una pila de muertos que crece y crece.

Se muestra sonriente, feliz con lo que no se cansa de llamar su “éxito”, satisfecho de que su jefe le conceda más poder burocrático a la Subsecretaría que encabeza.

Regaña, humilla y se regodea en lo que el régimen que lo cobija percibe como una actuación digna de ser ejemplo mundial, cuando los fríos números sitúan al país en el cuarto lugar del planeta en número de muertes por Covid-19, cuando las proyecciones dibujan una tragedia tres, cuatro veces peor a lo que él planteaba como escenario catastrófico poco probable.

Ante los señalamientos, responde con una verborrea incesante, dice, se desdice y niega haber dicho lo que dijo, acusa a adversarios imaginarios, usa sin pudor para hacer propaganda un espacio que debería estar destinado a informar a la población en una circunstancia excepcional de peligro para todos.
Su papel ha sido desde el principio cuidar la imagen del Presidente a costa de negar la realidad, torcer la estadística, ignorar la ciencia cuando se trata de alabar o justificar la irresponsabilidad del líder. Y ha ganado el premio del favor presidencial. Por eso sonríe, se muestra exultante y no corrige el rumbo, como si creyera que nunca llegará el momento de verdaderamente rendir cuentas.
16 Septiembre 2020 04:05:00
El Presidente se queda sin pueblo
¿Dónde está “el pueblo” de López Obrador? En un país de 130 millones de personas, el Presidente no pudo vender 3 millones de cachitos de la rifa del avión y no logró juntar 2 millones de firmas para convocar a una consulta que enjuicie a los expresidentes. ¿Dónde está “el pueblo”?

Porque el Presidente se regodea en que él es “el pueblo”, él lo representa, el pueblo lo apoya masivamente, que es el segundo Presidente más popular del mundo, que su aprobación es de 70 por ciento. Eso dice, repite sin cesar en las mañaneras, pero cuando se trata de medir el respaldo del pueblo, parece que el pueblo ha abandonado a su Presidente.

La rifa y la consulta –esos dos grandes distractores– han terminado por exhibir a un Presidente divorciado de su pueblo. La gente no es tonta. Una cosa es haber votado por él y otra cosa es seguirlo a ciegas en sus caprichos sin sentido. El fracaso de la venta de boletos de la rifa y en la recolección de firmas para la consulta demuestra que el Presidente no está logrando engañar al pueblo.

La rifa. Se emitieron 6 millones de boletos. De esos, 3 millones (la mitad) se vendieron a un grupo de 100 grandes empresarios a los que López Obrador solía calificar de mafiosos. Así que pueblo no son.

Luego se dijo que un millón de boletos más se repartirían entre los hospitales Covid. Ya van 4. Y según el último dato oficial de la Lotería Nacional, se vendieron cosa de 4 millones y medio de cachitos.

Es decir, de venta al público fue como medio millón. Apenas medio millón en un país de 130 millones de habitantes. Así pues, el Presidente que presume tener 70% de popularidad no convenció más que al 0.4% de sus gobernados. Era obvio: la rifa es un timo. La danza de cifras no da certidumbre ninguna. La gente, además, no tiene dinero. Estamos en medio de una crisis que el Presidente no reconoce y no ve. Un cachito de a 500 pesos lo radiografía distante del pueblo al que dice representar.

La consulta. En un país de 130 millones de habitantes, el Presidente y su partido sudaron para conseguir menos de 2 millones de firmas que se necesitaban para solicitar la consulta para enjuiciar a los expresidentes.

Fracasaron tanto que de última hora las firmas del pueblo se hicieron a un lado y tuvo que ser una sola firma, la del Presidente, en uso de sus facultades unipersonales, la que sirviera para pedir al Senado que se llevara a cabo la citada consulta. No hubo pueblo.

Saciamorbos

Ilusionado quizá con repetir la anécdota histórica de las señoras humildes vendiendo sus gallinas para apoyar la expropiación petrolera del general Lázaro Cárdenas hace 80 años, lo que se encontró López Obrador fue un grupo de ricachones comiendo tamales para bajarse el susto de la extorsión y comprando los cachitos que no compró la gente, y a un puñado de senadores de su partido recibiendo una sola firma, la suya, para convocar a una consulta. El pueblo no apareció.
15 Septiembre 2020 04:07:00
Se arma el TUCOL (Todos Unidos Contra Lozoya)
Desde que empezó a circular la versión de que Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, se alistaba para acogerse al criterio de oportunidad ante la Fiscalía General de la República (FGR), un nutrido y poderoso grupo de políticos y empresarios se aliaron en un frente común para enfrentar lo que sus declaraciones les puedan acarrear.

Se trata de expresidentes, exsecretarios de Estado, exsubsecretarios, legisladores y exlegisladores, gobernadores y exgobernadores, funcionarios en activo, políticos de prácticamente todos los partidos, empresarios y directivos de la Iniciativa Privada.

Algunos tuvieron que ver con los enjuagues que relata Lozoya, otros no; algunos solo fueron a las fiestas en la casa de la colonia Anzures de la Ciudad de México –donde se reporta contrataban acompañantes y fluían sin recato alcohol y drogas–, y otros experimentaron el paquete completo (contratos, sobornos y juerga). El asunto es que hoy todos están en el mismo barco de incertidumbre por lo que ya declaró y puede seguir declarando Emilio Lozoya Austin.

Los integrantes de este grupo, que bien puede apodarse el TUCOL (Todos Unidos Contra Lozoya), no han sido necesariamente cercanos en el pasado. Muchos de ellos ni se conocían. Pero ahora los une el enfrentar no solo al exalto funcionario en el sexenio de Enrique Peña Nieto, sino también a lo que quieran hacer con el caso tanto la FGR, por el lado judicial, como el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, por el lado político.

Según me han revelado varios de los integrantes de este frente común, los empresarios están aportando dinero para preparar una defensa legal, conocer los alcances de los contactos Lozoya-FGR y saber en qué anda el exdirector general de Pemex.

Los políticos, por su parte, mueven sus hilos e influencias –incluso desde adentro del aparato de Gobierno– para tratar de tener información sobre cuáles son los planes, lo mismo de la defensa del testigo colaborador, que de la propia Fiscalía.


Saciamorbos

1.- El viernes en su conferencia mañanera, el presidente López Obrador adelantó que se prepara una iniciativa de reforma a la Ley Federal del Trabajo para regular el outsourcing. Veremos cuáles serán los alcances de esta reforma. Cuentan que un joven político, efímero Gobernador de Chiapas, anda nervioso, no le vayan a cebar el negocio. A ver si no cambian el “¿Dónde está Wally? por “¿Dónde está Willy?”.

2.- Varios integrantes del Gobierno obradorista, que se han declarado públicamente fans de Fidel Castro, deben estar preparando sus renuncias. No me imagino que toleren que el Gobierno para el que trabajan haya apoyado la candidatura al Banco Interamericano de Desarrollo de uno de los líderes más notorios del exilio anticastrista cubano, Mauricio Claver.

Por si el agravio en su contra no fuera suficiente, el apoyo a Claver implicó que México abandonara al candidato impulsado por la izquierda argentina y se pasara del lado del favorito de la derecha cubana y Donald Trump.
10 Septiembre 2020 04:06:00
Primero lo insultaron en Twitter, luego lo descuartizaron
Leo en la primera plana del Washington Post que poco antes de ser asesinado, el periodista Jamal Khashoggi, un duro crítico del casi poder absoluto de la corona en su natal Arabia Saudita, detectó un cambio drástico en los comentarios que recibía por su trabajo:

“Las habituales críticas a sus artículos en las redes sociales árabes se volvieron mensajes ásperos, personales, incluso amenazantes. Saudís influyentes lo injuriaban en Twitter llamándolo ‘extremista’, ‘criminal’ y ‘burro’, ataques que eran instantáneamente repetidos y amplificados por montones de otras cuentas de Twitter, algunas de ellas vinculadas a funcionarios saudís.

“Diez meses después, Khashoggi estaba muerto, su cuerpo destazado por agentes saudís que le tendieron una trampa para atraerlo al Consulado saudí en Estambul, presuntamente por órdenes del príncipe Mohammed bin Salman, el poderoso heredero de la corona”, relata el reportaje de Joby Warrick.

¿Entonces no pesan las palabras? ¿Entonces a las palabras no se las lleva el viento?

No puedo dejar de pensar que en México desde el púlpito del hombre más poderoso del país, el presidente Andrés Manuel López Obrador, el tono de los ataques que recibe cualquier periodista crítico empatan con los que recibía Khashoggi antes de su muerte. Se sueltan injurias y adjetivos sin pensar en consecuencias. Los dice el Presidente. Los replican sus funcionarios del Gabinete, sus legisladores, sus partidarios. Los reproducen sus voceros formales e informales. Criminal, le decían por Twitter a Khashoggi. Sicario, dicen aquí. Y el mismo modus operandi: en el acto, hordas de cuentas de Twitter repiten y amplifican el mensaje.

No voy a dejar de levantar las alertas ni voy a dejar de decirlo: en un país con los niveles de violencia e impunidad que tiene México, la violencia verbal se convierte fácilmente en violencia física. Por ello, el presidente López Obrador es una amenaza a la libertad de expresión. Lo han denunciado todas las organizaciones que buscan defender este derecho. El Presidente de México es una vergüenza internacional cuando se trata de respeto a la crítica, una referencia mundial de lo que no debe hacerse.

El Presidente de México tiene un concepto peculiar del poder. Cree que es legítimo usarlo para destruir a quienes no piensan como él, y echa mano abiertamente de los recursos e instrumentos del Gobierno y del Estado para ello. Al mismo tiempo se dice demócrata y tolerante. No es lo uno ni lo otro. Y no es nuevo, es fácil documentar sus dichos y sus actos en contra de ciudadanos y periodistas que lo critican o publican información que no se ajusta a su muy particular visión de la realidad, durante toda su carrera política.

Sus propagandistas oficiales y oficiosos se hacen eco de las injurias, amenazas e intimidaciones. La estructura de comunicación que ha construido no es la de un Gobierno demócrata, sino un aparato oficial de propaganda, una maquinaria diseñada para restringir la libertad de expresión, que se parece más a los de regímenes liberales como los que se han consolidado en años recientes en el mundo, o a los de sistemas francamente autocráticos. Sí, como el de Arabia Saudita.
09 Septiembre 2020 04:06:00
Dos mafias que hicieron el mismo salto al mismo partido
El presidente López Obrador no estaba muy contento con la decisión de que al frente de su partido, Morena, se quedara Alfonso Ramírez Cuéllar, como pretendía el diputado y líder histórico del movimiento de deudores El Barzón. Lo dijo en voz alta varias veces.

Pero la gota que derramó el vaso fue el caso de la conocida “Sosa Nostra”, ese grupo político con tintes de mafia que tiene su sede en Hidalgo y que había logrado posicionarse dentro de Morena en el estado, al grado de arrinconar a otros grupos más vinculados directamente con el movimiento político del hoy Presidente de México. Así me lo expresan fuentes muy bien plantadas en Palacio Nacional.

La Sosa Nostra conjuga el apellido de la poderosa familia con el de la sociedad de la mafia siciliana. Es el apodo creado por el periodista Miguel Ángel Granados Chapa, con el que el se conoce al grupo de Gerardo Sosa Castelán y su familia, que acumuló poder y dinero usando a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo como trampolín. Primero con la protección del PRI y luego de Morena, donde actualmente comanda a una docena de diputados locales, varios federales y muchos alcaldes.

El reporte que recibió el Presidente de México fue que Ramírez Cuéllar le había entregado todavía más poder a La Sosa Nostra. Que para las elecciones de este año les puso en bandeja más de 20 candidaturas a presidencias municipales, entre ellas, una para Damián Sosa Castelán, hermano del jefe del grupo.

Por ello, el presidente López Obrador, me confían las fuentes, pidió a dos de sus operadores más confiables –el consejero jurídico Julio Scherer y el coordinador de los senadores Ricardo Monreal– que actuaran en consecuencia.

¿Cuál fue el resultado? El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sentenció que la dirigencia nacional de Morena se determinara por encuesta, en un claro golpe a Ramírez Cuéllar.

La Unidad de Inteligencia Financiera, que ya tenía un robusto expediente sobre la Sosa Nostra, profundizó sus investigaciones en tres denuncias que revelaron cuentas millonarias en el extranjero. Y la Fiscalía General de la República aprehendió al jefe del grupo, Gerardo Sosa Castelán, en la Ciudad de México.

¿Muerta la Sosa Nostra? Uno podría pensar, pero ya saben cómo es la política.

Saciamorbos

Los hermanos Ricardo y Javier Taja Ramírez se volvieron políticos influyentes y millonarios empresarios en tan solo unos años. Empezaron vendiendo electrodomésticos y muebles de línea blanca a crédito, que entregaban personalmente a domicilio. Pero se catapultaron en cosa de 10 años gracias a que no escatimaron en exhibir una cercana relación con el PRI y particularmente con el exsecretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, su hermano Luis y su exoficial mayor, Jorge Márquez.

Javier Taja, el mayor de los hermanos, es hoy responsable de la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria de Guerrero, que tiene uno de los mayores presupuestos en el Gobierno de Héctor Astudillo.

Ricardo, el menor, fue diputado federal en 2015 y luego candidato priista a la Alcaldía de Acapulco. Lo arrasó Morena. Ahora quiere ser de nuevo candidato al mismo cargo, pero… ¡por el Partido Verde en alianza con Morena!

Interesante ver si los partidos obradoristas se la juegan con Los Taja, aún cuando podría alcanzarlos la investigación oficial contra el grupo del hoy senador Osorio Chong y porque recientemente aparecen vinculados en notas periodísticas a grupos criminales.
08 Septiembre 2020 04:05:00
El oscuro deseo del presidente AMLO
Tengo la impresión de que estamos distraídos con una gran puesta en escena. Pienso que en el fondo, el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere que México Libre, de su acérrimo rival Felipe Calderón, obtenga el registro como partido político nacional y esté en la boleta electoral del 2021. Es el escenario perfecto para él:

1.- México Libre no puede estar en coalición con ningún partido político porque la ley obliga a los partidos nuevos a competir solos, por lo que en automático dividiría el voto
opositor y sobre todo le restaría fuerza al PAN, que hoy aparece en las encuestas como el segundo partido más fuerte después de Morena.

2.- El presidente AMLO no puede vivir sin un antagonista. Calderón es su enemigo favorito. Hacia él ha enfocado sus baterías históricamente y eso le ha generado réditos políticos y ha logrado que se desvíe la atención en momentos en los que parecía ahogado.

3.- Calderón es útil y vulnerable. Lo expresé en estas Historias de Reportero a inicios de mayo: “Calderón es para López Obrador el enemigo perfecto: mantiene viva a su tropa, pero no le representa una amenaza. El presidente AMLO sabe que Calderón no puede disputar el 2024, sabe que es un cartucho quemado de la política nacional, y sobre todo, sabe que el proceso contra Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública del calderonismo, es letal para el expresidente.
Políticamente, en las cortes de Nueva York no está a juicio García Luna: está a juicio Felipe Calderón”.

Sospecho que la saña con la que el presidente AMLO se mofó de la noticia de la negación del registro a México Libre esconde un profundo deseo de que Calderón siga políticamente vivo.

Prefiero pensar eso que lo otro: que estamos frente al más abusivo de los autócratas que se despoja de cualquier gesto de estadista, se deja de nuevo dominar por el odio y celebra desde el poder la cancelación de la vía electoral para un grupo opositor, por detestable que sea su más visible cabeza.

Saciamorbos

1.- Un grupo de activistas tomó las instalaciones de la CNDH en el Centro de la capital del país. El presidente AMLO reaccionó: “no estoy de acuerdo con la violencia, con el vandalismo, no estoy de acuerdo con lo que hicieron a la pintura de (Francisco I.) Madero”.
Yesenia Zamudio, madre de una joven asesinada, contestó: “para él es vandalismo que rayen una pintura y que asesinen a nuestras hijas, eso no, eso es normal… a él le preocupa más un cuadro que todas las miles de muertas, asesinadas, desaparecidas… haciendo el ridículo, llorándole a una pinche fotografía”.

2.- Cómo estarán las cosas en Morena en Baja California, que Carlos Mora, uno de los tijuanenses con más roce e imagen nacional, no va a la contienda interna de cara a las elecciones del 2021 en las que se renovarán Gubernatura, alcaldías y diputaciones. Se queda organizando dos foros: uno en el marco del Día Internacional del Migrante y otro, el Encuentro Nacional de Turismo, sus temas de vida, y trabajando a la vera de Daniel Chávez, dueño de Grupo Vidanta, integrante del consejo asesor empresarial del presidente López Obrador.
03 Septiembre 2020 04:05:00
El coordinador del atentado a Harfuch dice que van por Alfaro
Uno de los coordinadores del intento de magnicidio contra Omar García Harfuch, secretario de Seguridad de la capital del país, reveló tras ser detenido que el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) tiene previsto atentar también contra el gobernador tapatío, Enrique Alfaro Ramírez.

José Armando Briseño de los Santos, “La Vaca”, relató a agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI, antes CISEN) -tuve acceso al contenido de esta entrevista informal-, que tanto la Fiscalía General de Justicia como la Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco cooperan con la organización criminal y “se pasan por el arco del triunfo al Gobernador”, pero que Alfaro se ha negado a establecer acuerdos con el cártel que comanda Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”. Incluso, “La Vaca” señaló que varios de los integrantes del equipo del Gobernador están colaborando con células que se dedican al “huachicoleo”. Según fuentes de primer nivel, tan pronto “La Vaca” reveló los siniestros planes del cártel, el CNI notificó al Gobernador.

Ayer en estas Historias de Reportero le revelé que en la entrevista con agentes del CNI, “La Vaca” relató los pormenores de la planeación y ejecución del ataque contra el secretario García Harfuch. Según me explican mis fuentes, “La Vaca” habló con soltura ante los agentes de inteligencia federales, a condición de que esta declaración informal no formara parte de la carpeta de investigación.

La plática fue clave para la detención de varios de los involucrados en el atentado del 26 de junio. Y también para conocer mejor la estructura del CJNG, el más poderoso de la actualidad. “La Vaca” relató que con “El Mencho” opera Juan José Farías Álvarez, “El Abuelo”, aparentemente de todas las confianzas del líder.

En contacto directo con ambos está “El 03”. Enseguida se encuentra Carlos Andrés Rivera Valera, “La Firma”, a quien “La Vaca” identifica como el hombre que instruyó el atentado contra García Harfuch. Abajo en el organigrama figura César Moreno Pinzón, “El Tarjetas”, que tiene como operador financiero y distribuidor de droga a “La Gallina”, y al mismo nivel a “El Plumas”. Debajo de ellos se conoce, dijo, que está “El Neto”.

Explicó que para reinar en Jalisco se lo dividen en zonas. “La Vaca” tiene a su cargo la zona 1. Un hombre apodado “El Tierno” tiene la zona 2 y colecta el “cobro de piso” a bares de Guadalajara. “El Mofles” está a cargo de la zona 3, en Cancún, Quintana Roo, y otra parte de Guadalajara. Diego, “El Colocho”, tiene la zona 4, en Zapopan. César la 5, en Tonalá. Alex, la 6, también en Tonalá. “Rolón” en la zona 7, que corresponde a Zapopan. “Gus” en Tlaquepaque, que es la 8. Y “El Chino” también en Tlaquepaque, zona 9.

Dante o Filio está en Ciudad de México y funge como enlace con el cártel Fuerza Unión de Tepito. “Tripa”, también conocido como “RR”, encabeza el grupo élite y opera en Guanajuato (el que comandó la guerra contra “El Marro” y su cártel Santa Rosa de Lima, principal huachicolero del país). “El 03” se encarga de Michoacán con las células élite y Los Deltas. “Pariente” opera en Colima; “Jardinero” en Tepic y San Blas, Nayarit; “Tanque”, en Veracruz y “Sapo” en Puebla y Guerrero.

Y agregó algunos de los planes del cártel: vencer en la disputa por las plazas de San Luis Potosí y Zacatecas mediante una alianza con el cártel del Golfo para expulsar a Los Zetas, incursionar en Matamoros y arrebatárselo a Los Zetas, y coaligarse con La Línea para tener mayor influencia en Chihuahua.





02 Septiembre 2020 04:05:00
‘9 mil pesos por matar a Harfuch’
Les prometieron 2 millones de pesos por el magnicidio. Al final, les dieron 9 mil pesos. Así lo relató a las autoridades federales, José Armando Briseño de los Santos “La Vaca”, mando medio del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pieza clave en el atentado contra el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch.

Después de ser detenido, “La Vaca” habló informalmente con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI, antes CISEN). Tuve acceso al contenido de esa entrevista.

“La Vaca” ofreció detalles de cómo habría sido planeado y orquestado el ataque contra el secretario García Harfuch:

Tras recibir adiestramiento en el rancho El Cielo, en Jalisco, junto con otras 50 personas, su jefe, César Montero Pinzón, “El Tarjetas” (prófugo), le dio la orden de trasladarse a la Ciudad de México para “hacer un trabajo”: ejecutar a un funcionario público de alto nivel. No le dieron nombre ni fecha. No se podía negar. Era su pago para salir del castigo que el cártel le había impuesto por haber efectuado “un trabajo” sin permiso.

Dos semanas antes del atentado, llegó a la capital del país con 40 personas más que se trasladaron en un autobús turístico Flecha Amarilla y una camioneta Sprinter. Entonces supo los detalles: “El Tarjetas” le encomendó ejecutar a García Harfuch por órdenes de Carlos Andrés Rivera Varela, “La Firma”, un mando de tercer nivel de la organización, debajo de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho” y de un hombre identificado como “El 03”.

Al llegar a la capital del país los recibió un hombre apodado “Dante” o “Filio”, enlace del CJNG con el cártel Fuerza Unión de Tepito, quien los repartió en dos domicilios, uno en Gustavo A. Madero y otro en Tláhuac. En este último permaneció hasta que llegó el día de la operación: 26 de junio.

Poco después de las 3 de la mañana, se reunieron con “El Tarjetas” en una bodega. Ahí les dieron a conocer a todos el nombre y la foto de su objetivo. Una mujer, a quien dijo no haber visto antes, les reveló la ruta que tomaría García Harfuch para que lo interceptaran. Otra mujer, identificada solo como Daniela, “La Güera”, les llevó la Suburban blanca. “El Tarjetas”, les entregó las armas, una camioneta plata y la que se hizo famosa: la unidad de 3.5 toneladas con los logotipos de Carso. De ahí, se fueron al punto designado para matar al secretario de Seguridad Ciudadana. Les pidieron no llevar teléfonos.

“La Vaca”, dijo que solo pudo disparar tres tiros, porque su ametralladora se encasquilló. Cuando terminó la refriega, fue a esconderse al domicilio de los papás de su pareja sentimental. Tenía la instrucción de no salir de ahí. Cuando lo capturaron estaba dormido.

Por “el trabajo”, expresó “La Vaca” en esta declaración informal, les prometieron que les pagarían 2 millones de pesos, sin embargo, solo les dieron 9 mil pesos a cada uno de los participantes.



Saciamorbos

“Nunca más García Luna en el Gobierno”, dice el presidente López Obrador en uno de sus spots. “Ya no hay en el Gobierno federal funcionarios como García Luna”, repitió en su informe de ayer. En Amazon Prime Video se puede ver el documental The Last Narc (El Último Narco), en el que René López, expolicía judicial de Jalisco, exchofer del famoso capo “Don Neto”, describe cómo Manuel Bartlett iba a recoger cajas de dinero de sobornos.

01 Septiembre 2020 04:05:00
AMLO frente al espejo en el que no quiere verse
Andrés Manuel López Obrador quiere ser como Benito Juárez, pero se encamina a pasar a la historia como Vicente Fox: un Presidente de frases pegajosas, locuaz en las formas, que marcó un hito democrático, con quien el votante se encariñó, pero cuyos resultados de Gobierno no estuvieron a la altura de las expectativas y representaron una oportunidad perdida.

Un hombre querido como persona pero reprobado como Presidente. Divertido pero ineficaz. Cabeza de un Gobierno sobrado de adjetivos pero escaso de sustantivos. Muy bueno para decir las cosas, bastante malo para hacerlas. Un natural para ganarse los titulares de la prensa, pero con gran parte de la opinión publicada en su contra. Capaz de hacer hablar a los medios sobre la más absurda nimiedad en lo que no consigue cuajar ninguna transformación a la altura de su histórico triunfo electoral.

Que usó la corrupción del PRI para llegar al poder, pero que una vez ahí, se alió con los mismos a los que había incansablemente insultado. Y cuando la corrupción tocó la puerta familiar, prefirió mirar a otro lado.

La comparación no va a gustar a ninguno de los dos políticos mexicanos. Se detestan, se desprecian. Pero se miran al mismo espejo del político que dejó todo el talento en la campaña y no se guardó nada para el Gobierno. Que desperdició en batallas perdidas, de antemano, el enorme capital político con el que asumió la presidencia. Que dilapidó la popularidad en necedades personales.

Hoy, Andrés Manuel López Obrador, rinde lo que oficialmente es su Segundo Informe de Gobierno, pero que en realidad es el séptimo, o el octavo, si contamos también el discurso de toma de posesión. En todos dice prácticamente lo mismo. El problema es que los tiempos ya no son iguales. El 1 de diciembre de 2018 era el hombre que quería transformarlo todo, el representante de la esperanza de un pueblo que por fin vería la suya. Hoy, 1 de septiembre de 2020, es el político que ha fracasado en la gestión y en el ejemplo.

Fracasó en la gestión porque la economía había empeorado en su Gobierno y encima llegó la pandemia; los servicios de salud habían empeorado en su Gobierno y encima llegó la pandemia; y la inseguridad había empeorado en su Gobierno y ahí sigue, estancada en lo alto de un pico que se vuelve meseta de sangre.

Fracasó en el ejemplo porque el Presidente que acabaría con la corrupción ha demostrado que cuando se trata de los suyos, la protege, y al hacerlo, la valida, y fija las reglas del juego. Lo delata su reacción al video de su hermano recibiendo paquetes de dinero de su funcionario estrella. El Presidente asumió el papel del orgulloso delincuente: justifica el delito y al hacerlo, aceptó que supo del delito, que se cometió el delito y que él avaló todo.

Extraviado en su brújula moral y reprobado en su gestión como gobernante, el presidente López Obrador está, sin embargo, a tiempo de dar un golpe de timón y enderezar el rumbo del navío. Le queda bastante capital político y le faltan cuatro años de Gobierno. Es más que suficiente para corregir y avanzar.


27 Agosto 2020 04:08:00
A Irma Eréndira le tocan 78 millones de multa
La Secretaría de la Función Pública (SFP) impuso una multa de 999 mil 440 pesos a la revista Nexos por presuntas irregularidades en la contratación de una página de publicidad equivalente a 75 mil pesos. Es decir, la multa fue de 13 veces el monto del contrato de la acusada ilegalidad.

Suponiendo sin conceder que tiene razón la SFP, con este criterio, la “implacable” secretaria Irma Eréndira Sandoval debe estar alistando las siguientes multas, proporcionales a las faltas:

1.- Primero, actualizar la multa a León Manuel Bartlett, hijo de Manuel Bartlett Díaz, director general de la Comisión Federal de Electricidad. Porque él buscó saquear vendiendo ventiladores Covid carísimos. El monto del contrato era de 31 millones de pesos, pero Irma Eréndira se vio noble y solo le impuso 2 millones de multa. Es decir, no fue 13 veces más grande que el contrato como a Nexos, sino 15 veces más chica. Le debió haber puesto 403 millones de pesos. Pero en realidad, si tomamos en cuenta que el Gobierno del presidente López Obrador ha dado en total contratos por 162 millones de pesos a Bartlett junior, la multa debería ser de 2 mil 106 millones de pesos.

2.- Pero luego está la multa directa a Bartlett papá. Le tocan 10 mil 400 millones de pesos por la adquisición irregular y no declarada de 23 casas a nombre de él, de su “no esposa, no concubina” y de su hijo. Las propiedades, ubicadas en zonas de enorme plusvalía, tienen un valor de mercado de 800 millones de pesos aproximadamente. Multiplicados por 13, como en el contrato de Nexos, Bartlett debería unos 500 millones de dólares.

3.- A Zoé Robledo, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, le tocan 500 millones de pesos de multa pues esto es 13 veces el valor de los contratos oficiales que han recibido empresas vinculadas a su familia (38.6 millones de pesos) durante su gestión como senador y después como funcionario de la 4T.

4.- Y para cerrar con el buen ejemplo, la automulta de 78 millones de pesos de sanción para Irma Eréndira Sandoval por recibir de manera irregular una casa que le regaló un Gobierno emanado del mismo movimiento político al que ella pertenece. No es que la necesitara, no es que ella y su esposo no tuvieran vivienda digna (de hecho, tienen seis propiedades), sino que sencillamente se la donó el Gobierno, la escrituró a su nombre y ella la aceptó gustosa. No es una escuela, un museo, un centro cultural. No. Eso estaría justificado. Hasta 78 millones de pesos de multa porque esa casa que le regaló el obradorismo cuesta 6 millones de pesos. Es decir, no se tomarán en cuenta –un gesto con la titular de la dependencia– las seis casas de las que gozan Irma Eréndira Sandoval y su cónyuge, el académico y estrella de la televisión pública obradorista, John Ackerman.

26 Agosto 2020 04:08:00
Otra prueba de cómo la Fiscalía baila al son del Presidente
El viernes, el presidente López Obrador confesó involuntariamente otra perla que exhibe la falta de independencia de la Fiscalía General de la República. En su conferencia mañanera de ese día, se ufanó de que él ya sabía que iban a hacerse públicos los videos en los que aparece su hermano recibiendo paquetes de dinero:

“Desde hace como cinco días o seis, porque me buscó David León preocupado porque había recibido una llamada donde le advertían que iban a salir estos”, presumió.

Si hacemos cuentas, esto quiere decir que el Presidente sabía desde el sábado o domingo anterior de los videos de su hermano recibiendo cash y siendo grabado por David León, funcionario estrella de su Gobierno, nombrado zar anticorrupción para la distribución de medicinas. Curiosamente, ese mismo domingo por la noche “apareció” publicado en YouTube el video del caso Lozoya en el que se exhibe a los operadores de los entonces senadores panistas Francisco Domínguez y Jorge Luis Lavalle, recibiendo maletas con dinero en efectivo.

En la narrativa del obradorismo, los videos de Pío López Obrador buscan “tapar” el escándalo del video de Lozoya. En realidad, a confesión del propio Presidente, fue al revés. Y no solo eso, a los tres días de que “apareció” el video del caso Lozoya en YouTube, se filtraron los detalles de la declaración del exdirector general de Pemex.

Según la confesión del Presidente, esta sería la línea de tiempo: sábado o domingo se enteró de que serían publicados los videos de su hermano; domingo, “aparece” el video del caso Lozoya en YouTube; miércoles, se filtran los detalles de la declaración de Lozoya, y es hasta el jueves en la noche que revelamos en Latinus los videos y el audio de los tejemanejes de Pío López Obrador y David León Romero.

¿Qué nos dice todo esto? Que hubo una operación política desde Palacio Nacional para tratar de combatir el impacto de las imágenes del hermano del Presidente recibiendo un sobre y una bolsa con dinero en efectivo, usando elementos de la investigación del caso Lozoya para filtrarlos a toda velocidad a la opinión pública.

El Presidente dice que con los videos de su hermano, sus “adversarios” (esa permanente insultante conspiración) querían que se viera que son iguales: corruptos del pasado y corruptos del presente. Pero sus propias palabras, al analizar la línea de tiempo, exhiben que hubo una operación política desde Palacio para que sus “adversarios” parecieran tan corruptos como su propio hermano.

No hay duda alguna de que la corrupción reinó en el pasado. Qué bueno que el Presidente esté resuelto a combatirla. Lástima que él manche esta lucha usando a la Fiscalía para subir en las encuestas. Lástima que solo combata la corrupción de sus adversarios. Ganaría legitimidad si no minimizara y justificara las acciones corruptas de sus cercanos.

Por cierto, en una respetuosa carta enviada a propósito de la columna de ayer, el hoy senador Manuel Velasco confirma que sí fue el primer gobernador que se reunió con López Obrador cuando era Presidente electo, porque entonces encabezaba la Conago. Expresó que Chiapas fue el cuarto estado en el que el entonces candidato presidencial priista, José Antonio Meade, recibió mayor porcentaje de votación. Y reiteró que David León, quien grabó al hermano del presidente AMLO cuando le entregaba paquetes de dinero, no era funcionario público en ese momento, frente a lo citado aquí en el sentido de que así se ostentaba y que era conocido por ser su operador político.

25 Agosto 2020 04:08:00
¿Quién salva a quién?
Para lavarse el manchado plumaje, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo el viernes en su conferencia matutina que “no sabía del dinero” que aparece recibiendo su hermano Pío de manos del funcionario estrella de su Gobierno, David León, en dos videos que revelamos en Latinus el jueves por la noche.

“No sabía del dinero”, dice López Obrador. Pero en el video, su hermano Pío dice otra cosa: “lo sabe, lo sabe perfectamente bien, yo ya mandé mensajes”. Lo reafirma David León: “él lo sabe, claro que lo sabe”.

“No tiene nada que ver este video con la elección presidencial del 2018”, contestó López Obrador en esa mañanera. Pero David León en el video lo deja en claro: “el chiste es apoyar, esa es la consigna: el futuro, el proyecto al 18, que él (AMLO) vea que hay apoyo”.

El presidente López Obrador dijo que los videos no eran de extorsión ni de mordidas, sino de “aportaciones” del pueblo a su movimiento.

Memes aparte, en redes sociales la contestación fue brutal contra el primer Mandatario: ¿entonces por qué hacerlo en la clandestinidad? ¿por qué el propio David León graba en secreto las reuniones? ¿por qué su hermano no firma de recibido ni David León firma de entregado? ¿por qué en las aportaciones que registran los partidos políticos ante el INE no aparece ese dinero en el listado de Morena?

En su cuenta de Twitter, David León escribió al poco rato de publicados los videos: “De noviembre de 2013 a noviembre de 2018 yo fui consultor, no servidor público. Mi manera de apoyar al movimiento, fue recolectar recursos entre conocidos para la realización de asambleas y otras actividades”. El presidente AMLO se fue por la misma línea al día siguiente: “David León contribuía de esa manera, consiguiendo esos fondos”, dijo, como si León hubiera sido un voluntario que recauda entre la gente y no un operador político identificado por su cercanía con un Gobernador.

De inmediato saltaron testimonios contundentes, como el del abogado y hoy analista Martín Vivanco que le contestó: “¿Entonces por qué tú te presentabas en la SEP en el 2016 –y yo te recibía– como jefe de Comunicación Social del Gobierno de Chiapas?”, que encabezaba Manuel Velasco. “No creo que haya sido dinero del Gobierno (de Velasco)”, contestó dudoso López Obrador, a pregunta expresa sobre la entrega de paquetes de dinero que recibió su hermano y grabó su golden boy al que había nombrado –vaya ironía– una suerte de zar anticorrupción para la distribución de medicinas.

Saciamorbos

¿Cuál fue el primer Gobernador con el que se reunió Andrés Manuel López Obrador tras ganar las elecciones presidenciales? Con el de Chiapas, Manuel Velasco. Apenas cinco días después de los comicios, desayunaron en privado, en la casa del futuro primer Mandatario, sorprendiendo a buena parte de la clase política, pues Velasco llegó al poder con la alianza PRI-Verde, que para 2018 postuló a José Antonio Meade a la Presidencia. O sea que el primer invitado no fue uno de los suyos. O sí.

20 Agosto 2020 04:05:00
Expediente Lozoya: la demanda contra Salinas de Gortari
Emilio Lozoya ha puesto sobre la mesa de la Fiscalía General de la República un bombón difícil de resistir para el presidente López Obrador: la posibilidad de demandar al expresidente de México Carlos Salinas de Gortari, uno de los enemigos favoritos del presidente Andrés Manuel López Obrador.

La demanda sería entre particulares, pero podría llevar todo el respaldo y cabildeo del Gobierno federal mexicano. Según revelan fuentes bien informadas, la decisión de que Lozoya demande a Salinas está aún siendo analizada.

En su estrecha cooperación con las autoridades mexicanas, el exdirector general de Pemex ha relatado que Carlos Salinas de Gortari lo invitó varias veces a su casa en la calle Olmos, en la zona del Bosque de Tlalpan, en el sur de la Ciudad de México, puntualizando fechas, horas y temáticas.

El objetivo central de esos encuentros era abrirle las puertas a su hijo, Emiliano Salinas Occelli, para que recibiera contratos de Pemex. Hace cosa de tres semanas, Raúl Rodríguez Cortés, publicó en El Universal que el hijo del expresidente de México estaba por cerrar un contrato con el Gobierno morenista de Baja California, en una planta solar fotovoltaica que dará energía al acueducto Río Colorado-Tijuana.

Otra de las cosas que ha contado Lozoya Austin a las autoridades, de acuerdo con las mismas fuentes, es la relación de Salinas de Gortari con Alonso Ancira, dueño de Altos Hornos de México, detenido en España y señalado por haberse beneficiado ilegalmente con la compra de Agronitrogenados.

Hay que recordar que en 2013, el entonces presidente Enrique Peña Nieto le inauguró a Ancira una planta en el complejo de AHMSA, en Monclova, y en 2015, Ancira Elizondo regaló a Peña una escultura de acero que todavía se exhibe en la glorieta de entrada de lo que era la residencia oficial de Los Pinos, hoy complejo cultural.

Según Lozoya, Salinas presionaba a Pemex para que le pagara a la enpresa TRESE, a la que describe como “proyecto” de Emiliano Salinas Occelli, 15 millones de dólares por la cancelación de un contrato de una plataforma marítima.

El asunto de la demanda a Salinas, me dicen, está bajo análisis al más alto nivel en el Gobierno federal. Midiendo estrategias e impactos legales y políticos. Hay tiempo y hay narrativa. Veremos.

Saciamorbos

La semana pasada, al abordar el asesinato del papá de Luis Miranda, secretario de Desarrollo Social y mejor amigo del expresidente, publiqué en estas Historias de Reportero que la víctima solía ir a comer los domingos al Otro Barrio, restaurante de carnes uruguayo en la carretera a Toluca. “Llamaba la atención por el equipo de seguridad que lo acompañaba: siempre con armas largas”, relaté. Muy amablemente, el fundador de la cadena restaurantera puntualiza que el personal de seguridad del señor Miranda nunca entró armado al restaurante y que solo entraba uno de los escoltas: “quisiera compartirle que en las ocasiones en que el señor Miranda visitó nuestra sucursal lo hizo acompañado por un solo integrante de su personal de seguridad, el cual ingresó desarmado siempre”.
19 Agosto 2020 04:05:00
Denuncié al Gobernador hace 5 años… ahora se comprueba en video
Hoy el Presidente visita a un muerto viviente. Andrés Manuel López Obrador ofrecerá su conferencia mañanera en Querétaro, donde el gobernador, el panista Francisco “Pancho” Domínguez Servién, está políticamente muerto.

Un video de reciente divulgación exhibe al hombre de todas las confianzas del gobernador, su secretario privado desde hace años, Guillermo Gutiérrez Badillo, recolectando maletas de dinero en efectivo, presumiblemente a cambio del voto de su jefe a favor de la reforma energética en tiempos de Enrique Peña Nieto.

En enero de 2015, en el apogeo de ese sexenio, publiqué en estas Historias de Reportero un serial de columnas tiutuladas “Candidatos bajo sospecha”. Uno de esos expedientes estuvo dedicado al entonces senador queretano panista con aspiraciones de volverse Gobernador. Entre las varias cosas enumeradas estuvo su corrupto proceder en la aprobación de la reforma energética. Citando fuentes bien informadas, expliqué que incluso “cabildeó en la reforma a favor de empresarios del sector que, especulan, le sabrán recompensar sus gestiones ahora que requiere financiamiento para su campaña”. Los famosos “moches”, pues, que cobrarían popularidad y recogerían la indignación social.

En ese 2015 la respuesta de “Pancho” Domínguez a la columna fue virulenta. Echó a andar bots y otra suerte de ataques y presiones. Hoy la realidad en video se le estrella en la cara y la quiere eludir, pero no puede:

El Gobernador ha querido desmarcarse de su cercanísimo colaborador. “Nunca tuve conocimiento de los supuestos actos de esta persona”, reaccionó en un comunicado, como si el implicado fuera un funcionario perdido en algún rincón de su administración. “Determiné el cese inmediato de Guillermo Gutiérrez Badillo”, anunció.

Es imposible disociar política y personalmente al Gobernador de su brazo derecho, estrella del más reciente videoescándalo. Este misil político impacta en su línea de flotación y golpea duramente al PAN, porque además en este momento Domínguez Servién es el líder de los gobernadores panistas. Es el presidente de la Asociación de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN). Curiosamente, desde que el queretano tomó el mando hace apenas unas semanas, el GOAN “le bajó” en sus críticas al presidente López Obrador. El líder anterior, el mandatario de Aguascalientes, Martín Orozco, tenía acostumbrada a la opinión pública a un asomo de contrapeso. Cuando cedió la estafeta a Domínguez, la voz de los gobernadores panistas se diluyó. Coincidentemente, fueron los días en que empezaba a hablarse de que Lozoya traía videos bajo el brazo y estos salpicaban a “Pancho” Domínguez.

El dirigente nacional del PAN, Marko Cortés, ha asumido una postura gentil con su Gobernador queretano. Declaró que le cree que no sabía y anunció que el partido abrirá un expediente contra el secretario privado que aparece en el video. Más que una limpieza interna, suena a un chivo expiatorio. Esto no enviará al electorado el inequívoco mensaje que debería estar mandando un partido que aspira a arrebatar al presidente AMLO su mayoría en el Congreso el próximo año: aquí no caben corruptos. Mientras “Pancho” Domínguez no sea expulsado del PAN, estará demostrado que sí caben.



18 Agosto 2020 04:05:00
El Presidente sí ha endeudado al país, y bastante
Cada que puede, el presidente López Obrador dice que él no ha endeudado al país. Apenas ayer lo repitió en su conferencia mañanera. Lo que dice el Presidente es mentira: sí ha endeudado al país, y mucho. Según los datos oficiales que emite su propio Gobierno, entre junio del año pasado y junio de este año, la deuda aumentó 9.1 por ciento.

De hecho, de acuerdo con las cifras dadas a conocer por la Secretaría de Hacienda en el Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública, al cierre de 2018 recibió de la Administración de Enrique Peña Nieto una deuda de 46.0% del PIB, ahora ya la tiene en 53.2% y va a cerrar el año en 54.8 por ciento. En esta proporción del Producto Interno Bruto, un tramo es por la depreciación de la moneda y la caída del propio PIB, pero el grueso es por la nueva contratación de deuda contemplada en el Presupuesto de Egresos, vía déficit.

Si este aumento en la deuda ya se ve grandecito, en los próximos meses la cosa se va a poner todavía peor. La pandemia podría dejar un hueco de aproximadamente 700 mil millones de pesos en el presupuesto (la estimación oficial, que se pasa de optimista, es que el hueco será de 400 mil millones). ¿Cómo va el Gobierno a tapar ese hueco? Pues un pedazo secando el Fondo de Estabilización Petrolera, que todavía tiene cerca de 175 mil millones (lo recibió con una cifra récord de más de 279 mil millones en 2018 pero lo mal gastó cuando no había crisis). Otro pedazo, desapareciendo los fideicomisos: ahí hay otros 100 o 125 mil millones. Ya van 300. Lo demás va a tener que ser déficit. Un 5% del PIB más de deuda, aproximadamente.

Y eso que el Gobierno mexicano es uno de los pocos del mundo que no ha querido financiar un programa de apoyo real a los ciudadanos que ven en riesgo su empleo. Según cálculos internacionales, el Gobierno mexicano ha destinado solo un 1% del PIB a apoyar a la gente. Para ponerlo en perspectiva, comparémoslo con algunos países del mundo. Y para que el Presidente no diga que no se puede comparar a México con países ricos, tomemos los datos de algunos países africanos. Según las estadísticas del Oxford Covid-19 Government Response Tracker, Togo destinó el 12% de su PIB, Zimbabue el 11%, Senegal el 8%, Mauritania el 6%. México: 1%. Es dinero dedicado a salvar del desempleo a las familias. El Gobierno del presidente AMLO abandonó a estos ciudadanos y por eso 15 millones de personas más están en situación de pobreza laboral (que por más que trabajan, lo que les pagan no les alcanza ni para comprar la canasta básica).

Así que a la rifa del avión que no incluye el avión, al aumento de las gasolinas que no es gasolinazo, al pico de la pandemia que no es pico, al ya rescatamos Pemex pero sigue en virtual quiebra, al no militarizaremos la seguridad pública pero la Guardia Nacional es militar, al no hay desabasto pero no hay medicinas… súmele ahora el no endeudamiento pero sí subió la deuda.



Saciamorbos

Entre los círculos de quienes eran cercanos a Emilio Lozoya cuando encabezaba Pemex, se comenta mucho que el escándalo podría alcanzar a Mariana Borrego y Alejandro Legorreta. Cuentan que en estrecha coordinación con Lozoya, “pasaron la charola” para la construcción del nuevo Museo Tecnológico.
12 Agosto 2020 04:05:00
Otro extraño crimen vinculado con el caso Peña Nieto
Los domingos solía ir a comer a Prado Norte, un restaurante de carnes uruguayo en la carretera a Toluca. Llamaba la atención por el equipo de seguridad que lo acompañaba: siempre con armas largas. Por eso, a muchos de sus cercanos sorprendió la versión oficial sobre su asesinato: se metieron a su casa a robar y lo mataron. ¿Quién haría algo así con un hombre custodiado por sujetos con ametralladoras?

Luis Miranda Cardoso fue asesinado ayer. Era el padre de uno de los mejores amigos del expresidente Enrique Peña Nieto, su operador de confianza, Luis Miranda Nava. Cuando llegó a la Presidencia, lo puso primero de subsecretario de Gobernación. Era el encargado de meterse a las cloacas del poder y resolver los asuntos, con los métodos que hiciera falta. Luego saltó a secretario de Desarrollo Social.

La camaradería entre Luis Miranda Nava y Enrique Peña Nieto sorprendía a sus propios compañeros de Gabinete: cuando se sentaban a comer, era frecuente ver que Miranda agarrara comida del plato del Presidente, algo impensable para los demás, pero no para un “hermano”. La hermana del secretario Miranda se casó con Adolfo del Mazo, primo tanto del expresidente Peña como del actual Gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo.

Pero a muchos sigue sorprendiendo que la hipótesis central de la Fiscalía mexiquense sea que mataron a Miranda Cardoso, alguna vez presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de México, al entrar a robar su casa en la calle de Texcoco, colonia Electricistas, en Toluca.

Suena especialmente raro después del asesinato –dijo la Fiscalía de Morelos que fue un crimen pasional– de uno de los operadores financieros que mejor sabía las historias de corrupción del sexenio pasado: el exfuncionario de la Secretaría de Hacienda, Isaac Gamboa Lozano.



Saciamorbos

A las pocas horas del asesinato de Luis Miranda Cardoso, el fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, difundió un mensaje dando a conocer que el testigo estrella Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, había presentado su declaración/denuncia en la que, como adelantamos aquí, responsabilizó de haber ordenado los actos de corrupción que él ejecutó al expresidente Enrique Peña Nieto y al exsecretario de Hacienda, Luis Videgaray. Dijo que entregó un video. Empieza a despejarse la incógnita sobre qué tanto hay grabado. Originalmente se creó la expectativa de que eran 18 horas de videos. También dijo el fiscal que Lozoya presentó como pruebas unos recibos (¿recibos de pagos de sobornos?). Implica a cinco senadores, un diputado y un secretario de Finanzas de un partido político. Lozoya dio nombres, dijo el fiscal, pero no los reveló. Varios nombres han estado circulando ampliamente. ¿Será citado a declarar Peña Nieto? cuando lo necesite el presidente López Obrador. ¿Será citado Videgaray, quien vive en Estados Unidos? A ver qué dice su gran amigo Jared Kushner, yerno y superasesor del presidente Trump. ¿Vega, Cabeza, Domínguez? La película regresa hasta Etileno XXI con lo que Lozoya implica al calderonismo y aún más al PAN. Esta serie apenas comienza, ¿veremos las pruebas, los dichos, los recibos, el video? Se va a poner bueno.

11 Agosto 2020 04:05:00
Lozoya organiza fiesta en libertad
Alguno de los invitados llegó con un carísimo regalo: una preciosa caja de madera que contenía tres botellas de Château Margaux, uno de los vinos más prestigiados del mundo, con valor de 25 mil pesos cada una. Había que festejar. La estrategia había funcionado.

Emilio Lozoya Austin, exdirector general de Pemex, estaba en casa otra vez. Los allegados –pocos– se congregaron para celebrar al amigo que quedó en libertad después de varios meses prófugo, varios meses encarcelado en España y unos días en un hospital.

Así me lo revelan fuentes que han estado siguiendo el derrotero de Lozoya y que detectaron la reunión organizada hace unos días en la casa de la capital del país donde permanece el exfuncionario, buscando cierta discreción.

Me cuentan también que Froylán Gracia, operador de Lozoya en Pemex y acusado de toda suerte de corruptelas, realiza todavía a estas alturas llamadas telefónicas pidiendo “apoyar a Emilio”. A Froylán Gracia se le ha acusado desde cobrar 50 mil dólares por una cita con su jefe hasta de montar, financiar y llenar de políticos, empresarios y escorts una casa en la colonia Anzures de la Ciudad de México, de donde se sospecha pueden saltar muchas anécdotas de negocios y amarres… y quizá varios videos.

Como lo mencionamos en estas Historias de Reportero, desde finales del año pasado el papá de Lozoya Austin, el también exfuncionario federal, Emilio Lozoya Thalmann, tomó control de la defensa de su hijo para darle un giro: el planteamiento original del abogado Javier Coello Trejo era litigar, pero Lozoya padre optó por buscar una negociación con el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero: su hijo hablaría a cambio de privilegios. El abogado Coello dejó la defensa.

Según me revelan distintas fuentes, Lozoya padre, en comunicación con su hijo, fue elaborando un amplio documento detallando lo que sería su declaración ante las autoridades. El centro de su acusación es su excompañero de Gabinete y entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a quien señala, junto con el expresidente Enrique Peña Nieto, de ser quienes orquestaron y giraron las instrucciones de todo cuanto se le acusa.

Se ha mencionado ya mucho que también salen salpicados muchos políticos de prácticamente todos los partidos, notablemente del PAN. Hay una expectativa nacional sobre qué va a decir Lozoya Austin y sobre todo, qué va a poder probar.

Hay particular morbo sobre quiénes quedaron grabados recibiendo sobornos. Hay quien dice que sí hay videos y muchos. Hay quien dice que hay un solo video, con algún operador de bajo perfil. Hay quien dice que no hay videos. Hay quien dice que el testimonio de Lozoya es con datos precisos de cómo, cuándo y cuánto. Ya veremos con el paso de los días si se cumple la expectativa que ha generado el propio Presidente de México.



Saciamorbos

1.- La Unidad de Inteligencia Financiera, me señalan fuentes, ha recibido noticia de que la agencia antidrogas de Estados Unidos, la DEA, tiene bajo investigación al gobernador de Tamaulipas, el panista Francisco García Cabeza de Vaca.

2.- En breve, me aseguran, las autoridades mexicanas solicitarán la extradición de Genaro García Luna, el poderoso secretario de Seguridad Pública en el sexenio del presidente Felipe Calderón, actualmente detenido en Estados Unidos.


10 Agosto 2020 04:05:00
Lozoya, por devolver dos casas y demandar a Luis Videgaray
El Gobierno federal prepara un anuncio de gran impacto en el caso Lozoya. Según fuentes de muy buen nivel en la Administración actual, se están ultimando los detalles para que el exdirector general de Pemex devuelva dos casas que adquirió con dinero presuntamente proveniente de actos de corrupción.

Las dos casas son famosas. Una está en el fraccionamiento Lomas de Bezares de la Ciudad de México y la otra, en Ixtapa, Guerrero. Emilio Lozoya Austin, estaría cediendo la disputa legal de las propiedades ya aseguradas, acatando un esquema de extinción de dominio con el objetivo de reparar el daño como parte del criterio de oportunidad que le ha permitido permanecer en libertad a cambio de colaborar con la Fiscalía General de la República (FGR).

La casa dentro de exclusivo fraccionamiento Lomas de Bezares de la alcaldía Miguel Hidalgo en la Ciudad de México, fue asegurada en mayo del año pasado bajo la acusación de que la obtuvo gracias a un arreglo corrupto con la constructora brasileña Odebrecht. Se ubica en la calle Ladera número 20, interior 11. El Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado había estado peleando quedarse con ella para subastarla. Calculaba recibir por ella al menos 30 millones de pesos.

La casa de Ixtapa se encuentra en el lujoso condominio Quinta del Mar, en la zona conocida como Contramar. Fue decomisada en julio de 2019 por la FGR. Está valuada en aproximadamente 2 millones de dólares y según las denuncias, habría sido fruto de un arreglo ilegal con la empresa Altos Hornos de México (AHMSA), cuyo dueño, Alonso Ancira, fue detenido en España el año pasado.

La devolución de estas dos costosas propiedades formaría parte del arreglo de Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex en el sexenio de Enrique Peña Nieto, con el actual Gobierno que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador. Se sabe que desde finales del año pasado, el papá del exfuncionario, Emilio Lozoya Thalmann, también ex alto funcionario federal, tomó en sus manos la estrategia de defensa de su hijo y le dio un giro: en vez de combatir legalmente las acusaciones, buscó una negociación con el fiscal Alejandro Gertz Manero.

Me reportan las mismas fuentes de primer nivel en el Gobierno actual, que Lozoya Austin estaría demandando –de particular a particular– al exsecretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray Caso, con quien se enfrentó desde que ambos trabajaban en el Gabinete del expresidente Peña Nieto. Videgaray actualmente vive en Boston y trabaja en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).



SACIAMORBOS

Los expresidentes Peña Nieto y Calderón salen mencionados en las largas hojas de la estrategia legal de Emilio Lozoya.

05 Agosto 2020 04:05:00
Los nombres secretos del Gabinete
Los secretarios tenían nombres claves. Louis Vuitton era Luis Videgray, el secretario de Hacienda, que compartía iniciales con la carísima marca. Miguel Osorio Chong, el titular de Goberación, era Michael Kors, por ser tocayo del prestigiado diseñador. Gerardo Ruiz Esparza (q.e.p.d.) era Richard Gere, por su parecido físico con el famoso actor hollywoodense.

Y así se referían a ellos en chats y llamadas telefónicas los legisladores involucrados en el Pacto por México, en el arranque del sexenio de Peña Nieto: “estuve con el señor Kors”, “Louis Vuitton me dijo que me buscaba mañana”, “¿ya te reuniste con Richard Gere?”. Eran tiempos de amarres para aprobar una andanada de reformas. Así me lo revelan varias fuentes consultadas sobre dichas negociaciones.

Ese periodo de la vida política mexicana está ahora bajo escrutinio tras la captura del entonces director general de Pemex, Emilio Lozoya. El Gobierno del presidente López Obrador ha generado la expectativa de que Lozoya contará, con pelos y señales, los presuntos actos de corrupción cometidos en el marco del Pacto, y presentará pruebas contundentes, incluso videos.

Lozoya, aparentemente siempre sintió una atracción por las grabaciones clandestinas. Según me revelan fuentes con acceso a esta información, hasta sus “oficinas alternas”, ubicadas en la calle de Montes Urales de Lomas de Chapultepec, solían llegar bolsas con toda suerte de aditamentos para grabar sin que el interlocutor se diera cuenta: cámaras escondidas en corbatas de las que tienen el nudo hecho de fábrica, dispositivos de video y audio en plumas de marca…

Por la narrativa gubernamental que ha acompañado a la detención de Lozoya y su integración como testigo colaborador –tras una breve estancia en el hospital, ya está en casa el exfuncionario– la mira está puesta en el PAN y algunas de sus principales figuras. Parecen ser los primeros objetivos a debilitar. Pura lógica electoral de cara al 2021. “Louis Vuitton” y “Michael Kors” no parecen ser la prioridad del Gobierno morenista.

Saciamorbos

Curiosamente, tampoco parecen ser la prioridad del caso Lozoya las figuras del Partido Verde Ecologista de México, que en tiempos del Pacto Por México eran socios indivisibles del régimen de Peña Nieto y ahora, en esa inempatable pericia para saltar a las filas del bando ganador, son aliados del presidente López Obrador.

Me cuentan las mismas fuentes que el Partido Verde era como el apestado del Pacto. Los partidos “grandes” (PAN, PRD, incluso PRI) no querían ni que apareciera el logotipo del tucán en los actos reformistas. No sé si esa era la principal preocupación de “los verdes”, tanto como participar en el esquema de “moches”, los recursos etiquetados del presupuesto federal para obras que determinado político decidía a dónde debían irse a cambio de que un porcentaje del monto se le quedara como ganancia por fungir de intermediario. Relatan que la cuota de los integrantes del Verde involucrados en esta trama empezó siendo del 10%... y para el final del sexenio había escalado a 70 por ciento.

¿Estará el Presidente listo para exhibir a sus hoy aliados, o guardará esos y otros nombres en el cajón de los secretos?
04 Agosto 2020 04:05:00
El enojo contra Gatell… dentro del Gobierno
Hugo López-Gatell, el subsecretario de Salud y vocero ante la pandemia, sigue generando chispas dentro del Gobierno del presidente López Obrador. Varios de los colaboradores de mayor confianza del Primer Mandatario han chocado con él.

La principal fuente de tensión es que aparentemente López-Gatell no sabe trabajar en equipo y no cumple con los acuerdos a los que llega con sus colegas. “Al subsecretario estrella ya se le subió la fama”, dicen. Pero sobre todo, el problema que subyace en las disputas es que por su culpa, todos en Morena están pagando una alta factura política ante una pandemia fuera de control.

El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; el vocero presidencial, Jesús Ramírez; y el director general del IMSS, Zoé Robledo; son algunos de los funcionarios de alto nivel que han tenido raspones con López-Gatell en las últimas semanas, según me cuentan varias fuentes. Es normal que lo nieguen públicamente. Pero ya ve lo que sucedió con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum: cuando hace dos meses publicamos sus disputas, ambos lo negaron ante los medios de comunicación; sin embargo, apenas este fin de semana la jefa de Gobierno aceptó que “hay diferendos, pues sí, sí hay diferendos, pero eso no se tiene que traducir en pedir la renuncia de un subsecretario”. La pura verbalización del asunto es un mensaje. Agregue “los diferendos” con los gobernadores morenistas de Baja California, Puebla y Tabasco. Este último incluso captado en video diciendo: “yo ya no puedo con Gatell”.

No hace falta elaborar en el tamaño de desastre del trabajo del doctor López-Gatell. El “científico del gabinete” se volvió el meme nacional: desde su incapacidad para proyectar los picos de la pandemia, pasando por su aversión a pruebas y cubrebocas, hasta llegar a su trágica predicción de que tendríamos máximo 6 mil personas muertas… y ya vamos a llegar a 50 mil. Una frase sintetiza el resultado de la gestión de la dupla López Obrador-López-Gatell del coronavirus: México es el tercer país con más muertos por la pandemia.

Pero con todo y estos números, y a pesar de estos pleitos, López-Gatell puede estar tranquilo. Desde un inicio quedó claro que su prioridad nunca ha sido el cuidado de la gente ni la construcción de amistades en el gabinete. Su auditorio es de una persona: el Presidente. Abandonó la ciencia con tal de complacer el oído presidencial y casi medio año pandemia adentro, lo mejor que le pudo haber pasado, le pasó: nueve gobernadores de oposición y los tres partidos nacionales a los que pertenecen, pidieron su renuncia. Nada mejor para apuntalar su figura en el ánimo del Presidente. Gatell se ha sumado al discurso de los intereses oscuros, de los medios de comunicación que conspiran, de los adversarios conservadores. La carta de los gobernadores es su mejor boleta de calificaciones frente a López Obrador.

Si su evaluación fuera epidemiológica, estaría reprobado. Pero como la evaluación es política, ha sabido hacer lo que se tiene que hacer en Morena para escalar: ganarse el visto bueno de un solo hombre, el Presidente.



30 Julio 2020 04:01:00
El truco de Bartlett para esconder nuevos contratos
El presidente López Obrador ha dicho que no quiere fideicomisos en su Gobierno. Que son un nido de corrupción. Mandó cancelar todos para ahorrarse dinero.

Sin embargo, la semana pasada, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció la creación… ¡de un fideicomiso! Le llamó Fideicomiso Maestro de Inversión.

Más allá de que conocemos los privilegios de Manuel Bartlett, director general de la CFE, el asunto esconde un motivo muy preocupante: este fideicomiso va a depender de CFEnergía, que es una empresa filial de Comisión Federal de Electricidad. Esto quiere decir que tiene muchos mayores márgenes de maniobra para evadir las obligaciones de transparencia que cualquier dependencia del Gobierno federal, facilitando, por ejemplo, que no se realicen licitaciones. Por esa vía se pueden “colar” muchos actos de corrupción… y estando Manuel Bartlett al frente, pues ni qué decir.

Quizá sea pertinente recordar que justo para evadir la transparencia plena, en tiempos de la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa, la construcción de la polémica Estela de Luz se pagó por medio de una empresa filial de Pemex. Se llamaba III Servicios (triple i, se pronuncia).

A esa empresa este Gobierno solo le cambió el nombre. Le puso PTI Infraestructura. Es la encargada, ni más ni menos, que de repartir los contratos de la refinería de Dos Bocas.

Hasta hace unos días, el director de PTI Infraestructura era Jorge Arganis Díaz Leal. Hoy es el flamante secretario de Comunicaciones y Transportes que entró en relevo de Javier Jiménez Espriú.

Recuerdo que por aquel asunto de la Estela de Luz, el presidente López Obrador hizo un muy justificado escándalo público. Hoy sería un gran opositor a sí mismo, que usa idénticos métodos para evadir la transparencia.

Baste citar que en este Gobierno, que promete ser el gran parteaguas del fin de la corrupción en México, 9 de cada 10 contratos se otorgan por adjudicación directa, lo que abre la puerta, justamente, a actos de corrupción.

La otra gran paraestatal, Pemex, presentó antier resultados. Pero hay un elefante en la sala del que nadie quiere hablar: las deudas con proveedores. Estas deudas no recibidas o que no les permiten a los proveedores facturar a Petróleos Mexicanos son de entre 80 y 100 mil millones de pesos, según me reconocen fuentes con conocimiento del estado de la petrolera mexicana.

¿Qué quiere decir esto? Que si reconocieran tal deuda, el estado de resultados presentado antier en vez de llevar una pérdida de 10 mil millones de dólares, tendría una deuda de hasta 15 mil millones de dólares. De ese tamaño la manipulación de las cifras.

A esto se suma el escándalo de la “depreciación positiva”, una jugada contable tan, pero tan irregular que dejó atónitos a propios y extraños. Es como decir que una computadora, conforme pasa el tiempo, vale más y más dinero. ¡Es justo al revés! Por eso se le llama depreciación.

Bueno, pues Petróleos Mexicanos habla como si fuera una bodega de vinos: lo que se hace viejo, ¡vale más! Luego se quejan de que los trae en la mira el organismo regulador de Estados Unidos, la US Securities and Exchange Commission (SEC). Pues cómo no iba a ser, con tanto cochinero.
29 Julio 2020 04:08:00
Ese país bananero
El Departamento de Estado de Estados Unidos, la CIA y el Pentágono, tendrían que estar horrorizados planteándose una intervención para salvar del colapso a un país del continente que empieza a tener visos de “estado fallido”.

La Casa Blanca y en general el Gobierno de Estados Unidos siempre se han tomado muy a pecho eso de andar rescatando democracias, tumbando tiranos e interviniendo en países, incluso militarmente, para salvar del colapso a millones de ciudadanos y velar por la estabilidad geopolítica. Se me ocurren 15 ejemplos de botepronto.

Solo que esta vez tienen un pequeño problema. El país que está dando tumbos, cuya democracia se ve amenazada, y que tiene a su ciudadanía al borde del colapso con el consabido riesgo a la estabilidad geopolítica… es el propio Estados Unidos.

Nuestro vecino del norte ha dado en últimas fechas reiteradas muestras de estar caminando hacia el estatus de “estado fallido”, de país bananero, como se les conoce con desprecio:

1.- Esta semana, el presidente Donald Trump, que busca su reelección, puso otra vez en duda la aceptación de los resultados de los comicios, en caso de que no le sean favorables. Previamente, su rival opositor, Joe Biden, se mostró seguro de que en caso de que Trump no acepte una eventual derrota electoral, el Ejército iría por él y lo sacaría por la fuerza de la Oficina Oval de la Casa Blanca.

2.- Por todo el país se han detonado protestas contra el racismo, con episodios de violencia de los manifestantes y de los policías, en buena medida debido a que el presidente Trump ha echado más gasolina al fuego: fustiga a los manifestantes como enemigos de la patria, justifica las actitudes discriminatorias y represoras de los cuerpos policiacos, y ha reforzado el despliegue militar para enfrentar a los contingentes de quienes ejercen su derecho a la protesta.

Como en las más destacadas dictaduras tercermundistas, agentes vestidos de civil detienen manifestantes y los suben a camionetas oscuras sin identificación ni placas. Analistas advierten que el Presidente está empujando al país hacia una guerra civil.

3.- Como si se tratara de una nación sin recursos abandonada a su suerte, Estados Unidos es el peor país del mundo en el manejo de la pandemia. No había terminado la primera ola de contagios cuando está desatada la segunda.

Hospitales saturados donde hubiera sido impensable, de nuevo cifras de mil personas muertas al día por la pandemia, y una vuelta al encierro donde empezaba a reabrir la economía.

4.- La compleja situación sa-nitaria ha puesto en entredicho la posibilidad de realizar las elecciones y contar con resultados certeros la noche de la jornada electoral. Existe una disputa sobre las maneras de votar. Biden y los suyos empujan que, para evitar aglomeraciones en las casillas, se promueva el voto adelantado por correo.

Trump y simpatizantes dicen que esto abre la puerta al fraude electoral, animando aún más la expectativa de desconocimiento de los resultados.

5.- Ambos contendientes coinciden en algo: existe interferencia extranjera en las elecciones.

Con estos cinco factores a cuestas, si fuera cualquier otro país, Estados Unidos estaría evaluando una intervención política, amagando con que “todas las opciones están sobre la mesa”, para coquetear con una presencia militar. El pro-blema es que ese país bananero es Estados Unidos.

28 Julio 2020 04:08:00
Viene nuevo golpe en el caso Cruz Azul
El Gobierno federal prepara un nuevo golpe en torno al escándalo del Cruz Azul. Fuentes de primer nivel me confirman que desde hace varios meses, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda ha estado dibujando una matriz de empresas, algunas reales y otras fantasma, a las que habría llegado dinero de la cooperativa cementera de manera irregular.

Son muchas transferencias y muchas personas físicas, según la información a la que tuve acceso, y los investigadores están terminando de cuadrar todos los movimientos financieros. Los delitos que podrían fincarse incluyen evasión fiscal y operaciones con recursos de procedencia ilícita, es decir, lavado de dinero.

Hasta este momento, me dan a conocer, no han “amarrado” que en este entramado de empresas y dinero estén directamente involucrados Guillermo “Billy” Álvarez, su hermano Alfredo y su cuñado Víctor Garcés, los tres directivos cruzazulinos que formaron parte de la primera denuncia.

Este sería un segundo piso de esa primera denuncia, esa primera investigación que le revelé en diciembre del año pasado en estas Historias de Reportero y que se oficializó hace un par de meses. En diciembre de 2019, cuando di a conocer en esta columna lo que vendría, la respuesta virulenta de Guillermo Álvarez incluyó dos ataques: en varias entrevistas dijo que no era cierto lo que aquí yo había publicado y además presentó una denuncia en mi contra.

En esas andábamos cuando vino la pandemia, y en medio de esta, la realidad lo alcanzó: a finales de mayo, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congeló las cuentas de “Billy” Álvarez. Luego vino un descongelamiento con el objetivo de que la cooperativa pudiera seguir operando y los sueldos de los empleados no quedaran atrapados como víctimas de la disputa legal entre el Gobierno y el directivo.

Las mismas fuentes me dicen que aún no hay fecha para la presentación del segundo expediente -el que tiene que ver con la red de empresas vinculadas al dinero de la cooperativa- pero que están en la recta final de la indagatoria.

El manejo de este caso ha sido también motivo de una disputa en el interior del Gobierno de la apodada 4T, entre el fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, y el titular de la UIF, Santiago Nieto.


Saciamorbos

“Veneno embotellado”, le dicen ahora. Pero en 2019, el presidente López Obrador festejó y presumió como una muestra de confianza en su Gobierno, sendas inversiones de Coca-Cola y Pepsi.

En 2003, como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, expropió terrenos para dárselos a la cooperativa de otro refresco: Boing. El asunto de la expropiación llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que revirtió la decisión de López Obrador. La votación quedó 10-1 en contra de AMLO. ¿Sabe de quién fue el único voto a favor que cosechó? De la entonces ministra Olga Sánchez Cordero.
23 Julio 2020 04:05:00
¿Quién manda aquí? Ya sabemos…
Cuando dio el golpe de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, el entonces presidente electo López Obrador mandó un mensaje en un video que subió a sus redes sociales que se volvió un símbolo de su llegada al poder. Declaraba la separación del poder económico y el poder político con la portada de un libro: “¿Quién manda aquí?”.

López Obrador manda. Basta un vistazo a la mañanera de ayer:

Escena 1. Se dio a conocer lo que se presentó como una muy buena noticia para los trabajadores. En conjunto con la Iniciativa Privada, Hacienda y el Poder Legislativo buscan que las pensiones se incrementen sin que esto signifique un costo para los empleados.

En el sentido más neoliberal, es algo más que deseable. Salvo un par de “pequeños” problemas: el acuerdo deja fuera a los 24 millones de trabajadores informales, presiona a la población de 40-50 años que está trabajando y apuesta a que habrá una rápida recuperación económica de esta crisis al cargarle todo el costo a las empresas. Ojalá no resulte contraproducente y termine todo fomentando más la informalidad, el desempleo y el subempleo.

Escena 2. Sesión de preguntas y respuestas. Ante un provocador cuestionamiento sobre el uso del cubrebocas, el Presidente no dudó un momento en volver a ridiculizar en público a su secretario de Hacienda. Tercera desmentida en público: las tenencias, la refinería y ahora con el uso de cubrebocas como condición para la reapertura y recuperación económica. Un día antes ante empresarios, el secretario Arturo Herrera recomendó el uso de tapabocas. El Presidente le dijo en su cara que estaba exagerando. Un golpe más a la autoridad de su secretario de Hacienda.

Escena 3. Le tocó al legislativo. Reclamó al líder de Morena en la Cámara, Mario Delgado, por no haberle dado su lugar en el periodo extraordinario de sesiones a la iniciativa para cancelar los Fideicomisos Públicos. Se entiende. Él manda y necesita dinero. Hay que pagar programas sociales y la economía no va a dar ingresos ni por petróleo ni por impuestos y, pues es necesario hacerse de esos guardaditos. Ya vienen las elecciones.

¿Quién manda aquí? Está claro. Pero una cosa es mandar y otra es gobernar. Y gobernar no se mide en sometimiento, sino en muertes por la pandemia, muertes por inseguridad, desempleados por la crisis económica…



SACIAMORBOS

El Presidente zarandeó ayer a sus legisladores porque no han aprobado su iniciativa para cancelar los Fideicomisos. Justo un día antes, la Comisión Federal de Electricidad aprobó la creación del Fideicomiso Maestro de Inversión. Lo que hace es mantener las ganancias de CFE fuera del alcance del Presidente y de Hacienda para dedicarlas a la construcción y compra de centrales eléctricas. Parece adecuado para la consecución del objetivo de una mayor generación de energía. Pero el Presidente no quiere fideicomisos. Entonces, ¿quién manda aquí? Bueno, Manuel Bartlett. Ya se sabe que él juega con sus propias reglas.
22 Julio 2020 04:05:00
Cómo cazar a Peña Nieto
Enrique Peña Nieto solía hacer los amarres en su propia oficina. Con gobernadores o con legisladores de mayor perfil. Votos a cambio de recursos presupuestales con margen de discrecionalidad para que a la hora de ser asignados, generaran una “comisión”.

Concluida la negociación, levantaba el teléfono rojo de la oficina presidencial en Los Pinos y muchas veces incluso giraba la instrucción directamente a Fernando Galindo, su subsecretario de Egresos de Hacienda: dale tantos millones a tal o cual. Y punto.

Lo que seguía era una minuciosa operación para darle forma “legal” al asunto. El papeleo, pues, para guardar las apariencias. Esa minuciosa operación era llevada al cabo por un hombre que fue asesinado hace dos meses en Morelos. La Fiscalía local apuntó que fue un crimen pasional.

Nadie como Isaac Gamboa Lozano, quien el sexenio pasado se desempeñó como titular de la Unidad de Política y Control Presupuestal de Hacienda, para hacer una radiografía de cómo funcionaba la corrupción al más alto nivel: a cambio de los votos en el Congreso, legisladores y gobernadores recibían manga ancha para “etiquetar” recursos del Presupuesto Federal hacia alguna obra pública que quisieran, y de esa obra, ellos se quedaban con una tajada.

Isaac Gamboa era el hombre que aterrizaba el papeleo. Las citas solían realizarse en las oficinas de la Secretaría de Hacienda en la avenida Constituyentes de la Ciudad de México. Era el último eslabón de los “moches” que habían pactado en las negociaciones políticas los altos mandos del Gobierno. Gamboa Lozano se llevó muchos nombres y muchos números a la tumba.

Pero no era el único que sabía. Otro personaje clave en la trama de los moches es el hoy diputado federal del PRI: el ex subsecretario Galindo, que trabajaba en Hacienda bajo el mando de Luis Videgaray y con acceso directo al entonces Presidente.

Y también sabe buena parte de esta truculenta historia el también legislador priista, Luis Miranda, amigo entrañable de Peña Nieto, una especie de “rey del cash”, que manejaba enormes cantidades de dinero en efectivo para la “operación política”, primero como subsecretario de Gobernación y luego como secretario de



Desarrollo Social

Todo esto me lo cuentan distintas fuentes a las que he acudido para tratar de encontrar nuevas aristas en la historia de la corrupción detrás del Pacto por México, que ha denunciado el presidente López Obrador, y que tiene como primera temporada de espectáculo político la participación del exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya, en su calidad de testigo protegido.

En la operación de compra de votos que acompañó al Pacto por México el desfile de nombres que sueltan las fuentes es interminable. Vamos a ver cuáles salen a la luz pública, cuáles se reservan por estrategia, y contra cuántos realmente existe un proceso judicial que termine en una sentencia. Solo con una investigación exhaustiva, que no seleccione interesadamente acusados y que derive en una condena, se podrá hablar de combate a la corrupción y fin de la impunidad. Todo lo demás es campaña política.



Fe de Erratas

Ayer en esta columna escribí Carlos Autrey cuando debí haber escrito Arturo Henríquez Autrey, operador de Lozoya. Ofrezco una disculpa por el error.
21 Julio 2020 04:05:00
Las cajas fuertes de Lozoya
Lo importante de esos departamentos eran sus cajas fuertes. Medían como un metro y medio de altura. Les cabía más cash de lo que uno pudiera imaginar. Las cajas fuertes estaban en departamentos de la zona de Polanco en la Ciudad de México, y solo se abrían bajo las órdenes de Froylán Gracia García, brazo derecho del entonces director general de Pemex, Emilio Lozoya. ¿Para qué servía ese cash? Para sobornar políticos en el marco de la aprobación de la reforma energética en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Así me lo revelan fuentes a quienes consulté buscando detalles sobre el modus operandi de Emilio Lozoya para lograr la aprobación de la reforma energética, y que ahora le da acceso al privilegio de ser testigo protegido del Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los fajos de billetes solían entregarse en bolsas de Louis Vuitton y otras boutiques carísimas, que iban engrapadas en la parte superior para evitar que se viera el contenido. A veces se entregaban en los departamentos, a veces en la torre de Pemex, pero cuando se perdió el pudor, se veía a legisladores al terminar sus jornadas de trabajo, desfilando en los pasillos de las cámaras de Diputados y Senadores con sus bolsas de marca rumbo al estacionamiento para guardarlas en las cajuelas de sus coches.

Los nombres de quienes recibieron dinero los saben muy pocos, pero entre ellos sin duda están Emilio Lozoya y sus operadores Froylán Gracia y Carlos Autrey.

En las negociaciones de la reforma energética, los funcionarios solían decir que gastarse millones en sobornar legisladores era un costo mínimo frente al dinero que iba a entrar con los contratos de la reforma energética, según testigos de los encuentros. Por eso, no faltó el vivo que en vez de pedir sus bolsita de cash, mejor pedía llevar mano en contratos petroleros que pudieran inclinar a favor de empresas de amigos y socios, que les redituarían jugosamente el favor.

Está claro que en la mira están mucho más el PAN y sus integrantes, que políticos de otros partidos. Eso, por la razón político-electoral que también mueve al presidente López Obrador. Es natural.



Saciamorbos

Ya veremos si Emilio Lozoya, en su calidad de testigo protegido, cuenta de sus negociaciones con Manuel Bartlett, Zoé Robledo y Miguel Barbosa. Ellos eran entonces senadores, y presumían una gran interlocución con el director general de Pemex. El primero, a través del padre de Lozoya, que fue su compañero de Gabinete en el sexenio de Salinas de Gortari. Los otros dos, como operadores de la bancada perredista en el Senado.

15 Julio 2020 04:08:00
El show del pasado
Como ya se acabaron las series de Netflix en la larga cuarentena, el Gobierno del presidente López Obrador pone a disposición del público una triple cartelera para el entretenimiento ciudadano: Lozoya, Duarte y Zerón.

Que nadie malinterprete: ojalá se haga justicia y se borre todo asomo de impunidad en los delitos que se imputan a los tres personajes. Pero como el mismo presidente AMLO sostuvo en su larga trayectoria como opositor, “en política no hay casualidades”.

En un momento en que López Obrador prefiere que el pueblo no vea lo que está sucediendo en el presente, se alinean tres espectáculos políticos para recordar el ominoso pasado y resucitar el discurso que lo llevó a arrasar en las elecciones de 2018. Como no tiene ningún resultado que presumir en el presente, lo que le queda es apostar por recordar el pasado: corrupción, corrupción, corrupción.

Odebrecht, Fertinal, Agronitrogenados de Lozoya. Los ranchos, el banco, el dinero a las campañas priistas de Duarte. Ayotzinapa, los interrogatorios, la verdad histórica de Zerón. Cada serie tiene varios capítulos y varias temporadas.

La detención, el encarcelamiento, la extradición, el traslado, los videos, las declaraciones incriminatorias de Emilio Lozoya.

La huida a Nuevo México y Florida, la aprehensión en el lote de autos, la cirugía plástica, la vida americana de César Duarte. Los nuevos hallazgos, la tortura, el escondite, la búsqueda y llamado a cuentas de Tomás Zerón.

Hay show para rato. Así la gente se distrae un poco. Se olvida de que el Gobierno dijo que serían máximo 6 mil muertos por la pandemia y ya vamos en 36 mil, seis veces más. Se olvida que el Gobierno prometió crecimiento económico y antes del coronavirus, ya nos tenía al borde de la recesión.

Se olvida que el Gobierno se quedó cruzado de brazos y a diferencia de casi todos los países del mundo, no lanzó un programa de rescate económico para la gente por el Covid-19; esa inacción ya quitó ingresos a 20 millones de mexicanos. Se olvida de las cifras récord de inseguridad mientras se consiente a criminales. Se olvida de que Trump se lleva elogios, pero las feministas y los papás de niños con cáncer se llevan insultos.

La narrativa ya puede ser otra. La de un Presidente que cumple con su principal promesa de campaña: combatir la corrupción.

Y así nos acordamos del pasado al que no queremos volver. Y así las encuestas empiezan a reflejar buenos vientos para la popularidad presidencial.

Solo que hay que recordar lo que dicen los encuestadores: este tipo de golpes de efecto no sirven de mucho si el Gobierno no da resultados. Ahí está el principal reto del Presidente.

Por mucho que estire la trama de estos tres thrillers políticos, si no logra que mejoren las condiciones de la economía y la inseguridad, no le alcanzará.

Por ahora, a disfrutar del espectáculo.
14 Julio 2020 04:08:00
Un éxito, la visita
Tras ser derrotado ampliamente en la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador ha renovado bríos como el contrapeso más importante al presidente José Antonio Meade, y convocó a una asamblea informativa urgente en el Hemiciclo a Juárez de la Ciudad de México para contestar políticamente a la visita que el Mandatario priista realizó a Donald Trump en Washington.

La indignación explotó en México y entre los mexicanos que viven en Estados Unidos cuando, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el presidente Meade dijo a Trump: “quise estar aquí para agradecerle a usted y su Gobierno por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos”. Le dijo que desde que llegó al poder, él y México han recibido de Trump “comprensión y respeto”.

A la mañana siguiente, mientras AMLO convocaba con urgencia a la manifestación en el Hemiciclo (que se encuentra coincidentemente frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores), legisladores de Morena tomaron la tribuna del Congreso con una caricatura gigante de uno de sus moneros militantes en la que aparecía Trump como el amo y Meade como su mascota. Los morenistas y aliados llegaron todos con cubrebocas con la leyenda: “soberanía”.

En la tarde, ya en el mitin, subieron al templete frente a López Obrador varios dirigentes de organizaciones migrantes, que en una sucesión de discursos, retrataron las constantes vejaciones de Trump hacia la comunidad mexicana en Estados Unidos.

AMLO prometió que si gana en la próxima elección presidencial, “vamos a cambiar la política bilateral con Estados Unidos; no va a ser, para empezar, de subordinación”. Los miles de simpatizantes estallaron en aplausos y vítores: “¡Fuera Trump! ¡No al muro!”. Atrás, las juventudes de izquierda saltaban al grito de “¡el que no brinque es yanqui!”.

Mientras estaban en pleno mitin, a través de Twitter les llegó la noticia de que Trump había vuelto a llamar criminales a los migrantes indocumentados y había anunciado 750 kilómetros de nuevo muro en la frontera. Cuando uno de los oradores lo mencionó a micrófono abierto, la rechifla inicial se volvió pronto un “¡se dobló, se dobló, el priista se dobló!”.

“Cada vez que haga lo que hizo Trump, va a tener respuesta, directa, no le voy a mandar a decir con el canciller, va a tener que aprender a respetarnos”, sentenció López Obrador, quien recordó que desde hace años ha sido crítico del generoso trato que ha recibido Trump de los dos presidentes priistas: Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade. “Eso va a cambiar muy pronto”, lanzó lacónico.

El presidente Meade no habló frente a Trump ni del muro ni de la migración ni del tráfico de armas. “Si no fue a defender los intereses de México, ¿a qué fue?”, se preguntó López Obrador.

Al regresar de Washington, el presidente Meade fue brevemente entrevistado por los reporteros que siguen sus actividades: “la gira fue un éxito”, resumió, “representamos a México con dignidad y defendimos la soberanía nacional”.


Saciamorbos

Este artículo es fruto de la insana imaginación del autor (parte 17).
13 Julio 2020 04:08:00
Ganar tiempo, el objetivo de AMLO en la visita a Trump
Hay varios parámetros para medir el éxito o fracaso de la visita del presidente López Obrador a su homólogo Donald Trump. Sin duda una de las que más importa es el objetivo que buscaron el propio Presidente y su equipo.

¿A qué fue AMLO a Washington? A ganar tiempo. Así me lo sintetizan varias fuentes diplomáticas del Gobierno federal mexicano. Ganar tiempo de julio a enero. ¿A qué se refieren? A que durante este periodo –que es el mínimo que permanecerá Donald Trump en la Casa Blanca– el Presidente americano no se lance contra México, no desestabilice la de por sí maltrecha economía mexicana con amenazas comerciales, facilite el uso del T-MEC para enganchar a México a la recuperación post-pandemia el poderoso vecino y que no agarre a México de piñata en la campaña política que encabeza en pos de su reelección.

El presidente López Obrador no podía decir que no a la invitación de Trump, comentan en su círculo cercano, después de que Trump había metido el hombro por México al enviar cientos de ventiladores para enfrentar la pandemia y al ofrecer cubrir la cuota de recorte a la producción petrolera mexicana en la OPEP (así lo interpretan en el Gobierno, aunque los expertos dicen que más que barriles de petróleo fueron de saliva).

López Obrador, me explican, aceptó la visita con el único objetivo de ganar tiempo frente a un impredecible Donald Trump. Entonces esa es para el Gobierno la medida del éxito o fracaso: que Trump no se meta con México en medio año.

Arriesgada apuesta que no pueden dar por ganada, salvo que en los próximos seis meses no se den amenazas comerciales que disparen el tipo de cambio, si no presiona a México con temas migratorios o de drogas (como expusimos el viernes pasado en estas Historias de Reportero, ambos asuntos se dejaron fuera de la agenda deliberadamente para que no se pelearan los dos mandatarios), si no inventa un nuevo tópico para agredir al vecino del sur.

Agregaría con mención especial el tema de los migrantes: si en ese lapso Trump los sigue persiguiendo e insultando, para el presidente López Obrador aumentará el costo político de haberle dicho a su nuevo mejor amigo que es cada vez más respetuoso y comprensivo con los paisanos.

Claramente y como era previsible, Trump ha aprovechado electoralmente la visita de un Presidente mexicano popular entre los migrantes. Los desmedidos elogios del Presidente AMLO son ya capitalizados por Trump para acercarse votos latinos.

Si Trump gana las elecciones de noviembre –hoy eso se ve complicado, pero falta suficiente tiempo– el cálculo del Gobierno mexicano es que empezará el segundo cuatrienio trumpista como miel sobre hojuelas. Claro, López Obrador habría votado por el ganador.

Pero si Trump las pierde, la optimista expectativa del Gobierno mexicano es que la relación con México será tan importante para Estados Unidos, que un hombre con la experiencia y el conocimiento de México como Joe Biden será lo suficientemente inteligente quizá para no acercarse mucho en lo personal a AMLO –y cobrarle así su apoyo a Trump–, pero mantener la relación fluyendo binacionalmente por la importancia estratégica y complejidad que representa para ambas naciones.

Ganar tiempo. Veremos si lo ganó. Empieza la cuenta regresiva.


Saciamorbos

En la misma semana, los dos nuevos mejores amigos se pusieron al fin cubrebocas en público. Tan diferentes el uno del otro.


10 Julio 2020 04:05:00
Lo que negociaron para que AMLO y Trump no pelearan
Washington, D.C.- El objetivo desde el primer momento fue evitar que López Obrador y Trump tuvieran algún roce. Con eso en mente negociaron los equipos de ambos la agenda, los temas, los tonos y las reuniones. Para lograrlo, acordaron dejar fuera dos de los puntos centrales de la relación México-Estados Unidos: seguridad y migración. Fuentes de la Casa Blanca que participaron en los preparativos del primer encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos me confirmaron que la idea siempre fue evitar cualquier cosa que pudiera disparar la personalidad explosiva que comparten ambos mandatarios.

Por eso planearon cuidadosamente que en ningún momento de la conversación privada que sostendrían AMLO y Trump pudieran surgir temas como los migrantes, los “dreamers”, el tráfico de drogas, el de armas, o cualquier otro que significara alguna incomodidad. Los negociadores de la Casa Blanca, el Departamento de Estado, la Cancillería mexicana y las embajadas de ambos países llegaron a la conclusión de que lo mejor era de plano evitar la conferencia de prensa e incluso no realizar ni siquiera la tradicional entrada de un pull de prensa un par de minutos a la Oficina Oval para tomar las fotos de los mandatarios antes de su plática privada.

No querían que por ahí alguien soltara un “¿quién va a pagar por el muro?” y todo se descompusiera. Así que solo habría discursos controlados. Y solo hablarían del nuevo tratado comercial, T-MEC, y de la pandemia. Cuando estuvieron frente a frente dentro de la Casa Blanca, sin reporteros ni fotógrafos que pudieran romper la armonía planeada, comenzaron a conversar como “dos amigous”, según la descripción de las fuentes consultadas.

Trump le contó a AMLO la estrategia que ha usado para enfrentar la pandemia y luego AMLO habló de la suya. No hubo nadie que les recordara que sus gestiones califican entre las peores del mundo en enfrentar al coronavirus, así que siguieron platicando a gusto. Hablaron entonces de la relación comercial, el T-MEC y las oportunidades que abre para la región. Todo terso, como lo querían. Para sellar la plática privada, se dio el intercambio de bates de beisbol. Luego entraron las comitivas.

Tomaron la palabra Trump y enseguida AMLO. Luego el vicepresidente Mike Pence y el canciller Marcelo Ebrard. Como Pence es el jefe del equipo designado por el Gobierno de Estados Unidos para enfrentar la pandemia, ofreció ayudar a México si necesitaba algo. Ebrard le aceptó la oferta y le pidió su colaboración para conseguir más pruebas diagnósticas y para asegurar que cuando exista una vacuna o un tratamiento, nuestro país tenga acceso rápido a ellos.

Hablaron brevemente por el lado estadunidense el secretario de Comercio Wilbur Ross, el representante comercial Robert Lighthizer y el super asesor y yerno de Trump, Jared Kushner. Por México, el jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo; la secretaria de Economía, Graciela Márquez, y la embajadora Martha Bárcena. Hubo una ausencia importante en esa sesión. No fue casualidad. Desde las primeras conversaciones México vetó al poderoso asesor Steve Miller, el halcón antiinmigrante y antimexicano que le habla al oído a Trump en los temas que, precisamente, se dejaron fuera de esta reunión. A la cena con los empresarios sí asistió, pero estuvo aislado casi en un rincón.

SACIAMORBOS

El intercambio de regalos estuvo cerca de descarrilarse. López Obrador escogió traerle a Trump una pelota y un bat de beisbol decorados con arte huichol.

Pero al aterrizar en Washington se dieron cuenta que se dañó durante el vuelo. Fue reparado gracias a los buenos oficios de un trabajador de la embajada mexicana en Washington que, conocedor del oficio artesano, restauró las chaquiras desprendidas.
09 Julio 2020 04:05:00
El tapabocas de López Obrador
Washington DC.- Al presidente López Obrador le gustan los símbolos. La cancelación del aeropuerto de Texcoco fue eso. El paso de Los Pinos a Palacio Nacional, la venta del avión presidencial, los vuelos comerciales, el Tsuru y luego el Jetta, todo es simbólico y lo maneja con habilidad.

Pero en su primer viaje al extranjero como Presidente de México perdió el control: el símbolo de su gira de agradecimiento a Donald Trump terminó siendo uno que no le gusta: el tapabocas.

No solo porque después de que se negó durante cuatro meses a usarlo en México aunque anduviera de gira por los estados se lo tuvo que poner desde que abordó el avión para dirigirse a la capital estadunidense y no pudo evitar que le tomaran fotos, que circularon de inmediato por las redes sociales y los medios.

Sobre todo porque durante toda la visita de día y medio anduvo con un tapabocas figurado que no le permitió decirle todas las verdades que prometió decirle a Trump cuando era candidato presidencial.

No le dijo que ha insultado, estigmatizado, discriminado y maltratado a los mexicanos. No le dijo que ha atropellado los derechos humanos de los migrantes que cruzan la frontera en busca de una vida mejor. No le dijo que sus descripciones de los mexicanos como narcotraficantes, polleros, violadores y asesinos no se nos olvidan.

No le reclamó por su crueldad de separar a las familias migrantes. No le echó en cara la insensible y artera agresión a los derechos de los “dreamers” que llegaron de niños a Estados Unidos y han hecho su vida en la tierra del “sueño americano”.

No se quitó el tapabocas para decirle que México no va a pagar por su “bello y grande” muro fronterizo, no lo encaró para aclarar la falsedad que tantas veces repitió de que los mexicanos abusamos durante dos décadas de los pobres estadunidenses y lucramos con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

No le recordó lo que en campaña le escribió en su libro Oye, Trump: que es un racista, un xenófobo y un autoritario.

No le reprochó a Trump la canallada de llamar “animales” a los migrantes mexicanos.

No le refrescó la memoria de sus amenazas de imponer aranceles que subirían gradualmente hasta asfixiar a la economía mexicana si no hacía algo para detener el flujo migratorio hacia el norte.

Por supuesto, no recordó la forma en que le torció el brazo a su gobierno para dar un giro nunca visto en la postura mexicana frente a la migración y realizar un imponente despliegue militar de miles y miles de elementos para detener y deportar migrantes indocumentados.

No le mencionó lo que todos los mexicanos saben: que Donald Trump ha sido el Presidente de Estados Unidos que más ha insultado y humillado a México y los mexicanos y que ha estado muy, pero muy lejos de comportarse como nuestro “amigou”.

El presidente de México solo se quitó el tapabocas para agradecerle al personaje arriba descrito porque, según el discurso lopezobradorista, nos ha tratado “con respeto y comprensión”, “nunca ha intentado imponernos algo que viole nuestra soberanía” y porque “nos respeta cada vez más”.

Mejor se hubiera dejado puesto el tapabocas.

08 Julio 2020 04:05:00
Trump es el salvavidas de AMLO, no al revés
Para un hombre que en política es tan sagaz como el presidente López Obrador, y que privilegia la agenda nacional por encima de cualquier tema global, parecería una peligrosa ociosidad su visita al presidente Donald Trump en Washington.

No hay ningún tema urgente entre ambos países, no se sabe de ninguna amenaza inminente, y la excusa formal de la gira, la conmemoración de la entrada en vigor del tratado comercial T-MEC, es un mero trámite para el que ya hubo tres ceremonias protocolarias entre las tres naciones firmantes.

¿Por qué entonces el presidente López Obrador visita la Casa Blanca, en un costosísimo lance de política exterior que ha sido duramente criticado por el público tanto de México como de Estados Unidos?

Porque de Trump depende la cuarta transformación. Me explico:

El Presidente mexicano ya se dio cuenta de que la pandemia ha puesto en jaque el futuro de su Gobierno. El manejo sanitario ha sido un desastre: se calculaban menos de 6 mil personas muertas y ya se superan las 30 mil.

El manejo económico pinta aún peor: los especialistas calculan que México será de los que tengan una más grave crisis económica a consecuencia del coronavirus. Esto, sumado a las dificultades que ya venía acarreando la implementación de lo que el presidente López Obrador se complace en llamar “la cuarta transformación de la vida pública del país”, auguran un Gobierno fracasado.

López Obrador no es de los que va a dejar que el sexenio se le escape de las manos. Su salvavidas, a esa conclusión parece haber llegado, y es Donald Trump:

Trump rescató a López Obrador con equipo médico para la pandemia cuando quedó exhibido que el Gobierno mexicano había desaprovechado los meses que tardó en llegar el coronavirus y no encontraba ventiladores en el mercado internacional.

Trump rescató a López Obrador ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuando quedó claro que Pemex no alcanzaría sus metas de producción petrolera y por tanto no era capaz de poner sobre la mesa un recorte a la altura de lo que le exigían los miembros de este grupo. (En primera plana, El Universal publica ayer que incluso la lopezobradorista Comisión Nacional de Hidrocarburos ya acepta que Pemex no llegará a las metas de producción petrolera prometidas por el Presidente y su director general, Octavio Romero Oropeza).

La esperanza de AMLO es que Trump lo rescate otra vez. La única lógica detrás de que México no tenga un ambicioso plan fiscal de rescate económico por la pandemia es que López Obrador está calculando que Estados Unidos –que sí tiene un programa fiscal, y muy ambicioso– va a terminar acarreándonos, entre otras cosas, gracias a las ventajas que arroja el T-MEC.

Frente a la crisis que viene, AMLO ve en Trump a su salvavidas. Y si para asirse a él y no ahogarse en medio de las salvajes olas de la pandemia hay que pagar el costo de ser visto como parte del tinglado electoral de Trump, pues se paga. El Presidente de México evalúa que lo otro es peor para él.


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