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‘El Oscar’ es… ¿coahuilense?

La estatuilla conocida como “El Oscar” es el trofeo más codiciado por actores y cineastas que otorga la Academia

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‘El Oscar’ es… ¿coahuilense?
Emilio “El Indio” Fernández, importante cineasta nacido en el municipio de Sabinas, Coahuila.
Monclova, Coah.- La estatuilla conocida como “El Oscar” es el trofeo más codiciado por actores y cineastas que otorga la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas cada año.

Sin embargo sabía que en torno a esta figurilla fabricada con el llamado “metal de Britania”, aleación de peltre compuesta por Estaño, Antimonio y Cobre, existe una rara leyenda: Se dice que el modelo que sirvió para la confección de la figura fue nada menos que… ¡Un coahuilense!

¿Sorprendidos? Y es que tan importante premio cinematográfico, a veces inalcanzable para muchos pero, de ser cierto, nuestro terruño debería de sentirse orgulloso que la efigie de uno de nuestros compatriotas esté inmortalizada en la prestigiosa estatua.

Ésta consiste en una figura de 34 centímetros de alto y de casi 4 kilos de peso, chapeada en oro. Se encuentra sobre una base metálica y muestra un individuo desnudo con brazos cruzados sostenidos en una espada sobre un rollo de película de cinco radios que representan a los actores, escritores, directores, productores y técnicos.

De acuerdo con la tradición, fue cuando se buscaba diseñar este trofeo que se propuso a nuestro protagonista para servir de modelo y esculpir primero en arcilla lo que sería uno de los galardones entregados en una de las ceremonias más prominentes del planeta.

Y se dice que a regañadientes ¡el originario del municipio de Sabinas, Emilio “El Indio” Fernández finalmente accedió a ser parte de la historia de este inmortal premio cinematográfico!

VIDA TRÁGICA DE UN VALIOSO COAHUILENSE

Emilio Fernández Romo, mejor conocido como “El Indio” nació en el Mineral del Hondo, municipio de Sabinas, el 26 de marzo de 1904, fue hijo de Emilio Fernández Garza y la india Kikapú Sara Romo.

Para explicar la vida de Emilio se han derramado ríos de tinta en los que trasciende diversas tragedias en su temprana vida: se dice que a los nueve años mató a un individuo. Eso lo hizo retirarse de su terruño para más tarde enlistarse en las refriegas revolucionarias.

Ya para 1923, estuvo del lado de Adolfo de la Huerta en la rebelión que llevó a cabo contra el gobierno de Álvaro Obregón impulsado por el rechazo a los tratados de Bucareli a los que catalogaba como un claro atentado a la soberanía mexicana.
Tras no prosperar este movimiento fue llevado a prisión y tras escapar se exilió en los Estados Unidos.

Su incursión en el cine se debe a que radicaba en California y trabajaba cerca de Hollywood donde comenzó a inmiscuirse, incluso llegó a ser doble de riesgo y tuvo como influencia o ejemplo a seguir el cineasta ruso Sergei Eisenstein.

Tras regresar a México comenzó una vida fructífera como director y creador de obras maestras del cine nacional, siendo su debut como actor en la película “Cruz Diablo” y posteriormente como director en la “Isla de la pasión” en 1941.

En 1943 escribió y dirigió la película María Candelaria donde actuaron sus amigos Dolores Del Río y Pedro Armendáriz, film que recibió la palma de oro en el festival de Cannes en 1946 y en varias ocasiones fue reconocido con el premio Ariel. Existe una silla con su nombre en la Escuela de Cine de Moscú, Rusia. Formó un equipo formidable con el fotógrafo Gabriel Figueroa y el escritor Mauricio Magdaleno.

Ya en 1950 comenzó su etapa más enfocada a la actuación debido a que fue desplazado poco a poco por otros directores. En 1976 tuvo que huir tras asesinar en Torreón al campesino Javier Aldecoa Robles tras una gresca. Éste fue capturado por la Interpol el 4 de junio del mismo año en el aeropuerto Internacional “La Aurora” de Guatemala.

Tras ser llevado a México, obtuvo la libertad condicional pero fue nuevamente a las celdas debido a que no acudió a firmar el libro de control. Participó en infinidad de películas, tanto en el extranjero como en México y es considerado icono del cine de oro de nuestro país, además dirigir, produjo y fungió como argumentista en decenas. “El Indio” falleció el 6 de agosto de 1986, cuando contaba con 86 años de edad en su casa de Coayoacán de un ataque al corazón.

‘OSCAR’ Y ‘EL INDIO’

Para premiar lo mejor de la cinematografía, La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas organizó la primer ceremonia prevista para el 16 de mayo de 1929 que tendría lugar en el hotel Roosevelt de Los Ángeles.

Para ello tendrían que diseñar un trofeo que fuera el máximo galardón para cada uno de los rubros a premiar. Cuenta la leyenda que la actriz mexicana, Dolores Del Río, en 1928, llegó ante quien sería su marido Cedric Gibbons (se casaron en 1930).

Él se desempeñaba como director de arte de la Metro Goldwyn Mayer y era miembro fundador de la Academia, mismo que buscaba un modelo para llevar a cabo el diseño de la estatuilla.

Dolores le presentó a Emilio “El Indio” Fernández, con quien tenía amistad, lo recomendó para el proyecto, en ese entonces Emilio era fornido, alto y de cintura pequeña.

Tras ser convencido posó desnudo y el artista George Stanley hizo la figura en arcilla y Sachin Smith la fundió en estaño, cobre, chapeada en oro. Desde entonces se dice que la figura del famoso galardón es la de “El Indio” Fernández sin embargo es algo que la academia nunca ha corroborado pero tampoco desmentido.

En cuanto al origen del nombre de “Oscar” existen varias versiones pero la más aceptada es aquella que la bibliotecaria de la Academia, Margaret Herrick, al ver la efigie dijo que se parecía a su tío Oscar.

Emilio Fernández es sin duda una de las grandes luminarias del cine Mexicano de todos los tiempos, su visión nacionalista retrató a la perfección la convulsa sociedad de su tiempo. Expertos aseguran que las películas del sabinense, llevan mucho de lo que fue su vida. Considerado como un tipo rudo, “El Indio” nunca negó que por sus venas corría sangre Kikapú; existen pasajes sumamente violentos en su vida, pero nada de eso le quita el mérito que como cineasta tuvo.

Y es por ello que de ser cierto que la figura de “El Oscar” fue esculpida a partir de su cuerpo como modelo, entonces qué homenaje más merecido para una leyenda, no sólo del cine mexicano sino mundial ¡Quedar inmortalizado en el máximo premio cinematográfico!


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