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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. joelgarciaalmaguer@gmail.com

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26 Septiembre 2020 04:01:00
Música para 18 Músicos
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Dentro de los nombres clave para entender la música minimalista están tres: Terry Riley, Philip Glass y Steve Reich. Glass es de sobra conocido, lo escuchamos en cantidad de lugares y en no pocos filmes; el primero casi nadie lo conoce y, a decir verdad, luego de su icónica composición llamada In C –que es la obra que inicia todo este movimiento minimalista–, casi nada más nos llama la atención.

Por otro lado, Steve Reich es un compositor que ha sabido mantener la fuerza del minimalismo. Sus obras siempre tienen una contundencia de forma, pero que no carecen de musicalidad, de carácter en su sonido. Hay obras musicales que pueden estar justificadas a un nivel filosófico o estético, pero que no llegan a ser obras musicalmente (sonoramente) logradas. La obra de Reich es música que en su sonoridad son perfectas obras y así mismo en su congruencia con el movimiento al que pertenecen.

Obviamente, estamos frente a un movimiento musical que va a poner a prueba nuestra capacidad de atención y paciencia, pero que no nos asuste: aún cuando creemos que en el minimalismo no sucede nada, sucede todo.

La obra Música para 18 Músicos dura casi una hora, sin interrupciones, los instrumentos van cambiando de dotación, a veces unos, a veces otros, luego todos, y durante ese tiempo, la constate y obstinada repetición de un motivo a lo largo de la obra.

Las variaciones son imperceptibles y claras a la vez. Luego de un tiempo de escuchar un primer motivo, la idea se transforma de una manera tan fresca, que es como un oasis para nuestros oídos.

Ningún director está al frente de estos intérpretes, pues lo que busca el compositor es que todos los músicos se escuchen unos a otros y se sigan a lo largo de la obra: 11 acordes y un patrón rítmico al que se superponen otros más durante la ejecución es lo que Reich propone.

Compuesta entre 1974-1976, Música para 18 Músicos es acaso la obra más representativa de este movimiento que comenzó en los estados unidos, pero que como todo, tiene su origen atrás en el tiempo. Un ejemplo es Vexations, de Erik Satie: un motivo de un minuto de duración repetido 840 veces.

El minimalismo, como todo movimiento notable, no se quedó en compositores estadunidenses, actualmente es abrazado por músicos al rededor del mundo.

La música de Reich es repetitiva, sí, hay que decirlo, pero hasta para repetir algo constantemente se necesita genio y él lo tiene de manera asombrosa.

Que lo disfruten.

Álbum de la semana: Música para 18 Músicos. Steve Reich. Spotify.
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