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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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30 Mayo 2020 04:00:00
Homo (NO) sapiens
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“Si llegaras a la Tierra en cualquier momento del reinado de los humanos siempre encontrarías creencias populares (no basadas en la ciencia). Si somos homo sapiens, en teoría inteligentes, entonces: ¿por qué siempre hay estas creencias?”. Una gran pregunta que hace Carl Sagan en su reflexión de 1987, El Peso del Escepticismo.

Un cuestionamiento más que válido en la era de la hipercomunicación y las redes sociales. Tiempos donde se potencian los rumores, las teorías de “complós” y, claro, las fake news. Hombre y más aún hoy en México, en tiempos del populismo fantasioso de la 4T y sobre todo ahora en medio de la pandemia.

Más que nunca estamos inundados de desinformación. Y lo peor es que hasta los “más educados” comparten todo tipo de vaciladas. Éramos muchos... ¡y parió la abuela! La era de la sinrazón en pleno apogeo. Y la cosa se pondrá peor. Ojalá me equivoque, pero el mundo post-Covid podría ser aún más paranoico y asustadizo. El caldo de cultivo perfecto para las “creencias populares”.

Sagan atribuye estas creencias en parte a la falta de escepticismo, de esa duda persistente que acompaña al método científico. No basta con que una hipótesis “suene bien”. Debe probarse.

Y, sin embargo, todo en exceso es malo. El escéptico irredento termina también por bloquear cualquier innovación. Porque muchas ideas transformadoras empiezan como sueños guajiros.

“Se requiere un balance exquisito entre dos necesidades en conflicto: el escrutinio escéptico de todas las hipótesis que se nos presentan y el tener una gran apertura a ideas nuevas”, explica Sagan.

El popular científico estadunidense sugiere desarrollar un “detector de vaciladas”. Y en otro buen artículo propone las siguientes 9 herramientas para construirlo:
a) Confirmación independiente de tus datos. b) Debate abierto de todos los puntos de vista. c) Darle peso a argumentos de expertos y no necesariamente a los de las autoridades. d) Considerar más de una hipótesis. e) No enamorarte de “tu hipótesis” (algo muuuy común). f) Cuantificar. Siempre, siempre: datos sobre vaguedades. g) Todos los eslabones del razonamiento deben ser válidos. h) Usar la “navaja de Occam”: la explicación más simple muchas veces es la mejor. i) Siempre considerar si tu hipótesis puede ser falseada.

Sagan advierte de otro gran error del ingenuo sin escepticismo: le encantan las falacias. 100% de acuerdo. Aquí va una lista de las más comunes. Por cierto, súper presentes en los seguidores de YSQ:

1. No es un verdadero escocés. Aseveración: “¡Un escocés verdadero no tomaría así!”. Reto: “Oye, pero yo conozco a un escocés que sí toma así”. Respuesta “¡Pues entonces no es un verdadero escocés!”. Círculo ilógico cerrado.

2. Falacia genética. Relacionada al origen del argumento: “Claro que Pedro defendería a los sindicatos, ¡pertenece a uno!”. Se evita discutir la validez de la postura.

3. Reduccionismo causal. Postulado: “Fulanito es exitoso porque su papá fue diputado”. Parte de un hecho incuestionable para concluir algo que no puede ser comprobado.

4. Falacia de Composición y de División. Dos lados de una moneda. Si una parte de algo grande tiene alguna propiedad, entonces el todo la tiene. Ejemplo: “Wall Street es un lugar deshonesto, entonces mi vecino que trabaja ahí es deshonesto”.

5. Pendiente enjabonada. Si A pasa, entonces B es inevitable. Sin que exista causalidad. Convencer asustando.

6. Dilema falso o “Blanco y Negro”. Presentar solo dos opciones cuando existen muchas. “Estás a favor de la transformación o a favor del régimen de corrupción”. Suena familiar, ¿no? Ja, ja, ja.

7. Ataque personal (ad hominem). Evadir el debate atacando algún aspecto personal del oponente que no tiene nada que ver con lo que se discute. ¡AMLO da clases!
Apúntalas, oro molido para nuestra era.

Hoy más que nunca se requiere que ese balance entre escepticismo e innovación no privilegie tantas creencias populares que simplemente no aguantan el menor análisis. Por el futuro de nuestra especie, urge que recuperemos el sapiens.

En pocas palabras...

“Es mejor aceptar el universo tal como es que persistir en el engaño, por más cómodo que este sea”.

Carl Sagan; científico estadunidense.
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