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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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30 Mayo 2020 04:02:00
El choque de dos Méxicos
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La pandemia del coronavirus, con todos sus efectos de salud, económicos y políticos, está acentuando las diferencias y la polarización política que ya existía antes de esta situación de emergencia, y ante el inicio de una crisis que se avizora histórica y como un cataclismo que sacudirá al país por sus niveles de desempleo, tensión social
e inseguridad.

Esto endureció las posiciones y las visiones de dos grandes bloques en la sociedad mexicana: quienes ven una “pronta salida y una crisis transitoria” que no nos causará mayores daños porque “vamos muy bien y esto nos vino como anillo al dedo para la cuarta transformación”, y quienes advierten que la viabilidad económica del país, la productividad, la modernidad y la estabilidad social están en riesgo por la forma errática en que se conduce a la República.

No es difícil advertir de manera cada vez más clara el divorcio que existe entre esos dos Méxicos, el de la “cuarta transformación” de López Obrador y sus seguidores que ven las varias crisis del coronavirus como un accidente aprovechado por sus adversarios para intentar golpear al Presidente y a su proyecto político, al que están dispuestos a defender a toda costa junto con sus clientelas políticas, aún a costa de sacrificar a muchos otros mexicanos afectados por esas crisis, y el otro México, el que más allá de una oposición política aún dispersa y sin liderazgos, que intenta colgarse de esta crisis para ganar adeptos, está siendo movilizado más bien desde la sociedad civil, por grupos lo mismo de intelectuales orgánicos, que de empresarios molestos y gobernadores en rebeldía.

Para los primeros, los de la 4T, las expresiones del otro México son “golpismo”, matizado con adjetivos de “blando” o “suave”, pero en su percepción y lógica ideologizada: golpismo puro que quiere “destruir el proyecto político de López Obrador porque afectó sus intereses y desterró sus privilegios.

Para los segundos, se trata de “rescatar al país” y de buscar una salida prematura del poder del tabasqueño “antes de que acabe con todo lo que se ha avanzado”, y aquí hay una subdivisión clara de estos grupos anti-AMLO, entre los que exigen que “renuncie y que se vaya ya” que tienen sí una intención más clara a favor de un derrocamiento o una renuncia forzada, y los grupos que apuestan a ganarle por las vías institucionales, primero en las elecciones de 2021, y luego en la consulta para la Revocación de Mandato en el 2022.

La ‘nueva normalidad’ y la confrontación

Los dos grandes bandos están aprovechando la crisis del coronavirus para velar armas y prepararse para la confrontación pública y política en los aciagos meses venideros. Del lado del Gobierno, la definición ideológica que tomó López Obrador en esta crisis, en la que decidió salvar con los recursos públicos solo a su Gobierno y a sus obras emblemáticas, priorizando en momentos de caída económica el rescate de Pemex y la CFE con dinero público y leyes que regresan el control del estado en el sector energético, ha dejado muy claro que al Presidente, más que salvar al país en esta angustiosa coyuntura, lo que le interesa poner a salvo es su proyecto político.

En ese sentido, el Presidente terminó por decantar y hacer explícita su fobia ideológica hacia las empresas, hacia los empresarios y hacia las clases más pudientes del país, a las que no solo ignoró y desdeñó en sus comentarios y propuestas, sino que les negó cualquier tipo de apoyo fiscal. En dos frases, Andrés Manuel dejó en claro que quiere sacudirse a la actual clase empresarial y pudiente para hacer la suya propia: “Esta crisis nos vino como anillo al dedo” y “la pregunta ahora es qué hacemos con los ricos”.

Del otro lado, los grupos que ven en la 4T una amenaza empiezan a cobrar fuerza y a salir del anonimato de las redes o de las deslucidas manifestaciones clasemedieras, para convocar ya incluso a estrategias políticas.

Por un lado está el FRENA, o Frente Nacional Anti-AMLO, que en su mismo lema define su intención disruptiva y golpista: “AMLO se va”. Este fin de semana, ese grupo, que se mueve ya en varios estados y que se ha vinculado a grupos empresariales del norte, convocó a 41 caravanas de autos en igual número de ciudades para exigir la salida del Presidente.

En mensajes que circulan en las redes llaman a acudir con sus automóviles para salir al centro de Monterrey y de Cd. Victoria. Le piden a la gente estar 10 minutos antes de la mañana y llevar cartulinas con frases como: “¡AMLO dimite ya!” y “AMLO estás despedido”.

Aunque no se ha hecho público cómo se financia este frente ciudadano, se presumen vínculos con grupos empresariales de Monterrey y apoyo también de gobernadores del norte del país.

El empresario Luis Martín Bringas, quien se asumió públicamente como el coordinador del FRENA, era parte del Consejo de Administración del grupo Soriana y hermano de los accionistas principales; pero la cadena de tiendas desde que él hizo público su activismo contra López Obrador se deslindó de él en comunicados y le pidieron que abandonara su lugar de consejero suplente.

La otra vertiente de la organización social que se está armando en contra del lopezobradrismo y de su 4T, parte de la opinión de intelectuales y académicos que analizan los riesgos de la concentración excesiva de poder por parte de López Obrador y los efectos de sus políticas de desmantelamiento y extinción de todo aquello que no coincida con su proyecto ideológico.

Esta semana se difundieron videos donde personajes como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze, ambos identificados como “intelectuales orgánicos” del periodo neoliberal, según definió el propio Presidente el 18 de marzo del 2019, cuando dijo “que el Estado ya no proteja escritores, que no haya intelectuales orgánicos”, hacen fuertes críticas a la forma de gobernar de AMLO y a su proyecto.

Aguilar Camín participó en una reunión en la plataforma de Zoom con el “Grupo Generativo Patria 62”, que era privada y a la que solo tenían acceso un grupo de académicos y escritores, pero que difundida desde las cuentas de algunos funcionarios de Gobierno.

Sobre la revocación de mandato anticipada, Aguilar Camín dijo que no es el momento: “En este momento te lo podría ganar y podrías estarle dando a él un instrumento político que le urge tener; en cambio si lo dejamos para el año 22 como está planteado en la ley y acordado, entonces lo que tendremos, es un momento institucional de presión hacia la Corte, tenemos unas elecciones en el 21 en donde hay que derrotar a Morena y López, y luego, en el 22, si perdió las elecciones del 21, estará tan jodido todo el país, porque no se va a recuperar él muy rápido, que probablemente pierda también la revocación de mandato por pendejo y por petulante”, refirió el escritor.

Krauze, por su parte, participó en un foro virtual sobre Pandemia y Crisis: la Situación hoy en México, donde recordó su ensayo El Mesías Tropical, en el que alertaba del “peligro” que representaba la llegada al poder de López Obrador: “Se trataba de un hombre, de un redentor, que se identifica con la figura de Jesucristo, seriamente lo hace y lo dice, y cuyo objetivo es entonces no el de mejorar la situación de los mexicanos, sino salvarlos, redimirlos y purificarlos”.

Krauze dijo que el modo en que el Presidente “ha mal administrado la pandemia es francamente criminal” y recordó que semanas después de iniciada la emergencia, seguía recorriendo los pueblos y mandaba mensajes pidiéndo a la gente que saliera.

“Si la muy endeble oposición mexicana se organiza, si la sociedad civil se organiza y si las voces independientes que hemos sido calumniados y difamados por el Gobierno nos mantenemos firmes, y todo esto se canaliza en un esfuerzo cívico sin precedentes, podemos recuperar la Cámara de Diputados y las gubernaturas necesarias, para que en los segundos tres años del sexenio de López Obrador, este deje de tener el control absoluto. La reconstrucción en México va a llevar muchos años, una generación, porque la destrucción política, económica e institucional ha sido severa y deliberada”, concluyó el historiador.

Preparémonos pues para una “nueva normalidad” en la que, ante el desorden y el caos que ha privado en el manejo de esta pandemia, cada quien tendrá que cuidarse a si mismo y a los suyos, y mientras tratamos de adaptarnos a esta nueva realidad con la angustia de no enfermar o morir por el Covid-19, el choque de los dos Méxicos será cada vez más estridente e inevitable. Esperemos y apostemos todos a que esto se dirima por las vías democráticas e institucionales. Lo contrario,
sería catastrófico.
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