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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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22 Julio 2019 04:03:00
Derecho a migrar
¿Qué no se dice en la Biblia que hay que tratar bien al forastero?


Es muy común que hoy se diga que hay un derecho a migrar. El subsecretario de derechos humanos, Alejandro Encinas, ha escrito que “la movilidad humana es un derecho que puede ejercerse de manera regular, ordenada y segura”.

El tema, sin embargo, es motivo de debate. La Declaración Universal de los Derechos Humanos establece en su Artículo 13 que “toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”, pero no establece la obligación de otros a recibirla. El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular de las Naciones Unidos, firmado en Marrakech, Marruecos, en diciembre de 2018, reconoce los derechos de los migrantes, pero reafirma que “los estados tienen el derecho soberano a determinar su propia política migratoria”.

Ni siquiera la Biblia es tajante. El Éxodo señala: “Y no angustiarás [oprimirás] al extranjero, porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (23:9). Pero también dice a los israelitas: “Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir” (23:23).

Los humanos somos migrantes por naturaleza. Nuestra especie se originó en África, hace quizá 165 mil años, y de ahí se extendió al resto del mundo. Las migraciones han sido una ocurrencia habitual en la historia, pero también la desconfianza o el odio al extraño. Y no sorprende. Cuando tribus o grupos diferentes se encontraban en la antigüedad era usual que tuvieran enfrentamientos violentos.

La libre migración beneficia a la economía. Al igual que el libre comercio, llena los huecos de los mercados y permite la incorporación de personas con ideas y habilidades nuevas. Los países con mayor migración suelen alcanzar mayores niveles de prosperidad. Tanto Estados Unidos como Canadá han tenido altos niveles de migración, mientras que México siempre la ha restringido severamente. Esta es una de las razones de nues-tro desigual desarrollo.

El presidente López Obrador tiene razón cuando señala que a los migrantes hay que darles oportunidades de trabajo antes que perseguirlos. Coincido también cuando afirma que el mejor antídoto contra la migración es generar actividad económica y prosperidad en los lugares de origen. Pero la solución no es simplemente arrojar dinero a estos lugares. Chiapas y Oaxaca han sido los estados que más recursos públicos han recibido en las últimas décadas, pero eso no les ha permitido salir adelante. Mientras tengamos a políticos o activistas que piensen que las empresas deben ser extorsionadas, o que las aspas de las generadoras eólicas “giran para atrapar el aire de los territorios indígenas”, no habrá dinero que alcance.

En el tema de la migración, las buenas intenciones no necesariamente tienen buenas consecuencias políticas. Angela Merkel hizo lo correcto en 2015 cuando dio acogida en Alemania a un millón de refugiados de Siria, Irak y Afganistán, pero ha sido castigada en las urnas. La gente puede aplaudir la generosidad a los refugiados e inmigrantes, pero no deja atrás sus prejuicios. Lo vemos en las encuestas en nuestro país. Los mexicanos estamos a favor de que Estados Unidos abra las puertas a los migrantes mexicanos, pero 55% se pronuncia por deportar a los centroamericanos (Reforma/Washington Post). El miedo al extranjero sigue prevaleciendo.



Paraestatal

López Obrador hace bien en impulsar el internet, pero se equivoca al crear una nueva paraestatal, filial de la CFE, para este propósito. Un buen internet es indispensable para el desarrollo, pero el servicio puede y debe ser proporcionado de manera rentable por empresas privadas.
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