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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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17 Julio 2019 04:06:00
Cuando los vecinos se encuentran
En el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, por donde han desfilado infinidad de criminales y procesados por la justicia, conviven toda clase de personajes: desde peligrosos delincuentes confesos y sentenciados, narcotraficantes famosos, inocentes y pobres acusados sin dinero para defenderse, hasta políticos investigados por corrupción que llegan a purgar parte de su proceso judicial o su condena en la cárcel más sobrepoblada, hacinada y conflictiva de la capital del país.

Ahí ha coincidido en tiempo y espacio lo mismo Rafael Caro Quintero y “Don Neto”, acusados por el caso de “Kiki Camarena”, que Jorge Díaz Serrano, exdirector de Pemex acusado de corrupción y desfalco a la petrolera nacional por su amigo José López Portillo o más recientemente, el exgobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés, que acudió por su propio pie a entregarse a esta cárcel, confiando en el consejo de sus abogados de que le fijarían una fianza y seguiría su proceso en libertad, pero una vez que entró por la puerta del famoso “Reno”, fue declarado consignado penalmente, sin derecho a fianza por delitos de corrupción y posteriormente trasladado al Reclusorio Oriente.

Hoy, en esta tristemente célebre cárcel del Norte de la Ciudad de México, han vuelto a coincidir dos personajes de la política nacional, uno que lleva ya dos años preso por delitos de lavado de dinero, delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, Javier Duarte de Ochoa, y otro que apenas ingresó al penal el 9 de julio, acusado por dos de esos mismos delitos, el abogado Juan Collado Mocelo.

Conocidos de la política y con varios “amigos” comunes, uno de ellos el expresidente de la República, Enrique Peña Nieto, el exgobernador de Veracruz y el ínclito abogado de los poderosos no solo se han encontrado en sus ratos libres en el Reclusorio Norte, donde están ubicados en la misma zona, un área reservada y apartada de las secciones del penal donde se ubican los delincuentes comunes y más peligrosos, sino que además son vecinos de celda, por lo que han tenido tiempo de platicar en estos pocos días en los que han coincidido.

Curiosamente, el mismo día que detuvieron a Collado, la tarde del jueves 9 de julio, también fue el mismo día que a Javier Duarte le dio un ataque de memoria y se le soltó la lengua y el puño, cuando comenzó a mandar cartas y a conceder entrevistas a los medios de comunicación para denunciar “los abusos, las extorsiones y traiciones”, de que fue objeto durante el Gobierno de Peña Nieto, en el que lo mismo fingieron haberlo capturado en Guatemala –cuando él realmente fue quien se entregó a cambio de un “pacto para no molestar a mi familia”– que recibió “dinero de Peña” que después le cobró Alberto Elías Beltrán, el encargado de la PGR, al extorsionarlo.

Dicen que del mismo lado donde dieron la orden de capturar aquella tarde a Collado, justo el día que había renunciado Carlos Urzúa a la Secretaría de Hacienda, también salió un “mensaje de autorización” para que Duarte hablara y dijera todo lo que tenga que decir sobre lo que ocurrió en el sexenio de Peña Nieto. Y desde ese día el veracruzano no ha parado de hablar, en una diarrea de denuncias que lo ha llevado no solo a dar “exclusivas” y filtraciones a medios y periodistas, sino también a ofrecer a la Fiscalía General de la República “toda la información que tengo sobre varios integrantes del Gabinete de Peña Nieto”.

Y ahí viene lo más interesante: que en estos días de convivir y compartir sus penas y sus cuitas en el Reclusorio Norte, Javier Duarte y Juan Collado han hablado de cómo “en la cárcel se conoce (o ¿se desconoce?) a los amigos” y como “cuando llega la desgracia afloran las traiciones”. Y, según comentan políticos que los conocen bien a ambos, han hecho en poco tiempo tan buena relación, que ya hasta el exgobernador le ha propuesto al famoso abogado que considere “colaborar” con la Fiscalía General de la República con información que les pueda interesar, a cambio de obtener beneficios legales para su proceso.

¿Será que Juan Collado cantará en el Reno? Ya lo vimos hacerlo a dueto con Julio Iglesias, en la lujosa boda de su hija, y la verdad no cantaba mal. Lo malo es que si Collado canta, a muchos afuera no solo les van a doler los oídos, también les temblarán las piernas.
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