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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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27 Mayo 2019 04:01:00
Chayote o publicidad
Un particular pidió al INAI que el Gobierno le entregara toda la información sobre el gasto de publicidad oficial en el sexenio de Enrique Peña Nieto. El INAI ordenó que se le diera la información y toda la documentación de soporte, como contratos, recibos y facturas. Estaríamos hablando de miles de páginas. Esta demanda de transparencia no se satisface con una lista de 36 medios.

SI bien el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró “bajo palabra de decir verdad” que “nosotros no dimos a conocer los nombres de quienes reciben, o recibían, estos apoyos para trabajos informativos”, el Reforma señaló que el documento que publicó provenía de la Unidad de Transparencia de la Presidencia en hojas con el logotipo de la Secretaría de la Función Pública. El propio Presidente había afirmado que la lista existía, pero que no quería darla a conocer para evitar suspicacias. En cualquier caso, no es el documento solicitado por el INAI, con todas las compras de publicidad de Peña Nieto, sino una selección muy pequeña con solo las realizadas a medios propiedad de columnistas.

El propio López Obrador advirtió que muchos de los registros corresponden a compras legítimas de publicidad, pero sus propagandistas en redes se apresuraron a exhibir a los “chayoteros”, a los periodistas corruptos. Generar esta imagen parece haber sido el propósito de la lista. Muchos de los señalados apuntan que no hicieron nada ilegal, sino simplemente vender publicidad en sus portales o servicios. En el caso de Enrique Krauze no solo se le atribuyeron ventas de publicidad de la revista Letras Libres, sino también la realización de documentales por su productora Clío, lo cual ni siquiera es publicidad, que era el tema que el INAI pedía transparentar.

Siempre hay un riesgo ético cuando un periodista vende publicidad. A las dependencias públicas o empresas privadas que me han pedido patrocinar mis espacios periodísticos los he referido siempre a los departamentos de publicidad de las empresas con las que colaboro. No acepto comisiones por ventas, ni mi portal vende publicidad. Por eso mi nombre no aparece en la lista. Entiendo, sin embargo, que vender publicidad no es ilegal.

El gobierno de Peña Nieto, como los anteriores, utilizó grandes cantidades de dinero público para comprar publicidad que buscaba influir en medios de comunicación y periodistas. Las compras a medios propiedad de columnistas son la punta del iceberg. Los principales beneficiarios fueron las televisoras y radiodifusoras, aunque son también los medios con mayor alcance para difundir mensajes oficiales. En los periódicos, Peña Nieto hizo una clara discriminación para favorecer a algunos. A La Jornada, en especial, la rescató de la quiebra. y obtuvo por ello una cobertura más positiva de la que se habría esperado de un periódico de izquierda lopezobradorista.

En varias ocasiones me he pronunciado por eliminar toda publicidad gubernamental, aunque sé que esto dañaría a los medios para los que trabajo. Si se quiere mantener, es importante establecer criterios transparentes y éticos de compra. Es inaceptable que el Presidente declare, como lo hizo el 23 de abril, que para contratar publicidad considerará no solo “el alcance y la cobertura” de los medios, sino también “su profesionalismo, objetividad”. Un Gobierno que decide qué medios son profesionales u objetivos ejercerá inevitablemente la censura.

¿Y el ambiente?

Que un funcionario pida que un avión regrese a puerta para tomarlo es un acto de soberbia. Josefa González Blanco renunció para proteger a un Gobierno que rechaza esta soberbia. Sin embargo, el verdadero pecado de la actual Semarnat ha sido su connivencia ante los problemas ambientales de los proyectos del Presidente, como Dos Bocas y el Tren Maya.
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