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Ricardo Alemán
Ricardo Alemán
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17 Julio 2019 04:06:00
El fantasma de Calderón persigue a López Obrador
La desaparición arbitraria de las guarderías y las estancias infantiles, además de la muerte del Seguro Popular –entre otras instituciones destruidas por el actual Gobierno– son parte de la venganza del presidente Obrador contra el expresidente Felipe Calderón.

Y la historia de esa venganza comenzó el primer día de la victoria electoral de Obrador –aún no asumía legalmente el poder– cuando “los hombres del Presidente” fraguaron la manera en que detendrían los afanes presidenciales de Margarita Zavala y el activismo de su esposo, el expresidente Calderón.

Con esa consigna, “los genios” que soplan al oído del actual Presidente mexicano cavilaron la brillante idea de destruir todo aquello que recordara a los Calderón-Zavala entre los ciudadanos, al tiempo que revivieron todo lo que pudiera servir para el descrédito de la antaño pareja presidencial y que hogaño hace todo para la construcción del Partido México Libre.

Por eso la destrucción del NAIM, del Seguro Popular, de las estancias infantiles y de otras instituciones que se gestaron en el gobierno de Calderón. El NAIM, por cierto, no habría sido posible sin el acertado cálculo político del expresidente, quien adquirió casi en secreto los polígonos de tierra necesarios para el nuevo aeropuerto.

Y la maniobra se llevó a cabo de manera callada para no repetir el error del Gobierno de Vicente Fox, quien en su intento por construir una nueva terminal aérea debió enfrentar a los macheteros de Atenco.

Pero no, la persecución contra la pareja Zavala-Calderón no es sólo una pulsión emocional y vengativa de López Obrador. También es parte del fino olfato y del cálculo electoral de ese animal político –en rigor aristotélico–, que hoy despacha en Palacio Nacional.

Y es que desde el retiro de Margarita Zavala de la contienda presidencial –a la que llegó como candidata independiente luego de que el PAN le cerró la puerta–, Obrador sabía que la expareja presidencial construiría su propio partido político, recurso al que el propio Obrador acudió cuando se agotaron sus oportunidades presidenciales en el PRD, el PT y Convergencia.

En efecto, igual que lo hizo López Obrador para acceder al poder, los Calderón-Zavala construyen su partido, apoyados en la popularidad que aún los acompaña –por el exitoso Gobierno que encabezaron–, y por el contraste del fallido Gobierno de Obrador, al que persigue el descrédito.

En pocas palabras, los “hombres del Presidente” entendieron que con la construcción del NAIM, con el creciente reconocimiento al Seguro Popular y con una red ciudadana de millones de personas a través de las estancias y las guarderías, la pareja Zavala-Calderón tendrían un instrumento invaluable no sólo para construir el Partido México Libre, sino para regresar al poder en la presidencial de 2024.

Y, también por eso, los “genios” que soplan al oído del presidente Obrador reactivaron el activismo a favor de las víctimas de la Guardería ABC; por eso revivieron la calumnia del supuesto alcoholismo de Calderón, por eso la presunta y engañosa detención del hijo de Margarita y Felipe y por eso se dieron inventos discursivos como el que supone que detrás de la protesta de la Policía Federal, estaba Felipe Calderón.

Más aún, en días recientes arreció la persecución contra los esfuerzos de los Calderón por crear el Partido México Libre. Y es que, de manera burda y vulgar, el Gobierno municipal de Morena en Naucalpan hizo todo para impedir la asamblea legal que se llevaría a cabo en ese municipio.

La autoridad municipal bloqueó las calles de acceso a la asamblea, cortó el suministro eléctrico y clausuró el local donde se llevaría a cabo el encuentro para formar el Partido México Libre. Aún así, la asamblea se llevó a cabo.

Horas después, la policía de Ciudad de México –gobernada por Morena–, llevó presos a dos activistas del naciente partido de los Calderón. ¿La razón? Que los detenidos recolectaban firmas de apoyo al partido.

Es decir, los gobiernos de Morena regresan a los tiempos de la incivilidad política, cuando el PRI perseguía a los opositores y cuando hacer propaganda para formar un nuevo partido era un delito que ameritaba cárcel.

Sin embargo, la persecución ordenada desde el Gobierno de Obrador contra Margarita Zavala y Felipe Calderón –y contra todos los que construyen México Libre–, sólo ha conseguido una mayor visibilidad al nuevo partido y confirma que el tamaño de la persecución contra los Calderón, es del tamaño del miedo de López Obrador.

Y el riesgo es que en Morena pasen del miedo a las locuras.

Al tiempo.
16 Julio 2019 04:06:00
¡Presidente, 22 mil muertes violentas son un fracaso!
Sin duda que las cifras de la violencia criminal en México son de terror. Son la mayor prueba del fracaso del Gobierno de Obrador.

Sin embargo, más preocupante que la frialdad de los números, resulta el desdén político, social y periodístico por ese fracaso.

Y es que ante la mayor epidemia de violencia de la historia mexicana muchos ciudadanos –periodistas incluidos–, prefieren voltear para otro lado, mientras que otros se niegan a analizar lo inocultable. Incluso existen quienes ante la terca realidad prefieren argumentar que no son importantes las cifras de la violencia criminal.

Parece que a pocos les importa que solo en los primeros 228 días de la gestión de López Obrador las cifras oficiales reportan la muerte violenta de casi 22 mil mexicanos.

Es decir, una escalofriante estadística de 96 vidas perdidas cada día. O, si se quiere, cuatro muertos cada hora; un mexicano muerto cada 15 minutos.

En pocas palabras, resulta que durante los 90 minutos que, en promedio, duran las “mañaneras” de López Obrador, son asesinados seis mexicanos por la ola criminal que recorre todo el país y que tampoco le importa al Presidente.

Se trata, como muchos saben, de la mayor mortandad violenta en la historia mexicana; 22 mil familias enlutadas, 40 mil padres que sufren la pérdida de un hijo y por lo menos otros 60 mil hermanos y padres que pasan por la dolorosa pérdida de un integrante de su familia.

Cuatro mexicanos pierden la vida cada hora que el presidente Obrador no hace nada para poner en marcha una verdadera política de Estado contra la violencia, mientras crece la impunidad de matarifes y sicarios, en todos los rincones del país.

Pero la tragedia es mayor cuando vemos que tanto partidos político opositores, como ONG o, grupos empresariales, prefieren callar en lugar de gritar sobre esa peligrosa carrera criminal.

Más aún, durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña, muchos grupos políticos y periodísticos que hoy son parte del nuevo Gobierno de Morena, gustaban de exaltar los elevados niveles de violencia de esos mandatarios –niveles que ante el espanto en el Gobierno de AMLO parecen mínimos–, y curiosamente todas esas voces hoy guardan silencio.

¿Dónde están los fanáticos lopistas que gritaban en mítines y plazas que la violencia era intolerable y que, por ello exigían “no mas sangre” y “ni una muerte más”?

¿Por qué nada dicen hoy esas voces, de los casi 22 mil muertos en siete meses del Gobierno de AMLO? ¿Por qué la complicidad de gobernadores, senadores y diputados de Morena, que callan a pesar de que la violencia ahoga a sus respectivas entidades?

¿Por qué nada dice el presidente Obrador de esas casi 22 mil muertes violentas en los siete primeros meses de su Gobierno?

El Presidente tampoco hace nada y no dice nada sobre la violencia que se vive en las cinco entidades con mayores niveles delictivos; Baja California, Guerrero, Colima, Quintana Roo y Chihuahua, a pesar de que en esas y otras entidades ya se manifiesta un éxodo de habitantes nativos –a otras ciudades–, a causa del control total de las bandas criminales, dueñas de vidas y propiedades.

Peor aún, ante la crítica generalizada, en la Ciudad de México el Presidente Obrador debió salir en defensa de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, a la que respaldó con un sonoro: “¡No estás sola Claudia!”.

Sin embargo, al Presidente no le importan los ciudadanos de la capital del país, que sí están solos.

Y es que en la gestión de Sheinbaum va el aumento el asesinato de jóvenes y estudiantes; llega a 55 el número de feminicidios –según el reporte del sitio Letra Roja–, y la CDMX ocupa el tercer lugar con mayor incidencia del delito de secuestros –según Alto al Secuestro–, mientras que en los primeros siete meses en la capital han sido secuestradas 56 personas.

Entre abril de 2018 y abril de 2019 el robo de autos en CDMX se elevó de 3 mil 311 a 4 mil 901 vehículos robados; más del 40% de incremento en ese delito; en tanto el robo a negocio se elevó en 54% y las alcaldías más violentas y con más presupuesto de la capital son gobernadas por Morena: Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tlalpan, Xochimilco y Tláhuac.

¿Hasta cuándo, presidente Obrador? ¡Ya es inocultable –y es de escándalo– el fracaso en la política de seguridad!

Al tiempo.
15 Julio 2019 04:06:00
¡Son dos los ensayos de AMLO para la reelección!
Es el político más conocido en todo el país, el que ha ganado un puesto de elección popular con el mayor número de votos en la historia y, acaso por ello, es el principal promotor de la reelección en México.

Se llama Andrés Manuel López Obrador, despacha como Presidente de los mexicanos y supera a Carlos Salinas en sus afanes reeleccionistas.

Incluso, para lograr sus objetivos, el Presidente mexicano no duda en violentar las normas democráticas, en especial la Constitución, que es pisoteada todos los días, junto con legisladores de Morena.

Pero también vale decir que no es nueva la tentación reeleccionista en México. Por ejemplo, al final de gobierno de Luis Echeverría muchos apostaban a un manotazo autoritario del populista que, al final, fue sometido por la gran crisis económica que provocó.

En otro momento, al final del gobierno de Carlos Salinas, el intento reeleccionista del gobernador interino de San Luis Potosí, el reputado Gonzalo Martínez Corbalá, fue abortado por la presión política y social.

Y es que en 1992 el potosino renunció al gobierno interino que ocupaba, en San Luis Potosí, para buscar la postulación al mismo cargo, por el PRI. Como queda claro, era un grosero intento reeleccionista que, en aquellos años, fue entendido como un ensayo de Salinas para medir el humor social y la respuesta política respecto a una eventual reelección.

Al final de cuentas, y luego de la escandalera mediática, Martínez Corbalá abandonó los afanes reeleccionistas luego de un encuentro privado con el entonces presidente Salinas. Lo simpático es que muchos de los que hoy aplauden -o guardan silencio- por la barbarie política que prohíjan tanto Morena como Obrador, en Baja California, eran rabiosos críticos de la potencial reelección de Salinas, en aquel 1992.

Y es que, como saben, el gobernador electo de esa entidad, Jaime Bonilla, sobornó a casi todos los diputados del Congreso local para que aprobaran una reforma constitucional que extendió de dos a cinco años el mandato del gobernador recién elegido.

Está claro, para todo el que conozca los básicos del derecho, que son burlados los electores bajacalifornianos, quienes votaron por un gobernador de dos años y que, al modificar la Constitución, lo que se provoca es una grosera ampliación del mandato; modalidad tramposa de reelección que violenta el Articulo 116 constitucional.

En rigor, asistimos a la reedición de los afanes reeleccionistas que ensayó en 1992 el entonces presidente Carlos Salinas con el gobernador de San Luis Potosí. Hoy, sin embargo, el ensayo lo lleva a cabo AMLO.

Pero tampoco es un ensayo aislado. ¿Por qué?

Si hacemos memoria, recordaremos que la madrugada del 25 de agosto de 2018 -ya con López Obrador como candidato presidencial ganador-, el Congreso local de Chiapas también recurrió al albazo y aprobó reformas a la Constitución local que permitieron que su gobernador pudiera renunciar al cargo, asumir como senador y luego regresar como gobernador; todo con el apoyo del presidente Obrador.

Es decir, los diputados avalaron que un ciudadano pueda ocupar los cargos de gobenador y senador, de manera simultánea, ya que la tramposa reforma permitió que Manuel Velasco fuera senador, en tanto era gobernador con licencia y, en sentido contrario, senador con licencia en tanto era gobernador.

La medida entró en vigor a partir del 1 de septiembre, justo el día en que arrancaron los trabajos del Senado y se instaló formalmente el inicio de la legisltura federal. En esa fecha, Manuel Velasco protestó como senador.

Pero no fue todo. Días después, el 3 de septiembre, Velasco pidió licencia al Senado para regresar como gobernador. En un primer momento la solicitud fue rechazada por una mayoría de senadores.

Sin embargo, en la madrugada de 4 de septiembre -otra vez un albazo-, los senadores cambiaron el sentido del voto y aprobaron la licencia del senador Velasco para que regresara al gobierno de Chiapas.

¿Y qué creen?

Sí, el milagro en el Senado fue posible por la mano del presidente electo, López Obrador quien, de esa manera, ensayó la primera reelección exitosa.

Hoy, en Baja California, Obrador ensaya la segunda reelección, con el pillo y corrupto Jaime Bonilla.

¿Lo permitirán las instituciones del Estado? ¿O pronto veremos al dictador mexicano de nombre Porfirio Andrés Díaz Obrador?

Al tiempo.
12 Julio 2019 04:05:00
¡Ahora, ‘El Rey Andrés’ se va contra la Corte!
Ya disparó sus misiles envenenados contra la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y contra otros poderes autónomos, a los que descalificó, desdeñó, difamó y, en algunos casos, destruyó.

Ya disparó contra los empresarios -grandes y pequeños-, que no aceptan sus deseos monárquicos de que “vamos requetebién” y que cuestionan la quiebra del país.

Ya disparó contra medios críticos como Reforma y El Universal, entres otros, a cuyos propietarios sataniza en todos los foros posibles.

Ya disparó contra la Policía Federal, a cuyos uniformados acusó de corruptos y de “no estar a la altura” por protestar y llevar a cabo plantones en repudio al juguete de moda; la Guardia Nacional.

Ya disparó contra los periodistas críticos y llegó al extremo de insultar y difamar a una treintena de ellos a los que acusó -mediante la manipulación de pruebas- de “recibir dinero” de Peña Nieto.

Incluso, al guardar silencio sobre el caso Baja California, el presidente Obrador ya decidió solapar la escandalosa corrupción que representa la extensión del mandato del gobernador electo, Jaime Bonilla, uno de los más grandes corruptos y quien compró la candidatura de Morena al Gobierno de Baja California, además de comprar impunidad.

Sin embargo, nada parece contener los afanes centralistas y de control total del poder, por parte del Presidente mexicano.

¿Por qué?

Porque no conforme con todo lo anterior “El Rey Andrés” ahora dispara sus misiles envenenados contra todo el Poder Judicial -ministros, magistrados y jueces-, a los que pretende someter para que no sean obstáculo de locuaces proyectos como el aeropuerto de Santa Lucía, el Tren Maya o la refinería Dos Bocas.

Y decimos “El Rey Andrés” porque el Presidente ya perdió el sentido de la orientación democrática y se comporta, en los hechos, como Luis XIV, el mítico “Rey Sol” que acuñó la más acabada expresión del autoritarismo y la antidemocracia: “El Estado soy yo”.

Y es que López Obrador se cree, imagina o se piensa omnipotente, infalible y omnipresente; se cree depositario y dueño de todo el Estado y, por tanto, todos los días inaugura nuevas facultades presidenciales, por un lado, mientras que, en el otro extremo, reclama su derecho a guardar silencio ante barbaridades políticas como la de Baja California.

Sin embargo, lo que Obrador no sabe, lo que ignora o, de plano, lo que se niega a entender es que todos los días, en sus devaneos mañaneros, viola leyes, rompe principios democráticos y violenta la Constitución, esa que prometió respetar.

Pero el agravio es mayor si vemos su más reciente objetivo a controlar: el Poder Judicial, en general, y la Suprema Corte, en particular.

Enojado porque diversos jueces han declarado inviables proyectos como el aeropuerto de Santa Lucía y, por tanto, han detenido los trabajos, el Presidente amenazó con exhibir, en sus mañaneras, los nombres de los jueces que, según su “chabacana opinión”, dictan amparos a modo.

¿Quién le dice al presidente Obrador que se trata de amparos a modo? ¿Bajo qué criterios el Presidente llega a esa conclusión? ¿Qué facultad tiene el Presidente ante el Poder Judicial, para señalar y para exhibir a tal o cual juez, magistrado o ministro de la Corte?

Lo cierto es que el Presidente mexicano no tiene ninguna facultad para interferir en las decisiones del Poder Judicial.

¿Por qué?

Primero, porque la Constitución establece la “división de poderes”. Es decir, que ninguno de los Tres Poderes está por encima de los otros.

Segundo, porque el atributo fundamental del Poder Judicial es su autonomía, garante de sus altas responsabilidades.

Y, tercero, porque el Presidente no solo ataca la división de poderes y la autonomía del Poder Judicial, sino que -y esto es lo más importante y lo más grave-, combate al poder del Estado al que la Constitución faculta para ser garante del régimen constitucional. El único que legalmente puede determinar si procede o no un amparo, es el Poder Judicial.

En pocas palabras, cuando López Obrador pretende colocarse por encima de la Constitución y sobre los poderes Legislativo y Judicial, el Presidente no solo confirma su ignorancia y su revanchismo, sino que corre la cortina para que todos los mexicanos podamos ver su desmedida ambición dictatorial.

Hoy López Obrador tiene bajo su control total al Poder Legislativo y busca someter al Poder Judicial. Si lo consigue, habrá destruido la democracia toda y será “El Rey Sol”. Entonces podrá presumir que “El Estado soy yo”.

Y la pregunta obliga: ¿Y dónde está el Poder Judicial?

Al tiempo.
11 Julio 2019 04:01:00
¡Corrupción, en las barbas de Obrador!
Casi todos los días el Presidente mexicano hace referencia a uno de sus temas favoritos y puntal de los esfuerzos de su gobierno; la corrupción.

Incluso, según AMLO, en sólo siete meses de su gestión, la corrupción en México ya no existe porque ya cambiaron la cultura y la moral social.

Está claro, sin embargo, que sólo se trata de buenos deseos y mentiras del Presidente mexicano, ya que la corrupción –en sus distintas modalidades–, se produce y estimula “en las barbas” del propio Presidente.

Más aún, son muchos los indicios de que en los primeros meses de su gobierno, López Obrador está pagando favores a quienes por años financiaron su proselitismo electoral. Por eso hoy, el 80% del gasto del Gobierno federal se lleva a cabo sin licitación y los contratos se otorgan por asignación directa.

Pero las muestras más claras de esa galopante corrupción en el Gobierno de la dizque “honestidad valiente” están a los ojos de todos y aparece “en las barbas” y en la casa del propio Presidente.

El primer caso lo exhibió el extitular de Hacienda, Carlos Urzúa, en la breve carta de renuncia que, sin embargo, se convirtió en la mayor denuncia de la crisis de gestión que vive el gobierno de AMLO y en la revelación de los escandalosas casos de corrupción, en su modalidad de cuotas y cuates.

Resulta que, como todos saben, el ahora extitular de Hacienda “tiró la toalla” no sólo por diferencias de política económica sino por la corrupción que significa “tomar decisiones de políticas públicas sin el suficiente sustento”.
¿Y qué significa lo anterior?

Que las políticas públicas a las que hace referencia Carlos Urzúa son las ocurrencias y los caprichos de AMLO y que, en rigor, son una modalidad de corrupción que, por años, cuestionó el propio Obrador.

Pero no fue todo, Urzúa también denunció “la inaceptable imposición” de funcionarios ignorantes de la Hacienda Pública. Es decir, el gobierno de AMLO es la fiesta de “los cuates y las cuotas”.

¿Qué no es otra modalidad de corrupción “el cuatismo”? ¿Qué no era ese “cuatismo” una queja recurrente de Obrador? ¿Qué no era una promesa de los gobiernos de Morena que no se repetiría el amiguismo y las cuotas de poder para los amigos?

Tampoco es todo. El propio Urzúa explica que “las cuotas” y “los cuates” son prohijados “por personajes influyentes” del Gobierno federal. Es decir, los amigos del Presidente.

En este caso asistimos a otro forma de corrupción; “el cuatismo”, en el cual han incurrido desde el Presidente mismo, pasando por el hijo menor del Mandatario –que promovió a su maestra para un alto cargo–, hasta los hijos mayores del Jefe del Ejecutivo.

El segundo caso de corruptelas de escándalo se desprende, justamente, de un feo caso de influyentismo.

Y es que, como algunos saben, el Gobernador electo de Baja California, el ciudadano norteamericano Jaime Bonilla, no ganó la candidatura de Morena al gobierno de Baja California por sus méritos políticos sino que, literalmente, compró la candidatura.

Bonilla financió con dinero presuntamente ilegal las actividades de Morena en Baja California, con la promesa de que, en su momento, Morena lo haría candidato al Gobierno estatal.

Su aspiración fue impugnada por los partidos opositores ya que Bonilla es ciudadano norteamericano. Sin embargo, los opositores documentaron que sobornó a distintas instancias electorales para ganar la impugnación.

El historial corruptor de Jaime Bonilla llegó al insólito cuando, antes de concluir la legislatura actual –que termina con el gobierno del panista Kiko Vega--, sobornó a casi todos los diputados del congreso de Baja California –a los que les habría pagado un millón de dólares por cabeza–, para modificar la Constitución estatal y, con ello, ampliar el tiempo legal del gobierno, de dos años a cinco años.

Esa barbarie política de la que es capaz Jaime Bonilla retrata no solo al corrupto Gobernador electo de Baja California sino, sobre todo, el nivel patológico de corrupción que existe en el partido Morena.

Pero en Morena la corrupción es el pan de cada día y nadie se escandaliza y menos se asusta. ¿Por qué?

Porque en Morena el rey de la corrupción se llama Andrés Manuel y es el Presidente de los mexicanos.

Al tiempo.
09 Julio 2019 04:01:00
AMLO, el peor Presidente
Uno de los recursos discursivos preferidos del Presidente mexicano, de todo su Gabinete, de su partido, sus gobiernos estatales y sus legisladores, es culpar de todos los fracasos de su Gobierno y de los males del país, al pasado; a los gobiernos que lo antecedieron.

Dice, en todos los tonos y todos los foros que dejaron “un cochinero”, “un tiradero”, “un país en ruinas” y sin ninguna prueba y sin pudor destruye todo a su paso con el cuento de la corrupción.

Lo peor del caso es que la estratagema de culpar al pasado y a los adversarios –ese fue el recurso preferidos del propagandista de Hitler, Joseph Goebbels– empieza a mostrar signos de agotamiento y la prensa internacional como algunas encuestas ya cuestionan la contradicción entre la popularidad presidencial y la inocultable ruina del país.

Es decir, en buena parte del mundo se preguntan si los mexicanos son masoquistas o, incluso, si padecen el síndrome de Estocolmo, ya que muchos siguen adorando a su verdugo, el presidente Obrador.

Sin embargo, más allá de las distintas y diversas opiniones, la realidad sigue mostrando su terquedad, como siempre. ¿Lo dudan?

Vamos a suponer, por un momento, que tienen razón el Presidente mexicano y todos sus aplaudidores y que, en efecto, todos sus antecesores dejaron al país en la peor crisis de la historia.

Vamos a imaginar que todos los anteriores gobiernos han sido los más corruptos de la historia, los más ineficaces y, sobre todo, los menos eficientes.

La realidad, sin embargo, riñe con los buenos deseos del Presidente mexicano, pelea con sus coristas y, sobre todo, contradice sus logros.

¿Por qué?

Porque ningún Presidente, en la historia democrática de México, había llegado al puesto con tanto poder y tanta aceptación como Obrador. Pero tampoco ninguno de todos esos presidentes había fracasado tanto en tan poco tiempo. Y si lo dudan, basta ver que son negativas todas las variables que hacen eficaz a un Gobierno.

Vamos a los ejemplos.

La seguridad y la violencia es la peor en la historia de todos los presidentes y de todos los tiempos. En solo siete meses en México han sido asesinados de manera violenta más de 20 mil mexicanos; una cifra histórica que rebasa por muchos a los violentos gobiernos de Calderón y Peña, a los que durante más de una décadas cuestionó el hoy presidente Obrador.

Es decir, que si en materia de seguridad han sido malos todos los anteriores gobiernos, AMLO es peor que todos.

La misma situación se repite en materia de creación de empleo, en donde el mal Gobierno de Peña Nieto creó la friolera de 4 millones de empleos en seis años, mientras que Obrador ha perdido casi un millón de puestos de trabajo. ¿No es peor el Gobierno de AMLO?

Y podemos revisar una a una las variables económicas y veremos que el capital externo dejó de llegar, que los empleos dejaron de crearse, que el turismo se paralizó, que decenas de empresas están cerrando, que cayó la recaudación y que la confianza en el consumidor dejó de existir.

Y no se diga la respuesta oficial –del Presidente mismo– a las posturas persecutorias del Gobierno norteamericano contra los mexicanos que viven allende la frontera norte. Resulta que en un acto de total irresponsabilidad y de sumisión, como nunca se había visto, Obrador practica lo que ya es motejado como “cobardía de Estado”; absoluta sumisión, al grado de que México ya es, oficialmente, el muro de Trump contra los migrantes. ¿Y de qué sirvió si nos metieron aranceles al acero?

El Presidente mexicano también prometió combatir la corrupción, pero las evidencias son contundentes; hoy funcionarios federales piden “moches” de 30 y hasta 40% del valor de la proveeduría del Estado. ¿Por qué es mayor corrupción?

Por una razón elemental; porque los servidores públicos hoy ganan un salario menor, lo que desató al alza el costo de las corruptelas. Todo ello sin contar con la desaparición de las licitaciones, lo que convirtió al de Obrador en el Gobierno con más “moches”, “transas”, dinero “por debajo de la mesa”.

En efecto, todos los gobiernos anteriores al de López Obrador pudieron haber sido muy malos, pero los hechos confirman, a siete meses de iniciado, que el de AMLO es peor que todos.

Pero la ineficacia es mayor cuantos más instrumentos para el cambio positivo tiene un Gobierno.

¿Cuántos presidentes han tenido su partido propio, subordinación total de las cámaras de diputados y senadores; cuántos habían tenido la mitad de ministros “carnales” de La Corte; cuántos habían tenido a sus pies 17 congresos locales, 30 millones de fieles, una aceptación de más del 50% del electorado y el control total de los gobiernos estatales, además de casi todos los medios bajo su puño?

Si con todo ese poder nada sale bien en el sexenio de AMLO, entonces es el peor Gobierno y el peor Presidente de la historia. ¿O no?

Al tiempo.
05 Julio 2019 04:00:00
¡El crimen está de fiesta; AMLO dinamita la policía!
Sin duda que en estos momentos hay fiesta entre las bandas criminales de todo el país.

¿La razón?

Que el propio presidente Obrador dinamita a la institución emblema de la lucha contra el crimen: la Policía Federal, ese cuerpo de élite que debía ser fortalecido para que marinos y militares regresen a sus cuarteles.

Hay fiesta entre las bandas criminales, porque sin la Policía Federal –a la que el presidente destruye–, y sin los marinos y militares en las calles, todo México será territorio del crimen.

¿Por qué?

Porque la Guardia Nacional es el emblema de la improvisación y del “valemadrismo” a la mexicana; es un cuerpo policiaco que nació muerto, sin capacitación, sin presupuesto, sin facultades y sin herramientas para hacer frente a los poderosos grupos criminales.

Pero, sobre todo, porque es un cuerpo policiaco sin alma y cuestionado; sin mística y sin el respaldo de todo el peso del Estado.

¿Cuál será la mística de trabajo de un efectivo de la Guardia Nacional, que recibe un salario precario, que no tiene uniformes dignos –ni de su talla–, que carece de prestaciones, que no cuenta con un seguro de vida del tamaño del riesgo del trabajo; que no tiene ni la capacitación ni las armas para hacer frente al crimen y que, encima, tiene prohibido usar la fuerza letal cuando chocan con un grupo criminal?

¿Por qué daría la vida un efectivo de la Guardia Nacional, si en su momento López Obrador defendió a los criminales abatidos por los marinos, si Obrador nunca ha expresado un responso por un policía, por un militar o un marino caídos en el cumplimiento del deber?

En realidad la Guardia Nacional no es más que una ocurrencia sin pies ni cabeza; un híbrido que reúne a policías, militares y marinos, que debió tener un mando civil pero que, en los hechos, es manejado por militares que harán labores de policía y que no servirá para contener a las poderosas bandas del crimen organizado, sino para perseguir a ciudadanos infractores.

Lo cierto es que la Guardia Nacional es una respuesta política a un grave problema de violencia y crimen; el problema del tráfico de drogas y de personas; el robo de combustible y muchos otros delitos que, por su alta rentabilidad, requieren como respuesta todo el peso del Estado.

¿Y cuál es el peso del Estado?

Nos referimos a la creación de modernas políticas públicas, elevados estándares de capacitación y especialización; uso de la tecnología más avanzada y, sobre todo, el recurso de la inteligencia de Estado para contar con información privilegiada de las bandas criminales, sus movimientos, manejos financieros y sus redes de complicidad.

Nada de eso es la Guardia Nacional y mucho de ello lo tiene la Policía Federal.

¿Por qué, entonces, destruir a la Policía Federal y construir, en su lugar, ese Frankenstein llamado Guardia Nacional? ¿Por qué no recurrir al sentido común de fortalecer lo existente; de limpiar la corrupción en donde se localice y fortalecer las instituciones que han demostrado que funcionan?

En el fondo, el mensaje que manda López Obrador a las poderosas bandas criminales es, de nueva cuenta, el mensaje de impunidad y de que no serán perseguidos los criminales; que serán tratados con pétalos de rosa y que será letra muerta el cacareado Estado de derecho.

En los hechos, al destruir a la Policía Federal y concentrar en la debilitada Guardia Nacional las funciones que desempeñaban policías, militares y marinos, el Presidente mexicano hace realidad el perdón a criminales; cumple con la amnistía a las mafias organizadas y, sobre todo, avanza en los abrazos, antes que los balazos.

Y, si dudan, basta recordar la instrucción a marinos y militares de no usar fuerza letal contra los grupos criminales. ¿Qué pasó luego de ese mensaje? Que “los malandros” cachetearon y patearon a los uniformados, les quitaron las armas y los hicieron rehenes. ¿Eso es lo que quieren?

Ese será el papel de la Guardia Nacional; el de una caricatura institucional para el capricho presidencial. Contra eso va la protesta.

Al tiempo.
04 Julio 2019 04:05:00
La rebelión y el engaño:  ¡AMLO juega con fuego!
Del refranero popular: “El que miente siempre, siempre se engaña”.

Y vale recuperar del olvido la voz popular citada porque, sin duda, López Obrador la ignora.

Y viene a cuento porque el Presidente mexicano construye su Gobierno sobre una peligrosa montaña de mentiras, engaños y falsedades; “castillo de naipes” que, más temprano que tarde, se desmoronará no solo sobre la cabeza presidencial, sino sobre la de todos los mexicanos.

Y es que a cada mentira presidencial le sigue otra aún más descabellada y luego otra… al extremo de que pronto nadie creerá nada de lo dicho por el Presidente, con la consecuente pérdida de confianza y credibilidad, valores fundamentales en democracia.

Y, precisamente la confianza y la credibilidad en el Presidente es lo que perdieron los efectivos de uno de los grupos de élite más importantes del Estado mexicano, la Policía Federal.

Como saben, ayer se vivió una rebelión de policías federales luego de la insensibilidad y la ignorancia del nuevo gobierno en materia de seguridad.

La protesta se produjo luego de una cadena de eventos represivos que, en suma, significan la extinción de la Policía Federal.

Es decir, se les redujo el salario a los policías, se les retiraron bonos y beneficios y, al final, se les obligó a mudarse a la Guardia Nacional, con un menor salario y condiciones laborales precarias.

Y, frente a lo que parece la mayor crisis de confianza de su joven gobierno, el presidente López Obrador recurrió a la más reciente de las mentiras –formulada apenas hace pocas horas–, cuando justificó al maltrato al que han sido sometidos los efectivos de la Policía Federal, para exaltar el juguete presidencial, “la medallita de moda” llamada Guardia Nacional.

Resulta que el Presidente dijo, palabras más, palabras menos, que a los policías federales –esos a los que todos los días se les pide dar la vida por el Estado mexicano–, se les bajó el salario, se les redujo el presupuesto y se les hizo a un lado, “porque se habían echado a perder”.

Es decir, el Presidente recurrió a la justificación favorita: la corrupción, para satanizar a un cuerpo de élite que, sin más, es desechado, de manera arrogante e ilegal, con los riesgos que ello significa.

Peor aún, el Presidente nunca presentó las pruebas de que “se echaron a perder” los integrantes de la Policía Federal, lo que se convierte en una calumnia de Estado.

En efecto, está claro que en ese cuerpo policiaco existe corrupción, como también la hay en toda la Administración pública y hasta en la propia familia presidencial –y si no, que nos diga el Presidente de qué viven sus hijos–, pero el problema se resuelve exhibiendo la corrupción, despidiendo a “las manzanas podridas” y rescatando todo lo bueno de las instituciones.

¿Cuántos policías federales son mujeres y hombres ejemplares; madres y padres de familia responsables, que dan la vida por su trabajo y por los ciudadanos? Es falso que todo el cuerpo policiaco esté “podrido”, como supone el Presidente.

Pero también es falso que –como también lo dijo López Obrador–, los policías federales estén protestando porque intentan mantener sus privilegios dentro de las esferas de una corporación corrupta.

¿Por qué son falsas las premisas del presidente Obrador?

Las razones son elementales. Porque si la Policía Federal “se echó a perder” y si es una institución corrupta, es una soberana estupidez que el Gobierno de Obrador pretenda nutrir a la Guardia Nacional con “manzanas podridas”.

Y es que la principal queja de los uniformados es que lo que intenta el Gobierno es, literalmente, una leva; el traslado obligado a la Guardia Nacional, con ingresos y prestaciones laborales peores.

Lo cierto es que el tamaño de la rebelión en la Policía Federal, el tamaño de la pérdida de confianza de policías, militares y marinos en el presidente Obrador, es del mismo tamaño del fracaso de las políticas públicas de AMLO en materia de seguridad.

¿Por qué se jugaría la vida un policía, un marino o un militar, si su jefe supremo, el Presidente, los llama corruptos, si les dice que “si por él fuera” desaparecería a militares y marinos, si les llama instituciones podridas?

Pero hay más. ¿Sabrá el Presidente Obrador que algunos ejemplos de la más cuestionable corrupción son la mentira, el engaño y la simulación?

¿Sabrá López Obrador que sus mentiras, su pulsión para el engaño “echan a perder” a todo su Gobierno?

Pero no terminaron ahí los insultos y mensajes ofensivos. Si no fue suficiente burla a la Policía Federal, en medio de la crisis, Obrador se va al campo de pelota. ¡No juega beisbol, juega con fuego!

Al tiempo.
03 Julio 2019 04:04:00
¡Pare la simulación y la impostura,  Presidente…!
Vamos a suponer, por un momento, que el del lunes 1 de julio fue el Primer Informe presidencial, como lo promocionaba la propaganda oficial.

Vamos a creer que, por eso, senadores y diputados de Morena –incluso líderes como Porfirio Muñoz Ledo, entre otros– participaron en el magno evento en el Zócalo capitalino.

Vamos a imaginar que, por la misma razón, acudieron al informe y al “bailongo” todos los secretarios de Estado y todos los gobernadores y alcaldes de Morena; incluido uno que otro del PRI.

Vamos a pensar, por un momento, que debido a la importancia del Primer Informe presidencial, se justifica el costoso desplazamiento de más de mil camiones –algunos calculan la renta de mil 200 autobuses– para llevar al Zócalo a las más de 80 mil personas acarreadas.

Y si damos por bueno el Primer Informe de AMLO, también se entiende y se justifica que alguna mano oficial –caritativa y generosa– haya decidido gastar en miles de lonches repartidos para medio alimentar a otros tantos miles de precaristas, mexicanos pobres, viejos y muchos niños; todos acarreados.

Si todo lo anterior es cierto, seguramente en los próximos días veremos intensas discusiones en las cámaras del Congreso, por la “glosa del Primer Informe”; seguro veremos la comparecencia de todos los secretarios de Estado para que expliquen cada uno de los rubros que presumió el Presidente en su Primer Informe. Y, por supuesto, conoceremos las versiones estenográficas de tales debates.

Pero entonces lo más importante será –si resulta cierto que el lunes vimos el Primer Informe de labores del Ejecutivo–, ver el desempeño ejemplar de secretarías como la Función Pública, sancionando a colaboradores del Presidente por las mentiras que le hicieron decir.

¿Por qué?

Porque si el presidente López Obrador ofreció su Primer Informe y dicho reporte se nutre de lo que le informan los secretarios de Estado, entonces los colaboradores presidenciales engañaron al Mandatario.

En efecto, le mintieron al Presidente, porque más del 80% de lo que dijo es mentira. Y si le dijo mentiras a los diputados y senadores, entonces el Congreso, la Función Pública –y en una de esas hasta la Corte–, debieran intervenir para sancionar a los integrantes del Gabinete que faltaron a la verdad; que proporcionaron información adulterada al Presidente quien, por esa misma razón, engañó a los mexicanos todos.

Mas aún, si seguimos creyendo que el Primer Informe fue legal, constitucional y cumplió con lo que mandata la Carta Magna, entonces los ciudadanos de a pie podremos pedir al INAI el reporte oficial de lo gastado en el Informe y en el “bailongo”, incluido el traje nuevo de López Obrador

¿Pero qué creen? Que todo fue una simulación, una farsa y una grosera impostura.

¿Por qué?

Porque el “Primer Informe” no tiene sustento legal y no fue más que un insultante acto de propaganda oficial; evento ilegal, del que deberán rendir cuentas desde el mismo presidente Obrador, pasando por líderes del Congreso, legisladores, alcaldes, gobernadores de Morena y, por supuesto, todos los integrantes del gabinete presidencial.

Y es que todos esos servidores públicos y representantes de elección popular, abandonaron su trabajo en horas laborables para acudir a un evento de propaganda partidista; el día del dueño del partido Morena.

¿Cuántas horas dedicó AMLO y todo el equipo presidencial para preparar su fiesta privada? ¿Cuántas horas-hombre del propio Presidente, de sus colaboradores, de los legisladores, de los encargados de despacho fueron utilizadas para la fiesta presidencial?

Resulta que todas esas horas que desde el presidente Obrador y sus colaboradores, legisladores y gobernadores utilizaron para esa fiesta privada, debe ser descontada de sus dietas y salarios.

Y el costo del grosero acarreo, de los más de mil autobuses, de los miles de lonches con torta de jamón podrido, el costo de la música, del templete, la seguridad… debe ser descontado de la dieta de los diputados y senadores, del salario de los gobernadores, del Presidente y de las prerrogativas del partido Morena.

Y la razón para que se haga ese descuento es elemental.

El Informe no fue tal, el evento fue privado y decenas de millones de pesos del dinero público se despilfarraron para inflar el ego del “Presidente Rey”.

Por eso la exigencia de muchos mexicanos: ¿Hasta cuándo va a parar la simulación y la impostura, Presidente?

Al tiempo.
02 Julio 2019 04:06:00
¡No Presidente, no fue electo a mano alzada!
A lo largo del primer año de la victoria que lo hizo presidente, López Obrador ha dado muestras contundentes de que es un político intolerante, nada democrático y totalmente autoritario.

Y, la mayor prueba del talante dictatorial de Obrador, es la amenaza reiterada, en plazas y pueblos, de que seguirá con las “consultas a mano alzada”, a pesar de que no tienen más valor que el de sus ocurrencias.

Y es que, le guste o no al Presidente, la consulta “a mano alzada” no es más que la negación de la legalidad, el rechazo a la cultura democrática y el culto al engaño y la trampa; además de la ratificación del autoritarismo dictatorial del Presidente.

Por eso, vale recordar que Obrador llegó al cargo de Presidente no mediante una consulta a “mano alzada”, sino gracias a un proceso electoral legal y legítimo; con rigurosas reglas científicas que dejan como ridícula simulación –sin valor alguno–, las consultas que realiza el Presidente.

Lo cierto es que en el último año la sociedad en general descubrió que al nuevo Presidente poco o nada le importa la Constitución y las leyes que la rigen, mismas que protestó respetar y hacer respetar en su toma de posesión.

Hoy, como también lo establece la Constitución, la Nación entera se lo demanda.

¿Lo dudan?

1.- La tarde y noche de ayer, el Presidente encabezó un ilegal y ridículo informe –del primer semestre de su gobierno–, seguido de una fiesta popular que no fue más que un vulgar acarreo, al peor estilo del viejo PRI. La Constitución, como saben, sólo mandata un informe anual del estado de la Unión. Lo peor, sin embargo, es que al circo asistieron integrantes de los poderes Legislativo y Judicial, que son los que debieran impedir esa burla.

2.- En los días previos, el propio presidente pretendió trasmitir el grotesco espectáculo del informe semestral en “Cadena Nacional”, de radio y Televisión, lo cual es ilegal. Luego de la paliza en redes, dio marcha atrás a través de la Secretaría de Gobernación.

3.- Y si al Presidente no le importan las leyes, menos a Sanjuana Martínez, directora de la Agencia de Propaganda Oficial, motejada como Notimex. Resulta que Sanjuana decretó cambiar las funciones de Notimex y, de ahora en adelante, será la oficina del Gobierno de AMLO encargada de la censura previa. El Santo Oficio, pues.

4.- Y, curiosamente el pasado domingo se llevó a cabo la cuarta marcha de repudio a mal gobierno de AMLO. ¿Y, qué creen? Que la casa presidencial ordenó a los grandes medios censurar la cada vez más nutrida marcha. Dóciles los medios la ignoraron, violando principios básicos de libertad de expresión y derecho a la información, consagrados en la Constitución.

5. En días pasados, organizaciones de derechos humanos cuestionaron que Obrador hubiese rechazado el informe de la CNDH y la recomendación de esa institución para restablecer guarderías y estancias infantiles, cuya cancelación significó violar derechos humanos de millones de niños. “¡Es la legalidad, presidente!”, le dijeron en tono severo, lo que ignoró el Presidente.

6.- También en días previos, el Presidente violentó de manera flagrante la tipificación constitucional de Estado laico. Y es que el credo religioso de su preferencia –los evangélicos–, son oficialmente encargados de difundir “la cartilla moral” de López Obrador. ¿Y donde están los legisladores y el Estado laico?

7.- Según la Constitución, la política exterior mexicana debe priorizar la Soberanía Nacional. Sin embargo, López Obrador permitió que el sátrapa Trump convirtiera a México en policía migratorio del vecino del norte. Peor, gracias a sus consultas a mano alzada, AMLO justificado el servilismo a Trump.

8.- Por si ya lo olvidaron, el Presidente mexicano tiró de manera ilegal el NAIM, lo que llevado a distintos jueces a detener la demolición y la construcción de Santa Lucía, además de que también en forma ilegal pretende construir la Refinería de Dos Bocas y el Tren Maya.

Lo cierto es que resulta extensa la lista de violaciones legales y constitucionales por parte del Gobierno de López Obrador, lo que confirma que es un Presidente déspota, autoritario y nada democrático.

Pero el mayor problema no es el talante dictatorial de Obrador sino la claudicación y complicidad de legisladores y ministros de la Corte, que no son contrapesos sino cortesanos del rey.

¿Quién, en los poderes Legislativo y Judicial, tendrá las agallas para exigirle al Presidente el respeto a las leyes y a la Constitución?

¡La Nación lo demanda y lo exige!

Al Tiempo.
28 Junio 2019 04:06:00
¡Un año después, sí era un peligro; las pruebas!
Se cumple un año de la victoria electoral de López Obrador y, al mismo tiempo se confirma que el ahora Presidente era y sigue siendo un peligro para México y para todos los mexicanos.

Y si dudan, basta enumerar la cantidad y profundidad de las distintas crisis políticas, económicas y sociales que provocó el Presidente mexicano por torpezas, necedades e ignorancia.

1.- La más reciente crisis creada por las torpezas del Gabinete es una crisis comercial y diplomática, entre México y Canadá, ya que la CFE se niega a dar el aval al gasoducto construido entre los dos países. El Gobierno de México alega supuestos abusos de las empresas canadienses y expertos dicen que en realidad México se niega a pagar.

2.- También en días pasados estalló una crisis de derechos humanos que exhibe al de Obrador como un Gobierno incapaz de respetar libertades básicas. Primero, el Presidente rechazó el informe de la CNDH, que documenta violaciones de derechos humanos en su Gobierno. Luego, el propio Presidente negó que cerrar guarderías fue una violación de garantías de miles de niños.

3.- Cuando López Obrador obtuvo la victoria en las urnas, la economía mexicana era boyante y la confianza de inversores internos y externos auguraba años de crecimiento económico. Hoy, ocurrencias y errores tiraron las expectativas de crecimiento económico y en 2019 la economía vivirá una peligrosa recesión provocada por el Presidente mismo.

4.- Y es que al día siguiente de ganar la presidencia, AMLO dinamitó la economía al tirar el NAIM, con lo que derrumbó la confianza y la credibilidad de inversores. Hoy la crisis económica es de espanto.

5.- Cuando Obrador ganó la Presidencia, México ocupaba el lugar seis como destino más visitados en el mundo y la industria turística era la mayor fuente para captar divisas y crear empleos. Hoy vivimos una crisis turística que se agudiza con la tragedia ambiental del sargazo.

6.- Hace un año, cuando los mexicanos acudieron a votar al nuevo Presidente, el mandatario saliente se colocaba la medalla del mayor promotor de empleos de la historia. El de Peña Nieto era el sexenio del empleo, con la creación de más de 4 millones de plazas de trabajo.

Hoy, a un año del voto por AMLO, el empleo en México vive uno de sus peores momentos; incluso peor que en la crisis de 2009, provocada por la caída inmobiliaria en Estados Unidos.

7.- Muchos millones de mexicanos votaron por AMLO con la esperanza de que hiciera realidad su promesa de acabar con la violencia y el crimen. Hoy vivimos la mayor crisis de violencia de la historia; 20 mil muertes violentas en siete meses lo confirman. ¿Y qué dicen aquellos que pedían la renuncia de Calderón y Peña “por los muertos” de esos dos gobiernos?

8.- Desde los gobiernos de Echeverría y López Portillo los mexicanos no vivían escasez de combustible, como lo vivimos apenas al arranque del gobierno de AMLO. La crisis de la gasolina y gas fue creada por las torpezas del Presidente y de su Gabinete.

9.- Desde que era candidato, pero sobre todo cuando alcanzó el título de presidente electo, López Obrador prometió empleo y visa a indocumentados del centro y el sur del continente. Esa tontería provocó, a un año, la mayor crisis migratoria en décadas y una aún mayor crisis humanitaria.

10.- De la mano de la anterior crisis migratoria, el Gobierno de Obrador creó la mayor crisis diplomática frente al Gobierno de Estados Unidos; una crisis que golpea severamente la soberanía nacional y que convierte a México en el “muro trasero” y “la jaula trasera” del sátrapa presidente Trump.

11.- A causa de los recortes presupuestales, el Gobierno de Obrador creó la mayor crisis de la historia del sistema de salud pública; la mayor crisis en la educación pública; la mayor crisis en la cultura y el arte; la mayor crisis en la democracia y la mayor crisis de confianza en el Gobierno.

Y, en efecto, a un año de que ganó la elección presidencial, se confirma lo que aquí advertimos por años; “López Obrador es un peligro para México” y para los mexicanos. Y el tiempo nos dio la razón.

Al tiempo.
27 Junio 2019 04:06:00
¡Como AMLO, Sheinbaum fracasa de cabo a rabo!
Es de tal magnitud el fracaso del Gobierno de la capital del país, de la señora Claudia Sheinbaum, que no pocos capitalinos dicen extrañar la gestión de Miguel Mancera; mandato que comparado con lo que hoy vivimos sería visto como altamente positivo.

Y el contraste es mayor si recordamos que muchos habitantes de Ciudad de México se sumaron a una campaña contra Mancera, al que señalaron como el peor jefe de Gobierno de la ciudad capital.

Hoy, todos esos críticos de Mancera y todos quienes hicieron una mala apología de la jefa de Gobierno de la capital del país, han tenido que tragar sapos y serpientes ante el desastre y la gestión fallida de “la científica”.

Y es que es tal el escándalo y son de tal magnitud los fracasos del partido Morena en la capital del país -fracaso que se debe acreditar de manera directa a la señora Sheinbaum-, que el propio López Obrador debió salir en defensa de lo indefendible: la impopularidad de una gobernante que no es capaz siquiera de reconocer sus fallas.

Por ejemplo, en un evento callejero, en Ciudad de México, Obrador se quejó de que la jefa de Gobierno “ha sido maltratada” -a causa de las duras críticas por su mal Gobierno-, y luego de hablar a su favor repetidamente arengó: “¡No estás sola, no estás sola!”.

Por eso, frente al “valemadrismo” presidencial, no pocos capitalinos se dijeron indignados y preguntaron: ¿de qué lado está el Presidente; del lado de los ciudadanos o del lado de los criminales?

Y es que si la jefa de Gobierno tiene todo el respaldo del Gobierno federal y si el presidente Obrador dice que no está sola, ¿entonces quién será el responsable de no dejar solos a los ciudadanos, ante las bandas criminales que se disputan la capital del país?

Por lo pronto, la señora Sheinbaum defraudó a quienes depositaron una confianza ciega en su gestión, ya que los resultados que ha entregado en casi siete meses de gestión han sido desastrosos.

Por ejemplo, la violencia y la inseguridad en toda la capital del país se incrementan sin freno, a causa de disputas de grupos criminales que, según la campaña electoral de Sheinbaum, serían combatidos. Hoy la realidad es otra y confirma que, igual que hace el presidente López Obrador, la jefa de Gobierno habría pactado con el crimen, en contra de la seguridad de los habitantes de la capital.


Y si existe alguna duda del mal gobierno de Claudia Sheinbaum, basta revisar las cifras oficiales que señalan que mayo de 2019 ya está considerado como el mes más violento de la capital en 10 años, con 164 homicidios dolosos, casi 20% más que en el mismo periodo de 2018.

Según las mismas estadísticas, durante mayo se registró un promedio de 5.2 personas asesinadas por día, una persona muerta cada cuatro horas.

El delito de secuestro también parece fuera de control en Ciudad de México, ya que según la reputada organización Alto al Secuestro, de diciembre de 2018 a abril de 2019 sumaban 56 plagios, un promedio de 11.2 secuestros por mes o, si se quiere, uno cada 48 horas. Dichas cifras colocan al gobierno de Sheinbaum como el de mayor incidencia y con menor capacidad de prevención y rescate de víctimas.


Otra variable de espanto es que el empleo en la capital del país prácticamente se desplomó más de 50% respecto al mismo periodo del año anterior. Peor, según datos de la Secretaría del Trabajo, la capital del país es donde se ha perdido la mayor cantidad de plazas laborales en todo el país, todo ello al tiempo que crecen la violencia, la inseguridad, el robo a casa habitación, el robo a transeúnte, el robo en transporte público, el robo de autos, los asaltos a mano armada y….

Lo anterior sin contar con la crisis en movilidad, la persistencia de las movilizaciones por toda la ciudad, el deterioro a nivel ruinoso de todo el Sistema de Transporte Colectivo Metro, y una pelea a muerte entre bandas criminales que se disputan la capital y que está centrada en las alcaldías que, en la capital del país, gobierna el partido de López Obrador, Morena.

En pocas palabras, igual que AMLO, la jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, debe renunciar por su probada incapacidad para el cargo.

Al tiempo.
26 Junio 2019 04:06:00
¡Escandaliza ‘El Dedo’, no los 20 mil muertos!
Hoy se cumplen 208 días del arranque del Gobierno de López Obrador –casi siete meses–, y la escandalera mediática se focalizó en “el dedo medio”, en alto, exhibido por una joven en un evento presidencial. Tendencia en redes y rabiosas campañas de odio contra la joven que, en rigor, ejerció su libre expresión –expresión corporal–, que enfureció a muchas buenas conciencias que, incluso, exigieron “respeto al Presidente”.

Lo cierto es que asistimos a un nuevo episodio de esa caprichosa doble moral social que, de tanto en tanto, gusta de poner el foco en aquello que lastima a tal o cual credo político, religioso o económico, sin importar que la verdadera tragedia está en aquello que muchos se niegan a ver.

Miles escandalizados por “el dedo medio” en alto de la irreverente joven en cuestión y miles que cierran los ojos a la tragedia de 20 mil familias que han perdido a un hijo, padre, hermano o primo, a manos del la violencia criminal incontenible a causa del nada eficaz Gobierno de López Obrador.

Y es que cuando se cumplen 208 días del arranque del Gobierno de López Obrador, también suman 20 mil muertos violentos en todo el país, la mayor cifra en toda la historia; un promedio de 96 mexicanos muertos cada día, cuatro personas muertas cada hora y un muerto cada 15 minutos en los primeros 208 días del nuevo Gobierno.

¿Por qué no les ofende a los ofendidos del “dedo medio” en alto, que un Gobierno que no hace nada contra la violencia se llame ofendido? Miles escandalizados por “el dedo medio” y millones callados ante la reprochable decisión del Gobierno de AMLO, de utilizar a la Guardia Nacional para contener y/o reprimir miles de migrantes; doble moral de quienes miran a otro lado cuando en sus narices tiene la imagen estremecedora del migrante salvadoreño y de su hija –ahogados en el río Bravo–, cuando escapaban de la migra mexicana; la Guardia Nacional.

Miles ofendidos por “el dedo medio” en alto en un evento de Obrador y decenas de miles que callan la indignidad del Gobierno mexicano a convertir a la Guardia Nacional y a todo México en “El Muro de Trump”. ¿No les ofende que López Obrador sea un eficiente limpiabotas del Presidente del vecino país norteño?

Miles indignados por “el dedo medio” en alto y que prefieren guardar silencio sobre los cientos de mentiras que dice el presidente López Obrador en sus mañaneras. ¿Hasta cuando entenderán que la mentira desde el poder –y sobre todo desde el presidencial–, envilece al poder y a toda la sociedad?

Miles de enojados por la supuesta burla en redes al presidente Obrador –por “el dedo medio” en alto–, pero miles que nada dicen de la burla que significa que los lambiscones del Gobierno de López Obrador conviertan a la televisión y la radio públicos en groseros instrumentos de propaganda para estimular la impunidad de un Gobierno incapaz.

Miles de irritados por un “dedo medio” en alto que, sin embargo, callan la tragedia que viven miles de desempleados en el Gobierno de Obrador, que es la peor gestión en cuanto a creación de empleos. ¿No les irrita a esos miles de enojados por “un dedo en alto” que en todo el país y en las principales ciudades la creación de empleo haya caído en casi 90 por ciento?

Miles de indignados por “el dedo en alto” que no se traducen en miles de ciudadanos capaces de exigir en Palacio Nacional el regreso de los presupuestos para la salud, para las guarderías, para atender el cáncer. ¿No les da vergüenza a miles de enojados por “el dedo”, la deplorable atención médica en todo el sistema de salud del país, a causa de los recortes de AMLO?

Miles de indignados por “el dedo medio” y miles que nada dicen de los responsables por tragedias como las de Tlahuelilpan, como la nada clara muerte de la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. ¿No les indigna la impunidad en todos los gobiernos de Morena?

Miles de rabiosos por “el dedo medio” pero que nada dicen de la frivolidad de escándalo que significa que el Presidente haya decidido vivir en el Palacio Virreinal. ¿No les avergüenza tener un Virrey, en lugar de un Presidente?

Doble moral de una porción social corrupta y complaciente que se escandaliza “del dedo medio” en alto pero calla cuando les juegan el dedo en la boca.

Al tiempo.
25 Junio 2019 04:06:00
¡Obrador sí hará la campaña del PRI!
Apenas arrancó la contienda por la renovación de la nueva dirigencia nacional del PRI y una mayoría de gobernadores y dirigentes estatales a los que consultamos coinciden en un punto clave: que el gobierno de López Obrador sí le hará la campaña al PRI.

¿Por qué?

Porque de los muchos aspirantes a la presidencia del viejo partido tricolor resultará ganador aquel que sea capaz de capitalizar el populismo y la destrucción institucional emprendida por el locuaz Gobierno de Obrador.

Y es que, como todos saben, el Presidente regala todas las mañanas verdaderas “perlas” para el lucimiento de adversarios y malquerientes; como los escandalosos niveles de violencia, la destrucción institucional, la recesión económica, la pérdida de empleo y el fracaso en los principales proyectos del nuevo sexenio.

Es decir, contrario a lo que muchos críticos del puntero en la contienda priista especulan, lo cierto es que el nuevo jefe nacional del PRI sí saldrá de aquel aspirante que confronte, de manera clara y programática, el proyecto fallido del Gobierno de López Obrador.

Y si los opositores al nuevo Gobierno no se han percatado, resultan verdaderos “bombones” –para cualquier campaña–, los escandalosos fracasos y las ridículas contradicciones del presidente López Obrador; fracasos como no bajar el precio de las gasolinas, la destrucción de guarderías, la fea y nada digna sumisión del Presidente mexicano al sátrapa Trump, el abandono de todo el sistema de salud pública del país –para regalar dinero a migrantes y gobiernos de Centroamérica– y la costosa muerte del NAIM, por citar algunos casos.

Curiosamente, hasta hoy el candidato a la dirigencia del PRI que con mayor claridad utiliza “las suculentas viandas que López Obrador sirve todas las mañanas en charola de plata” a sus opositores, es el Gobernador de Campeche, con licencia, Alejandro Moreno, motejado como “Alito”.

Como saben, “Alito” es uno de los más activos candidatos a la dirigencia del PRI. Pero, al mismo tiempo –y acaso por ello–, es acusado de ser responsable de todo tipo de trampas y triquiñuelas en la contienda por la jefatura del viejo partido.

Más aún, al Gobernador de Campeche con licencia lo ha acusado de comprar a medios y opinantes pero, sobre todo, de una supuesta alianza con el propio López Obrador.

¿Qué habrían negociado ¡’Alito’ y el presidente Obrador?

Nadie lo sabe porque es una mera especulación. Lo que sí se sabe es que los gobernadores de todos los partidos y todos los signos –incluidos los del PRI–, parecen obligados a negociar y hacer política con el Presidente y su Gobierno. Pero esa es una relación de supervivencia elemental. Otra cosa es la oposición partidista y la oposición real.

Y es que si el PRI no tiene capacidad de negociar, contener y bloquear las iniciativas perniciosas del Gobierno de AMLO, desde su dirigencia nacional –por un lado–, y si no sabe usar a su favor los tropiezos y las ruinas que va dejando Obrador por todo el país, entonces nada tendrá que hacer en las elecciones intermedias de 2021, sea para pelear gobiernos estatales, sea en la Cámara de Diputados.

Peor aún, la turbulenta renuncia a la contienda y al propio partido, de uno de los más fuertes contendientes –el doctor José Narro–, se acredita al activismo y a la supuesta “mano negra” de “Alito” en el padrón de militantes.

Aquí no sabemos si el Gobernador de Campeche, con licencia hizo trampa o si juega con dados cargados. Lo que sí sabemos, sin embargo, es que para contrarrestar las supuestas trampas y para impugnar una elección irregular –como la que denunció Narro–, existe todo un andamiaje electoral probadamente eficaz, que incluye instancias de notable credibilidad para anular una elección tramposa y para castigar a un candidato mañoso.

Por eso, frente a una supuesta ilegalidad como la denunciada por Narro, en la contienda interna del PRI, el exrector se pudo haber convertido en el emblema del nuevo PRI, en el cruzado contra las trampas y en aquel que pone el ejemplo de la confianza en los procesos electorales y en las instituciones para denunciar, probar y castigar la supuesta “mano negra” de Obrador en el PRI.

¿Qué significa que José Narro, el exrector de la UNAM haya decidido patear la mesa, abandonar el juego y no acudir a las instancias electorales que protegen a militantes y candidatos? ¿Ya no cree Narro en las instituciones? ¿Será que Narro patea la mesa y tira el juego, con el mensaje infantil de que “si no gano, todos pierden”?

Narro dejó claro que no era el indicado para dirigir a un partido que debe contrastar lo viejo de Morena y de su Gobierno con lo nuevo que se supone ofrecerá el PRI.

Al tiempo.
24 Junio 2019 04:00:00
¡Gracias por el regalo de su retrato, Presidente!
En distintos momentos aquí hemos documentado muchos casos que exhiben las fobias del Gobierno federal y del propio Presidente a una de las libertades básicas en democracia; la libertad de expresión.

El presidente Obrador y buena parte de su Gobierno son intolerantes a la crítica y se empeñan en perseguir y censurar a los críticos de una gestión que, en sus primeros seis meses, ha resultado fallida.

Pero apenas en días pasados el presidente Obrador regaló a la sociedad mexicana dos retratos, de cuerpo completo, que confirman lo documentado aquí en no pocas ocasiones; que el mismísimo López Obrador es quien ordena la censura y la persecución de sus críticos.

Uno de esos retratos se pudo ver en “la mañanera” del martes 18 de junio, cuando el equipo de prensa de Palacio diseñó una celada contra el columnista Pablo Hiriart, severo crítico de AMLO.

Resulta que uno de los “paleros” de “las mañaneras” hizo referencia al diario El Financiero, para preguntar al Presidente sobre la caída de las cifras de empleo que registra el IMSS, y que informaron todos los medios.

La respuesta de Obrador no sólo fue grosera y agresiva sino que –lo más importante–, mostró el retrato –de cuerpo completo–, de la intolerancia, el odio y la censura ordenada por el propio Presidente, contra sus críticos.

En respuesta al palero de “la mañanera” de ese martes, López Obrador empezó por decir que El Financiero “es un buen periódico”, pero luego vino “el pero”. Así, sin disimulo y sin ocultar su enojo por la crítica, el Presidente remarcó que El Financiero es bueno “a pesar de que ahí trabaja Pablo Hiriart”.

¿Cuál es el mensaje? ¿A quién envía el mensaje el presidente Obrador? ¿Por qué ese mensaje público, ante una audiencia de millones? ¿Por qué “el palero” de las mañaneras utilizó como ejemplo a El Financiero, cuando la información era nota principal de casi todos los diarios?

Las respuestas están a la vista de todos.

El mensaje que manda el Presidente es que Pablo Hiriart comete un acierto en sus críticas al nuevo Gobierno y, por tanto, cotidianamente da en el blanco. Lo acertado de la crítica de Pablo enoja al Presidente al extremo de preparar, personalmente, una celada contra el columnista y el diario para el que trabaja.

Por eso, el destinatario del mensaje es el propietario de El Financiero, a quien el Presidente sugiere, de manera pública, que despida al columnista. Por eso para enviar ese mensaje de la intolerancia presidencial, “el palero” de las mañaneras hizo referencia al diario donde publica Hiriart.

En el fondo, sin embargo, el presidente Obrador nos regala un retrato de cuerpo completo del tamaño de su intolerancia, su odio a los medios que no se someten a sus deseos y sobre todo, a los periodistas críticos.

Y, por eso, porque se confirma que el propio presidente Obrador ordena las campañas de desprestigio, de persecución y censura contra sus críticos, debemos decirle gracias al Presidente.

¡Gracias, Presidente! Porque al sugerir al propietario de El Financiero que despida a Pablo Hiriart, confirma lo que cuatro dueños de medios le confiaron al autor de esta columna; “el Presidente mandó decir que si te contrato tendremos problemas con su Gobierno”.

¡Gracias, presidente! Porque confirma la investigación aquí realizada hace poco más de un año, cuando su partido y su equipo de campaña pagaron millones de pesos para desacreditar a Ricardo Alemán, a quien difamó y calumnio uno de sus paleros preferidos –Julio Hernández López–, al que usted le pagó “con un huesito” en Radio Centro. Luego de la calumnia demencial montada en mi contra, en redes, usted mandó el mensaje para que me despidieran los medios donde publicaba y criticaba su candidatura.

¡Gracias Presidente! Porque al tiempo que usted alentaba el despido de Pablo Hiriart, su concesionario de radio preferido, el propietario de Radio Centro, también echó a otro crítico de su Gobierno, a Sergio Sarmiento. Y le decimos gracias, Presidente, porque confirma que Radio Centro es refugio de los aplaudidores de su Gobierno.

¡Gracias Presidente! Por el retrato que regala a todos los mexicanos cuando ordenó la difamación pública de más de 30 periodistas críticos de su Gobierno, a los que usted calumnió, lo que lo retrata como intolerante a la libertad de expresión.

Y gracias, porque hoy no cabe duda que todas las campañas para calumniar a intelectuales, medios y periodistas críticos, salen de su oficina de Palacio Nacional. Gracias, porque se quitó la máscara de demócrata y exhibió al tirano que lleva al país a la ruina.

Al tiempo.
21 Junio 2019 04:06:00
Un año con AMLO: todo fue mentira
En julio próximo se cumple un año de la victoria electoral del candidato presidencial más votado en la historia.

¿Qué ha pasado en esos casi 365 días de AMLO como candidato ganador y como presidente?

La historia colocará a López Obrador como el presidente más mentiroso y como el responsable de la debacle del país. Pero, sobre todo, su campaña de casi 20 años será recordada porque hasta hoy resulta mentira casi todo lo que prometió.

1.- Fue mentira que acabaría con la violencia y el crimen en todo el país; que no habría más sangre derramada en todo México. Según cifras oficiales, hoy son más de 20 mil muertos en 6 meses de la gestión de AMLO; más muertos “en la paz” de López Obrador que “en la guerra” de Calderón y Peña.

2.- Fue mentira que Obrador acabaría con la militarización del país para contener la violencia y el crimen. El propio Presidente aceptó que la Guardia Nacional es una militarización histórica.

3.- Fue mentira, de igual manera, que militares y marinos regresarían a sus cuarteles. Hoy los degradaron a los cargos de policías y aduanales.

4.- Fue mentira que bajarían los precios de las gasolinas y la energía eléctrica. Hoy los “gasolinazos” resultan más severos que nunca y no hay energía eléctrica más cara que la que no existe; ley de oferta y demanda.

5.- Fue mentira que continuaría el aeropuerto de Texcoco, como lo prometió AMLO a empresarios. Hoy no hay NAIM en Texcoco y tampoco en Santa Lucía. Y el viejo aeropuerto es caro y obsoleto.

6.- Fue mentira que México tendría un sistema de salud suizo. Y es que por austeridad, Obrador destruye todo el sistema de salud y las carencias son mayores que nunca, con un daño irreversible a millones de mexicanos.

7.- Fue mentira que habría más empleo; que México sería el paraíso para contar con plazas de trabajo bien remunerado. Apenas en mayo, la creación de empleos cayó 88% respecto del mismo mes de 2018.

8.- Fue mentira que seguirían y serían fortalecidas las guarderías del IMSS, como AMLO lo prometió por todo el país. Hoy son millones de niños sin servicio básico de guarderías y miles de padres viven serios problemas para la educación básica de sus hijos.

9.- Fue mentira que el de Obrador sería el Gobierno de la inversión en la cultura. La propia Susana Zabaleta -otrora aplaudidora de Obrador- debió reconocer que se equivocó con AMLO, quien había prometido “mucho dinero para la cultura”.

10. Fue mentira que habría un total apoyo y dinero al cine; en realidad AMLO defraudó a toda la industria pero, sobre todo, a dos de sus principales promotores, Diego Luna y Gael García.

11.- Fue mentira que el presidente López Obrador respondería en forma severa al presidente Trump, para enseñarle a respetar a México y a los mexicanos. Hoy Obrador parece empleado del Presidente norteamericano.

12.- Fue mentira que el Gobierno de López Obrador crearía un centenar de universidades. Lo cierto es que recortó presupuesto a la educación, la ciencia y la investigación.

13.- Fue mentira que AMLO acabaría con la corrupción. Hoy, 80% de los contratos del Gobierno se adjudica directamente, a cambio de moches.

14 Fue mentira que se acabaría con el nepotismo. Tienen hueso en el Gobierno de AMLO no solo primos, sino tíos y entenados.

15.- Fue mentira que no habría “cuotas y cuates”. Los amigos del Presidente están lo mismo en la Suprema Corte, que en órganos autónomos y en puestos de elección popular.

16.- Fue mentira que “nada por encima de la ley y nadie al margen de la ley”. Y es que el propio López Obrador violenta la Constitución todos los días; la misma que prometió respetar y hacer respetar, además de que fue ilegal tirar el NAIM, es ilegal Santa Lucía, el Tren Maya y la refinería Dos Bocas.

17.- Fue mentira que el de López Obrador sería el Gobierno de la libertad de expresión, la cancelación de la censura y el respeto a la crítica. El de AMLO es el primer semestre con más periodistas muertos, en gobierno alguno, y todos los días el Presidente insulta, amenaza y pide despedir a sus críticos.

Resulta interminable la lista de promesas incumplidas por el candidato López Obrador, al grado de que crece la percepción de que debe renunciar, antes de llevar al país a la ruina.

Al tiempo.
20 Junio 2019 04:06:00
¡AMLO busca matar al INE y matar a la democracia!
Durante meses, en este y otros espacios lo advertimos.

La intención del candidato y luego presidente López Obrador es instaurar una dictadura que empezará con el regreso de la reelección presidencial.

Para lograr ese objetivo, Morena y López Obrador primero planean la destrucción de todo el sistema electoral que se construyó entre 1996 y 1997 y que hizo posible la alternancia en elecciones locales a partir de 1997 y en las presidenciales del año 2000.

Y fue tal el éxito del sistema electoral mexicano –sistema reconocido en todo el mundo y replicado en no pocos países–, que en julio de 2018 permitió la victoria de López Obrador y de su partido, Morena.

Es decir, hoy las elecciones mexicanas son transparentes, confiables, equitativas y no solo garantizan el postulado maderista de “sufragio efectivo”, sino la alternancia y la pluralidad.

Sin embargo, la advertencia que hicimos durante años –que Obrador va por una dictadura que empezará con su reelección–, ya pasó de ser una lejana posibilidad hasta convertirse, hoy, en una contundente realidad.

Y si dudan ayer lo confirmó el propio López Obrador: “primero va la ratificación de mandato y luego los cambios electorales”, dijo.

¿Qué significa lo anterior?

En términos concretos se trata de una confesión de parte.

Es decir, que López Obrador utilizará la “ratificación de mandato” como una orden ciudadana para continuar de manera indefinida en el cargo de presidente, una vez destruida la democracia mexicana.

Y los fanáticos lopistas podrán decir misa y montar groseras campañas en contra nuestra, pero hoy es realidad que el gobierno de Obrador intenta desaparecer la democracia; sus instituciones y la confianza ciudadana en el sufragio efectivo.

¿Y por qué Obrador atenta contra la democracia toda; contra el INE, la certeza, la equidad, la transparencia y certidumbre de los procesos electorales?

Porque el primer paso de López Obrador para matar la democracia mexicana será precisamente matar todo el sistema electoral –como hoy lo conocemos–, para luego regresar a los viejos tiempos en donde el PRI era capaz de mangonear las elecciones; tiempos en los que no se movía la hoja del árbol del Estado sin la voluntad presidencial.

En pocas palabras, Obrador y su claque –los partidos Morena, Panal y PT--, además de la complicidad y el papel de verdaderos enemigos de México y de la democracia –con diputados y senadores de esos partidos–, preparan el mayor magnicidio que se haya producido en México; la muerte de la democracia toda.

¿Recuerdan cuando el PRI de Luis Echeverría impuso al candidato López Portillo –que ya era presidente desde el momento de ser candidato–; recuerdan cuando el PRI de Miguel de la Madrid impuso a Carlos Salinas como presidente mediante la caída del sistema, a través de Manuel Bartlett?

Pues esos tiempos son el pasado al que López Obrador quiere llevar al país; tiempos en donde el presidente en turno mangoneaba los proceso electorales y decidía al sucesor.

Sin embargo existe un peligro mayor. ¿Cuál peligro?

Poca cosa, que el Presidente mexicano prepara el escenario para una reelección indefinida, para instaurar una dictadura tropical al estilo de Cuba y Venezuela que empezará con el engaño de la “revocación de mandato”

Y el primer paso para lograr ese objetivo fue limpiar el camino de opositores reales. Por eso el crimen de Estado en Puebla. En efecto, como aquí lo dijimos, cada día son más las evidencias de que el Gobierno federal de Morena acabó con la principal oposición a su proyecto reeleccionista.

Y ese grupo opositor era, nada más y nada menos, que el de Rafael Moreno Valle y Martha Érika Alonso, la Gobernadora de Puebla. Fueron quitados del camino al quitarles la vida.

Luego sigue la destrucción del INE, de los Oples y del Consejo General. Para ese magnicidio –luego del crimen de Estado de Puebla–, López Obrador recurrirá al cuento del alto costo del sistema electoral mexicano. Y para convencer a los fanáticos empezarán carencias impensables, como las de energía eléctrica y muchas otras.

Es decir López Obrador y Morena –sus gobiernos y legisladores–, llevarán al país a una crisis tal que mucha gente creerá que la única salvación será la reelección indefinida de AMLO.

Es decir, asistimos al magnicidio perfecto; el crimen de la democracia mexicana toda.

Al tiempo.
19 Junio 2019 04:06:00
¡Son los mejores y son honestos, porque lo digo yo!
Hace muchos meses que el Presidente mexicano dejó de ser un ciudadano terrenal.

En realidad López Obrador vive en su propio mundo; realidad alterna que todos los días choca con la realidad de los mortales; que desmiente los hechos, los datos duros y las pruebas incuestionables.

Y no, no se trata sólo del clásico “yo tengo otros datos”, sino que el mandatario mexicano llevó la mentira a niveles superiores en donde él mismo y su gabinete crearon su propio planeta.

Por ejemplo, para López Obrador “no es nepotismo” que Pablo Amílcar Sandoval –hermano de Eréndira Sandoval, secretaria de la Función Pública–, sea al mismo tiempo “Súper Delegado” de Morena en el estado de Guerrero.

Es decir, que en la realidad alterna del Presidente mexicano hasta la Real Academia de la Lengua tiene otras definiciones.

Otro caso. Resulta que para el Presidente y su claque “son corruptos” los ciudadanos que acuden al legítimo recurso de amparo contra los actos de autoridad –por ejemplo contra la destrucción del NAIM–, a pesar de que Obrador no tiene una sola prueba de la supuesta corrupción.

Y en el extremo del absurdo, Obrador asegura que en su Gobierno los ciudadanos vivimos el fin de la corrupción, a pesar de que el 75% de las obras y contratos otorgados en su gestión no se licitaron y se adjudicaron de manera directa. Es decir, por decreto México ya no es un país corrupto.

Pero las virtudes alternas son un escándalo –que cuestiona la salud emocional del presidente–, cuando se trata de defender gobiernos de Morena.

En la mañanera del pasado lunes, por ejemplo, un reportero dio santo y seña de las trapacerías de la alcaldesa de Cancún, Mara Lezama, exmilitante del Partido Verde y hoy militante de Morena.

Sin embargo, y a pesar de que la denuncia del reportero se documentó de manera puntual en la prensa local –junto con muchas otras raterías de Morena–, el presidente Obrador salió en defensa de Mara Lezama, a quien casi compara con la Madre Teresa de Calcuta.

¿Por qué la defensa a ultranza de las pillerías de gobiernos de Morena? ¿Por qué la pulsión Presidencial de imaginar que la bondad, el bien, la honestidad y la eficacia son virtudes que se adquieren por mandato divino –por voluntad del dios Obrador–, por pertenecer a Morena y, sobre todo, por adorar a López Obrador?

Lo cierto es que en el mundo alterno del Presidente mexicano no hay lugar para los políticos corruptos y menos para los malos gobernantes. Todos aquel que ha sido tocado por la mano divina del Presidente tiene la certeza de que será visto –sí y sólo sí–, a través de la lente de los mejores, los honestos y los más trabajadores. Y por ello, los ciudadanos debemos dar gracias al cielo.

Y es que a nadie importa si en la realidad de los mortales –la realidad ciudadana–, Morena y sus gobernantes son las peores lacras, los peores en el poder y el Gobierno. Y tampoco importa si los estudios de opinión los colocan como los menos capacitados para gobernar.

Lo cierto es que si la realidad de los ciudadanos no es la misma realidad del presidente Obrador, entonces que se joda la realidad ciudadana porque la única que vale es la visión del iluminado de Palacio.

Así, por ejemplo, para López Obrador, el peor Mandatario del país, el Gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, es honesto, trabajador y es el mejor Gobernador que ha tenido Morelos, a pesar de que los habitantes de esa entidad lo colocaron como el peor de los 32 gobernadores del país.

Lo mismo ocurre con el Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, quien también es de los peor evaluados, ya que esa entidad es un cementerio por donde se le vea. Por eso hasta en seis ocasiones Obrador ha salido en defensa de su ineficacia.

Las lista es larga y también alcanza a la Jefa de Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum y a la titular de la Conade, Ana Gabriela Guevara.

En todos los casos lo que piensen, lo que vean y prueben los ciudadanos no importa. ¿Por qué?

Porque lo único que importa es que según Obrador esos gobernantes “son los mejores y los más honestos, porque lo digo yo”.

Y si lo dice el rey, debe ser verdad, porque esa es la única verdad que vale en México.

Y ay de aquel que se atreva a cuestionar esa verdad porque, entonces, será perseguido con todo el peso del Estado.

Al tiempo.
17 Junio 2019 04:00:00
¿De qué se ríe Presidente?
Es común ver que, en momentos difíciles, de conflicto o de crisis, el presidente Obrador responda a los críticos de su gestión y a quienes llama “mis adversarios”, no solo con el consabido “tengo otros datos”, sino con una sonrisa socarrona y un lenguaje corporal que para muchos resulta ofensivo.

Pero acaso la mayor ofensa de López Obrador es a la realidad, a los hechos contundentes, a los datos duros y al sentido común; ofensas que se traducen en un insulto a las víctimas de un Gobierno que, al mismo tiempo, empuja al país al despeñadero.

Por eso, aquí formulamos la pregunta que muchos mexicanos se hacen en sus hogares y oficinas; en escuelas, trabajos y en comederos políticos.

¿De qué se ríe presidente López Obrador, si ha llevado al país al mayor nivel de inseguridad y violencia en la historia de México? ¿Sabe presidente Obrador, que a pesar de que usted tiene otros datos, las cifras oficiales de muertes violentas alcanzaron la mítica cifra de 20 mil vidas perdidas? Un río de sangre nunca visto.

¿Se ríe, presidente Obrador, del fracaso de su estrategia para combatir la inseguridad y la violencia? ¿De qué se ríe, Presidente, cuando socarrón, dice que la economía “va requetebién”, a pesar de que todos los especialistas dicen lo contrario; cuando calificadoras y organismos financieros internacionales están por declarar, de manera oficial, que la economía mexicana entra en recesión?

¿Se ríe presidente Obrador, del fracaso de su política económica? ¿De qué se ríe Presidente, cuando las cifras oficiales de empleo confirman que todos los días más mexicanos pierden su trabajo; cuando cada día más empresas cierran y cuando están al borde del colapso industrias como las de la construcción y el turismo, que son clave para crear empleo?

¿De qué se ríe Presidente, si cada que defiende a ultranza a la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheimbaun, en realidad insulta a miles de víctimas de la violencia generalizada en la capital del país; ciudad con los más elevados niveles de secuestro, feminicidio, robo con violencia…?

¿Se ríe Presidente, de que las alcaldías de la capital que gobierna su partido, Morena, están entre las más inseguras y violentas del país?

¿De qué se ríe Presidente, si de las seis ocasiones en que ha salido en defensa del Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, solo consigue una mayor indignación de la sociedad veracruzana; miles de agraviados por la violencia y la inseguridad que prohíja el peor Mandatario de esa entidad?

¿Acaso se ríe Presidente, del absurdo que significa que el Presidente de los mexicanos avale la ineficacia y el fracaso de gobernadores mediocres?

¿De qué se ríe Presidente, cuando escudado en el grosero eslogan del autoritarismo de su Gobierno –“me canso ganso”–, insiste en la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, a pesar de resoluciones judiciales? ¿Nos está diciendo, Presidente, que pasará por encima de la Suprema Corte?

¿De qué se ríe Presidente, cuando defiende a capa y espada los acuerdos migratorios pactados con Estados Unidos por su negociador favorito, Marcelo Ebrard, a pesar de que esos acuerdos han sido cuestionados por todos los especialistas independientes, incluidos diputados y senadores de Morena, como Porfirio Muñoz Ledo y Ricardo Monreal?

¿Se ríe de la historia Presidente? ¿De que pasará a ella como el Presidente mexicano más entreguista a los EU y como el Presidente que construyó el muro de Trump en la frontera sur de México?

¿De qué se ríe Presidente, cuando insulta a los medios y periodistas críticos de su gestión, a los que llama “prensa fifí” y “cretinos” –entre muchos otros calificativos–, y luego guarda silencio sobre la escalofriante cifra de 13 periodistas asesinados en los primeros seis meses de su Gobierno?

¿Se ríe Presidente, de que su Gobierno es considerado como el más peligroso para el ejercicio de la prensa crítica?

¿De qué se ríe, presidente López Obrador, cuando habla de dar asilo, empleo y seguridad a todos los migrantes que pasan por México; cuando promete la nacionalidad mexicana a millones de niños migrantes, a pesar de que los mexicanos carecen de empleo, de seguridad, de certidumbre; cuando millones de niños mexicanos fueron despojados de guarderías y de la salud elemental; se ríe de que se negó a recibir el informe de la CNDH?

¿Se ríe de que los hechos confirman que usted, Presidente, es el mayor peligro para México?

Al tiempo.
14 Junio 2019 04:00:00
Marcelo: ‘Superman’ en el Gobierno de Obrador
En todos los equipos de trabajo, como todos saben, existe un preferido: el más capacitado, el más hábil o, simple y llanamente, el más lambiscón.

En casi todos los gobiernos mexicanos, como muchos recuerdan, el preferido casi siempre se convierte en el hombre orquesta; aquel que hace y deshace con la complacencia total del jefe.

En la política mexicana y en no pocas ocasiones el preferido sexenal se convirtió –al final de cada Gobierno–, en el sucesor. Así, por ejemplo, Luis Echeverría fue el preferido de Díaz Ordaz; López Portillo el preferido de Echeverría; De la Madrid el preferido de López Portillo y Salinas el preferido de De la Madrid.

El ciclo se rompió con Colosio, que era el preferido de Salinas y del que todos conocen la historia. En el caso de Peña, el preferido era Luis Videgaray, quien no resultó el sucesor por la pesada carga de los muertos en el armario.

Y vale el tema porque en el Gobierno de López Obrador existe un claro preferido. Se llama Marcelo, se apellida Ebrard y “en el gabinete de floreros” lo motejan como “El Papayo”.

¿“El Papayo”?

En efecto, en la intriga palaciega –en la casa presidencial–, se juguetea con la vieja historia de los hijos del cacique quienes prestos respondían “¡yo papá!, ¡yo papá!” a todo lo que proponía el patriarca.

De esa manera, el “¡yo papá!” derivó en una suerte de onomatopeya que, con el tiempo, dio el nombre de “Los Papayos” a los hijos del cacique que a todo decían “¡yo!”.

Y es que en el gabinete presidencial de Obrador, el primero en levantar la mano, proponerse para atender tal o cual tarea, para asumir ésta o aquella encomienda o para resolver el más complejo problema es, precisamente, Marcelo Ebrard, “El Papayo”, como lo motejaron sus compañeros de gabinete.

Sin embargo –y más allá de que pocos dudan de las habilidades, el talento y el talante de Marcelo Ebrard–, lo cierto es que el hombre orquesta del gobierno de Obrador ya empezó a incomodar a no pocos del gabinete y, sobre todo, a otros tantos en el partido oficial, en Morena. ¿Por qué?

Porque el activismo de Marcelo lo mismo “pisa callos”, que lastima egos y desplaza funciones que no parecen de su competencia. Así, en el conflicto del recorte y escasez de recursos y medicamentos del sector salud, entró de manera emergente Marcelo Ebrard, en medio del enojo de muchos.

Pero la gota que derramó el vaso se produjo cuando el presidente Obrador debió enfrentar de manera urgente las amenazas de su homólogo Trump, de Estados Unidos, ante el peligro de gravar con aranceles las exportaciones mexicanas.

Y entonces fue el verdadero momento para Marcelo Ebrard, la oportunidad que esperaba para convertirse en el hombre orquesta del gobierno de AMLO.

Resulta que, colmilludo como pocos, el canciller movió todos sus hilos para hacer no sólo su trabajo como el responsable de la diplomacia mexicana, sino que asumió los cargos de titular de Gobernación, jefe de Economía, secretario de Hacienda y hasta de fiscal general de la República.

Y es que en las complejas negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos no sólo se habló de la diplomacia entre los dos países –la materia del canciller–, sino que se tocaron temas como la migración –que compete a la secretaría de Gobernación–, se exploraron los aranceles que amenazó con imponer el presidente Trump –que son temas de las secretarías de Economía y Hacienda–, y hasta se tocó lo referentes a la violencia criminal, que corresponden a la secretaría de Seguridad y a la Fiscalía General.

Sin embargo, buena parte del paquete –por no decir todo–, lo sacó sólo el canciller Marcelo Ebrard, quien todo el tiempo mantuvo línea directa con el presidente Obrador.

El desplazamiento de funciones, los egos lastimados, los “machucones” y hasta los “caballazos” prendieron focos rojos en el gabinete, en el partido Morena y hasta en el Congreso.

Y es que desde el amanecer del sexenio, Marcelo Ebrard empezó la fuga no sólo como el preferido de palacio, sino como uno de los más avanzados presidenciables. Del “hombre orquesta”, Marcelo pasó al “Superman” del gabinete y del Presidente. Y entonces empezó a pagar los costos.

El largo y retorcido colmillo del diputado Porfirio Muñoz Ledo fue el primero en aparecer.

Y es que, en tanto el Presidente de la Comisión puso en evidencia no sólo el peligro para la Soberanía Nacional con los acuerdos firmados ante México y Estados Unidos, sino por el uso indebido de la Guardia Nacional y, sobre todo, por la invasión de funciones de Marcelo.

Y entonces arrancó la temprana guerra por la sucesión. ¿Lo dudan?

Al tiempo.
13 Junio 2019 04:00:00
¡La complicidad de AMLO con Claudia Sheimbaun!
A nadie debe sorprender la insensibilidad del hoy Presidente, López Obrador, ante el incremento de la violencia y la proliferación de eventos repudiables, como el secuestro.

A nadie debe indignar que, ante la incapacidad del Gobierno capitalino de resolver la violencia, el Presidente mexicano responda con un grosero “apapacho público” a la Jefa de Gobierno, en lugar de exigir que cumpla con su responsabilidad.

Y tampoco debiera asustar a los ciudadanos la mentira reiterada de que los gobiernos de Morena “son los mejores” del país, a pesar de que en todos los hogares se perciben la inseguridad y la violencia.

¿Y por qué a nadie debe sorprender o indignar el cinismo presidencial?

Porque el presidente Obrador de hoy es el mismo cínico que padecimos cuando se desempeñaba como Jefe de Gobierno del DF y como líder capaz de encabezar una campaña de odio contra el Gobierno de Felipe Calderón.

En efecto, si hacemos memoria recordaremos que el 27 de julio de 2004 se llevó a cabo la más numerosa manifestación de protesta –en la historia mexicana–, contra el mal Gobierno de AMLO en el DF. Se le conoció como “la marcha blanca” y movilizó a más de medio millón de ciudadanos.

La respuesta de aquel Jefe de Gobierno fue la misma que hoy: AMLO descalificó a los manifestantes, les llamó “fifís” y los señaló como culpables de una supuesta conspiración en su contra.

Años después, el 26 de agosto de 2008 –en el gobierno de Calderón–, los medios recogieron una escalofriante declaración que hizo Obrador a propósito del secuestro de Fernando Martí.

En su columna para el diario La Crónica, el articulista Leopoldo Mendívil confirmó que –al opinar de la muerte del joven Martí–, Obrador habría dicho que el crimen fue “un punto malo para Calderón y un pirrurris menos”.

Así lo escribió el columnista.

“Luego de que Óscar Mario Beteta informara a su audiencia del comentario que se le atribuye a usted (Lopez Obrador) en torno al crimen del adolescente Fernando Martí, un instante después, en el corte para comerciales, me confió su fuente informativa, y no me quedó duda.

“Pero después me enteré de que el sábado en su artículo para el diario Reforma, Jaime Sánchez Susarrey había transcrito de la sección de Cartas a la Redacción de El Universal, la de un lector con la reproducción íntegra y textual de sus palabras: ‘¡Qué bien, un punto malo para Calderón y un pirrurris menos!’”. Hasta aquí la cita.

En pocas palabras, resulta que para López Obrador se justifica el secuestro y crimen de un joven estudiante porque pertenece a la clase media y porque estudia en una escuela privada.

La muestra de desprecio por la vida de un joven estudiante de clase media, por parte de Obrador, se produjo en 2008, cuando el tabasqueño intensificó la campaña de difamación contra el entonces presidente Felipe Calderón.

Hoy se repite la historia de la insensibilidad de Obrador. La diferencia es que hoy AMLO es el Presidente de los mexicanos y que la responsable de la violencia y el crimen es su incondicional, la Jefa de Gobierno Claudia Sheimbaun.

Y es que mientras el Presidente era solidario con Claudia Sheimbaun –en un mitin callejero–, en donde dijo que es la mejor Jefa de Gobierno y en donde le ofrece su respaldo total –lo que significa una afrenta a los habitantes de la Ciudad de México por la ingobernabilidad que vive la capital del país–, la familia de Norberto enfrentaba el dolor del sepelio del joven secuestrado y asesinado.

¿Qué debemos entender del montaje público en el que el Presidente Obrador muestra no respaldo sino complicidad total con la ineficaz jefa de gobierno?

El mensaje está claro: al Presidente no le importan los ciudadanos que pertenecen a la clase media; los que estudian y trabajan; las familias que crean empleos y que invierten en el futuro de sus hijos.

Para López Obrador no solo se debe aplaudir el secuestro y crimen de esos mexicanos –como los jóvenes Wallace, Martí, Norberto y muchos otros–, sino que tampoco se debe castigar a los matarifes.

Según Obrador se debe aplaudir la ineficacia de los gobiernos de Morena, a pesar de los miles de muertos, de robos, secuestros, feminicidios y de la proliferación del crimen organizado.

Y es que el Presidente mexicano no respalda a sus correligionarios sino que se convierte en cómplice de su ineficacia.

Al tiempo.
12 Junio 2019 04:00:00
¿Por qué AMLO no investiga la tragedia de Puebla?
Ya pasaron seis meses de la tragedia que costó la vida a la Gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso, y a su esposo, Rafael Moreno Valle.

Ya pasaron las elecciones extraordinarias de Puebla, con lo que hay un nuevo Gobernador, casualmente de Morena.

Ya quedó claro que el objetivo de Morena en Puebla era gobernar tres de las cinco entidades clave para tener el control político del país; Ciudad de México, Veracruz y Puebla.

Ya pasó todo eso y, sin embargo, a nadie en el Gobierno federal parece que le importa esclarecer lo ocurrido y descartar las truculentas versiones que sostienen no pocos poblanos; que la muerte de la Gobernadora fue un crimen de Estado; versiones que alejaron a los electores de las urnas.

Peor aún, hace días, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes reveló que el helicóptero siniestrado –en el que viajaba la Gobernadora de Puebla y su esposo–, no tenía reporte alguno de falla mecánica. Curiosamente, dicha información abona a las sospechas sobre un posible atentado.

¿Por qué?

Porque al descartar una falla mecánica, se amplían las posibilidades de un potencial accidente provocado, de un atentado, una venganza y hasta de un crimen de Estado.

Y para empezar por el principio debemos volver a la pregunta central en toda tragedia con tintes políticos. ¿Quién se benefició con la muerte de la gobernadora Martha Érika Alonso y de su esposo?

Como queda claro, los beneficiados políticos son el partido Morena y el dueño de ese partido, el presidente Obrador.

¿Y por qué se beneficia el Presidente?

Porque ya no existen los políticos que pudieron encabezar uno de los más potentes grupos opositores a Obrador: el poderoso grupo de Rafael Moreno Valle y de su esposa.

Y aquí aparece el hilo fino de una trama política que terminó con la muerte de la Gobernadora y su esposo; esposos que, también por pura casualidad, acariciaban el sueño de llegar a la presidencia de la República.

Como saben, Moreno Valle llegó al poder en Puebla gracias a los estrechos vínculos con la profesora Elba Esther Gordillo, aliada entonces con Felipe Calderón. Y, como también saben, la profesora Gordillo cambió de aliados y hoy es pieza clave del presidente Obrador.

La nueva alianza de la profesora Gordillo provocó un rompimiento con la pareja de Moreno Valle y su esposa, la Gobernadora de Puebla.

Lo curioso es que una vez declarada la ruptura entre la profesora Gordillo, Moreno Valle y la gobernadora Martha Érika Alonso, se produjo la tragedia. ¿Es una casualidad?

Nadie lo sabe. Lo que sí se sabe. Sin embargo, es que por orden presidencial se dejó de investigar la tragedia de Puebla, que costó la vida a la Gobernadora y a su esposo.

Una fuente confiable de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes reveló a Itinerario Político que por instrucción presidencial no se investiga el caso a fondo. ¿Por qué razón? Nadie ha sabido explicarlo.

Lo cierto, sin embargo, es que ante la ausencia de una investigación a fondo, crecen las especulaciones en todas las direcciones.

Por ejemplo, se dio a conocer un vídeo donde se ve a la pareja –la Gobernadora y su esposo, senador–, al momento que entran con su camioneta a la casa del empresario José Chedraui de donde saldrían en helicóptero.

La contradicción es que según las cámaras, la llegada de la entonces Gobernadora de Puebla y su esposo a la casa Chedraui se produjo a las 15:03 de la tarde del día del accidente.

Sin embargo, según datos oficiales, el accidente habría sucedido a las 14:49 de la tarde; es decir, 14 minutos antes de que los Moreno Valle fueron captados cuando entraban a la casa Chedraui, lo cual es imposible.

Además, Raymundo Coyotécatl, propietario de un terreno de cultivo cercano el lugar donde cayó el helicóptero siniestrado, aseguró haber visto que el aparato ya se había incendiado en el aire y que estalló al caer.

Dijo haber visto fuego desde que el aparato estaba en el aire.

Lo cierto es que a seis meses del accidente que costó la vida a la Gobernadora de Puebla y a su esposo, el Gobierno de López Obrador hace todo por no aclarar lo ocurrido.

¿Qué esconde el Gobierno federal? ¿Por qué el propio Presidente habría ordenado no indagar hasta el fondo?

Al tiempo.
11 Junio 2019 04:00:00
¿Qué negociaron en lo ‘oscurito’? ¿Es AMLO ‘traidor a la patria’?
Ya no existe ninguna duda de que alguna de las partes está mintiendo; el presidente Trump o el presidente Obrador.

Incluso –ya metidos a la mitomanía como instrumento de la política de Estado–, es posible que ambos presidentes hayan incurrido en la construcción de sus respectivas mentiras, para justificar su propia realidad alterna.

Y es que a nadie debe sorprender que los presidentes que tienen el título de campeones del engaño y la mentira –Obrador y Trump–, hayan preparado –cada cual–, su elaboración mentirosa para reclamar sus pírricas victorias.

Así, por ejemplo, el Presidente mexicano alardeó que el mayor logro de las negociaciones con el vecino del norte había sido acabar con la imposición arancelaria, unilateral, por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, esa realidad alterna fue desmentida de manera tajante por el propio Trump y por la naturaleza de los acuerdos entre los países.

¿Por qué Trump desmintió el fin a la amenaza arancelaria?

Porque el presidente norteamericano dijo, palabras más palabras menos, que si México no cumplía la promesa de convertirse en el muro de Estados Unidos frente a la migración –en el Río Suchiate–, entonces Trump regresaría los aranceles. Es decir, sigue presente la amenaza arancelaria.

¿Entonces qué fue lo que negociaron los dos países, si continúa la pistola de los aranceles? ¿Acaso negociaron una certificación migratoria?

Todo indicas que sí, que México será puesto a prueba, ya que –como dijo el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence–, “México hizo cosas que nunca había hecho”.

¿A cuales cosas se refiere?

Precisamente a que el Gobierno de Obrador aceptó convertirse en el policía de Estados Unidos en la frontera sur –mediante la Guardia Nacional–, y que será el “tercer país seguro”; la guardería de Estados Unidos.

Lo ridículo es que Obrador canceló miles de guarderías para millones de niños mexicanos y aceptó ser la guardería para migrantes que buscan entrar a Estados Unidos.

Peor aún, el presidente Trump dijo que México aceptó comprar a Estados Unidos miles de toneladas de productos agrícolas y, además, que existieron acuerdos secretos que se darían a conocer en su momento. Queda claro que una de las partes miente, si no es que las dos partes faltan a la verdad.

Según el presidente Trump, la parte mentirosa estaría del lado mexicano, sin embargo la prudencia recomienda poner interrogante a las dos partes.

¿A qué acuerdos agrícolas y a qué pactos secretos se refería Trump, que el Gobierno de México no quiere revelar? ¿Quién ganó y quién perdió en la escaramuza diplomática?

Si vamos a la prensa mexicana nos encontramos con un pantano de abyección y sumisión; la mayoría de los medios –prensa, radio, televisión y digitales–, aplaudieron el acuerdo sin analizar y menos cuestionar.

Si vamos a la prensa extranjera casi toda le da una victoria aplastante a Trump y confirma a México y a su Gobierno son el hazmerreír del mundo.

Por tanto, parece que de nuevo estamos ante un callejón sin salida, lo que nos obliga a regresar al principio.

¿Cómo saber cuál de los dos gobiernos está mintiendo si sabemos que los dos presidentes, Obrador y Trump, son campeones para mentir, difamar, calumniar y engañar?

Aquí, ante un dilema fundamental del Estado –el de la mentira del jefe del Estado y del Gobierno–, obliga la intervención de los poderes del propio Estado, construidos para el equilibrio; los poderes Legislativo y Judicial

Y es que son muchos los indicios de que el Presidente mexicano, López Obrador, abría incurrido en la figura constitucional de “traición a la patria”.

El Articulo 108 Constitucional dice, en el párrafo segundo: “El Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común”.

A su vez, el Artículo 123 del Código Penal Federal dice, sobre los “delitos de Traición a la Patria”, lo siguiente: “Se impondrá la pena de prisión de cinco a cuarenta años y multa hasta de 50 mil pesos al mexicano que cometa traición a la patria en alguna de sus formas siguientes.

“I .- Realíce actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”.

¿Qué acordaron “en lo oscurito” los presidentes Obrador y Trump? ¿Realizó el Presidente mexicano presuntos actos contra la independencia, la soberanía o integridad de la Nación Mexicana, con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero? Sí, deben investigar el Congreso y/o la Corte.

Al tiempo.
10 Junio 2019 03:59:00
¡Trump arrodilla al presidente Obrador!
¿Cómo debemos entender la negociación y los acuerdos, entre México y Estados Unidos para evitar que el vecino del norte impusiera una cuota arancelaria a las mercancías mexicanas que cruzan por la frontera? ¿Resultó una negociación exitosa para México? ¿Se garantizó el respeto a la soberanía nacional? ¿O será que, al final, el presidente Trump arrodilló al Presidente mexicano?

Una primera aproximación a lo que dicen los documentos públicos y al escenario en el que se llevaron a cabo los acuerdos –con la pistola de los aranceles en la cabeza de México– supone que más que una negociación, la de México con EU, fue una rendición.

Por qué? Porque con la amenaza de los aranceles, el presidente Obrador y el canciller Ebrard dejaron abierta la puerta para que el Gobierno de Trump pueda violentar la soberanía nacional; joya de la corona que históricamente ha defendido la izquierda mexicana, que casualmente hoy, guarda silencio.

En pocas palabras, el Presidente nos llevó al peor de los mundos y, en el extremo, coquetea con incurrir en la figura de “traición a la patria”. Pero la peor noticia es que el candidato presidencial que recorría plazas y pueblos vociferando “que pondría a Trump en su lugar”, hoy es el Presidente que abre la puerta para que el tirano del norte meta la mano en nuestro país.

En realidad vivimos uno de los peores momentos de la relación entre México y EU; una relación de subordinación, en donde México pasó de ser el “patio trasero” a “la cárcel trasera” del imperio del norte, además de que se confirman los peores augurios advertidos por la izquierda mexicana; una insultante y nada democrática militarización del país y de sus fronteras.

Sin embargo, mientras que los mexicanos viviremos los peores momentos de nuestra historia –en relación con los vecinos del norte–, es posible que el presidente López Obrador esté disfrutando de los mejores momentos de su joven presidencia. ¿Por qué?

Porque como hemos dicho aquí repetidamente, el Presidente mexicano colabora abiertamente a favor de la narrativa de sometimiento de México, que requería de manera urgente el arranque de la campaña de Trump para su reelección como presidente de Estados Unidos. Es decir, Trump iniciará en breve su periplo reeleccionista exhibiendo como trofeo de guerra a un México sometido. Y el problema, para los mexicanos claro, es que a partir de hoy seremos una nación con la soberanía cuestionada. ¿Por qué?

1.- Como saben, la soberanía es el derecho de un estado-nación para ejercer sus poderes. Todo Estado tiene un territorio que es el ámbito de su soberanía.

2.- El Estado federal es soberano en su territorio. A eso se le conoce como “soberanía nacional” y está por encima de todos los poderes en el país; por encima incluso de la autonomía de los estados.

3.- La soberanía externa significa la no intervención de gobiernos extranjeros en el exclusivo derecho del ejercicio del poder de un Estado en su territorio.

4.- Por tanto, cuando el Gobierno de López Obrador acepta utilizar a la Guardia Nacional para detener a los migrantes, que tienen como destino cruzar la frontera con EU, el Gobierno mexicano está aceptando que la Guardia Nacional realice funciones de policía fronteriza –una extensión de la Border Patrol, pero en el Suchiate–, al servicio del interés de EU.

5.- También se limita la soberanía nacional en el tema de los migrantes expulsados. Es decir, el acuerdo incluye que los migrantes deberán permanecer en México el tiempo que determine EU. Vale recordar que los migrantes son extranjeros que ingresaron de manera ilegal a México y, por tanto, deben ser expulsados conforme a las leyes mexicanas, no según el interés del Gobierno de Trump, como lo acordaron los negociadores de los dos países.

Como queda claro, el acuerdo logrado por el Gobierno de Obrador es en realidad el acuerdo de sometimiento y violación a la Soberanía Nacional. Y en lugar de festejar, un estado democrático debía iniciar un proceso de presunta “traición a la patria” contra el Gobierno de López Obrador.

Al tiempo.
07 Junio 2019 04:00:00
¡Aldeano éxodo de AMLO a Tijuana, 30 años después!
Sin duda es una brillante idea.

En defensa de la dignidad del pueblo, es brillante la idea de movilizar a servidores públicos y simpatizantes, a la frontera entre México y Estados Unidos, para “mentarle la madre” al presidente Trump, desde Tijuana, en un acto simbólico.

Brillante idea para un líder político o social aldeano que busca el reflector para ser conocido entre la clase política. Idea brillante para quien arranca una carrera política que será de muchos años y mucho esfuerzo.

Sin embargo, resulta ridículo, grotesco y bananero que el Presidente de México, el Ejecutivo de una de las 20 economías más importantes del mundo, de una de las más jóvenes democracias del orbe, pretenda recurrir al mitin y la marcha callejera y a un ridículo éxodo, como lo hizo López Obrador hace casi 30 años, cuando no era más que un agitador engañabobos.

Y es que, en efecto, la movilización callejera, la manifestación frente a las oficinas públicas y la confrontación directa con el poder institucional casi siempre reporta buenos dividendos para líderes opositores y para aquellos que luchan contra el poder constituido.

Sin embargo, López Obrador olvida que es el Presidente mexicano y que, según la Constitución, tiene obligaciones claras, entre ellas el uso de la diplomacia y los foros internacionales –como la ONU y como el G-20–, entre muchos otros espacios, para cuestionar a los gobiernos vecinos y para repudiar sus políticas contra la dignidad nacional.

Por eso, resulta no sólo ridículo sino irresponsable y contrario al espíritu constitucional que el Presidente llame a los ciudadanos –a los que ha insultado, difamado, calumniado y ofendido–, a movilizarse junto con las burocracias federales y estatales, a favor de la dignidad nacional.

Resulta grotesco que un presidente que polarizó a la sociedad y que a causa de su ignorancia provocó la crisis migratoria y diplomática, llame a la solidaridad social en torno a su persona para que, en la frontera de Tijuana, rechacen las posturas agresivas del presidente Trump contra México.

Y no es necesario siquiera preguntar sobre quién recomendó esa ridícula estrategia al Presidente mexicano. ¿Por qué no es necesario preguntar? Porque queda claro que Obrador no escucha a nadie y que su pensamiento político se quedó congelado en tiempos prehistóricos.

Y es que el líder social y político que conocemos desde hace tres décadas, surgió justamente de las inhumanas y caciquiles caminatas de hombres y mujeres pobres que salían de Tabasco –rumbo al entonces DF–, para protestar por imaginarios fraudes electorales –en 1991 y 1994–, y por la contaminación de pozos petroleros –en 1996–, y hasta porque voló la mosca.

Esas estrategias que le dieron buenos resultados a López Obrador y que le reportaron 9 mil millones de pesos del gobierno de Carlos Salinas, hoy son una parodia del propio Presidente.

¿Por qué?

Porque Obrador no es el líder aldeano de hace 30 años; porque hoy Obrador es el presidente de los mexicanos; porque todo lo que haga y diga repercutirá en millones de ciudadanos mexicanos y porque no puede actuar a contentillo, sin una responsabilidad institucional, política y legal.

Obrador no es un rey –para convocar a todos los súbditos en la línea fronteriza–, y menos el dueño de las instituciones. Y, entre sus facultades no está le de seguir siendo opositor de sí mismo y de su propio gobierno.

Y es que la crisis migratoria y diplomática que enfrenta el gobierno de Obrador fue creada –curiosamente–, por el propio Presidente mexicano, quien sin empacho dijo que permitiría el paso de los migrantes por México e incluso se comprometió a darles empleo.

Así, una vez que la situación migratoria fue insostenible en la frontera entre los dos países, el Gobierno de Trump reaccionó ante la irresponsabilidad del presidente Obrador, quien ahora debe enfrentar una crisis doble: migratoria y arancelaria.

Y en lugar de enfrentar a Trump en el G.20 –como recomiendan todos los expertos–, el aldeano Presidente mexicano responde con una ridícula manifestación que lo hará sentir como el “Rey de México” .

Al tiempo.
05 Junio 2019 04:00:00
¡El terror en 6 meses de Obrador!
Nunca, en la historia de México, un Gobierno había iniciado con tales cifras de de-sempleo, inseguridad, violación a derechos humanos, muertes violentas, feminicidios, secuestro y parálisis económica.

Nunca un Presidente había dicho tantas mentiras y provocado tal número de escándalos y polarización social hasta poner en riesgo la democracia.

Por eso, los primeros seis meses del Gobierno de Obrador son vistos como los meses del terror.

1.- Según datos oficiales, las muertes violentas en el primer semestre del Gobierno de AMLO –al día de ayer– es de casi 18 mil homicidios; es decir, 97 muertes por día o casi cinco muertos por hora.

2.- En esos seis meses han sido asesinados 12 activistas, casi todos defensores de derechos humanos; además de que han muerto 13 periodistas –y ningún caso aclarado– y han perdido la vida 23 políticos. Según Causa en Común, han sido asesinados 107 policías y un dato de escándalo; solo durante el proceso electoral de 2018 fueron asesinados 152 políticos, casi todos vinculados a los pasados comicios.

3.- El presidente Obrador se negó a recibir el informe de la CNDH. ¿Por qué? Porque el primer semestre de su Gobierno ha sido el de mayor violación a derechos humanos; violentó garantías básicas con la nueva reforma educativa, con la cancelación de guarderías y refugios para mujeres; con el recorte presupuestal a todo el sector salud y con el despido de miles de empleados del sector público. Violó los derechos humanos de millones de empleados a los que redujo el salario y violentó las garantías de científicos al impedirles viajar para obtener e impartir conocimiento.

4.- Según el Secretariado Nacional de Seguridad Pública, la Cepal y organizaciones en defensa de las mujeres, en el primer semestre del Gobierno de AMLO, se han registrado alrededor de mil 500 feminicidios, lo que arroja una mujer muerta cada 150 minutos en algún lugar del país. El de la mujer es el sector más afectado en el Gobierno de AMLO; por recortes, despidos y cierre de instituciones.

5.- Según Alto al Secuestro, en el primer semestre de AMLO la cifra de secuestros en todo el país está cercana a mil plagios, lo que supera marcas históricas. Además, según reportes oficiales, en el primer semestre se tiene la menor incautación de todas las drogas y, según Pemex, el robo de combustible –el huachicoleo– vive el peor momento de la historia y está fuera de control.

6.- Pero, en el semestre del terror de Obrador, no todo es violencia criminal. También hay pánico económico. Tirar el NAIM ha costado el peor arranque sexenal en materia económica; el PIB se redujo en 0.2%; la expectativa del crecimiento económico sigue cayendo y todos los especialistas calculan que no llegará a uno por ciento; mientras que crece el desempleo y se reducen los pronósticos de inversión y creación de fuentes de trabajo.

7.- Por lo menos hemos visto 20 grandes escándalos en los primeros seis meses de AMLO; tres escándalos mensuales; uno cada 10 días.

¿Cuáles son esos escándalos? a) La muerte de Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle, no aclarada. b) La explosión de Tlahuelilpan, no investigada. c) El mentiroso desabasto de combustible. d) La cancelación de estancias infantiles y refugios para mujeres e) Escándalo por departamentos en Houston de Sánchez Cordero y Jiménez Espriú. f) Termoeléctrica y crimen de Samir Flores. g) Nombramientos en Conacyt. h) Autonomía y presupuesto a universidades. i) Respaldo a Nicolás Maduro. j) NAIM y el nuevo Fobaproa.

Además: k) Masacre en Minatitlán. l) El cerro que nadie vio en Santa Lucía. m) La renuncia de Germán Martínez del IMSS. n) Renuncia de Josefa González Blanco, de Semarnat. ñ) Carta al Gobierno de España. o) Lista de periodistas. p) Bellas Artes para ceremonia religiosa. q) Memorándum contra reforma educativa. Y, r) Crisis ambiental.

8.- Todo eso sin contar con la tragedia de que en seis meses AMLO destruyó órganos autónomos, como la Comisión Reguladora de Energía (CRE), La Comisión Nacional de Hidrocarburos CNH, el INEE y atrapó todas las fiscalías, como la Fepade y la Fiscalía General de la República.

9.- En solo seis meses –la elección siguiente a la que lo hizo Presidente–, Obrador logró el mayor descrédito a la democracia; solo participaron tres de siete potenciales electores.

10.- En seis meses Obrador se confirma como el Presidente más mentiroso. Según la fuente que se consulte, el Presidente ha dicho cientos o miles de mentiras; compite con el norteamericano Trump, por el título del Mandatario más mentiroso de la historia.

Además de la joya de la corona; el Presidente colocó en medios privados y públicos a sus principales aplaudidores, como Carmen Aristegui y Julio Hernández, en Grupo Radio Centro; Gibrán Ramírez, en Milenio, Hernán Gómez, en El Universal y John Ackerman en Canal 11 de televisión. No pocos estaban desempleados, apenas hace seis meses,

¿Es o no un primer semestre de terror, el de Obrador?

Al tiempo.
04 Junio 2019 04:00:00
¡Lección y elección: pierde Morena y gana el hastío!
Resultó demoledora la primera lección del proceso electoral del pasado domingo; ganaron el desencanto y el hastío.

Es decir, nadie puede cantar victoria en un proceso electoral repudiado por 7 de cada 10 electores. O, si se quiere, nadie puede hablar de legitimidad con el voto de dos o tres electores, de cada 10 potenciales votantes.

Y es que, en general, en las elecciones para renovar los gobiernos de Puebla y Baja California –además de otros procesos locales–, el signo distintivo fue el desdén de los ciudadanos; el abstencionismo. En realidad sólo salieron a votar los electores del llamado voto duro de cada partido.

Pero existe una segunda lección; que en Puebla, por ejemplo, perdió el partido de presidente Obrador, Morena, a pesar de que por todas las vías operó todo el peso del Estado y todo el voluntarismo presidencial para ganar.

Más aún, en todo el paquete de elecciones del domingo pasado –pero sobre todo en Puebla y Baja California–, fue notoria la caída de votos de Morena; partido que en toda la jornada perdió casi dos millones de sufragios.

En Puebla, por ejemplo, Morena perdió frente al PAN, por alrededor de 24 mil votos. Por el PAN votaron 414 mil 356 electores y por Morena sólo 390 mil 805. ¿Entonces, por qué ganó Barbosa? Porque los votos ganadores salieron de sus aliados del PVEM y del PT

Aún así –en Puebla y Baja California–, la verdadera victoria fue del abstencionismo, del hastío y el desdén de muchos votantes que perdieron la confianza en los procesos electorales, lo que habla de una sociedad que pierde interés por la democracia participativa.

Por eso, no pocos analistas señalan que en la contienda de ayer domingo todos perdieron; perdió la democracia, los partidos y los ciudadanos.

Pero en una derrota en la que todos pierden, algunos retroceden más que otros. Y es el caso del PAN y el presidente Obrador.

En el primero, el partido azul, dejó escapar dos bastiones clave; una reserva de votos, como Puebla, y un emblema histórico, como Baja California.

Y, por eso, aparecen las primeras preguntas.

¿Qué significa la derrota del PAN en dos bastiones históricos, como Puebla y Baja California?

El mensaje es claro. En Puebla, como saben, una tragedia destruyó el principal centro de poder del PAN; la exgobernadora Martha Érika Alonso y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle. A la muerte de ambos, Acción Nacional quedó en la orfandad lo que alejó a los electores de las urnas.

Y es que, además, desde el Gobierno federal se mandó el mensaje a los poblanos de que los accidentes quitan del camino a los adversarios; mensaje que fue entendido como parte de la elección de Estado.

No fue todo; en Puebla también gravitó el peso aplastante de la persecución contra operadores del PRI, como el llamado “góber precioso”, quien fue desactivado mediante la reedición de una persecución que la Suprema Corte ya había resuelto; el caso de Lidia Cacho.

Así, Miguel Barbosa se alzó con una victoria pírrica que le dieron sólo de 2 de cada 10 votantes. Por eso obliga de nuevo la pregunta.

¿Qué legitimidad puede tener un gobierno por el que no votaron 7 de cada 10, como el de Puebla, además de que el nuevo mandatario estatal está visiblemente enfermo y muestra serios problemas de alteración emocional?

En el caso de Baja California, la victoria del candidato de Morena y la derrota de los opositores tiene que ver no sólo con la potente elección de Estado, que se empujó desde el centro, sino con errores del gobierno saliente.

Y es que en la victoria de Morena también resultó fundamental el mal desempeño del panista “Quico Vega”; quien fracasó en el gobierno y en la construcción del relevo generacional, además de que fue pillado en reiterados escándalos de corrupción.

Está claro que el partido azul no se repone de las derrotas de 2012 y 2018 y que siguen fracasando las alianzas con el PRD y MC.

Y es que a despecho de lo que dicen sus dirigentes, el PRD no ofrece incentivos para estimular el voto y sigue perdiendo seguidores, al extremo de que en el Congreso federal batalla para mantener grupos parlamentarios.

Y el PRI, de mal en peor; coqueteando con la extinción.

¿Quién morirá primero, los partidos o la democracia?

Al tiempo.
03 Junio 2019 04:00:00
¡‘Gato por liebre’ en la pelea AMLO-Trump!
Seguramente muchos recuerdan la consigna reiterada del entonces candidato presidencial, López Obrador, cuando en plazas y pueblos arengaba furibundo que no toleraría un solo insulto del presidente Donald Trump.

“Le contestaremos uno a uno sus insultos, los tuits y le enseñaremos a respetar a México y a los mexicanos”, decía Obrador en todos los tonos. A la menor provocación, López Obrador cuestionaba al entonces presidente Peña Nieto, a quien fustigaba de todas las formas porque, según el tabasqueño, no respondía con la dureza que merecía el Mandatario norteamericano.

Incluso, es posible que otros recuerden, sobre el mismo tema, cuando “el pleno” de los “intelectuales orgánicos”, periodistas a sueldo y aplaudidores de la causa de AMLO, exigían al Gobierno de Peña la mayor dureza posible frente el presidente Trump.

Más aún, cuando Peña recibió al entonces candidato Trump –en una jugada político diplomática de alto riesgo–, la paliza descomunal a Peña Nieto no solo vino de parte de AMLO sino de su claque y su prensa a sueldo. Poco faltó para que le llamaran traidor a la patria y lo quemaran en leña verde.

Pocos vieron los beneficios de la jugada diplomática –ya que era irreversible la victoria del republicano–, y en un extremo delirante los fanáticos lopistas llegaron a asegurar que Trump había ganado gracias al apoyo de Peña Nieto.

Sin embargo, muchos ciudadanos mexicanos pronto se percataron de que en el terreno diplomático –y en casi todos los temas del ejercicio del poder–, les habían dado gato por liebre

¿Por qué?

Porque una vez que se convirtió en presidente, a López Obrador se le olvidó la ferocidad declarativa contra Trump y, en los hechos, se convirtió en un “dócil corderito” que solo atinó a repetir “amor y paz” y “no me voy a pelear”, mientras suben de nivel los insultos de Trump

¿Qué fue lo que pasó? ¿Dónde quedó el furioso político que, a gritos, exigía toda la dureza posible del gobierno de Peña Nieto contra el Presidente Trump? ¿Por qué una vez convertido en presidente, Obrador no respondió a Trump como quería que respondiera Peña?

Lo cierto es que –igual que en otros temas– también en la relación México-Estados Unidos resultaron un engaño las promesas de campaña de Obrador, quien ya como presidente prefirió los acuerdos en lo oscurito”.

En efecto, pocos cuestionaron un grosero e ilegal encuentro secreto entre el presidente mexicano y el yerno de Trump –Jared Kushner–, en la casa de Bernardo Gómez, el número dos de la poderosa empresa Televisa.

¿Qué acordaron en ese encuentro? ¿Por qué en secreto? ¿Por qué un encuentro no oficial? ¿Por qué ninguno de los sesudos periodistas que acuden a las mañaneras nunca ha cuestionado sobre el tema? ¿Por qué el reputado Jorge Ramos nunca pidió aclarar el tema?

Lo cierto es que López Obrador no solo se muestra temeroso ante la rijosidad desplegada por el presidente Trump. Acaso lo peor es que la de Obrador resultó una política exterior penosa por el fondo y la forma. En realidad, el mexicano aparece como un presidente aldeano que no entiende el papel que juega México frente a la potencia del norte; Obrador es un Presidente que no le habla al mundo y que vive solo de verse el ombligo.

Y si dudan, basta revisar fragmentos de la carta enviada por López Obrador al Presidente estadunidense, para entender el aldeanismo; la pequeñez que llevó a los aplaudidores lopistas a dar grotescas maromas para lograr un elogio.

1.- El tono de la carta de AMLO a Trump parece la respuesta de un súbdito al rey “si no le molesta… con todo respeto”.

2.- El Presidente mexicano habla de libertades y derechos básicos en democracia, como la libertad de expresión, de religión, a la seguridad y al trabajo. Pero, casualmente el Presidente mexicano no garantiza esos derechos; combate a sus críticos y a quienes piensan distinto; sataniza credos y el suyo es el Gobierno con menos empleo y más violento e inseguro.

3.- López Obrador promete que su Gobierno acabará con la migración de mexicanos a EU; un buen deseo que choca con la terca realidad, ya que la economía mexicana va en picada.

4.- Obrador dice que es una falacia el eslogan de “Estados Unidos primero” y olvida la falacia de “primero los pobres”.

5.- Con un aldeanismo ridículo, recurre al viejo refranero popular que poco o nada dice a una cultura ajena.

Lo cierto es que el Presidente parece complaciente ante un presidente Trump que –como todos saben–, utiliza a México como carnada para arrancar su periplo reeleccionista. Hoy, Obrador parece comparsa de la reelección de Trump. ¿Mañana veremos al Presidente estadunidense como comparsa de la reelección de AMLO? ¿No será que nos están dando gato por liebre?

Al tiempo.
31 Mayo 2019 02:15:00
AMLO y sus primeras elecciones de Estado
Al líder político y social llamado Andrés Manuel López Obrador lo persigue el fantasma de las elecciones de Estado.

Acusó de elecciones de Estado las dos consecutivas en Tabasco –en donde fue derrotado– y otros dos intentos en las presidenciales de 2006 y 2012, en donde también mordió el polvo.

Además, cuando fue jefe nacional del PRD, nunca aceptó una derrota electoral, ya que en todos los casos donde fue vencido en las urnas, gritó una de sus frases preferidas “fraude, elección de Estado”.

Más aún, en la contienda federal de 2018, a pesar de que Morena ganó la elección presidencial, que ganó la capital del país y que obtuvo la mayoría en las cámaras del Congreso, Obrador gritó “fraude, elección de Estado”, cuando se trató de la derrota de Morena en Puebla.

Y fue tal la obsesión por Puebla que, a seis meses de iniciado el Gobierno de AMLO, ya está lista la nueva elección –extraordinaria– en Puebla, a cinco meses de la tragedia que costó la vida a la gobernadora y a su esposo, y donde nadie sabe si fue un crimen de Estado o se trató de un accidente.

Lo cierto, sin embargo, es que en Puebla y en Baja California se conjugan todos los elementos para que se produzca una elección de Estado; un proceso en donde el Gobierno federal metió la mano de manera grosera y donde no existió poder alguno capaz de impedir el capricho presidencial.

Y es que al más rancio estilo “lopista”, en Puebla y Baja California se impuso al candidato del Presidente; se dieron los recursos económicos que hicieran falta, se inundó a las dos entidades con propaganda del partido oficial, Morena; se violentaron todos los topes de campaña, los candidatos de Morena no acudieron a los debates y, sobre todo, los medios locales –prensa, radio y televisión–, estuvieron siempre al servicio del candidato del Presidente.

¿Qué se puede hacer frente a todo el aparato del estado federal?

Para Puebla, por ejemplo, López Obrador dictó una orden de absoluto corte dictatorial; “hagan lo que sea, pero no podemos perder Puebla”. Y todos saben que “lo que sea”, es todo. Por eso el propio candidato de Morena, Miguel Barbosa, recorrió Puebla como si se tratara del nuevo virrey.

¿Por qué la obsesión presidencial por Puebla? ¿Por qué el tufo criminal, toda vez que nadie del Gobierno federal ha dicho nada sobre las causas de la tragedia que costaron la vida a Martha Érika Alonso y a Rafael Moreno Valle?

¿Por qué la complicidad de las autoridades electorales locales y federales?

Además, no son pocos los políticos y empresarios poblanos que aseguran que la muerte de la gobernadora y de su esposo fueron un crimen de Estado. Y por esa razón, porque temen represalias, dudaron seriamente cuando se trató de brindar apoyo a los partidos opositores al presidente López Obrador.

Y es que personeros de la dirigencia de Morena y enviados del propio candidato Barbosa se encargaron de llevar el mensaje de que “ay de aquel” que se atreva a promover con dinero o en especie a los candidatos del PRI y de la alianza PAN, PRD, MC.

Frente a esa situación, están muertos de miedo. Por eso dejaron solos a todos los candidatos opositores. Y también por eso debieron poner su mejor cara frente a Morena, a pesar de que no comulgan ni un milímetro con el dictadorzuelo en que se ha convertido Miguel Barbosa.

En Baja California se vive la misma película. Resulta que el candidato de Morena, Jaime Bonilla, no reúne los requisitos mínimos de elegibilidad, mientras que a su campaña llegaron recursos ilimitados y sin ningún control, en medio de la complicidad de autoridades electorales ciegas y sordas.

Pero acaso la más grave intromisión federal –y que ratifica la grosera elecciones de Estado–, es la difusión masiva de las actividades del presidente López Obrador en los estados donde habrá elecciones, al grado que los ciudadanos desayunan, comen y cenan con la imagen presidencial. Nadie fue capaz de impedir que “las mañaneras” y las giras presidenciales se convirtieran en una propaganda aplastante a favor de Morena, en Puebla y Baja California.

Y no se diga la propaganda electoral en que se convirtió la persecución de Emilio Lozoya: un circo propio de un Gobierno de caricatura. Lo cierto es que las elecciones de Estado, que siempre persiguieron a López Obrador, hoy son hechura de López Obrador.

Al tiempo.
30 Mayo 2019 04:06:00
Planta chatarra
Supuestamente los gobiernos del “periodo neoliberal” se dedicaban a privatizar empresas públicas, pero la detención de Alonso Ancira, presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), y la orden de aprehensión contra Emilio Lozoya, exdirector general de Pemex, surgen de una operación en sentido contrario, la compra por Pemex de una empresa privada.

Agro Nitrogenados S.A. de C.V., una petroquímica, fue vendida a Pemex por AHMSA en 2014. Pemex decía que quería producir urea para ingresar al mercado de los fertilizantes. Con tal propósito también compró en 2016 Fertinal, que provenía de Fertimex, privatizada en los 90.

La compra de Agro Nitrogenados fue siempre cuestionable, en parte porque no se ajustaba a la estrategia de Pemex de concentrarse en la producción de crudo. Para la Auditoría Superior de la Federación, “la adquisición de la planta no se realizó con las mejores condiciones de precio y calidad”.

La instalación llevaba 14 años sin operar y tenía equipos con 30 años de antigüedad. La compra se pactó por 275 millones de dólares, “considerando que se rehabilitaría con una inversión” de 200 millones de dólares, por lo que “el total ascendió” a 475 millones de dólares.

Sin embargo, Pemex autorizó después una inversión adicional de 285 millones de dólares “para rehabilitación, 142.5% más de lo previsto inicialmente, con lo que el costo total del proyecto aumentó hasta” alcanzar 760 millones de dólares.

El avalúo oficial del INDAABIN, “a valor neto de reposición”, fue de 181.8 millones de dólares, pero tres meses después de la formalización del contrato de compraventa “los vendedores presentaron avalúos, en los cuales el valor de los activos se ajustó a los hechos consumados, es decir, al monto pactado contractualmente” de 275 millones de dólares.

“La adquisición de la planta de fertilizantes se realizó sin efectuar evaluaciones sobre la condición de los bienes, toda vez que, según Pemex, ‘el vendedor se opuso, ya que de hacerlo se perdería la garantía de los mismos’” (Auditoría 498-DE).

Después de concretarse la operación, Ancira transfirió 3.7 millones de dólares a Grangemouth Trading Company, una empresa fantasma usada por Odebrecht para pagos de sobornos.

Por otra parte, unos ejecutivos de Odebrecht bajo proceso penal en su país declararon que depositaron 5 millones de dólares en una cuenta de Zecapan, S.A., supuestamente propiedad de Emilio Lozoya, quien, sin embargo, ha sostenido que ni la cuenta ni la empresa son suyas.

Una investigación de Mexicanos contra la Corrupción señala que la casa de Lozoya en las Lomas, la cual adquirió por 38 millones de pesos tras asumir la dirección general de Pemex, fue comprada con fondos transferidos desde Suiza. Hace años le pregunté a Lozoya sobre el tema, quien me dijo que el dinero procedía de lo que había ganado con un fondo de inversión en Nueva York que él mismo había montado y manejado. Antes de dirigir ese fondo, Lozoya trabajó varios años para el Foro Económico Mundial con sede en Suiza.

Las irregularidades en la compraventa de Agro Nitrogenados son conocidas desde hace años. Es positivo que hoy finalmente se presenten acusaciones penales. Pero la operación fue aprobada por el consejo de administración de Pemex. Las responsabilidades podrían llegar más arriba que el director general.


Legalizar invasiones

La nueva Ley de Derechos Humanos de la Ciudad de México establece que los desalojos “podrán llevarse a cabo solo en casos excepcionales”, mientras que “las autoridades deben garantizar el adecuado realojamiento de las personas sin recursos desalojadas”.

El notario y exprocurador Ignacio Morales Lechuga advierte que esto permitiría “ocupar, invadir o no pagar renta en cualquier edificio habitacional”.
30 Mayo 2019 04:06:00
¡Militares y marinos; doble moral y silencio de AMLO!
Sin duda que la escena indigna y preocupa, sobre todo por el mensaje de ingobernabilidad y de un Estado claudicante ante el crimen organizado.

Y es que ese, el de entregar el país al crimen, es el mensaje que queda cuando vemos a militares sometidos por criminales; cuando vemos que los militares son desarmados y humillados.

Por eso la indignación general y las interrogantes obligadas.

¿Dónde está el Presidente? ¿Por qué el silencio del Jefe Máximo de las Fuerzas Armadas? ¿Así actuarán los efectivos de la Guardia Nacional? ¿Esa será la instrucción de sometimiento ante los criminales?

Lo cierto es que no les falta razón a quienes se dicen indignados por el video en donde un grupo criminal somete y denigra a soldados que antes les habían incautado armas.

Sin embargo, tampoco podemos caer de nueva cuenta en la ingenuidad que da paso a la doble moral –social y oficial–, y que solapa uno de los negocios más miserables del poder; el negocio de los derechos humanos.

En efecto, hoy muchos se quejan del indignante e indigno sometimiento de militares en La Ruana, Michoacán. ¿Pero imaginan lo que habría pasado si los militares responden a tiros contra los criminales?

Seguramente los uniformados, preparados para matar, habrían acabado con la banda criminal. Y, sin duda esos militares que cumplieron con su deber hoy estarían en prisión acusados de violentar los derechos humanos de los criminales.

Y sin duda habrían caído sobre los cadáveres de los criminales los buitres dizque defensores de derechos humanos –como Emilio Álvarez Icaza–, que se frotarían las manos por los millones de pesos que les regalaría el Estado, por acusar a los militares de otra ejecución extrajudicial.

Y no, no tenemos bola de cristal para saber lo que habría ocurrido, pero sí tenemos memoria de historias similares en donde rapaces aparecen los vividores del poder y la política con el cuento de la defensa de derechos humanos.

Y para entender lo que habría pasado si los militares humillados en La Ruana hubiesen disparado, vale recordar lo ocurrido en Tlatlaya, Estado de México, el 30 de junio de 2014, cuando cinco marinos abatieron a por lo menos 22 criminales.

En esa ocasión, muchos políticos, intelectuales, críticos, periodistas y supuestos defensores de derechos humanos empujaron hasta la estratósfera el espantajo –sin una sola prueba–, de que en Tlatlaya se había cometido una imperdonable ejecución extrajudicial.

A partir de ese invento mediático los criminales fueron convertidos en víctimas, mientras los marinos quedaron en calidad de criminales; las familias de los oficiales perdieron todo, en tanto que a las familias de los criminales les entregaron millones de pesos, que repartieron con los farsantes vividores de los derechos humanos.

Por eso, aquí denunciamos que los marinos solo habían cometido un error; el de acudir en un pequeño grupo –de cinco–, lo que ponía en riesgo su vida. Aún así, y a pesar de que el enfrentamiento se produjo en la madrugada, en total obscuridad y ante criminales con mejor y más armas que las de los marinos, los oficiales abatieron a los delincuentes.

Frente a la monstruosidad interesada y el maniqueísmo desatada por políticos como Jorge Castañeda y acompañada por vividores de derechos humanos como Emilio Álvarez Icaza, entre muchos otros, en este espacio difundimos una extensa investigación periodística y de campo, que concluyó con las pruebas de que en Tlatlaya los marinos solo hicieron su trabajo; abatir a los criminales en un enfrentamiento en el que pusieron en riesgo su vidas.

Al final de cuentas, el 14 de mayo de 2016, los marinos resultaron inocentes y fueron exonerados por un juez civil, el cual determinó que no existió la supuesta ejecución extrajudicial.

Sin embargo, a lo largo del proceso, el desprestigio al Gobierno federal, a los marinos, a sus familias y a las instituciones castrenses fue mayúsculo, todo sin contar con los millones de pesos que se llevaron a la bolsa los vividores de derechos humanos y las familias de los criminales.

Muchos de los que se escandalizaron “por la ejecución extrajudicial en Tlatlaya”, hoy se escandalizan por el sometimiento a los militares por parte de los
criminales.

En efecto, la solución al problema es regresar a militares y marinos a sus cuarteles, pero esa promesa fue otro engaño del Gobierno de Obrador.

Doble moral de sociedad y políticos “a quienes ningún chile les acomoda”, como dijo el clásico.

Al tiempo.
29 Mayo 2019 04:00:00
¡De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde!
Dice la sabiduría popular: “De que la perra es brava, hasta a los de casa muerde”.

El viejo refrán se refiere, como saben, al maltrato que suelen dar los malagradecidos a quienes los ayudaron a tal o cual causa y que, al final, terminan apaleados por aquellos, una vez que alcanzaron sus objetivos.

En pocas palabras, retrata al malagradecido, al que paga con golpes y desprecios la ayuda recibida. Y, en el caso que nos ocupa, retrata al presidente Obrador.

Por eso, la joya de la sabiduría popular viene como anillo al dedo a la escandalera que provocó el Presidente al difundir una tramposa y vengativa lista de supuestos “periodistas chayoteros” y en la que metió no sólo a sus críticos –lo cual resulta de sentido común–, sino que, malagradecido Obrador también incluyó a algunos de sus aliados de toda la vida.

Y, en respuesta al maltrato, apenas en la mañanera de ayer martes, el periodista Ricardo Rocha encaró al Presidente a quien recordó su filia “lopista” de larga data y hasta le dijo que es tal el aprecio al Presidente que el nieto del informador lleva el nombre de Andrés.

En pocas palabras, Rocha se quejó de la golpiza mediática y política, con información poco seria, al meterlo en una lista en la que no debió aparecer, ya que siempre fue aliado de AMLO.

En realidad el de Ricardo Rocha es el segundo caso en el que aplica, como anillo al dedo, la parodia que alude al Presidente malagradecido.

El primer caso es el de Federico Arreola, epítome del oportunismo, que pasó de incondicional de Colosio, de Fox y luego incondicional de Obrador y que hoy también fue exhibido como uno de los más beneficiados de contratos publicitarios del gobierno de Peña Nieto.

Federico Arreola es propietario –junto con Televisa–, del exitoso portal de noticias El Sendero del Peje, SDP, cuyo perfil precisamente lo muestra como instrumento privilegiado de la propaganda lopista.

Por eso, cuando Arreola apareció en la “lista de marras”, como “uno de los mayores chayoteros” del Gobierno de Peña, montó el cólera y despotricó no solo contra el presidente Obrador –al que entre dientes y entre líneas calificó como malagradecido–, sino contra el vocero presidencial, Jesús Ramírez al que calificó de “mediocre” y lo acusa de estar detrás del descrédito en su contra y de otros aliados del presidente Obrador.

Lo cierto es que Federico Arreola recibió una sopa de su propio chocolate. Y es que “Quico” –como lo motejan en el gremio periodístico por sus reiterados berrinches–, se dice difamado, calumniado y traicionado por las guerras palaciegas, cuando él es maestro de la difamación, la calumnia y la traición.

Hoy Arreola lloriquea por los rincones –como la muñeca fea–, en un verdadero tour de medios en el que, además, despotrica contra Milenio –la casa que lo vio nacer–, para que el Presidente le haga caso y para que, en pago a la traición, le den “el hueso” de vocero presidencial; puesto que ha sido su sueño de toda la vida.

Pero el tema de fondo, la verdadera preocupación para los ciudadanos no deben ser las peleas entre cortesanos de Obrador, quienes utilizan los medios y su respectiva influencia para lavar sus culpas.

No, el problema de fondo es que Rocha y Arreola retratan, de cuerpo completo, a un Presidente y a un gobierno en los que nadie puede confiar.

Y uno de los mayores ejemplos de la traición de la que es capaz el Gobierno federal y el propio Presidente, es la cancelación del NAIM.

¿Recuerdan cuando Obrador prometió que los empresarios podían seguir con la construcción del aeropuerto; recuerdan que hizo la promesa en un encuentro público con hombres de empresa, y recuerdan que el jefe de uno de los mayores corporativos de empresa le dijo “nos vamos, Presidente, con la promesa de que podremos seguir con el aeropuerto”?

¿Qué hizo el Presidente semanas después? En efecto, traicionó la confianza de los empresarios y de los mexicanos todos.

Pero hay más. ¿Recuerdan cuando dijo que “primero los pobres”, cuando dijo que “militares a los cuarteles”, cuando dijo que “acabaría la violencia…”?

En todos los casos AMLO mintió y traicionó a los 30 millones que lo votaron. Y esa traición, es una traición a la patria y no debe ser tolerada.

¿A dónde va la democracia mexicana con un Presidente sin palabra?

Al tiempo.
28 Mayo 2019 04:00:00
¡Se derrumba AMLO en encuestas…! ¿Por qué?
A nadie debe sorprender que, según los más recientes sondeos de opinión, el Presidente mexicano pierde de manera escandalosa simpatía y respaldo ciudadano.

En pocas palabras, queda claro que asistimos al derrumbe de López Obrador –en las encuestas–, que muchos pronosticamos.

Pero tampoco es nuevo que, con el paso de las horas, los días y las semanas –ya ni hablar de meses o años–, López Obrador pierde cientos o miles de simpatizantes que hasta hace seis meses se decían convencidos de las virtudes del nuevo Gobierno mexicano.

Y tampoco sorprende que cada vez sea más evidente lo impensable; que Obrador resulta abucheado “por la prole” –sin ninguna contemplación o respeto a la figura presidencial–, que lo acusa “de mentiroso” y hasta “de traidor”, como ocurrió en Querétaro, en días pasados.

Lo cierto es que en todo el mundo el poder desgasta –incluso el poder de los dictadores–, y acaba más cuantos más horrores y errores se cometen.

Sin embargo, en el caso mexicano el desgaste parece meteórico, al extremo de que cuando aún no se cumplen siquiera los primeros seis meses, el gobierno de AMLO ya perdió 15% de las preferencias, según distintas casas encuestadoras. ¿Por qué tal derrumbe en las preferencias ciudadanas? ¿Por qué tal desencanto social? ¿Por qué la velocidad meteórica de la caída?

Las preguntas se responden con una sola expresión: incompetencia.

En efecto, resulta que los millones de ciudadanos que calificaron como excelencia el desempeño del candidato Obrador –en 2018–, hoy reprueban la incompetencia del Presidente.

Es decir, que si 3 de cada 10 mexicanos con derecho a voto llevaron a Obrador al poder presidencial y si 8 de cada 10 veía con simpatía el arranque de su gobierno, hoy crece el número de mexicanos decepcionados, indignados y que se dicen engañados por un gobierno que los traicionó.

Según distintas encuestas, Obrador llegará al primer semestre con una aprobación del 65% de los encuestados, lo que significa la pérdida de hasta 15 puntos porcentuales de simpatía. Si la tendencia se mantiene, a finales del segundo año del mandato de Obrador, casi 8 de cada 10 ciudadanos repudiará al Gobierno de Obrador.

Es decir, que será aplaudido sólo por aquellos a quienes regala dinero de manera directa; mientras que lo repudiarán una abrumadora mayoría de 8 de cada 10 ciudadanos. Lo que sigue es encontrar las causas por las que la gestión de AMLO es reprobada. Y, de nueva cuenta, la respuesta es contundente. Casi la mitad de la población ha reprobado a López Obrador porque, a querer o no, los fracasos están a la vista de todos.

1.- Resulta que el mayor éxito en el gobierno de Peña Nieto, el empleo, hoy se ha convertido en un escandaloso fracaso para el presidente Obrador. Es decir, muchos mexicanos que votaron por AMLO hoy no sólo están decepcionados sino desempleados, a pesar de que creyeron en un paraíso que, en los hechos, resultó un infierno.

2.- Los lopistas más furibundos apalearon por años a Calderón y Peña, por la violencia sin freno. Hoy, en el gobierno de López, vivimos la pesadilla de niveles intolerables de violencia criminal. El primer trienio de AMLO terminará con casi 20 mil muertes violentas. Más que en muchas guerras.

3.- El eslogan de la campaña presidencial de Obrador fue “primero los pobres”. Hoy millones de desposeídos mexicanos son los primeros en ser sacrificados por los recortes presupuestales; recortes que se utilizan para el más grosero y ofensivo clientelismo político electoral.

4.- Peña Nieto dejó saneados los sectores de salud y educativo; pilares de la herencia revolucionaria y puntales para sacar adelante a los más pobres. Sin embargo, López Obrador destruyó esos poderosos diques de contención que permitían la supervivencia de los más pobres.

5.- Y, a pesar de que todos los días Obrador dice que la economía está “requetebién”, lo cierto es que los expertos dicen que se vive el peor inicio de sexenio en décadas; la peor caída del PIB, la más peligrosa fuga de capitales y la reducción en la producción y de la inversión externa.

Por esas y por muchas otras razones, el Gobierno de AMLO ha sido reprobado y pronto será abucheado.

Al tiempo.
27 Mayo 2019 04:00:00
‘Presidente mentiroso maniqueo y vengativo’
Todos los días, en sus “mañaneras”, el presidente López Obrador dice decenas de mentiras, según distintas empresas que han contabilizado que es falso hasta 40% de lo que dice.

Por ejemplo, apenas en días pasados, Obrador dijo que el Instituto Nacional de Acceso a la Información le había entregado la lista de “periodistas chayoteros”, lo cual resultó falso.

¿Por qué? Porque el INAI desmintió al Presidente. Es decir, Obrador volvió a mentir ante todos los mexicanos sobre una nueva persecución, selectiva, a sus críticos. Además, de manera reiterada el Presidente recurre al maniqueísmo; es decir, se asume como poseedor de la verdad absoluta entre el bien y el mal y, por tanto, decide entre quienes son buenos y malos. Así, emitió un listado de periodistas que, según su verdad paralela, son el mismísimo demonio. Pero no es todo; de tanto en tanto, Obrador revela su venganza compulsiva. Y, en el caso que nos ocupa, apuntó su dedo flamígero contra lo que él mismo calificó como “el hampa del periodismo”, que son sus críticos.

En efecto, muchos mexicanos han probado que el Presidente mexicano es mentiroso, maniqueo y vengativo. Sin embargo, pocos saben por qué.

¿Por qué, por ejemplo, el presidente López Obrador insiste, todos los días, en mentir sin pudor ante millones de personas que ven las mañaneras?

¿Por qué la máxima autoridad del país pierde su valioso tiempo para calificar, de manera maniquea, como “hampones de la prensa” a sus críticos?

¿Por qué la casa presidencial elaborara una lista selectiva de periodistas que, según la maniquea concepción presidencial, son pillos sin perdón de Dios? Y claro, omite la virtud democrática de la transparencia del gasto publicitario ¿Por qué desde la casa presidencial se azuza a bots para linchar en redes a los críticos del Presidente, con etiquetas como “#hamponesdeprensa”? ¿Por qué los bots identificados con Obrador llegan al extremo de amenazar de muerte a los periodistas críticos del Presidente mexicano? Las respuestas son diversas pero contundentes.

1.- Porque al acusar a los periodistas, Obrador y sus “genios” crean una cortina de humo ante la gravísima crisis del sector salud, generada por los recortes; sector que está a punto del colapso.

2.- Y la prueba de que es mentirosa y selectiva la lista de periodistas y medios dizque “chayoteros” es que el INAI nunca recibió una solicitud del Presidente y que toda la información de todos los patrocinios a todos los medios y/o periodistas siempre ha estado disponible en Compranet.

3.- Por eso solo fueron seleccionados poco más de 30 periodistas, los que casualmente son los más críticos del Gobierno de López Obrador y a los que se acusa de “recibir dinero” sin explicar que esos periodistas solo recibieron 2% del total del presupuesto publicitario, mientras que los aliados de AMLO reciben montañas de dinero.

4.- De esa manera, Obrador distrae la atención para que los ciudadanos se enojen porque mientras millones de mexicanos carecen de los servicios elementales de salud, un puño de periodistas críticos de Obrador se llevan millones de pesos.

5.- Y nunca se le dice a los ciudadanos –y por eso es una lista engañabobos– que esa información es pública gracias a que por años, los constructores de la democracia mexicana lucharon por transparentar las partidas publicitarias a los medios. La información es pública porque Peña Nieto fue uno de los presidentes más transparentes.

6.- Tampoco le dicen al público, por ejemplo, que el pago a los periodistas de la lista selectiva no es a las personas físicas, a ellos en lo individual, sino a empresas que cumplen una rigurosa revisión fiscal y que su función social ha sido fundamental para el fortalecimiento democrático.

Es decir, que con la proliferación de las pequeñas empresas periodísticas –dirigidas por los propios periodistas y que viven de patrocinios privados y públicos y que no pertenecen a los grandes grupos mediáticos–, se crea una red virtuosa que garantiza, a plenitud, la libertad de expresión y de pensamiento. Además, cuando AMLO sataniza a sus críticos, muestra su talante autoritario e intolerante a las libertades fundamentales en democracia, como la libertad de expresión, de pensamiento y de crítica.

En pocas palabras, López Obrador pretende acabar con los verdaderos medios y periodistas críticos, porque todo su proyecto es el de la instauración de una dictadura.

Al tiempo.
24 Mayo 2019 04:00:00
‘¡Presidente, si no puede, renuncie!’
El 21 de agosto de 2008 –durante el gobierno de Felipe Calderón–, un padre indignado reprochó a las autoridades federales y de la capital del país su incapacidad para esclarecer el secuestro y crimen de su hijo.

Años antes –durante el caótico gobierno de López Obrador como jefe de Gobierno del DF–, el joven Fernando Martí había sido secuestrado y asesinado, sin que autoridad alguna pudiera esclarecer el crimen, hasta aquel 21 de agosto de 2008.

Por eso, durante un encuentro con organizaciones civiles y defensoras de derechos humanos, el empresario Alejandro Martí –padre de Fernando, el joven secuestrado y asesinado– exhortó a las autoridades estatales y federales a trabajar contra la inseguridad y luchar para destruir sus dos grandes soportes: la impunidad y la corrupción.

Pero no fue todo. Alejandro Martí también sacudió a la sociedad con una exigencia que nunca se había planteado de cara a las máximas autoridades del país; de frente al Presidente de la república.

“¡Si no pueden, renuncien…! ¡pero no sigan usando las oficinas de Gobierno, no sigan recibiendo un sueldo por no hacer nada, porque eso también es corrupción!”, enfatizó Martí, en el acto del Consejo Nacional de Seguridad Pública.

Ante el presidente Calderón y con voz entrecortada, Martí dijo que la sociedad mexicana no quiere cosas temporales, pues “estaremos vigilantes, tenemos que recuperar la confianza en nuestras instituciones en el Estado mexicano y en nuestro país”.

Han pasado poco más de 10 años de aquel sonoro “¡si no pueden, renuncien…!”, pero el reclamo sigue más vigente que nunca.

Y es que aquel jefe de Gobierno del DF que no investigó y tampoco castigó a los culpables del secuestro y el crimen de Fernando Martí; aquel que llevó a la capital del país a niveles intolerables de violencia y que por ello provocó la mayor movilización de la historia, hoy es Presidente de los mexicanos.

Sin embargo, el México de hoy, el de la Presidencia de Obrador, es uno de los peores países para la seguridad y la tranquilidad de las personas, es uno de los peores países para la supervivencia de la democracia y uno de los más peligrosos para el ejercicio de libertades fundamentales como la de expresión; México tiene niveles de violencia criminal como los de algunas guerras.

Y es que, por ejemplo, en el México de López Obrador los periodistas críticos al Gobierno son calificados por el Presidente como “hampones”, en tanto que los propagandistas oficiales son llevados al altar de la impunidad, ante la difamación y la calumnia cotidiana contra los opositores.

Con López Obrador, por ejemplo, se vive el mayor nivel de crímenes violentos de la historia, el mayor número de ejecuciones, de secuestros, de feminicidios, de asaltos y robos a mano armada; con Obrador el decomiso de drogas muestra las cifras más bajas.

Con López Obrador la seguridad social para los más pobres vive su peor momento y los que menos tienen ya tampoco disponen del último recurso para mantener la salud, el recurso de la otrora infaltable seguridad pública.

Con López Obrador el empleo vive el peor momento, la inversión se ha contraído como no ocurría durante muchos años y el crecimiento económico amenaza con una tragedia económica.

Con López Obrador el número de periodistas muertos rebasa todos los niveles; con López Obrador la censura oficial es igual a la que se vivía en tiempos de Díaz Ordaz y Luis Echeverría; con López Obrador los periodistas críticos del Gobierno no solo son llamados hampones, sino que se les persigue y amenaza.

Por eso, porque en sus primeros seis meses el Gobierno de Obrador no ha mostrado un solo acierto, sigue vigente el reclamo de Alejandro Martí: “¡Presidente, si no puede, renuncie!”.

Al tiempo.
23 Mayo 2019 03:59:00
¡A Obrador ‘le valen madre’  los pobres!
Seguramente ningún mexicano ignora el eslogan central de la campaña presidencial de López Obrador: “primero los pobres”. Seguramente muchos millones de mexicanos pobres y desposeídos votaron a favor de Obrador, esperanzados en ese mensaje, epítome del populismo más vulgar y ramplón.

Y seguramente la mayoría de esos millones de mexicanos que creyeron en el mensaje de AMLO –si no es que todos– ignoran que, en los hechos, a Obrador “le valen medre” los millones de mexicanos pobres de todo el país.

¿Le valen madre?

Sí, le valen madre, y las pruebas son contundentes: en los primeros seis meses de Gobierno, los más afectados por todos programas del Gobierno de Obrador son, precisamente, los pobres.

¿Lo dudan?

1.- Gracias a la renuncia de Germán Martínez a la dirección del IMSS, hoy sabemos que por orden expresa del presidente Obrador, el Seguro Social fue tasajeado en su presupuesto, su cuerpo de médicos y enfermeras, porque era mucho el dinero que se gasta en atender a los más pobres.

2.- Hoy no hay dinero para atender a los enfermos de cáncer, sobre todo a los niños; no hay presupuesto para atender a las mujeres con cáncer de mama; para ofrecer atención y medicamentos especiales para los enfermos de sida.

3.- Hoy se sabe que la Secretaría de Hacienda negó el presupuesto al IMSS para la compra de medicamentos urgentes, todo ello mientras que el propio Gobierno de AMLO hizo contratos millonarios con las farmacias de uno de los financistas de la campaña de Obrador, Carlos Lomelí, amigo del Presidente y “superdelegado” de Morena en Jalisco.

4.- Todos saben que en forma vengativa –porque fue un programa del Gobierno de Calderón–, el presidente Obrador descabezó el Seguro Popular, que era una institución diseñada, sobre todo, para atender a los millones de mexicanos que no cuentan con IMSS o ISSSTE, para los más pobres.

5.- Además, entre los más pobres están miles de padres que acudían a las guarderías para dejar a sus hijos en estancias bien equipadas, mientras que acudían a trabajar. Hoy ese programa fue cancelado con el argumento mentiroso de que las guarderías eran un centro de corrupción.

6.- La educación pública es, como saben, la única posibilidad de que los mexicanos más pobres y desposeídos puedan iniciar el camino hacia mejores niveles de vida. Una educación de calidad exige, como también está claro, una evaluación constante de maestros y alumnos. Pues en detrimento de millones de niños pobres canceló la evaluación y los condenó a seguir en la pobreza.

7.- El subsidio a las gasolinas es uno de los peores impuestos a los mexicanos pobres. Y resulta que, como parte de la política equivocada para bajar los precios de los combustibles, el Gobierno de AMLO subió el subsidio y, con ello, afecta a los que menos tienen.

8.- La violencia y el crimen, que en el actual Gobierno muestran signos de tragedia, pegan a todos los sectores sociales pero, sobre todo, a los que menos tienen.

¿Cómo se defienden los pobres cuando son asaltados en el transporte público, en las colonias pobres; cómo se defienden los comercios familiares de los asaltos, del cobro de piso? En realidad los pobres están en indefensión.

9.- En los primeros seis meses del Gobierno de AMLO hemos vivido el mayor desempleo en las últimas dos décadas. ¿Qué sector social es el más afectado por el desempleo? En efecto, los que menos tienen.

10.- Entre las ramas empresariales que más han sufrido la baja en el crecimiento económico –en el Gobierno de AMLO– están las industrias de la construcción y el turismo, dos segmentos que crean millones de empleos. Y, casualmente, son empleos para millones de mexicanos pobres.

Los hechos y la terca realidad confirman que es una mentira el eslogan de “primero los pobres”.

Lo cierto es que a López Obrador “le valen madre” los pobres.

Al tiempo.
22 Mayo 2019 04:00:00
¡Germán, el único con dignidad; desnuda a AMLO!
Durante años, Germán Martínez fue uno de los más severos críticos del populista López Obrador.

Por años fue ejemplo de dignidad en el PAN, partido de cuya presidencia renunció luego de una escandalosa derrota.

Luego, Germán Martínez pareció “un político del montón” –como lo escribimos aquí el 20 de febrero de 2018–, al mudar de manera radical su crítica, su convicción y su partido, al declararse convencido de que la esperanza de cambio era López Obrador.

Sin duda un cambio radical del exjefe nacional del PAN, producto más de la esperanza, del sueño y el corazón, que de la
razón.

Al final, cuando el Gobierno de López Obrador naufraga en todos los frentes, cuando los fracasos se acumulan en todos los rincones del Gobierno y cuando aún no transcurren ni seis meses, Germán Martínez tira la toalla y renuncia a la dirección del IMSS.

Y entonces se produce el milagro; los lambiscones del Gobierno de Obrador se lanzan furiosos y acusan de “traidor” al único miembro de su gabinete con una pizca de dignidad. Queda claro, la dignidad y la vergüenza son sinónimos de traición, para los fascistas del Gobierno de AMLO, para sus aplaudidores y para aquellos que sin pudor ladran cuando les ordenan ladrar.

Curiosamente la noticia, la “verdadera nota” –como dicta la jerga del periodismo– no solo es la salida de Germán del IMSS, sino que “la noticia bomba” es el diagnóstico de terror que viven instituciones como el IMSS, el ISSSTE y todo el sector salud mexicano, desmantelado por la estupidez del ahorro clientelar que ordenó el Presidente.

La noticia a analizar y cuestionar no es la salida de Germán Martínez del IMSS y la llegada de un lambiscón más –de los miles sin dignidad– al Gobierno de lambiscones. No, el verdadero escándalo es la destrucción que, por órdenes presidenciales, se produce en todo el sector salud, en donde se afecta a los más pobres, a los sin techo y sin nada, para desviar dinero para ganar clientelas electorales.

“Es inhumano”, dice Germán Martínez, que desde Hacienda funcionarios lambiscones y sin escrúpulos violen la Ley del IMSS y decreten recortes y más recortes que dejan sin atención a los que menos tienen, a niños con cáncer y sida; que dejen al Instituto sin medicamentos.

Es criminal, decimos nosotros, que funcionarios lambiscones de Hacienda no sólo pongan en riesgo la atención médica, los medicamentos y la atención especial para más de la mitad de los mexicanos de todo el país –en el IMSS y el ISSSTE se atienden casi 70 millones de personas–, por seguir con la política de depredación de instituciones fundamentales.

Y resulta un suicidio colectivo –para el Estado todo–, que gracias a la política de ahorro clientelar decretada por López Obrador, estén en riesgo latente la pensión de millones de mexicano –jubilados y pensionados–, quienes de seguir como están las cosas, muy pronto no podrían cobrar su pago mensual, la única fuente de subsistencia para millones de adultos a los que nadie atiende.

Y es que lo menos importante es que Germán Martínez deje el cargo y que otro lambiscón lo ocupe.

La tragedia es que el expanista reveló el caos que está generando en todas las instituciones la torpeza de recortar dinero por decreto –para regalar ese dinero a clientelas electorales–, sin ver el daño descomunal que se provoca a las instituciones y a los que menos tienen.

¿Cuántos secretarios de Despacho, del Gabinete legal y el ampliado tendrán un gramo de dignidad, como el que mostró Germán Martínez, para tirar la toalla y para denunciar la tragedia a la que nos lleva el Gobierno de Obrador en materia de violencia e inseguridad, de educación, salud, turismo; para denunciar el fracaso descomunal del Gobierno lopista en apenas los primeros seis meses de Gobierno, que se cumplirán en una semana?

El 20 de febrero de 2018 aquí recordamos las convicciones de Germán Martínez, una vez que declaró ser un apóstol de AMLO. Así lo dijo, “Estoy listo para apoyar lo que ordene el candidato… soy de los que con orgullo entrega volantes de López Obrador porque quiero que sea Presidente… Porque con López Obrador habrá un mejor mañana”.

En su renuncia al IMSS dijo que la Cuarta Transformación no es más que un cambio
burocrático.

¿Qué pasó en la cabeza de Germán Martínez para saltar del PAN a Morena y luego arrepentirse de AMLO? ¿Y las ideas, ideales e ideología?

¿Abrió los ojos, se curó de la fiebre “lopista” o es el primero de los grandes arrepentidos?
21 Mayo 2019 04:01:00
AMLO, el Torquemada que vuelve al Santo Oficio
¡Parece increíble, pero es cierto! El Presidente mexicano decretó regresar al siglo 15 y, cual Torquemada medieval, ordenó la ridiculización pública de ladrones y corruptos.

Es decir, Obrador será la versión moderna del Santo Oficio, dedicado a instalar placas y espectaculares –el humillante “Sambenito” medieval–, para que “la plebe” conozca los nombres de criminales y corruptos a los que el Gobierno confiscó lo mal habido, para construir carreteras.

Y es que, en Balancán, Tabasco, López Obrador dijo que los recursos que se obtengan de terrenos decomisados a criminales y narcotraficantes serán utilizados para construir caminos en los pueblos más necesitados.

Pero no fue todo; los caminos que se construyan con los bienes decomisados a narcos y políticos corruptos “llevarán una placa” con la leyenda “esto se obtuvo del cártel mengano; esto se obtuvo del político corrupto fulano de tal”, según prometió el nuevo Presidente.

Sin embargo, lo que no sabe Obrador –porque es analfabeta funcional–, es que su locuaz propuesta violenta el Artículo 22 Constitucional; el mismo que prohibe a toda autoridad denigrar y ridiculizar a cualquier tipo de infractor, presunto criminal o delincuente sentenciado; Constitución que por pura casualidad, prometió respetar Obrador.

De manera textual dice el citado Artículo 22 de la Carta Magna. “Quedan prohibidas las penas de muerte, de mutilación, de infamia, la marca, los azotes, los palos, el tormento de cualquier especie, la multa excesiva, la confiscación de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales”.

Dicho precepto, como queda claro, busca humanizar las penas y acabar con la barbarie y la crueldad contra los procesados o delincuentes sentenciados y pretende preservar la integridad y la dignidad que merece todo ser humano, por delincuente que sea.

Por lo anterior, resulta vergonzoso –y violatorio de la Constitución y los derechos humanos elementales–, que sea el propio presidente Obrador quien incite al linchamiento colectivo, a la venganza social y a la barbarie, desde la propia institución presidencial.

Y por eso las primeras preguntas.

¿Nadie, en Palacio Nacional, es capaz de explicarle a Obrador que no puede recorrer el país proponiendo violar la Constitución; promoviendo la venganza social y, sobre todo, la violación de los derechos humanos?

¿No hay nadie, en el primer círculo del Presidente, que le explique que la Santa Inquisición fue abolida desde el siglo 18 y que si Torquemada viviera en el México de hoy seguro llevaría los apellidos López Obrador?

Y es que lo que propone el Presidente –exhibir el nombre de criminales y narcotraficantes en las obras realizadas con dinero confiscado–, es el regreso a la barbarie, a la Inquisición y en especial es la reedición de los castigos vengativos; significa la versión moderna del “Sambenito”, aplicado hoy, el México del siglo 21 por un dizque Presidente demócrata.

Pero obliga a preguntar: ¿Qué es y qué significa el “Sambenito”? Resulta que en el siglo 15, por órdenes de Benito de Nursia, la “Orden Benedictina” creó el “Sambenito”; un gran escapulario con forma de poncho –que cubría en su totalidad el pecho y la espalda del presunto infractor–, y que al frente y la espalda llevaba dibujos alusivos al delito cometido por quien lo portaba.

Así, enfundados en el “Sambenito”, los criminales paseaban por pueblos y provincias, descalzos, portando un cirio en la diestra, para provocar escarnio público contra el criminal y su familia.

Curiosamente, en muchos casos el “Sambenito” llevaba al frente la Cruz de San Andrés y –en la mayoría de las exhibiciones públicas–, llevaba escrito el nombre del condenado, lo que provocaba no solo el linchamiento público del criminal, sino la marginación de su familia.

¿Qué pretende el presidente Obrador con la exhibición pública de políticos y narcotraficantes? ¿Asistimos a la vuelta del Santo Oficio? ¿No existe autoridad alguna capaz de sancionar la ligereza discursiva del presidente Obrador?

Al tiempo.
20 Mayo 2019 03:22:00
¿Morena también mata periodistas?
En los primeros 168 días del Gobierno de López Obrador han sido asesinados nueve periodistas. En ningun caso los gobierrnos estatales y/o el Gobierno federal investigan los crímenes sino que, por el contrario, el presidente Obrador no ha dicho una sola palabra sobre el tema, a pesar de que en campaña prometió poner fin al ataque a periodistas.

También están calladas las voces que antaño censuraban con dureza la pasividad de los gobiernos del PRI y el PAN ante el crimen de informadores. Y callan porque están en la nómina oficial y sirven como propagandistas del terror, desde los medios oficiales federales o en distintas entidades federativas.

Por ejemplo, en estados como Veracruz y Quintana Roo –entre otros que gobierna Morena–, los periodistas críticos del nuevo partido hegemónico viven un verdadero clima de terror y muerte. Incluso muchos huyen.

Y si lo dudan, apenas el pasado jueves fue asesinado Francisco Romero Díaz –en Playa del Carmen, Quintana Roo–, el periodista más crítico de la presidenta municipal de Solidaridad, la morenista Laura Beristain Navarrete, ligada estrechamente con el presidente Obrador, a quien debe el cargo.

Y resulta relevante el vínculo de la alcaldesa con Obrador no solo por la amistad entre ambos, sino por el “manto de impunidad” que protege a la edil quien, hasta el momento, guarda silencio sobre el crimen de Romero Díaz, a quien durante meses los “guaruras” de la alcaldesa golpearon, levantaron, secuestraron y lo amenazaron de muerte.

Popular en Quintana Roo por su peculiar crítica –“Ñaca Ñaca”, como era motejado–, Romero Díaz hizo realidad un clásico: de García Márquez; pregonó el anuncio de su muerte, a través de redes sociales y de su página digital, titulada Ocurrió Así. Es decir, el priodista hizo la denuncia de su muerte –Crónica de una Muerte Anunciada– de la siguiente manera.

“Responsabilizamos a Laura Beristain de lo que pueda pasarle a Francisco Romero (Ñaca Ñaca). Toda vez que en diferentes coberturas el mismo periodista ha denunciado amenazas por parte de elementos de la Policía Municipal bajo órdenes de Laura Beristain para acallarlo”. ¿Quién es Laura Beristain? ¿Por qué es la mujer más poderosa en Quintana Roo? ¿Por qué la impunidad a sus públicos excesos y corruptelas?

La respuesta la conocen todos en Morena porque Beristain es amiga de AMLO, de toda la vida, mérito para ser intocable.

Laura Beristain llegó a la presidencia municipal de Solidaridad –lo que conocemos como Cancún–, como pago por el trabajo legisaltivo que unificó a Morena y al PT en 2017 y “al dedicado trabajo como recaudadora” para la campaña presidencial de 2018, junto con sus hermanos Luz María y Juan Carlos Beristain.

Es decir, todo un clan familiar que no solo atesoran poder político y económico, sino que persiguen y callan periodistas.

Por eso, por los servicios prestados al presidente Obrador, el clan familiar de los Beristain es intocable en Quintana Roo y en todo el país, a pesar de los escándalos de corrupción que los persiguen.

Pero el crimen de Francisco Romero Díaz se suma a ocho asesinatos previos, cometidos en el Gobierno de López Obrador y que siguen impunes.

1.- El 1 de diciembre de 2018 fue asesinado el periodista Jesús Alejandro Márquez Jiménez. Su cuerpo fue hallado en la carretera Tepic-Pantanal, en el municipio de San Cayetano, Nayarit.

2.- El 6 de diciembre de 2018 fue asesinado Diego García Corona, reportero del semanario Morelos. Su cuerpo fue encontrado en Ecatepec, Estado de México.

3.- El 20 de enero de 2019 fue asesinado Rafael Murúa, director de la radio comunitaria Radiokashana, en el municipio de Mulegé, Baja California Sur. Fue el primer homicidio de un periodista en 2109.

4.- El 9 de febrero fue asesinado a tiros Jesús Eugenio Ramos Rodríguez. El periodista tomaba un café –en Villahermosa, Tabasco–, con otras personas cuando un desconocido le disparó y escapó.

5.- El 16 de febrero de fue asesinado a tiros Reynaldo López. El periodista viajaba junto con el exreportero de Televisa Sonora, Carlos Cota, cuando un vehículo se emparejó y le dispararon, en Hermosillo, Sonora.

6.- El 15 de marzo, en San Luis Potosí, fue asesinado en su casa Santiago Barroso Alfaro, periodista, exconductor del programa de radio San Luis Hoy.

7.- El 24 de marzo fue asesinado Omar Camacho, periodista deportivo, cuyo cuerpo fue localizado debajo de un puente en Salvador Alvarado, Sinaloa.

8.- El 2 de mayo fue asesinado Telésforo Santiago Enríquez, fundador y conductor de la radio comunitaria El Cafetal de San Agustín Loxicha, Oaxaca.

¿Hasta cuándo atenderá el presidente Obrador la muerte de
periodistas?

Al tiempo.
17 Mayo 2019 04:00:00
El Presidente sabio: las 10 profesiones de AMLO
Alfonso X el Sabio (1252-1284) fue Rey de Castilla y León, implantó la lengua castellana como idioma oficial en lo que hoy es España y fue reputado astrónomo, poeta, historiador jurista y lingüista.

Muchos años después –algunos cientos de años–, en México gozamos del privilegio de contar con un presidente sabio, de nombres Andrés Manuel y apellidos López Obrador, quien todas las mañanas sorprende a propios y extraños con su sabiduría; esa que prodigaba en su reino Alfonso X el Sabio.¿Conocen los mexicanos las 10 profesiones que han convertido a López Obrador en la versión moderna del sabio Rey de Castilla y León?

1.- El Biólogo Marino. Recientemente, a propósito de la crisis de alga marina conocida como “sargazo” –que cada año invade playas de Quintana Roo–, el sabio Presidente mexicano dijo que el sargazo “no es un fenómeno natural” y que buscaría resolverlo mediante pláticas con el gobernador estatal y el director de Fonatur.

2.- El Geólogo e Ingeniero Petrolero. Por años ha circulado en redes un video en donde Obrador desmitifica de manera brillante la complejidad para extraer petróleo. “Ni que fuera para tanto”, dice, “si sólo se perfora un hoyo y punto”. Además, como buen experto, aseguró que Pemex “tiene todo” para construir la Refinería de Dos Bocas.

3.- El Ambientalista. En este caso, el Presidente también mostró su amplia experiencia del tema y sostuvo que “no habrá impacto ambiental” con la construcción del Tren Maya. De esa manera desmintió a las mal intencionadas instituciones que dicen lo contrario.

4.- El Economista. Acaso la disciplina que más domina Obrador es la economía, ya que a pesar de reportes preocupantes de bancos, calificadoras y especialistas que advierten sobre el riesgo que enfrenta la economía mexicana, el sabio Presidente mexicano dice que no hay nada de qué preocuparse. ¿Por qué? Porque “todo va requetebién”.

Pero además, el iluminado Presidente confirmó que “lo suyo, lo suyo” es la economía. Y es que sin que nadie en el gabinete saltara, diseño su propio Plan Nacional de Desarrollo.

5.- El Psiquiatra. En este caso es más evidente la sabiduría presidencial. Y es que conocedor de los trastornos de conducta en la sociedad toda. Obrador hizo uno de los mayores aportes a la psiquiatría de todo el mundo. ¿Un aporte mundial?

En efecto, AMLO descubrió que los corruptos del mundo –y de México, claro–, se pueden curar en clínicas psiquiátricas. Digno del Nobel.

6.- El experto en Calentamiento Global. El visionario Presidente desmentirá al mundo entero sobre el tabú del calentamiento global y probará que es otro engaño del neoliberalismo. Por eso, mientras que el mundo apuesta por energías renovables, Obrador construye refinerías y apuesta por el carbón. Sin duda otro aporte a la humanidad, que será aplaudido.

7.- El especialista en Geografía Física o “Geomorfólogo”. La lucidez del Presidente mexicano no tiene límite. ¿Por qué? Porque es capaz de ver un lago donde no existe –como en Texcoco–, y de no ver una montaña donde sí existe, como fue el caso del cerro de Santa Lucía.

8.- El Encuestador. Muy pronto atestiguaremos el aplauso mundial al presidente mexicano por descubrir una técnica milagrosa para realizar encuestas, en las que no se preguntará a la gente lo que piensa sino que, con sólo el 1% del voto, los ciudadanos avalarán lo que pida el Presidente.

9.- El Comunicólogo. Al mejor estilo de dictadores como Castro, Chávez y Mussolini, el Presidente mexicano regaló al mundo la nueva manera de comunicar con el pueblo bueno; las “mañaneras”, recurso retórico que, en realidad, sólo sirve para engañar. La verdadera novedad es esa, la manera de mentir sin tener ninguna sanción social.

10.- El Beisbolista profesional. Los mexicanos perdimos un Baby Ruth en potencia pero ganamos a un sabio en el poder. Y es que según el Presidente, fue “prospecto para Grandes Ligas”, pero se lastimó el meñique. “Tenía buen brazo y cubría mucho terreno… salió una línea en un juego, salí por ella, me tiré de cabeza, la cogí, pero me quedó el brazo abajo y el dedo recargado en el cuerpo…”, y debido a esa desafortunada tragedia hoy es el Presidente mexicano.

¿Hasta cuándo nos durará la suerte, a todos los mexicanos, de contar con un sabio en el poder?

Al tiempo.
16 Mayo 2019 04:04:00
¿Cuántos gobiernan tan mal como AMLO?
La pregunta parece provocadora, incluso para algunos podría ser difícil. Sin embargo, si la formulamos a mexicanos de todo el país y, sobre todo, a los habitantes de la Ciudad de México y de entidades como Morelos, Veracruz y Tabasco –entre otros gobiernos de Morena–, seguro la respuesta es muy fácil.

¿Por qué? Porque para para encontrar una respuesta contundente solo basta ver la realidad de la violencia, el crimen, la inseguridad, el secuestro, feminicidios, robos, asaltos; el desempleo y el ambulantaje, la ingobernabilidad, la contaminación…

Y es que no es novedad –como ya lo probamos aquí en otros momentos–, que han fracasado todos los gobiernos en manos de políticos que militan en Morena, empezando por la propia gestión de López Obrador.

Por eso de nuevo hacemos la pregunta: ¿Cuántos y cuáles gobiernos son igual de malos que el de López Obrador?

Para empezar, el de la señora Claudia Sheinbaum, en la capital del país, es un Gobierno que es tendencia en redes no por sus buenos resultados y por la eficacia mostrada por “la científica de la UNAM”, sino porque es una de las peores gestiones que ha tenido la capital del país.

Por ejemplo, el primer trimestre del Gobierno de la señora Sheinbaum es el más violento, con más crímenes, secuestros, robos, asaltos, feminicidios y con el mayor problema de movilidad y ambulantaje.

Todos esos resultados no exaltan a una gobernante que presume ser parte del sistema de investigadores y científicos mexicanos. Y, precisamente ese es el problema.

Y es que resulta que la demagogia de la llamada izquierda mexicana –en realidad la ultraderecha de Morena–, hizo creer a muchos ciudadanos que al llevar a cargos públicos a científicos y académicos reputados, los resultados en el ejercicio de Gobierno serían la excelencia.

Sin embargo, el error está a la vista de todos. Un buen científico y un académico de excelencia no son, necesariamente, buenos gobernantes, buenos administradores y buenos servidores públicos.

Y es que el servicio público es una disciplina tan importante y de tal especialización e importancia que no se puede dejar en manos ni de un político y menos de un académico.

Es un trabajo propio de un especialista en administración pública. Y resulta que, por pura casualidad, en Morena esos especialistas no existen, porque Morena es lo más parecido a la casa de los saqueadores del dinero público.

Por eso el fracaso de Claudia Sheinbaum y de muchos otros gobiernos de Morena.

Pero hay más. Por ejemplo, si revisamos el Gobierno de Morelos llegaremos a la conclusión de que se trata de una caricatura. ¿Por qué? Porque al frente aparece Cuauhtémoc Blanco, un reputado futbolista, pero un ciudadano que parece salido de las alcantarillas de la escala social.

¿Qué está pasando en Morelos? Resulta que la entidad que era el paraíso de fin de semana de los capitalinos hoy es la sucursal del infierno; robos, secuestros, crímenes, cobro de piso y todos los flagelos de la ingobernabilidad.

Pero el terror es aún mayor: la industria motor del estado de Morelos, la inmobiliaria, está en medio del colapso.

Y es que Morelos sube todos los días en la escala entre las entidades más violentas, con mayor inseguridad y con el peor Gobierno del país. Todas las encuestas sobre el de-

sempeño de los gobernadores colocan a Cuauhtémoc Blanco como el peor Mandatario estatal, con los peores niveles de violencia, inseguridad, secuestro, robos, asaltos…

Y las cifras son idénticas en Veracruz y Tabasco, en donde los ciudadanos están cansados de los malos gobiernos de Morena. ¿Hasta cuándo esa pesadilla llamada Morena?

Al tiempo.
15 Mayo 2019 03:00:00
¡Se los dije, son un circo las mañaneras de AMLO!
Apenas el pasado 15 de abril aquí dijimos que las mañaneras de López Obrador son un grosero montaje.

Dijimos que “para muchos”, la esgrima entre Jorge Ramos y el presidente Obrador había sido el mejor ejemplo de la batalla entre un buen periodista –independiente, audaz, crítico y bien informado–, y un presidente en total decadencia, sin más argumentos que el trillado emblema del autoritarismo; “tengo otros datos”.

También dijimos que para otros se trató de una paliza del periodista avecindado en Miami, que lo mismo pelea con López Obrador que con presidentes como Trump y dictadores como Nicolás Maduro. Por eso, muchos mexicanos llevaron a Jorge Ramos a la calidad “de Héroe”, por apalear a un atolondrado López Obrador.

Sin embargo, también dijimos que existe una minoría –entre la que se encuentra el autor de este espacio–, que vemos en las mañaneras un triste espectáculo de circo, pactado entre periodistas como Jorge Ramos y torpes operadores del gobierno de Obrador, quienes de inmediato debieron haber sido echados de sus puestos. ¿Por qué?

Porque sin necesidad expusieron al Presidente mexicano al peor de los ridículos, en cadena nacional, cuando apenas lleva cuatro meses de gestión.

Y, al final, expusimos las razones y las pruebas de que el choque entre Obrador y Jorge Ramos no fue más que un circo, pruebas que hoy reiteramos.

1.- Una premisa central de la comunicación es que no hay periodismo cuando el periodista es la noticia. Y la noticia de la escaramuza entre Obrador y Ramos, no fue lo que dijo el Presidente sino lo que dijo el periodista.

2.- En rigor, vimos al Presidente de siempre y al periodista de todo el tiempo. La diferencia y el contraste, en todo caso, fue el ridículo que todos los días hacen los periodistas mexicanos: timoratos, temerosos y sin talento.

3.- Además, no debemos olvidar que Jorge Ramos es un periodista “de casa”; de los que llamaron a votar por AMLO y se prestaron a crear la especie de que Peña Nieto era el peor presidente y Obrador era el mejor candidato.

4.- Para los que no saben, Jorge Ramos pacta entrevistas y el respectivo cuestionario. Luego, sobre la marcha, deja el guion y hace caer al entrevistado. Eso pasó con el dictador Maduro quien, por lo mismo, abandonó la entrevista.

5.- Y si dudan que Jorge Ramos es o era un periodista “de casa” para AMLO, vale recordar que el Presidente nunca lo metió al saco de “la prensa fifí”, como moteja a sus críticos.

6.- También debemos recordar que Jorge Ramos es empleado de Univisión, filial de Televisa en Estados Unidos. Y nadie debe olvidar que Televisa es el principal aliado del gobierno de AMLO y que recientemente, en secreto, se reunieron el presidente Obrador y Jared Kushner –yerno de Trump–, en la casa de Bernardo Gómez, el número dos de Televisa.

7.- Y aquí es donde aparece la prueba contundente de que fue un circo la participación de Ramos en la mañanera de AMLO, circo que se salió de control para el Gobierno mexicano cuando el Presidente fue incapaz de sumar y restar.

8.- Y es que la pregunta clave para un periodista como Jorge Ramos, no era lo que todos conocemos –el sexenio más violento–, sino que “la pregunta” era sobre el pacto secreto entre AMLO y Trump en la casa del 2 de Televisa.

9.- ¿Por qué el audaz, crítico, independiente y bien informado, Jorge Ramos, no hizo la pregunta clave? ¿No es de risa loca que el periodista del momento haya olvidado la pregunta más importante para los gobiernos de México y Estados Unidos?

10.- Que nadie se equivoque, el choque entre Ramos y Obrador no fue una confrontación real entre un periodista crítico y un aprendiz de dictador. En realidad fue un circo en donde el maromero cayó al vacío sin red de protección.

Por lo anterior, ese 15 de abril preguntamos: ¿Hasta cuándo la torpeza de los operadores presidenciales seguirá exponiendo al presidente al escándalo público? ¿Hasta cuándo el engaño de periodistas a modo?

¿Y, qué creen? Que el jueves 9 de mayo, Brozo confirmó el engaño y también fue apaleado. Por eso volvemos a preguntar: ¿hasta cuándo?

Al tiempo.


14 Mayo 2019 04:01:00
¡‘Me canso Ganso’, grosero culto autoritario de AMLO!
Uno de los signos más cuestionables en democracia es el autoritarismo presidencial.

En los años 60 y 70, la vieja izquierda mexicana y luego la derecha del PAN, criticaron los preocupantes signos autoritarios de los presidentes Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría y José López Portillo.

Eran gobiernos autoritarios, represores y vengativos; gobiernos que no toleraban la crítica, no respetaban la división de poderes y mantenían al pueblo “en un puño”, ya que no aceptaban los contrapesos y menos la división de poderes.

Y precisamente para combatir a esos gobiernos despóticos, hace más de medio siglo las llamadas izquierdas y la derecha del PAN pelearon con uñas y dientes para hacer realidad la alternancia en el poder, la división de poderes y el sufragio efectivo.

Lo preocupante, sin embargo, es que cuando se hizo realidad la división de poderes, la alternancia en el poder y el sufragio efectivo –entre muchos otros signos de una naciente democracia mexicana–, a una importante porción de la sociedad ya no le gustó esa democracia y, mediante engaños, votaron por el regreso de la antidemocracia, por la vuelta al autoritarismo y a favor de un déspota en el Gobierno federal.

En efecto, la victoria electoral de López Obrador y sus desplantes autócratas en los primeros cinco meses confirman dos realidades vergonzosas; a muchos mexicanos enamorados del autoritarismo y la antidemocracia que, al mismo tiempo, gustan de ser engañados por un profesional del engaño, como AMLO.

Pero el clímax del autoritarismo y el despotismo de Obrador –tara que en los dos casos convierte al Presidente en un autócrata peor que Díaz Ordaz–, son públicos cuando grita en la plaza pública o en las mañaneras el brillante eslogan de “me canso ganso”.

Sí, el “me canso ganso” no es un chiste, un recurso retórico ni tampoco una joya del refranero popular. Se trata de una potente expresión del autoritarismo más ramplón que –curiosamente– no solo retrata al mayor autócrata mexicano –el Presidente–, sino que ofende a los contrapesos y a la democracia toda.

Y es que cuando el Presidente grita “¡me canso ganso!”, al tiempo que blande la diestra repetidamente de arriba hacia abajo, el mensaje que manda es el de un tirano, un dictador y/o un rey, al que no le importan los contrapesos y menos los contrarios; tirano que impone su voluntad con todo el peso del poder del Estado.

Y, claro, el mensaje también lleva implícito un grosero colofón. Es decir, el Presidente grita “¡Me canso ganso…” y deja implícito el típico: “y háganle como quieran!”.

Frente a eso obliga preguntar.

¿Esas son expresiones propias de un demócrata; de un político tolerante e incluyente, que escucha; capaz de reconocer en los otros una pizca de razón?

ºLa respuesta es un rotundo “no”. López Obrador no es un demócrata, tampoco un político tolerante y menos un mexicano formado en la cultura política de la llamada izquierda mexicana.

El de Obrador, en realidad, es el talante autoritario de un déspota, un dictador o un autócrata. Y es que en el diccionario de Obrador no aparecen –y no existen–, las palabras democracia, tolerancia, transparencia, honestidad y menos crítica.

Y la crítica es precisamente la mayor deuda del Gobierno lopista. Y es que para López Obrador los críticos son sus peores adversarios y la crítica es su peor enemigo.

Por eso, en los primeros seis meses de Gobierno ha lanzado feroces ataques cibernéticos contra algunos de sus principales críticos: el más reciente de ellos Víctor Trujillo, periodista y comediante motejado como Brozo, que si bien fue un lopista claro en los tiempos de campaña, hoy se ha convertido en crítico severo. Es decir, abrió los ojos.

Antes han sido estigmatizados en redes el historiador Enrique Krauze, y los periodistas Pablo Hiriart, Denise Dresser, Jorge Ramos y el autor de esta columna, entre otros.

Al final de cuentas queda claro que la regresión autoritaria que vivimos es una de las mayores amenazas en la historia mexicana; una amenaza autoimpuesta por una sociedad que se niega a los básicos democráticos. ¿O no?

Al tiempo.
13 Mayo 2019 04:01:00
¡Seis meses y no hay un solo acierto de AMLO!
Dice el reputado The New York Times que no han llegado los cambios en el gobierno de López Obrador.

Y si los milagros prometidos no han llegado en los primeros 162 días de la gestión “lopista”, lo cierto es que no llegarán en todo su gobierno.

¿Por qué?

Porque la terca realidad “cachetea” todos los días a un gobierno de caricatura, al extremo de que son cada día más los analistas, intelectuales y aplaudidores de AMLO que se percatan del gravísimo error que cometieron al confiar y promover la victoria del tabasqueño.

Pero también es cierto que no hace falta esperar las malas noticias que sobre el nuevo mandatario mexicano publica el reputado The New York Times, para percatarse de que la realidad nos regala “un fracaso anunciado”. ¿Por qué a 162 días de iniciado el Gobierno de la dizque izquierda mexicana es irreversible el fracaso anunciado?

Las razones son demoledoras.
1.- Porque el Presidente no es un profesional de la administración pública y, nos guste o no, es una suerte de analfabeta funcional.

2.- Por tanto, se rodeó de inexpertos e ignorantes de las disciplinas del gabinete. Por ejemplo, en Pemex despacha un agrónomo; en Trabajo la hija de un par de amigos del Presidente; en Energía una recaudadora de la campaña, y en Comunicaciones dice despachar un hombre senil que no ata ni desata. Sólo por citar algunos casos.

3.- La mayoría de los encargados de despacho son amigos, cuates y cuotas de quienes ayudaron en la campaña de AMLO; sin embargo, esos cuates y cuotas no garantizan la eficacia que exige el cambio y menos los resultados prometidos.

4.- Todo ello ante la proliferación, en el gabinete, de las peores prácticas del servicio público: el enriquecimiento inexplicable. Ya se documentaron las pillerías de los más jóvenes del gabinete; los jóvenes Alcalde y Meyer, hijitos a los que papi premió con un cargo gracias a la amistad presidencial.

5.- Pero acaso el mayor problema del gobierno de Obrador sea el propio Obrador. ¿Por qué? Por un sutil detalle que hace la diferencia. El problema se llama autoritarismo y el más afectado por ese mal es el propio Presidente.

6.- Sí, resulta que el presidente Obrador arrastra un serio problema de personalidad que lo hace creer, suponer e imaginar que es el depositario de la verdad y la sabiduría divinas; casualmente todas características de un dictador.

7.- Frente a esa realidad, toda aquella ocurrencia del Presidente –por disparatada que sea–, debe ser ajustada a la realidad, de lo contrario, peor para la realidad.

8.- Así, sin una sola evidencia, AMLO decidió tirar el NAIM porque imaginó un inexistente caso de corrupción. Y, sin medir consecuencias –a costa de su propio gobierno–, tiró el aeropuerto, lo que detonó “la ruina que vemos” en la economía mexicana.

9.- Y es que al tirar la mayor obra pública de la historia mexicana, el presidente Obrador dinamitó la economía toda y la confianza en México.

10.- Por eso hoy están al borde del colapso industrias fundamentales para el desarrollo nacional y cuyo fortalecimiento costó décadas: las industrias turística, automotriz y de la construcción.

11.- Por eso el desempleo galopante y el crecimiento geométrico de la inseguridad y la violencia.

12.- Y si a todo lo anterior le añadimos que el Presidente mexicano se empeña en destruir los contrapesos democráticos –somete al Congreso, a la Corte y a los gobiernos estatales–, entonces asistimos a la combinación perfecta para crear miedo y hasta pánico entre inversores internos y externos.

13.- Y sin inversores la economía se derrumba, y sin los contrapesos democráticos no hay certeza, y sin respeto a la ley viene la ingobernabilidad.

Por todo eso no aparece un solo acierto en el gobierno del AMLO. Todo son errores, fallas y tropiezos.

Siempre lo dijimos: ¡Obrador es un peligro para México!

¿Así o más claro?

Al tiempo.
10 Mayo 2019 04:05:00
¡En Dos Bocas, AMLO se dispara en la cabeza!
El viejo refrán mexicano le acomoda “como anillo al dedo”. ¿Por qué?

Porque el presidente López Obrador parece que no entiende nada en las materias energética, económica y de inversión, y porque nadie de sus cercanos es capaz de advertirle la catástrofe a la que lleva al país.

En pocas palabras, “está viendo el terremoto y no se hinca”. Y es que mientras que industrias fundamentales para el desarrollo y el empleo acusan un colapso inminente –automotriz, turismo y construcción–, y México pierde ocho lugares en la escala como destino seguro para la inversión extranjera, el Presidente “batea” a las tres empresas invitadas para construir la refinería de Dos Bocas.

¿Y eso qué significa? Que Obrador confirma al mundo financiero y a los inversionistas foráneos que México no es confiable y resulta un peligro para sus inversiones. Dicho de otro modo, manda al diablo a los inversionistas; los invita a que se lleven su dinero a países serios, en donde se respeta la ley y la democracia.

Pero la tragedia anunciada no termina ahí. Como saben, la construcción de la refinería Dos Bocas fue entregada, sin licitación, a tres poderosos grupos extranjeros –los consorcios Bachtal-Techint, Worley Persons-Jacobs y Technipy KBR–, los que concluyeron que era imposible la construcción de una refinería como la propuesta por Obrador, por un costo de 800 mil millones de dólares y en un plazo de construcción de sólo tres años.

El mensaje de los empresarios resultó demoledor para el Gobierno de López Obrador. ¿Por qué?

Primero, porque el propio Presidente dijo que las cuatro empresas seleccionadas –una de ellas no quiso saber nada porque consideró como una locura la propuesta de Obrador–, eran las mejores del mundo, las más serias y reconocidas.

Segundo, porque luego resultó que no, que esas empresas se pasaron de la raya, no solo por el costo sino por el tiempo de construcción.

Tercero, porque las propias empresas “bateadas” por el Presidente concluyeron que el de Obrador no es un Gobierno serio, además de que lo integran ignorantes absolutos de la materia energética.

Y, cuarto, porque le queda claro a los inversionistas mexicanos y del mundo entero que el Gobierno de Obrador se mueve a partir de ocurrencias, la mayoría de ellas, sin pies ni cabeza.

Y el mejor ejemplo de que incluso lo más reputados inversionistas mexicanos buscan oportunidades fuera de México, es el caso de Carlos Slim, quien apunta importantes programas de desarrollo de sus empresas en Europa, de manera específica en España.

Pero la segunda parte de la tragedia de la refinería Dos Bocas es que una vez que el Gobierno rechazó todas las propuestas de empresas privadas –porque es imposible construir una refinería con sólo 8 mil millones de dólares y en sólo tres años de construcción–, el Presidente anunció que serán Pemex y la Secretaría de Energía las encargadas de construir la refinería.

En este caso el mensaje que manda el Presidente mexicano ya supera todo lo imaginable y entramos al terreno de la ficción, si no es que de lo sobrenatural.

Es decir, lo que está proponiendo López Obrador es –literal–, un milagro, lo cual lo confirma no como un Presidente sino como un mesías.

Y es que según todos los expertos que han analizado el tema de la refinería Dos Bocas, la construcción se llevará por lo menos 10 años, el costo será cercano a los 20 mil millones de dólares, la planta será inviable porque Dos Bocas es el peor lugar para una refinería y, sobre todo, el proyecto será un fracaso total porque México no cuenta con la tecnología para ello.

Todo lo anterior, sin contar con la inviabilidad financiera.

En realidad López Obrador se dispara un balazo en la cabeza con la obstinación de construir Dos Bocas; un suicidio político que le dará a sus adversarios suficientes municiones para combatirlo de manera despiadada en la segunda mitad de su Gobierno.

Y es que, en política, aún no hay quien haga milagros.

Al tiempo.
09 Mayo 2019 03:51:00
¡Reprueban AMLO y todos los gobiernos de Morena!
No, cuando decimos que un gobierno está reprobado no estamos hablando de popularidad.

En realidad hablamos de eficacia, la cual se mide a partir de los resultados en el ejercicio del poder. Y es que según los estudiosos de la llamada “gobernabilidad”, una gestión de Gobierno es plenamente legítima sí y solo sí resulta eficaz en la solución de los grandes problemas.

¿Y cómo se mide la eficacia?

El único termómetro son los resultados de la gestión de Gobierno. Y, por eso –porque en cinco meses de la gestión de AMLO no hay un solo resultado positivo–, hoy podemos decir que el de López Obrador es –a nivel federal–, un gobierno reprobado.

¿Lo dudan?

Está reprobado por destruir el mayor número de empleo, con casi 500 mil perdidos en cinco meses y por provocar el mayor desempleo en el arranque de cualquier gobierno; reprobado en la inversión, al grado de que la Bolsa de Valores vive su peor momento en 20 años; reprobado como destino de inversión, ya México cayó ocho lugares en el puntaje de inversión externa y reprobado en transparencia, ya que asignó, sin licitar, casi el 80% del gasto de Gobierno. Además de que está reprobado en la caída de industrias fundamentales como la automotriz, que está al borde de colapso; la industria turística, que vive la peor crisis en décadas y la industria de la construcción, que está paralizada. Y si fuera poco, la violencia y el crimen viven momentos históricos al alza.

En pocas palabras, no existe un solo resultado positivo en el gobierno de López Obrador.

Pero si vamos al Distrito Federal, la locuaz jefe de Gobierno, Claudia Sheinbaum –una de las preferidas de AMLO y también de Morena–, resultó un fracaso total.

Fracasó en la seguridad y la violencia, ya que Ciudad de México avanza como una de las más inseguras y es la entidad en donde se comete el mayor número de feminicidios y en donde el desempleo es de escándalo; fracaso en la movilidad, en la atención al transporte colectivo, Metro y en el desbordamiento del comercio ambulante, que inunda la capital.

Todo ello sin olvidar las alcaldías “gobernadas” por Morena –Iztapalapa, Xochimilco, Tláhuac y Cuauhtémoc–, que están entre las más violentas del país y en la donde el crimen organizado está fuera de control y “el cobro de piso” es el pan de cada día.

La Ciudad de México es una capital sin ley, en donde todas las formas del crimen y la violencia se han disparado respecto al gobierno de Miguel Mancera, una gestión que hoy quisieran muchos capitalinos, ante el desastre de la administración de Morena y de la señora Sheinbaum.

Pero hay más.

Entre los gobiernos estatales peor calificados están –según una encuesta de Arias Consultores–, los de Tabasco, Veracruz y Morelos; los tres en donde Morena es el partido en el poder y cuyos mandatarios estatales no son más que vulgares “juanitos” impuestos por López Obrador.

El peor de todos es el gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, el exfutbolista que como alcalde de Cuernavaca resultó un desastre y como gobernador lleva al estado a la ruina.

Según la medición de Arias Consultores, el exfutbolista ocupa el último lugar en la calificación de los 32 mandatarios estatales. En pocas palabras, es el peor gobernador de todos.

Por eso, no es casual que en Morelos ocurran atentados como el registrado la mañana de ayer, en donde un matarife disparó contra una multitud, durante una protesta en la plaza principal de Cuernavaca, a plena luz del día y a metros de donde era entrevistado un secretario del Gobierno estatal. Un evento como ese sólo muestra la tragedia que vive Morelos, la ingobernabilidad total.

También en los últimos lugares de mal gobierno aparecen el mandatario de Veracruz, Cuitláhuac García y el de Tabasco, Adán Augusto López.

Así o más claro el fracaso de Morena, de AMLO y de la locuaz y corrupta Cuarta Transformación.

Al tiempo.
08 Mayo 2019 03:49:00
¡Igual que AMLO, en MORENA todos mienten y engañan!
En política es altamente rentable imitar al jefe. Pero en el México de hoy parece epidemia la imitación al Presidente.


Y si el Presidente gusta de faltar a la verdad y engañar, en su gabinete y su partido mienten y engañan; si el Presidente oculta la realidad, la modifica o la manda al diablo para imponer su propia realidad, entonces en su Gobierno y su partido modifican la realidad.

Si el Presidente violenta la Constitución, en Morena y en el Gobierno federal y en los gobiernos estatales de Morena la violentan.

Incluso parece que políticos y gobernantes de Morena se han contagiado de esa peculiar pulsión de mentir y han sido atacados por un extraño virus que los hace aparecer como tontos; picazón y enfermedad que también alcanzó a los aplaudidores y fanáticos del nuevo Gobierno.

Y es que, repentinamente, en los centros de poder de Morena no sólo se han vuelto cínicos, sino que recurren a la antidemocracia, al clientelismo y a la patanería; todas conductas que antaño eran vistas como el extremo al que podían caer políticos y gobernantes del PRI, PAN y PRD; conductas que hoy son “normales” en el partido Morena.

Y los ejemplos sobran

1.- Apenas hace horas, las “benditas redes” divulgaron un video en donde el jefe de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, arenga en la plaza pública a votantes de un proceso electoral, a los que ofendía y engaña.

¿Por qué?

Porque promete que, a cambio del voto a favor de su candidato, dará el presupuesto necesario por parte del Senado de la República. Sin embargo, se trata de un engaño y una grosera mentira.

Y es que, en primer lugar, el otorgamiento del presupuesto a un municipio, estado o entidad pública, es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados y no del Senado y menos de un senador como Ricardo Monreal. Por tanto, el senador Monreal engaña a los electores.

En segundo lugar, resulta que según las reformas en materia electoral –Ley General en Materia Electoral; Artículo 7 fracción VII– es delito electoral grave –que amerita prisión– ofrecer dinero público a cambio del voto.

Por tanto, lo que vemos en el video –en donde Monreal promete dinero a cambio de votos para su partido– es una violación a la Ley Electoral que debe llevar al jefe de los senadores de Morena a prisión.

2.- En Veracruz, el gobernador Cuitláhuac García se mimetiza cada vez más con el comportamiento de un Presidente que viola la ley y que parece peleado con la transparencia.

Ayer, el diario digital @ContrapesoC dio a conocer la primicia de que al Gobierno de Cuitláhuac García habría solapado a un grupo de policías presuntos criminales que huyeron luego de una ejecución extrajudicial.


Es decir, policías estatales habrían dado muerte a un hombre, en lugar de remitirlo a la autoridad correspondiente. Solo uno de los uniformados fue detenido, en tanto la autoridad estatal permitió que escaparan otros policías.
Pero no es todo, el Gobernador de Veracruz ordenó a toda la prensa local censurar el hecho para que, de esa manera, nadie pudiera reclamar.

Pero no termina ahí el escándalo

También en días pasados, Cuitláhuac García anunció la compra de decenas de patrullas para la seguridad estatal. Hasta ahí aplaudible. Sin embargo, cada patrulla costó más de un millón de pesos y el Gobernador se niega a revelar los datos del proveedor. Es decir, también está peleado con la transparencia.

3.- Y el pasado lunes, el fiscal general, Alejandro Gertz Manero –Fiscal General de la República–, no solo enfureció sino que respondió con una patanería propia de un rey cuando un reportero cuestionó su estado de salud. Y, claro, la pregunta nunca fue respondida.
Lo cierto es que en Morena la nueva realidad es que el engaño, la mentira y la negación de la realidad son las monedas de uso cotidiano. O si se quiere, vivimos la degradación de la política y del poder.

Al tiempo.
07 Mayo 2019 03:50:00
¡La marcha y los lopistas enojados e intolerantes!
El signo que distinguió la movilización del pasado domingo no fue el número de participantes y tampoco la potencia del sonoro “¡fuera, fuera, fuera!” que le recetaron muchos de los protestantes al Presidente.

No, los signos fueron lo temprano y reiterado de la protesta, la creciente pérdida de credibilidad en el nuevo Presidente –apenas con cinco meses en el Gobierno–, y el enojo e intolerancia de los lacayos de López Obrador.

Incluso algunos de esos mozos de espuelas llegaron al extremo locuaz de calificar como “antidemocrática” y hasta “golpista” una de las más saludables expresiones democráticas; la protesta callejera, en tanto que otros de plano “desbarraron” al cuestionar el color de la piel de los manifestantes y su estatus social, como si los derechos ciudadanos fueran distintos entre los diferentes en nivel social y color de piel.

En el primer caso, pocos se han percatado de que la del domingo 5 de mayo fue la tercera manifestación en protesta por las decisiones equivocadas del presidente Obrador. Y ese, precisamente, fue el primero de los signos que distinguió la marcha; que las protestas se produjeron desde antes de la toma de posesión, lo cual confirma un Gobierno fallido desde su arranque mismo.

¿Por qué la protesta social cuando el mandato de AMLO era “nonato”? ¿Por qué a dos, tres y cinco meses de iniciado? La respuesta la conocen todos. Porque el de Obrador es un Gobierno que no cumplió la elevada expectativa que le vendió al elector; porque hoy son más los mexicanos pobres, más los desempleados, los sin techo, los sin futuro, los secuestrados, robados, despedidos del sector público; porque hoy es mayor la inestabilidad política y económica y en general, porque estamos peor que cuando estábamos peor.

Y los sondeos de opinión confirman lo que en todo el mundo es ley; que un Gobierno que no cumple lo que ofrece y que no es productivo, es un Gobierno que no es plenamente legítimo; es un Gobierno que poco a poco se derrumba a los ojos ciudadanos.

Es decir, el ejercicio del poder desgasta profundamente y el ejercicio equivocado del poder desgasta totalmente. Y si lo dudan, esperen ver en dos o tres años si no las protestas serán generalizadas. El segundo signo es precisamente ese, el ánimo reiterado de la protesta ciudadana.

Y es que también muy temprano –a días de la victoria electoral de AMLO–, los ciudadanos se percataron de que los partidos opositores están convertidos en pesados fardos; sin posibilidad alguna de reaccionar frente al poder absoluto de Obrador.

Por eso, ese formidable anticuerpo ciudadano llamado “sociedad civil” reapareció saludable y potente y está en donde debe estar; en la calle, en la trinchera de la protesta, para defender los derechos y las libertades; en la primera línea del rescate de la democracia que Obrador amenaza con destruir.

Sólo basta recordar que en la segunda mitad del siglo pasado, esa misma sociedad civil empujó el nacimiento del PAN y del PRD –entre otros partidos–, que hicieron posible la caída del viejo PRI y la llegada de la democracia, la pluralidad y la libertad de expresión.

Por eso llama poderosamente la atención el tercero de los signos que distinguió la movilización ciudadana del pasado domingo. Nos referimos a la epidemia de intolerancia y estupidez, que lo mismo picó al secretario Javier Jiménez Espriú, que a legisladores y “periodistas” aplaudidores de AMLO.

La intolerancia y la estupidez fueron tales que en una fea muestra de racismo no pocos lacayos lopistas cuestionaron que los manifestantes hayan sido ricos, de clase media alta y hasta que todos tienen la piel blanca. Alguno que otro de esos imbéciles se quejó, incluso, de que esos manifestantes “blanquitos” –muy prieto él– no hayan protestado por los 43 y por otras tragedias sociales.

Lo cierto es que el maniqueísmo, el racismo y el fanatismo enfrentaron a los contrarios en la lucha no de clases sino de las redes; antes, durante y después de la marcha del pasado domingo.

Sin embargo, los lacayos de AMLO fueron abandonados en la plaza pública cuando, inesperadamente, una luz de sensatez iluminó a López Obrador quien, en la mañanera de ayer, terminó por aplaudir la marcha. Y apenas es el inicio de un sexenio de protestas. Y es que el de López Obrador es ya un Gobierno fallido, les guste o no a sus lacayos.

Al tiempo.
06 Mayo 2019 04:00:00
¡Un año de censura, difamación y calumnias de Obrador!
Hace justo un año, por instrucciones del entonces candidato presidencial de Morena, López Obrador, uno de sus principales aplaudidores, Julio Hernández, detonó la más feroz campaña de censura, difamación y calumnias que se recuerde, contra un periodista mexicano.

Ese periodista, curiosamente, no solo es uno de los más críticos de Obrador sino que por más de 30 años ha firmado la presente columna.

En realidad la persecución no fue una sorpresa para mí. Semanas antes, otro periodista vinculado con Morena y directamente con Obrador, me había advertido sobre una persecución en marcha, contra Ricardo Alemán.

“¡Te van partir la madre… cuídate; tienen todo listo!”, me dijo. Explicó que “la persecución” en mi contra había iniciado “porque Andrés está muy encabronado con lo que escribes… te recomiendo que le bajes”, sugirió.
Luego dijo que habían buscado hasta debajo de las piedras, con amigos, parientes y malquerientes, “porque te quieren fuera de los medios antes de la elección de julio”.

No encontraron nada.

Por eso, urgido por cumplir la encomienda, Julio Hernández retorció una conversación en redes y la hizo aparecer como amenaza a Obrador.

Lo demás lo conocen todos; Morena y operadores de la candidatura presidencial de AMLO pagaron millones de pesos para convertir en tendencia mundial –en redes– la campaña de censura, difamación y calumnias contra Ricardo Alemán.

Se trató de la mayor campaña en redes –en todo el mundo– contra un periodista; campaña montada por un partido político y un candidato presidencial; campaña para callar y desacreditar al mayor crítico de Obrador.

Luego vino la amenaza a los medios. Los sicarios mediáticos de siempre –al servicio de Obrador– hicieron lo que siempre han hecho: amenazar a los dueños de medios si contrataban a Ricardo Alemán.

Ya con López Obrador como presidente electo, no solo siguieron la difamación y la calumnia, sino que se sumó una reiterada amenaza de muerte.

Por eso, en respuesta a la persecución, la censura, la difamación y la calumnia, decidimos la creación del Diario Contrapeso Ciudadano, un proyecto que se movería por dos vías paralelas, la digital y la impresa.

Para el proyecto impreso de Contrapeso Ciudadano, durante semanas se negoció con un importante grupo económico. Todo avanzó sobre ruedas ya que los empresarios temían que el nuevo Gobierno llevaría a la ruina al país, como todo lo confirma hoy.

Sin embargo, un día se cancelaron las pláticas. ¿Por qué? Reaparecieron la censura y la presión política del presidente electo contra los empresarios.

El proyecto digital de Contrapeso Ciudadano siguió y vio la luz días antes de la toma de posesión del nuevo Presidente. Durante esas semanas, no pocas voces –algunas muy cercanas a Obrador–, me propusieron un acercamiento con el presidente electo.

Lo rechace.

¿La razón? Querían de rodillas a uno de los mayores críticos de Obrador. Y es que llegaron al extremo de proponer que “¡solo bastará una foto tuya entrando a la casa de transición… con eso tenemos”. Era inaceptable.
Ya con López Obrador como Presidente constitucional, la persecución de Estado, la difamación y la calumnia de Estado se incrementaron. Los sicarios presidenciales hablaron con dueños de medios para advertirles del enojo presidencial si contrataban a Ricardo Alemán.

El nombre del mensajero y el detalle de las pláticas las confirmaron cuatro dueños de medios. “¡Te quieren fuera…!”, fue la conclusión.

Pero no terminó ahí la censura, la persecución y la difamación.

En los primeros cinco meses de Gobierno de López Obrador han sido atacadas –de manera sistemática y con miles de bots identificados con las granjas pagadas por el Gobierno de AMLO–, los espacios informativos, digitales, del Grupo Alas; Contrapeso Ciudadano, La Otra Opinión y Letra Roja.
Durante cinco meses, dos y hasta tres días por semana tiran una, dos o los tres espacios digitales de Ricardo Alemán; siempre para tratar de censurar opiniones y noticias críticas a Obrador. Todo está documentado; cada ataque, su origen, duración y objetivo.

No sabemos hasta dónde llegará la locuaz censura del Gobierno de Obrador; no sabemos cuántos periodistas, opinadores e intelectuales más serán perseguidos, difamados y calumniados…

Lo que sí sabemos es que, a un año del linchamiento, no nos callaron y no nos van a callar.

Al tiempo.
03 Mayo 2019 04:04:00
¡Guardia Nacional: fracasada e ilegal!
Apenas han transcurrido cinco meses del nuevo gobierno y parece que a nadie importa que todos los días el nuevo presidente violenta la Constitución, de manera pública y a los ojos de todos.

Y una de las más escandalosas violaciones la vimos en cadena nacional, cuando el presidente Obrador acudió a Minatitlán para poner en marcha la Guardia Nacional, una semana después de la masacre de 14 personas.

El escenario más bien pareció un montaje, ya que arrancó una fuerza pública que, si bien tiene rango constitucional, aún no existe porque no se han aprobado sus leyes reglamentarias.

Y si no existen las leyes que reglamentan la Guardia Nacional, el banderazo de salida que anunció el Presidente no es más que un montaje.

Y es que según especialistas, al ordenar la entrada en operación de la Guardia Nacional, el Presidente no sólo viola la Constitución –que juró respetar y hacer respetar–, sino que burla las facultades del Poder Legislativo, encargado de elaborar y aprobar las leyes reglamentarias de un cuerpo de seguridad que, de manera obligada, debe respetar el Presidente.

Pero lo más grave es que ante la inexistencia de la ley que reglamenta la actuación de los efectivos y jefes de la Guardia Nacional, resulta no sólo ilegal sino inconstitucional el despliegue de esos efectivos. ¿Por qué?

Porque comete un delito todo policía, militar o marino que actúa al margen de la ley y al amparo de una institución inexistente, que no cuenta con su respectiva reglamentación y menos directrices operativas y presupuestales.

Así, por ejemplo, una detención puede ser combatida por los detenidos ante la presunción de que se trató de un secuestro; la baja de un criminal puede ser considerado como un asesinato y, en general, todo el cuerpo represor conocido como Guardia Nacional en realidad pudiera ser considerado como un grupo criminal.

Pero el problema va mucho mas allá.

¿Qué dicen de esa ilegalidad los partidos opositores; los legisladores de esos partidos; los ministros de la Corte? ¿Por qué todos callan; por qué solapan a un presidente que violenta de manera flagrante la Constitución?

Está clara la complicidad de opositores, legisladores y ministros de la Corte, que ven pasar las violaciones a la Carta Magna y permanecen callados.

Pero hay más.

Una revisión elemental de los primeros resultados de la Guardia Nacional –en los lugares donde ha empezado a operar–, demuestra que se trata de un cuerpo de seguridad fallido, incluso antes de nacer.

¿Lo dudan?
En febrero pasado el Gobierno federal detectó los 17 municipios más violentos del país; con los mayores niveles de criminalidad. Por eso, poco después desplegó 10 mil 200 efectivos, entre policías federales, militares y marinos.

Se trató de una suerte de ensayo de lo que serían los operativos de la Guardia Nacional, cuya creación no había sido aprobada. Es decir, que el Gobierno federal puso en operación a un cuerpo de seguridad, sin estar en la Constitución y sin leyes reglamentarias.

Sin embargo, una primera revisión arroja un fracaso escandaloso. Es decir, que en 10 de los 17 municipios en los que se experimentó el despliegue de una “Guardia Nacional Patito” se incrementaron la violencia y el crimen.

Por ejemplo –y siempre según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publica–, en Reynosa, Tamaulipas, los homicidios violentos se dispararon en 225%; en Monterrey, Nuevo León el alza fue de 33%; en Salamanca y Celaya, Guanajuato le violencia se elevó 20% y 17%, respectivamente; y en Ciudad Juárez, Chihuahua, la violencia subió 15%...

¿Cual es la conclusión?
Resulta contundente: hoy la Guardia Nacional que opera en Minatitlán y en los municipios más violentos del país no sólo es ilegal, sino que resultó fallida, aún antes de nacer.
Al tiempo.
26 Abril 2019 03:57:00
¡La estupidez como forma de gobierno!
La Real Academia define al “estúpido” como una persona carente de inteligencia, torpe, necio y aturdido.

Por tanto, una “estupidez” es un comportamiento carente de lógica y del más elemental sentido común.

Entre los sinónimos de “estupidez” aparecen “estolidez”, “necedad”, “estulticia”, “tontería”, “imbecilidad” e “idiotez”.

Y viene a cuento la definición del adjetivo calificativo –empleado por lo general de manera despectiva–, porque no son pocos los analistas políticos, opinantes y estudiosos de la nueva realidad mexicana que con frecuencia regresan a dos temas impensables en los gobiernos mexicanos recientes.

El primero tema es el descubrimiento de un lenguaje inusual para referirse al presidente López Obrador, sobre todo en las redes sociales. Cada vez es más frecuente encontrar adjetivos calificativos despectivos de mayor intensidad –más agresivos y ofensivos–, lo que supone que poco a poco se pierde el respeto a la figura presidencial.

El segundo caso es la competencia entre integrantes del partido Morena, el Gabinete presidencial, legisladores, gobernadores y hasta el Presidente, en una suerte de competencia por decir la mayor tontería posible.

Otros escriben que el neogobierno, su partido, legisladores y políticos, “participan en una reñida competencia por decir la mayor estupidez posible”.

Y si no es una competencia por la mayor estupidez, tiene todas las características para serlo. ¿Lo dudan?

1.- Por ejemplo, en días recientes el propio Presidente pareció un activo competidor cuando jugueteó con la posibilidad de que Juan Gabriel aún vive.

2.- Días antes López Obrador había tropezado ante la pregunta de un periodista que rebatió si creía que los ciudadanos que exigen paz y el fin de la violencia criminal “son conservadores”. Ante rostros estupefactos el Presidente dijo que sí, lo que motivó una cascada de burlas porque se entendió que “la paz es fifí”.

3.- Hace horas, legisladores de Morena propusieron la genialidad de que no se venda cerveza fría, para reducir el alcoholismo. Si la cerveza se vende a temperatura ambiente, reducirá su consumo. La paliza no se hizo esperar.

4.- Es un clásico de la estupidez –acreditado a los señores Riobóo y Espriú–, defender un lago inexistente en Texcoco y no ver en Santa Lucía un cerro que elevó en 12% el costo de las pistas.

5.- En su lucha contra los corruptos, el Presidente propuso que los ciudadanos denuncien a sus vecinos ricos, “porque la fantochería de los corruptos los delata”.

6.- El “yo tengo otros datos”, propio de la justificación presidencial para evadir el incumplimiento de sus promesas, ya es etiqueta en redes sociales, tono de celulares, y marca para decenas de memes.

7.- Los legisladores de Morena –diputados federales, locales o senadores–, son particularmente creativos. Una de sus genialidades fue la de proponer que las mujeres se queden en casa, para evitar agresiones sexuales.

8.- Otros promueven una reforma constitucional para que las mascotas puedan heredar los bienes de sus dueños.

9.- También aparecen locuaces senadores de Morena que han propuesto reglamentar la venta de uno de los más típicos alimentos mexicanos: las carnitas, porque son un agravio de la Conquista española a la mexicanidad.

10.- Y no han faltado aquellos carentes del más elemental sentido común que han propuesto incluir entre los delitos federales el de ser un árbitro vendido, que haga ganar a un equipo de futbol mediante malas artes.

Parece infinita la lista de las estupideces dichas por líderes, políticos, legisladores y seguidores de Morena y del Gobierno de López Obrador, que han convertido al poder y la política en una competencia nacional para descubrir al político o gobernante más imbécil.

Y si a eso le agregamos la creciente pérdida de respeto a la figura presidencial –Presidente al que hoy muchos insultan y califican de todos los modos despectivos posibles–, entonces podemos concluir que asistimos a la pauperización de la política y los políticos.

Es decir, nos gobierna el lumpen político.

Al tiempo.
25 Abril 2019 03:52:00
De AMLO a los medios; ¡castigo si critican!
No sabemos si por ignorancia o por traición del subconsciente autoritario, lo cierto es que en la mañanera de ayer el Presidente reconoció que castigará con cancelar la publicidad oficial a los medios críticos.

Sí, censura y castigo como los que aplican a los medios críticos los dictadores bananeros de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, por citar tres casos.

Y si tienen dudas, vale recordar lo que dijo López Obrador en la mañanera del 23 de abril de 2019, a pregunta expresa de un periodista que cuestionó sobre la política del nuevo gobierno en materia de publicidad oficial.

Dijo el Presidente: “Hay que tomar en cuenta todos los criterios, desde luego no solo el alcance y la cobertura que tengan los medios. Hay que tomar en cuenta también, su profesionalismo, su objetividad y eso habría que verlo con mucho cuidado, para que no se piense que hay censura.

“No va a haber censura, para nada. Somos libres, y además es muy bueno el debate”. Hasta aquí lo que dijo Obrador.

¿Qué significa lo anterior?

En términos reales asistimos a una regresión de más de 500 años, a la vuelta de la censura previa, impuesta por los reyes católicos en La Pragmática del 8 de julio de 1502 y que fue una de las primeras leyes de censura del mundo, en la que se establece claramente la forma en que el Estado y/o la Iglesia católica leían los textos destinados a su publicación, y luego de revisar lo que hoy sería su “profesionalismo” y su “objetividad”, permitían su publicación o los mandaban a la pira.

La diferencia entre La Pragmática de los reyes católicos de hace 500 años y la censura previa anunciada hoy por AMLO, es que el Gobierno de la Cuarta Transformación decidirá cuáles medios son “profesionales” y “objetivos” y, a partir de esa decisión desde el poder, les darán patrocinio oficial.

Más aún, los medios críticos del Gobierno de Obrador serán condenados a la muerte por hambre, en tanto que los aplaudidores podrán recibir el favor presidencial en dinero. ¿Recuerdan el “no les pago para que me peguen”?

El problema es que tanto el Presidente como su equipo de comunicación y su vocero son ignorantes de los básicos del periodismo moderno. Y es que el profesionalismo de un medio –seas escrito, electrónico o digital–, no lo determina ninguna autoridad, sino que es una facultad social.

Es decir, lo determinan los usuarios que compran, leen, ven o escuchan a tal o cual medio, a partir de su profesionalismo y de la utilidad social.

Cuando el Gobierno pretende convertirse en censor del profesionalismo y la objetividad, en realidad pretende castigar a los críticos. ¿Por qué?

Porque a partir del poder presidencial, cuando Obrador censura a un medio o periodista, en realidad condena al medio o al periodista a la persecución y linchamiento en redes, con todo el peso del poder presidencial.

Pero hay más. El Presidente y sus colaboradores tampoco entienden que los seres humanos llegan al mundo equipados con capacidades y libertades naturales, como la de pensar y la de expresión.

Nadie, en México y el mundo, puede ser limitado en su capacidad de pensar y de expresar sus pensamientos. Ese derecho se conoce como libertad de expresión. Y la corona de la libertad de expresión es la crítica que, a su vez, es el emblema del género periodístico de opinión.

¿Saben, el Presidente y sus amanuenses mediáticos lo que significa la opinión? Seguramente no. Y para que lo entiendan recurrimos al clásico de Salvador Ochoa Olvera, “Derecho de Prensa”, quien así define la crítica.

“La crítica –al igual que la opinión–, no tiene por qué apegarse a hechos veraces. Sólo son los hechos los que deben estar fundados en la verdad, en la realidad de los mismos.

“No es más que un soberbio desatino pretender sujetar la crítica a la existencia de hechos: es válido criticar el manejo del presupuesto para la salud pública si se percibe que no se dispone de medicamentos suficientes para atender a la población, sin que para ello demuestre que ha habido peculado.

“En síntesis, es claro que la crítica no requiere apoyarse en hechos verdaderos, pues –de ser así–, no sería crítica: sería, en todo caso, crónica.

“Obviamente toda opinión o crítica propiamente dicha, tiene como límite que, en sí misma, no constituya algún tipo penal, como el ataque al derecho de terceros a la moral, la perturbación del orden o de la paz públicos.

“La crítica debe ser el resultado de disertaciones y análisis y es tan diversa como emisores haya”. Hasta aquí la cita textual.

Queda claro, lo que pretende López Obrador es condenar a los medios al aplauso fácil o a la muerte por hambre, cual dictador bananero.

Al tiempo.
24 Abril 2019 03:37:00
¡Un periodista es peor que un criminal, según AMLO!
La conclusión parece descabellada, sin embargo, la terca realidad se encarga, todos los días, de confirmarla.

Y es que para López Obrador –tanto en tiempos de campaña como en los primeros meses como Presidente–, resulta más molesto, peligroso, indeseable y hasta intolerable un periodista y un medio crítico que un criminal.

El presidente LÓPEZ Obrador cuestiona y difama todos los días a periodistas y medios críticos, mientras que no toca ni con el pétalo de una rosa a matarifes y bandas del crimen organizado que atemorizan de manera permanente al país entero.

A los delincuentes y criminales –sean de cuello blanco o cuello sucio–, el Presidente les propuso una suerte de “borrón y cuenta nueva”, mientras que a periodistas y medios críticos los persigue mediante campañas de difamación, insulto y calumnias, sea en las mañaneras, sea en redes.

A los criminales el Presidente les propuso una amnistía unilateral que ha cumplido a pie juntillas –al extremo de que en los primeros cuatro meses de Gobierno no ha detenido un solo cabecilla criminal–, en tanto que durante ese mismo tiempo su Gobierno presiona diario a empresas mediáticas para desemplear periodistas críticos.

En sOlo cuatro meses, el Gobierno de López Obrador ha prometido a los criminales que no serán perseguidos pero el Presidente mismo persigue mediante el SAT a empresas mediáticas que no se pliegan al aplauso fácil y al elogio sin freno. También en este caso, el de la persecución por parte del SAT, el diario Reforma es perseguido.

Y, en el colmo de la persecución a las ideas y a la crítica por parte de un Gobierno populista con tintes dictatoriales, el Gobierno de Obrador ordenó congelar las cuentas de las empresas que elaboraron un documental sobre El Populismo en América Latina, mientras que el Gobierno federal no ha congelado una sola cuenta bancaria de los barones del crimen y el narcotráfico.

Igual de delirante resulta que mientras que al arranque del Gobierno de López Obrador el mismísimo Presidente prometió que no habría persecución de criminales, paradójicamente arreció la persecución de periodistas y medios que cuestionan los excesos retóricos, las mentiras y la banalidad del Gobierno de López Obrador, que da tumbos sin ningún proyecto claro.

Y viene a cuento el tema porque apenas en la mañanera de ayer, López Obrador se lanzó de nuevo contra el diario Reforma –convertido en el más crítico de su gestión–, al que mandó un mensaje que resulta intolerable en toda democracia; le pide rectificar su línea crítica.

Luego que un periodista cuestionó la insensibilidad presidencial ante una masacre como la de Minatitlán –en donde incluso fue acribillado un bebé–, López Obrador respondió molesto que la prensa no le va a dictar la agenda, menos el diario Reforma y sentenció furioso: “Si sigue así ese periódico, va a terminar en un pasquín, ojalá y rectifique”.

Está claro que se trata de la nueva amenaza presidencial al diario que en los últimos meses se ha convertido en el más crítico del nuevo Gobierno, junto con El Universal y El Financiero.

¿Y, por qué una amenaza?

Porque al buen entendedor, pocas palabras; resulta que el mensaje lanzado por el Presidente contra el diario Reforma es idéntico al lanzado contra los periodistas que realizan la cobertura de las mañaneras: “Si se pasan ya saben lo que sucede”, en alusión a la persecución en redes.

Es decir, que si Reforma y otro medios no le bajan a la crítica, serán perseguidos con todo el peso del Estado. Una amenaza intolerable por donde se quiera ver.

En pocas palabras, asistimos a lo impensable; la guerra que lanza el presidente López Obrador contra sus críticos; contra los medios y periodistas críticos, a los que el Presidente considera más peligrosos que el propio crimen organizado.

Pero la persecución presidencial no es sólo contra Reforma. En los últimos días, el diario digital @ContrapesoC ha sido perseguido de manera sistemática por los bots presidenciales. ¿Por qué tal persecución?

Porque Contrapeso incomoda a Obrador por su línea editorial. ¿Por qué atacar a un modesto medio digital, si no le importa a nadie?

Y se equivoca de nuevo el Presidente; los enemigos de su Gobierno son las mentiras presidenciales, su incontinencia verbal, su ignorancia y su incapacidad para gobernar. Al tiempo.

23 Abril 2019 03:52:00
¡Obrador entregó el país al crimen!
No es una casualidad que todas las formas de la violencia criminal se hayan

desatado en el primer trimestre de 2019, justo al arranque del gobierno de López Obrador.
Y no es casual porque en política –y en casi todos los eventos sociales–, nada es producto de una bendición divina o de una maldición terrenal. Lo cierto es que todo o casi todo tiene su origen en una decisión política, certera o equivocada, de quienes conducen los destinos de un pueblo.
Así, por ejemplo, muchos ingenuos suponen que el estallido de violencia que hoy vivimos en todo el territorio nacional al arranque del gobierno de Obrador, es parte de una decisión unilateral de las bandas criminales que orquestaron una suerte “de bienvenida” al nuevo presidente.
Es decir, que según “los maromeros” de Morena –aquellos que a toda torpeza presidencial encuentran una explicación ideal–, y los fanáticos del nuevo gobierno, creen que los criminales “están calando a Andrés” quien dotado de una sabiduría infinita no persigue al crimen para no provocar un baño de sangre.
Otros defensores de Obrador –quizá los más bobos–, suponen que cuatro meses es un suspiro “para terminar con el cochinero” que dejaron 40 años de gobiernos neoliberales, en una suerte de premonición de que Obrador gobernará durante otros 40 años para acabar con tal cochinero.
Lo cierto es que, les guste o no a unos y otros, el origen de las matanzas por todo el país, del trimestre más violento de la historia y, en general, la causa del estallido incontenible de la violencia la conoce bien el presidente López Obrador quien, incluso, a través del pensamiento napoleónico, en su momento fustigó al gobierno de Peña Nieto.
Dijo Obrador en un mensaje de su red social de Twitter –el 13 de mayo de 2017–: “Napoleón decía: si el crimen y los delitos crecen, es evidencia que la miseria va en aumento y que la sociedad está mal gobernada”. Aplica.
Y por supuesto que hoy aplica el diagnóstico certero de Napoleón, pero aplica en el propio gobierno de AMLO quien ayer exigía al gobierno de Peña Nieto lo mismo de lo que hoy carece el gobierno de Obrador; eficacia en la lucha contra el

crimen.
Sin embargo, lo que no dice y menos reconoce el presidente mexicano es que en su gestión no solo se incrementó la ineficacia gubernamental sino que los criminales fueron perdonados aún antes de que Obrador llegara al poder, de manera formal.
¿Qué quiere decir lo anterior?
Que si hacemos memoria recordaremos que desde los tiempos de campaña el entonces candidato Obrador anunció por todo el país que brindaría protección a los criminales mediante una amnistía unilateral del gobierno.
Desde todos los frentes –políticos y sociales–, y en todos los tonos se le advirtió al candidato Obrador sobre los peligros de ofrecer amnistía a las bandas criminales; un perdón adelantado, unilateral y sin

condiciones.
Como saben, la respuesta de López fue la soberbia y la delirante esperanza en la buena fe de los criminales a quienes, ya como presidente en funciones, prometió no perseguir. AMLO perdió cinco meses de transición en promesas y milagros

engañabobos.
Dicho de otro modo, resulta que en los hechos, el nuevo presidente mexicano “entregó la plaza” a las bandas de narcotraficantes, secuestradores, tratantes de personas, ladrones de combustible y, en general, al crimen organizado.
Y la respuesta está a la vista de todos.
Vivimos el trimestre más violento en la historia; se contabilizaron casi 12 mil muertes violentas de diciembre de 2018 a marzo de 2019, el secuestro se disparó a más de 50% en todo el país, se producen matanzas por donde quiera y, en los hechos, se legalizó la venta, consumo y distribución de droga. Sin contar con infiernos como los de Veracruz, Guanajuato y Tamaulipas, por citar solo tres casos.
Por eso obliga preguntar: ¿Por qué los criminales habrían de abandonar los rentables negocios del crimen? ¿Cuál es el incentivo? ¿Servirán de algo los salmos bíblicos, llamados de buena voluntad y promesas de que los criminales serán

intocables?
No, la única manera de combatir al crimen es con la fuerza del Estado, les guste o no a los conservadores del gobierno de Obrador.
Al tiempo.
22 Abril 2019 03:18:00
¡Violación tumultuaria de AMLO, a 10 artículos constitucionales!
No es uno, ni tres, ni cinco; son al menos 10 artículos constitucionales los que violenta el presidente Obrador con el memorándum histórico que firmó para dizque “derogar” la reforma educativa.

¿Memorándum histórico…?

Sí, se trata de un documento que recogerá la historia como la mayor violación constitucional de un presidente; monumento al autoritarismo, la autocracia y al desprecio por las instituciones –a las que, de manera literal, AMLO mandó al diablo–, junto con la democracia toda.

Y es que una primera revisión muestra que el memorándum presidencial viola, por lo menos, los artículos 1, 3, 4, 16, 49, 72, 73, 87, 89 y 135 constitucionales. ¿Lo dudan?


1.- En primer lugar, el presidente Obrador viola el Artículo 87 que dicta, de manera textual, los términos de la protesta presidencial ante los poderes Legislativo y Judicial. “Protesto cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanan…”. Nada de ello ha

cumplido.

2.- También violenta el Artículo 16 constitucional que establece que todo acto de gobierno “debe fundarse” y “motivarse”. Es decir, el presidente debe fundamentar las leyes en las que se apoya toda decisión o instrucción a sus colaboradores y los motivos para ello. Curiosamente el memorándum no se fundamenta y menos expone sus motivos a partir de las leyes.

3.- El presidente viola el párrafo tercero del Artículo 1º Constitucional que impone al Ejecutivo la obligación de respetar los derechos humanos y la educación de los niños, lo cual ignora el memorándum.

4.- Obrador viola la fracción tercera del Artículo 3º Constitucional que ordena la evaluación obligatoria para el ingreso, promoción, reconocimiento y permanencia en el servicio profesional, al servicio del Estado.

5.- El presidente también viola el Artículo 4º Constitucional, al colocar a la CNTE sobre los derechos de los niños y niñas que, según la Carta Magna, “tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral. Este principio deberá guiar el diseño, ejecución, seguimiento y evaluación de las políticas públicas dirigidas a la niñez”.

6.- AMLO también viola el Artículo 49 Constitucional que define la división de poderes, entre Ejecutivo, Legislativo y Judicial, y prohíbe que un solo individuo pueda ostentar más de uno de esos poderes. En el memorándum el Presidente se asume como dueño de los tres poderes.

7.- También viola el Artículo 72 de la Constitución, que detalla el proceso legislativo para elaborar leyes, reformarlas y derogarlas. El memorándum borra dicho precepto.

8.- De igual manera, el memorándum de AMLO viola el Artículo 73, que enumera las facultades legislativas exclusivas del Congreso en diversas materias, entre ellas la educativa. El presidente no puede cambiar el sistema educativo mediante un memorándum.

9.- Obrador viola el Artículo 89 que establece las facultades exclusivas del presidente, entre ellas la de ejecutar las leyes que expida el Congreso. Nunca dice que puede “derogar” ley alguna y menos mediante memorándum.

10.- Y el presidente viola el Artículo 135 Constitucional que determina cuál es el órgano del Estado facultado para reformar la Constitución y cuál es el procedimiento para ello. El presidente no está facultado para reformar la Constitución a su antojo, y menos mediante un memorándum.

Como queda claro, el citado memorándum es de campeonato, ya que por lo menos violenta 10 artículos constitucionales, todo un récord de presidente mexicano alguno.

Por eso la pregunta: ¿Qué sanción amerita una violación multitudinaria de la Constitución, como la que llevó a cabo el presidente López Obrador?

Al tiempo.
17 Abril 2019 03:33:00
¡Presidente, pare de mentir y de violar la Constitución…!
No, aquí no pretendemos violentar la moral del Presidente mexicano. Lo cierto es que cuando exigimos que Obrador “pare de mentir” y “respete la Constitución” es porque el Presidente juró respetar la Carta Magna y sus leyes.

Y es que cuando Obrador habla en las mañaneras y en el país, el que habla es el Presidente de los mexicanos. Por eso, en tanto mandatario al que los mandantes llevaron al cargo de presidente, Obrador se debe conducir con verdad, honestidad y apego a la Constitución y sus leyes, como la educativa.

Sin embargo, los hechos demuestran todo lo contrario. Todos los días el Presidente miente; todos los días difama, insulta y calumnia, no sólo a periodistas y medios sino a empresarios, políticos y servidores públicos.

Lo grave es que el poder absoluto que ha concentrado el Presidente lo aleja día con día de la realidad y lo muestra no como jefe de las instituciones democráticas, sino como el tirano de una vulgar dictadura bananera; virreyzuelo que cree en el gesto autoritario de “¡hágase!”, sin importar la ley.

Más, López Obrador convirtió en caricatura su promesa de “no mentir y no robar”. ¿Por qué? Porque todos los días miente –según distintas empresas que miden sus discursos mañaneros y la veracidad de ellos–, y por lo menos 40% de sus dichos son falsos o verdades a medias.

Y no se digan los 50 puntos que Obrador anunció contra la corrupción y que son otra caricatura de un gobierno autócrata, en el que 8 de cada 10 contratos se entregan sin licitación y en el que abundan los cuates las cuotas.

Y de seguir con los números que hoy muestra su récord de mentiras, el Presidente mexicano pronto será campeón mundial de la mentira, arriba del presidente Trump y del expresidente Bush –de Estados Unidos–, dos grandes mentirosos de la historia reciente.

Y si dudan del elevado nivel de mentiras de Obrador, vale recordar que mintió cuando se enfrentó al periodista Jorge Ramos –sobre el número de muertes violentas en su gobierno–; mintió cuando habló de las estaciones de gasolina en donde supuestamente era más barato el combustible; mintió sobre el número de empleos creados en su gobierno y sobre la amenaza a periodistas.

Pero ayer, luego de las mentiras mañaneras, el presidente Obrador cometió una de las mayores violaciones constitucionales y, al mismo tiempo, formuló una de las mayores mentiras, mentira que lo confirma como dictador. Resulta que por la vía “de un memorándum” Obrador desapareció los poderes Legislativo y Judicial y promovió una de las mayores violaciones constitucionales que haya impulsado presidente alguno.

¿La mayor violación constitucional?

En efecto, el Presidente “firmó un memorándum” en el que instruye a distintas dependencias federales –SEP, Segob y SHCP–, a violentar la Constitución y sus leyes –leyes educativas–, aprobadas por el Congreso.

¿Recuerdan la toma de protesta de AMLO ante el Congreso?

Sí, prometió respetar y hacer respetar la Constitución y sus leyes. Hoy falta a ese mandato constitucional y, por tanto, el Congreso debe exigir su destitución por “traición a la patria”, en tanto los secretarios de Estado que lleven a cabo lo propuesto por el Presidente en el memorándum, deben ser llevados a juicio político. Es decir, el Presidente pasa por alto al Congreso y a la Corte –y por ello viola la Constitución–, para matar la reforma educativa de Peña Nieto; toda una maniobra para la cual contó con la complicidad de la mafiosa CNTE.

En realidad asistimos a un grosero montaje dictatorial en el que la CNTE fue inflexible en el Congreso, lo cual le dio a Obrador el pretexto de pasar por alto a los poderes Legislativo y Judicial y se convirtió en virtual rey, que hace y deshace, sin contrapeso alguno. Y, también por eso, el Congreso debe iniciar la destitución de presidente Obrador, por incitar a su gobierno a violar la Constitución, toda un “sabadazo de Semana Santa”.

Por eso las preguntas. ¿Dónde están los partidos opositores? ¿Dónde la crítica de intelectuales y opinantes; dónde los académicos y estudiosos de la democracia?

Está claro que arrancó la destrucción de la democracia mexicana y que son muchos los que por omisión, ceguera y comisión serán responsables.

Al tiempo.
16 Abril 2019 03:32:00
¡Obrador confiesa y azuza linchamiento a periodistas!
Aquí lo dijimos hace casi un año; el 10 de mayo de 2018.

Luego de que fuimos linchados por órdenes de López Obrador, en la despedida de Milenio escribimos: “Detrás del linchamiento en mi contra está la mano de Morena –lo hemos probado–, el partido más interesado en callar nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que significa para la democracia la eventual llegada al poder de López Obrador.

“Lo preocupante del caso es que los incitadores al linchamiento en mi contra, son los mismos que se dicen de izquierda; aquellos que en los años 60, 70 y 80 cuestionaban –por ejemplo–, el golpe a Excélsior, a El Día; los que gritaban contra la “prensa vendida”; los que acusaban a los gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, de represores, censores y violadores de la libertad de expresión, del derecho a disentir y a criticar”.

Volvimos al tema en el Itinerario Político de ayer lunes al documentar que el encuentro entre Obrador y Ramos –que terminó en choque–, era parte de un montaje que se salió de control y que hizo tropezar al presidente cuando el periodista se salió del guion, como suele hacerlo.

Y es que no se debe ignorar que a la casa presidencial y, sobre todo, a las mañaneras de Obrador, no asiste nadie que “no sea palomeado” por voceros y estrategas presidenciales.

A ningún reportero, palero o aplaudidor se le otorga “el privilegio” de preguntar al Presidente si no se sabe qué preguntará y, por tanto, Obrador no le otorga la palabra a ningún reportero, conductor, articulista o columnista, con el cual no se haya pactado la participación y lo que va a decir o preguntar.

Además, una fuente de Palacio Nacional confirmó que la participación de Jorge Ramos fue pactada –arreglada–, y que el periodista se salió del guion y que el Presidente no supo manejar la situación. Por eso la crisis.

Pero si a pesar de todo lo anterior tienen dudas, basta ver el montaje de “un palero” –que no reportero–, que en la mañanera del lunes censura la participación de Jorge Ramos –del viernes previo–, y “le puso el balón” al presidente para que Obrador hiciera la más grave confesión de los primeros cuatro meses de gobierno.

¿Cuál es la confesión?

Salió del propio Presidente y supone, palabras más, palabras menos, que “los periodistas que se pasen de la raya” serán linchados por las redes del Presidente; las redes que lincharon a Ricardo Alemán el 10 de mayo de 2018. Entonces eran redes del candidato y hoy son las redes del Presidente.

Así lo dijo López Obrador, de manera textual: “… un columnista dice que Jorge Ramos es mejor periodista que ustedes. Yo no creo. Ustedes son prudentes, si ustedes se pasan ya saben lo que sucede. Pero no soy yo, es la gente”.

¿Qué significa lo anterior?

Es la confesión de que “las benditas redes” del entonces candidato presidencial y del hoy Presidente, están listas para linchar a todo aquel “periodista imprudente que se pase de la raya”.

¿Eso quiere decir que Ricardo Alemán se pasó de la raya? ¿Quién marca la raya; el Presidente? ¿Por eso el Presidente le pidió a empresarios de prensa y otros medios que no contrataran a Ricardo Alemán?

Lo cierto es que asistimos a la confesión presidencial de que desde el poder será castigado todo aquel que critique al Presidente y a su gobierno. Es decir, que el Gobierno de Obrador es la versión moderna de la Inquisición.

Pero hay más. Si partimos de “la chabacana” concepción presidencial de que “ustedes son prudentes y si se pasan, ya saben lo que sucede”, podemos suponer que Jorge Ramos era considerado “prudente” cuando fue invitado a las mañaneras y cuando le permitieron preguntar al Presidente.

Y como Jorge Ramos “se pasó de la raya” –se salió del guión–, entonces el Presidente azuzó el linchamiento en su contra, linchamiento que movió a miles de bots para insultar al periodista de Univisión.

¿Dudan que fue pactada la participación de Ramos en la mañanera del viernes? ¿Dudan que asistimos a la confesión presidencial de que el nuevo régimen persigue a sus críticos?

¿Hasta cuándo abrirán los ojos los medios?

Al tiempo.
12 Abril 2019 03:18:00
¡Para el FMI, el de AMLO es un gobierno fallido!
A solo cuatro meses de iniciada la gestión del nuevo gobierno mexicano, esa administración le da la razón a sus críticos: se trata de un gobierno fallido.

Y no lo dicen los críticos y tampoco los malquerientes, lo dicen el Fondo Monetario Internacional, las calificadoras, los principales bancos y los expertos en analizar las estimaciones de crecimiento y desarrollo en el mundo.

¿Y por qué consideran que el de AMLO es un gobierno fallido a sólo cuatro meses de iniciado?

Por los errores, las torpezas, las mentiras y, en general, por la incertidumbre generada en los mercados y los inversionistas, a causa de las malas decisiones y las señales equivocadas que manda el gobierno de Obrador al mundo.

Sin embargo, y a pesar de las señales de alarma, el presidente mexicano sigue con la cantaleta de que “él tiene otros datos” y que la economía va por buen camino, además de que miente al dar estimaciones falsas sobre la lucha contra la corrupción, la violencia y, en general, el desempeño de su gobierno.

Y la gestión de Obrador no podía ser visto de otra manera –que como un gobierno fallido–, si todos los días vemos ejemplos grotescos del caos institucional, regaños a colaboradores y peleas en el gabinete presidencial.

Y el ejemplo más reciente lo vimos cuando el Presidente y su secretario de Comunicaciones y Transporte pelearon para saber quién decía la vedad y/o quién mentía sobre las causas reales que derribaron el NAIM.

Dijo Javier Jiménez Espriú –ante senadores–, que no encontró indicios de corrupción y que el nuevo aeropuerto se canceló por inviable, en tanto que el Presidente insiste en que la cancelación se debió a la corrupción.

¿Quién tiene la razón? ¿A quién debemos creerle? ¿Cuáles son los mensajes que manda esa incapacidad de ponerse de acuerdo en el origen de la destrucción de la obra más importante en México en el último medio siglo?

Y la de AMLO no puede ser vista más que como una gestión fallida cuando el Presidente pregunta a la plaza pública –antes que a expertos–, qué debe hacer frente a Trump, quien insulta todos los días a los mexicanos.

No puede ser visto más que como fallido un gobierno cuyos niveles de violencia y criminalidad son propios de un país en guerra –más de 15 mil muertes violentas en solo cuatro meses–, según la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet.

Y es que sólo en un gobierno fallido su presidente se pueden dar el lujo de mentir de manera sistemática y de pelear con los medios, a los que insulta todos los días y les exige derecho de réplica y revelar las fuentes de donde obtienen información.

Sólo en un gobierno fallido se anuncian con bombo y platillo programas y proyectos que, si usted quiere saben de ellos, simplemente no existen. ¿Sabe en qué quedaron los 50 puntos contra la corrupción; las 100 promesas de desarrollo, la Constitución Moral…?

Sólo en un gobierno fallido su presidente destruye la tercera industria generadora de divisas y una de las más importantes en la creación de empleos. Y es que por torpezas y tozudez el presidente Obrador destruyó el trabajo de años para convertir al turismo mexicano en uno de los más importantes del mundo.

Sólo en un gobierno fallido se produce el corte de energía eléctrica en tres entidades del país –un apagón que duró 48 horas en toda la Península de Yucatán– a causa de errores de sus directivos. Y, si no fuera suficiente –y al mejor estilo de Nicolás Maduro–, el Presidente dice que se pudo tratar de un sabotaje.

Nunca, en la historia de México, el arranque de un Presidente había resultado en tal desastre. Y apenas van cuatro meses.

Al tiempo.
11 Abril 2019 03:05:00
¡Los enemigos reales del Presidente!
El pasado lunes, a primera hora, arrancó el infaltable escándalo semanal en el Gobierno de López Obrador.

Desde la Secretaría de Hacienda salió la versión de que el Gobierno federal analiza recobrar el impuesto a la tenencia vehicular, a nivel nacional.

La escandalera llevó a tendencia lo que parecía otra presunta mentira del nuevo Presidente quien, en campaña y como mandatario, prometió en todos los tonos que no habría ningún incremento impositivo o nuevas cargas fiscales.

Frente al escándalo, la mañana del martes el propio Obrador salió al quite y desmintió la versión, propalada por el único que en Hacienda sabe del tema, el subsecretario Arturo Herrera a quien el Presidente desmintió ya en dos ocasiones.

Lo curioso es que AMLO culpó de la falsa versión “a sus adversarios políticos”, quienes habrían sembrado la fake news supuestamente para desacreditarlo. El problema, sin embargo, es que otra vez el Presidente incurrió en una falsedad. ¿Por qué?

Porque cualquier ciudadano con dos dedos de frente sabe que los enemigos y adversarios reales del Presidente no están entre los opositores y menos entre sus críticos. ¿Y dónde están?

Por absurdo que resulte y ridículo que parezca, los enemigos verdaderos de Obrador son el mismo Presidente –sus filias, fobias y su notoria ignorancia–; además de no pocos de los supuestos o reales amigos, aliados y, sobre todo, quienes ocupan algún cargo en su gabinete, su partido y sus leales.

Y es que, a querer o no, el Presidente no sólo vive con el enemigo en casa sino que él mismo es su propio enemigo.

¿Lo duda?

En el primero y acaso, el más letal de los enemigos del Presidente es su propia propensión a la mentira. Nadie duda que Obrador falta a la verdad todos los días; lo nuevo es que ahora la preocupación no son las mentiras, sino el tamaño de esas mentiras. Por eso no pocos han modificado el viejo refrán para dejarlo como sigue: “el peje por su boca muere”.

El segundo enemigo de AMLO está en la ignorancia presidencial. Sobre ese tema resulta penoso que nadie tenga el valor de decirle a Obrador que pare de exhibir que nada sabe sobre la mayoría de los temas de los que habla.

Por ejemplo, hace horas le pidió ayuda para “garantizar el derecho a la salud” de todos los mexicanos. No entiende y nadie le ayuda a entender que el Estado sólo puede garantizar el acceso a los servicios de salud. También hace horas dijo que el precio de la gasolina debe bajar por decreto, lo que confirma que nada entiende sobre las leyes del mercado.

Y en sus diarios pleitos con los medios y sus críticos, Obrador deja ver ignorancia total sobre su papel como mandatario, jefe de Estado y gobierno.

En política, el principal enemigo del presidente es su partido, Morena y la dirigente del mismo, Yeidckol. Morena, como saben, es bote de basura de la clase política; receptáculo de la escoria política; en donde lo mismo conviven violadores de menores que ladrones de cuello blanco y cuello negro; mafiosos, secuestradores y hasta criminales organizados.

Morena es una fuente constante de descrédito, a lo que debemos agregar las peleas sucesorias en el gabinete, otro flanco del descrédito presidencial.

ejemplos sobran; cada día que abre la boca Manuel Bartlett tira el sistema eléctrico del país; cada día que habla Jiménez Espriú, exhibe más mentiras en torno al NAIM, a Santa Lucía y al Tren Maya, y cada que Hacienda formula un pronóstico, tira el peso.

La sucesión presidencial ya está en marcha y entre los aspirantes están Ricardo Monreal, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum, los tres metidos en la guerra más descarnada; guerra que pasa por Puebla y que le podría costar al Presidente y a su partido la derrota en el estado de Puebla.

No, los enemigos del Presidente no son “molinos de viento”; son reales y están en el Presidente mismo, en su partido y su gabinete.

Al tiempo.
10 Abril 2019 03:37:00
¡Mintieron; amaban al PRI represor y antidemocrático!
Primero las preguntas.

¿Se percataron que desde julio de 2018 –luego de la victoria electoral de AMLO–, muchos dizque militantes de la izquierda mexicana se volvieron amantes de todo aquello que cuestionaron a lo largo de medio siglo?

¿Se dieron cuenta que muchos de quienes antaño repudiaban al partido hegemónico y el control de un solo hombre; que rechazaban la descomunal concentración de poder del viejo PRI, hogaño aplauden al partido hegemónico llamado Morena y festejan el poder absoluto en manos de AMLO, además de que justifican el clientelismo que repudiaban en el PRI?

¿Han visto que historiadores, intelectuales, políticos, líderes de opinión y hasta periodistas que por décadas repudiaron los manotazos represivos como los de 1968 en Tlatelolco y 1971 en San Cosme –cometidos por los gorilatos de Díaz Ordaz y Luis Echeverría–, hoy aplauden la nueva versión de Díaz Ordaz, motejado como AMLO?

¿Descubrieron que políticos formados en la dizque izquierda opositora de antaño –como Pablo Gómez, Alejandro Encinas, René Bejarano, Martí Batres y muchos otros–, que repudiaban la militarización de Díaz Ordaz y Echeverría y que por décadas criticaron el populismo rapaz de López Portillo y la persecución de la prensa, hoy aplauden la militarización de Obrador, festejan el intento colonizador de todo el Estado y hasta aplauden que persigue a sus críticos?

En efecto, por si no se han dado cuenta, con la llegada de Obrador al poder presidencial vivimos un México al revés; en donde el viejo PRI hoy se dice de izquierda y se llama Morena; en donde los políticos opositores al viejo PRI hoy están en el poder y se comportan peor que los viejos priistas, con la única diferencia de que cambiaron de cachucha, portan la de Morena.

En efecto, con la llegada de AMLO al poder, intelectuales, historiadores y opinadores de izquierda –que por décadas criticaron al PRI antidemocrático, autoritario, populista y clientelar–, hoy justifican la antidemocracia de Morena, el autoritarismo de AMLO, el clientelismo de su gobierno y el populismo de sus políticas.

Los críticos del militarismo represor de Díaz Ordaz y Echeverría, los que cuestionaron las masacres de Tlatelolco y San Cosme; que condenaron el asesinato de empresarios en Jalisco y Nuevo León, hoy no sólo aplauden la militarización propuesta por AMLO sino que justifican la persecución de empresarios mediáticos y periodistas críticos de Obrador.

¿Es o no un México de cabeza?

Y es que ahora resulta que no pocos intelectuales, investigadores, políticos, mujeres y hombres de la llamada izquierda mexicana engañaron durante medio siglo a la sociedad, toda.

¿Por qué?

Porque resulta que esas mujeres y hombres que por décadas dijeron amar y abrazar la ideología de izquierda; que vivieron del repudio a los autoritarios gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, en realidad amaban a esos gobiernos y sus políticas represoras, autoritarias, populistas y nada democráticas.

Resulta que aquellos que por décadas aplaudieron la política exterior de puertas abiertas a refugiados que escapaban de las dictaduras latinoamericanas y que censuraban a los dictadores golpistas, hoy aman a los dictadores y le dan la espalda a los pueblos oprimidos, como los de Cuba, Venezuela, Nicaragua.

Resulta que el supuesto odio al PRI en realidad era amor a lo más rancio del PRI; amor al poder en manos de un solo hombre; amor al clientelismo, al autoritarismo, a la militarización y la represión; amor a la censura de críticos y a la persecución de opositores.

Resulta que el supuesto amor a la democracia era en realidad amor a la antidemocracia; odio a los contrapesos, a la crítica y al pensamiento distinto; rechazo al derecho a disentir y a criticar.

Durante medio siglo la sociedad mexicana vivió engañada por los dizque opositores al PRI.

Y es que esa dizque izquierda nunca quiso democracia sino que amaba la antidemocracia; amaba las tiranías de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo…

¿Seguiremos en el engaño?

Al tiempo.
09 Abril 2019 03:26:00
¡AMLO repite las lacras que criticó!
Durante sus casi 20 años como opositor, el entonces líder social y eterno aspirante presidencial cuestionó con dureza notable algunas de las peores lacras de la democracia mexicana, entonces en
construcción.

López Obrador criticó, por ejemplo, los intentos del PRI por capturar contrapesos naturales como la Suprema Corte y el Congreso; la militarización y las elecciones de Estado.

Obrador era enemigo de la “prensa vendida” y hasta se asumía como unos fervientes demócratas cuando se trataba de defender la libertad de expresión.

Sin embargo, ya en el poder, queda claro que muchas promesas de Obrador fueron un vulgar engaño y que el candidato que cuestionó los peores vicios del poder hoy es el peor vicio del poder; se convirtió en un presidente AA, autoritario y autócrata.

¿Lo dudan?

1.- Como lo dijimos aquí desde la victoria electoral de Obrador, su objetivo era volver a “la dictadura perfecta”, la del control total del Congreso, la captura de la Corte y el sometimiento de órganos autónomos como el INE, el Tribunal Electoral y la CRE, entre otros. Hoy están muertos los contrapesos y la división de poderes, síntoma de “la dictadura perfecta”.

2.- Y mataron a los contrapesos porque Obrador impuso “fiscales carnales”, “consejeros carnales” y en la Suprema Corte pretende llevar a “ministros carnales”. Es decir, regresará el Gobierno de un solo hombre: la dictadura de partido único y hegemónico.


3.- Por décadas Obrador pidió la renuncia de los presidente Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, por ineficaces y por pertenecer a “la mafia del poder”. Hoy, AMLO busca reelegirse por la puerta trasera de la Constitución, mediante la engañosa y grosera “revocación de mandato”.

4.- Durante años, Obrador sacó raja política de las llamadas “elecciones de Estado”, sea en Tabasco o en las presidenciales. Hoy no sólo hace campaña en las entidades donde habrá elecciones, sino que impone candidatos y prepara a los futuros aspirantes, bautizados como “superdelegados”. La primera elección de Estado en manos de Obrador será la de Puebla.

5.- Como todo aprendiz de dictador, el Presidente tiene como prioridad la destrucción de la prensa crítica y de los críticos. Todos los días lanza dardos envenenados contra medios y periodistas que cuestionan su gestión. Asume un papel idéntico al de los autoritarios Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, que consiguieron una prensa domesticada.

6.- El pasado fin de semana, en Guerrero, AMLO confirmó que vivimos el fin de Estado laico. Cual predicador, fustigó a los infieles y pecadores, a quienes advirtió que no podrán acudir los domingos al servicio religioso, en tanto no hayan expiado sus pecados. ¿Y el estado laico? Nadie parece capaz de exigir y/o reclamar algo al respecto.

7.- Los propagandistas de Obrador se cansaron de exigir a los gobiernos de Fox, Calderón y Peña el fin de la persecución de las bandas criminales mediante militares y marinos. Ya como Presidente, Obrador militariza al país mediante la Guardia Nacional, al tiempo que aplaudidores callan la mentira.

8.- Durante años, López Obrador acusó a Elba Esther Gordillo de ser el símbolo de la corrupción magisterial. Hoy, la profesora aliada del Presidente, no sólo es exonerada, sino que regresará al control mafioso del SNTE. Peor, AMLO también convirtió en sus aliados a la mafiosa CNTE.

Puede resultar interminable la enumeración de lacras que por décadas cuestionó Obrador y que fueron un engaño a toda una Nación.

Hoy, sin embargo, todas esas lacras son parte fundamental de su gestión, un gobierno que no sólo reclutó a lo peor de la clase política –de todos los partidos–, sino que repite los peores vicios del poder.

¿Hasta cuándo seguiremos siendo una sociedad engañada?

Al tiempo.
08 Abril 2019 03:35:00
La ‘prensa fifi’ de AMLO ¡ahora va contra Ciro!
En su pelea contra los críticos de su gobierno, el Presidente no solo “escupe para arriba”, sino que a diario dibuja a su propia “prensa fifí”; medios y periodistas volcados en la peor abyección imaginables.

Sin embargo, lo grave no es que medios y periodistas sean aplaudidores de Obrador. En realidad tienen derecho al lacayismo que les plazca.

Lo cuestionable es que desde Palacio Nacional se instruye a “periodistas afines” para mandar mensajes, golpear y exigir censurar a otros medios y otros periodistas que, también de manera legítima, son críticos de Obrador.

Es decir, el Presidente no solo se empeña en dividir a los ciudadanos, sino que azuza a sus jaurías mediáticas y periodísticas contra algunos de los más profesionales medios y periodistas que, casualmente, son sus críticos.

Y ya mentidos “al deporte” de azuzar medios y periodistas contra otros medios y otros periodistas, el siguiente objetivo del “lopezobradorismo” se llama Ciro, se apellida Gómez Leyva y encabeza las preferencias en radio y televisión en los grupos Fórmula e Imagen.

¿Por qué la persecución contra Ciro Gómez Leyva, luego que desataron rabiosas persecuciones contra críticos como Krauze y el autor de este espacio?

Como saben, a su llegada al poder, Obrador presionó a ciertos medios para dar cabida a sus leales en frecuencias y canales privados de radio y televisión. Un paso idéntico al utilizado por Chávez en Venezuela.

Por eso llegaron a Radio Centro Carmen Aristegui y Julio Hernández –este último premiado por orquestar el linchamiento contra Ricardo Alemán–, mientras los medios públicos –como el IMER y Canal 11–, se convirtieron en vulgares propagandistas de Obrador.

El negocio fue tan malo para los medios privados que pronto su rating cayó al fondo de la tabla. Es el caso de los informativos de Radio Centro, cuyo concesionario reconoció públicamente que la llegada de Aristegui “le hizo perder muchos millones de pesos”.

Entonces se focalizó la guerra contra el informativo más escuchado en la radio matutina y el más crítico: el de Gómez Leyva.

¿Y cómo fue esa guerra?

Resulta que el locuaz concesionario de Radio Centro descalificó los ratings que colocan a Ciro a la cabeza, al tiempo que reclamó esa posición para Aristegui. ¡La risotada fue general en la industria de la radio!

Pero no se trató de otra ocurrencia del concesionario de Radio Centro. No, detrás de la pelea por el rating existen mensajes de chantaje y censura.

¿Y qué quiere decir eso?

De párvulos; el mensaje busca “someter” a los informativos de las frecuencias como Fórmula, por un lado, y “bajarle” el tono a la crítica del informativo estelar, el de Ciro. Claro, con el chantaje del patrocinio.

Y es que para los “genios” de la casa presidencial resulta imposible e impensable que la mayor propagandista de AMLO, la señora Aristegui, haya caído al fondo del rating y un crítico de AMLO esté a la cabeza.

Pero esa fue una primera señal y un llamado a los concesionarios y los críticos. Luego vino el manotazo mediante una vulgar mascarada.

En la mañanera del pasado viernes, desde Guadalajara, los operadores de AMLO impostaron a un supuesto periodista –en realidad activista de Morena–, que preguntó al Presidente si no era hora de censurar a sus críticos.

Y el ejemplo de esos irreverentes críticos fue –según “el periodista”– el informativo nocturno de Gómez Leyva, que transmite la señal de Imagen.

No tardó la respuesta del Presidente –magnánimo y generoso rey–, quien dijo que los medios que no dicen la verdad serán castigados por las redes. Son preferibles los excesos pero imperdonables la perversidad de la “prensa fifí”, según el “perdonavidas” de Palacio, el mismo que lanza golpes bajos, tira bolados a la nuca y patea las espinillas.

¡De locos, periodistas que piden al poder que censure a sus críticos!

Lo simpático del tema es que el Presidente no solo “escupe para arriba”, sino que todos los días dibuja, de cuerpo completo, a su propia “prensa fifí”.

¿Y cuál es “la prensa fifí de AMLO”?

Todos los medios del Estado y buena parte de la prensa, la radio y la televisión que solapan y aplauden la destrucción de la democracia mexicana.

¿Hasta cuándo abrirán los ojos esos medios?

Al tiempo.
05 Abril 2019 03:42:00
¡AMLO entregó el país al narco y al crimen!
Los hechos ocurrieron en los dos extremos del país, con una diferencia de semanas. Y los dos casos son una muestra contundente de que el Estado claudicó en una de sus labores esenciales; la defensa de la vida, los bienes y la seguridad de los ciudadanos.

En el primer caso, la noche del pasado miércoles, en el corazón de la zona turística de Cancún, Quintana Roo, fue quemada una agencia de autos de lujo. ¿La razón? Que los empresarios se negaron a pagar el nuevo impuesto llamado “cobro de piso”.

En el otro extremo, en el municipio de San Pedro, en Nuevo León –el municipio de mejor calidad de vida y conurbado a Monterrey–, otro lote de autos de lujo fue quemado. Idéntica razón, el “cobro de piso”.

Y es que según no pocas ramas industriales, el crimen organizado generalizó un nuevo impuesto; “cobro de piso”, sin que autoridad alguna sea capaz de ponerle freno; sea municipal, estatal o federal. El fenómeno lo padecen desde “la tiendita de la esquina”, hasta los comercios más importantes y se da en casi todos los rincones del país, ante la ausencia del Gobierno.

Otro dato contundente. En 124 días del Gobierno de Obrador, según el Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, en todo el país se han reportado, en promedio, 127 homicidios dolosos por día.

¿Y qué significa tal cifra?

Casi nada, que en los cuatro meses del Gobierno de AMLO se han cometido, en total, 15 mil 748 crímenes violentos; una cantidad superior a los crímenes cometidos por año en el gobierno de Vicente Fox y una cifra que supera por casi 50% la media registrada en los primeros meses de los gobiernos de Calderón y Peña.

Es decir, las bandas criminales actúan por todo el país a su antojo ya que en promedio se cometen cinco homicidios violentos por hora; una cifra que supera las bajas que registraron algunas guerras convencionales.

Más datos demoledores. Una comparación entre las drogas duras incautadas en los primeros meses de los gobiernos de Felipe Calderón, Enrique Peña y López Obrador, confirma que el actual Presidente legalizó, de facto, la venta y distribución de droga en todo el país.

¿Por qué?

Porque el Gobierno federal prácticamente no incautó nada de drogas durante diciembre de 2018 y en los meses de enero, febrero y marzo de 2019. Según esas cifras oficiales, los gobiernos de Calderón y Peña incautaron toneladas de cocaína, mariguana, heroína, goma de opio, metanfetaminas, semilla de amapola y semilla de mariguana. Y la incautación en la gestión de AMLO es de casi cero kilos de todas las drogas.

¿Qué significan esas cifras de escándalo?

1.- Significa que López Obrador entregó el país a los narcotraficantes, a quienes deja hacer, mientras que nadie responde la pregunta clave. ¿A cambio de qué el nuevo Gobierno entregó el país a los criminales?

2.- Significa que, de facto, el Presidente legalizó la venta y distribución de drogas duras en todo el país.

3.- Significa que, en los hechos, se impuso la amnistía al crimen organizado, en su vertiente del perdón a los capos de la droga.

4.- Significa que el Presidente incurre en el delito de “traición a la patria”, ya que declinó una responsabilidad fundamental, en tanto jefe del Estado.

Pero el escándalo no termina ahí. Según el diario digital @contrapesoC las alcaldías gobernadas por Morena, en la capital del país, son las que arrojan los mayores índices de violencia.

De manera abrumadora superan al resto de alcaldías en feminicidios, robo con violencia, homicidios dolosos y secuestros. ¿Por qué en gobiernos de Morena, sean municipal, estatal o federal, reinan la impunidad y la violencia?

¿Será que AMLO entregó el país al crimen y al

narcotráfico?

Al tiempo.
04 Abril 2019 03:42:00
Las redes, el Santo Oficio de hoy
Muchos saben que el músico Armando Vega-Gil recurrió al suicidio porque resultó arrinconado por un mensaje anónimo que lo señalaba como presunto responsable de acoso sexual a menores.

Nadie podrá saber si Vega-Gil era responsable o inocente porque el caso no llegó a la autoridad, porque la denuncia nunca fue presentada de manera formal ante un juzgador competente y porque no existió la posibilidad de que el Poder Judicial pulsara el argumento de las partes para determinar inocencia o culpabilidad del músico.

Tampoco conocimos –y no la conoceremos– la identidad de la presunta atacada, supuesta víctima que lanzó la acusación a través de un anónimo. Tiró la piedra y escondió la mano.

Y no sabremos quién fue porque la acusación se hizo a través de redes sociales –que son el reino del anonimato–, a través de un mensaje sin rostro, sin nombre y apellido, y que luego de la tragedia fue borrado.

Lo peor del caso es que tampoco sabremos si detrás del mensaje subido a la cuenta de twitter #MeTooMusicosMexicanos había una persona real, un ciudadano de carne y hueso, una presunta víctima o si, de plano, se trató de uno mas de los miles y/o millones de bots creados para sembrar odio, para vengar una ofensa o simplemente para estimular una falsa tendencia en redes

Lo que sí sabemos, sin embargo, es que más allá de la justicia de las instituciones, del debido proceso, de la presentación de pruebas a favor y/o en contra del presunto atacante, ya existe un tribunal mediático –el tribunal de las redes–, que además de conocer el caso lo convirtió en tendencia interesada mediante miles de bots que juzgaron y –a ojos cerrados y oídos sordos–, sentenciaron sin ningún rigor legal.

Y es que en los tiempos modernos –tiempo digitales–, las redes sociales son mucho más que un medio de comunicación; son el factótum que premia o castiga, juzgan y sentencian; son los modernos jueces morales, laborales, éticos y hasta estéticos que lo mismo destruyen famas públicas que exaltan supuestas virtudes sacadas del basurero.

Ese poder impersonal llamado redes –que según The New York Times se nutre de más del 90% de cuentas falsas–, movido por bots salidos del anonimato y de la manipulación interesadas, es la versión moderna del Santo Oficio.

En efecto, las redes son un moderno tribunal moral, ético, político y social que lo mismo manda a la pira a los infieles de Morena, que lincha a los críticos del Gobierno de Obrador; que crucifica y manda al cadalso a todo aquel que parezca acosador o perseguidor de mujeres y hasta a quienes disienten de las letras de Juan Gabriel.

Ese tribunal medieval –movido por lo más cuestionable de la condición humana, como el fanatismo, la intolerancia, el odio, el rencor, la envidia, la venganza, la intriga y la mediocridad– es el tribunal que señaló a Armando Vega-Gil, que lo condenó y lo empujó al cadalso.

El mismo tribunal que condenó a Nicolás Alvarado por atreverse a cuestionar a Juan Gabriel; tribunal que sentenció al historiador Enrique Krauze por disentir del presidente López Obrador y es el mismo tribunal que ordenó el linchamiento contra Ricardo Alemán, el autor de esta columna, por ser uno de los más severos críticos de AMLO.

Pero lo que pocos quieren ver y otros se niegan a creer es que el Santo Oficio de hoy, las “benditas” redes, son el más potente instrumentos de manipulación social que ha conocido la humanidad en toda su historia.

Y es que sólo basta pagar a una granja de bots –que pueden estar del otro lado del planeta– para orquestar una campaña de odio, difamación, calumnia y engaño contra el enemigo político no deseado, contra el adversario empresarial señalado o contra el periodista odiado.

Y recibido el pago, se desatan miles o millones de anónimos que viralizan odio, difamación, calumnia y engaño.

Y entonces el odiado, difamado y calumniado se convertirá, durante horas, en enemigo público número uno, entonces se creará la percepción de que ese odiado, difamado y calumniado es la representación terrenal de Satán, y entonces “la plebe” exigirá el despido, el despojo y hasta llevar al cadalso al infiel que cayó en las garras del Santo Oficio.

Por cierto, gracias al Santo Oficio de las redes, Obrador llegó al poder.

Por eso la pregunta: ¿Quién será capaz de acabar con el Santo Oficio y de hacer valer la ley?

Al tiempo.
03 Abril 2019 03:54:00
AMLO: ¡También votan las mascotas y los animales!
Pueden decir misa en el grupo compacto de la casa presidencial; pueden intentar el mayor control de daños en torno a la comparación que hizo de los pobres con mascotas y animales. Lo cierto, es que el Mandatario practica con los ciudadanos pobres, el perverso principio de “la caja de Skinner”, el padre del conductismo.

¿Y eso qué significa?

Que con la zanahoria de los programas sociales, con el señuelo de “alimentar a la mascota y a los animalitos”, Obrador condiciona el apoyo para lo que venga; desde el voto “a pezuña alzada” hasta “la manada” en las urnas.

Lo que no logrará el nuevo Gobierno, sin embargo, es desa-parecer la percepción creciente de que Obrador engaña a los ciudadanos en las mañanas; porque no trabaja para el bienestar de los mexicanos y para engrandecer a México; trabaja para su ambición reeleccionista.

Y si dudan que crece la percepción del engaño colectivo, apenas el fin de semana un ciudadano gritó “mentiroso” al Presidente –en el aeropuerto–, y lo increpó por los montajes mañaneros.

En efecto, López Obrador trabaja arduamente –de sol a sol–, no para lograr el crecimiento económico del país, no para la creación de empleos y menos para consolidar a México como potencia económica; trabaja para su clientela de votos; mascotas a los que alimenta con dinero público y a los que pedirá el voto para su reelección, llegado el momento.

Lo cierto es que la comparación que hizo el Presidente entre mascotas y pobres no fue un tropiezo discursivo y menos un error conceptual;. tampoco fue una confusión al calor de la tensión frente a los medios.

La realidad es que el Presidente ve a los pobres y desposeídos –a los mexicanos de escasos recursos– como clientela manipulable y cautiva a la que debe procurar con dinero público, para los tiempos electorales que vienen.

Y es que según Obrador, esas mascotas y animalitos –los mexicanos pobres–, también votan. Y, para ello, “deben ser pastoreados adecuadamente”.

Es decir, que el nuevo PRI en que se ha convertido Morena, no sólo ratifica el grosero uso clientelar de los pobres, de los que menos tienen, de los más necesitados, sino que los conduce como mascotas y animales adiestrados para responder, de manera afirmativa, cada ocasión que sean requeridos; sea en las urnas, sea en la plaza pública.

Y de esa manipulación grosera y abyecta el Presidente dio muestra clara en su más reciente gira de proselitismo por Veracruz –porque no son giras de trabajo del Presidente sino proselitismo reeleccionista–, cuando preguntó a una audiencia bien adiestrada si debía o no engancharse con Donald Trump.

“¡Levanten la mano los que piense que no debemos confrontar a Trump!”, preguntó. Y la multitud apoyo el dicho presidencial. Luego, en un grito de victoria, AMLO sintetizó al mejor estilo dictatorial: “¡Ese es mi pueblo…!”.

Es decir, el pueblo tiene dueño; los pobres son mascotas del gobernante en turno. Ya antes Obrador había comparado a los seguidores de su causa –en 2012– con perros callejeros, al motejar como “solovinos” a los ciudadanos que creían en su proyecto.

Hoy el Presidente amplió la categoría para la comparación zoológica de los ciudadanos pobres.

Ya no son “solovinos”; son mascotas llevadas al Arca de Noé –del mesianismo de Morena–, en donde caben todas las especies de la creación; votantes a los que alimentará y cuidará un Gobierno que sabe que son incapaces de proveer su alimento. El perverso conductismo de Skinner.

Pero el asunto va más allá de la ofensiva comparación animal de los pobres.

El verdadero problema es la convicción presidencial de que la masa de votantes que construye –con dinero público–, está integrada por débiles mentales, incapaces de pensar por sí mismos; corderos adiestrados y alimentados para el momento cumbre; el voto en la plaza, “a pezuña alzada” o el sufragio “en manada” en las urna; la “manada” de los 30 millones.

Antes votaban los muertos, hoy votarán las mascotas y los animales.

Al tiempo.
02 Abril 2019 03:43:00
¡Regresan censura y elecciones de Estado!
En su más reciente informe, la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, muestra preocupación por el deterioro, en México, de libertades básicas, como la de expresión y por el riesgo que significa el desempeño del
periodismo.

La prensa mexicana, dice la SIP, vive uno de los peores momentos en el último medio siglo a causa de la ola incontenible de periodistas muertos –ante el desinterés gubernamental–, en tanto que señala como preocupante que el nuevo gobierno y su presidente, López Obrador, insulten cotidianamente a los medios y los periodistas.

Pero resulta peor el panorama de los medios y el riesgo que corren los periodistas si tomamos en cuenta que los mexicanos vivimos el regreso de algunas de las peores prácticas mediáticas por parte del gobierno de AMLO. ¿Las peores prácticas?

En efecto, están de vuelta la censura abierta, ordenada desde el poder y las elecciones de Estado, en su faceta mediática. ¿Lo dudan?

El primer caso, el de la censura oficial, lo pudimos probar luego de que el Presidente cometió uno de los mayores tropiezos discursivos de sus cada vez más costosas mañaneras.

Como muchos saben, el Presidente comparó a los ciudadanos pobres y desposeídos con “mascotas” y “animalitos”, a los que el Gobierno debe cuidar y alimentar –y hasta conducir por el buen camino–, ya que son incapaces de salir a buscar el sustento.

Y como era de esperarse, el tropiezo verbal y la convicción personalísima del Presidente –de comparar a los pobres con mascotas y animales que deben ser alimentados– se volvió tendencia en
redes.

Sin embargo, al mejor estilo de viejo PRI, de inmediato aparecieron los infaltables salvavidas; los otrora expertos en “control de daños”.

Y es que desde la casa presidencial –desde Palacio Nacional– se puso en marcha lo más parecido a la “operación borrador”, que consiste en convencer a los amigos, aliados e incondicionales de los medios para que –luego de apretar tuercas y tirar línea–, hicieran el milagro de la desaparición de los dislates
presidenciales.


Y se hizo el milagro; el video y las noticias sobre la fea comparación de los pobres con mascotas desaparecieron de informativos, noticieros, artículos y opiniones de no pocos medios. Y, claro, tampoco fue tema para interrogar al Presidente en “las mañaneras”. El asunto fue reducido a chascarrillo.

Lo más grave, sin embargo, es que no pocos medios –sobre todo los electrónicos–, se prestan a la censura dictada desde el gobierno de Obrador, en tanto los mismos medios muestran una clara complicidad en otra de las taras que están de vuelta en la democracia mexicana y en el nuevo gobierno.


¿Y cuál es esa tara? Poca cosa, se llama “elecciones de Estado”.

Y es que los mismos voceros que pidieron borrar del espectro mediático la fea comparación de los pobres con mascotas, pactaron con esos medios el llamado “Tour de Prensa” para Miguel Barbosa, el impresentable candidato de Morena y del presidente Obrador a las elecciones extraordinarias de Puebla.

Resulta que sin pudor alguno, sin siquiera disimular que se trató de una campaña de medios organizada desde el Gobierno, el candidato Barbosa recorrió casi todos los medios nacionales –de televisión y radio–, como si la elección poblana fuera prioridad de Estado.

Todo ello mientras que en la “mañanera” de ayer lunes, el presidente Obrador negó meter las manos en las decisiones del partido Morena.

Lo cierto es que –por lo menos en lo que hace a la manipulación de ciertos medios a favor del candidato de Morena al Gobierno de Puebla–, la elección poblana arrancó con signos claros de ser una elección de Estado; una elección en donde se presiona, se chantajea o se usa a los medios para el beneficio mediático de un candidato consentido del Presidente.

Pero de nueva cuenta el problema no sólo es de abuso del poder –del Presidente que dijo que sería diferente pero que es igual de autoritario y represor que Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo–, sino de complacencia de los medios sometidos con la zanahoria del dinero público.

Y tiene razón la SIP, vivimos los peores tiempos para la prensa, los medios y los periodistas.

Al tiempo.
01 Abril 2019 03:50:00
¡Presidente, respete a los periodistas, no somos iguales!
Lo primero que debe recordar López Obrador es que, en el terreno político, el Presidente y los ciudadanos no somos iguales. ¿Por qué?

Porque en una democracia representativa, como la nuestra, todos los mexicanos –incluidos los periodistas– somos los mandantes; el pueblo del que dimana el poder, según la Constitución.

Al mismo tiempo y según las reglas electorales, los ciudadanos todos –incluidos los periodistas– mandatamos a López Obrador –mediante el voto–, para el encargo de Ejecutivo federal. Es decir, el Presidente sólo es Mandatario, mientras los ciudadanos somos los mandantes. Y por ese pequeño detalle nos debe respeto.

Lo segundo que debe recordar Obrador es que le obliga el respeto a los ciudadanos, en general, y a los periodistas, en particular, porque jurídicamente no somos iguales. ¿Por qué jurídicamente no somos iguales el Presidente y los periodistas?

Porque cuando López Obrador insulta, difama, calumnia y ridiculiza a los periodistas, en las mañaneras, el que habla es el depositario de la máxima autoridad en México, el Presidente, el mismo que juró respetar y hacer respetar la Constitución.

El mismo que, en su calidad de autoridad, viola los derechos humanos de los periodistas y sus garantías individuales, a pesar de que el párrafo tercero del Artículo 1 constitucional establece que es el Presidente, precisamente, la autoridad responsable de garantizar el respeto a los derecho humanos de los ciudadanos todos, incluidos los periodistas.

Es decir, cuando el presidente Obrador interviene en su carácter de autoridad, en “las mañaneras”, y acusa, juzga y sentencia a periodistas, está violando derechos humanos y garantías individuales fundamentales de esos ciudadanos dedicados al periodismo; cuando acusa, juzga y sentencia a los medios de comunicación –en tanto personas morales–, también violenta sus derechos fundamentales.

En realidad, cuando López Obrador califica a los periodistas como “fifís”, “fantoches”, “conservadores”, “sabelotodo”, “hipócritas” y “doble cara”, el Presidente no sólo calumnia, difama e injuria “a la persona”, sino que violenta algunos de sus derechos humanos básicos, como el buen nombre y su honor.

Lo tercero que olvida Obrador es que cuando el Presidente insulta, difama, ofende y ridiculiza a los periodistas, está violando el Artículo 16 constitucional que, a la letra dice. “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito, de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento”.

Lo cuarto que olvida López Obrador es que en todo Estado existen tres tipos fundamentales de relación entre el ciudadano, las empresas y el poder; la relaciones de “coordinación”, que se da entre civiles y particulares; la relación de “supraordinación”, que se produce entre los iguales del poder; órganos de Gobierno o del Estado, y la relación de “supra a subordinación”, que es aquella relación que se produce entre los particulares –los ciudadanos–, y uno o más representantes del Gobierno o del Estado; el presidente Obrador, en el caso que nos ocupa.

De esa manera, cuando López Obrador actúa en “las mañaneras” en su calidad de Presidente, desempeña el cargo de autoridad ejecutiva cumpliendo con su obligación de “informar” a la ciudadanía en general.

Entonces se establece la relación de “supra a subordinación”, entre la autoridad, por un lado, y los gobernados, por el otro.

Y resulta que, según la doctrina jurídica, en toda relación de “supra a subordinación”, el Presidente o cualquier autoridad de Gobierno o del Estado, no tiene el beneficio de las garantías individuales, porque no actúa como gobernado, sino que desarrolla “funciones de imperio”, es decir, de autoridad.

Por eso, en las “mañaneras”, el Presidente no puede apelar a su derecho de réplica, porque ese es un derecho de los ciudadanos, no del “imperio”, o de la autoridad.

Y tampoco puede difamar, calumniar, ofender y ridiculizar a los periodistas, porque viola la Constitución que juró respetar.

Por todo lo anterior, le exigimos al presidente Obrador que respete a los periodistas, porque no somos iguales.

Al tiempo.
29 Marzo 2019 03:40:00
¡El peor enemigo del presidente!
“¿Qué le pasa al presidente Obrador…?”.

La pregunta es recurrente en comederos políticos, entre líderes de partidos, opinadores y, sobre todo, entre empresarios.

Y es que se generaliza la percepción de que el Presidente, más que ser factor para resolver problemas –que es la tarea fundamental de un presidente–, es un activo generador de conflictos.

Incluso, la preocupación llegó a niveles impensables cuando senadores del PRI pusieron en duda de la salud física y emocional del Presidente, luego del escándalo desatado por la carta al jefe del Estado Español.

Otros, por su parte, dicen que el peor enemigo del Presidente se llama Andrés y se apellida López Obrador.

Lo cierto es que tienen razón quienes consideran que el peor enemigo de AMLO es el propio AMLO. ¿Por qué? Porque lo confirma, todos los días, la terca realidad.

Lo confirma, por ejemplo, la terca y nada sensata destrucción del NAIM, que costó casi 150 mil millones de dólares –un Fobaproa más costoso que el de Salinas–, lo que equivale a 13% del PIB actual.

Lo confirma el empoderamiento de la CNTE por parte del Presidente, quien ahora no contiene al tigre desatado y que amenaza con paralizar al país.

Lo confirma el ensayo de golpe de Estado que juntos llevan a cabo el Gobierno federal –que no impide la violencia que desata la CNTE–, como la propia CNTE y, sobre todo, los diputados de Morena.

Lo confirma el reclamo locuaz a España para que pida perdón a México por la conquista, lo que desató mayores conflictos diplomáticos en años.

Sí, el político llamado Andrés y apellidado López Obrador, es el peor enemigo del presidente Obrador, y lo confirma la terquedad ofensiva –para el Senado–, de reciclar las ternas de impresentables como aspirantes a la CRE.

Lo confirma mantener estacionado el avión presidencial, a un costo de 417 millones anuales, mientras que en los viajes presidenciales –de por lo menos 15 personas que acompañan y cuidan al Presidente–, en líneas aéreas comerciales, arrojará un costo anualizado superior a los mil millones de pesos.

Lo confirma el costo de casi 30 mil millones de pesos, producto del bloqueo de las vías férreas y las carreteras, durante la protesta de la CNTE en Michoacán y en el centro del país; protesta solapada por el Presidente y no sancionada por ninguna autoridad.

Lo confirma la cancelación de la cuarta subasta de largo plazo para la adquisición de energía para la CFE, que significará que no se invertirán en México más de mil 500 millones de dólares.

Lo confirman los abucheos que a lo largo de una semana recibió el Presidente, tanto en un estadio como en aeropuertos y en un mitin en donde la población desmintió a Obrador cuando éste aseguraba que había bajado el precio de la energía eléctrica.

El desempleo reportado por el INEGI en 2019, confirma que la terca realidad va por un lado y los discursos presidenciales por otro; discursos que se han convertido en el peor enemigo del Presidente.

Lo confirman el disparo incontenible en las cifras de muertes violentas –casi 10 mil en 120 días de gobierno–, lo que superan todos los niveles de la historia.

Lo conforman las decisiones arbitrarias de licitar el 74% de todos los contratos del gobierno federal, en sólo 120 días, lo que convierte a López Obrador en el Gobierno más opaco en la historia y podría terminar en el más corrupto de todos los tiempos.

Confirman que López Obrador es el peor enemigo del Presidente, la futura renuncia de tres consejeros independientes de la junta directiva de Pemex, creada a partir de la reforma energética, que convierte a Pemex en empresa productiva del Estado.

Lo confirma la crisis que vive el partido Morena, en donde se manifiesta la peor división de su historia y un choque a muerte entre el líder de los senadores, Ricardo Monreal y la jefa del partido.

¿Dudan que Obrador es el peor enemigo del Presidente?

Al tiempo.
28 Marzo 2019 03:15:00
¡Gracias Presidente!
Gracias, presidente Obrador, porque en los días recientes confirmó lo que siempre dijimos en este espacio: que su Gobierno sería un peligro para México.

Y es un peligro en lo económico, político y social; es un peligro para la democracia y hasta para la diplomacia mexicana.

Gracias, Presidente, porque cometió el impensable acierto de unificar a buena parte de la sociedad y los partidos de España… contra su Gobierno y contra México.

Gracias, porque al exigir que la monarquía española se disculpe con México “por las atrocidades” cometidas en la conquista, confirmó su ignorancia sobre la historia de México; historia que dizque era su fuerte.

Gracias, presidente, porque confirmó que su Gobierno no gobierna sino que es un movimiento político que, con dinero público, sigue en campaña; una campaña que lo llevará a la reelección por la vía de la extensión del mandato.

Y, gracias, porque cada vez son más los mexicanos que se dan cuenta de que su gestión se ha construido sobre una montaña de mentiras; castillo de naipes que empieza a caer a pesar del autoritarismo y la satanización de los medios y los periodistas críticos.

Gracias, Presidente, porque en abono a lo anterior, apenas en 117 días de gestión se ratifica que su apabullante popularidad llegó al techo y empieza a caer. Por eso hoy presenciamos –durante siete días consecutivos– rechiflas, abucheos, silbatinas y gritos de “¡fuera, fuera, fuera!”

Gracias, porque al pelear cotidianamente con los medios, con la prensa y con los periodistas críticos, confirma que lo suyo no es la democracia y menos el respeto a la libertad de expresión; lo suyo es la intolerancia a la crítica y el aplauso a la sumisión y la abyección.

Gracias, Presidente, porque todos los días se empeña en aparecer como gobernante que ejerce el despotismo y el autoritarismo. Y si lo duda, la mejor prueba es el reciclaje de las ternas de “papanatas” que propuso para la CRE. Gracias, porque ratifica su desprecio al Senado –como institución de contrapeso–, y a los senadores; deja claro que prefiere incondicionales e irracionales en el Congreso.

Gracias, porque al comportarse como tirano tropical, le enseña a los mexicanos y al mundo su desprecio a la división de poderes; desprecio al Legislativo y Judicial.

Gracias, Presidente, porque al “pendejear” todo el tiempo a diputados y senadores de su partido –a los que no respeta–, y al comprar a “opositores” necesario para tener las mayorías aplastantes, ratifica que usted no aspira a ser un Presidente democrático y respetuoso de los contrapesos, sino un rey.

Gracias porque los rencorosos insultos a los medios y la persecución ordenada con todo el peso del Estado contra sus críticos –la persecución que orquestó en mi contra–, prendió las alarmas de algunos de los más escépticos del fracaso de su Gobierno.

Gracias, porque al pretender jubilar de fea manera a uno de los más respetados empresarios del país y del mundo, el Presidente mostró que no es confiable para dejar nada en su oído, porque todo lo suelta en público, con las consecuencias de una pérdida de más de mil 800 millones para las empresas de Slim.

Gracias, presidente, porque dejó tirados a muchos de los que confiaron en usted; como los empresarios, que han sido excluidos de los grandes proyectos de su gestión; como el Tren Maya, la refinería, el aeropuerto, todos entregados a poderosos grupos extranjeros.

Gracias, porque sigue creciendo el número de mentiras presidenciales, lo que confirma que usted se meterá a la reñida carrera de los récords, entre los presidentes que más mienten, entre ellos Trump y Bush.

Gracias, porque al negarse a cuestionar y condenar los ataques cotidianos del presidente Bush a México y a los mexicanos, ratifica que era mentira esa arenga de campaña –en las plazas de todo el país--, en la que exigía a los presidentes firmeza y crítica ante el tirano del norte.

Hoy usted muestra miedo y hasta se reúne “en lo oscurito” con el yerno de Trump.

Gracias, presidente, porque ratifica día a día lo que aquí advertimos de su eventual gobierno; un gobierno fallido, apenas a 117 días.

Al tiempo
27 Marzo 2019 03:44:00
¡AMLO y el rencoroso pleito con la prensa!
Igual que ocurre en todas las dictaduras, en el nuevo Gobierno mexicano existe un marcado rechazo hacia la prensa, en general, y contra los medios que critican y cuestionan a la entrante Administración federal.

Y no es un rechazo soterrado o de antifaz. No, se trata de una pulsión pública expresada desde el púlpito de “las mañaneras” –por el mismísimo presidente Obrador–, quien todos los días lanza dardos envenenados contra los medios que lo cuestionan y los periodistas que le critican.

Lo preocupante del tema, sin embargo, es que en el equipo presidencial no asoman los mínimos de contención –voces sensatas–, capaces de hacer entender al Presidente que no hay tal “prensa fifí”, sino que existen medios y periodistas afines a su causa, por un lado, y críticos de ella, por el otro.

No quiere entender el Presidente que la prensa crítica, los medios que cuestionan y los periodistas que señalan, son fundamentales en la democracia y que el análisis, la crítica, el señalamiento y el cuestionamiento a un Gobierno son precisamente el termómetro para medir la salud de la democracia.

No entienden el Presidente y su equipo que al socavar a la prensa crítica, a los medios que lo cuestionan y a los periodistas que lo critican, debilita pilares fundamentales de la democracia.

No recuerda el Presidente que –en su propia lógica–, él mismo y su prensa afín habrían sido “la prensa fifí” de los gobiernos de Peña, Calderón, Fox y Zedillo, ya que por años Obrador y su claque crearon un cerco no sólo crítico sino que difamó y calumnió a gobiernos del PAN y del PRI, a los que incluso motejó en tono despectivos, como “PRIAN”.

No entiende Obrador que al polarizar a la prensa, a los medios y a los periodistas –en bueno y malos, en “fifís” y no “fifís”–, lo único que consigue es avalar las agresiones a los periodistas que, en su Gobierno, sufren persecución, insulto y muerte.

No le importa al Presidente que, en promedio, hayan sido asesinados un periodista cada 15 días en su gestión; en total siete comunicadores muertos en sólo siete quincenas, de un total de nueve atentados criminales.

No quiere entender el presidente Obrador que el género periodístico de opinión no es sinónimo de militancia partidista y tampoco preferencia política; no quiere ver que la opinión y la crítica van dirigidas a todas las formas del poder; sea político, empresarial, religioso,

ciudadano…

Cierra los ojos el Presidente a una realidad virtuosa y saludable de la crítica; capaz de contener los excesos del poder, de parar el culto a la figura presidencial, de eliminar la tentación corrupta, al vicio de la opacidad y la no licitación de obras públicas; no quiere ver que sólo mediante la crítica y el señalamiento puntual será posible combatir la corruptela que tanto pregona.

Olvida el presidente Obrador que durante décadas, él mismo fue un severo crítico de todas las formas de poder; olvida que su carrera política estuvo siempre soportada en la crítica y que muchas ocasiones cuestionó a los poderosos que, como ocurre hoy con él mismo, censuraban la crítica.

¿Ya olvidó el Presidente cuando exigía a gritos, en la plaza pública, a los presidentes Fox, Calderón y Peña no censurar a los críticos?

¿Por qué hoy –ya Presidente–, Obrador no respeta a los medios críticos y a los periodistas que lo cuestionan? ¿Por qué estimula con su discurso el asesinato de periodistas?

Ignora el presidente Obrador que el derecho de réplica es un derecho ciudadano, no una facultad del poder; ignora que en tanto Presidente de los mexicanos –y depositario del mandato ciudadano–, juró respetar la Constitución y, por tanto, no es beneficiario de las garantías individuales, entre ellas la de réplica y menos tiene la facultad de condenar y satanizar a los que piensan distinto.

Olvida AMLO que es Presidente de todos los mexicanos; de quienes lo votaron y aquellos que lo rechazaron; de quienes lo aplauden y quienes lo abuchean; de quienes creen en él y quienes lo consideran un mentiroso.

Y todos los ciudadanos esperan que el Presidente aprenda a respetar la Carta Magna, que entienda su papel como Presidente, que reconozca a la libertad de expresión como una institución del Estado democrático y recuerde que vivimos una democracia, no una tiranía.

Al tiempo.
26 Marzo 2019 03:32:00
¡Abucheo del pueblo sabio!
No sabemos si fue por consigna, por vergüenza o porque el culto a la personalidad presidencial llegó a su nivel más elevado de abyección.

Lo cierto es que pocos medios, y aún menos periodistas, hablaron del feo abucheo que “la prole” le regaló a López Obrador el pasado sábado.

Como muchos saben –porque el abucheo a Obrador fue tendencia en redes–, el Presidente inauguró un estadio de beisbol en la capital del país.

Casi en tiempo real –gracias a las benditas redes–, esa noche y la mañana del domingo la tendencia era el abucheo a López Obrador.

En un estadio repleto se generalizó la silbatina y un sonoro ¡buu, buu, buu…! retumbó en el graderío; repudio que se transformó en un potente ¡fuera, fuera, fuera…!, cuando el Presidente acortó su discurso porque, según dijo, su mensaje molestó “a la porra fifí”.

López Obrador había llegado al estadio de beisbol luego de otro abucheo, en el aeropuerto de Guerrero, lo que contrastó con una carretada de aplausos que le prodigaron los banqueros en la Convención de Acapulco.

Pero no había sido todo ese fin de semana. Resulta que la víspera había sido abucheado por familias de niños con cáncer a los que el Gobierno federal recortó el presupuesto. En esa ocasión la comitiva presidencial trató de callar el reclamo ciudadano con el grito de ¡Obrador, Obrador, Obrador!

Entre los medios que censuraron y pretendieron ocultar el abucheo al Presidente, destacan Milenio, Excélsior, Televisa y Televisión Azteca, además de El Heraldo y la agencia oficial, Notimex, cuya carencia de información contrastó con un puntual despliegue en Reforma y El Universal, de los pocos medios que mantienen una postura crítica.

¿Por qué algunos medios y periodistas ocultaron el abucheo reiterado al presidente Obrador? ¿Por qué un fin de semana de abucheos a un presidente que –según encuestas–, es querido por 8 de cada 10 ciudadanos? ¿Por qué el abucheo en lugares públicos y abiertos y el aplauso en lugares cerrados?

En el primer caso, queda claro que medios como Milenio, Excélsior, Televisa, Azteca y otros son parte de “la corte” del nuevo Gobierno; son la versión moderna de los “soldados del presidente”.

Y se entiende la docilidad empresarial y el culto a la figura presidencial de parte de esos medios porque muchos tienen empresas y negocios que aspiran al favor presidencial para la supervivencia. Otros, como Milenio, entraron recientemente al espectáculo deportivo, en especial el beisbol.

Por eso la consigna en muchos medios para ocultar el abucheo y –en otros casos–, incluso el tema fue tratado como un mero asunto anecdótico.

El segundo caso, el de un fin de semana de abucheos públicos en espacios abiertos, tampoco debe sorprender a nadie. ¿Por qué?

Porque la sabiduría popular –el pueblo sabio–, conoce los tiempos y los momentos para expresarse. Y es que la multitud en un estadio, un aeropuerto o en una manifestación callejera, tienen de su lado el poderoso instrumento del anonimato.

Por eso, desde el anonimato, sin la presión de las jaurías lopistas y lejos de los bots a sueldo de las redes, el repudio y de enojo tienen su espacio ideal en un estadio, un aeropuerto o un mitin; ahí es donde se cobran las pequeñas venganzas ciudadanas al poder.

La decepción, el enojo y el hartazgo auténticos no se expresan en redes sociales y menos en eventos cerrados, en donde la identidad es pública. No, el respaldo o el repudio auténticos se encuentran en la grada, en la calle, en el mitin espontáneo.

Por eso los banqueros aplaudieron en la Convención de Acapulco y los ciudadanos de a pie –la plebe–, abucheó en lugares públicos al Presidente.

Lo preocupante es que apenas en poco más de tres meses de Gobierno formal –115 días–, el desgaste de la imagen presidencial es de escándalo, contrario a lo que suponen las encuestas y los fanáticos del “lopismo”.

Pero si aún lo dudan, basta leer las reacciones de enojo, desesperación y hasta histeria de no pocos defensores de AMLO.

Sin embargo, la ardorosa defensa –en algunos casos verdadera bobería de párvulos–, confirmó lo que es un secreto a voces: la imagen positiva de López Obrador llegó a su techo y viene la caída que pudiera ser estrepitosa.

¿Lo dudan?

Al tiempo.
25 Marzo 2019 03:14:00
¡Temas intocables para Obrador!
En las “mañaneras” presidenciales le han preguntado de todo al primer Mandatario: ¡que si su salud es tan buena como la de un corredor de fondo, que si es un Presidente guapo, que si duerme las horas necesarias, que si guarda los obsequios que le hace la gente…!

Pero nada preguntan los “reporteros de la fuente” –muchos de ellos de utilería–, por las investigaciones del Gobierno federal sobre los atentados a periodistas en sólo cuatro meses de Gobierno –seis de esos atentados mortales–; tampoco preguntan por los culpables de las explosiones de Tlahuelilpan o por la tragedia que costó la vida a la Gobernadora de Puebla y a su esposo, y menos sobre la persecución y linchamiento a los críticos del Gobierno.

Nos consta –porque preguntamos– que muchos de los verdaderos periodistas que acuden a las “mañaneras” tienen un legítimo interés por saber de esos temas y las indagatorias respectivas.

El problema, sin embargo, es que a esos periodistas pocas veces les otorga la palabra el Presidente. En la mayoría de los casos los que interrogan son “reporteros de utilería”, amigos de la casa.

Pero también pudimos saber que voces interesadas –del equipo presidencial– piden a los “periodistas de utilería” no preguntar los temas que molestan al Presidente.

Sí, por increíble que parezca, en los tiempos de la “democracia lopista” no sólo se combate la libertad de expresión sino que existen temas intocables, vetados y que –por conseja oficial–, no deben ser preguntados.

¿Imaginan lo que habría pasado en los gobiernos de Zedillo, Fox, Calderón o Peña, si esos gobiernos hubiese ordenado censurar tal o cual tema en las conferencias de prensa?

Lo cierto es que el presidente Obrador no se ha referido en una sola ocasión al escandaloso número de periodistas muertos en su Gobierno; seis fallecidos, lo que arroja en promedio uno cada 20 días.

¿Por qué el Gobierno federal poco o nada hace para el esclarecimiento de los crímenes de periodistas? ¿Por qué las organizaciones de periodistas que eran severas en criticar la muerte de comunicadores en los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, hoy guardan silencio?

¿Acaso importaba esclarecer la muerte de periodistas en aquellos tiempos y hoy se justifican esas muertes? ¿Por qué el desdén presidencial? ¿Será que para el Gobierno de Obrador el mejor periodista es el que no existe?

Otro tema de escándalo es el referente a la tragedia que costó la vida a la gobernadora Martha Érika Alonso y a su esposo, Rafael Moreno Valle.

Vale aclarar que en este tema el Presidente sí se ha referido a la tragedia, pero en ningún caso ha ofrecido información clara y puntual, capaz de orientar a la opinión pública sobre las investigaciones del caso.

¿Realmente se investiga la tragedia o de plano el tema no le importa al Gobierno federal, por razones políticas?

Lo cierto es que cada vez son más las evidencias de que no se trató de un accidente pero –ante la elección extraordinaria– el gobierno prefiere callar antes que perder el voto clientelar.

El tercer tema intocable es la tragedia de Tlahualilpan, Hidalgo, en donde perdieron la vida casi 200 personas y no existe un solo responsable, no se diga un detenido y menos un juicio contra culpable alguno.

También en este caso abundan los indicios de que la tragedia se provocó por errores de Estado, lo que se traduce en un crimen de Estado.

Pero es posible que el tema en el que existe mayor opacidad por parte del Gobierno de Obrador sea la persecución de los críticos del Presidente.

Y es que nadie puede negar que existe, a los ojos de todos, una clara persecución contra los críticos, ante la indiferencia general.

Lincharon y persiguieron al autor de este espacio; persiguen al diario Reforma con el garrote del SAT, linchan a Enrique Krauze y ahora se suma la persecución criminal contra Alejandro Quintero y su familia, por el “crimen” de producir el documental Populismo en América Latina.

¿Hasta cuÁndo los temas intocables en un Gobierno que se dice democrático? ¿Hasta cuándo la censura, al peor estilo de Cuba y Venezuela?

Al tiempo
22 Marzo 2019 03:18:00
¡Televisa, oficina alterna de AMLO!
¿Qué es lo primero que piensa un ciudadano de a pie al enterarse que el presidente López Obrador se entrevistó con el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, en la casa del número dos de Televisa, Bernardo Gómez?

Muchos preguntarían, con razón, sobre las razones que llevaron al Mandatario mexicano a aceptar una reunión de primer nivel, en un domicilio privado, antes que en Palacio Nacional.

¿Por qué la casa del número 2 de Televisa? ¿Por qué no “el depa” de Cuicuilco, la casa de la Roma o el domicilio donde hoy vive el Presidente?

¿El Presidente acudió en calidad de jefe de Estado o de amigo de Televisa y de Jared? ¿Qué legalidad tiene esa reunión? ¿Se tiene registro de lo acordado? ¿Qué se acordó? ¿Existe una grabación de lo que se dijo? ¿Por qué el Senado no exige saber lo que trataron el Presidente y Kushner? ¿Por qué no ha exigido el Senado una explicación de la intromisión de Televisa?

Lo cierto es que no se trata de la primera ocasión en que el Presidente utiliza a Televisa como oficina alterna, sobre todo por la relación de sus ejecutivos con el poder, sea en México o en otras partes del mundo.

Lo cierto es que hoy Televisa juega el mismo papel que jugó con el viejo PRI; “soldado del Presidente”.

Pero la decisión de convertir a Televisa en una oficina alterna a Palacio Nacional nos lleva a dos grandes y graves contradicciones; la primera, que Televisa se confirma como la empresa inventora de presidentes mexicanos y, segunda –y la mayor contradicción–, que el poder en México se ejerce en lo oscurito, en casas privadas, con la intervención de privados –como Televisa–, y no es las oficinas públicas, de manera legal.

Sobre los vínculos de Televisa y el poder vale recordar que desde julio de 2012, cuando Peña Nieto se alzó con la victoria electoral, los amanuenses del “lopismo” en los medios le dieron vida a uno de los espantajos más vendibles: “Televisa inventó al presidente Peña”.

Y el más enjundioso en la tarea mentirosa de que Televisa es la fábrica de presidentes hoy es servidor público de la televisión del Estado; Jenaro Villamil.

Decía Villamil que Bernardo Gómez y Leopoldo Gómez –a quienes inventó un inexistente parentesco–, junto con Emilio Azcárraga, habían inventado a Peña Nieto.

También decía Villamil que el creador de la figura de Peña Nieto había sido Alejandro Quintero, en aquellos años poderoso vicepresidente de Televisa y hoy en desgracia porque se le adjudica producir y financiar la serie El Populismo en América Latina, video utilizado por el Gobierno de AMLO contra intelectuales como Enrique Krauze.

Lo simpático del tema es que si la calenturienta cabeza de Villamil imaginaba tales truculencias, hoy Villamil calla ante la confirmación de que Televisa y la casa de algunos de sus ejecutivos son una oficina alterna del presidente Obrador.

Hace años, y como parte de la campaña de AMLO contra Peña Nieto, Villamil y sus amigos –como Epigmenio Ibarra y John Ackerman–, siempre satanizaron los encuentros privados del entonces presidente Peña con el yerno de Trump; yerno al que “pendejeaban”, literalmente.

Y hoy, cuando AMLO se reúne “en lo oscurito” con el yerno de Trump, todos callan. Aquí algunos mensajes que confirman la doble moral y el doble discurso del Presidente y sus aplaudidores:

“Epigmenio Ibarra (8 de marzo 2018) EPN sigue cometiendo pifias vergonzosas en su relación con el apabullante y nada confiable Donald Trump. Ahora, conformarse con dialogar y negociar con el devaluado yerno Jared Kushner deprecia la figura de la Presidencia de México”.

“John M. Ackerman (7 de marzo 2018) una verguenza: El Presidente de la República de México, Enrique Peña Nieto, recibe hoy al yerno de Donald Trump en los Pinos. La “diplomacia” reducida a rogar favores a familiares. México humillado, saqueado y subordinado ¿A alguien más le indigna esta triste situación?

“Jenaro Villamil (31 de mayo 2018) El rotundo fracaso de la “Doctrina Videgaray”: ponerse de tapete ante Trump para sacar provecho”. Hasta aquí las citas textuales.

¿Cuál es la diferencia entre el trato de Peña Nieto a Trump y el trato de Obrador a Trump? La única diferencia es que Televisa es hoy la oficina alterna de Obrador y que –al mismo tiempo–, Televisa es el nuevo “soldado del Presidente”.

Y, claro, que los “lopistas” callan.

Al tiempo.
21 Marzo 2019 03:51:00
¡AMLO y la burla constitucional!
Por donde se le quiera ver, la promesa presidencial de no reelección es una burla a la Carta Magna.

Y pueden decir misa –desde el Presidente, pasando y algunos regañados que hoy buscan congraciarse con el poder–, pero lo cierto es que la firma de una carta compromiso de no reelección de López Obrador, solo tiene de histórico que es una grosera burla constitucional.

Y es una burla porque al momento de tomar posesión, el Presidente protestó ante el Congreso en Pleno, su compromiso constitucional de respetar la Carta Magna y las leyes que de ella emanan.

Por tanto, la firma de dicha carta no solo resulta aberrante sino que ofende los preceptos básicos que soportan la ley suprema.

Eso sin tomar en cuenta la doble ofensa que Obrador lanza a quienes lo cuestionan, por un lado y, por otro, la confusión que incorpora al mandato constitucional de no reelección.

En el primer caso resulta de risa que Obrador acuse de “hipócritas y conservadores” a todos quienes piensan distinto o no comparten su mesiánico pensamiento, cuando todos saben que el Presidente mexicano representa lo más conservador y atrasado de la clase política mexicana.

Es decir, que pocos han llamado la atención sobre la rijosa y primitiva argumentación de un presidente que no entiende que todos los días exhibe su conservadurismo y mitomanía al insultar a sus adversarios, al ofender a la realidad y hasta el sentido común.

Y si dudan, basta recordar lo que dijo AMLO en la carta compromiso: “Mis adversarios políticos, los conservadores –que creen que soy como ellos porque su verdadera doctrina es la hipocresía– vociferan que la propuesta de someterme a la revocación del mandato encubre la intención de reelegirme en 2024”.

¿Qué decir de los calificativos lanzados por el Presidente a los “adversarios”?: adjetivos como “conservadores” e “hipócritas” que “vociferan”.

Pero no es todo. AMLO califica como “infundios” los señalamientos de que busca la reelección en 2024 y se ratifica como maderista y partidario de los principios de “Sufragio Efectivo y No Reelección”.

Sin embargo, el teatro montado por el Presidente resulta no solo ridículo sino que confirma a un López Obrador mentiroso y que hoy solo quiere ganar tiempo.

¿Por qué?

Porque si Obrador considera sin fundamento –infundadas– las opiniones de que aspira a la reelección en 2024, ¿por qué les hace caso y por qué llegó al extremo de hacer una promesa pública de que respetará la Ley Suprema?

¿Acaso no bastaba con recordar que al protestar la Constitución y las leyes que de ella emanan –en su toma de posesión–, el Presidente estableció el compromiso de la no reelección, frente al Congreso?

¿Para qué la teatralidad política de firmar un documento sin valor legal alguno, que lo obliga a nada frente a la Constitución y que no puede ser combatido o exigido por autoridad alguna, incluido el Congreso?

En el fondo, con la firma de su promesa compromiso, Obrador trata de ganar tiempo y pretende calmar las aguas enardecidas por los malquerientes que, con toda razón, rechazan la propuesta presidencial de meterse a la boleta de las elecciones intermedias, con la zanahoria de la ratificación de mandato.

Y es que –como saben– todo el escándalo mediático empezó precisamente cuando el presidente Obrador prometió enviar al Congreso una reforma constitucional que obligue votar la revocación de mandato, en la misma elección para renovar la Cámara de Diputados federal.

Está claro que por todos los flancos, la revocación de mandato es un ardid del Presidente para sacar raja política. ¿Por qué?

Porque lo coloca a las puertas de la reelección, porque lo convierte en ariete de los aspirantes de Morena a San Lázaro para 2021 y porque el Presidente sigue apareciendo en las boletas de una elección federal, con todo lo que ello significa.

En pocas palabras, en México no tenemos a un Presidente sino a un candidato presidencial eterno.

Al tiempo.
20 Marzo 2019 03:21:00
Manotazo a Krauze: ‘¡Escuchen todos…!’
El 9 de mayo de 2018 lo dijimos porque lo habíamos vivido en carne propia. Aun así, muchos se negaron a creerlo.

En el texto despedida de Milenio, escribimos: “En el fondo, los que linchan a Ricardo Alemán le avisan a todos los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un Gobierno de Morena; el que se atreva a disentir de AMLO será linchado”.

Hoy la difamación, la calumnia y la persecución subieron de tono y de objetivo, como parte de los mensajes de miedo que todas las mañanas lanza a diestra y siniestra el presidente Obrador.

Hoy los sabuesos del “lopismo” en el poder linchan a Enrique Krauze, acaso uno de los más reputados intelectuales mexicanos y quien, por cierto, se sumó al linchamiento en nuestra contra, igual que muchos otros periodistas e intelectuales que hace 10 meses no creyeron que Obrador fuera capaz de un manotazo vengativo al estilo de Díaz Ordaz, Echeverría o López Portillo.

¿Un manotazo desde el poder contra Krauze?

Sí, por increíble que parezca. Y es que desde hace meses quedó claro que el Presidente persigue a cada uno de los críticos de su Gobierno; críticos a los que no solo calumnia y difama sino que intenta su destrucción.

Y los métodos para esa destrucción son variopintos pero siempre a partir de la difamación, la calumnia y la persecución; como ocurrió en nuestro caso, como le ocurrió a Reforma y ahora le ocurre a Enrique Krauze.

Y luego del linchamiento, todo el peso del Estado se vuelca para cerrar la puerta a todos los ingresos posibles de los críticos. Y si nada de eso surte efecto, el Presidente muestra en todo lo alto el garrote de la persecución fiscal.

En nuestro caso –como recuerdan– un puñado de fascistas de La Jornada inventó una supuesta conjura “para matar al candidato presidencial”, a partir del empleo de dos palabras en redes sociales; “¡les hablan!”.

Resultó de risa loca la manera en que a través de sus granjas de bots en redes, la difamación contra Ricardo Alemán se convirtió en tendencia mundial durante dos días completos.

Luego vino “el apretón de tuercas”. Las empresas periodísticas fueron advertidas y amenazadas por el poder presidencial. “se meterán en problemas si contratan a Ricardo Alemán”. Muchos se doblaron y aún hoy otros tienen miedo. La amenaza es cerrar la llave del dinero, sea público o privado.

Curiosamente, al responder sobre la calumnia y la persecución contra Krauze, el presidente Obrador nos regaló una versión moderna –y de cuerpo completo– del “¡no les pago para que me peguen!”, de Jolopo.

Dijo que en su Gobierno se acabaron “los intelectuales orgánicos” y que no pagará a esos intelectuales. El mensaje está claro: o se alinean o no hay patrocinios.

Por lo pronto el Presidente le avisó a las empresas de Krauze que no habrá un peso de dinero público. Pero el verdadero mensaje es para todos los medios; en el Gobierno de AMLO no hay lugar para la crítica.

Otra modalidad de persecución se utilizó contra el diario Reforma, convertido recientemente en severo crítico del Gobierno. A Reforma se le persigue “porque piensa distinto, como la derecha”, según AMLO.

En ese caso el método empleado fue más drástico; sin más aviso el Presidente lanzó al SAT contra los dueños de Reforma, a los que mandó llamar en un claro amedrentamiento fiscal.

En un primer momento, Reforma no se amedrentó y luego de denunciar la persecución siguió con su crítica. La persecución contra Enrique Krauze, como ya se dijo, lleva el sello de la casa. Fue detonada por el preferido del Presidente, Santiago Nieto, quien en su doble papel de “fiscal antilavado” y “fiscal electoral”, descubrió un supuesto complot en los comicios de julio contra el entonces candidato Obrador, orquestado dizque por Krauze y empresarios enemigos del tabasqueño.

Luego, salió de la “chistera de cuentos” llamada “Aristegui Producciones”, un supuesto complotista que aceptó haber sido contratado por periodistas vinculados a Krauze dizque para acabar con el entonces candidato Obrador. De risa loca.

Y resultó de tal ridiculez el montaje contra Krauze –y de tal vulgaridad la andanada de las jaurías lanzadas contra el historiador–, que solo basta decir que del supuesto complot de Krauze contra AMLO, detonado por el infamante libro de Tatiana Clouthier, no existe una sola prueba.

Pero ni falta que hace; para las granjas de “bots lopistas” no importa la verdad sino que es suficiente la voz de ataque para destruir a sus víctimas.

Antes de ayer fue Ricardo Alemán, ayer fue el diario Reforma y hoy es Enrique Krauze. ¿Quién sigue?

Vale preguntar porque el manotazo presidencial es claro y se escucha fuerte: “¡Escucha Krauze, para que entiendan todos; o se alinean o serán linchados!”

Al tiempo.

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