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¡De paseo en el tranvía!

¿Se imagina un viaje a lo largo de más de ocho kilómetros entre Ciudad Frontera y Monclova a bordo de un tranvía?

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¡De paseo en el tranvía!
Vagón recorriendo Juárez y Aldama frente a la tienda “La Garita”.
Monclova, Coah.- El 10 de diciembre de 1896 se llevaría a cabo uno de los eventos de más relevancia de finales del siglo XIX en la región centro de Coahuila. Un importante proyecto finalmente se concretó y se inauguraría ese día.

Se trataba del tranvía que haría más fácil la vida de los usuarios pues partiría desde la Estación Monclova (hoy Ciudad Frontera) hasta la zona centro de Monclova con ello se facilitaba el transporte de equipaje y toda clase de productos entre ambas poblaciones.

La necesidad surgió precisamente por esto ya que solo se tenía conexión por el camino real, que la verdad sea dicha, era de difícil tránsito, en sí era una brecha.

Entre las personalidades se encontraban Miguel Villarreal Ontañón quien fungía como alcalde en su octavo mandato y los estadounidenses Frank James y Guillermo Vaunghan así como don Gustavo Falcón.

Estos tres últimos fueron quienes tuvieron la visión de llevar a cabo el proyecto formando la Compañía Anónima de Tranvías de Monclova.

Con este transporte la Región Centro ya estaba a la altura de cualquier gran ciudad europea o norteamericana, pues al contar también con el ferrocarril instalado 12 años atrás la modernidad llegaba en los albores del siglo XX.

Sí…en estas tierras existió el sistema de tranvía y fue uno de los medios de transporte más utilizados. Quizás a las nuevas generaciones ni por le mente les pase que algo así hubiera funcionado en la región.

Pero tan cierto es que aún se conservan fotografías tomadas por el doctor Alberto Fernández que dan testimonio de este gran adelanto en los medios de transporte que cruzaba por lo que hoy son los municipios conurbados de Monclova y Frontera

ERAN TIRADOS POR MULITAS

Cuando se echó a andar el ferrocarril en la hoy ciudad rielera el 25 de enero de 1884 se comenzó a poblar los alrededores siendo los primeros asentamientos la colonia Americana que hasta la fecha perdura.

Importantes personajes comenzaron a “echarle coco” y comenzaron la construcción cuya conclusión fue notificada el 28 de noviembre de 1896. De acuerdo al doctor Jorge Valdés Villarreal el decreto número 709 fue emitido por el gobierno del estado de Coahuila donde autorizaba en dos artículos el establecimiento del ferrocarril suburbano a los señores Antonio Cárdenas y Salvador Cárdenas Peña. El primer administrador fue el señor José María Castro.

Tras el pago de 300 pesos en la tesorería general del estado se hicieron de la franquicia que constaba de vías angostas, de acuerdo a los escritos se narra que eran de 1.26 metros de ancho entre ellas; hechas de acero de muy buena calidad con un peso de 11.5 kilogramos por metro lineal.

El tendido se extendía a lo largo de seis kilómetros partiendo de la estación de ferrocarril y llegando hasta la calle Hidalgo en la plaza de la hoy Capital del Acero. Debido a que representaba fuertes ventajas para la población la compañía de tranvías quedó exenta por 25 años de contribuciones estatales y Municipales. Valdés Villarreal indica que esta era exclusiva pues no se autorizaba a otro particular o compañía establecer otra línea. Tuvieron grandes beneficios pues los terrenos les fueron regalados por parte del gobierno y en cuanto a los que eran particulares llegaron a un acuerdo. Sin embargo, todo ello conllevaba obligaciones que había que cumplir como por ejemplo que la compañía siempre fuera Mexicana y un descuento para el estado y municipio del 50 por ciento en el servicio.

El sistema que utilizaban era Decaunville y eran de tracción animal o de sangre pues los vagones eran tirados por mulitas.

Productos agrícolas, estructuras metálicas, maquinaria, pieles, muebles, incluso cristalería eran algunos de los productos que transportaban siendo los de más demanda los primeros y la madera.

El extinto cronista de Ciudad Frontera, José Díaz Plasencia menciona en uno de sus escritos que también se contaba con servicio funerario para angelitos y mujeres “contaban con mulas blancas, los féretros los colocaban en las plataformas y los dolientes en los tranvías”.

EL RECORRIDO Y LAS AMPLIACIONES

Partía de la estación del ferrocarril internacional(que era una de las terminales), tenía una mesa giratoria en forma de pera donde se volteaban los carros y se aplicaban las plataformas según el caso. Seguía por la avenida Juárez, la primera parada estaba frente al teatro Juárez era “la parada Patria”. Pasaba por el arroyo contiguo a las bodegas de la compañía y una planta de luz; Se extendía hasta la loma de la Bartola y tomaba el camino real entrando a la plaza Juárez. Recorría la alameda y llegaba a la calle Hidalgo pasando por donde está la logia masónica y finalmente a la plaza principal que era la segunda terminal en el cruce con la Avenida de la Fuente frente a importantes comercios entre ellos La Libanesa.

En el año de 1898 el señor José María Castro ordenó los trabajos para la ampliación de la línea tras ser autorizado por gobierno incrementándose 2 kilómetros 280 metros para llegar a la fábrica de hilados “La Buena Fe” al sur oriente de Monclova. El trabajo lo llevaron a cabo los ingenieros Felipe Cárdenas y Pedro Ríos siendo inaugurado este tramo el 15 de septiembre de ese año con una impresionante fiesta aristocrática.

Pasaba por la calle Juárez, Pedro Aranda, Ocampo y Progreso. Recorría a un lado de un molino de trigo que fue de los señores Jesús Jordán, Ángel Jáuregui y Sabás Valdés. Volteaba al oriente topando con la calle Hinojosa; pasaba además por una fábrica de hielo propiedad de Francisco de Paula Cuéllar que trabajo hasta 1933.

El 23 de marzo de 1899, el señor Castro tuvo el permiso del presidente municipal Cecilio Páez Garza para mejorar las líneas y construir dos ramales y la curva de cambios trabajos que fueron supervisados por el ingeniero Melquiades Ballesteros y Tomás Arocha. Una de las nuevas vías era por la calle Ildefonso Fuentes y otro rumbo al panteón Guadalupe que estaba en construcción confirmándose hasta el 23 de agosto de 1900.

Se aumentó el número de coches pues los cuatro que tenían no eran suficientes para los usuarios Ya para este año las tarifas eran de 10 centavos para el viaje completo y de cinco centavos de la plaza de Monclova a la fábrica.

Las salidas eran desde las 05:40 de la mañana a la una de la mañana y fueron conducidos por el señor Estanislao González y también por Benito Calderón González, otros de los trabajadores fueron Pedro Reséndiz y Dionisio Valle; narra el doctor Valdés que una de las estaciones estaba en el cruce de la calle Ocampo con Juárez de la Zona Centro de Monclova y se llamaba “La Parrita” donde aún esta una cantina del mismo nombre.

LOS CAMIONES MATARON UNA ÉPOCA DE ORO


Ya en la década de los veinte del siglo pasado, entre 1927 y 1928 Don Gustavo Falcón, que era el propietario de la agencia Ford les acondicionó a los carros un motor Forson de diesel por lo cual las mulitas quedaron desplazadas. Se cambiaron las vías por unas más grandes estas provenían tras el desmantelamiento de la red de Frontera a la mina de Pánuco.

Anécdotas existen muchas, pero no todas fueron “mieles” también había “sus venenos” como aquel día cuando Juan R. López y Martínez (tío del doctor Valdés) y sus amigos se colgaban de uno de los vagones como travesuras de chiquillos y uno de ellos cayó y las ruedas le cortaron una de sus manos.

Sin embargo, en el año de 1935 llegaron los hermanos Verduzco González nacidos en el municipio de Lamadrid y fundaron una línea de camiones de pasajeros entre Monclova y Frontera. Ese fue el tiro de gracia para los pintorescos tranvías que desaparecieron al no poder con la competencia en 1937.

Y tras 8 mil 212 golpes de tecla, finaliza este apasionante viaje hacia el pasado a bordo de un vagón que recorrió mil 408 palabras. En grandes ciudades de otros países aún se cuenta con este servicio que nosotros tuvimos hace muchos años. Espero les haya gustado el paseo.


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